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miércoles, 20 de enero de 2016

Exposición de Altares de Reyes 2016

COMUNICADO DE PRENSA

Exposición de Altares en Honor a los Reyes Magos

Primer Premio Exposición de
Altares de Reyes, 2016
La Tercera Exposición de Altares de Reyes Magos se llevará a cabo en la Cancha Bajo Techo Juan E. “Liche” Lluch en la Calle 65 de Infantería en Lajas, entre el 29 y 31 de enero. El sábado 30 a las 7:00 pm habrá una actividad musical en honor a los Reyes Magos y la Virgen de la Candelaria, santa patrona de Lajas.

La actividad da inicio a la conmemoración del quincuagésimo (50) aniversario de la fundación del Centro Cultural Anastasio Ruiz Irizarry, efeméride que ocurrió originalmente el 26 de marzo de 1966.

La apertura oficial de la exposición se efectuará el viernes 29 de enero a las 5:00 de la tarde. El Dr. José Luis Vargas, presidente del Centro Cultural, presentará una breve ponencia sobre la tradición de los Reyes Magos y su importancia como símbolo de la identidad nacional puertorriqueña. La exposición estará abierta el sábado desde las 10:00 am hasta las 10:00 pm y el domingo abrirá desde las 9:00 am hasta las 3:00 pm.

El Conjunto Típico Agueybaná interpretará 35 aguinaldos en honor de los Magos de Oriente y a Nuestra Señora de la Candelaria. Agueybaná está integrado por Roberto Rivera, cuatro; Fernando Nieves, guitarra; Miriam Muñoz, güiro; Narciso R. Negrón, bongó y John Meléndez, cantante.

La confección de altares en honor a los Reyes Magos para la celebración de promesas y velorios asociados a las navidades son una tradición puertorriqueña que en Lajas tienen sus particularidades que lo diferencian de otras regiones de la Isla.

La exposición coincide con el inicio de las Fiestas Patronales en honor de la santa patrona de Lajas, la Virgen de la Candelaria, el día 2 de febrero. Antiguamente, las fiestas navideñas concluían con la celebración de la Candelaria y la bendición de San Blas el día 3, para un año en bonanza y salud. San Blas también fue santo patrón de Lajas, pues el municipio fue fundado por familias canarias y ambos santos son muy venerados en las Islas Canarias. 


La exposición es una actividad coordinada por la organización Altares de Reyes Magos y se presidenta, Profa. Nancy Vargas Acosta, en colaboración con el Centro Cultural Anastasio Ruiz Irizarry y su presidente, Dr. José Luis Vargas. Auspician igualmente el Municipio de Lajas y su alcalde, junto al Departamento de Turismo, Arte y Cultura municipal y su director, Pedro A. Jusino Lugo, el Ecomuseo Comunitario de Lajas, Migdalia Jusino Acosta, AARP, el Club de Leones de Lajas “Jerónimo Irizarry”, Surcando la Historia, la Asociación Puertorriqueña de Historiadores, el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe y su Asociación de Estudiantes Graduados de Historia, el Colectivo Literario En Los Bordes y JF Media. 

jueves, 2 de abril de 2015

Bibliografía anotada sobre Arte Cristiano y Simbolismo en Puerto Rico

Breve bibliografía anotada sobre Arte Cristiano y Simbolismo en Puerto Rico

Por Pablo L. Crespo Vargas

Introducción general

Desde tiempos ancestrales, el ser humano ha desarrollado sistemas de símbolos que lo ayuden a representar conceptos, creencias y sucesos en específico. Estos sistemas se enmarcan en lo que conocemos como simbolismo. Al igual que otras religiones, el cristianismo ha desarrollado su propio sistema de símbolos.

No obstante, el cristianismo, como religión en continuo proceso evolutivo, donde factores regionales y el alto grado de sincretismo al que ha sido expuesta, la lleva a presentar unas peculiaridades especiales, que nos muestra la gran diversidad de símbolos e interpretaciones, únicas en su clase. Teniendo en cuanta esto, hemos decidido presentar veinticinco obras cuyo tema principal es el arte cristiano en América. Las obras presentadas tienden a ser representativas de distintos lugares del continente y se enmarcan en distintos periodos cronológicos. A su vez, son referencia que nos sirven para poder establecer una relación entre el arte cristiano en América con el desarrollado en Europa.

De manera categórica se presentan ocho fuentes relacionadas al arte cristiano en Puerto Rico; siete que sirven de referencia general, ya que se enfocan en diversos aspectos, aunque tocan someramente las expresiones artística en América, presentan distintos modelos de interpretación a seguir; cuatro obras relacionadas al arte religioso estadounidense; cuatro relacionados con Hispanoamérica; y dos a expresiones europeas en tiempos de la colonización.

En cuanto a la religiosidad popular puertorriqueña, esta es una muy variada y regionalizada. En ella predomina la talla de santos, como expresión visual y la creación de festivales alusivos a santos patronos, reyes magos, y a la figura de la Virgen María. Específicamente con las obras que se reseñarán se puede ver el fervor popular y se busca explicar cómo este se desarrolló.

Obras escogidas sobre arte y simbolismo religioso puertorriqueño:



Colón Camacho, Doreen M. (ed.): Los santos de Puerto Rico: Estudio de la imaginería popular, San Juan, Instituto de Cultura Puertorriqueño, 2003.

 Esta obra es una colección de seis ensayos sobre el arte de la talla de santos en Puerto Rico. Los temas tratados son el santo como objeto de culto y su valor histórico, la iconografía, la talla, los talladores, la conservación y la restauración de santos de palo y la importancia de esta destreza en el arte puertorriqueño. Aunque el trasfondo histórico de la obra es limitado, su importancia radica en el análisis que se dan de los temas ya mencionados. Las piezas artesanales reseñadas tienden a ser descritas tanto desde un punto de vista artístico como desde la perspectiva imaginaria de las creencias populares. La obra está muy bien ilustrada y ofrece una bibliografía amplia dividida por las siguientes categorías: cintas de video, libros, artículos de periódico y artículos de revistas.



Curbelo, Irene: Santos de Puerto Rico, San Juan, Museo de Santos, 1970.

Esta obra de 74 páginas y 47 ilustraciones nos presenta de forma muy sencilla el arte de la talla de santos en Puerto Rico. La autora comienza el escrito dando un trasfondo histórico de la religiosidad puertorriqueña y cómo esta influyó al desarrollo de este arte. Los aspectos que son tratados son el imaginario puertorriqueño y una descripción de las familias que se han destacado en la talla de santos. Las ilustraciones, aunque carecen de explicaciones sobre su significado, son una muestra bastante llamativa de este arte. Cada una de ellas lleva el nombre de su creador (si es conocido) y el lugar o colección donde puede ser apreciada. Santos de Puerto Rico es una excelente obra para ir entendiendo la importancia de este arte en el desarrollo de la cultura puertorriqueña.



Curbelo, Irene: La expresividad en el otro: Cómo entender y gozar los santos de Puerto Rico, Tampa, Diomedes Press, 2003.

Esta obra bilingüe (escrita tanto en español como inglés) nos lleva a conocer el arte popular puertorriqueño siendo analizado desde distintas perspectivas. Sin embargo, debemos notar que aunque la propia autora busca presentar algo más que una representación religiosa del arte popular, el arraigo religioso dentro de las manifestaciones artísticas puertorriqueña es tal que en esencia la obra hace un análisis del sentir cultural, del imaginario y de las creencias religiosas de la Isla. Un punto positivo de la obra es el uso de fuentes complementarias procedentes de la sociología, antropología y otras ciencias sociales. El único aspecto a lamentar (desde mi punto de vista como investigador) es que las notas al calce están al final de la lectura, aunque la autora lo justifica indicando que busca no interrumpir la lectura con ellas. Por último debemos indicar que la obra tiene unas 30 láminas a colores.



Garrido, Pablo: Esotería y fervor populares de Puerto Rico, Madrid, Ediciones Cultura Hispánica, 1952.

Esta investigación del estudioso del folclor chileno, Pablo Garrido, fue publicada luego de él haber sido profesor invitado en la Universidad de Puerto Rico, tiempo que aprovechó para analizar el misticismo popular de los puertorriqueños. La obra tiene 250 páginas y presenta 16 ilustraciones. Básicamente, se establece la teoría de que el elemento cultural negro aportó mínimamente al imaginario popular puertorriqueño, algo que hoy sabemos que no fue así. La obra tiene la singularidad de ser de las primeras fuentes en Puerto Rico en utilizar y estudiar el arte cristiano para sustentar unos alegatos en específico dirigidos al análisis de la puertorriqueñidad, aunque sus hipótesis hoy día no son aceptadas por los estudiosos del tema.



Hermandad de Artistas Gráficos de Puerto Rico: Puerto Rico: Arte e Identidad, Río Piedras, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 2004.

Esta obra, escrita tanto en español como en inglés, es una compilación de ensayos dirigidos a explicar el arte puertorriqueño y su aportación a la identidad nacional. Aunque la intención no era la redacción de un libro puramente histórico ni teológico, el escrito es de importancia para poder entender el desarrollo del arte religioso puertorriqueño; ya que este, en un principio, era la principal expresión de la religiosidad del pueblo. De los diecisiete ensayos, cuatro están altamente relacionados con el arte religioso puertorriqueño. Entre los temas tocados están los primeros siglos de coloniaje, la imaginería popular, la pintura de Francisco Oller y la de José Campeche. El libro tiene 245 ilustraciones y 451 páginas.  



Quintero Rivera, Ángel G. (ed.): Vírgenes, magos y escapularios: Imaginería, etnicidad y religiosidad popular en Puerto Rico, San Juan, Fundación Puertorriqueña de las Humanidades, 1998.

Esta obra de 213 páginas y una gran cantidad de ilustraciones busca ser un estimulante para la investigación del imaginario puertorriqueño a través de las representaciones del arte. El escrito está centrado en un ensayo principal, el cual es comentado por otros estudiosos del tema y concluye con otros dos ensayos que buscan añadir otros temas de interés a los seguidores e investigadores en el tema. Los puntos principales de la obra giran alrededor de la identidad cultural puertorriqueña y su relación con la religiosidad popular. Otros temas tocados son el catolicismo popular del siglo XIX, la religiosidad cómo campo de estudio y un análisis sobre clase, raza y género en la religiosidad isleña. Esta obra nos lleva a reflexionar sobre aspectos de la religiosidad que en otras fuentes no son abarcados con tanta amplitud, específicamente la relación con la etnicidad.



Vidal, Teodoro: La escultura religiosa puertorriqueña, San Juan, Alba, 2006.

Esta obra de carácter monográfico busca presentar las raíces y el desarrollo de la escultura religiosa puertorriqueña. El escrito consta de 109 páginas y 64 ilustraciones. El trasfondo histórico presentado es mucho más profundo que en otras obras. El autor nos lleva hasta principios del siglo XVI para mostrarnos los inicios del arte religioso en la Isla. Algunas de las ilustraciones son descritas en detalle. Uno de los puntos de mayor importancia es que el autor no se limita a la talla de santos, sino que trabaja otros tipos de arte como la pintura. Otro aspecto que debemos resaltar es el buen uso de notas al calce y la presentación de una bibliografía que lleva al lector interesado a poder consultar otras fuentes que ayuden a aportar a este campo de la historiografía puertorriqueña.



Mediavilla de Toste, Nitza: Santos al desnudo, San Juan, Ediciones Puerto, 2005.

Esta obra escrita tanto en inglés como en español es una descripción de la talla de santos siguiendo las aportaciones de familias dedicadas a la talla religiosa. Contrario a la obra de Irene Curbelo, que está dividida en dos partes (una para cada idioma), la de Mediavilla presenta cada capítulo dividió en los dos idiomas. En total, son 305 páginas con un gran número de ilustraciones. El escrito comienza con un trasfondo histórico y pasa a definir una serie de conceptos que la autora considera importantes para poder entender este arte. Luego pasa a la descripción de los santos dividiéndolos por grupos familiares o por artista renombrados. En cada uno de ellos logra identificar unas características que los definen de manera propia. Al finalizar la obra se presenta una extensa bibliografía (enumerada) de 2,472 artículos, 76 folletos, 109 libros, 204 videos y 332 catálogos o folletos de exposición. Aunque la obra no es de carácter histórico o teológico, puede ser de gran utilidad en el estudio del arte puertorriqueño debido a la gran cantidad de información producto del análisis de la autora a los distintos objetos artísticos producidos en nuestra Isla.


viernes, 27 de marzo de 2015

Brujería, Hechicería e Inquisición en el Caribe del siglo XVII

Brujería, hechicería e Inquisición en el Caribe hispano, siglo XVII
Por Pablo L. Crespo Vargas[1], Universidad Interamericana de PR
Dentro de la historiografía caribeña, la Inquisición española, al igual que el estudio de las mentalidades, representan campos de investigación con mucho potencial. No obstante, han sido relegados a un segundo plano por una inmensa mayoría de los historiadores, siendo unos pocos, los que han olfateado las posibilidades, que en nuestro caso, representa el Tribunal de la Inquisición española.[2]
Entre la gran cantidad de posibilidades de estudio utilizando la documentación inquisitorial está el poder presentar y explicar cuál era el pensamiento de la población general sobre asuntos tales como la sexualidad, las diferencias de género, las creencias populares y supersticiosas, entre muchos otros temas. Junto a la Inquisición española, nuestro estudio utiliza dos prácticas, que para algunos son consideradas supersticiones: la brujería y la hechicería.[3]
Al estudiar las supersticiones, que se desarrollaron a principios del siglo XVII, en el Caribe hispano, utilizando la documentación inquisitorial proveniente del Tribunal de Cartagena de Indias, institución que estaba a cargo de supervisar los asuntos de fe en la cuenca caribeña, hemos podido identificar una serie de señalamientos de gran importancia para el estudio histórico de la región. También, logramos establecer unas ideas que nos describen la particularidad de las creencias de la sociedad colonial, así como la funcionalidad de la Inquisición en la zona caribeña.[4]
Curiosamente, el Tribunal de Cartagena de Indias fue el centro inquisitorial con mayor cantidad de causas relacionadas a las supersticiones. Se han identificado, al menos, durante el siglo XVII, unos 264 procesos relacionados a estas prácticas. Porcentualmente hablando, esto representa el 37.8% del total de procesados.[5] Quisiera aclarar, que aunque la burocracia inquisitorial, fue una de las más efectivas y competitivas de su época, no siempre podemos contar con la documentación de todos los procesos. Por experiencia, en el transcurso de la investigación, hemos encontrado referencias a causas no detalladas pero que aparentemente fueron desarrolladas de manera formal u oficial.[6]
En cuanto a las creencias de la sociedad colonial, podemos indicar que estas eran producto de un mestizaje, que no solamente se había desarrollado tanto en el aspecto genético o étnico de la población, sino que el mestizaje desarrollado implicó un sincretismo cultural entre los grupos afectados. Es importante recalcar que la sociedad colonial del siglo XVII llevaba sobre un siglo de existencia y que anteponía una correlación entre el grupo dominante y las ideas propagadas por estos; sin que ello, quiera decir, que se erradicaron las ideas o la cultura de los grupos subyugados. El elemento ibérico, aunque dominante, no era omnipotente. Las culturas indígenas y las poblaciones de origen africano, que pasaban por un proceso de transculturización, mantuvieron presente una serie de elementos propios que los identificaron como entes sociales distintos al grupo autoritario.
Una de las primeras ideas que podemos refutar es la creencia que establece que las prácticas supersticiosas eran exclusivamente parte de la idiosincrasia de los grupos sometidos, los cuales en un principio no seguían el cristianismo como creencia religiosa. Aunque es cierto que la población negra fue relacionada con el surgimiento de sectas diabólicas, vemos que esta práctica solo fue desarrollada en el 26.7% de las causas de fe relacionadas a las supersticiones en el Santo Oficio en Cartagena de Indias. Esto nos deja, con casi tres de cada cuatro procesos relacionados con el delito de hechicería, crimen de fe que predominó dentro de la población blanca.[7] Contrario a los africanos, que habían sido educados originalmente en un ambiente de creencias politeístas y animistas, la población blanca española y portuguesa se había desarrollado en un contexto supuestamente cristiano. Sin embargo, esto no impidió el desarrollo de prácticas supersticiosas dirigidas hacia tres elementos de la vida cotidiana: los avatares del amor[8], la búsqueda del conocimiento oculto[9] y la suerte en los juegos de azar[10].
La documentación inquisitorial nos ha demostrado que la hechicería, no fue vista como una amenaza al orden social, económico ni político de la colonia. La razón principal fue que los sucesos de hechicería eran casos aislados que en ningún momento constituyeron amenazas graves contra el Estado.[11] No obstante, la población general, desde las clases más altas, hasta los esclavos e indios, pasando por todas las castas, demostraron sentir cierta necesidad de cubrir por medio de hechizos y sortilegios la falta de conocimientos y la búsqueda de felicidad que la Iglesia, y mucho menos, el Estado proporcionaban.
Otro renglón de sumo interés que encontramos en la población negra, procesada por brujería, es que estos desarrollaron un sistema ceremonial, que más que una expresión religiosa, representó un desafío a las autoridades coloniales. La realización de juntas, donde se le rendía culto a la figura del demonio, fue una de varias faltas a la fe cristiana y al ordenamiento jurídico colonial, más cuando ambos aspectos estaban unidos. Al crimen de adoración demoniaca se pueden añadir otros delitos considerados graves, tales como: los asesinatos, la profanación de tumbas, el canibalismo y, más que todo, las supuestas conspiraciones que los negros podían generar en sus reuniones nocturnas contra el orden político, social y económico de la colonia.[12]
De la misma manera se aprecia la existencia de similitudes entre los cultos demoniacos en el Caribe con los efectuados en Europa. Las ocho características principales que se tienen sobre la brujería europea se pueden demostrar claramente en la brujería caribeña. Estas son: pacto con el diablo, repudio al cristianismo, profanación de la eucaristía, los viajes nocturnos, reuniones en la noche y en secreto, sacrificio de niños, el canibalismo y las orgías.[13]
La figura del macho cabrío, es otro símbolo que nos lleva más a los cultos agrarios celtas que a las creencias africanas. Claro está, no podemos negar algunos de los elementos africanos que se dieron en los aquelarres caribeños. Entre ellos, podemos mencionar los banquetes con comida tradicional africana, donde se consumía jabalí, arroz y plátano, además de la importante presencia que representó el árbol en el lugar de culto, ya que este es uno de los elementos que más manifiesta las creencias africanas al sur del Sahara.[14]
Otro aspecto histórico, que encontramos en este estudio, fue la utilización de las creencias paganas de los indígenas por parte de cristianos, que buscaban su propio beneficio. El caso de Luis Andrea, aunque único en la documentación estudiada, nos hace sospechar, que pudo haber ocurrido en diversidad de ocasiones sin que ninguna autoridad se hubiera percatado. Vemos, como el supuesto demonio, que se hacía llamar Buciraco, pero que tenía características europeas, tales como uso de botas, espuelas y lanza, que en ocasiones era llamado licenciado y que llegaba a las juntas a caballo, fue solo una artimaña de uno de los conquistadores para aprovecharse de la ignorancia de la población indígena. Este personaje, creó todo un andamiaje estructural dentro de esta comunidad dirigido a enriquecerse con los tributos recibidos.[15]
De forma general, la mayoría de los procesados por superstición eran de composición racial blanca. De los cuarenta y cinco reos, veinticinco pertenecían a este grupo, lo cual representa el 55.6%. Aunque en sus causas, no se les pudo relacionar con pacto o trato explícito con el demonio, actitud severamente rechazada dentro del cristianismo, la búsqueda de soluciones fuera de los preceptos religiosos era condenable de igual forma.
La Inquisición como institución a cargo del control social de la colonia fue un aspecto que no puede ser negado. El uso de la Inquisición como instrumento de poder por parte de la Corona fue un elemento que se pudo comprobar mediante este estudio. Aunque la Inquisición era una institución eclesiástica destinada a vigilar las desviaciones de fe, los poderes seculares la utilizaron como un mecanismo en contra de grupos que eran considerados enemigos del estado o del orden que se quería preservar. A su vez, el estado, decidía cuándo y dónde utilizaba a los inquisidores. Este es el caso de una misiva que la Corona envió para que la Inquisición desistiera de procesar a los cientos de esclavos acusados por cuatro de sus compañeros de seguir la brujería, ya que el inicio de un proceso de esta envergadura hubiera afectado la economía de la región al detener la producción minera.[16]
Otro aspecto que hemos rechazado, por lo menos, sobre la región estudiada, fue la imagen sanguinaria que se tiene de la Inquisición y que es presentada por la leyenda negra.[17] En el caso del Tribunal inquisitorial de Cartagena de Indias, allí no hubo grandes autos de fe ni se ejecutaron a decenas de personas. En los casos por superstición las penas fueron mínimas, a tal punto, que algunos reos decidieron continuar con sus prácticas luego de haber sido sentenciados.[18] Ninguno de estos procesados fue ejecutado. En otros casos, la propia institución, desde su Consejo Supremo decidió disminuir sentencias que consideraba severas. De hecho, en un periodo de veintidós años solo hubo dos ejecuciones, ninguna relacionada con superstición.[19] La razón primordial de la ejecución de estos dos reos fue el asumir una actitud de obstinación, al no quererse arrepentir de sus acciones heréticas. La Inquisición, desde el punto de vista religioso buscaba mantener la fe católica y cada proceso tenía como objetivo el salvar las almas de los procesados y convertirlos en buenos cristianos.
La realidad documental nos ha presentado una Inquisición que seguía unas normas establecidas y que se autoevaluaba con una serie de procedimientos tales como las instrucciones desde la Suprema y las visitas de inspección. Aunque no se ha encontrado evidencia de visitas de fiscalización en Cartagena de Indias, la capacidad de la Suprema en mantener una actitud recta entre sus inquisidores siempre estuvo latente con el envío continuo de órdenes específicas para atender los distintos tipos de procesos. A todo esto, no se puede negar que hubo abusos, atropellos y malos tratos de parte de algunos inquisidores que teniendo el poder en sus manos lo utilizaron en su propio beneficio.
Por último, debemos indicar que la idiosincrasia caribeña es una multicultural desde los tiempos coloniales. El Caribe fue centro de disputas entre las potencias europeas, también fue lugar de acopio y trasbordo de los esclavos africanos, los cuales nunca representaron una sola etnia. La cuenca caribeña, en sí, fue un gran mosaico, donde se mezclaron genes y culturas durante siglos y que hoy día han producido una población llena de diversidad y con una gama de sabores que es única en su clase.

Referencias bibliográficas primarias:

Archivo Histórico Nacional en Madrid (AHN), Sección: Inquisición

Libro 1008: Libro primero de cartas del Tribunal de Cartagena de Indias al Consejo de la Inquisición: 1610-1618.

Libro 1009: Libro segundo de cartas del Tribunal de Cartagena de Indias al Consejo de la Inquisición: 1619-1624.

Libro 1010: Libro tercero de cartas del Tribunal de Cartagena de Indias al Consejo de la Inquisición: 1625-1630.

Libro 1011: Libro cuarto de cartas del Tribunal de Cartagena de Indias al Consejo de la Inquisición: 1631-1638.

Libro 1020: Libro primero de relaciones de causa de fe del Tribunal de la Inquisición de Cartagena de Indias: 1614-1637.

Libro 1023: Libro cuarto de relaciones de causas de fe del Tribunal de la Inquisición de Cartagena de Indias: 1676-1698.

Legajo 1620, expediente 1 y 10.

Fuentes secundarias recomendadas:

Alcalá, Ángel, et al.: Inquisición española y mentalidad inquisitorial, Barcelona, Ariel, 1984.

Bennassar, Bartolomé: Inquisición española: Poder político y control social, Barcelona, Grijalbo, 1981.

Caro Baroja: Las brujas y su mundo [1961], 11ª reimpresión, Madrid, Alianza Editorial, 1995.

Clark, Stuart: Thinking with Demons: The Idea of Witchcraft in Early Modern Europe, New York, Oxford University Press, 1999.

Crespo Vargas, Pablo L.: La Inquisición española y las supersticiones en el Caribe hispano, siglo XVII, 2ª ed., Lajas, Akelarre, 2013.

____: El demonismo en el Caribe hispano: Primera mitad del siglo XVII, Lajas, Akelarre, 2014.

Escudero, José A. (ed.): Perfiles jurídicos de la Inquisición española, Madrid, Instituto de Historia de la Inquisición, Universidad Complutense de Madrid, 1992.

Friedemann, Nina S.: “Huellas de africanía en la diversidad colombiana”, en Correa Rubio, Francois (ed.), Geografía humana de Colombia. Tomo I: Variación cultural en Colombia, Instituto Colombiano de Cultura Hispana, 1992, bajado de www.banrepcultural.org.

García Cárcel, Ricardo: La leyenda negra, historia y opinión, Madrid: Alianza Editorial, 1992.

Henningsen, Gustav: El abogado de las brujas: Brujería vasca e Inquisición, trad. Marisa
Rey-Henningsen, Madrid, Alianza Editorial, 1983.

_____ (ed.): The Inquisition in Early Modern Europe: Studies on Sources and Methods, Dekalb (Illinnois), Southern Illinois University Press, 1982.

Levack, Brian P. (ed.): Articles on Witchcraft, Magic and Demonology, New York, Garland Publishing, 1992, 12 vols.

Lisón Tolosana, Carmelo: Las brujas en la historia de España, Madrid, Temas de hoy, 1992.

Kamen, Henry: La Inquisición española, nueva edición totalmente reescrita y puesta al día por el autor, trad. Gabriela Zayas, Barcelona, Crítica, 1985.

Maya Restrepo, Luz A.: “África: Legajos espirituales en la Nueva Granada, siglo XVII”, Historia crítica, Núm. 12, 1996, págs. 29-42.

_____: “Paula de Eguiluz y el arte del bien querer, apuntes para el estudio de la sensualidad y del cimarronaje femenino en el Caribe, siglo XVII”, Historia crítica, Núm. 24, 2003, págs. 101-124.

Medina, José Toribio: La Inquisición en Cartagena de Indias [1899], 2ª ed., Bogotá, Valencia, 1978.

Pérez Villanueva, Joaquín (dir.): La Inquisición española: Nueva visión, Nuevos horizontes, Madrid, Siglo XXI, 1980.

_____ (dir.): Historia de la Inquisición en España y América, Madrid, Centro de Estudios Inquisitoriales, 1984, 3 vols.

Russell, Jeffrey B. y Brooks Alexander: A History of Witchcraft: Sorcerers, Heretics & Pagans, 2a ed. aumentada, New York, 2007.





[1] Al momento de presentarse originalmente este artículo, el autor era estudiante graduado de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metro, donde ya había completado una maestría; trabajaba como maestro de historia en la escuela superior de Lajas, Leonides Morales Rodríguez. Su tesis de maestría fue publicada con el nombre de La Inquisición española y las supersticiones en el Caribe hispano, siglo XVII, obra galardonada con el Primer Premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña en la categoría de Investigación y Crítica para el año 2011. En mayo de 2014 completó un Ph. D. en Historia de América en la Universidad Interamericana de Puerto Rico.
[2] Para el estudio de la Inquisición española recomendamos las siguientes obras, que sirven como base medular para los investigadores: Bennassar, Bartolomé (ed.): Inquisición española: Poder político y control social, 1981; Escudero, José A. (ed.): Perfiles jurídicos de la Inquisición española, 1992; y Pérez Villanueva, Joaquín, con dos obras donde fungió de director y editor: La Inquisición española: Nueva visión, nuevos horizontes, 1980 e Historia de la Inquisición en España y América, 3 vols., 1984. Esta última, es posiblemente, la obra más abarcadora sobre el tema inquisitorial.
[3] Para el estudio de las supersticiones, desde una perspectiva histórica, recomendamos a: Levack, Brian P. (ed.): Articles on Witchcraft, Magic and Demonology, 12 vols., 1992; Russell, Jeffrey B. & Brooks Alexander: A History of Witchcraft: Sorcerers, Heretics & Pagans, 2007; y Clark, Stuart: Thinking with Demons: The Idea of Witchcraft in Early Modern Europe, 1999.
[4] La primera obra que expone y detalla los acontecimientos históricos del Tribunal de la Inquisición de Cartagena de Indias fue: Medina, José Toribio: La Inquisición en Cartagena de Indias [1899], 2ª ed., 1978.
[5] Para un acercamiento estadístico a los tribunales del Tribunal del Santo Oficio español véase a Henningsen, Gustav & Jaime Contreras: “Forty-Four Thousand Case of the Spanish Inquisition (1540-1700): Analysis of a Historical Data Bank”, en Henningsen, Gustav, The Inquisition in Early Modern Europe: Studies on Sources and Methods, 1982, págs. 100-129.
[6] En AHN, Inq., lib. 1021, ff. 92, 98, 100v., 102, 110, 117, 123v. y 238, se presenta el caso de Juana Bautista, quien es procesada en el 1643, pero señalada que en 1623 ya había sido encausada por hechicería; sin embargo, al consultar con los expedientes de este periodo no se encuentra ninguna relación de fe sobre ella. Otro ejemplo es el caso de Paula Eguiluz, ocurrido en 1634 y narrado en el AHN, Inq., leg. 1620, exp. 10, f. 1, que indica que la procesada había sido sentenciada en el 1624 por brujería; de la misma forma, este proceso no estaba archivado. 
[7] Para un cuadro estadístico sobre los procesos de la Inquisición en Cartagena de Indias durante el periodo de 1610 a 1632, véase a Crespo Vargas, Pablo L.: La Inquisición española y las supersticiones en el Caribe hispano, siglo XVII, 2ª ed., 2013, págs. 226-243.
[8] Un ejemplo lo encontramos en AHN, Inq., lib. 1020, ff. 9, 15, 45-45v., 230v.-232v., donde se reseña el caso de Isabel Noble, portuguesa que utilizaba conjuros y sortilegios para los males de amor que tanto preocupaba a muchas personas en la comunidad. Esta señora fue procesada en dos ocasiones, 1614 y 1622, saliendo sentenciada en ambas con penas de destierro, en la segunda ocasión, por ser reincidente, se le dieron 200 azotes.
[9] El caso de Alonso Mateus, un marinero español, que ganaba dinero extra localizando las cosas perdidas de sus compañeros, mediante hechizos y conjuros es un ejemplo de este tipo de motivación en cuanto a la hechicería. También tenía el poder de hacer levitar las cosas. Su causa, realizada en 1626, se encuentra en AHN, Inq., lib. 1020, f. 260. Su sentencia fue simplemente dos años de destierro.
[10] Un caso excepcional sobre este asunto fue el de Benito González que en 1621 fue procesado por prácticas supersticiosas al querer utilizar reliquias sagradas para tener suerte en los juegos de azar. En este caso, este español, original de Extremadura, no pudo vencer la tentación de establecer un negocio lucrativo con la venta de reliquias religiosas y su supuesto poder de hacer ganar las apuestas. Esta causa se encuentra en AHN, Inq., lib.1020, ff. 193v.-195v.
[11] Las conductas que más inquietaron a los inquisidores fueron los relacionados a los asuntos que el estado veía como amenaza al orden social que se deseaba implementar o mantener; siendo estas: las creencias judaizantes e islámicas practicadas por cristianos nuevos y el desarrollo de un pensamiento religioso protestante. 
[12] Se debe señalar el caso de Antón Carabalí, un negro esclavo, residente en la Habana, que en 1628 fue encausado por brujería. Durante la causa, el reo confesó haber asesinado a 153, las cuales fueron consumidas por la comuna de brujos y brujas. Su causa puede ser leída en AHN, Inq., lib. 1020, ff. 296v.-300.
[13] Véase a Russell, Jeffrey B.: A History…, pág. 55.
[14] Sobre la influencia africana en los procesos de brujería véase a Friedemann, Nina S.: “Huellas de africanía en la diversidad colombiana”, en Correa Rubio, Francois (ed.), Geografía humana de Colombia. Tomo I: Variación cultural en Colombia, Instituto Colombiano de Cultura Hispana, 1992, bajado de www.banrepcultural.org.
[15] AHN, Inq., lib. 1020, ff. 3-4, 15, 19-24. Esta es la primera causa de fe presentado en el libro 1020. El caso de Luis Andrea es uno singular y demostrativo de los abusos cometidos contra los indios, quienes, debemos indicar, no eran procesables dentro de la jurisdicción inquisitorial, pero si en la jurisdicción episcopal. En esta causa se puede apreciar los engaños que recibieron los indios a manos de colonizadores que aprovecharon las creencias indígenas en su beneficio.   
[16] AHN, Inq., lib. 1009, ff. 281v y 290-291v.
[17] Sobre la leyenda negra, véase a García Cárcel, Ricardo: La leyenda negra, historia y opinión, 1992.
[18] Algunos de los reos que fueron procesados por la misma conducta en más de una ocasión fueron: Ana de Mena (1628, 1633), Ana Suárez (1633, 1648), Bernarda Álvarez (1632, 1635), Isabel López (1634, 1652), Isabel Noble (1614, 1622), Juana Bautista (1623, 1643), Juan de Hita (1616, 1658), Justa Pérez (1633, 1648), Lucas González (1626, 1632) y Paula de Eguiluz (1624, 1634, 1635).
[19] Los dos ejecutados en el periodo de 1610 a 1632 fueron Adán Edón , un inglés que prefirió morir a dejar su fe a un lado, siendo ejecutado en 1622; y Juan Vicente, un cristiano nuevo que mantuvo sus creencias hebraicas, y que fue ejecutado en 1626. Ambos casos fueron llevado a la hoguera. 

domingo, 18 de enero de 2015

Exposición de Altares en Honor a los Reyes Magos

Comunicado del Ecomuseo Comunitario de Lajas "Migdalia Jusino Acosta".

Exposición de Altares en Honor a los Reyes Magos

El Municipio de Lajas y su alcalde, honorable Marcos A. “Turin” Irizarry, junto al Departamento de Arte, Cultura y Turismo municipal, su director, Pedro A. Jusino Lugo,  y las organizaciones culturales, Ecomuseo Comunitario de Lajas, Migdalia Jusino Acosta, el Centro de Estudios e Investigaciones del Suroeste de Puerto Rico, CEISO, Inc., el Centro Cultural Anastasio Ruiz Irizarry, el Club de Leones de Lajas “Jerónimo Irizarry” y Surcando la Historia, extienden una invitación al público en general a la Segunda Exposición de Altares en Honor a los Reyes Magos a celebrarse entre el 28 de enero y el 4 de febrero en la antigua Escuela Perry, al costado de la Plaza de Recreo Juan Ramírez Ortiz.

La actividad es la primera de una serie de programas y proyectos culturales que se estarán llevando a cabo en Lajas como parte de la celebración del cincuentenario del Centro Cultural de Lajas, Anastasio Ruiz Irizarry, el 26 de marzo de 2016.

La apertura oficial de la exposición se efectuará el miércoles 28 de enero a las 5:00 de la tarde. El Dr. Pablo L. Crespo Vargas, director ejecutivo del Ecomuseo, presentará una breve ponencia sobre la tradición de los Reyes Magos y su importancia como símbolo de la identidad nacional puertorriqueña. El Dr. José Luis Vargas, presidente del Centro Cultural, será el maestro de ceremonias. La clausura será el 4 de febrero a las 5 de la tarde.

Este año se darán cuatro premios en metálico a los participantes. El primer premio será de $150; segundo de $75; tercero de $50 y un premio especial por creatividad de $100. Los premios son auspiciados por JF Media, una compañía de publicidad y relaciones públicas.

La confección de altares en honor a los Reyes Magos para la celebración de promesas y velorios asociados a las navidades son una tradición puertorriqueña que en Lajas tienen sus características propias que lo diferencian de otras regiones de la Isla.

La exposición coincide con el inicio de las Fiestas Patronales en honor de la santa patrona de Lajas, la Virgen de la Candelaria, el día 2 de febrero. Antiguamente, las fiestas navideñas concluían con la celebración de la Candelaria.

La exposición estará abierta todos los días entre las 9:00 de la mañana y las 6:00 de la tarde. 


Altar de Reyes presentado en la exposición de 2014

jueves, 18 de diciembre de 2014

Perspectiva de la bruja en el imaginario tradicional puertorriqueño

Autor: Pablo L. Crespo Vargas
Artículo publicado originalmente en Ahora Newspapers, 1ro de diciembre de 2013.

Perspectiva de la bruja en el imaginario tradicional puertorriqueño

Puerto Rico, como el resto de Caribe, es una región donde se han desarrollado una gran diversidad de creencias religiosas, que son el producto de la heterogeneidad étnica-cultura que caracteriza la región. Las creencias, al igual que los seres vivos, dependen de una serie de factores ambientales que contribuyen a la formación de elementos que identifican las variables seguidas de estas.

Las creencias, como parte de la cultura y el folclor de un pueblo, no pueden ser vistas de manera generalizada, mucho menos dentro de la formación de patrones que lleven a los estudiosos a visualizar elementos cuasi-universales sin que existan variaciones de carácter territorial. Es por ello, la importancia de desarrollar estudios regionales que presenten estas variaciones y que expliquen por qué se dieron.

En el caso que nos ocupa, la concepción mágica que desarrolla un pueblo es de vital importancia en el análisis de este ante su visión del mundo. Aunque las nuevas tendencias, producidas por el auge tecnológico, han disminuido la capacidad de los seres humanos al contacto con la naturaleza, y esto a su vez, con la verdadera magia, la que se encuentra en la mente de todo ser humano, aún las tradiciones referentes a estos mundos mágicos y su desenvolvimiento en la sociedad están patentes. Es nuestro deber el poderlos rescatar.

Lajas, un pueblo del suroeste de la isla de Puerto Rico, aun preserva, aunque de manera disimulada, tradiciones y narrativas que nos hacen recordar ese mundo mágico y lleno de vivencias extrasensoriales, el cual no todos tienen la capacidad de sentir.

Los ancianos y otros no tan ancianos, nos narran las vivencias de esos seres que de una forma u otra desarrollaron facultades que muchos no entendían, pero no eran pocos los que recurrían a ellos porque aunque le tenían suspicacia, al final le entregaban hasta el alma por obtener lo que deseaban. Las había brujas, que practicaban las artes mágicas para el mal; también se encontraban las hechiceras, curiosas y curanderas de bien, todas predispuestas a ayudar al prójimo.

No solamente eran las mujeres las que tenían poder, sino, que nos narran de hombres que adquirieron estos poderes. Unos por medio de pacto con el demonio, acción que terminaban pagando con agravantes y que en ocasiones para zafarse era necesario la intervención de alguna hechicera lo suficiente poderosa para sacar esas fuerzas oscuras que se apoderaban del atrevido individuo. Los afectados levitaban, perdían la razón y hasta podía perder la vida. Otros de manera natural desarrollaron poderes que aprovecharon a su conveniencia.

Los campesinos recitaban oraciones para evitar que en sus moradas entraran entes malignos, espíritus en busca de sangre y hasta brujas. Uno de los más diseminados era la “oración de San Silvestre”, que en otros lugares era conocida como la “oración de la bruja”, la cual dice: “Señor San Silvestre del Monte Mayor, líbrame mi casa y todo mi alrededor, de brujas y brujos y del hombre malhechor”.

Las brujas, al igual que en otros lugares, creaban juntas, donde festejaban e iniciaban sus travesuras, o como dice uno de mayores folcloristas puertorriqueños, don Teodoro Vidal, realizaban maldades y fechorías para aterrorizar a la gente. En Lajas, se reunían en un prado, alrededor de una gran ceiba, árbol sagrado para las culturas indígenas de Mesoamérica y las Antillas Mayores. Allí celebraban su aquelarre, que para ellos era conocido como la “fiesta del batey”.

Ceiba acostada, Sector Cañitas en Lajas, lugar de la "fiesta del batey" (foto de la colección del autor)
La “fiesta del batey” nos evoca a la herencia y tradición taína, que en muchas ocasiones ha sido negada de manera oficial, pero que ha perdurado en el conocimiento pueblerino y que pasa por medio de la historia oral y la genética cultural, generación tras generación, y que hoy busca un nuevo despertar. El batey era la plaza ceremonial, lugar sagrado, donde el colectivo se unía en comunión con las grandes deidades. Esta tradición, iniciada por los taínos, fue adaptada por los africanos que se mezclaron con los indígenas y con otros mestizos y que fueron conformando al ser puertorriqueño de nuestros días. Eventualmente, la fuerza divina de estos centros de poder espiritual, fueron utilizados por las brujas como lugar ideal para establecer el contacto entre este plano y otros.

Las brujas volaban, según algunas de las narraciones encontradas por Teodoro Vidal “desnudas, con el pelo suelto, y en desorden, y montadas sobre una escoba”. Otros testigos indican que llevaban únicamente “una saya (falda o enagua, según la versión) de campana, blanca, almidoná, con muchos volantes”; en todo caso, su fin era asustar a los niños, arruinar sembradíos, matar el ganado, realizar conjuros y maldecir a la gente.

También se sabe de linajes o familias descendientes de taínos o indígenas que escondían, para el público general, sus poderes mágicos. Se habla de tres hermanas, hijas de una india, todas, mujeres de inmensos poderes sobrenaturales, que aún hoy, algunos sienten que están presentes, vigilantes de sus descendientes y asegurándose que la llama mágica de estos nunca deje de existir. El símbolo de esta familia era un almácigo, en él se consagraba a todos los recién nacidos, incrustando el cordón umbilical de cada uno de ellos con un centavo en el tallo del árbol.

Con el pasar del tiempo, todos estos individuos con poderes mágicos comenzaron a ser llamados espiritistas; algunos creaban templos o lugares de reunión, en la mayoría de los casos, su símbolo primordial era un indio, representante de las tradiciones mágicas desarrolladas por los primeros habitantes de esta Isla, y que aún estaban presentes en el pensamiento de la primera mitad del siglo XX, como muestra de que nunca habían dejado de existir. Estos templos acogían a grandes cantidades de seguidores, que llegaban buscando consejo, consuelo y hasta magias destinadas a servir a sus caprichos. En nuestros días, estos centros casi no se ven, quedando en el recuerdo de muchos; se ha dado paso a otras tradiciones, muchas de ellas surgidas en nuestro ambiente antillano, siendo la más seguida la de la santería. No obstante, la magia antillana, evoluciona pero a la vez se conserva, siendo parte vital de nuestro ser.