sábado, 15 de abril de 2017

Cuentos de un chusco lajeño: Un viaje por la prosa de Ramón Alameda

Cuentos de un chusco lajeño, un viaje por la prosa de Ramón Alameda
Félix M. Cruz Jusino

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Cuentos de un chusco lajeño, volumen I, es la nueva publicación que concibe el genial cuentista y poeta Ramón Alameda. El autor demuestra una vez más dominio pleno del vernáculo, su profundo conocimiento de la psiquis humana y gran profundidad de sus emociones.

El libro es un compendio de treinta cuentos y veintisiete microrelatos donde la palabra fluye mágicamente del tintero de Alameda. Las imágenes son poderosas y los actos creíbles. Cada narración oculta sigilosa un deseo solapado del autor, sea este real o fantasioso.

La temática de los “ramoneos”, como hemos bautizado los cuentos de Alameda, gira entorno a los grandes cuestionamientos de la existencia misma: la vida, la muerte, los valores ético-morales y la templanza. Los cuentos están henchidos de moralejas, que nos hacen cuestionar nuestras acciones. El autor maneja magistralmente los entuertos de la existencia que conducen al ser humano a su glorificación o a la perdición.

Los relatos son emotivos, sin caer en la novelesca, pero los hechos narrados harían la tarde de muchas personas consagradas a los culebrones televisivos. Las narraciones son tan reales que los hechos podrían ser verídicos.

El autor utiliza su entorno, Lajas, como escenario principal para la narrativa. Empero juega con el espacio y el tiempo citando otros pueblos del país, proyectándose a los Estados Unidos y recreando eventos sangrientos de la Guerra de Vietnam para enriquecer la lectura.

Alameda conoce el cuento y domina sus técnicas. El ritmo de la narrativa es grácil. Vamos desde una introducción que nos compenetra en la problemática hasta alcanzar un nudo para sumergirnos en un desenlace que nos deja con deseos de indagar más…

El amor, la infidelidad y la muerte aparentan ser los temas favoritos de Alameda. Destacan en cuentos como El muerto vivo, Cazador Cazado, Eternamente Juntos, Cuchuco, El milagro de Salomé, entre otros. La infidelidad siempre está acompañada por la tragedia, la muerte o la humillación del hombre. La honestidad fascina a Alameda, tanto desde el punto de vista positivo como del negativo, así lo proyecta en la Recompensa donde dos hermanas se debaten entre quedarse o devolver un maletín con un millón de dólares.

La temática de la iglesia, el robo, la violación, la hipocresía, la traición y la falta de compromiso en las organizaciones despuntan en los microrelatos. En esta sección, Alameda profundiza en la relación intrínseca que existe entre el individuo y la sociedad. Los “microramoneos” son un desfile por la vida diaria, cosas de barrio, sin olvidarnos del gran tema de Alameda, la muerte.

Alameda impregna a cada narración con vida propia. Las temáticas despuntan a lo largo y ancho del compendio literario, pero cada cuento es un mundo, con tramas, personajes únicos y desenlaces inesperados como lo hace en el cuento Siempre regresa.

Ramón escribe para todos. Juega con el léxico y las imágenes del lenguaje. La prosa es una extensión de su verso. Los cuentos vibran con ritmo caribeño, danzan en sala de alta alcurnia, huelen a cotilleo de barrio y degustan a néctar de los dioses.

El poder de la palabra de Alameda no debe sorprendernos. El escritor lajeño ha conquistado preseas en prosa y verso en su natal Lajas y en la República Dominicana. El cuento Cazador cazado obtuvo el Segundo Premio en los Juegos Florales celebrado por el Centro Cultural Anastasio Ruiz Irizarry en el 2012. En ese mismo certamen obtuvo el Primer Premio en Poesía. En el año 2014 obtuvo el Primer Premio con el microrelato Traición en la República Dominicana. En el 2016 obtuvo el Primer Premio en Poesía y el Primer Premio en Cuento en Los Juegos Florales del Centro Cultural de Lajas celebrados en memoria de la gestora cultural y educadora Sarita Sepúlveda.

Los “ramoneos” son una delicia literaria que aprisiona tu gnosis y encadena tu espíritu obligándote a continuar la lectura hasta la última narración. Nunca quedas saciado ante la mágica prosa. Es más, ya me pregunto que más oculta Alameda en su tintero.


lunes, 13 de marzo de 2017

En lucha y resistencia

EN LUCHA Y RESISTENCIA
Prólogo de la obra Revolución y liberación mundial durante la Guerra Fría
Por
Alejandro Torres Rivera

Mirá que sigue la lucha

y sigue el pueblo despierto.
No te suplico. Te advierto:
no me pongas la capucha.
Mario Benedetti

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El título que le escribo a este prólogo, lo tomo a préstamo de las palabras con que Oscar López Rivera, tras más de treinta y cinco años de lucha y resistencia en prisiones estadounidenses, nos convoca al finalizar cada una de sus cartas. De esta forma Oscar inspira este prólogo, con el cual invitamos hoy al lector a examinar el más reciente libro que nos ofrece el Dr. José Enrique Laboy, Revolución y liberación mundial durante la Guerra Fría.

El período histórico en el cual el autor nos sitúa en su libro bajo el calificativo de Guerra Fría, es el nombre con el cual Occidente designó el nuevo ciclo de violencia que inicia la Humanidad a partir del fin la Segunda Guerra Mundial. En él, desde las cenizas de un conflicto que causó la muerte a más de 50 millones de seres humanos, con un perfil distinto, se abre un nuevo foco de tensiones entre las potencias que unidas habían derrotaron al fascismo en 1945.

Se trata también del período que sigue a la incorporación de la energía atómica como instrumento de guerra y medio de destrucción en masa. Ensayado por Estados Unidos sobre las poblaciones japonesas de ciudades como Hiroshima y Nagasaki, ese monopolio servirá precisamente a Estados Unidos para adelantar su agenda hegemónica hasta ya entrada la década de 1950, cuando la bomba atómica también fuera un arma compartida por la Unión Soviética.

La Guerra Fría se nos presenta también como una época en la cual la Humanidad asiste a una nueva lucha por la redistribución del mundo y sus mercados en esferas de influencia. A diferencia de períodos anteriores, donde estas luchas surgían entre estados capitalistas avanzados, en esta ocasión competirá en esta redistribución, y de manera  muy especial, el llamado campo socialista hegemonizado por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, que impulsará su influencia y control sobre los países europeos del Este y que promoverá el desarrollo de las luchas de liberación nacional de los pueblos de Asia, África y América Latina contra la dominación colonial y neocolonial.

Más allá de una confrontación en los planos políticos y económicos como ocurrió en la Primera y Segunda Guerras Mundiales, en esta ocasión, la confrontación se dará en el enfrentamiento de dos modos fundamentales de producción, el capitalista industrial y la producción socialista.

Nos indica el autor que la Guerra Fría fue un “prolongado conflicto que se libró en los frentes político, económico, propagandístico, tecnológico y hasta deportivo”, en los intentos de forjar un “nuevo equilibrio del poder”. Este conflicto se manifiesta en un choque militar indirecto de estos dos grandes bloques a través de lo que Laboy describe como “conflictos de baja intensidad”, donde los actores principales serán los pueblos del llamado Tercer Mundo, ello dentro del marco de sus luchas por alcanzar su primera o definitiva independencia.

Para presentarnos una perspectiva del significado “baja intensidad”, el autor nos conduce de la mano en la discusión del debate teórico en torno al concepto mismo del término “Guerra Fría”; seguido por la discusión sobre el surgimiento del enfrentamiento entre las principales potencias del período de post guerra y el desarrollo de los dos grandes bloques militares: por Estados Unidos y Occidente, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); y por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviética y los países del llamado campo socialista, el Pacto de Varsovia.

Los escenarios donde esta llamada Guerra Fría se desarrollaron son, en primer lugar, el continente asiático donde ya, tan temprano como finales de la década de 1940, se produce el triunfo de la Revolución China bajo la dirección del Partido Comunista de China y se funda la República Popular China. El triunfo de esta gran revolución impactará las luchas que venían desarrollándose en países como Corea, la antigua Indochina (Laos, Vietnam y Camboya) y otras regiones del Sudeste asiático.

Los procesos de descolonización en Asia, sin embargo, no se limitan a aquellos que surgen bajo la influencia de los partidos comunistas. También se encuentran los desarrollados en lo que hoy son países como India, Paquistán y Bangladesh, por solo mencionar algunos, donde el modo de producción prevaleciente a la fecha de sus independencias y luego, más allá de las mismas, continuó siendo el modo de producción capitalista.

El autor nos presenta también una visión integral de los procesos emancipadores desarrollados en el continente africano en la región conocida como el Magreb musulmán, destacando los procesos de lucha por la independencia en Egipto, Libia, Argelia, Marruecos y Túnez. El autor nos brinda también una perspectiva en torno a otros sucesos no menos importantes desarrollados en la zona subsahariana del resto del continente, particularmente durante las décadas de 1960 y 1970. Se trata de luchas por la descolonización de aquellas regiones que por décadas fueron objeto de repartición por potencias coloniales europeas. Tales son los casos de los territorios ocupados por el Reino Unido de la Gran Bretaña, Francia, Bélgica, sobre todo tomando en consideración el fin de la presencia italiana y alemana en África tras la derrota de estos países en la Segunda Guerra Mundial. En el desarrollo de tales procesos de independencia, las luchas armadas dirigidas por los movimientos de liberación nacional en diversos países encontraron también apoyo en los pronunciamientos de la comunidad internacional a través de importantes resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas como fue la Resolución 1514 (XV) de 1960, conocida aún como la Carta Magna de la Descolonización.

Las características que tomó este movimiento amplio y descolonizador dentro del marco de la sociedad estadounidense también son abordadas por el autor en su libro. Primero, el autor se adentra en el examen de la experiencia de estas décadas en el movimiento de derechos civiles impulsado por el reverendo Martin Luther King Jr.; la radicalización de la lucha de la población afroamericana a través de organizaciones como las Panteras Negras, Black Power y los seguidores del Malcom X, las cuales si bien coinciden en la necesidad de confrontar al gobierno de su país y sus políticas segregacionistas, la forma de hacerlo será a través de diversos métodos de lucha.

El autor nos lleva también de la mano en la narrativa en torno al enfrentamiento de los jóvenes con las instituciones del gobierno de Estados Unidos, particularmente como parte del amplio movimiento contra la Guerra en Vietnam; la cultura contestataria del movimiento hippie; y la inserción del marxismo como base teórica en las organizaciones de la izquierda estadounidense. Igualmente, el texto toma en consideración las grandes aportaciones hechas en la lucha de aquellas décadas promoviendo el adelanto, los reclamos y la organización de las mujeres en la lucha por sus reivindicaciones.

Trasladándonos en el tiempo, el autor también nos recrea en las páginas de su libro el desarrollo del movimiento estudiantil expresado en las luchas de la juventud francesa a partir de los sucesos de la huelga librada a partir de mayo 1968; y aquellas libradas por parte de la juventud mexicana en ese año, coincidiendo con la celebración de los Juegos Olímpicos en ese país latinoamericano. Al hacerlo, el autor logra eslabonar las mismas con aquellas que desarrolladas por la juventud estadounidense contra la Guerra en Vietnam y las desarrolladas también por la juventud al calor de la experiencia de la Revolución Cubana en América Latina. Sobre esta última, Laboy hace un gran esfuerzo de síntesis presentándonos de manera particularizada el desarrollo de varios procesos revolucionarios en los cuales la lucha armada, distinto a Europa o México, fueron determinantes para la lucha de sus pueblos.

Tomando como escenario actual los desarrollos políticos recientes en Europa, principalmente a la luz de las experiencias en Grecia y España, con las plataformas políticas impulsadas por Syriza y Podemos respectivamente en estos países, y ante la imposición de condiciones a sus respectivas economías por parte del Fondo Monetario Mundial y las instituciones financieras de la Unión Europea, el autor nos invita a un largo recorrido histórico de las luchas y procesos emancipadores en diferentes países de África, Asia y América Latina. Después de todo, para el autor no hay liberación ni revolución sin lucha, y solo la resistencia en los pueblos que luchan es la que les garantiza el triunfo.

El libro, como bien indica su título, nos invita a compartir un “breve estudio”, concentrado el mismo en dos décadas, los años 1960 a 1970. Para algunos de nosotros se trata de años muy importantes en la formación política de una generación que, a pesar de las deserciones o transformaciones en la conciencia individual de muchos de sus actores, aún persiste en la búsqueda de las transformaciones del mundo que nos ha correspondido vivir y por el cual se ha ofrecido una cuota de sacrificio. Si la lectura de las páginas que usted se dispone a leer en breve despiertan la inquietud del porqué la lucha y la resistencia debe continuar hasta el triunfo definitivo, el autor habrá cumplido su cometido.

Les invito a leer y profundizar en el conocimiento de los sucesos aquí narrados. ¡Adelante!


jueves, 16 de febrero de 2017

La época dorada del islam y la invasión mongola de 1258

La época dorada del islam y la invasión mongola de 1258
Por Pablo L. Crespo Vargas

Nota editorial: Este artículo fue publicado por primera vez el 27 de septiembre de 2014 en el Suplemento Cultural Sabatino, Página 0, periódico El Post Antillano.

Ilustración del siglo XIV sobre el asedio a Bagdad (1258). Localizada en Staatsbibliothek Berlín/Schacht 

El 13 de febrero de 1258 las hordas mongolas, junto a sus aliados, entran a Bagdad, capital del Califato Abasí (dinastía suní) comenzando una jornada, que duraría toda una semana, de masacres, saqueos, destrucción de mezquitas y otros edificios públicos, al punto que la ciudad fue despoblada totalmente. Al-Musta’sim, califas abasí, fue hecho prisionero y se le obligó a presenciar la destrucción de la ciudad. En el último día de saqueos, fue enrollado en una alfombra, por donde los caballos mongoles marcharon hasta que muere.

Al-Musta’sim fue el último califa abasí de una dinastía que se remontaba al año 750 de nuestra era. Aproximadamente para el siglo IX los abasíes llevan su imperio a su máxima expresión, convirtiéndose en la primera potencia militar, económica y cultural del planeta en ese momento. Bagdad, como capital del califato, fue una ciudad en constante crecimiento, llegando a tener sobre un millón de habitantes. Ya en el siglo X, la ciudad, al igual que el califato abasí comienza a decaer gracias al surgimiento de la confederación búyida (casa iraní chiita), que estableció un imperio en la región de Persia, y a la llegada de las invasiones turcas selyúcidas (creyentes sunitas). No obstante, fue la invasión de los mongoles la que daría punto final a los abasíes y convertiría a Bagdad en una ciudad en ruinas.

Los mongoles, dirigidos por Hulagu Kan (1217-1265), nieto de Gengis Kan y hermano del Mongke y Kublai Khan, tenían la misión de conquistar el suroeste asiático. La campaña inició con la subyugación de las tribus loras del sur de Persia (1255-1256) y luego con la destrucción de los nizaríes (una rama del ismaelismo, el cual a su vez es una rama de los musulmanes chiitas), secta que popularmente es conocida como la de los “asesinos” (1256-1257). El tercer objetivo fue la ciudad de Bagdad, la cual cayó en 1258. EL ejército de Hulagu estaba compuesto por tropas mongolas como fuerza principal y estaba auxiliadas por fuerzas cristianas, georgianas, armenias, turcos, persas y un contingente de artilleros chinos. Luego de la conquista y destrucción de la ciudad, las huestes de Hulagu conquistan Siria y comienzan a presionar al sultanato mameluco establecido en el Cairo hasta que se da la batalla de Ain Jalut (el 3 de septiembre de 1260, sureste de Galilea) donde se produce la primera gran derrota mongola y se detiene el avance de estos en el Medio Oriente. Curiosamente, Hulagu había tenido que regresar con parte de su ejército para resolver los problemas de sucesión dejados con la muerte de Mongke Kan, lo que provocó una guerra civil que terminó dividiendo el imperio mongol en cuatro kanatos o reinos independientes.

Al igual que estos días, el Medio Oriente vivía tiempos de convulsiones, donde distintos grupos luchaban por mantener control sobre la región. Sin embargo, la caída de Bagdad en el 1258 fue mucho más que el fin de los abasíes, significó el fin de la llamada época dorada del islam, donde se propagaron las artes y se realizaron grandes contribuciones a la agricultura, la economía, la literatura, la filosofía, las ciencias y a los adelantos tecnológicos.

El mundo hispano, con el desarrollo del Califato de Córdova (929-1031), también vivió su época dorada. Esta ciudad llegó a ser habitada por cerca de un millón de personas, teniendo una biblioteca de sobre 400,000 volúmenes, aparte de ser centro de estudios filosóficos, matemáticos y astronómico.

jueves, 2 de febrero de 2017

Prólogo a "El Tallit Escondico: La presencia sefardita en Puerto Rico"

Prólogo a El Tallit escondido: La presencia sefardita en Puerto Rico

Dr. Ángel L. Vélez Oyola
Director de la Escuela de Teología
Universidad Interamericana de Puerto Rico

Y el Señor dijo a Abraham…
“Deja tu tierra natal y la casa de tu padre,
y ve al país que yo te mostraré”. (Gen. 12)

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Hablar de un grupo étnico siempre es una tarea complicada, no todo el tiempo se encuentran palabras que puedan apoyar lo que pensamos o predicamos con relación a dichos pueblos, esto es exactamente lo que ocurre en correspondencia con el pueblo Judío, querido por tradición religiosa y raíces del cristianismo. Sin embargo, un pueblo poco comprendido a través de los siglos. Por esto al encontrar algún trabajo intelectual cuyo objetivo es el estudio histórico del mismo, nos llena de interés y hasta entusiasmo. Aquello que es trasmitido en algún texto y más si es una investigación de tesis y posterior publicación. Esto es lo que ocurre con la presente obra de la profesora Ana Alicea Rivera. Al entrarnos en la larga travesía migratoria del pueblo hebreo observamos que en “Nuestra América”, como decía José Martí, no ha sido la excepción.

La profesora Ana Alicea Rivera demuestra con gran interés y utilizando un atrayente banco de recursos históricos, historiográficos y hasta lingüísticos (filología), lo que fue el papel y la influencia ejercida por el pueblo hebrero en nuestra isla desde sus primeros años, pasando por los periodos de conquista, colonización y más importante evangelización por parte del llamado pueblo español. Pueblo lleno de contrastes y contradicciones en esa época. Época de reconquistas y reconquistados por culturas ya establecidas.

Sería muy difícil para cualquier especialista en Historia de Latinoamérica y/o Teología el análisis de manera tan adecuada esos primeros años de los judíos en Puerto Rico y aún más, el del papel que jugó la iglesia con relación a las creencias religiosas judías que no se amoldan al pensamiento típico de un país que se resistía a los avances del renacimiento en los siglos XV y XVI. Sin embargo, este problema la profesora Ana Alicea Rivera lo ha superado, demostrando un análisis adecuado e interpretando con gran madurez y valentía, además del conocimiento personal, lo que fue el papel del pueblo judío en Puerto Rico.

Vemos que, un estudio como este va más allá que solo datos históricos o etnohistóricos, se convierte en un ejercicio de analizar las mentalidades de la época las cuales no están tan apartadas como las del siglo XXI con sus prejuicios y contradicciones. Por tanto, es importante que estudios como este nos abran caminos para poder encontrar aquellos que llamamos raíces familiares, entre los pueblos. Al final, como dice Paula Bonhoffer, “lo que nos separa es tan solo espacio…” y la profesora Ana Alicea Rivera, con este estudio se ha dado a la tarea de acercar esta distancia, con la devoción y amor que caracteriza sus creencias.


sábado, 14 de enero de 2017

¿La historia se repite? El Caso de Oscar López Rivera y los prisioneros políticos de 1895-96

¿La historia se repite? El caso de Oscar López Rivera y los prisioneros políticos de 1895-96
Por Jorge Nieves Rivera

Nota editorial: Jorge Nieves Rivera es maestro de historia de escuela superior y estudiante doctoral de Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. Publicó su tesis de maestría con el título de Agricultura, rebelión y devoción: Tres microhistorias del sureste de Puerto Rico que originalmente fue su tesis de maestría en el Programa Graduado de Historia de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metropolitano.

Foto de boricuahumanright.org
El 19 de enero de 2017 se cumple el plazo para que la administración del Presidente de los Estados Unidos Barack Obama indulte al prisionero político puertorriqueño Oscar López Rivera. Sin ánimos de realizar una cronología de los prisioneros y prisioneras políticos puertorriqueños en cárceles extranjeras conocemos que desde el siglo XIX han existido boricuas presos por delito de conspiración, sedición o por propiciar rebeliones separatistas: primero contra España y luego de 1898, contra los Estados Unidos. Un ejemplo de esto lo fue el caso de los rebeldes del sureste de Puerto Rico.

En octubre de 1895, veintisiete puertorriqueños de los pueblos de Patillas y Arroyo, fueron detenidos por pertenecer a sociedades secretas donde se conspiraba con el fin de separar a Puerto Rico de España. Sin embargo, a falta de pruebas, fueron liberados por la Guardia Civil (fuerza militar española a cargo de los asuntos de seguridad internos de España). Para el octubre del 1896 los arrestaron nuevamente y fueron sentenciados por el Consejo de Guerra en San Juan de conspirar para una rebelión y atacar a las fuerzas armadas. Durante el segundo arresto de los sediciosos, el Consejo exigió al Gobernador General de la Isla el traslado de los penados a cárceles en la península debido a que contaban con antecedentes en contra del régimen colonial. Por lo tanto, era considerado inseguro que cumplieran sus condenas en cárceles locales. Por esta razón, solicitaron trasladado en el primer barco de vapor que saliera hacia España.

A su llegada a la península, fueron recibidos por el gobernador interino de Cádiz, quien inmediatamente los envió a prisión. No obstante, en espera de la orden militar que indicaba las distintas cárceles donde cumplirían las condenas, los rebeldes arrestados permanecieron un año presos en Cádiz. Finalmente, por intervención del Ministro de Ultramar, Segismundo Moret, fueron indultados. Más de la mitad de los arrestados zarparon desde la península con destino a la Isla el diez de febrero de 1898.

Como maestro de historia, fue inevitable comparar y contrastar estos prisioneros políticos puertorriqueños finiseculares con el prisionero político actual: Oscar López Rivera. Son sobrados los paralelismos en estas dos historias, tanto en los prisioneros políticos de Arroyo como en Oscar López. En ambos sucesos encontramos que tanto los presos políticos de Cádiz como López Rivera pertenecían a sociedades secretas que conspiraban con fines separatistas, fueron sentenciados por los mismos cargos y enviados a cárceles extranjeras a cumplir sus condenas. Por otro lado, contrastan los elementos de la condena entre ambos presos políticos. A ninguno de los prisioneros políticos por los sucesos de Arroyo se les sentenció a más de diez años de prisión, ni por los cargos de conspiración para la rebelión, ni por los cargos de ataques a las fuerzas armadas.

Ahora bien, debemos enfatizar en la similitud del contexto histórico en que se han desarrollado ambos procesos de liberación. El momento en el cual fueron puestos en libertad los prisioneros arroyanos se estaba llevando a cabo la instauración del gobierno Autonómico para Puerto Rico, bajo la administración del Gobernador General Manuel Macías Casado. Mientras que, en la actualidad, Puerto Rico espera la liberación de Oscar bajo el control de una Junta de fiscalización, acordado por el gobierno federal y en los albores del centenario del establecimiento de la ciudadanía estadounidense a los puertorriqueños.


Desde noviembre de 1897, se exigió la liberación de prisioneros políticos en cárceles extranjeras por cargos de conspiración para la rebelión. Esperanzados, que el 2017, después de ciento veinte años, la historia se repita para que “Don Oscar” regrese a su casa y con él, la descolonización de nuestra Isla.

sábado, 7 de enero de 2017

Tapón generacional y su impacto social

Tapón generacional y su impacto social
Por: Dr. Dioris Contreras


Estoy seguro que la palabra tapón le es muy familiar, ¿quién no ha estado en medio de un tapón? Aunque la palabra tapón se puede usar de diferente manera, al final se llega a la misma conclusión, “tapar o detener el paso de algo”.

Es posible que cuando escuches o veas la palabra tapón, le puede traer algunos recuerdos. Comúnmente, se denomina tapón al poco flujo de vehículos o la paralización del tránsito por causa de algún fenómeno provocado o no, en la vía pública. El mismo puede ser causado por la avería de un automóvil, reparación de un tramo de la carretera, alguna actividad deportiva o política, entre otras razones. Además, la palabra tapón es utilizada en varios conceptos adicionales como el exceso de cera en los oídos, pieza para tapar una botella, objeto que obstaculiza el tránsito o simplemente el impedimento de encestar un canasto en el juego de baloncesto.

En este contexto utilizaré el término de “Tapón generacional” para desarrollar y argumentar el estancamiento generacional y su impacto en la sociedad. Es posible que haya escuchado la palabra “padrino, pala, contacto”, para hacer referencia de una influencia que permitiría conseguir un empleo, asenso, regalo, becas y bonificaciones, sin tener las cualificaciones necesarias o bien escalar posiciones por encima de otros que están cualificados. En una nación donde se valida este tipo de práctica no hay lugar a dudas que se forje un tapón generacional. También, una nación que practica el inmovilismo social a través de una élite de poder o firma de familia, sigue la línea del enajenamiento de un sector productivo, capaz y creativo que tienen las características fundamentales para mover un país por la justicia social.

Utilizaré como modelo tres áreas de nuestras estructuras sociales que pueden ser muy conocidas por nosotros. Primero, te invito a hacer un sondeo de las organizaciones comunitarias, clubes sociales y asociaciones de residentes en los diferentes condominios. En su gran mayoría, son dirigidos por grupo de personas que durante décadas se mantienen como miembros ejecutivos de esas organizaciones, por ello, el movimiento generacional es muy lento.

En segundo lugar, haré referencia exclusivamente a los movimientos deportivos como tapón generacional. Detente unos minutos y mira la estructura organizativa de los movimientos deportivos asociados y federados. Observarás que, en la mayoría de sus federaciones, han sido y son dirigidas por el mismo grupo de poder que pasan años y años al frente de esas instituciones teniendo o no los resultados esperados por la sociedad y seguidores de esas disciplinas deportivas. En muchos de los casos los cambios que se dan, son productos de un proceso empañado por los cuestionamientos, señalamientos y amenazas. En muy pocos casos, pero muy pocos se ha visto un acto de desprendimiento en apoyar y dar paso a nuevas generaciones, que se han capacitado en áreas específicas en la gerencia deportiva. Estas organizaciones tienen en común las siguientes características:
  1. Realizan asambleas.Hacen reuniones.
  2. Frecuentemente utilizan el vocablo de transparencia, pero no tienen informes al día con las instituciones correspondientes.
  3. Gozan de una aparente democracia, pero tienen todo “plancha ‘o”, dejan pasar al que ellos quieren o responden a sus intereses.
  4. Al final se aprueba lo que ellos deciden.
  5. Hay poca movilidad en las estructuras directivas.
  6. Crean organizaciones paralelas.
  7. Se intercambian los roles de poder, ejemplo de eso es que el presidente pasa a ser vice, el tesorero pasa a ser secretario y el secretario a tesorero, luego el ex presidente pasa a ser el tesorero y así sucesivamente, manteniéndose el mismo grupo directivo.
Esto crea poca motivación para que otros formen parte o se integren a las actividades, lleven nuevas ideas, tengan nuevas aspiraciones y ejecuten acciones afirmativas.

Tercer lugar, en el ámbito político, te invito a dar otra ojeada por las páginas de la historia de nuestra América Latina, con especial atención a los países de las islas del Caribe: Cuba, Haití, Puerto Rico y República Dominicana. En el caso de Cuba, justificado o no por un ideal revolucionario, la familia Castro y sus allegados han mantenido el control absoluto del gobierno cubano. Después de varias décadas gobernada por Fidel Castro, en un aparente cambio de mando, se queda en el poder su hermano Raúl Castro, y un gabinete con pocos cambios o espacio real para una nueva generación, provocando con ello un tapón generacional de grandes hombres y mujeres que solo dejarán sus nombres inscritos en sus expedientes personales (actas de nacimiento, datos escolares, entre otros).

De Haití ni hablar, un país secuestrado por familias que han cuasi gobernado este pedacito de tierra, que después de ser ejemplo de un carácter forjador de independencia, lucha y sacrificio por su soberanía, es un país hoy ingobernable. Un país donde impera el caos, la inseguridad, junto a una gran pobreza, donde en pleno inicio del siglo XXI no han podido lograr realizar unas elecciones ordenadas. Mientras, Puerto Rico, colonizada por España, fracasa en su intento de independencia con el Grito de Lares el 23 de septiembre de 1868. Este mismo grito de soberanía, sigue latiendo en el corazón de quienes anhelan ver una patria libre de todo yugo extranjero, que se ha perpetuado desde 1493 hasta el presente, encadenando ese récord histórico de ser la única colonia del Caribe, sin un estatus político verdaderamente definido. Este grito se extiende en toda la esfera de la sociedad puertorriqueña, en busca de más que una definición territorial, un rompimiento del bipartidismo que desde 1952, hasta la fecha han sido los causantes de los aciertos y desaciertos de ambas administraciones políticas: el Partido Popular Democrático (PPD) y el Partido Nuevo Progresista (PNP); ambos partidos, han aportado significativamente al tapón generacional en la Isla del Encanto.

Usando el modelo bipartita, se puede apreciar que su liderato se ha mantenido muy poco variable, alcaldes, representantes y senadores que han permanecido durante décadas, y no necesariamente por una sana administración, han hecho posible que el debate en la casa de las leyes junto a los gobiernos locales, sean estériles para la sociedad, pero productivos para la firma de familia de su colectividad, aunque se le llame partido político. Esta estructura de gobierno contribuye al tapón generacional porque no se le da valor al mérito, si no a los que comúnmente se les llama “batatas políticas”, (con el permiso de la batata que es un producto muy nutritivo). Otro término utilizado en esta esfera son los llamados “atornillados”; personas que no cumplen con los requisitos mínimos, pero le diseñan un puesto a su medida. La influencia, recomendaciones, favores, son la orden de cada cuatrienio logrando crear un gigante gubernamental, que ha enfrascado a Puerto Rico en una profunda crisis. La degradación profesional a la que son sometidos miles de trabajadores, etiquetados por el color de su partido y no por sus capacidades. ¿Pero dónde quedan los que no llegan al poder? El caso de los talentos nacionales que no se les da participación genuina en sus respectivas áreas por su forma de pensar. Ese es el caso de los Independentistas. El Partido Independentista Puertorriqueño, que en su momento llegó a ser la segunda fuerza política del país, pero al pasar del tiempo también quedó rezagado por dos factores fundamentales, según mi apreciación. Una, la persecución política y la otra, el inmovilismo de sus líderes en las estructuras de poder. Hombres y mujeres muy capacitados, pero poco valorados, vistos con poca o ninguna posibilidad de llegar al poder. Un liderato con buen discurso, pero consumido por el desgaste político.

Otro problema fundamental que impacta negativamente y contribuye al tapón generacional, es el denominado premio de consuelo. La práctica negativa de acomodar a los funcionarios salientes en puestos de confianza o como asesores. Se puede presentar el caso de alcaldes que han perdido en sus municipios y luego son contratados con jugosos salarios como asesores de dos y tres gobiernos municipales. A esto se suma el tiempo sin definir que debe o puede tener un alcalde, en algunos de los casos pasan del tercer término, como son:
  1. Sol Luis Fontanes Olivo del municipio de Barcelona – 27 años, arrestado por corrupción.
  2. Carlos Meléndez Martínez, municipio de Aguadilla 16 años.
  3. Francisco López municipio de Barranquitas 16 años.
  4. La familia Rivera en Bayamón con más de 36 años en el poder. (Padre e hijo)
  5. La familia Miranda en Caguas más de 16 años en el poder. (Padre e hijo)
  6. Familia Soto en Canóvanas más de 20 años (Padre e hija, posible sustituto otro hijo).
  7. La familia Aponte en Carolina gobiernan desde el 1984 al presente (Padre e hijo)
  8.  Ángel Malavé en Cidra más de 20 años.
  9. Carlito López en Dorado más de 25 años.
  10. Aníbal Meléndez en Fajardo más de 25 años en el poder.
  11. Héctor O’Neill en Guaynabo con más de 25 años en el poder.
  12. Juan Aubín Cruz Manzano con más 36 años en el poder (es el de mayor tiempo en la historia de Puerto Rico, al finalizar este cuatrienio 2012-2016 cumpliría 40 años en el poder).
  13.  José Guillermo Rodríguez en Mayagüez, con más de 20 años en el poder.
No obstante, lo peor del caso en la mayoría de estos gobiernos locales, es la imposición por dedos de quien sustituirá a cada alcalde dentro de las filas de sus partidos. Provocando en muchas ocasiones enfrentamientos internos en las diferentes colectividades. Como agravante que permite una desigualdad social y al tiempo un tapón generacional, es la colocación de los hijos, familiares y allegados en puestos y lugares claves dentro del gobierno. El reciclaje de puestos, creación de nuevas plazas junto a la degradación de buenos profesionales, son la orden del día en esta maquinaria partidista. Para salvarse, el ciudadano común debe aspirar a puestos donde sean especializados, donde el proceso se hace un poco menos viciado, puesto que se requiere de ciertas licencias o destrezas que van más allá del esfuerzo de la “ley del atornillamiento”. Estas prácticas continuas llevan a la sociedad productiva al inmovilismo social, por ende, obstaculizan el desarrollo de las nuevas descendencias, provocando un tapón generacional.

Mientras tanto, en República Dominicana, cuna de la civilización de América. La Española, como se denominaba la isla, tuvo como baluarte la primera universidad del Nuevo Mundo, la Universidad Santo Tomás de Aquino, hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo. Un país marcado en la historia por sus constantes golpes de estado, con sus grandes figuras autoritarias como Rafael Leónidas Trujillo, que gobernó la sociedad dominicana por más de 30 años. Luego, el Doctor Joaquín Balaguer, que gobernó por 24 años. Su poder era tal, que su palabra fue de gran peso para establecer en el poder al gobierno del Partido de Liberación Dominicana (PLD) en el período de 1996-2000, llevando como presidente al doctor Leonel Fernández Reyna y al Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en el período de 2000 al 2004, con Hipólito Mejía como primer ejecutivo de la nación dominicana. En ambos casos, el inmovilismo social fue latente; llegaron al poder las viejas figuras que fueron cuestionados en el pasado por haber formado parte del gobierno de Trujillo y Balaguer, gobiernos que mancharon con sangre la historia dominicana, donde en el más cruel de los asesinos está la corrupción junto a la muerte física de los jóvenes intelectuales de la época.

Al presente, la República Dominicana tiene una deuda histórica, moral y patriótica con los casos inconclusos de las muertes y desaparición de Orlando Martínez y el profesor Narciso González. Estos son dos ejemplos de cómo el estado silenció una voz generacional. En el tren gubernamental, se puede apreciar en un análisis sencillo, que el tren administrativo parece ser elaborado y diseñado para un sector de la sociedad dominicana. Este grupo social o de familia, cada cuatro años, corren todos los puestos de la administración del estado. Se colocan en puestos a personas que no tienen la mínima preparación para ejercer esa función. Otros de los casos son los famosos asesores, que algunos son hijos de funcionarios que están estudiando una carrera y son designados como asesores, dejando fuera a aquellos que están preparados. Otro problema que lleva consigo el tapón generacional, es la lista de los asesores de asesores que terminan no asesorando a nadie, pero no dan movilidad social. Justo en el ámbito político, la Constitución Dominicana se ha modificado 39 veces, en su gran mayoría para tratar el caso de la reelección dominicana.

Es en el 2015 con la última modificación, que se pone de manifiesto el gran interés individual por encima del interés colectivo. Se obligó a hacer un pacto para modificar la Constitución Dominicana, en términos de reelección presidencial, que constituía en que, si se lograba aprobar esto, los senadores y diputados vigentes continuarían siendo los candidatos a reelegirse. Esto provocó que cientos de jóvenes no participaran libremente de un proceso democrático y protegido por “la Constitución” el derecho de elegir y ser elegido. Lo que trajo como resultado que se quedaran más del 90 por ciento en el caso del senado y sobre el 60 por ciento en la cámara de diputados los mismos funcionarios. Teniendo como consecuencia un tapón generacional en la casa de las leyes dominicana.

En términos generales, se impone el clientelismo político, abultando la nómina del estado de manera criminal, cuando se designan salarios a los activistas políticos sin hacer ninguna labor productiva al país, estas son las denominadas “botellas”. “Botella”, es un término utilizado para diferenciar el empleado público que recibe un salario por su trabajo, del empleado público que no trabaja, no tiene funciones asignadas y solo se reporta a una oficina llamada banco para cobrar su salario. En ese orden, la República Dominicana exhibe una aparente apertura de los partidos políticos que forman una estructura de poder para negociar posiciones y beneficios particulares, en perjuicio del pueblo. Cuando se analiza la composición organizativa y directiva de los partidos, se puede observar que su liderato se mantiene intacto al pasar los años. Un elemento adicional, es lo que ocurre en el congreso, las principales medidas son discutidas en lo interno de los comités políticos y luego le bajan la línea a seguir a los congresistas para legitimar o hacer una aparente democracia representativa. En este caso, es imposible que surjan nuevas iniciativas, todo llega impuesto, y el que se opone paga un alto precio dentro de la colectividad, (en Puerto Rico el caso de los auténticos, cuando 5 senadores se opusieron a llevar a la presidencia del senado al ex gobernador Dr. Pedro Rosselló, los cincos legisladores que se opusieron pagaron el precio político de no ser favorecidos por su partido).

En estos momentos no estamos tan lejos de imitar a nuestra madre patria en su tiempo de colonización, la realeza se mantenía intacta, con una poca movilidad social, lo que ha desencadenando en el presente, la llamada “generación perdida”; se estima que el 62% de los jóvenes españoles hasta los 24 años, buscan su primer empleo. También en estos países caribeños antes mencionados, tenemos una generación perdida y lo peor del caso, es que ese legado lo seguimos extendiendo a las próximas generaciones. Claro está, a diferencia de España que tiene más de un millón de jóvenes sin empleo, en República Dominicana el desempleo en la juventud sobrepasa el 30%, según el informe del 2013 de la organización Mundial del Trabajo, cuya cifra aumentó considerablemente en el 2016. En caso de Cuba, solo esperan tener una ruta de escape, como lo hacen los deportistas, mientras que los puertorriqueños emigran a los Estados Unidos, provocando una fuga de profesionales e incrementando en la Isla un tapón generacional.

Finalizo expresando el grito desesperado de una joven que se encuentra atrapada en una sociedad que no le ha dado paso al desarrollo personal y que justamente fue mi inspiración para escribir sobre el tapón generacional. Esta joven publicó en su cuenta de Facebook, el siguiente comentario:

“Hoy es un día de esos que me pregunto para que me sirvió graduarme con dos bachilleratos, lo tengo de lujo. Sobre cualificada para algunos, sin experiencia para otros, sin la pala adecuada para otros. Siii, sé que al menos tengo trabajo (gracias a Dios), pero solo los que están en este turno me entienden, soy humana y me angustio. Esta brutalll! Uno estudia para ejercer una posición acorde, no para intentar sobrevivir a 2 horas de viaje a 7.25/h y rompiendo noches que es sobre vivir triple. Rompí noche estudiando, fui atleta para poder lograrlo, sufrí y sudé esos estudios y un día como hoy estoy tratando de llegar despierta a las 6am” SIC. Nombre de autora protegido.

Es necesario y urgente que se rompa con este ciclo destructor generacional, estableciendo nuevos parámetros para la generación de empleos de calidad a una generación que solo espera el momento de ejercer su profesión, una generación que ayer era el futuro. Debemos abrir el espacio a una generación deseosa de aportar en su sociedad, creando empleos donde se evalué las credenciales y no los amiguismos. Creando empresas que den paso al desarrollo personal, evitando los males que llevan al tapón generacional, tales como la poca movilidad social, fuga de talentos, servicios deficientes y empleados altamente desmotivados, ansiosos, violentos y frustrados. En el ámbito político e instituciones sociales de interés público, se deben limitar los términos directivos, evitando de esa forma un vicio de continuismo, corrupción y limitación de nuevas ideas. Es necesario la alternabilidad en todas las gestiones que emprende el ser humano. Nos corresponde a todos romper con este ciclo de un tapón generacional.