sábado, 14 de enero de 2017

¿La historia se repite? El Caso de Oscar López Rivera y los prisioneros políticos de 1895-96

¿La historia se repite? El caso de Oscar López Rivera y los prisioneros políticos de 1895-96
Por Jorge Nieves Rivera

Nota editorial: Jorge Nieves Rivera es maestro de historia de escuela superior y estudiante doctoral de Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. Publicó su tesis de maestría con el título de Agricultura, rebelión y devoción: Tres microhistorias del sureste de Puerto Rico, la misma fue producto del Programa Graduado de Historia de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metropolitano.

Foto de boricuahumanright.org
El 19 de enero de 2017 se cumple el plazo para que la administración del Presidente de los Estados Unidos Barack Obama indulte al prisionero político puertorriqueño Oscar López Rivera. Sin ánimos de realizar una cronología de los prisioneros y prisioneras políticos puertorriqueños en cárceles extranjeras conocemos que desde el siglo XIX han existido boricuas presos por delito de conspiración, sedición o por propiciar rebeliones separatistas: primero contra España y luego de 1898, contra los Estados Unidos. Un ejemplo de esto lo fue el caso de los rebeldes del sureste de Puerto Rico.

En octubre de 1895, veintisiete puertorriqueños de los pueblos de Patillas y Arroyo, fueron detenidos por pertenecer a sociedades secretas donde se conspiraba con el fin de separar a Puerto Rico de España. Sin embargo, a falta de pruebas fueron liberados por la Guardia Civil (fuerza militar española a cargo de los asuntos de seguridad internos de España). Para octubre de 1896 los arrestaron nuevamente y fueron sentenciados por el Consejo de Guerra en San Juan de conspirar para una rebelión y atacar a las fuerzas armadas. Durante el segundo arresto de los sediciosos, el Consejo exigió al Gobernador General de la Isla el traslado de los penados a cárceles en la península debido a que contaban con antecedentes en contra del régimen colonial. Por lo tanto, era considerado inseguro que cumplieran sus condenas en cárceles locales. Por esta razón, solicitaron trasladado en el primer barco de vapor que saliera hacia España.

A su llegada a la península, fueron recibidos por el gobernador interino de Cádiz, quien inmediatamente los envió a prisión. No obstante, en espera de la orden militar que indicaba las distintas cárceles donde cumplirían las condenas, los rebeldes arrestados permanecieron un año presos en Cádiz. Finalmente, por intervención del Ministro de Ultramar, Segismundo Moret, fueron indultados. Más de la mitad de los arrestados zarparon desde la península con destino a la Isla el diez de febrero de 1898.

Como maestro de historia, fue inevitable comparar y contrastar estos prisioneros políticos puertorriqueños finiseculares con el prisionero político actual: Oscar López Rivera. Son sobrados los paralelismos en estas dos historias, tanto en los prisioneros políticos de Arroyo como en Oscar López. En ambos sucesos encontramos que tanto los presos políticos de Cádiz como López Rivera pertenecían a sociedades secretas que conspiraban con fines separatistas, fueron sentenciados por los mismos cargos y enviados a cárceles extranjeras a cumplir sus condenas. Por otro lado, contrastan los elementos de la condena entre ambos presos políticos. A ninguno de los prisioneros políticos por los sucesos de Arroyo se les sentenció a más de diez años de prisión, ni por los cargos de conspiración para la rebelión, ni por los cargos de ataques a las fuerzas armadas.

Ahora bien, debemos enfatizar en la similitud del contexto histórico en que se han desarrollado ambos procesos de liberación. El momento en el cual fueron puestos en libertad los prisioneros arroyanos se estaba llevando a cabo la instauración del gobierno autonómico para Puerto Rico, bajo la administración del Gobernador General Manuel Macías Casado. Mientras que, en la actualidad, Puerto Rico espera la liberación de Oscar bajo el control de una Junta de fiscalización, acordado por el gobierno federal y en los albores del centenario del establecimiento de la ciudadanía estadounidense a los puertorriqueños.


Desde noviembre de 1897, se exigió la liberación de prisioneros políticos en cárceles extranjeras por cargos de conspiración para la rebelión. Esperanzados, que el 2017, después de ciento veinte años, la historia se repita para que “Don Oscar” regrese a su casa y con él, la descolonización de nuestra Isla.

sábado, 7 de enero de 2017

Tapón generacional y su impacto social

Tapón generacional y su impacto social
Por: Dr. Dioris Contreras


Estoy seguro que la palabra tapón le es muy familiar, ¿quién no ha estado en medio de un tapón? Aunque la palabra tapón se puede usar de diferente manera, al final se llega a la misma conclusión, “tapar o detener el paso de algo”.

Es posible que cuando escuches o veas la palabra tapón, le puede traer algunos recuerdos. Comúnmente, se denomina tapón al poco flujo de vehículos o la paralización del tránsito por causa de algún fenómeno provocado o no, en la vía pública. El mismo puede ser causado por la avería de un automóvil, reparación de un tramo de la carretera, alguna actividad deportiva o política, entre otras razones. Además, la palabra tapón es utilizada en varios conceptos adicionales como el exceso de cera en los oídos, pieza para tapar una botella, objeto que obstaculiza el tránsito o simplemente el impedimento de encestar un canasto en el juego de baloncesto.

En este contexto utilizaré el término de “Tapón generacional” para desarrollar y argumentar el estancamiento generacional y su impacto en la sociedad. Es posible que haya escuchado la palabra “padrino, pala, contacto”, para hacer referencia de una influencia que permitiría conseguir un empleo, asenso, regalo, becas y bonificaciones, sin tener las cualificaciones necesarias o bien escalar posiciones por encima de otros que están cualificados. En una nación donde se valida este tipo de práctica no hay lugar a dudas que se forje un tapón generacional. También, una nación que practica el inmovilismo social a través de una élite de poder o firma de familia, sigue la línea del enajenamiento de un sector productivo, capaz y creativo que tienen las características fundamentales para mover un país por la justicia social.

Utilizaré como modelo tres áreas de nuestras estructuras sociales que pueden ser muy conocidas por nosotros. Primero, te invito a hacer un sondeo de las organizaciones comunitarias, clubes sociales y asociaciones de residentes en los diferentes condominios. En su gran mayoría, son dirigidos por grupo de personas que durante décadas se mantienen como miembros ejecutivos de esas organizaciones, por ello, el movimiento generacional es muy lento.

En segundo lugar, haré referencia exclusivamente a los movimientos deportivos como tapón generacional. Detente unos minutos y mira la estructura organizativa de los movimientos deportivos asociados y federados. Observarás que, en la mayoría de sus federaciones, han sido y son dirigidas por el mismo grupo de poder que pasan años y años al frente de esas instituciones teniendo o no los resultados esperados por la sociedad y seguidores de esas disciplinas deportivas. En muchos de los casos los cambios que se dan, son productos de un proceso empañado por los cuestionamientos, señalamientos y amenazas. En muy pocos casos, pero muy pocos se ha visto un acto de desprendimiento en apoyar y dar paso a nuevas generaciones, que se han capacitado en áreas específicas en la gerencia deportiva. Estas organizaciones tienen en común las siguientes características:
  1. Realizan asambleas.Hacen reuniones.
  2. Frecuentemente utilizan el vocablo de transparencia, pero no tienen informes al día con las instituciones correspondientes.
  3. Gozan de una aparente democracia, pero tienen todo “plancha ‘o”, dejan pasar al que ellos quieren o responden a sus intereses.
  4. Al final se aprueba lo que ellos deciden.
  5. Hay poca movilidad en las estructuras directivas.
  6. Crean organizaciones paralelas.
  7. Se intercambian los roles de poder, ejemplo de eso es que el presidente pasa a ser vice, el tesorero pasa a ser secretario y el secretario a tesorero, luego el ex presidente pasa a ser el tesorero y así sucesivamente, manteniéndose el mismo grupo directivo.
Esto crea poca motivación para que otros formen parte o se integren a las actividades, lleven nuevas ideas, tengan nuevas aspiraciones y ejecuten acciones afirmativas.

Tercer lugar, en el ámbito político, te invito a dar otra ojeada por las páginas de la historia de nuestra América Latina, con especial atención a los países de las islas del Caribe: Cuba, Haití, Puerto Rico y República Dominicana. En el caso de Cuba, justificado o no por un ideal revolucionario, la familia Castro y sus allegados han mantenido el control absoluto del gobierno cubano. Después de varias décadas gobernada por Fidel Castro, en un aparente cambio de mando, se queda en el poder su hermano Raúl Castro, y un gabinete con pocos cambios o espacio real para una nueva generación, provocando con ello un tapón generacional de grandes hombres y mujeres que solo dejarán sus nombres inscritos en sus expedientes personales (actas de nacimiento, datos escolares, entre otros).

De Haití ni hablar, un país secuestrado por familias que han cuasi gobernado este pedacito de tierra, que después de ser ejemplo de un carácter forjador de independencia, lucha y sacrificio por su soberanía, es un país hoy ingobernable. Un país donde impera el caos, la inseguridad, junto a una gran pobreza, donde en pleno inicio del siglo XXI no han podido lograr realizar unas elecciones ordenadas. Mientras, Puerto Rico, colonizada por España, fracasa en su intento de independencia con el Grito de Lares el 23 de septiembre de 1868. Este mismo grito de soberanía, sigue latiendo en el corazón de quienes anhelan ver una patria libre de todo yugo extranjero, que se ha perpetuado desde 1493 hasta el presente, encadenando ese récord histórico de ser la única colonia del Caribe, sin un estatus político verdaderamente definido. Este grito se extiende en toda la esfera de la sociedad puertorriqueña, en busca de más que una definición territorial, un rompimiento del bipartidismo que desde 1952, hasta la fecha han sido los causantes de los aciertos y desaciertos de ambas administraciones políticas: el Partido Popular Democrático (PPD) y el Partido Nuevo Progresista (PNP); ambos partidos, han aportado significativamente al tapón generacional en la Isla del Encanto.

Usando el modelo bipartita, se puede apreciar que su liderato se ha mantenido muy poco variable, alcaldes, representantes y senadores que han permanecido durante décadas, y no necesariamente por una sana administración, han hecho posible que el debate en la casa de las leyes junto a los gobiernos locales, sean estériles para la sociedad, pero productivos para la firma de familia de su colectividad, aunque se le llame partido político. Esta estructura de gobierno contribuye al tapón generacional porque no se le da valor al mérito, si no a los que comúnmente se les llama “batatas políticas”, (con el permiso de la batata que es un producto muy nutritivo). Otro término utilizado en esta esfera son los llamados “atornillados”; personas que no cumplen con los requisitos mínimos, pero le diseñan un puesto a su medida. La influencia, recomendaciones, favores, son la orden de cada cuatrienio logrando crear un gigante gubernamental, que ha enfrascado a Puerto Rico en una profunda crisis. La degradación profesional a la que son sometidos miles de trabajadores, etiquetados por el color de su partido y no por sus capacidades. ¿Pero dónde quedan los que no llegan al poder? El caso de los talentos nacionales que no se les da participación genuina en sus respectivas áreas por su forma de pensar. Ese es el caso de los Independentistas. El Partido Independentista Puertorriqueño, que en su momento llegó a ser la segunda fuerza política del país, pero al pasar del tiempo también quedó rezagado por dos factores fundamentales, según mi apreciación. Una, la persecución política y la otra, el inmovilismo de sus líderes en las estructuras de poder. Hombres y mujeres muy capacitados, pero poco valorados, vistos con poca o ninguna posibilidad de llegar al poder. Un liderato con buen discurso, pero consumido por el desgaste político.

Otro problema fundamental que impacta negativamente y contribuye al tapón generacional, es el denominado premio de consuelo. La práctica negativa de acomodar a los funcionarios salientes en puestos de confianza o como asesores. Se puede presentar el caso de alcaldes que han perdido en sus municipios y luego son contratados con jugosos salarios como asesores de dos y tres gobiernos municipales. A esto se suma el tiempo sin definir que debe o puede tener un alcalde, en algunos de los casos pasan del tercer término, como son:
  1. Sol Luis Fontanes Olivo del municipio de Barcelona – 27 años, arrestado por corrupción.
  2. Carlos Meléndez Martínez, municipio de Aguadilla 16 años.
  3. Francisco López municipio de Barranquitas 16 años.
  4. La familia Rivera en Bayamón con más de 36 años en el poder. (Padre e hijo)
  5. La familia Miranda en Caguas más de 16 años en el poder. (Padre e hijo)
  6. Familia Soto en Canóvanas más de 20 años (Padre e hija, posible sustituto otro hijo).
  7. La familia Aponte en Carolina gobiernan desde el 1984 al presente (Padre e hijo)
  8.  Ángel Malavé en Cidra más de 20 años.
  9. Carlito López en Dorado más de 25 años.
  10. Aníbal Meléndez en Fajardo más de 25 años en el poder.
  11. Héctor O’Neill en Guaynabo con más de 25 años en el poder.
  12. Juan Aubín Cruz Manzano con más 36 años en el poder (es el de mayor tiempo en la historia de Puerto Rico, al finalizar este cuatrienio 2012-2016 cumpliría 40 años en el poder).
  13.  José Guillermo Rodríguez en Mayagüez, con más de 20 años en el poder.
No obstante, lo peor del caso en la mayoría de estos gobiernos locales, es la imposición por dedos de quien sustituirá a cada alcalde dentro de las filas de sus partidos. Provocando en muchas ocasiones enfrentamientos internos en las diferentes colectividades. Como agravante que permite una desigualdad social y al tiempo un tapón generacional, es la colocación de los hijos, familiares y allegados en puestos y lugares claves dentro del gobierno. El reciclaje de puestos, creación de nuevas plazas junto a la degradación de buenos profesionales, son la orden del día en esta maquinaria partidista. Para salvarse, el ciudadano común debe aspirar a puestos donde sean especializados, donde el proceso se hace un poco menos viciado, puesto que se requiere de ciertas licencias o destrezas que van más allá del esfuerzo de la “ley del atornillamiento”. Estas prácticas continuas llevan a la sociedad productiva al inmovilismo social, por ende, obstaculizan el desarrollo de las nuevas descendencias, provocando un tapón generacional.

Mientras tanto, en República Dominicana, cuna de la civilización de América. La Española, como se denominaba la isla, tuvo como baluarte la primera universidad del Nuevo Mundo, la Universidad Santo Tomás de Aquino, hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo. Un país marcado en la historia por sus constantes golpes de estado, con sus grandes figuras autoritarias como Rafael Leónidas Trujillo, que gobernó la sociedad dominicana por más de 30 años. Luego, el Doctor Joaquín Balaguer, que gobernó por 24 años. Su poder era tal, que su palabra fue de gran peso para establecer en el poder al gobierno del Partido de Liberación Dominicana (PLD) en el período de 1996-2000, llevando como presidente al doctor Leonel Fernández Reyna y al Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en el período de 2000 al 2004, con Hipólito Mejía como primer ejecutivo de la nación dominicana. En ambos casos, el inmovilismo social fue latente; llegaron al poder las viejas figuras que fueron cuestionados en el pasado por haber formado parte del gobierno de Trujillo y Balaguer, gobiernos que mancharon con sangre la historia dominicana, donde en el más cruel de los asesinos está la corrupción junto a la muerte física de los jóvenes intelectuales de la época.

Al presente, la República Dominicana tiene una deuda histórica, moral y patriótica con los casos inconclusos de las muertes y desaparición de Orlando Martínez y el profesor Narciso González. Estos son dos ejemplos de cómo el estado silenció una voz generacional. En el tren gubernamental, se puede apreciar en un análisis sencillo, que el tren administrativo parece ser elaborado y diseñado para un sector de la sociedad dominicana. Este grupo social o de familia, cada cuatro años, corren todos los puestos de la administración del estado. Se colocan en puestos a personas que no tienen la mínima preparación para ejercer esa función. Otros de los casos son los famosos asesores, que algunos son hijos de funcionarios que están estudiando una carrera y son designados como asesores, dejando fuera a aquellos que están preparados. Otro problema que lleva consigo el tapón generacional, es la lista de los asesores de asesores que terminan no asesorando a nadie, pero no dan movilidad social. Justo en el ámbito político, la Constitución Dominicana se ha modificado 39 veces, en su gran mayoría para tratar el caso de la reelección dominicana.

Es en el 2015 con la última modificación, que se pone de manifiesto el gran interés individual por encima del interés colectivo. Se obligó a hacer un pacto para modificar la Constitución Dominicana, en términos de reelección presidencial, que constituía en que, si se lograba aprobar esto, los senadores y diputados vigentes continuarían siendo los candidatos a reelegirse. Esto provocó que cientos de jóvenes no participaran libremente de un proceso democrático y protegido por “la Constitución” el derecho de elegir y ser elegido. Lo que trajo como resultado que se quedaran más del 90 por ciento en el caso del senado y sobre el 60 por ciento en la cámara de diputados los mismos funcionarios. Teniendo como consecuencia un tapón generacional en la casa de las leyes dominicana.

En términos generales, se impone el clientelismo político, abultando la nómina del estado de manera criminal, cuando se designan salarios a los activistas políticos sin hacer ninguna labor productiva al país, estas son las denominadas “botellas”. “Botella”, es un término utilizado para diferenciar el empleado público que recibe un salario por su trabajo, del empleado público que no trabaja, no tiene funciones asignadas y solo se reporta a una oficina llamada banco para cobrar su salario. En ese orden, la República Dominicana exhibe una aparente apertura de los partidos políticos que forman una estructura de poder para negociar posiciones y beneficios particulares, en perjuicio del pueblo. Cuando se analiza la composición organizativa y directiva de los partidos, se puede observar que su liderato se mantiene intacto al pasar los años. Un elemento adicional, es lo que ocurre en el congreso, las principales medidas son discutidas en lo interno de los comités políticos y luego le bajan la línea a seguir a los congresistas para legitimar o hacer una aparente democracia representativa. En este caso, es imposible que surjan nuevas iniciativas, todo llega impuesto, y el que se opone paga un alto precio dentro de la colectividad, (en Puerto Rico el caso de los auténticos, cuando 5 senadores se opusieron a llevar a la presidencia del senado al ex gobernador Dr. Pedro Rosselló, los cincos legisladores que se opusieron pagaron el precio político de no ser favorecidos por su partido).

En estos momentos no estamos tan lejos de imitar a nuestra madre patria en su tiempo de colonización, la realeza se mantenía intacta, con una poca movilidad social, lo que ha desencadenando en el presente, la llamada “generación perdida”; se estima que el 62% de los jóvenes españoles hasta los 24 años, buscan su primer empleo. También en estos países caribeños antes mencionados, tenemos una generación perdida y lo peor del caso, es que ese legado lo seguimos extendiendo a las próximas generaciones. Claro está, a diferencia de España que tiene más de un millón de jóvenes sin empleo, en República Dominicana el desempleo en la juventud sobrepasa el 30%, según el informe del 2013 de la organización Mundial del Trabajo, cuya cifra aumentó considerablemente en el 2016. En caso de Cuba, solo esperan tener una ruta de escape, como lo hacen los deportistas, mientras que los puertorriqueños emigran a los Estados Unidos, provocando una fuga de profesionales e incrementando en la Isla un tapón generacional.

Finalizo expresando el grito desesperado de una joven que se encuentra atrapada en una sociedad que no le ha dado paso al desarrollo personal y que justamente fue mi inspiración para escribir sobre el tapón generacional. Esta joven publicó en su cuenta de Facebook, el siguiente comentario:

“Hoy es un día de esos que me pregunto para que me sirvió graduarme con dos bachilleratos, lo tengo de lujo. Sobre cualificada para algunos, sin experiencia para otros, sin la pala adecuada para otros. Siii, sé que al menos tengo trabajo (gracias a Dios), pero solo los que están en este turno me entienden, soy humana y me angustio. Esta brutalll! Uno estudia para ejercer una posición acorde, no para intentar sobrevivir a 2 horas de viaje a 7.25/h y rompiendo noches que es sobre vivir triple. Rompí noche estudiando, fui atleta para poder lograrlo, sufrí y sudé esos estudios y un día como hoy estoy tratando de llegar despierta a las 6am” SIC. Nombre de autora protegido.

Es necesario y urgente que se rompa con este ciclo destructor generacional, estableciendo nuevos parámetros para la generación de empleos de calidad a una generación que solo espera el momento de ejercer su profesión, una generación que ayer era el futuro. Debemos abrir el espacio a una generación deseosa de aportar en su sociedad, creando empleos donde se evalué las credenciales y no los amiguismos. Creando empresas que den paso al desarrollo personal, evitando los males que llevan al tapón generacional, tales como la poca movilidad social, fuga de talentos, servicios deficientes y empleados altamente desmotivados, ansiosos, violentos y frustrados. En el ámbito político e instituciones sociales de interés público, se deben limitar los términos directivos, evitando de esa forma un vicio de continuismo, corrupción y limitación de nuevas ideas. Es necesario la alternabilidad en todas las gestiones que emprende el ser humano. Nos corresponde a todos romper con este ciclo de un tapón generacional.