jueves, 25 de junio de 2026

Recordando a Rafael Hernández Marín: el Jibarito

Recordando a Rafael Hernández Marín: el Jibarito

Pablo L. Crespo Vargas

Rafael Hernández Marín, foto de los 1960's
Imagen en dominio público
Wikimedia Commons /
Fundación Nacional para la Cultura Popular
Rafael Hernández Marín nació el 24 de octubre de 1891 en la comunidad El Tamarindo, Aguadilla. Al haber nacido y ser criado en un municipio efervescente y de continuo movimiento social y cultural, el joven Rafael tuvo la oportunidad de vivir en un ambiente de diversidad y contrastes que favorecieron su desarrollo cognoscitivo y su amor por los ritmos musicales. Su madre y abuela promovieron su incursión en la ejecución de diversos instrumentos: piano, guitarra, violín, trombón y bombardino, entre otros.

Desde los doce años comienza a destacarse bajo la tutela de los maestros José Ruellán Lequeira y Jesús Figueroa. En la adolescencia se une como músico a un circo itinerante japonés, el Kawamura, llevando su incipiente talento alrededor de la Isla. Al disolverse esta organización, Rafael se queda en Puerta de Tierra, lugar que por su ambiente urbano ofrecía mayores oportunidades para un músico. No solamente trabajó como músico independiente, sino que laboró en el Teatro Municipal y fue parte de la Orquesta Municipal de San Juan. Estando en el área metropolitana, tuvo la oportunidad de ser discípulo del maestro Julio Arteaga, con quien desarrolló sus destrezas de armonía y composición, escribiendo su primera obra en 1913. Cuatro años después comienza a vender sus composiciones.

Con la entrada de los Estados Unidos a la Gran Guerra europea, en 1917, Rafael es reclutado, junto a otros puertorriqueños, para pertenecer a una banda de música militar que fue movilizada a Europa. Como militar, logra el grado de sargento y ocupa la posición de asistente de director de la banda. Rafael completa su servicio castrense en 1920 y decide quedarse en Nueva York. Allí es parte de la banda Lucky Cork y organiza la Orquesta Hispanoamericana.

Su talento lo lleva a ser contratado por el Teatro Fausto, a la vez que participa en otras organizaciones musicales en La Habana, durante el periodo de 1921 a 1925. De regreso a Nueva York, organiza el Trío Borinquen, con el cual realiza giras en Puerto Rico y otros lugares internacionales. En 1928, la disquera Columbia Records lo contrató para la grabación de tres interpretaciones de dos autores puertorriqueños: José Gautier Benítez y José de Diego. Al siguiente año, 1929, compone lo que podría catalogarse como su obra cumbre: “Lamento Borincano”. En 1930, el Trio Borinquen se disuelve y Rafael crea un nuevo conjunto que inicialmente se llama Grupo Hernández, luego pasa a llamarse Conjunto Victoria, en referencia a su hermana, y, finalmente, la agrupación utiliza el nombre de Cuarteto Victoria.

En 1932, Rafael comienza una nueva etapa de su vida, en esta ocasión, en México. Allí llega para producir y animar un programa radial en la emisora XEW. Este contrato era por unos meses, pero terminó quedándose unos dieciséis años. Entre sus logros en suelo mexicano están dirigir varias orquestas, incluyendo a la Sinfónica del Estado de Oaxaca, participar, con distintos roles, en películas en un momento cumbre del cine mexicano, culminar estudios avanzados en el Conservatorio Nacional de Música de Ciudad de México y componer el himno del estado de Puebla, entre otros hechos. Se debe resaltar que, en 1940, Rafael se casó con la mexicana María Pérez. Del matrimonio nacen tres hijos en México: Rafael, Miguel Ángel y Víctor Manuel; y uno en Puerto Rico: Alejandro “Chalí”.

En 1947, Rafael regresa a Puerto Rico y es recibido con mucho entusiasmo y alegría, tanto en Aguadilla como en el resto del país. El gobierno de Puerto Rico lo contrata para WIPR, donde realiza varias funciones gerenciales tanto en aspectos artísticos como musicales. Desde ese momento, don Rafael mantiene su residencia en la Isla, aunque continúa con la exposición internacional de su música y el desarrollo de talento local, a la vez que se involucra en otras actividades cívicas y culturales, entre ellas la organización de las Pequeñas Ligas de Béisbol de Puerto Rico. En 1964, don Rafael fue diagnosticado con cáncer y falleció el 11 de diciembre de 1965.

La obra de Rafael Hernández Marín, sobre dos mil composiciones, es reflejo de una mente prodigiosa en las artes musicales y demuestra cómo nuestro insigne compositor aprovechó cada una de las experiencias vividas para acrecentar su conocimiento en los ritmos y poder producir armonías que son reconocidas de manera universal: “Lamento borincano”, “Preciosa”, “El cumbanchero”, “Perfume de gardenias”, “Linda Quisqueya”, “Ausencia”, “Desvelo de amor”, “Silencio” y “Capullito de alelí”, entre cientos de otras piezas. El legado de nuestro Jibarito está presente y su gesta musical pone el nombre de Puerto Rico en una posición de altura.

Recursos bibliográficos en internet y en centros de información (bibliotecas)

Recursos en Internet

Allende Goitía, Noel. “Rafael Hernández Marín”, Enciclopedia PR, 6 de febrero de 2021. https://enciclopediapr.org/content/rafael-hernandez-marin/ Artículo biográfico.

Fundación Nacional para la Cultura Popular. “¡El Jíbaro vive!”, Fundación Nacional para la Cultura Popular, 19 de octubre de 2022. https://prpop.org/2022/10/el-jibarito-vive/ Artículo sobre el 130 aniversario del natalicio de Rafael Hernández Marín.

_____. “Rafael Hernández”, Fundación Nacional para la Cultura Popular, s.f. https://prpop.org/biografias/rafael-hernandez/ Artículo biográfico

Hernández Marín, Rafael. “Puerto Rico presenta la música de Rafael Hernández”, MP-1. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1963. https://www.archivoicp.com/icpmp1-puerto-rico-presenta-la-musica-de-rafael-hernandez Formato original: Vinilo, LP / Digitalizado. Compositor: Rafael Hernández Marín / Orquesta dirigida por Rafael Hernández. Cantantes invitados: Tato Díaz, Rita Elena Ortiz, Pablo Elvira.

Rafael Hernández Marín (1891-1965): Apuntes biográficos del compositor, Sala Museo Rafael Hernández Marín, Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metropolitano, s.f. https://metro.inter.edu/museo-sala/bibliografia_rafael.pdf

Robert, Evelyn y Luis Olivieri. “Rafael Hernández: Biografías / Composiciones”, Salsa Clásica, s.f. https://salsaclasica.com/rafaelhernandez Artículo publicado originalmente en Revista CORAL, vol. X, N. 1-2, diciembre 1992, pp. 23-24, de la Sociedad Puertorriqueña de Directores de Coros.

YouTube (generador de canal automático). “Rafael Hernández: Tema”, YouTube, 13 de julio de 2013. https://www.youtube.com/channel/UC_1TtG2ca7ThZ3sDr062U-g Colección de 147 vídeos con la música compuesta por Rafael Hernández Marín.

Recursos bibliográficos en centros de información (bibliotecas públicas):

Bibliografía musical puertorriqueña. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña y Centro de Investigaciones y Ediciones Musicales de Puerto Rico, 1981.

Burgos Malavé. Eda M. Homenaje a Rafael Hernández en el Centenario de su natalicio. Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras: Departamento de Humanidades, 1991.

Hernández Marín, Rafael y Ma Dhyan Elsa Betancourt. Hasta siempre, Rafael Hernández. Río Piedras: Yaraví, 1981.

Hernández Marín, Rafael y Ma Dhyan Elsa Betancourt. Hasta siempre, Rafael Hernández. Río Piedras: Yaraví, 1981.

Rafael Hernández vive, y siempre está en nosotros. Aguadilla: WNOZ Radio Nosotros, 1991.

Rodríguez Tapia, Ismael E. Rafael Hernández Marín: Cantor de la afirmación nacional puertorriqueña. San Juan: Publicaciones Yuquiyú, 2005.

Ruscalleda Bercedóniz, Jorge M. Rafael Hernández: apuntes biográficos desde la distancia aguadillana. Aguadilla: Editorial Mester, 2018.

Sala-Museo Rafael Hernández, Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metro: Ediciones Homines, 1994.

Nota editorial: Artículo originalmente publicado el 6 de junio de 2026 en El Post Antillano.

martes, 12 de mayo de 2026

Introducción a «Historia del barrio La Cantera de Ponce»

Introducción a «Historia del barrio La Cantera de Ponce»

Elí D. Oquendo Rodríguez

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La isla de Puerto Rico posee 78 municipios. Cada uno de ellos tiene su historia particular y, en mayor o menor grado, cada uno es protagonista de la historia nacional. ¿Habrá quien no recuerde la importancia histórica de San Germán, San Juan, Lares, Ponce, Jayuya o el extinto pueblo de Río Piedras? Los pueblos, a su vez, se integran por comunidades que se denominan barrios y que igual tienen sus propias historias, en las que se destacan ciertos personajes, eventos y lugares significativos. Muchas de esas están aún por escribir. Actualmente, Ponce tiene 31 barrios. En el siglo XIX fueron muchos más, pero con la marcha del tiempo algunos fueron desapareciendo al ser absorbidos por otros, cambiaron de nombre o fueron sacados de su jurisdicción. A principios de la década de 1820, por disposición gubernamental, Ponce debió ceder varios barrios al vecino pueblo de Juana Díaz.

En 2016 surgió la idea de escribir una historia sobre los barrios ponceños. No obstante, dada la ingente cantidad de información contenida en los documentos del Archivo Histórico del Municipio de Ponce, hubo que modificar el proyecto y, finalmente, terminó publicándose un libro que única y exclusivamente trataba sobre la Playa de Ponce. Esto fue en junio de 2017. El mismo se tituló A orillas del Mar Caribe. Boceto histórico de la Playa de Ponce. Desde sus primeros habitantes hasta principios del siglo XX. El trabajo se le dedicó a la Lcda. Gladys Tormes, una querida amiga, quien ha sido leal defensora del patrimonio histórico de la ciudad y, en gran medida, fuente de inspiración de la idea original. Este libro recibió el Premio Luis Edgardo Díaz el 30 de abril de 2018 en ceremonia celebrada en el Centro Cultural Carmen Solá de Pereira. Dos años después, en 2019, se retomó la idea de historia de los barrios y salió a la luz otro libro. Este se tituló: Barrios de Ponce. Noticias y microhistorias de ocho comunidades ponceñas en el tiempo. Siglos XVI al XIX. Debido al gran número de estos, se hizo una breve selección y se trabajaron las historias de los barrios Bucaná, Canas, Capitanejo, Entre los Ríos, Sabanetas, San Antón, Tibes y las Vallas. En esta ocasión, el libro le fue dedicado al fenecido profesor e historiador Dr. Fernando Picó. Este erudito jesuita fue un gran mentor que supo transmitir al que escribe estas líneas la pasión por investigar y el gusto por historiar. (1) 

Quedan todavía muchos barrios por escribir de ellos. El presente escrito es una humilde aportación a la historia de dos barrios que se desarrollaron hacia el norte del pueblo y que en su momento se llamaron el Capá y la Cantera. Ambos con nombres con clara alusión a un árbol autóctono y a un elemento geográfico. Hoy se les conoce como barrios Quinto y Sexto, respectivamente. Y resultó que la Cantera se convirtió en un sector más dentro de él. Pero no por eso dejó de tener su propia identidad. Al contrario, administraciones municipales han intentado preservarla y destacar sus aportaciones. Así lo hizo el fenecido alcalde D. Rafael Cordero Santiago cuando, en 1999, gestionó la inversión de 5 millones de dólares en remozar la zona más emblemática del barrio. El proyecto se extendía desde la placita Domingo Cruz hasta los muros de la Cantera. Abarcaba 1,225.69 metros lineales e incluía pavimentación con asfalto, construcción de aceras recubiertas con lozas, iluminación con postes estilo colonial y siembra de árboles para el ornato y frescura de la vía. (2)

Esta historia se la debía a algunos que una vez preguntaron cuándo escribiría algo sobre la Cantera. También se la debía a la memoria de algunos de mis antepasados, quienes cuando emigraron desde Adjuntas a Ponce, a comienzos del siglo XX, se establecieron en diversos lugares de la Cantera. Mi bisabuelo paterno Hilario Oquendo Colón (1859-1934) y sus hijos, entre ellos mi abuelo Juan Arturo Oquendo Castillo (1897-1987), vivieron en el cerro San Tomás y calle del Acueducto entre 1915 y 1924. De hecho, Juan Arturo también vivió en la barriada Borinquen hasta el día de su muerte. Por otro lado, mis tatarabuelos maternos, Pedro Pascual Torres Maldonado (1867-1953) y Anastasia Torres Cedeño (1869-1944), también se radicaron en San Tomás al empezar la década de 1930. La última falleció en septiembre de 1944 siendo vecina de la calle Mayor Cantera. Por supuesto, también le debía esta historia a los vecinos de la Cantera que, seguro, alguna curiosidad deben tener sobre los orígenes de su barrio.



[1] Ver de Fernando Picó el ensayo “El placer de historiar”, en el libro Ensayos en torno a la Historia y otros temas. Centro de Investigaciones Históricas. Departamento de Historia. Facultad de Humanidades. Universidad de Puerto Rico. Recinto de Río Piedras. 2019. pp. 87-94.

[2] AHMP. Archivo Vertical. Barrio Sexto. El Autónomo. Vol. 3, Núm. 2, Febrero de 1999, p. 1. 

lunes, 4 de mayo de 2026

El diablo calza de Prada 2.0

El diablo calza de Prada 2.0

José E. Muratti-Toro, Ph.D

Fui a ver Prada 2.0. La mercadotecnia protagonizada por uno de los actores y tres de las actrices más talentosas de este principio de siglo, una precursora que elevó a Meryll Streep a la estratosfera inexplorada sobre el universo de luminarias del cine, y una secuela que ha provocado más curiosidad y anticipación que la última entrega de las carpetas de Epstein, la convirtió en exigencia estética y cultural en la era de la decadencia trumpiana del imperio.

Prada 2.0 parte de una herida que "atraviesa de parte a parte" la psiquis de unos Estados Unidos y, en relativa menor parte, una cultura occidental, diezmados por la concentración de poder en manos de unos uberbillonarios con esa extraña, aunque comprensible, relación inversa entre su poderío económico y su sofisticación y buen gusto.

Andrea Sachs, protagonizada por la beatrífica (as in Dante's...) Ann Hathaway, acaba de perder su trabajo de periodista en un periódico de evidente inclinación izquierdosa por haber sido comprado por un inversionista, de los que acaparan negocios y viviendas, y, desesperadamente desempleada, recibe una llamada del dueño de la revista de modas Runway, donde, literalmente, Dios-menos-uno Meryl Streep la humilló, ninguneó y convirtió, como espada sobre el yunque, en una prodigiosa "fixer". Dime que es imposible y Andy lo resuelve, como en los sueños del Che Guevara (sorry por la referencia izquierdosa sesentosa).

Andy termina de vuelta en Runway para insufrible fastidio de Miranda Presley (Streep) transparentemente basada en Anna Wintour, directora de la icónica revista Vogue.

En un giro anclado en la máxima rubenbládica de que "la vida te da sorpresas", el reinado de Miranda se tambalea tras la muerte del dueño de la revista y su hijo dontrumpjuniórdico amenaza con hacerle lo que Jeff Bezos al Washington Post y Larry Ellison a CBS.

Los acontecimientos se precipitan de cara a la pasarela de Milán donde Miranda anticipa inaugurar su sucursal y ascensión al trono global.

Las subtramas de la infatuación de Andy con un renovador de edificios históricos (Patrick Brammal), la ascensión de Emily (Emily Blunt) a directora de Christian Dior (también comprada por un burdo inversionista), la inconmensurable lealtad de Nigel (Stanley Tucci), la nueva relación de Miranda con Kenneth Branagh y el cameo de la fascinante Lucy Liu, le añaden miel y especias al sorpresivo giro en la trama.

Anticipadamente, aunque no tanto, Andy encuentra la "imposible" salida del laberinto en medio de una gala en Milán que hace la del Met parecer un mercado de pulgas en Brooklyn (bueno, exagero un poco).

La suntuosidad de esta Pasarela (sí, con "P" mayúscula), con todo y espectáculo por Lady Gaga, tiene el doble propósito de revelar, con todo y escena frente al mural de la Última Cena de Leonardo da Vinci en el convento Santa Maria delle Grazie, que el arte, la creatividad, la sofisticación tienen un lugar de cuestionable o rechazable privilegio, pero no por eso menos importante, en la cultura occidental, sino mundial.

En esta rebanada de la historia que nos ha tocado vivir, el filme denuncia la destrucción del periodismo y las artes del espectáculo por palurdos magnates que tienen el refinamiento de un contable de mafia rural; desnuda sin pudor los egoísmos y la codicia hasta de los más cercanos allegados, salpicados por la callada lealtad de los marginados; y nos esperanza con la alucinante candidez de quienes honestamente creen en el amor y la amistad, aunque aprovechen oportunidades para proteger su nicho.

El sentimiento neto, al menos para este espectador, es que la belleza, aún en la rarificada estratosfera donde pululan los "beautiful people", cumple un propósito social que sirve de argamasa para sostener el andamiaje social, aunque su zapata esté manchada con el sudor y la sangre de los modernos esclavos que cosen y ensamblan nuestras vestimentas más vistosas y extravagantes, porque en las capas intermedias donde vivimos usted, querido/a lector/a y yo, y las divas y divos de la moda, hay un mundo laboral que convierte la fantasía en mercancía, y de la fantasía se nutren nuestros sueños, aunque nos quedemos dormidos en la página 84 de una Reina Valera estrujada y releída, un Cien Años de Soledad subrayado y manchado con café, o el manual para arreglar motores de combustión o la buena cocina de Carmen Boy Valdejulli, que nos heredó ese/a otro/a significativo/a que nos enseñó el oficio.

Suponemos que el diablo calza de Prada, para la incomodidad de tantos, pero la mayoría de nosotros, cuando vamos a Burlington, nos lo probamos, aunque decidamos que no.


martes, 28 de abril de 2026

Septiembre distopía: Nueva sinfonía de voces puertorriqueñas

Septiembre distopía: Nueva sinfonía de voces puertorriqueñas

Lizette Martínez

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Nota editorial: Publicado originalmente en el blog Nuestro Rincón de Lectura, el 7 de diciembre de 2025, Enlace a la entrada en Nuestro Rincón de Lectura

¡Hola, Rinconeros! Aunque ya estamos en Navidad y salimos de la temporada de huracanes, quisiera compartir este hermoso libro con ustedes. Septiembre distopía es una nueva antología de Gnomo literario que recoge la experiencia que vivimos los puertorriqueños dentro y fuera de la isla a raíz de los azotes de Irma y María en el 2017.

Ya han pasado 8 años desde que la naturaleza nos partió el orgullo y nos postró de rodillas a ver si podíamos levantarnos. Esta antología plasma los pedazos del alma borincana frente a la incertidumbre y la tragedia. Hay poesía, cuentos, ensayos y crónicas. Todos estos relatos contribuyen a forjar una hermosa sinfonía de voces puertorriqueñas. Cada relato encierra un pedacito de nuestra alma colectiva y lo que vivimos mientras intentábamos sacar la cabeza del agua para poder respirar. Mientras leía, podía palpar la rabia, el dolor, la soledad suprema y la impotencia de no saber lo que el destino nos depararía…

Me encantó ver los diferentes puntos de vista y formas de vivir la hecatombe: desde la diáspora que trabaja para enviarle chavitos a su familia; los aprovechados que siempre están prestos a sacar provecho de la miseria de sus compatriotas; los que prefieren adormecerse con pastillas, alcohol, sexo y marihuana; los que pierden la esperanza y se tiran a morir; y los que se aferran a la vida con garras y dientes.

Eïrïc Durändal Stormcrow, editor y autor, nos lanza la pregunta desde el prólogo: «¿Puede la literatura sanar? ¿Podemos sanarnos si escribimos lo que nos duele? ¿Lo que nos aterra como pueblo? ¿Lo que esperamos y no llega?» (p. 6).

Mi contestación como lectora y autora, que además de participar en la antología también sobrevivió los hechos devastadores de Irma y María, es que sí, definitivamente sí, la literatura sirve como aliciente, catarsis y medicina para el alma.

¡Gracias Eïrïc y gracias Zahína Bruno (coeditora) por recuperar nuestros pedacitos de alma para la posteridad literaria! La portada es hermosa e impactante también. Me siento sumamente orgullosa y privilegiada de haber contribuido a esta antología y poder añadir mi voz a la nueva sinfonía literaria puertorriqueña.

Queda altamente recomendado este libro. Si no lo tienes, sal y cómpralo ya…

lunes, 13 de abril de 2026

Atrapado Ficticio: Una lectura desde la historia y la ficción

Atrapado ficticio: Una lectura desde la historia y la ficción

Pablo L. Crespo Vargas

Reflexión sobre la obra de José Rabelo, Atrapado ficticio, San Juan: Isla Negra Editores, 2025.

Cada vez que comenzaba mis cursos de historia, les pedía a los estudiantes que me explicaran qué entendían por «historia». Para algunos, la historia era algo verdadero, real, un hecho, un pasado verídico. Luego preguntaba cómo se podía verificar la historia o qué evidencia se necesitaba para afirmar que un hecho era histórico. Me hablaban de documentos, y muchos especificaban que, si eran documentos oficiales, tenían mayor validez.

Entonces pasaba a contar la historia de Pablillo, un demonio mitad humano, de la cintura hacia arriba, y mitad gato. Un ser que provocaba peleas para que personas fueran asesinadas y sus cuerpos consumidos en juntas de adoradores del demonio. También se le atribuyó la fuga de un prisionero en una cárcel de Cartagena de Indias. Para esta fuga, Pablillo dobló los barrotes de la ventana, algo que ningún humano común hubiera logrado. Algunos alumnos se reían y, sin dejarme terminar la narración, afirmaban que eso no era posible. En ese momento les presenté documentación judicial que afirmaba que todo eso era real, que eran hechos discutidos en un proceso judicial y que en ningún momento se determinó que fueran falsos. Ahora bien, Pablillo, ese ser mitad hombre y mitad gato, ¿fue real?

Cuando profundizamos en qué es la historia, descubrimos que no es un simple registro de acontecimientos ya acaecidos, sino la interpretación del pasado mediante diversos medios. Estos pueden ser fuentes primarias (creadas de primera mano) y fuentes secundarias (interpretaciones posteriores sobre esos supuestos acontecimientos). A lo expuesto, surge otro concepto fundamental: la verdad.

La verdad es una interpretación entre lo que afirmamos y lo que es. También depende de cómo percibimos y de nuestra capacidad para narrarlo. La verdad es un concepto trabajado principalmente en la filosofía, más que en la historia, pero está presente en ambas disciplinas.

¿Por qué toda esta introducción? Porque vamos a hablar de Atrapado Ficticio, de José Rabelo, una colección de 25 cuentos publicada por Isla Negra Editores. Estos relatos, que el autor presenta como ficción, están basados en situaciones y experiencias que no necesariamente son ficticias. No pretendo analizar un cuento en particular, sino hablar de las temáticas que los atraviesan. Aunque son producto de la creatividad literaria de un autor que ya demostró su calidad por la cantidad de premios recibidos, la realidad es que cada uno se fundamenta en problemáticas reales.

Como sociedad, tendemos a creer en los miedos que el sistema de poder vigente establece para perpetuarse; pero obviamos y ridiculizamos cuando alguien igual a nosotros presenta al sistema como un monstruo que devora nuestras vidas para mantenerse. Así mismo vemos la resistencia como algo negativo. Todo dentro del mito que creamos para justificar nuestro comportamiento.

Ahora bien, ¿cuáles son algunas de las temáticas que presenta Rabelo en Atrapado Ficticio? Antes de contestar, aclaro que lo que presento es solo una muestra para animar al lector a adquirir el libro, leerlo, analizarlo y reflexionar. Tengamos presente que el estudio de la historia y la literatura nos ayuda a mejorar como sociedad, pues la reflexión puede encaminarnos hacia un mejor futuro.

Todos los temas están enmarcados en la diversidad, entendida como una variedad de identidades, pensamientos, estilos de vida y formas de ver el mundo. Contrario a las corrientes actuales que se posicionan en contra de la diversidad, esta es base para la creatividad, la innovación, la convivencia y el desarrollo de una sociedad justa e inclusiva. Pasemos a los temas.

El primer tema que deseo mencionar es uno que repercute a diario, aunque muchos aún lo niegan: el racismo. En algún momento pensé que se estaba superando, pero me equivoqué. Actualmente, vivimos en una época donde muchas personas son racistas y, peor aún, reniegan de la diversidad al punto de negar su propia cultura y sus raíces. De hecho, en la obra y sin perder mi obsesión de citar los libros, una mujer afirma: «La justicia no es para los negros», y añado: tampoco para los pobres, las mujeres desamparadas ni para cualquier minoría que se tenga que enfrentar al poder. Vivimos en una sociedad donde quien tiene dinero y poder sí disfruta de la justicia a su favor.

El autor sabe que muchos de estos problemas se interconectan, del mismo modo que los cuentos interactúan entre sí. En esta obra, Rabelo creó un universo donde personajes y situaciones se entrelazan. Uno de estos personajes es doña Virginia, quien proyecta un mensaje de esperanza y amor necesario para resistir las intenciones de quienes se creen poderosos, de quienes buscan exiliarnos y minimizarnos: «La cultura es nuestro escudo. Desde el silencio se esconde la maldad para tratar de destrozar nuestras vidas, pero por muchos siglos nos hemos defendido con las fuerzas del pasado. La defensa está en nuestra memoria, en nuestros libros y hasta en nuestras mentes, aunque los poderosos lo renieguen. No leas en silencio. Lee en voz baja, así será suficiente, pero lee hasta cansarte, hasta sentir la boca seca; solo así crearás un escudo».

Otro problema emanado desde las cúpulas de poder es la destrucción del medioambiente. Es triste ver cómo se habla de la importancia de cuidar nuestro planeta y, de repente, nos encontramos con una política pública dirigida a sembrar cemento, ocupar y destruir espacios naturales como nuestras playas, campos y montes. En uno de los cuentos, Domingo Martes, antes de morir y jactándose del desarrollo desmedido, afirma: «Si no fuera por estos avances, Puerto Rico sería todavía la jungla a donde llegaron nuestros primeros pobladores y a donde desembarcaron los conquistadores. Somos los conquistadores de estos tiempos. Tenemos visión y nadie lo agradece. Protestan mucho hoy, pero mañana lo agradecerán…».

Pasemos al rol de la mujer como parte esencial de la sociedad. No solo su rol social, sino su conexión ancestral, que la envuelve en un velo de magia incomprensible para el mundo patriarcal. En una de las narraciones, una mujer salva a una comunidad de una terrible plaga. Al final, el líder patriarcal decide no recompensarla y menosprecia su trabajo. Ella decide cambiar el rumbo de esa comunidad. Antes de esa decisión, un grupo de mujeres empáticas sale en su defensa. En ese proceso, una vecina afirma: «Si fuera un hombre no le harían esa puercá». La discriminación social hacia la mujer se refleja en desigualdades estructurales como las diferencias salariales, el poco acceso a posiciones de poder y la carga laboral no remunerada.

En esa narración también se observa el abuso de poder. La tía del narrador lo expresa de manera directa: «Me dan vergüenza, ustedes se aprovechan de las personas nobles, con talento. ¡Son unos abusadores!». Esta situación es muy común en el Puerto Rico de hoy, otro problema que se intenta ocultar.

El fanatismo y la persecución política también se reflejan en la obra. El tema de las carpetas aparece y, con él, la histeria y la psicosis del fanatismo: gente que ve fantasmas en cada esquina y que vendería a su madre por su ideal.

Otros temas presentes son la criminalidad, los feminicidios, el suicidio, la situación crítica de nuestra población anciana, el ataque constante a la libertad de expresión y a los medios que informan. En todos los casos, se evidencia cómo quien tiene poder puede hacer y deshacer a su antojo sin consecuencias. ¿Qué hacemos los mortales? Aunque la lucha y los movimientos de protesta siempre están presentes, la realidad es que continuamos atrapados, sin ver una mejoría en cómo se trata a la sociedad desde el poder.

Ahora bien, quienes tienen el poder también cometen errores y llega el momento en que deben reaccionar para mantenerse en su sitial privilegiado. Sí, lo sé; lo hacen por orgullo, por hambre al poder, nunca porque sea lo que le conviene al pueblo. En uno de los escritos, Rabelo muestra cómo los líderes, en vez de aceptar sus errores, prefieren diseñar estrategias que mantengan su imagen positiva. Para ello utilizan las mentiras, bajo la idea de que «todo queda en el olvido». A las mentiras se suma otra herramienta milenaria: el miedo. El propio gobernante dice: «El miedo es el mejor aliado de los dirigentes. El miedo a la muerte, al diablo, al infierno, a los extraterrestres, a los virus ha ayudado a moldear la mente colectiva».

¿Cómo se soluciona nuestra situación de pueblo, según Rabelo? En su obra, se refleja al Puerto Rico actual, donde los actos de resistencia son individuales o de pequeños colectivos. No se ve que el pueblo, en su conjunto, se rebele ni busque un cambio, posiblemente porque la mentira y el miedo provocan que la mayoría demonice a quienes intentan transformar la realidad. No obstante, hay fuerzas más decididas que están dispuestas a asumir riesgos. Una de ellas es la propia naturaleza, que no funciona bajo nuestra lógica, aunque nuestro pensamiento nos lleve a crear demonios para explicar esas fuerzas naturales y cataclismos. Por último, son los gatos, con sus poderes mágicos enigmáticos, quienes un día se levantan, toman el Capitolio y hacen con los que están allí lo mismo que se pretende hacer con los gatos del Viejo San Juan.

viernes, 20 de marzo de 2026

Introducción a «Tres miradas a la historia de las parteras»

Introducción a «Tres miradas a la historia de las parteras»

Pablo L. Crespo Vargas

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«Tres miradas a la historia de las parteras» es un trabajo colaborativo de un grupo de historiadores caribeños que, desde distintas visiones, periodos y áreas de estudio, documentan la evolución del oficio de la partería. El proyecto es auspiciado por Casa Paoli del Centro de Investigaciones Folklóricas de Puerto Rico, Inc., como parte de la conmemoración del cincuentenario de su fundación, y por la Editorial Akelarre.

A través de estos tres ensayos, los autores exploran cómo esta labor pasó de ser un saber sagrado y comunitario para convertirse en objeto de persecución, para luego finalmente enfrentar un proceso de medicalización y profesionalización bajo el control del Estado.

El primer ensayo, «Parteras, magia e intervención inquisitorial en Cartagena de Indias», comienza con un panorama general de la historia de la partería, desde sus orígenes con el surgimiento del ser humano hasta llegar a la Inquisición española, específicamente su tribunal en Cartagena de Indias. Su autor, Pablo L. Crespo Vargas, quien estudia temas del imaginario mágicoreligioso, analiza de manera general cómo las parteras pasaron de ejercer un oficio común a ser vistas como mujeres malévolas. El ensayo culmina con la presentación de cuatro casos relacionados con prácticas mágicas, cuyas acusadas eran parteras.

El segundo ensayo, «Habilitando comadronas: las dificultades para profesionalizar el cuidado del parto en Puerto Rico, 18391900», de César Augusto Salcedo Chirinos, ofrece un análisis de la partería en Puerto Rico ya entrado el siglo XIX. Para este periodo había comenzado la etapa de medicalización y profesionalización de los cuerpos sanitarios del país. Ante los adelantos tecnológicos y médicos de la época, las parteras tuvieron que atemperarse a estos cambios mediante la instrucción científica en obstetricia y la limitación de sus funciones exclusivamente a los partos naturales. El ensayo destaca la creación de la Cátedra de Parteras en 1893 y el proceso de habilitación para la obtención de licencias. Concluye con el cambio de soberanía de 1898, cuando Puerto Rico pasa de España a los Estados Unidos y se crean las plazas de parteras municipales para atender a mujeres pobres, integrando así el oficio al sistema de salud pública.

El libro cierra con la historia de vida de María Matea Acosta y Ortiz (activa entre finales del siglo XIX y mediados del XX), quien representa un puente entre la tradición familiar y la regulación oficial. En este ensayo, titulado «Comadronas, comunidad y salud rural en Puerto Rico: la historia de María Matea Acosta y Ortiz», Félix M. Cruz Jusino muestra cómo la protagonista aprendió el oficio de su madre y su abuela, para luego educarse formalmente y obtener la certificación necesaria que le permitió ejercer como comadrona en las zonas rurales de San Germán y Lajas. Su práctica se caracterizó por una combinación de rigor técnico y sabiduría comunitaria.

domingo, 1 de febrero de 2026

Atrapado ficticio de José Rabelo

Atrapado ficticio de José Rabelo

Los cuentos de este texto se insertan en la ficción extraña (weird fiction), un subgénero de la ficción especulativa que fusiona terror, fantasía y ciencia ficción para crear atmósferas perturbadoras donde ocurren fenómenos inexplicables. Se caracteriza por desafiar las convenciones tradicionales, introduciendo monstruos originales o sucesos incomprensibles que desestabilizan la realidad.

En Atrapado ficticio, José Rabelo enmarca muchas de sus tramas en sucesos históricos, trasfondos de la historia o personas que participaron en sucesos acaecidos en la isla. De cierta manera, las tramas y los personajes de los relatos tergiversan la historia puertorriqueña.

Se introducen criaturas no pertenecientes al bestiario boricua, como el Malamén, para unirse al chupacabras, el vampiro de Moca y el garadiávolo, entre otros.

Otra aparición en este libro la hacen las brujas basadas en los testimonios de Teodoro Vidal. La canción “La vieja voladora” también sirve de fuente para el desarrollo de uno de los pertenecientes a “Noche de margaritas”. En “Mareas” y “Dos espíritus” se crean nuevas mitologías marinas y lacustres, respectivamente. En “Peces”, se utiliza la hipérbole para presentar un suceso basado en creencias casi olvidadas acerca de la Semana Santa.

Las carpetas se rememoran en el cuento titulado “Botánica La Estrella”, en donde los personajes se ven involucrados en las intrigas generadas por este sistema de vigilancia.

El racismo se presenta a partir de una noticia que causó mucha controversia en años recientes. Aquí, la niña protagonista se cruza con un personaje de “Botánica La Estrella” para recibir el remedio para su conflicto vecinal: la lectura de la obra de Luis Palés Matos «Tun tun de pasa y grifería». Por medio de los versos, la causante de la disputa racial se ve introducida a un mundo afrocaribeño.

La talla de santos y la Guerra Hispanoamericana colisionan en “Sanse”, un cuento en donde el santo tallado es el causante de un asesinato. Una narración retrospectiva nos revela el origen del evento de nuestros tiempos.

Otros protagonistas de eventos noticiosos notorios reaparecen en “Apagones”, un relato que de cierta manera se inserta en la estructura narrativa de «Un cuento de Navidad» de Charles Dickens, pero con tonalidades boricuas.

El libro conversa con los cuentos de hadas como “El flautista de Hamelín”, al transformar las situaciones, el instrumento musical y el escenario en el relato “La cuatrista de Jájome”.

“Lluisa y Guarionex” es un relato a manera de homenaje al escritor inglés Saki, cuyos cuentos recrearon con ironía la sociedad y la cultura victorianas en que vivió. En esta ocasión, un abuelo relata de manera alocada el origen de nuestra tierra y de la Navidad puertorriqueña.

A través del libro, los personajes reaparecen en otras historias para fomentar de esa manera un conjunto continuo de historias dentro de un mismo universo literario. De esta manera, Atrapado ficticio se puede ver como un libro de cuentos novelados en donde cada una de las tramas funciona de forma independiente.

Las situaciones narradas en el libro van in crescendo, hasta culminar en un cuento épico, apocalíptico, “Puentes”. En esta historia, lo extraño se hace real cuando el personaje principal y el pueblo despiertan de forma abrupta a una nueva realidad. Lo que antes nos unió ahora nos separa.

Jean Paul Richter dijo: “Los sueños son una especie de poesía involuntaria”. El título del archivo de estos textos era originalmente «Cultura tergiversada». Durante dos años, el autor fue añadiendo historias hasta lograr construir un libro. Una noche sonó con dos palabras, dos adjetivos, que le parecían extraños, muy adecuados con el tono de ese universo contenido: Atrapado ficticio. Y como Jean Paul Richter dijo: “Los sueños son una especie de poesía involuntaria”; el autor lo vio como un mensaje y así aceptó el título de este libro sacado de un sueño.

Todos los cuentos comienzan con un epígrafe, un verso de algún poeta puertorriqueño. Estos versos sirven de adelanto, como anticipación para la trama y como un contraste con la prosa a punto de construir unas nuevas realidades. El autor ha querido contraponer la verdad (la poesía en donde el autor revela sus intimidades) versus la ficción (la verdad de las mentiras en donde hemos estado atrapados por siglos).

“Atrapado ficticio” es un cuento colocado a propósito a mitad del libro, atrapado en el centro de las creaciones; se encuentra encerrado en un muro grueso de palabras. Pero el personaje principal utiliza también las palabras para liberarse. ¿Acaso el pueblo puertorriqueño está atrapado en una ficción? ¿Podrá liberarse con sus propias palabras? ¿O las palabras de otros lo seguirán apresando?