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miércoles, 21 de enero de 2026

La globalización que denuncian los EEUU es una serpiente que se come su propio rabo

La globalización que denuncian los EEUU es una serpiente que se come su propio rabo

José E. Muratti-Toro, Ph.D.

«Royalty free for privat and commercial use»
Autor: Wendelin Jacober (6 de septiembre de 2014)
https://www.flickr.com/photos/91619724@N04/29113766622/

No voy a sugerir que se escuche el panel completo en que ayer, 20 de enero, participó Howard Lutnick el secretario de comercio de los Estado Unidos, en el World Economic Forum, en Davos, Suiza. No es una experiencia agradable o edificante.

Lo más interesante e importante de la experiencia es escuchar al secretario de comercio de los EEUU hablar en contra de la globalización y porqué Occidente debería aprender a manufacturar internamente para apoyar a la clase trabajadora y no depender de suplidores foráneos.

Evidentemente el discurso está dirigido a MAGA y cultiva la imagen de porrista ("cheerleader") que Lutnick se ha ganado en Europa y el resto del mundo.

En primer lugar, si un país se ha beneficiado de la globalización en la era moderna, ese país se llama Estados Unidos. A pesar de contar con medio continente con enormes recursos naturales, desde el siglo XIX las grandes corporaciones de los EEUU se han apropiado o han arrendado, subcontratado y delegado la producción de miles de productos agrarios y gran parte de su manufactura a terceros países, para maximizar ganancias comprando o controlando materia prima, financiamiento y mano de obra barata por todo el mundo.

Ni los chinos, ni los indostanis, ni los mexicanos se han "robado" empleo alguno de los EEUU. Desde los I-phones Apple hasta los tractores John Deere, desde televisores y lavadoras hasta automóviles y medicamentos, desde equipos de música y zapatillas de correr, hasta bolas de baloncesto y gorras MAGA, todos son subcontratados por empresas estadounidenses a empresas foráneas en cinco continentes.

Despotricar contra la globalización es como quejarse de que todo el mundo quiere hablar inglés.

En segundo lugar, la descarada hipocresía de decir que se quiere proteger a la clase trabajadora estadounidense corre la misma suerte que demonizar la globalización.

Las empresas estadounidenses no van a traer sus operaciones de manufactura a los EEUU. El costo de la mano de obra (amén de financiamiento, seguros, transporte y mercadeo) en los EEUU oscila entre cinco y diez veces el costo en otros países y la hace insostenible.

Por ejemplo, en los EEUU los salarios de manufactura promedian entre $20 y $25 por hora, mientras que en México se paga de $2 a $8 por hora.

En China, los salarios representan alrededor del 20% de sus equivalentes en los EEUU (o sea, $4 a $5 por hora), mientras que en la India los salarios ascienden a aproximadamente 3% de los salarios en los EEUU, o sea de $0.60 a $0.75 por hora.

¿Qué empresa en EEUU va a poder contratar mano de obra a razón de salarios de entre $0.60 a $8 por hora? Dicho de otra forma, ¿qué empresa pagaría $25 por hora por una labor que en China le costaría $8 por hora o $0.75 por hora en la India?

El gran desafío (e inevitable fracaso del sistema de mercado estadounidense) radica en que volver a manufacturar en los EEUU ya resulta imposible. Sencillamente no podrán competir con un Sur Global que de manufacturero por contrato continuará convirtiéndose en un adversario comercial mucho más eficiente y competitivo (¿cuál fue el último enser para el hogar "Made in USA" que usted compró?)

Mientras las empresas en los EEUU continúan concediendo compensaciones multimillonarias a sus directivos a la vez que mantienen a los asalariados en el borde o por debajo del nivel de pobreza, se continúan exacerbando las disparidades al punto en que los asalariados ya no pueden consumir ni tan siquiera lo que ellos mismos producen.

Los acaudalados, con su capital acumulado, podrán mudarse fuera de los EEUU o vivir en bolsillos de riqueza en comunidades aisladas. Mientras tanto cada vez más la población en general se hunde en la pobreza, sucumbe ante enfermedades prevenibles, y eventualmente canalizarán su hambre y frustración contra las minorías, inicialmente, y eventualmente hacia los acaudalados.

La globalización es un fenómeno propio y medular de la acumulación de riqueza. Pero, en la medida en que la riqueza no es infinita, tarde o temprano sus prácticas acumulativas exclusivistas desembocarán en que quienes las impulsan terminarán siendo devorados por los que las sufren.

 

'I dream of things that never were and think: why not?"

- George Bernard Shaw

martes, 23 de diciembre de 2025

Notas sobre la Tierra-Verde o Groenlandia

Notas sobre la Tierra-Verde o Groenlandia

Pablo L. Crespo Vargas

Groenlandia y el Ártico
Imagen de dominio público
Fuente: CIA's World Factbook (2007)

Cerca del año 982 de la era cristiana, Erik, conocido como el Rojo, fue expulsado de Islandia tras varias disputas por territorios que culminaron en la muerte de algunas personas. Esto lo llevó, junto a sus allegados, a considerar la posibilidad de colonizar tierras hacia el oeste que otros exploradores ya habían visitado. Decidieron entonces trasladarse a esos señoríos aún inexplorados en busca de una nueva oportunidad.

Luego de una exploración inicial de las costas e islas menores, Erik escogió un área en el occidente de lo que él pudo haber pensado que era una gran península, donde estableció una granja para pasar el invierno. Durante los siguientes tres años continuó sus viajes de reconocimiento hasta completar su periodo de exilio. Al finalizarlo, decidió regresar a Islandia y, como estrategia para reclutar nuevos colonos, bautizó aquellas tierras con el nombre de Tierra Verde o Groenlandia.

Una parte de los habitantes de Islandia (la “Tierra de Hielo”) también vio en esta empresa la posibilidad de comenzar de nuevo, una oportunidad que no podían desaprovechar. Hoy, en 2025, a 1,043 años de aquel encuentro, vemos cómo el presidente de la nación más poderosa del planeta, los Estados Unidos de América, ha puesto sus ojos en esta isla y se empeña en adquirirla.

Groenlandia es la isla de mayor tamaño del planeta, con una superficie de 2,166,086 km², lo que la convierte en la decimotercera entidad territorial más extensa del mundo. Cabe destacar que el 80% de su territorio está cubierto por una gruesa capa de hielo.

Se estima que sus tierras albergan una gran variedad de recursos naturales, entre ellos rubíes, hierro, níquel, uranio, platino, titanio, oro y una serie de metales raros que representan un fuerte atractivo para países como China y los Estados Unidos. En este último aspecto, conviene señalar que China controla alrededor del 90% del mercado mundial de metales raros, situación que muchos en Estados Unidos consideran una amenaza para su seguridad nacional. A estos recursos se suma la alta probabilidad de encontrar depósitos de petróleo y gas natural.

Es importante subrayar que la explotación de cualquiera de estos recursos podría tener efectos negativos sobre el medioambiente de la región, razón por la cual el gobierno de Groenlandia ha limitado estrictamente cualquier actividad extractiva. Además, la posición geográfica de la isla, combinada con el acelerado deshielo de las últimas décadas, ha abierto la posibilidad de nuevas rutas marítimas en el Ártico.

Otro aspecto que a menudo se pasa por alto es que Groenlandia constituye una ubicación estratégica para el despliegue de sistemas de defensa antibalísticos de los Estados Unidos frente a sus potenciales adversarios: Rusia y China.

La posición geográfica es uno de los factores que han motivado que, en las pasadas semanas, la isla de Groenlandia haya estado en el ojo público internacional debido a las pretensiones del presidente Donald Trump, quien suele generar situaciones controversiales con el fin de mantener su supuesto control tanto en los ámbitos locales como internacionales. En el caso de Groenlandia, no es la primera vez que el mandatario estadounidense la menciona en sus discursos. Según algunos miembros de su equipo de trabajo, en ocasiones anteriores llegó incluso a preguntar si sería posible intercambiar a Puerto Rico por Groenlandia, además de ofrecer dinero para adquirirla. Una acción que, posiblemente, habría beneficiado a los puertorriqueños.

No obstante, antes de continuar con el debate político y estratégico-geográfico, entendemos que es necesario conocer un poco sobre los aspectos políticos, sociales e históricos de esta isla, a la cual bien puedo considerar un país. Sí, un país, porque, aunque nuestras mentes colonizadas nos lleven a verla como una mera isla de escasa población, dominada por una potencia europea, sus características son compatibles con las de otros lugares —como Puerto Rico— que también pueden ser considerados países.

Groenlandia es un país o nación constituyente del Reino de Dinamarca, al igual que las Islas Feroe. Desde 2009 cuenta con un gobierno autónomo dirigido por un primer ministro, seleccionado por los miembros de su Parlamento —un sistema unicameral compuesto por 31 escaños— cuyos integrantes son elegidos democráticamente. El primer ministro conforma su gabinete, responsable de la administración cotidiana del gobierno. Por su parte, el Reino de Dinamarca mantiene el control de la seguridad y de la política exterior. Groenlandia, además, tiene derecho a enviar dos representantes al Parlamento danés, con voz y voto.

En términos demográficos, la isla cuenta con aproximadamente 58,000 habitantes. Para 2020 se estimaba que cerca del 90% habían nacido en Groenlandia, mientras que el resto son inmigrantes provenientes de lugares tan diversos como Filipinas, Tailandia, Islandia, Suecia, China y Noruega, entre otros. Su capital es Nuuk, con una población que supera las 18,000 personas.

La población indígena local está compuesta por groenlandeses de origen inuit, quienes representan alrededor del 87% de los habitantes. Este grupo se divide en tres comunidades principales: los kalaallit (occidentales), los tunumiit (orientales) y los inughuit (norteños). El idioma dominante entre ellos es el kalaallisut —conocido en occidente como groenlandés—, hablado por más de 50,000 personas y reconocido como lengua oficial. Cabe señalar que, junto a la lengua nativa, el danés también se utiliza ampliamente en Groenlandia.

En el ámbito financiero, la isla recibe una gran cantidad de subsidios, muy acordes con las políticas de bienestar social del Reino de Dinamarca. En este sentido, es importante señalar que los partidos de derecha, tanto en Dinamarca como en la Unión Europea, se oponen a estas ayudas. No obstante, la principal industria de Groenlandia es la pesca. La explotación minera y energética, aunque representa una posible fuente de riqueza, ha sido pospuesta por el gobierno debido a las nefastas implicaciones ambientales que podría acarrear.

Los primeros pobladores de Groenlandia fueron grupos anteriores a los inuit, quienes siguieron la ruta costera septentrional de América del Norte. Estos movimientos migratorios se asentaron en lugares propicios para su supervivencia y desarrollaron diversos complejos culturales. El más antiguo, según la evidencia arqueológica, es la cultura Saqqaq (2500 a. C. – 800 a. C.), ubicada en el sur de la isla. Cien años después, en la misma región, surgió la cultura Dorset I, presente hasta el año 200 de nuestra era.

En el norte de Groenlandia, entre 2400 a. C. y 1300 a. C., se desarrolló la llamada cultura Independencia I, seguida por la cultura Independencia II, vigente entre 700 a. C. y el inicio de la era cristiana. El nombre de esta tradición cultural proviene del lugar donde se realizaron los primeros hallazgos arqueológicos: la isla Independencia, situada en la zona norte del país.

Las exploraciones escandinavas comenzaron a mediados del siglo X, pero no es hasta la llegada de Erik el Rojo cuando se inicia el proceso de colonización. La presencia nórdica en la isla se mantuvo hasta entrado el siglo XV. Para el siglo XIV, Groenlandia recibió grupos migratorios inuit (cultura Thule) que comenzaron a poblarla y que representaron una amenaza para la continuidad de los asentamientos escandinavos. De hecho, algunas de las hipótesis que se manejan para explicar el abandono de estos asentamientos señalan factores climáticos y la presión ejercida por nuevos migrantes en su búsqueda de tierras.

Años después, con el inicio de los procesos de colonización europea a gran escala tras la llegada de Colón a América, expediciones portuguesas alcanzaron Groenlandia. Sin embargo, al no encontrar un paso hacia la India, abandonaron sus pretensiones. A principios del siglo XVII, los daneses —que entonces compartían un reino con Noruega— reclamaron la zona e iniciaron un proceso de colonización que no prosperó. En el siglo XVIII se realizaron nuevos intentos, esta vez con resultados favorables para la Corona danesa.

Con la separación de los reinos de Noruega y Dinamarca en 1814, este último retuvo las posesiones coloniales, incluida Groenlandia. En 1931, Noruega intentó ocupar la zona oriental de la isla, pero los tribunales internacionales fallaron a favor de Dinamarca. Durante la Segunda Guerra Mundial, tras la invasión de Dinamarca por tropas alemanas, Estados Unidos intervino en Groenlandia; no obstante, al finalizar el conflicto, las autoridades danesas retomaron el control.

Con el avance de las políticas internacionales contra el colonialismo, Groenlandia experimentó varios cambios políticos orientados hacia la autonomía: en 1953 fue integrada formalmente a la monarquía danesa; en 1979 obtuvo un régimen de autonomía limitada; en 1985 salió de la Unión Europea; y en 2009 proclamó su autogobierno.

Las fuentes principales utilizadas para este ensayo fueron el Workbook de la CIA (versión en línea), las páginas web del gobierno de Groenlandia y del Reino de Dinamarca, el libro Groenlandia: La isla más grande del mundo de Joanne Mattern (2003) y diversos artículos de prensa actualizados sobre la política del presidente Trump respecto a la isla. Con la información recopilada hemos presentado, de manera muy resumida, unas notas sobre Groenlandia que servirán de base para discutir próximamente las pretensiones estadounidenses hacia este territorio y analizar las repercusiones que ello podría tener en la política internacional.

Nota: Artículo publicado en El Post Antillano, 1 de febrero de 2025.

sábado, 20 de diciembre de 2025

La Doctrina Donroe y Latinoamérica como botín de guerra: Neocolonización y adversa lectura de las borras de café

La Doctrina Donroe y Latinoamérica como botín de guerra: Neocolonización y adversa lectura de las borras de café

José E. Muratti Toro

La decisión de Donald Trump de rodear a Venezuela con una flota naval, impedir el tránsito de sus barcos petroleros y de invadir al país para "recuperar", como afirmó Stephen Miller, los pozos, instalaciones y operaciones establecidas por empresas estadounidenses, no solamente es un acto de guerra no declarada, sino que rebasa por mucho la Doctrina Monroe de 1823 que le advertía a Europa no incursionar en la América Latina.

Más aún, es una advertencia al resto de Latinoamérica de que sus recursos naturales pueden ser ocupados y expropiados impunemente por las fuerzas armadas de los Estados Unidos, en lo que él ha alardeado al acoger el término “Doctrina Donroe”.

Por supuesto que no sería tan sencillo. Todos los países involucrados cuentan con unas clases propietarias y acuerdos comerciales con gran parte del mundo que imposibilitaría, a nivel internacional, una expropiación en masa de estas dimensiones. Tanto los empresarios y terratenientes nacionales como sus socios europeos y asiáticos movilizarían sus recursos a Washington para impedir estas expropiaciones en masa, amén de la desestabilización global que causaría y terminaría afectando a los propios Estados Unidos.

Pero, no es de extrañar que lo esté considerando dada la “mentalidad de alcohólico” de Trump que le hace pensar que él puede hacerlo todo, como reveló en reciente entrevista su jefa de personal Susie Wiles, en la revista Vanity Fair (la ironía no podría ser mayor).

Trump debe estar rumiando la posibilidad de identificar decenas de empresas y operaciones establecidas por compañías estadounidenses por toda Latinoamérica que, de revertirse a manos estadounidenses, le proporcionarían una gran tajada a él personalmente, lo cual aparenta ser la única política pública que gestiona.

Por supuesto que se trata de un escenario hipotético. Pero Brasil, Colombia y México tienen el potencial de convertirse en sus próximos posibles blancos. Sobre todo deben estar en su mira México y Colombia, utilizando la excusa de su guerra contra el “narco-terrorismo" y para atacar las operaciones de narco-producción, de paso invadiendo y apropiándose otros recursos para sufragar su inversión en dicha guerra.

El análisis debe contener los siguientes datos: desde la década de los 1930s, varios países latinoamericanos han nacionalizado operaciones desarrolladas por empresas estadounidenses en sus territorios nacionales.

Por ejemplo, en 1937, Bolivia expropió las operaciones de Exxon y Chevron, las cuales permanecen en manos bolivianas.

En 1938, México incautó las operaciones de Standard Oil, Gulf y Sinclair, que no devolvió y las convirtió en PEMEX. A partir de 2013, ExxonMobil y Chevron participan en la extracción y refinamiento, pero sin derechos de propiedad.

En 1962, Cuba nacionalizó las operaciones de la United Fruit, ITT, y las refinerías Esso/Texaco, que al presente operan como Unión Cuba-Petróleo (Cupet). En 1968, Perú hizo lo propio con las operaciones de International Petroleum Company (Standard Oil).

En 1971, Chile nacionalizó las operaciones de procesamiento de cobre de las empresas Anaconda y Kennecott, la cuales no ha devuelto. Al presente, hay nuevas minas operadas por empresas de EEUU. Ese mismo año, Ecuador incautó las operaciones de Texaco (Chevron), Occidental (Oxy), que no han sido devueltas, aunque Chevron fue indemnizada por arbitraje.

El blanco de Trump al presente es, por supuesto, Venezuela. Esta nacionalizó las operaciones de Creole (Exxon), Gulf, Mobil, luego ExxonMobil y ConocoPhillips en 1976, convirtiéndolas en Petróleos de Venezuela, SA (PDVSA) en 1998, bajo la presidencia de Hugo Chávez. Tras 2007, ExxonMobil y ConocoPhillips salieron definitivamente.

En este escenario, la disposición de los gobiernos de Milei en Argentina, Noboa en Ecuador, Bukele en El Salvador, Asfura (hasta ahora) en Honduras, Kast en Chile y, de ser instalada por Washington, Corcino en Caracas, de apoyar las políticas de Trump, le permitirían a su gobierno apropiarse cientos de $ billones en activos sin intervención militar. Dichas expropiaciones contribuirían a paliar la hemorragia que representa el déficit $ trillonario estadounidense exacerbado por los aranceles en vigor y las exenciones de contribuciones concedidas a multinacionales y multimillonarios en julio del corriente.

Desde sus inicios como nación, tan temprano como 1798, cuando acogió terratenientes franceses que escapaban de la Revolución Haitiana, los Estados Unidos han considerado a Latinoamérica como su “patio trasero”, en el cual, con la actitud heredada de sus colonizadores británicos, tienen derecho a intervenir para propiciar y defender sus intereses comerciales.

A diferencia de la primera mitad del siglo XIX cuando Latinoamérica se independizó de España, Inglaterra y Portugal, y tras la II Guerra Mundial, cuando muchos países latinoamericanos y del resto del mundo afirmaron su independencia de los anteriores imperios europeos, en este inicio del siglo XXI, Latinoamérica oscila entre movimientos de afirmación de independencia del poder económico de los EEUU, y acomodo con los presidentes estadounidenses que insisten en renovar un neocolonialismo que convierte el hemisferio en botín de guerras económicas y hasta una posible guerra total contra Venezuela, como advertencia al resto del continente.

Paradójicamente, le compete a las burguesías nacionales que controlan los procesos eleccionarios impedir esta nueva colonización.

La lectura de las borras de café no augura mucho optimismo.

Infografía de WeatherWriter con licencia CC 2.0
Representa estado de situación a final de noviembre de 2025
Obtenido de Wikipedia Commons
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viernes, 19 de diciembre de 2025

Interés imperial por Groenlandia

Interés imperial por Groenlandia

Pablo L. Crespo Vargas

Imagen publicada en la página web Islandia 24.

El consenso general sobre el establecimiento del estado imperial estadounidense indica que este inició en 1898, luego de que esta potencia derrotara a España y ocupara algunos de los territorios ultramarinos de este último, incluyendo Puerto Rico. Sin embargo, las actitudes imperialistas estuvieron latentes desde antes. La Doctrina Monroe (1823), que establecía la política de América continental para los Estados Unidos, y el Destino Manifiesto (c. 1845), que funcionó como una justificación del expansionismo angloestadounidense, fueron vitales en el desarrollo del ideal imperial en Washington, Estados Unidos. Mientras que se consolidaba el dominio estadounidense sobre los territorios entre el Atlántico y el Pacífico, ya se había comenzado un proceso de establecer presencia militar en las áreas ultramarinas, específicamente en el Caribe, el Atlántico central y hasta en las costas del norte de África. En el asunto que nos compete hoy, las intenciones estadounidenses por adquirir la isla de Groenlandia surgen durante la secretaría de William H. Seward en el Departamento de Estado (1861-1869), quien es conocido por haber gestado la compra de Alaska al Imperio Ruso. Menos conocida es su intención de comprar las Indias Occidentales danesas (hoy día Islas Vírgenes estadounidenses), Groenlandia e Islandia y su idea de anexar Canadá. Las intenciones con Groenlandia y Canadá se replican en la actualidad por la presidencia de Donald Trump, aunque la intención ha estado latente siempre.

En 1868, Seward presentó un informe trabajado por Benjamín Mills Peirce de 72 páginas donde se establece la importancia de adquirir, por razones políticas y económicas, a Islandia y Groenlandia. Groenlandia era el territorio que más interés producía en el informe (el documento lo puede conseguir de manera íntegra en Google Books con el título de «A Report on the Resources of Iceland and Greenland»). Además, la adquisición de Groenlandia era un paso lógico para anexarse a Canadá, territorio que era (y es) parte de la Corona británica. Las intrigas en el Congreso y las políticas partidistas en los Estados Unidos no ayudaron a que los objetivos de Seward prosperaran.

En 1910, se presenta otra propuesta promulgada por el embajador estadounidense en Dinamarca, Maurice Francis Egan. En esta ocasión se buscaba un intercambio donde Dinamarca entregara a Groenlandia a los Estados Unidos, quien cedería las islas filipinas de Mindanao y Palawan a los daneses para que estos las intercambiaran por la zona norte de Schleswig (en la frontera sur de Dinamarca) con el Imperio Alemán. Con el desarrollo de la Gran Guerra de 1914 a 1918 y la derrota alemana, Schleswig pasa a manos danesas, luego de un plebiscito, en 1920; por lo cual este esfuerzo fue para los estadounidenses una movida en vano.

No obstante, en 1916, Dinamarca y Estados Unidos firman un tratado de venta donde el segundo paga 25 millones de dólares por las Indias Occidentales danesas y acepta la soberanía del Reino Danés sobre Groenlandia. En ese momento, para el gobierno de Washington la adquisición de las actuales Islas Vírgenes estadounidenses era prioridad, ya que agrandaba el área defensiva, en este caso, el noreste del Caribe, proyectándose sobre el Canal de Panamá. A esto, es importante mencionar que, al finalizar la Gran Guerra, existió la intención de los británicos de adquirir Groenlandia como parte de sus estrategias defensivas para confrontar los futuros proyectos de expansión de Alemania. No obstante, algunos estrategas estadounidenses siguieron abogando por la adquisición de la colonia danesa en el Ártico.

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la invasión alemana a Dinamarca en 1940, el embajador danés en Washington, Henrik Kauffmann, llegó a un acuerdo, en abril de 1941, con los Estados Unidos para que estos ocupasen la isla de Groenlandia. Acción que se da de manera oficial en julio de 1941. Se debe indicar que militares estadounidenses, fuera del oficialismo gubernamental, ya habían ocupado algunas posiciones en la isla en prevención de un posible desembarco alemán. Con la intervención de los Estados Unidos se comienzan a construir bases en diversos puntos de la isla y se establece un plan de patrullaje que sirvió como parte de las operaciones en el Atlántico norte. Al finalizar la guerra, las fuerzas estadounidenses se mantuvieron en sus posiciones y en 1946 se le ofreció a Dinamarca la compra de la isla por 100 millones de dólares. Con el desarrollo de la Guerra Fría, Groenlandia sigue adquiriendo importancia estratégico-militar y en 1951 se llega a un acuerdo entre los gobiernos de Washington y de Copenhague donde los primeros respetaban la soberanía danesa sobre la isla, mientras adquirían permiso para mantener sus bases y tener a Groenlandia como punto estratégico militar. Con la caída de la Unión Soviética, el interés estadounidense sobre la isla disminuyó. 

Llega el siglo XXI; la situación geopolítica, en combinación con el cambio climático, aspecto negado por un sector, llevó a que la zona se viera como un área de interés internacional. Los países de la cuenca ártica —Estados Unidos, Rusia, Canadá, Noruega y Dinamarca (los llamados Cinco del Ártico o A5)—, países circunstantes a ellos —Finlandia, Suecia e Islandia (agregados a los anteriores para crear el Concilio Ártico)— y países o regiones de interés —China y la Unión Europea— se han movido en busca de posibles beneficios comerciales y político-estratégicos. Dentro de la viabilidad de evitar posibles conflictos, estos entes políticos internacionales se han reunido en diversidad de ocasiones (1996, 2008, 2010, 2016); aunque no se ha podido gestar un consenso armonioso para todas las partes, sí se han llegado a acuerdos de entendimiento territorial como el que se dio entre Canadá y Dinamarca en 2022, dividiendo entre ambos la isla deshabitada de Tartapaluk (conocida también como Han). Ahora bien, ¿cuál es el papel de China en el Ártico? Resulta ser que el expansionismo comercial e imperial chino ya diseñó una ruta de interés nombrada como la Ruta Ártica de la Seda. Todo esto, sumado a las pretensiones rusas y estadounidenses de controlar la zona ártica, provoca las condiciones perfectas para un posible conflicto en el futuro. 

Volviendo a las más recientes intenciones estadounidenses sobre la zona, recordemos que desde el 2017 el presidente Trump ha mostrado interés en adquirir la isla y desde el inicio de este segundo término se ha encargado de llevar este asunto de manera pública como estrategia a su favor. En el siguiente artículo estaremos analizando la viabilidad de que los Estados Unidos terminen adquiriendo Groenlandia y lo que representaría para otras naciones.

Artículo publicado por El Post Antillano, 8 de febrero de 2025.

sábado, 29 de noviembre de 2025

José Inácio Abreu e Lima

José Inácio Abreu e Lima

Pablo L. Crespo Vargas

Batalla del Pantano de Vargas
Luis Rengifo - Universidad EAFIT

Declaraciones del presidente venezolano, Nicolás Maduro, sobre su intención de que el general brasileño José Ignacio Abreu y Lima (José Inácio de Abreu e Lima) lidere tropas de Brasil para liberar a Puerto Rico de su relación con los Estados Unidos, provocaron que un reducido número de puertorriqueños se escandalizasen y mostraran preocupación sobre la posibilidad de que este héroe de las guerras de independencia suramericanas regresara de la tumba, junto a sus tropas, para terminar lo que Simón Bolívar dejó inconcluso.

Mientras algunos, incluyendo a la gobernadora de Puerto Rico, Jennifer González, y líderes anti-Maduros estadounidenses, levantaron bandera y pidieron que la metrópolis interviniera ante una posible invasión, otros líderes políticos estadounidenses y puertorriqueños, no solo conociendo la retórica del líder venezolano, sino que entendiendo las complejidades de la política internacional actual y teniendo un conocimiento sobre historia, tomaron estas declaraciones en forma de broma.

Sobre el punto retórico, al igual que hace el presidente estadounidense, Donald Trump, Maduro utiliza la hipérbole y el lenguaje matizado con violencia para marcar su paso y dejar saber que no temerá llegar a las últimas consecuencias. Ambos mandatarios utilizan la amenaza para luego desescalar y terminar negociando aspectos que les favorecen. Claro está, el gobierno estadounidense tiene un poder de persuasión internacional mayor que el venezolano.

En cuanto a la complejidad de la política internacional, creer que Brasil, país gobernado en este momento por un presidente de izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva, estaría dispuesto a una empresa como tal es estar completamente enajenado de las diversas situaciones que se están dando en la esfera internacional. De hecho, el gobierno brasileño ha sido, al igual que otros de izquierda, crítico de la falta de transparencia que se dio en las pasadas elecciones en Venezuela (julio de 2024). A esto hay que sumar el veto que Brasil realizó, en octubre de 2024, para evitar que Venezuela entrara a la organización alterna de estados internacionales BRICS. Las razones para este veto estaban relacionadas con los resultados de las elecciones venezolanas. Sin embargo, se debe señalar que el presidente brasileño ha mantenido un equilibrio entre el diálogo diplomático y su condena a las actividades antidemocráticas del régimen de Maduro. Al momento, los únicos aliados incondicionales que le quedan al presidente Maduro son Cuba y Nicaragua.

En el aspecto histórico, lo que más llama mi atención es ver cómo se evoca a una figura fallecida hace 156 años y se utiliza como arma psicológica para provocar miedo y temor de una posible invasión. En este momento, no ha de extrañar que esta táctica, muy común en la Guerra Fría, siga siendo utilizada en el Puerto Rico del siglo XXI. Las pasadas elecciones fueron un excelente ejemplo de ello cuando se evocaba al comunismo para demonizar a la oposición. Se llegó al punto de que hubo personas que hasta pensaron que figuras como Fidel Castro y Hugo Chávez no habían fallecido y estaban a la espera, en algún lugar oculto, de ser llamados para invadir Puerto Rico. Ya que mencionamos el aspecto histórico, pasemos a conocer a esta figura, que algunos puertorriqueños ven como una amenaza, aunque su historia está ligada a situaciones de hace más de un siglo.

José Ignacio Abreu y Lima nació en Recife, Brasil, en 1794. En 1818, luego de la ejecución de su padre por ser revolucionario, sale de su país natal y viaja a los Estados Unidos. De allí pasa a Venezuela y se integra al ejército de Simón Bolívar. Participó en diversidad de campañas militares a través de Nueva Granada, Venezuela y Perú. A esto, fue masón, redactor del periódico Correo del Orinoco y cofundó el periódico La Torre de Babel. Abreu fue un ferviente creyente de las ideas de unión bolivariana para toda América y seguidor de Simón Bolívar. Luego de la muerte de este último, fue degradado militarmente y expulsado de Nueva Granada, viajando por Estados Unidos y Europa antes de regresar a Brasil. En su país natal, apoyó el establecimiento de la monarquía constitucional, aunque luego siguió las ideas del socialismo de la época. Pasada la revuelta liberal de 1848 en el estado de Pernambuco (Brasil), es encarcelado por casi dos años. Al ser liberado en 1850, decide dedicarse a la escritura y promoción de sus ideas de libertades sociales. Por último, muere en 1869 y es enterrado en un cementerio para ingleses, ya que la iglesia prohibió su enterramiento en los campos santos católicos.

Entre las batallas en las que participó bajo el mando de Simón Bolívar están: Pantano de Vargas (25 de julio de 1819), Boyacá (7 de agosto de 1819), Carabobo (24 de junio de 1821 y Lagos de Maracaibo (24 de julio de 1823).

Nota: La versión original de este artículo fue publicada por primera vez en El Post Antillano, 18 de enero de 2025.

viernes, 5 de septiembre de 2025

Cuando occidente luchaba por mantener el tráfico de drogas: la Guerra del Opio

Cuando occidente luchaba por mantener el tráfico de drogas: la Guerra del Opio

Pablo L. Crespo Vargas

El 17 de junio de 1971, el presidente estadounidense Richard Nixon declaró la guerra en contra del comercio ilegal de las drogas. Esto implicó la movilización de los recursos necesarios del gobierno federal, desde donde se estableció una política dirigida a controlar todo intercambio comercial y uso relacionado con las drogas ilegales. Los Estados Unidos como potencia hegemónica en el mundo occidental pudo atraer a sus aliados a esta lucha, aunque las formas en que se atiende el problema en otros países —aliados y no aliados— es diversa. Sobre ese tema y las políticas estadounidenses respecto a la llamada guerra contra las drogas se podrían escribir por buen rato. No obstante, reseñaremos cuando occidente, en este caso dirigidos por Inglaterra, defendieron el comercio de substancias adictivas y el consumo excesivo de estas, ya que representaba una fuente de ingresos rentables y continuas.

Imagen: Batalla de Chin-Kiang-Foo, 21 de julio de 1842. Cuadro de Richard Simkin, parte de la colección militar de Anne S. K. Brown, Brown University Library.

Las Guerras del Opio fueron dos conflictos donde potencias occidentales impusieron el comercio de drogas, que anterior a la guerra eran ilegales, como parte de sus estrategias para el dominio comercial sobre el Imperio chino. La primera guerra ocurrió entre 1839 a 1842. La segunda fue entre 1856 y 1860. Ambos conflictos fueron parte del proceso de expansión imperial de las potencias europeas y países como los Estados Unidos dieron su apoyo a ellas.

Debemos aclarar, que el conflicto surgió de las pretensiones británicas de controlar todo el comercio chino de manera que fuera ventajoso para sus intereses. China exportaba a Europa y a los Estados Unidos té, seda y porcelana, entre otros bienes. El pago debía ser en moneda (usualmente plata), acción que iba en contra de los intereses capitalistas de occidente; no obstante, el contrabando de opio hacia China representó una oportunidad al Imperio británico —y aliados— para tomar ventaja económica de estas transacciones y así comenzar a pagar con esta sustancia. El opio como droga adictiva, al igual que hoy día, representó un problema social al gobierno chino, quienes prohibieron su consumo desde 1729, aunque los edictos en contra del opio se repiten en 1799, 1814 y 1831, ya que estos no causaban un efecto favorable a las pretensiones imperiales chinas. Se debe indicar que de manera primaria el opio era utilizado como medicamento, específicamente como anestesia. Sin embargo, su mezcla con tabaco, para ser fumado, se convirtió en todo un problema social por ser altamente adictivo.  

Las prohibiciones chinas tuvieron el mismo efecto que las actuales tienen sobre nuestra población: un aumento al tráfico ilegal, el cual representó cuantiosas ganancias —según algunos estimados: sobre 400% de ganancia— a los comerciantes británicos y estadounidenses, entre otros. Desde el punto de vista norteamericano se afianzó el llamado Old China Trade, el cual consistió en abrir las rutas comerciales entre los Estados Unidos y el Imperio chino. El potencial comercial de los estadounidenses se consolidó tan temprano como en 1803, siendo el país con mayor número de buques que llegaban a las costas chinas tanto para comercio legal como ilegal. Dos de los estadounidenses que se enriquecieron en este mercado fueron Warren Delano Jr. (abuelo de Franklin D. Roosevelt), y Francis Blackwell Forbes (la fortuna de esta familia se dio a costa del comercio oriental).

La crisis provocada por el opio en China llegó a tales magnitudes que el emperador Daoguang, de la dinastía Qing, ordenó el que se interviniera en contra de los contrabandistas. Se inició un proceso, que hoy día llamaríamos de mano dura, contra los traficantes internos y se llegó a casi eliminar el problema para 1837. Claro, occidente no deseaba que su lucrativo comercio terminara y se afincó más al contrabando. En 1839, las autoridades chinas toman nuevas medidas, entre ella el envío de un comunicado a la reina Victoria solicitando su intervención con los comerciantes ingleses. Esta misiva nunca llegó a la soberana —aunque fue publicada en los periódicos londinenses—, pero la situación en los puertos chinos se agravó al punto que se incautaron sobre 1,400 toneladas de opio en los almacenes occidentales de la ciudad de Cantón. Las autoridades occidentales protestaron, pero los chinos bloquearon los puertos para evitar más entrada de opio. La tensión se agravó cuando unos marineros británicos asesinaron a un local y los funcionarios chinos no pudieron llevar a la justicia a los individuos acusados, dado a la protección que les dieron las autoridades británicas. Luego un cañonero británico dispara contra embarcaciones chinas que se encargaban de mantener el bloqueo en la bahía del actual Hong Kong. A continuación, la flota británica comienza una ofensiva contra las fuerzas imperiales y las derrotan, imponiendo por la fuerza la entrada del opio a territorio gobernado por los Qing en 1842.

Años luego, en 1856, las autoridades imperiales chinas, que habían continuado su política en contra del comercio ilegal de opio, entraron a una embarcación británica, donde arrestaron a un grupo de traficantes chinos que se habían escondido allí. Esto provocó un nuevo enfrentamiento. Nuevamente, la superioridad tecnológica occidental se impuso y se continuó con la entrada de opio a los puertos chinos.

Nota editorial: La versión original de este artículo se publicó el 29 de junio de 2024 en El Post Antillano

viernes, 22 de agosto de 2025

Homero, la caída de Wilusa y el desarrollo de la historia: una reflexión

Homero, la caída de Wilusa y el desarrollo de la historia: una reflexión

Pablo L. Crespo Vargas

Homero y su lazarillo
Obra del pintor francés William-Adolphe Bouguereau (1874)
Homero es un personaje al que se le atribuye ser autor de dos de los principales poemas épicos griegos: la Ilíada y la Odisea. Estas dos obras son la base de la epopeya grecolatina y surgen, en este caso en específico, de acontecimientos que posiblemente ocurrieron alrededor del siglo XII a.C.: los conflictos entre griegos antiguos (aqueos), en su proceso de expansión marítima, y anatolios (hititas que se habían consolidado como un imperio en el centro y oriente de Anatolia) son representados en la llamada guerra de Troya y reflejan los conflictos surgidos por el control de rutas mercantiles provocados por potencias del momento. Se debe señalar que, en la antigüedad, la guerra de Troya era catalogada como una guerra histórica, aunque su narración mítica y el surgimiento del cristianismo llevaron a que se considerara una mera narración mitológica. Esto se mantuvo hasta que, en el siglo XIX, Frank Calvert y Heinrich Schliemann, descubren los restos de la antigua Wilusa (nombre hitita para Troya) y se comienza a disipar parte del mito.

En la actualidad, la figura de Homero, aunque algunos estudiosos dudan de su existencia, se sitúa en el siglo VIII a.C. Aparentemente, él fue un aedo, o sea, un artista que cantaba las historias épicas del pasado. También se piensa que fue un prisionero o hijo de prisionero, por lo cual era considerado un homérida —de allí puede derivar su nombre y abonar a la teoría de su inexistencia, aunque podría ser que su nombre derivara en el término—. Los homéridas tenían la función de mantener las tradiciones orales vivas y se encargaban de memorizarlas y propagarlas. Esto nos explica que Homero, o quien fuera, pudo ser el que recopilara la información para componer tanto la Ilíada como la Odisea con la idea de preservarla.

No existe evidencia de un autor, cuyo nombre sea Homero, que haya firmado estas obras. De hecho, las copias más antiguas —en papiro— que se han preservado de estos poemas son del siglo II a.C., aunque se tiene conocimiento histórico de que en el siglo VI a.C. ya se declamaban en los festivales atenienses. No obstante, se debe señalar que la escritura en el mundo griego ya existía desde anterior al siglo XX a.C. con la escritura lineal A (jeroglífico cretense) y la escritura lineal B (jeroglífico minoico) del siglo XV al XII a.C. Estos modos de escritura eran de uso práctico o utilitarios (para uso administrativo, no literario). No es hasta el siglo IX que se comienza a adoptar el alfabeto fenicio y un siglo después —siglo VIII— ya se estaba desarrollando el alfabeto griego, favorables para su uso narrativo —literario—. El alfabeto griego continuó evolucionando hasta llegar a nuestros días con el alfabeto latino moderno. Por lo que vemos, en tiempos de Homero ya existía o se estaba desarrollando una codificación escrita adaptada a la redacción de estas historias, pero, no debemos olvidar que, según la tradición, Homero era ciego.

En todo caso, Homero recopiló información solamente de los últimos dos meses de la guerra y del viaje de regreso de Odiseo, uno de los personajes del conflicto. El resto de la historia, que casi todos atribuimos a Homero, se conoce por otros narradores o escritores y por la gran cantidad de obra artística que este hecho generó. La mitificación de los conflictos comerciales y de luchas de poder no es algo extraño, hoy día, en pleno siglo XXI se sigue haciendo y se sigue construyendo. No necesariamente es algo adrede o de mala intención, sino que nuestra naturaleza humana nos lleva a resaltar —para legitimar o valorizar— lo que creemos, y más, cuando la distancia y falta de evidencia favorece esto.

En el caso de Homero, este simplemente recopiló la tradición oral existente en su medio ambiente. Hoy, reconocemos que la tradición oral tiene dos importantes elementos, la identidad cultural y la memoria colectiva, ambos presentan una cosmovisión única para un grupo poblacional. En el caso de Homero fue el origen del mundo griego. La tradición oral, aunque no puede considerarse propiamente algo histórico, si sirve de base para conocer el pensamiento y los imaginarios. Por otro lado, que nos dice que estas leyendas nacieron en el vacío o en una imaginación sin nada en ella. La guerra de Troya —la caída de Wilusa— es solo una representación de una serie de conflictos que se dieron por el predominio de la región y que ya están siendo estudiados gracias a la gran cantidad de tablillas cuneiformes con el lenguaje hitita que están siendo encontradas y traducidas desde la segunda mitad del siglo XX. Arqueológicamente hablando, también existe la evidencia de estos conflictos.

Para finalizar, aunque se considera a Heródoto el padre de la historia por sus relatos sobre la humanidad que él conocía, no fue el primero de ellos. Anterior a él existieron los llamados logógrafos: Janto de Lidia, Cadmo de Mileto y Helánico de Lesbos, entre otros historiadores. En el caso de Homero, aunque su aportación fue más folclórica que histórica, nos dio una de las primeras miradas interpretativas sobre lo que estaba pasando al final de la edad de bronce en el Mediterráneo oriental. Ahora, la pregunta es: ¿podrá ser considerado el primer historiador? 

Nota: La versión original de este ensayo fue publicado en El Post Antillano el 10 de agosto de 2024.

lunes, 21 de julio de 2025

La Guerra de Ucrania y su extensión al Sudán

La Guerra de Ucrania y su extensión al Sudán

Pablo L. Crespo Vargas

Localización de Sudán
Imagen de Dinamik en Wikimedia Commons
24 de enero 2010

La guerra de Ucrania se expandió a un nivel internacional y no es precisamente en Europa, donde, en el peor de los casos, pudiera desencadenar una escalada que terminaría con un conflicto mayor o hasta una guerra nuclear. En los primeros meses del 2024 salieron reportes independientes y de diversas agencias de noticia internacionales tales como The Economist (Londres), Lemonde (París), Wall Street Journal (New York) y Firstpot (India), entre otras, sobre fuerzas especiales ucranianas operando en Sudán y Siria como parte del esfuerzo de Kiev por desalentar la presencia rusa en estos países. Fuentes independientes como Bellingcat (colectivo internacional independiente de investigadores y periodistas establecido en Londres) aseguraron que fuerzas militares ucranianas se encontraban activos en una especie de “caza” de efectivos rusos de la empresa militar privada (PMC – Private Military Company) Wagner operando en los dos países mencionados.

El grupo Wagner fue, originalmente, una organización mercenaria que daba servicios al gobierno ruso y a sus aliados. La organización surgió durante la intervención rusa en Ucrania de 2014 y se fue afianzando con poder y riquezas según participaron en operativos en beneficio del gobierno de Vladimir Putin, presidente ruso. Luego del intento de rebelión de Wagner, en junio de 2023, y de la muerte de su cuerpo directivo en agosto del mismo año, el gobierno ruso tomó control de la organización, aunque en Occidente se sospechaba que siempre lo tuvo. En la actualidad Wagner es parte de la estructura militar rusa; no obstante, se debe mencionar que sus operaciones en el extranjero fueron base para su enriquecimiento y formación. Entre estas intervenciones ha estado el apoyo al gobierno oficial sirio desde el 2015 y operaciones en diversos países africanos: Sudán, Malí, Mozambique, Burkina Faso, Libia, Madagascar y República Centroafricana.

En el caso de Sudán, país con una población actual aproximada de 50 millones, vive desde 1983 en un estado constante de guerras civiles que han provocado, según los estimados más altos, sobre 2.7 millones de muertes y 10 millones de desplazados (números combinados de todos los conflictos internos). Estas cifras demuestran una crisis humanitaria, donde los mayores afectados son los ciudadanos comunes, quienes sufren las masacres, la hambruna, las epidemias y cuanto otro sufrimiento provocan las ansias de poder.

El estado de guerra civil actual en Sudán, comenzado en abril de 2023, enfrenta a dos facciones militares: las Fuerzas Armadas de Sudán (FAS) —fuerzas militares gubernamentales— y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), milicias que en algún momento estuvieron aliados o en colaboración con el gobierno durante la guerra de Darfur. Sobre el conflicto en Darfur, este es uno de carácter étnico entre poblaciones de descendencia árabe y negras nativas, básicamente por el control de recursos. El gobierno sudanés estuvo del lado de la población árabe argumentando que las intenciones de la población negra eran de separarse. Recordemos que, en 2011, el Sur de Sudán se separó como entidad independiente, siendo las discrepancias étnico-religiosas las principales para que se diera.

Regresando al estado de guerra civil sudanés, dentro de los aliados de la FAR se incluye al grupo Wagner, quien ha suministrado entrenamiento y apoyo directo de combate, lo que implica la llegada de militares rusos y mercenarios extranjeros al conflicto. Por otro lado, las fuerzas especiales ucranianas también se desplegaron en el país. Al menos, desde septiembre de 2023 se han confirmado movimientos de ambos grupos y ataques de los ucranianos sobre elementos de Wagner, que incluyen el uso de drones y la captura de un mercenario ruso. La situación no se queda allí y se complica. El gobierno ruso, desde mayo de 2024, ha estado en conversaciones con el gobierno sudanés para ampliar sus operaciones en el Mar Rojo con el establecimiento de una base de logística naval al norte de Puerto Sudán.  Esto ampliaría el campo de acción y movilidad de los rusos en una zona altamente conflictiva. En beneficio a las autoridades de Sudán, Moscú estaría suministrando equipo y armamento al gobierno local. En esta misma línea, analistas internacionales estiman que Rusia, como parte de los acuerdos, moverá los elementos de Wagner fuera de Sudán y los reubicará en la zona de guerra de Ucrania. Esto le dará espacio al gobierno y a la FAS a poder consolidar su poder. Ahora bien, existe una gran contradicción en todo esto que está ocurriendo o por lo menos es lo que se puede ver desde Occidente, ya que las relaciones entre Sudán y Ucrania también se han estrechado en los últimos dos años, al punto que se han intercambiado ayuda militar y en agosto del 2023 se había acordado el establecimiento de una embajada ucraniana en Khartoum, capital del país.

Al momento de escribir estas líneas (julio de 2024), las autoridades oficiales de Sudán se han reubicado en Puerto Sudán y Khartoum es zona de combates donde la FAR mantiene un predominio. A parte de las fuentes ya mencionadas, hemos revisado partes de prensa y análisis de las siguientes procedencias: Aljazeera (Qatar), United Nation News, New York Times y BBC.

Nota editorial: Artículo original publicado el 3 de julio de 2024 en El Post Antillano. La versión en Akelarre fue modificada para adecuarla al tiempo transcurrido desde que salió el artículo de manera original.

miércoles, 9 de julio de 2025

Formas de sociedad en la historia

Formas de sociedad en la historia

Francisco Moscoso

(Fragmento del libro Indios y negros en la conquista española de Puerto Rico, siglo XVI: libres y esclavos, Lajas: Editorial Akelarre, 2025, pp. 7-13)

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En la historia originaria y remota, en todas partes, la sociedad humana estuvo constituida en comunidades familiares, y más adelante, en agrupaciones de clanes y conglomerados de tribus. Las relaciones sociales se fundamentaban en los lazos de familia (relaciones de parentesco), la división del trabajo se repartía en general con arreglo a factores de edad y género (lo que podían hacer los ancianos, adultos y niños), la producción y distribución económica era comunal, no había estratificación social y las decisiones se tomaban en base a una democracia igualitaria comunitaria. Así se ha teorizado y documentado en obras clásicas como Ancient Society, publicada en 1877, del etnólogo (estudioso de pueblos y etnias) norteamericano Lewis Henry Morgan; igualmente se ha comprobado en diversas investigaciones de campo por la antropología científica y universitaria desde el siglo XIX en adelante.

En una etapa avanzada de la sociedad tribal se generó el excedente de producción. En otras palabras, especialmente mediante la agricultura y el desarrollo de técnicas de cultivo e irrigación, complementado por un nivel tecnológico neolítico que proporcionó una ferretería de instrumentos de piedra pulida, la sociedad tuvo la capacidad de crear abastecimientos regulares y reservas de sustento alimenticio variado que superaron las limitaciones del quehacer cotidiano de trabajo para la sobrevivencia estricta.

Las nuevas circunstancias de la historia fueron analizadas con profundidad por el arqueólogo V. Gordon Childe. En su libro Qué sucedió en la historia, Childe lo conceptualizó con atino como la Revolución Neolítica. Por entonces comenzaron las construcciones de chozas y asentamientos en aldeas, con jurisdicciones territoriales aledañas consideradas vitales para la tribu. Ese terreno de desarrollo mayor de las fuerzas productivas hizo posible que unos segmentos de la sociedad se separaran de las faenas de la producción directa que antes compartían en conjunto. Surgieron los guerreros defensores y se destacaron algunos por sus destrezas y valentía. Otros se distinguieron como conocedores de las propiedades de las plantas medicinales y alucinógenas e intérpretes de los espíritus de la naturaleza. Y algunos linajes eran relacionados (realmente o transmitido por leyenda cultural) con la antigüedad de donde derivaban su identidad étnica. Las distinciones de prestigios fueron la antesala histórica de las diferenciaciones sociales privilegiadas.

En aquellos contextos históricos la gente tenía concepciones primitivas y mágico-religiosas de la vida y la naturaleza. Entonces el conocimiento científico era muy escaso y atribuían a los elementos de la naturaleza y a algunos individuos poderes misteriosos. Esas fueron las semillas del surgimiento histórico de la estratificación social y de la jefatura.

Con los cacicazgos se produjo la transición de la sociedad tribal-comunal a la sociedad de clases sociales y estado incipientes. Desde las civilizaciones posteriores en adelante la historia registra una sucesión de diferentes sociedades de clases y estados consolidados. En términos generales, las sociedades han pertenecido a los contextos del tributarismo, esclavismo, feudalismo, capitalismo, socialismo y/o comunismo. Así mismo se han dado muchos casos de sociedades mixtas, con combinaciones de las formas anteriores. Sobre las definiciones y caracterizaciones de cada una de estas formas hay una historiografía abundante, con interpretaciones diversas y debates.

Ese es el esquema general de formas de sociedad que se han sucedido en la historia desde el pasado remoto hasta nuestros días. En términos de desarrollo de fuerzas y capacidades productivas pueden considerarse etapas (con fases particulares) de sociedad en la historia. A esa sucesión general podemos asociar un claro desarrollo tecnológico y científico progresivo. Ello se demuestra desde los inicios de la sociedad humana equipada con instrumentos rústicos de piedra y madera hasta la revolución electrónica y cibernética del tiempo en que escribimos; proceso de incesantes cambios e innovaciones. Pero no se puede decir lo mismo en cuanto al contenido social de las sociedades que, por ser constituidas en divisiones de clases lo que han legado son diferentes formas de explotación del trabajo y opresiones de todo tipo. Ciertamente, es una gran paradoja y frustración terrible en el andar de la historia.

Se observa, a su vez, que la historia es un proceso de movimientos y desarrollos multilineales de las sociedades. No todos los pueblos han pasado por el esquema general de etapas. Todo depende de los ritmos y condiciones dispares de desenvolvimiento en cada lugar, por un lado. Y a las circunstancias en que unos pueblos, con niveles de vida y contextos históricos distintos han entrado en contacto o en procesos de conquista o subordinación unos respecto a otros.

Al considerar lo sucedido con indios y negros en la conquista española en el siglo XVI, tengamos presente dos escenarios compuestos de contextualización concreta: (1) el trasfondo de las sociedades de África de donde provenían los “negros”, el de las sociedades de América indígena, y el de las sociedades de Europa, y España y Portugal, más en particular, por ser las dos potencias conquistadoras iniciales; y (2) la caracterización del entrecruzamiento de estas sociedades de contextos bien diferentes en el proceso de conquista y colonización que se desplego desde 1492 y a lo largo del siglo XVI.

domingo, 6 de julio de 2025

Comentarios a Haití: un pueblo atrapado por el hombre

Comentarios a Haití: un pueblo atrapado por el hombre

Pablo L. Crespo Vargas

Haití: un pueblo atrapado por el hombre es la más reciente obra del historiador Miguel Ángel Virella Espinosa. Esta está compuesta por cuatro ensayos que recorren diversos aspectos de la historia del pueblo haitiano desde su formación dentro del sistema esclavista internacional, anterior a la Revolución Haitiana, hasta las repercusiones raciales que tiene que vivir esta población, aún hoy en el siglo XXI, y que fueron presentadas en el análisis que el profesor Virella realiza sobre la llamada Masacre de Perejil. El doctor Virella busca concientizar sobre los estereotipos y la concepción racista y de discriminación que se tiene sobre los haitianos, especialmente cuando estas vienen de otros caribeños.

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El libro tiene un prólogo escrito por el Dr. Rafael Batista Cruz y un epílogo escrito por este servidor. El prólogo presenta la obra y resume cada uno de los capítulos preparando la curiosidad del lector para lo que se avecina. El epílogo es un ensayo sobre una de las figuras mencionadas en el texto, pero que fue desconocida por muchos fuera de Haití, me refiero a Joseph-Anténor Firmin. Firmin fue un haitiano pluridisciplinario y humanista, que se educó leyendo los clásicos de la literatura universal, a la vez que se instruía con publicaciones científicas del momento; enseñó latín, griego y francés; fue periodista, economista y político. Además, y más importante, cuando la comunidad científica de la segunda mitad del siglo XIX favorecía y creía en las teorías de superioridad racial que dieron paso al racismo moderno, fue una de las pocas personas que argumentó en contra de ello. Como humanista y escritor que era, Firmin presentó ante la Sociedad Antropológica de París una obra titulada Sobre la igualdad de las razas humanas, ensayo de sobre 660 páginas donde evidenciaba de manera histórica que la raza negra no era inferior a la blanca, presentando sus avances y cómo las poblaciones negras a través del planeta se habían desarrollado ante las imposiciones de otros grupos poblacionales. Como era de esperarse, en una sociedad que ya había adoptado el racismo como verdad científica, su obra, aunque no pudo ser refutada, fue escondida. No es hasta el siglo XX que es encontrada y hoy promovida.

Regresando a los ensayos del doctor Virella, estos presentan diversos temas tales como el racismo, el sincretismo religioso, las luchas abolicionistas, los conflictos políticos, tanto locales como internacionales, y el intervencionismo imperialista en el Caribe, entre otros. El primer ensayo analiza la Revolución Haitiana desde sus raíces con el sistema esclavista y las luchas de poderes entre grupos poblacionales. El segundo ensayo trabaja el intervencionismo extranjero en Haití, recalcando el caso de Mole Saint Nicolas, enclave geográficamente estratégico para el establecimiento de una base naval. Fueron varias las naciones que se interesaron por este puerto, pero el que más presión realizó fue el gobierno estadounidense, aunque no lograron adquirirlo. Interesante entender las movidas que se dieron, la reacción del gobierno haitiano, con algunas personalidades dispuestas a entregar su tierra y otros defendiendo la soberanía del país —algo que vemos muy seguido en el Puerto Rico actual. El tercer ensayo continúa presentando los intereses del expansionismo militar de los Estados Unidos, quienes ocupan Haití en 1914 y llevan a que esta invasión provoque ciertas movidas que repercutieron tanto fuera como dentro del país. El último ensayo, el autor nos lleva a la Masacre de Perejil en 1937 y nos sumerge a las dinámicas fronterizas entre dominicanos y haitianos y los efectos para ambos pueblos.

En fin, Virella Espinosa quiere que analicemos sin prejuicios la historia haitiana para poder entender la esencia caribeña que hay en ella y, aunque nos guste o no, representa parte de nuestras vivencias como pueblo.

Miguel Ángel Virella Espinosa es un estudioso de la Cultura Negra y sus aportaciones al Mundo Moderno. En la actualidad se desempeña como profesor de Historia de Puerto Rico en la Universidad Interamericana, Recinto de Bayamón. Su formación académica se da en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, la Universidad de Nueva York y la Universidad Interamericana de Puerto Rico. De esta última obtuvo el grado de Doctor en Filosofía con especialidad en Historia de América. Al momento, está trabajando en el análisis del quehacer cultural de Arturo A. Schomburg para una futura publicación.

La versión original de este artículo fue publicado por El Post Antillano el 3 de agosto de 2024.

lunes, 28 de abril de 2025

Las artes mágicas. Entre la ignorancia y la maldad.

Las artes mágicas. Entre la ignorancia y la maldad.

Teresita Soto Falto

Crespo Vargas, Pablo L. (2025) Brujería y hechicería en el Caribe Hispano, siglo XVII. Ponce Puerto Rico: Casa Paoli, Centro de Investigaciones Folklóricas de Puerto Rico, Inc.

Los temas y la práctica de la brujería y la hechicería han tenido larga vida en nuestra cultura caribeña y americana. Por ignorancia hemos llegado a pensar que es en estas tierras, de manos de los negros esclavizados provenientes de África que nos llegan la magia, los sortilegios, los hechizos y la brujería. Nada más alejado de la verdad. El libro del doctor Pablo Crespo Vargas que iremos comentando da cuenta de que esas creencias esotéricas vienen también en los barcos, no solo españoles, sino ingleses, portugueses, franceses, en fin europeos, que llegaron a las costas insulares y continentales a fines del siglo XV. Ya Cervantes había hablado sobre el tema en la primera parte de su famoso Don Quijote en 1605: “Aunque bien sé que no hay hechizos en el mundo que puedan mover y forzar la voluntad, como algunos simples piensan, que es libre nuestro albedrío y no hay yerba ni encanto que le fuerce…” (Don Quijote de la Mancha, Edición del IV Centenario, R.A.E. p.203)

El doctor Pablo Crespo Vargas nos va llevando, a través de veintiún ensayos – unos académicos, otros que han sido ponencias en congresos y seminarios y otros, al final, que se han publicado en periódicos y fuentes cibernéticas – a los procesos inquisitoriales a los que eran sometidos los individuos, especialmente mujeres, en el Caribe hispano por la práctica de las artes mágicas, especialmente las de la hechicería y la brujería.

La tesis que prueban estos trabajos es que “la brujería en el Caribe hispano del siglo XVII fue una reacción o estado de resistencia de los grupos de mayor marginación ante el poder social y religioso del gobierno colonial” (59-60). Ante la hechicería, como pueden ser los conjuros, los sortilegios para conseguir el amor o la buena suerte o para mejorar la salud, las autoridades eran más indulgentes, aun cuando igualmente las castigaban.  

La lectura del texto nos lleva a conocer los nombres y las vidas de muchas de aquellas mujeres racializadas y  marginadas que vieron en la práctica de la hechicería un medio para sustentar la vida. Algunas reincidían en sus conductas o comenzaban prácticas más oscuras que las enfrentaban a castigos como los azotes, el potro, la cárcel o el destierro. Las historias de Bárbola de Albornoz, de Barquisimeto, de Ana de Mena, de San Juan de Puerto Rico y de Paula de Eguíluz, una de las brujas principales de Cartagena de Indias, nacida en Santo Domingo, merecen sus escritos individuales. Se levantan sus figuras y las de otras muchas mujeres desde los archivos históricos donde dormían para que, revividas sus historias, conozcamos aquel mundo extraño, lejano y misterioso.

Como dato estremecedor, el autor señala que en Europa, entre 1450 y 1750, se procesaron unas 100,000 personas en lo que se conoce como Caza de las Brujas. De ellas se ejecutaron entre cincuenta a sesenta mil individuos. Países como Alemania (25,000), Polonia y Lituania (10,000), Suiza (5,000), Francia (4,000), representan las estadísticas mayores. En el caso de España se ejecutaron solo 35 mujeres (que siempre son muchas) por brujería. Aun así, la leyenda negra se encargó de estigmatizar al país como el que tenía la mayor práctica inquisitorial en Europa (182).  En América hispana, los casos se resolvían mayormente con 200 azotes y destierros, aunque algunas veces el tribunal se hacía de la vista larga y las condenadas se quedaban en el país.

Notaremos que en los ensayos se manejan datos recurrentes o historias a las que ya se ha aludido en los trabajos académicos. Esto ocurre porque como decíamos al comienzo, tenemos delante la recopilación de veintiún escritos sobre el tema a lo largo de algunos años. No es de sorprender entonces que advirtamos repeticiones que resultan fundamentales y que están ampliadas o vistas desde otra perspectiva analítica.

Los ensayos están precedidos por imágenes tomadas de los archivos de Internet, de pinturas – como la de John William Waterhouse (El Círculo Mágico, 1886) o el Capricho número 68 de Francisco de Goya con una imagen que representa el vuelo de las brujas - , grabados,  mapas que ambientan, enmarcan y a veces anuncian el tema que se va a desarrollar. La portada del texto, muy hermosa (El aquelarre de las brujas, de Franks Francken el Joven, de 1606) es la mejor carta de presentación de un texto necesario e indispensable en nuestra historiografía.

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lunes, 31 de marzo de 2025

La restauración de los judíos y los iranios de Ciro el Grande

La restauración de los judíos y los iranios de Ciro el Grande

Pablo L. Crespo Vargas


Los enfrentamientos bélicos entre los gobiernos de Irán e Israel, durrante el 2024, me llevaron a pensar en una de las primeras interacciones entre iranios (persas) y judíos, la cual ocurrió en el año 538 a.C., cuando Ciro el Grande, rey de los persas, conquistó la ciudad de Babilonia y a su paso destruyó el reino o imperio neobabilónico, que en ese momento era gobernado por Nabonido. Con la caída de este monarca, los judíos (del antiguo reino de Judá) pudieron regresar a Jerusalén, comenzar a reconstruir su templo y establecer un estado vasallo que sirvió de frontera con el reino egipcio en ese momento. Eventualmente los persas conquistaron Egipto y todo ese territorio se mantuvo fiel a la dinastía aqueménida —fundada por Ciro— hasta la llegada y conquista de Alejandro Magno de Macedonia en el 332 a.C.

El cautiverio de los judíos en Babilonia comenzó aproximadamente para el año 588 a.C., cuando Nabucodonosor II conquistó el reino de Judá y destruyó la ciudad de Jerusalén. Como era costumbre en aquellos tiempos, el rey vencedor se llevaba como su botín de guerra las riquezas principales, esto incluía los recursos humanos más preciados, entre ellos guerreros, artesanos, herreros y hasta magistrados. Usualmente, los estratos bajos de la sociedad eran dejados en el territorio conquistado, ya que no significaban ganancia más allá de los tributos a los que fueron asignados.  

Anterior a todo esto, desde cerca del 1020 a.C., se había constituido el reino de Israel con Saúl como su primer monarca. Su sucesor fue David, quien a su vez fue seguido por Salomón, su hijo. Luego de la muerte de Salomón el reino se dividió en dos entidades separadas: Israel, en el norte, y Judá, en el sur. Cada una de estas divisiones tuvo su propio monarca. El reino de Israel duró hasta aproximadamente el año 721 a.C., cuando fue absorvido por los asirios. Al pasar el tiempo, los asirios fueron derrotados por el nuevo imperio babilónico y esto implicó que los territorios del pueblo de Israel terminaran en manos de la nueva potencia.

Con el advenimiento de Ciro al poder en Persia y su rebelión en contra de los medos, pueblo iranio que en ese momento mantenía la hegemonía de la región del actual Irán, se establece lo que hasta ese momento histórico fue el mayor imperio organizado del planeta. Ciro, aunque era zoroastrista —religión antigua, que basa su doctrina en las enseñanzas de Zoroastro y que tiene un alto sentido filosófico dualista—, fue considerado por los judíos como un ungido de su dios por haber realizado los edictos de restauración del pueblo judío, que implicaron que estos regresaran a su tierra y reconstruyeran el Templo.

Debemos recalcar que los elamitas, otro pueblo de la antigüedad que ocupó el suroeste del actual Irán, no era un pueblo iranio, sino de origen semita. Los iranios —no confundir con los iraníes, que son los actuales ciudadanos de Irán, aunque la mayoría es de origen iranio— son un conjunto de grupos étnicos con un inicio común, entre ellos están los persas, los pastunes, los kurdos y los partos. Estos pueblos se autodenominaban arios (de allí lo de iranios). No es hasta mediados del siglo XIX que se consideró a los arios como una categoría racial, y de la cual surgía el hombre blanco, según lo especificó el filósofo Arthur Gobineau, autor del libro titulado “Sobre las desigualdades de las razas humanas”. Esta obra fue pilar en el surgimiento del racismo moderno.

Imagen: “La travesía de los prisioneros”, obra de James Tissot, c. 1896-1902. Actualmente se encuentra en el Museo Judío de New York.

Artículo publicado en El Post Antillano el 20 de abril de 2024.

miércoles, 25 de diciembre de 2024

El manual de los inquisidores de Nicolau Eymeric

El manual de los inquisidores de Nicolau Eymeric

Pablo L. Crespo Vargas 

Uno de los temas que trabajo en mi libro La Inquisición española y las supersticiones en el Caribe hispano es la literatura procesal inquisitorial. Aunque son varios los libros que sirvieron para que los directivos de la inquisición conformaran sus cuerpos judiciales, no todos fueron utilizados por el Santo Oficio español. Aprovecho para establecer que el Santo Oficio e Inquisición para efectos de este ensayo son una misma organización. También es importante recalcar que hubo varias inquisiciones y que no todas estaba conectadas; mucho menos cuando los objetivos reales de cada institución eran establecidos por las monarquías que las auspiciaban.

En el caso de la Inquisición española, fundada en 1478, el manual utilizado fue el escrito por el inquisidor de Aragón, Nicolau Eymeric, quien se encargó de mantener y velar por la pureza de fe en su reino durante los periodos de 1357-1376 y 1387-1388. De manera general, Nicolas Eymeric (1320-1399) fue un clérigo dominico, que se graduó de doctor en teología en la universidad de París en 1352. De allí pasa a Gerona, región de Cataluña, donde dio cátedra de teología y es nombrado inquisidor de Aragón en 1357. Eymeric se caracterizó por tener una serie de encontronazos con los monarcas aragoneses: Pedro IV (1336-1387) y Juan I (1387-1396), de ello se podría hablar más adelante. En el segundo periodo es que Eymeric termina de redactar su manual. Desde un inicio, este manual fue utilizado, pero no es hasta 1503, que en Barcelona se publica por primera vez. Luego, en 1558 es reimpreso en Roma y recibe la aprobación del papa Gregorio XIII.

Portada de versión italiana del manual de 1607.
Biblioteca Europea de Información y Cultura, Venecia.
Según Eymeric la investigación inquisitorial debía ser corta, sin dilataciones, limitando el número de testigos, que lo primordial es la búsqueda de la verdad, pero dándole al acusado la oportunidad de defenderse. Luego se explican las tres formas de iniciar un proceso: por acusación, por delación o por pesquisa. La acusación era cuando una persona u organización acusaba a un individuo. Para Eymeric, el que se acusara a alguien traía un problema, ya que se establecía de entrada el que existieran dos bandos contrarios sobre un mismo asunto. En este caso la Inquisición pasaba a ser juez, algo que el autor consideraba inapropiado porque la función inquisitorial era la de investigar. Se exhortaba que se utilizara el mecanismo de la delación. En la delación, un individuo mediante juramento declara prácticas heréticas de otro, sirviendo de testigo y no convirtiéndose en parte contraria del acusado. El tercer mecanismo, el de la pesquisa, se dividía en dos: la general y la iniciada por conocimiento público. La pesquisa general es la que las autoridades realizaban a menudo en búsqueda de herejías en la comunidad. La pesquisa iniciada por conocimiento público de una herejía era la que los inquisidores debían atender cuando se escuchaban rumores sobre posibles desviaciones de fe, pero de las cuales aún no había declaraciones.

Pasemos a los capítulos del Manual. El primer capítulo de la obra da las pautas generales de lo que fue la Inquisición medieval. Los procedimientos allí descritos fueron utilizados por la institución de manera regional, ya que se adaptaban según las circunstancias propias del reino o principado donde se utilizaban. El segundo capítulo es referente a los testigos. Curiosamente, este capítulo comienza indicando que los testimonios de los infieles son aceptados siempre que sean en contra del reo. Cuando son a favor del supuesto hereje son considerados inválidos, ya que se presumía que eran declaraciones en contra de la buena voluntad de la Iglesia. También se habla de la importancia de los testigos provenientes del ambiente doméstico del acusado porque se creía que la mayoría de las herejías se realizaban en la privacidad de los hogares.

Eymeric pide rigurosidad en la forma en que se trabajan las declaraciones de los testigos. Él indica que este es el medio de conseguir la verdad de lo ocurrido. Por ello, presenta una serie de preguntas generales que buscan comprobar la veracidad de la declaración. Se habla de los mecanismos de protección que tenían los testigos y de los supuestos testigos falsos. En el primer caso, se mantenía en secreto la identidad del testigo, a menos que este fuera una figura pública. En el caso de los testigos falso, se indica que estos debían sufrir cárcel. Nota curiosa, los testigos pueden ser puestos a tormento cuando existe alguna duda de su declaración. En este segundo capítulo se promueve el tratar con cuidado las declaraciones para evitar y descubrir posibles falsos testimonios. También se puede apreciar como el testimonio de solamente dos individuos era base para el inicio de una pesquisa inquisitorial. Se debe mencionar que uno de los mecanismos de la Inquisición española era realizar varias audiencias o sesiones de interrogatorio donde se repetían las mismas preguntas como forma de verificar las declaraciones.

El tercer capítulo trata sobre el interrogatorio del procesado. Eymeric presenta una lista de preguntas guías y generales para poder establecer las causas necesarias para un proceso rápido. También, indica y advierte sobre las artimañas de los reos para contestar las preguntas. Entre ellas, se menciona el uso de tergiversaciones, la propia apología, el fingir no sentirse bien o algún estado de locura y el tratar de presentarse ignorante, entre otras. En respuesta a las posibles tretas que los acusados puedan presentar, Eymeric establece una serie de tácticas que el inquisidor debe realizar para no caer en la trampa del acusado: presentación de preguntas repetitivas para comprobar lo ya contestado, el uso de un carácter suave por parte del inquisidor para que el reo sienta la confianza de confesar sus pecados, el uso de amistades o familiares del procesado para que lo convenzan de admitir su culpa, el hacer creer al acusado que se tienen las pruebas necesarias para condenarlo, el indicar que de no terminar el proceso para cierta fecha el inquisidor tendría que dejar el caso para fecha posterior y esto mantendría al reo encarcelado por un mayor tiempo, por último, el uso del tormento.

Termina el capítulo indicando que las declaraciones no deben ser interrumpidas, que en la búsqueda de la verdad se debe tener cautela, a la vez, que la conducta del inquisidor debe variar según el acusado y su herejía. Este tercer capítulo demuestra principios básicos de los procesos de interrogación que aún hoy son utilizados.

El cuarto capítulo trata de la defensa del procesado. Inicia mencionando que la confesión de un individuo era suficiente para su condena, asumiendo que los delitos de herejía eran realizados en el alma de la persona. Con la confesión no era necesario un abogado defensor. Entre las características del abogado se indica que debe «ser un varón justo, docto y celador de la fe». Sobre la recusación de los testigos o del juez, esta era solo válida si se comprobaba la existencia de enemistad y que esta llevara a que alguna de las partes atentara contra la vida del otro. Las apelaciones tendían a ser cuesta arriba. La razón, las diversas leyes creadas para las apelaciones, especialmente imperiales –las cuales no aplicaron a la Inquisición creada por Fernando e Isabel-, tendían a prohibir cualquier tipo de apelación para crímenes relacionados con la fe.

El capítulo quinto es referente a la tortura. Contrario a lo pensado, la tortura estaba reglamentada, aunque esto no garantizaba que se abusara de ella. Primeramente, nadie podía ser torturado sin que se agotaran los recursos necesarios para que el individuo confesara su herejía. Al notificarle al reo que sería llevado al tormento, se pensaba que esto serviría como primer persuasivo a confesar. Si esto no era suficiente se pasaba a la tortura en sí. Eymeric nos habla de sesiones que podían repetirse en tres días distintos. No más de ello. El autor condena el uso de la tortura para desmembrar o matar al afectado. Si el reo sobrepasaba los días de tortura debía ser puesto en libertad porque demostraba la falta de prueba sobre su culpabilidad.

El capítulo sexto nos habla de los reos rebeldes y de los que se fugan. El punto más importante de este apartado es que el reo fugitivo es considerado un «forajido rebelde», y que puede ser apresado o muerto por cualquiera, sin que el asesino incurra en pena o pecado. El séptimo capítulo nos habla de la absolución y que esta no es definitiva, dado que la causa fue un hecho de fe y puede repetirse. Sobre los castigos, de lo cual se ocupa el capítulo octavo, nos indica que estos pueden ser la purgación canónica, la abjuración en caso de sospecha de herejía, y las penitencias consiguientes, las condenaciones pecuniarias, que son las multas y confiscación de bienes, la privación de oficios y cargos, la cárcel y la relajación —ejecución— del delincuente al brazo seglar.

En los últimos capítulos se explica las abjuraciones —grado de las felonías—, las cuales se dividen en dos: de levi (leve) y de vehementi (vehemente). La abjuración leve es la que declara al procesado con sospecha leve de la herejía cometida. Por lo general se le aplicaba alguna pena que afectara sus bienes económicos. En la abjuración vehemente, la sospecha de herejía es mayor, por lo cual, el procesado debe jurar no cometer el mismo delito so pena de ser ejecutado por las autoridades civiles. En el caso de un reo acusado por primera vez, cuya herejía no era considerada mayor, se aplicaba la abjuración leve. Si el acusado era procesado por segunda vez por el mismo delito tendía a otorgárseles la abjuración vehemente.

Por último, debemos indicar que la Inquisición española, al igual que otras instituciones, pasó por un proceso evolutivo y sus reglamentos se modificaban, atemperándose a las circunstancias, según fuera necesario. A esto, añadimos que, básicamente, su desarrollo histórico lo podemos situar en tres periodos principales: inicio y consolidación (1478-1540), el tribunal como extensión del imperio (1540-1700) y caída (1700-1834).

Nota editorial: Una versión de este artículo fue publicado en El Post Antillano el 11 de mayo de 2024.