Autor: Luis Caldera Ortiz
Historia
de la Ciencia en Puerto Rico, siglos XVI-XVIII.
Este tema a presentar en
forma de síntesis va a tratar sobre la historia del desarrollo de los conceptos
relacionados con la ciencia en Puerto Rico. Algunos de los elementos que vamos
a considerar son los proyectos desarrollados a base de fórmulas matemáticas,
que se identifiquen en maquinarias o instrumentos que ayudaron a construir los
distintos proyectos fomentados por el gobierno colonial español y luego por los
norteamericanos. Otro aspecto bien importante es que el lenguaje toponímico
del momento va a ser considerado en esta síntesis, es debido a que el término
de ciencia no es acuñado en Puerto Rico hasta pasado el siglo XVIII. Por eso
debemos apelar a la historia de forma espontánea y con el lenguaje de la época.
Para así evitar confusiones historiográficas.
Siglo
XVI
Después de la llegada de
los castellanos a Puerto Rico en 1493 y luego de los primeros pasos de la
colonización en nuestro territorio, a partir del 1506, en nuestra Isla y el
resto de las Antillas Mayores, la visión de los colonizadores españoles era la
explotación de los recursos mineros y naturales.
Esta explotación de los recursos naturales era a bases de instrumentos manuales
simple, prácticamente se utilizaba la fuerza del cuerpo humano para la
explotación de tales recursos mineros. Los encomendados a hacer esta labor
fueron, inicialmente, los indios tainos.
El primer ingenio azucarero en Puerto Rico fue establecido en la región que hoy
conocemos como Aguadilla a mediados de la década de 1520, era uno simple que
funcionaba de forma rustica movido con el agua y algunos brazos esclavos.
Las primeras obras arquitectónica de gran importancia desarrollada en Puerto
Rico en el siglo XVI fueron a base de matemática simple y geometría básica,
ejemplo de esas estructuras son el Morro y La Catedral de San Juan. Con el
agotamiento de los recursos mineros y la costosa inversión en la economía
azucarera, la sociedad puertorriqueña se volvió una ganadera y contrabandistas
por los próximos siglos. Los adelantos en tecnología y ciencia teórica
se quedaron inexistentes, la población se quedó con el conocimiento básico de
la técnica humana con la manualidad de herramientas básicas, pasándose este
conocimiento de generación en generación.
Siglo
XVII
Durante el siglo XVII la
dinámica continuó igual, lo que podemos identificar como parte del estudio de
las ciencias y la tecnología fue de carácter militar, esto, ubicado en el Morro
y que tuvo un desenvolvimiento importante durante el ataque holandés en 1625.
La reconstrucción de tal estructura es gracias al mencionado ataque y a la
tormenta de San Nicomedes en 1626.
Fue un periodo en donde se utilizó matemática e ingeniería simple para terminar
uno de nuestros grandes iconos, como dato curioso una renta del tabaco fue la
fuente de dinero para terminar este proyecto.
Otro aspecto importante de este periodo es que las continuas plagas nos hacen
indicar que los médicos locales utilizan y practicaban las mismas técnicas de
medicinas que venían practicándose desde siglo anteriores. Por lo que
desconocimiento de prácticas de higiene y salubridad, fueron un factor
importante para que de la demografía poblacional se mantuviera baja por milla
cuadrada.
La ausencia de una educación escolar en la población, el desconocimiento de la
salubridad,
una Isla sin recursos mineros, una sociedad basada fuertemente en los
principios de la Religión Católica y el desconocimiento de la ciencia conllevo
a que nuestra isla viviera su propia Edad Media en el siglo XVII y la primera
mitad del siglo XVIII.
Siglo XVIII
Entrando
al siglo 18 el conocimiento científico relacionado con la ciencia, por los
pocos conocedores de la materia, era a base de la observación, poca
experimentación y la construcción de una hipótesis sencilla. En la población de
Puerto Rico en general el conocimiento era a base de la experiencia vivida y
como tal esto pasaba de generación en generación, un ejemplo de esto era la
idea de dar un diagnóstico del clima a base de la observación visual.
Mientras esto ocurría en Puerto Rico, en Europa las nuevas teorías de Newton
sobre las leyes de la física, la era de la ilustración comandada por Voltaire y
Montesquieu y la Enciclopedia, formaron la base para la primera revolución
industrial más adelante.
La mayoría de estas ideas se verán más tarde en Puerto Rico en el siglo XIX.
Continuando con el siglo XVIII en nuestra Isla, la poca producción de la
agricultura local había conllevado a que la ciencia tecnológica en ese campo no
se desarrollara nada para incrementar la producción agrícola. La ausencia de
cobre hacia que no se desarrollara mejores ingenios azucareros,
prácticamente los pocos existentes en Puerto Rico eran movidos a base de mano
esclava africana, ganado vacuno y movían los molinos de forma hidrológica.
Este sistema mencionado era el mismo que se venía utilizando localmente desde
el siglo XVI. Después de 1765 luego de la visita del Mariscal O ‘Rally, este
último recomendó que la Corona reorganizara todo el sistema vigente en Puerto
Rico y eso incluía un plan arquitecto- militar.
Por lo que Tomas O’Daly procedió de España y a base de la aritmética compleja
implementada por Newton décadas atrás, el Ingeniero en Jefe del Morro Tomas
O’Daly desarrollo complejos mapas sobre
la remodelación del Morro y otras estructuras en el Viejo San Juan.
Nuestro
primer historiador, fray Abbad y Lasierra, menciono que los médicos en la Isla
eran físicos y trataban enfermedades locales como la viruela, mosozuela y el
pasmo de estómago. Por
lo que no había cambiado la versatilidad
de esos médicos considerados como científicos. El propio historiador
teorizaba que una probabilidad para que se dieran los terremotos en Puerto
Rico. ‘’era cuando las quebradas y en los montes sucedía una neblina espesa
pegada a la tierra por mucho tiempo y que en las aguas de los manantiales se
percibía un olor sulfúrico con sabor extraño a lo normal, junto al
comportamiento irregular de los animales, podían ser señales seguras de un
terremoto’’. Muy interesante esta
explicación para su época, pero el monje benedictino no sabía que esa
neblina podía ser efectos de un
intercambio de temperaturas entre la atmosfera baja y superior, una de las
razones en cual se crea la neblina.
Claramente esta teoría idealizada en el siglo 18 demostraba el estado atrasado
de la ciencia en Puerto Rico. Este tipo de teoría se explicaba a la población
común por medio de anécdotas.
Hasta
ahora en Puerto Rico el análisis científico mediante aparatos de índole
científico lo hizo el médico y físico Josef Sabater en 1773 en las aguas
termales de Coamo. A
pesar que no se especificó el instrumento el Dr. Sabater identifico los
distintos minerales que componía el agua sulfúrica de Coamo y de dónde
provenía. El uso de estas aguas se
utilizaba para fines medico por varios siglos. A mediados de la década de 1790
arribo un botánico francés a Puerto Rico llamado Andrés Ledru, este botánico
hizo un estudio científico a base de las ideas teóricas de la ciencia en Europa
en ese momento. La mayor aportación del
francés Ledru a la historia de la ciencia en Puerto Rico es su estudio sobre la
botánica y la propia geografía de Puerto Rico. Hasta ahora en este trabajo se
puede apreciar claramente que el conocimiento científico y sobre la ciencia
llegaba a Puerto Rico de personas procedentes de Europa. Pero muchas de estas
personas conocedoras de ciencia se marchaban otra vez a Europa a continuar su
carrera docente. En Puerto Rico el aislamiento con España y la falta de un
complejo sistema educativo conllevo a que el estudio de la ciencia se diera en
un grupo exclusivo de personas y prácticamente el conocimiento de la población
se quedaba atrasado y sus percepciones eran base de la experiencia vivida de
sus sentidos sensoriales. El pensamiento de la Iglesia como ente central de una
sociedad se mantenía intacto y mediante
esta última emitía la explicación a los aspectos no explicables que la
población general no entendía.