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viernes, 31 de enero de 2020

La importancia del pensamiento crítico y el papel del historiador


La importancia del pensamiento crítico y el papel del historiador
Por Nancy R. Santiago Capetillo, Ph.D.

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Cuando me invitaron a prologar este proyecto no imaginé cuán importantes son los temas en él analizados. Su autor, el Dr. Félix Cruz Jusino, tiene una preclariedad en cómo percibe su entorno. Observador minucioso, puede apreciar los eventos del momento desde una perspectiva histórico-filosófica. Con ese trasfondo, escribe una serie de ensayos profundos, con una invitación, línea tras línea, a ejercer nuestro pensamiento más crítico y darnos cuenta, entonces, de la fragilidad de nuestro sistema de gobernarnos como pueblo. Esto tiene varias connotaciones.

Es en este punto donde aparece la disyuntiva ante nos: tomamos la responsabilidad de proteger nuestro sistema de gobernanza o lo dejamos todo por perdido. Contra este dilema, los escritos de Cruz Jusino.

El tema de la modernidad líquida, nuestro autor nos la define desde la inmediatez y el consumismo desmedido, provocado por la indecisión colonial donde existimos. La inmediatez, ese inapelable nexo de tiempo, la atestiguamos en el impulso de aquí y ahora de la vida cotidiana. Todo evento o acontecimiento, toda acción de nuestra parte, toda decisión, aquí y ahora.

Del consumismo hay interminables tratados, con la consabida exposición de significados, desde los aspectos más insospechados. La compra desenfrenada como respuesta a crear necesidades de lo más trivial en nuestras vidas, instituyendo con este comportamiento consecuencias fatales para nuestra existencia y nuestro ambiente. La duración de los artículos comprados redunda en un desperdicio sólido, creando un círculo vicioso donde la basura nos arropa.

De tan prosaico proceso de nuestra autoría, el ensayo de Cruz Jusino nos encamina por el transcurso de la historiografía, desde la teoría, en este caso la rankiana, hasta llegar a transitar por el histórico camino de la Nueva Historia, la Modernidad, la Posmodernidad, la Hipermodernidad y así poder explicar el reto de la Modernidad Líquida para el historiador actual. Esta gesta la plantea nuestro autor con una sagacidad y un ritmo literario con la facilidad de un consumado historiador con vista fija en su hábitat.

A partir de esa ruta este trabajo va a enfocar el tratamiento al desarrollo de eventos recopilados por la historiografía puertorriqueña en la conformación de la identidad y la resistencia de nuestro pueblo. De esta manera comienza el reto a los historiadores y las consecuencias del transcurso histórico.

Josep Fontana Lázaro y su obra historiográfica sirven a Cruz Jusino para plantear la funcionalidad de la historia: crear conciencia crítica para llegar a comprender la actualidad. Nos comenta sobre la evolución y la trayectoria de la metodología, así como el papel del historiador de investigar – a lo cual añado reinvestigar – los asuntos preocupantes al ciudadano común. Desde este punto comienza el fomento del pensamiento crítico y la construcción de una memoria completa e integrada de los suceso acaecidos y reseñados en momentos previos.

Fontana Lázaro también nos presta la reconceptualización de la historiografía contemporánea europea y la trasformación de los paradigmas historiográficos para poder interpretar el presente, a partir de la Primera Guerra Mundial, e indica la importancia de incluir la política en la interpretación auténtica en Europa. Con ello, historiar la búsqueda de la justicia social implica una amenaza a las élites, cuyas consecuencias son los comportamientos confrontacionales hacia las clases más bajas. Cruz Jusino, con este modelo en mente, empieza a comentar nuestra actualidad a partir de un evento, desde su perspectiva, crucial para nuestra historia y nuestra identidad puertorriqueña: el Grito de Lares. Además, reitera el cisma entre el criollo y el defensor de la colonialidad entre los habitantes de la Isla.

Resalta Cruz Jusino a Francisco Moscoso como el mejor proponente de este paradigma criollo y a José Pérez Moris como el postulante conservador. Con estos dos polos, nuestro autor despliega las referencias historiográficas del Grito de Lares, incluyendo las consecuencias de este evento desde diversos autores.

Luego de la pérdida de sus últimas colonias en el Caribe, España se reduce a un recuerdo colonial ante el nuevo amo, quien trae con la novedad la explotación más descarada y descarnada de su principal colonia, Puerto Rico. Esta última, la explota con la saña de exprimirla hasta dejarla estéril. Desde el punto de vista de diversos autores, la evaluación del colonialismo y la teoría del materialismo histórico sirven como método para esa evaluación. El Dr. Cruz Jusino nos menciona los imperios cuya injerencia en el Caribe crean una relación soberana para ajustarse a las nuevas exigencias geopolíticas. Entre los elementos de ajuste se encuentra la sustitución realizada por las metrópolis de la palabra colonia por posesión o territorio, como si el eufemismo pudiera cambiar el detrimento colonial para cualquier país.

Cruz Jusino utiliza varias páginas para mencionar las relaciones de Gran Bretaña, Francia, Holanda, Dinamarca y Estados Unidos con sus territorios y cómo Estados Unidos fue suplan-tando el poderío colonial de esos imperios. Surge aquí el reto para el Caribe en cuanto a su historiografía y nos invita, el autor, a reinvestigar y traer a la luz lo ocultado por la historia oficial.

Con el tratamiento del materialismo histórico podemos, entonces, entender el proceso y su conceptualización conflictiva a partir de la definición marxista de las clases sociales. Con este tema, toca los planteamientos de Marx, Engels, Lenin para definir las clases sociales y a Weber, Bordieu, Harnecker, Hobsbawm y Ortega y Gasset para presentar antagonismos al marxismo.

Este telón de fondo sirve a Cruz Jusino para proyectar el movimiento obrero puertorriqueño, con una historiografía impresionante, con puntos de vista convergentes y divergentes. Destaca a Ebenezer López Ruyol para trabajar los orígenes y el desarrollo del obrerismo, las ilusiones tronchadas, el descrédito sufrido, la posición patronal y gubernamental oficialista, cuyos esfuerzos van en detrimento, gracias a un muy bien pensado andamiaje proselitista.

La obra del Lcdo. López Ruyol se adentra en el obrerismo, su lucha contra el racismo y la reafirmación de la identidad afropuertorriqueña. Por lo tanto, no puede faltar una biografía corta y una reseña de la obra de López Ruyol.

El epílogo, escrito por el colega, Dr. Pablo L. Crespo Vargas, resalta el oficio del historiador y su responsabilidad ante su sociedad. En este punto recae en el historiador tomar en serio el proceso crítico para trabajar, con honradez, los datos descubiertos sobre temas previamente tratados desde la perspectiva oficialista. Es de vital importancia reinvestigar y reescribir la historia, con teorías y metodologías frescas, con el propósito de traer a una nueva luz los eventos aceptados previamente, con fines alevosos y prejuiciados.

El trabajo ante el lector, sea científico de la historia o mero espectador del mundo, provee herramientas de vasta utilidad para concebir el espacio en el cual existimos y usar pensamiento crítico para determinar si aceptamos o no la historia como nos la han contado.

El Dr. Félix Cruz Jusino se convierte, con este texto, en uno de los mejores exponentes de la teoría de la modernidad líquida para entender por qué estamos en el momento histórico presente y proceder a aceptar o no las alternativas históricas ante nuestra consideración.

San Juan, Puerto Rico
2 de diciembre de 2019

miércoles, 9 de enero de 2019

Ebenecer López Ruyol: Integrando el obrerismo y la lucha contra el racismo para forjar la reafirmación de la identidad afropuertorriqueña


Ebenecer López Ruyol: Integrando el obrerismo y la lucha contra el racismo para forjar la reafirmación de la identidad afropuertorriqueña
Félix M. Cruz Jusino

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Introducción
Ebenecer López Ruyol es uno de los pocos historiadores que entrelaza la historiografía del movimiento obrero con la lucha por la equidad racial, el sentido identitario y el fortalecimiento de la identidad afropuertorriqueña. Además, identifica las raíces afronegristas de la cultura nacional como vía para reintegrar a Puerto Rico en el contexto regional caribeño, nexo que fue cercenado por los Estados Unidos en el siglo XX.[1]

La historiografía de López Ruyol no es muy conocida. Esto se debe principalmente a que la figura del historiador está más asociada a las luchas obreras y a la defensa de la igualdad racial. Empero, el momento histórico por el cuál atraviesa el país, marcado por el rechazo al sindicalismo y por políticas federales que incrementan el discrimen racial, hacen necesario evaluar sus trabajos y rescatar sus contribuciones en las áreas laborales y de los derechos civiles.

Cabe destacar que las luchas obreras, las aportaciones de los afrodescendientes al obrerismo, el discrimen y la búsqueda de la igualdad racial y la microhistoria de los afroboricuas son temas poco abordados por la historiografía puertorriqueña. La mayoría de los tratados sobre estas temáticas han sido producidos por líderes obreros y sociólogos. Sin embargo, según nos adentramos en el siglo XXI se hace prioritario investigar, evaluar y analizar estos tópicos debido a la importancia trascendental que han tenido en la formación de la sociedad puertorriqueña en el siglo pasado.

La definición de la sociedad actual está marcada por un resurgimiento de la búsqueda identitaria en las raíces afrocaribeñas y el rechazo a los movimientos obreros. Las escuelas de bomba proliferan en los municipios, los ritmos de reguetón que se fundamentan en la sensualidad de los bailes negros, la representación de la negritud en las artes, la interpretación de lo negro como antítesis de la represión imperialista, el resurgimiento de modas asociadas a la negritud, el renacer de las luchas antidiscriminatorias y la inserción de Puerto Rico dentro de la historia y la cultura caribeña son algunos de los elementos que indican la importancia de la negritud para las generaciones actuales. Los últimos dos años también hemos visto el desgaste del sindicalismo que es atacado aún por los propios asalariados que se han beneficiado de las luchas obreras. El pueblo le ha dado la espalda a las uniones, criminalizando a sus líderes y culpándolos de los males socioeconómicos y políticos. Para entender el presente es imperativo evaluar los procesos históricos que nos han llevado a esta coyuntura histórica.

Los historiadores tradicionales han enajenado estos temas concentrándose en otros, no menos importantes, pero cuya relevancia en el proceso actual no son significativos. El presente se gesta en el pasado y la historia es su interpretación. Los movimientos obreros y raciales nos definieron y marcaron en el siglo pasado, pero su asociación con la izquierda y el materialismo histórico los han convertido en temas escabrosos que muchos evitan investigar. Cuando hacemos un análisis de la historiografía de los temas nos encontramos que son líderes obreros como César Andreu Iglesias y más tarde, investigadores como, Gervasio L. García, Ángel G. Quintero Rivera, Igualdad Iglesias Pagán, Juan Rivera Rivera, Juan Ángel Silén los que trabajaron la formación y desarrollo del obrerismo en el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Sociólogos y juristas como Isabelo Zenón Cruz, Marcos Rivera Ortiz, Mayra Vázquez Muñoz, Idsa Alegría Ortega y Luis M. Díaz Soler investigaron y escribieron sobre la temática racial.

El rescate de la microhistoria de los afroboricuas es un asunto que no se aborda profundamente hasta los congresos coordinados por el Concilio Puertorriqueño Contra el Racismo celebrados durante las últimas dos décadas del siglo pasado y las primeras dos décadas de la presente centuria. El tema laboral, aún está en vías de ser interpretado, así como el papel que han tenido los afrodescendientes en el sindicalismo.

Ebenecer López Ruyol, jurista, trabajador social e historiador, es una excepción a la norma establecida por el gremio de los historiadores que ven la historia contemporánea como conflictiva y evitan adentrarse en temas que consideran escabroso. El siglo XXI constituye un cambio en paradigmas trazados en el siglo pasado. La crisis identitaria, ético-moral, gubernamental y fiscal que atraviesa la sociedad no puede pasar desapercibido. Es en la evaluación histórica de los hechos donde encontramos respuestas y la motivación para lograr rescatar la Patria para los puertorriqueños. El trabajo de López Ruyol se plantea como una nueva visión de la historiografía puertorriqueña que trasciende el archivo y la catedra para integrarse a las comunidades en un dialogo abierto que permite analizar los procesos históricos para replantearse el presente y forjar una sociedad integrada y holística donde el bienestar de todos sea la meta.[2]

Biografía sucinta de Ebenecer López Ruyol
Ebenecer López Ruyol nació en Naguabo en 1945. La familia López Ruyol emigró al área metropolitana cuando Ebenecer contaba con dos años y se establecieron en la Barriada Las Monjas en Hato Rey. Inteligente y perspicaz, sus padres lo estimularon a estudiar. Cursó su educación en el sistema público. Obtuvo su diploma de cuarto año en 1964 cuando se graduó de la escuela superior Ramon Vilá Mayo en Río Piedras. Ese mismo año ingresó al Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR) graduándose en 1968 con una licenciatura en Ciencias Sociales con una concentración en Ciencias Políticas e Historia. Obtuvo una maestría en Trabajo Social en la misma institución en 1970.

Entre los años 1980 y 1983 estudió cursos libres sobre sindicalismo con el Congreso para la Unidad Sindical de los Trabajadores de América Latina en Chile, el Centro de Estudios Laborales George Meany, hoy Colegio Nacional Laboral en Springfield, Maryland y en la Escuela para los Trabajadores en Wisconsin. En 1981 ingresó a la escuela nocturna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Puerto Rico obteniendo su grado en derecho en 1985. Desde 1986 es abogado laboral y notario público.

En los 48 años que han transcurrido desde su graduación como Trabajador Social, López Ruyol trabajó como profesor en el Instituto de Relaciones Laborales Ernesto Ramos Antonini en el Recinto de Río Piedras en la Universidad de Puerto Rico, el Sistema Universitario Ana G. Méndez, el Recinto Metropolitano de la Universidad de Puerto Rico y la Escuela de Trabajo Social Beatriz Lasalle de la UPR. Además, desde que pasó la reválida de derecho en 1986 ha mantenido su práctica privada como abogado.

Desde sus años como estudiante, el abogado y profesor universitario, ha sido un defensor incansable de los derechos civiles y laborales. Este compromiso con la equidad y la justicia social lo llevó a ocupar diferentes posiciones en el sindicalismo puertorriqueño y a fundar el Concilio Puertorriqueño contra el Racismo en 1980. El abogado e historiador ha incursionado también en la política en los pueblos de Loíza y Carolina.

López Ruyol ha concentrado sus investigaciones en las áreas donde se ha desempeñado laboralmente. Los temas de sus investigaciones giran en torno al sindicalismo obrero, el discrimen racial, la reivindicación de los afrodescendientes en el contexto de la puertorriqueñidad, los peloteros afropuertorriqueños, la Orden de los Odfelos y las figuras cimeras de Arturo Alfonso Schomburg y Ernesto Ramos Antonini.

Las publicaciones de López Ruyol se pueden categorizar entre las que disertan sobre el sindicalismo como El ABC del movimiento obrero y “Ernesto Ramos Antonini y el origen del desarrollo e impacto de la Confederación General de Trabajadores en el Puerto Rico del 1940” y las que tocan el tema racial y la microhistoria negra, entre ellas El racismo nuestro de cada día, “Breve historia del Concilio Puertorriqueño contra el Racismo” y “En las huellas de Arturo Alfonso Schomburg: Revalorizando la imagen que la esclavitud destrozo”. El abogado, educador e historiador ha escrito profusamente sobre los temas que le apasionan, pero también ha formado parte activa del desarrollo histórico del obrerismo, las luchas raciales y la historia de la nación puertorriqueña por los últimos 40 años.

El estilo y la metodología historiográfica de López Ruyol
López Ruyol expone sus planteamientos con claridad. Inserta las citas en el texto y abunda en recursos bibliográficos. Utiliza fuentes primarias, secundarias y terciarias, pero hace énfasis en las secundarias pues muchos de las fuentes primarias en los temas asociados al obrerismo y al discrimen racial no han sido conservados. El vocabulario es culto, porque rechaza el supuesto aparente de que el trabajador es ignorante y torpe en la lectura.[3] Los trabajos del historiador tienen como meta infundir orgullo por el legado histórico a la vez que infunde inspiración en las luchas del presente y sembrar esperanza para el cercano futuro, que aunque incierto, está a nuestro alcance moldear.[4]

El historiador combina la narración de eventos corroborables y documentados con el análisis social de los problemas del momento. Hace relevantes las coyunturas que sirven de eje a cada “hecho trascendental”. Propone que lo expuesto es la historia de la experiencia humana, más allá del procerato. Explica la manifestación histórica y lo que representa esa manifestación en la infinita sucesión de eventos evidentes entrelazados con los no evidentes. López Ruyol cultiva lo que llama ciencia histórico-social, heredera tanto de la historia social como de la sociología de la historia. Este planteamiento asegura el historiador es una manifestación de la historia de inspiración por causa y compromisos ético-morales.[5]

Los temas que aborda López Ruyol están asociados al materialismo histórico.[6] El materialismo histórico constituye la base teórica y metodológica de la sociología y demás ciencias sociales. El filósofo Karl Marx formuló su pensamiento sobre el proceso histórico-natural del desarrollo de la sociedad, destacando la esfera económica de las diversas esferas de la vida social, y de todas las relaciones sociales, las relaciones de producción, como principales y determinantes entre las demás relaciones. Este principio descansa en el planteamiento de que toda sociedad humana se desarrollará acorde a la obtención de los medios de vida.

Los temas principales discutidos por López Ruyol, la lucha obrera, el discrimen racial y la reivindicación de los afrodescendientes, son conexos con la teoría de las clases, la descripción de las relaciones entre las mismas y la evolución de la clase obrera durante la era del capitalismo hasta llegar a la globalización, los trabajadores intelectuales y el resurgimiento de la lucha de clases en el siglo XXI.[7]

Sin embargo, López Ruyol se define a sí mismo como ecléctico y seguidor de la escuela de los anales.[8] El eclecticismo es percibido como la búsqueda permanente para unir ideas, formas, figuras de diferentes tipos para ser transformado en algo nuevo y único. Por lo tanto, es común hablar de eclecticismo como un estilo artístico en el que no hay una sola mirada, limitada simplemente a lo que el autor contribuye, pero hay una unión de muchos elementos, a veces disimiles entre sí que generan algún tipo de emoción o conmoción en el espectador y que deslumbran para transformarse en algo tan especial y único.[9]

Todos los trabajos del autor tocan de una forma u otra el tema del discrimen racial y el obrerismo. En El ABC del movimiento obrero analiza las condiciones opresivas y paupérrimas de los esclavos, pero le suma a estas la experiencia de los jornaleros. El sistema de la libreta de jornaleros era para todos los fines otra forma de esclavitud, afirma el historiador.[10] Enfatiza la importancia del Grito de Lares como movimiento nacional que buscaba la igualdad de todos los puertorriqueños, terminando tanto con el yugo legal de la esclavitud como el de la libreta.[11] La temática es analizada desde el punto de vista político en su ensayo “Ernesto Ramos Antonini y el origen, desarrollo e impacto de la Confederación General de Trabajadores en el Puerto Rico de 1940” donde describe la opresión de los obreros y las manipulaciones del gobierno del Partido Popular Democrático para destruir la Confederación General de Trabajadores (CGT) y alzarse como bastión del obrerismo y la igualdad racial en el país.[12] El discrimen racial y su relación con la opresión laboral está delineada en el libro El racismo nuestro de cada día donde el autor analiza le evolución de la esclavitud negra y sus implicaciones en el contexto histórico nacional.[13] El tópico es también tema de su ponencia “El precio de la libertad ó ¿El Movimiento Obrero en la encrucijada?”. En la conferencia López Ruyol hace un desglose de la evolución histórico-legal del obrerismo, la formación de los sindicatos y el derecho a huelga.[14] Pero, es en el ensayo “Breve Historia del Concilio Puertorriqueño contra el Racismo” donde integra la reivindicación racial como uno de los pilares de la lucha obrera puertorriqueña, destaca las estrategias implementadas para lograr los cometidos de la institución y destaca el papel importante que juega la educación en la erradicación de la disparidad socioeconómica.[15]

La temática en los trabajos de López Ruyol tiene su origen en sus 40 años como adiestrador y educador laboral y sus 30 años como líder sindical. El historiador destaca que su vida ha sido una sin claudicar al coqueteo de los grandes intereses económicos.[16] El investigador entiende que su legado lo constituye haberles mostrado a muchos jóvenes interesados en las relaciones obrero patronal que la grandeza no está en la riqueza, sino en la amistad desinteresada, la solidaridad con los muchos necesitados y en el cumplimiento de los dictados de la conciencia.[17]

La lucha por la reivindicación racial y la afirmación identitaria afroboricua es resultado de experiencias personales que tuvo desde muy temprano en su vida con las barreras racistas. Reconoce la aportación en su formación personal y profesional de educadores a los que categoriza como maestros de vida, entre ellos destaca a Eduardo Seda Bonilla e Isabelo Zenón Cruz que le impulsaron a reconocer el racismo y combatirlo como plaga contra la raza humana.[18]

Atesta el jurista e historiador que la concienciación le impartió fortaleza que compartió con otros en proyectos que probaron ser necesarios, como el Concilio Puertorriqueño Contra el Racismo, el documental sobre la vida de Alfonso Arturo Schomburg, los programas radiales “En blanco y negro”, el periódico en “Negro y en Blanco”, los foros en las escuelas públicas y privadas; los foros en las universidades, y otros proyectos afines.[19]

La Nueva Historia
López Ruyol se inserta dentro del movimiento historiográfico de la Nueva Historia que surge a principios de la década de los 1970. Desde su perspectiva la nueva escuela historiográfica impulsó la formación y redefinición de nuevos historiadores, o personas que reinterpretan para hacer visibles elementos no visibles, por intención o por omisión. Destaca como un logro del movimiento la explicación analítica que este hace del devenir social con relación a un eje temático específico sin ánimo de revisar para construir una nueva historia oficial.[20]

Trabajo más significativo
El racismo nuestro de cada día es el trabajo que López Ruyol cataloga como el más significativo. El libro es una obra breve, dividida en capítulos cortos, intensos y coloquiales. El libro es una investigación histórico-social sobre el origen del racismo que pretende potenciar el desarrollo de aquellas personas en pos de definir su ser cultural y afirmar su identidad.[21]

Empero, es El ABC del movimiento obrero la publicación que describe como su trabajo más querido. En esta obra López Ruyol plasma el fruto de sus vivencias, aciertos, desaciertos, junto al aprendizaje logrado sobre la juridicidad del laborismo que le es pertinente. El autor visitó archivos, leyó libros y condujo entrevistas que le permitieron interpretar el obrerismo más allá del sindicalismo. Estableció una relación íntima entre la concienciación del obrerismo con la lucha por la justicia social y la erradicación del discrimen racial. Profundizó en figuras cimeras del movimiento obrero que han sido postergadas por la historiografía oficial como lo son Ernesto Ramos Antonini, Francisco Colón Gordiani y Ramón Barreto Pérez.[22]

Conclusión
La historiografía de Ebenecer López Ruyol recoge temas que han sido subestimados por el oficialismo histórico que se ha concentrado en temas asociados al gobierno, la economía nacional y la historia de la capital. Los trabajos de López Ruyol emplean la historia como instrumento de reafirmación identitaria y para fortalecer la autoestima de los marginados por prejuicios socioeconómicos. El historiador fomenta la importancia del movimiento obrero, la lucha por los derechos civiles y la erradicación de los prejuicios raciales como elementos necesarios para la aglutinación de las comunidades puertorriqueñas para constituir una sociedad más igualitaria.

El siglo XXI exige una revisión de estos temas para clarificar el derrotero que nos han llevado a la presente coyuntura histórica representada por la quiebra gubernamental y el incremento de los males sociales, especialmente una creciente ola delictiva y la corrupción gubernamental. La sociedad puertorriqueña está sumamente dividida por acondicionamientos socioeconómicos fomentados por el neoliberalismo. Estas políticas han generado un desprecio hacia los sindicatos obreros y avivado el discrimen racial que estuvo controlado por políticas federales que fueron incapaces de subsanar la problemática. Empero esto ocurre, en las comunidades marginadas existe un resurgimiento de la negritud como símbolo identitario de la puertorriqueñidad y elemento conector con la cultura regional afrocaribeña. Como todo movimiento que surge en el pueblo, lentamente ha ido ascendiendo hasta impactar las clases más afluentes y educadas.

Los temas investigados por López Ruyol están hoy más vigentes que en la segunda mitad del siglo pasado debido a las situaciones sociopolítico-económicas por las que atraviesa Puerto Rico en su relación con la metrópoli. El análisis histórico de estas temáticas empoderará a la nación puertorriqueña para desarrollar e implementar medidas que fomenten la reevaluación del país en medio del divisionismo que nos asfixia. No podemos permitir que la manipulación de los grandes intereses económicos destruya los frentes que tradicionalmente han defendido los intereses del pueblo redundando en beneficios de todos.

Por otra parte, López Ruyol representa el resurgimiento de una generación de investigadores históricos que al igual que los historiadores decimonónicos y de principios del siglo XX son participantes activos de la historia.

La revisión de los trabajos de López Ruyol, así como sus aportaciones al sindicalismo, a la lucha contra el racismo y la afirmación de la afropuertorriqueñidad están en concordancia con el momento crucial por el cual atraviesa la sociedad puertorriqueña. Los historiadores tenemos la responsabilidad de rescatar la microhistoria nacional para forjar una visión objetiva y pertinente que permita la interpretación de los procesos que nos han traído hasta este momento. El siglo XXI exige historiadores de pueblo, que como behiques rescaten el legado de los grandes puertorriqueños que han forjado la conciencia nacional como antítesis al menosprecio constante que enfrenta la sociedad en general a través de la manipulación de la información, un sistema educativo mancillado por la política de turno y el oficialismo histórico gubernamental que niega la grandiosidad epopéyica del pueblo puertorriqueño.

Ebenecer López Ruyol, abogado, historiador, sindicalista, líder comunitario, político, gestor cultural es un buen ejemplo para emular de lo que debe ser el puertorriqueño del siglo presente, si queremos sobrevivir como un pueblo entre las naciones de la Tierra.

Bibliografía
Fuentes Primarias
Archivo del Concilio Puertorriqueño contra el Racismo. Documentos personales de Ebenecer López Ruyol (ELR).

Entrevista a Ebenecer López Ruyol. 26 de agosto de 2018.

Fuentes Secundarias
López Ruyol Ebenecer: El ABC del movimiento obrero. Carolina: Instituto Técnico Sindical Inc., 2002, 80.

____: “El precio de la libertad ó ¿El Movimiento Obrero en la encrucijada? (ponencia para CAPR, 17 de marzo 2011).

____: El racismo nuestro de cada día. Puerto Rico: Editorial ITS Inc., 2005, 185-126.

____: “Ernesto Ramos Antonini y el origen, desarrollo e impacto de la confederación General de Trabajadores en el Puerto Rico de 1940” en Ernesto Ramos Antonini: creador de patria y de conciencia social compilado por José Luis Colón González como editor y Néstor Duprey Salgado como editor asociado. San Juan: Editorial Universidad Interamericana, 2016.

Direcciones electrónicas
Eclecticismo. Conceptodefinición, de. Última Actualización el 28 de diciembre de 2017 Consultado el 20 de septiembre de 2018.

Lacalle, José Daniel. “Materialista histórico y teoría crítica: Marxismo, Estado y clases sociales”. Crónica Popular. Última modificación 14 marzo, 2016. Consultado el 20 de septiembre de 2018.

“Materialismo histórico o interpretación materialista de la historia”. Diccionario de la Filosofía. Última modificación 1984. Consultado el 20 de septiembre de 2018.
http://www.filosofia.org/enc/ros/mat09.htm http://www.filosofia.org/urss/ddf1984.



[1] Archivo Concilio Puertorriqueño Contra el Racismo, Documentos Personales de Ebenecer López Ruyol (ELR).
[2] Ebenecer López Ruyol, El ABC del movimiento obrero (Carolina: Instituto Técnico Sindical Inc., 2002), xi-xvi.
[3] Ibíd., xiii.
[4] Ibíd., xii.
[5] Entrevista a Ebenecer López Ruyol, 26 de agosto de 2018.
[6] “Materialismo histórico o interpretación materialista de la historia”, Diccionario de la Filosofía. Última Modificación 1984. Consultado el 20 de septiembre de 2018.
http://www.filosofia.org/enc/ros/mat09.htm http://www.filosofia.org/urss/ddf1984.
[7] José Daniel Lacalle, “Materialista histórico y teoría crítica: Marxismo, Estado y clases sociales”, Crónica Popular. Última modificación 14 marzo, 2016. Consultado el 20 de septiembre de 2018.
[8] Entrevista a Ebenecer López Ruyol, 26 de agosto de 2018.
[9] Eclecticismo. Conceptodefinición. https://conceptodefinicion.de/eclecticismo/Definición de Eclecticismo. Última Actualización el 28 de diciembre de 2017. Consultado el 20 de septiembre de 2018.
[10] Ebenecer López Ruyol, El ABC…, 80.
[11] Ibíd., 81.
[12] Ebenecer López Ruyol, “Ernesto Ramos Antonini y el origen, desarrollo e impacto de la Confederación General de Trabajadores en el Puerto Rico de 1940” en Ernesto Ramos Antonini: creador de patria y de conciencia social compilado por José Luis Colón González como editor y Néstor Duprey Salgado como editor asociado (San Juan, Editorial Universidad Interamericana, 2016).
[13] Ebenecer López Ruyol, El racismo nuestro de cada día (Puerto Rico: Editorial ITS Inc., 2005), 185-126.
[14] Ebenecer López Ruyol, “El precio de la libertad ó ¿El Movimiento Obrero en la encrucijada? (ponencia para CAPR, 17 de marzo 2011).
[15] Archivo del Concilio Puertorriqueño contra el Racismo. Documentos personales de ELR.
[16] Entrevista a Ebenecer López Ruyol, 26 de agosto de 2018.
[17] Ibíd.
[18] Ibíd.
[19] Ibíd.
[20] Ibíd.
[21] Ibíd.
[22] Ibíd.

lunes, 19 de agosto de 2013

Artículo sobre la Asamblea de UNETE

Pablo L. Crespo Vargas

Nota del autor: Este reportaje fue escrito y publicado por este servidor en elpostantillano.com, aunque la publicación lo presentó como una colaboración de UNETE. En él se dan detalles sobre los puntos más relevantes de la asamblea que se efectuó el domingo, 18 de agosto de 2013. El enlace del artículo es: http://elpostantillano.com/justicia-social/6892-unete.html


UNETE: Ante los retos de la educación pública

El 18 de agosto de 2013, la Unión Nacional de Educadores y Trabajadores de la Educación (UNETE) realizó su asamblea ordinaria de inicio del año fiscal y académico 2013-2014. Esta se llevó a cabo en el salón teatro de la Escuela Central de Artes Visuales en Santurce, Puerto Rico; donde se discutieron los logros obtenidos en el pasado año y los objetivos trazados para el nuevo termino académico.

UNETE, una organización de casi 300 miembros, es una de los grupos sindicales que representa a los maestros del sistema de enseñanza público puertorriqueño. Fue fundada en el 2008, al momento, es una de las organizaciones de mayor ímpetu en la defensa de los intereses de los procesos educativos democráticos y en la búsqueda de un mejor ambiente laboral para los maestros; siendo gestora de la organización del Frente Amplio en Defensa del Sistema de Retiro de Maestros y una de las organizaciones que busca presentar propuestas para el Plan Decenal de la Educación. Para uno de los miembros de la organización, el profesor Armando Pérez, UNETE es una alternativa de lucha para todo el magisterio, por lo cual, se debe seguir fortaleciendo. Para ello, Pérez solicitó una moción para la contratación de dos maestros jubilados que sirvan de reclutadores, ya que todos los miembros de UNETE son maestros a tiempo completo y esto imposibilita el que se puedan realizar campañas de visitas a escuela, dirigidas a atraer nuevos integrantes, durante el tiempo lectivo.   

En la asamblea ordinaria, el presidente de la organización, Emilio Nieves Torres, discutió con la matrícula las actividades y logros del pasado periodo académico. Entre ellos, se destacan, las 14 reuniones del Comité Ejecutivo de UNETE donde se analizaron y presentaron diversas propuestas y soluciones para los distintos problemas que aquejan al grupo magisterial, entre ellos: la negociación para lograr acuerdos en la formación de organizaciones escolares y la orientación a personal del Departamento de Educación sobre el acoso laboral, práctica que ha tenido un aumento de incidencias en los últimos años. Sobre la formación del Frente Amplio en Defensa del Sistema de Retiro de Maestros se argumentó, que mediante dialogo, se agrupó a diversas organizaciones relacionadas a la educación que pudieran ser afectadas por los cambios que se espera que el gobierno realice sobre el Sistema de Retiro de Maestros. Se hizo hincapié en que la matrícula debe estar preparada para defender con los medios apropiados la permanencia de un sistema de retiro que sea digno para los jubilados; pero que no se debe esperar a que ocurran estos cambios, sino que la lucha debería estar iniciando en estos momentos. Sobre el Plan Decenal de Educación, Nieves Torres, enfatizó que el gobierno debe incluir a los maestros en el proceso de creación de este. Según nos indicó: “el fin de este nuevo modelo para la educación en Puerto Rico es despolitizar, desburocratizar y descentralizar la educación pública”. Luego, reiteró: “se busca que el Departamento de Educación tenga un plan educativo dirigido a construir el país que deseamos”.

Entre los presentes que se oficializaron como nuevos miembros de UNETE se pudo observar satisfacción en su decisión de iniciarse en esta organización. Para ellos es una nueva alternativa que puede ayudar a los miles de maestros del sistema público de enseñanza, los cuales, luchan a diario contra los atropellos realizados por el Departamento de Educación y sus políticas fundamentadas en estilos neoliberales, cuyo fin es perpetuar un sistema que ve el lucro por encima de la formación de ciudadanos comprometidos con su sociedad.