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domingo, 25 de agosto de 2024

Repaso a la obra San Mateo de Cangrejos: Comunidad Cimarrona en Puerto Rico

Repaso a la obra San Mateo de Cangrejos: Comunidad Cimarrona en Puerto Rico

Pablo L. Crespo Vargas

Entre el 31 de agosto y el 1 de septiembre el Instituto de Cultura Puertorriqueña estará realizando su Campechada 2024 en honor a Victoria Espinosa y a la historia de Santurce, antiguamente San Mateo de Cangrejos. Por este motivo, hoy deseamos repasar la obra de Gilberto Aponte Torres, San Mateo de Cangrejos (Comunidad Cimarrona en Puerto Rico): Notas para su Historia, editado por el Comité Historia de los Pueblos en 1985 y que fue parte de una colección auspiciada por el Banco Popular de Puerto Rico que buscaba presentar y preservar el acervo histórico de los municipios de nuestra nación.

En el aspecto técnico de la obra, esta tiene unas 64 páginas y 14 imágenes. El prólogo fue escrito por el historiador Fernando Picó. El autor, Aponte Torres, al momento de redactar esta historia era estudiante de maestría del Programa Graduado de Historia de la Universidad de Puerto Rico. En el 2023, la Editorial de la Universidad Estatal de Nueva York publicó una versión en inglés, traducida por Karen Juanita Carrillo, tanto en formato físico como en digital, y que está disponible para el público a través de librerías cibernéticas. La versión de 1985 se puede conseguir en pdf en la página de la Oficina de Conservación Histórica de Puerto Rico en Issuu.com o en el repositorio virtual del gobierno de Puerto Rico, al escribir en cualquier buscador el título de la obra.

En San Mateo de Cangrejos (Comunidad Cimarrona en Puerto Rico), Aponte Torres, hace hincapié en uno de los aspectos más invisibilizados de nuestra sociedad en su momento histórico: el cimarronaje en la creación de una comunidad, en este caso, Cangrejos. La obra, en su edición original, está dividida en nueve capítulos, once si sumamos la introducción y conclusión. A estos capítulos se le añaden siete apéndices. Los temas de cada uno de estos apartados los presentamos en los siguientes párrafos.

En el primer capítulo, “Los orígenes de San Mateo de Cangrejos” nos muestra como esta comunidad se fue formando de esclavizados, que desde el siglo XVII —entendemos que desde antes—, huían de sus amos provenientes de posesiones de otros imperios coloniales, y terminaban estableciéndose en un área que en la eventualidad favorecía los intereses de San Juan, por ser la capital un recinto cerrado y necesitado de poblaciones satélites como lo fue Cangrejos. Los habitantes iniciales del enclave de Cangrejos eran refugiados y esclavizados escapados que vivían de la agricultura y de los oficios artesanales. En ambos renglones aportaron a la sobrevivencia de la sociedad capitalina. Como parte importante de este proceso y reseñado en el libro está el decreto real de 1664, donde se prometía la libertad a los esclavizados escapados de posesiones de otras naciones.

En el segundo apartado, “La ermita de Cangrejos” se hace mención que esta, anterior a 1729, ya existía; y se analiza la importancia que tuvo dentro del aspecto espiritual de los pobladores. Se debe mencionar que, al constituirse Cangrejos en una entidad municipal, en 1773, también se establece la administración eclesiástica parroquial.

El tercer capítulo trabaja los aspectos económicos de Cangrejos en los siglos 18 y 19. En él, Aponte Torres presenta parte de la información en tablas y estadísticas que llevan al lector a tener una visión más palpable sobre la situación financiera y la producción del partido de Cangrejos.

El cuarto capítulo, “Orígenes étnicos de San Mateo de Cangrejos”, explora la composición étnica a partir de los censos consultados, dando énfasis al de 1775. El autor hace hincapié en que “En el caso de Cangrejos tenemos un pueblo creado por negros libertos. Este hecho rompe la imagen recibida de asentamientos europeos en la Isla”. Otro dato que no debemos pasar desapercibido en este capítulo fue que, a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, España comienza a realizar tratados con otras potencias coloniales donde se estipulaba devolver esclavizados escapados de manera recíproca. Esta medida terminó desalentando la llegada de nuevos emigrados, antiguos esclavizados, a la zona.

En el quinto capítulo, “San Mateo de Cangrejos y la defensa militar”, nos presenta la importancia estratégico-militar de la zona para la capital desde distintas instancias históricas. Entre los datos que se muestran está el que ya en 1759 existían dos compañías de milicianos, para un total de 120 hombres. Años después, entre 1771 a 1778, Iñigo Abad visita los distintos lugares de Puerto Rico y redacta un informe donde menciona la existencia de milicias y hasta un cuerpo de cazadores milicianos en Cangrejos. Debo añadir que usualmente, los cuerpos de cazadores eran unidades de infantería liviana que se especializan en tácticas de guerrillas y que por su movilidad eran utilizadas para hostigar a las fuerzas regulares del ejército enemigo. Regresando a los datos presentados por Aponte Torres, este enfatiza que, en la defensa de San Juan, durante el ataque inglés de 1797, 92 milicianos cangrejeros defendieron las posiciones españolas ante el avance de unos tres mil soldados profesionales británicos.

El sexto capítulo, “La supresión de Cangrejos en 1862” nos describe las dos posibles causas —oficiales— para la eliminación del partido de Cangrejos y la entrega de sus territorios a los municipios de San Juan, Río Piedras y Carolina: “La necesidad territorial de San Juan y la debilidad económica de Cangrejos”. Un tercer factor es presentado, pero como pasa usualmente en nuestra Isla, invisibilizado por las élites: el aspecto racial. De hecho, el autor comienza el apartado con dos preguntas siendo la segunda la siguiente: “¿Por qué desaparece el primer pueblo de negros libertos y africanos fugitivos en nuestra historia nacional?”. Para contestar debemos ver los prejuicios raciales de parte de las autoridades coloniales, que se encuentran evidenciados en la documentación de la época, y que minimizan la capacidad de la población negra para constituirse como entidad gubernativa.

El séptimo capítulo, “El orden Institucional de Cangrejos”, donde se presentan las vicisitudes que experimentó el partido de San Mateo de Cangrejos durante su existencia. Entre los problemas que tuvo que enfrentar están la inestabilidad en el manejo político interno del cabildo, la poca atención de las autoridades coloniales, la incertidumbre de dos periodos (1823 / 1842), donde Cangrejos tuvo que mantener oficios comunes con el partido de Río Piedras, y la criminalidad. Sobre este último aspecto debemos reseñar que esta no era exclusiva de Cangrejos, no obstante, la existencia de prejuicios en contra de la población negra matizaba y exaltaba esta cualidad sobre los habitantes de la zona. Esto no nos debe extrañar porque aun, hoy día, es algo común en muchas partes de nuestro país.

El octavo capítulo, “Los cangrejeros: vistos desde San Juan” es una muestra, sin que el autor lo indique de manera directa, de los prejuicios y actitudes dirigidas hacia los cangrejeros por parte de los administradores capitalinos. En resumidas cuentas, según nos menciona Aponte Torres, los habitantes de Cangrejos eran buenos para realizar las tareas que en la capital nadie osaba ejecutar como la matanza de perros y otros animales realengos y la construcción de obras. A esto, se añade que en el siglo XVIII y principios del XIX, Cangrejos era el lugar destinado para albergar a los enfermos de infecciones virolentas que ponían en peligro a los residentes de San Juan. Indirectamente, se presenta una mirada de desprecio de parte de los capitalinos, en ese momento histórico, hacia esta población.

El noveno capítulo, “Desarrollo urbano y demográfico de Santurce”, nos muestra como San Mateo de Cangrejos, luego de su incorporación a San Juan fue creciendo en el aspecto urbano como reflejo de la expansión de la ciudad de San Juan. Es en este capítulo que se presenta por primera vez el nombre de Santurce, el cual fue otorgado en el Ayuntamiento de San Juan en 1880 en reconocimiento a la labor de desarrollar la infraestructura de la zona y al título nobiliario de Pablo Ubarri Capetillo, como Conde de San José de Santurtzi (Santurce). Nota aparte, Santurtzi es un municipio en la provincia de Vizcaya, en el País Vasco (España).

Los siete apéndices presentan diversidad de temas: número de bautizados por años, divididos entre criollos y extranjeros, entre 1773 y 1900; número de defunciones por año, entre 1854 y 1900; población y composición étnica, entre 1765 y 1861; división poblacional por edades entre 1773 y 1876; autoridades conocidas; y culmina con un listado de fechas con acontecimientos importantes.

Por último, deseo terminar citando parte de la dedicatoria escrita por don Gilberto Aponte Torres: “A todos los negros puertorriqueños que en su pasado encuentren su dignidad y su conciencia nacional”.

Nota editorial: Publicada en El Post Antillano y en El Periódico Adoquín el sábado, 24 de agosto de 2024. Escrito como parte del contenido dirigido a Camino a Campechada 2024.

lunes, 16 de octubre de 2023

Presentación de Inventario comentado de resistencia de los esclavos

Presentación de Inventario comentado de resistencia de los esclavos y de la lucha abolicionista en Puerto Rico, siglos 16 al 19
Lizette Cabrera Salcedo

En el contexto de la conmemoración del 150 aniversario de la abolición oficial de la esclavitud en Puerto Rico, y con el propósito de contribuir al desarrollo de más investigaciones sobre resistencia de la población africana esclavizada y su descendencia, presentamos este Inventario comentado.

Se consigue en Amazon o en Librería Laberinto, Viejo San Juan

A la luz de la consulta de diversas fuentes primarias y secundarias cubriendo los siglos 16 al 21, a continuación, se citan expresiones de insatisfacción, rebelión o formas de resistencia por parte de los hombres y mujeres esclavizados; y reacciones de las autoridades gubernamentales a favor del mantenimiento del régimen de trabajo esclavista. Como parte de ese proceso igualmente se incluyen apuntes sobre la búsqueda de emancipación y eliminación de la esclavitud, desde los pactos para combatir la trata negrera, por ejemplo el acuerdo entre España e Inglaterra (1817, para hacer vigente la prohibición del comercio a partir del 1820), hasta las legislaciones individuales en la política colonial para eliminar la práctica de esclavitud propiamente.[1] Hay que recordar que aunque se pactara para eliminar el comercio legal de esclavizados, por mucho tiempo se mantuvo el trabajo esclavizado apoyado por el comercio ilegal o contrabando de estas personas.

Desde la antigüedad una de las manifestaciones de la esclavización de humanos contra humanos, fue el resultado de la captura de prisioneros en conflictos bélicos. Muchos prisioneros se convirtieron en esclavos de la tribu victoriosa. Durante la época del imperio romano (27 a.C.- 476) por ejemplo, esclavizados (hombres y mujeres) de diversas etnias, formaron parte importante de la fuerza trabajadora.

De los siglos 15 hasta el 19 la captura de negros africanos para esclavizarlos dio base al sistema de producción esclavista que marcó la era de los descubrimientos de nuevos territorios ante los ojos atónitos de Europa.

Dos de los mitos más formulados por la ideología del reformismo colonial han sido, (1) que en Puerto Rico ha habido una “democracia socio-racial” y que el esclavismo más brutal se dio en otras colonias caribeñas (francesas e inglesas); y (2) que los esclavizados en Puerto Rico, supuestamente por ser mejor tratados adoptaron una conducta pasiva y dócil y la rebelión se dio en pocos casos y como incidentes aislados. Ambos enunciados están presentes, por ejemplo, en la obra de Luis M. Díaz Soler, Historia de la esclavitud negra en Puerto Rico. Se publicó en 1953, al tiempo que el Partido Popular Democrático (PPD) y su líder máximo político Luis Muñoz Marín inauguraban el Estado Libre Asociado en la reconceptualización de la relación colonial de Puerto Rico subordinado a Estados Unidos. Parte de la ideología de ese proceso fue la proyección de la “gran familia puertorriqueña”, como una entidad unida ajena a la conflictividad y la desigualdad. En las páginas siguientes, cada detalle histórico evidenciado rebate estos y otros mitos respecto a la esclavitud y el racismo en Puerto Rico.

La abolición formal de la esclavitud en Puerto Rico se efectuó el 22 de marzo de 1873. Pero el racismo se ha perpetuado en relaciones de desigualdad y discrimen por el color de la piel. La educación y lucha contra el racismo continúa. Estamos unidos y unidas en la afirmación de la afro-dignidad puertorriqueña. Deseamos que estos apuntes contribuyan a la concienciación y educación sobre el esclavismo en Puerto Rico, y a fomentar nuevas investigaciones y reflexiones más profundas sobre el pasado y presente de esta realidad social.



[1] El 25 de marzo de 1807 el parlamento del Reino Unido firmó "Un Acta para la Abolición del Comercio de Esclavos”. Con ese documento en mano, impulsó la eliminación de ese comercio firmando acuerdos con varias naciones. Con España acordaron la eliminación del comercio a partir del 1820. 

miércoles, 22 de diciembre de 2021

La conceptualización de los afropuertorriqueños en Ebenecer López Ruyol

La conceptualización de los afropuertorriqueños en Ebenecer López Ruyol
Pablo L. Crespo Vargas

A mediados de diciembre de 2020, el Dr. Félix Miguel Cruz Jusino publicó Ebenecer López Ruyol y la conceptualización de la identidad del puertorriqueño negro, el cual es una versión editada de su tesis doctoral defendida durante este pasado semestre. La obra, de carácter biográfico, se enmarca en un análisis de las aportaciones y la experiencia de vida de Ebenecer López Ruyol, específicamente las que lo llevaron a conceptualizar la identidad de los afropuertorriqueños dentro de un movimiento desarrollado en las últimas cuatro décadas y que busca visibilizar los rasgos de la negritud en nuestra Isla. 
Por siglos, la negritud puertorriqueña ha sido marginada y dejada al olvido de manera general, aunque las aportaciones de este sector poblacional son más que evidentes. López Ruyol consciente de este hecho, y muy bien explicado por Cruz Jusino, promovió una serie de movimientos dirigidos a crear espacios reflexivos y demostrativos de que la negritud es parte de nuestro acervo histórico-cultural.  

La edición del escrito original fue de la Dra. Nancy Santiago Capetillo y la relativa a la publicación estuvo en manos del equipo editorial del Centro de Estudios e Investigaciones del Sur Oeste de Puerto Rico, ubicado en Lajas. La obra consta de 238 páginas y varias ilustraciones (fotos). Su epígrafe presenta el poema “Quiero respirar”, cuya autoría es del propio López Ruyol. En sí, la obra tiene cuatro capítulos, donde se incluye la introducción, donde explica y demuestra el trasfondo histórico de la investigación. El segundo capítulo analiza la afropuertorriqueñidad como elemento de afirmación identitaria. El tercer apartado trabaja el proceso formativo de López Ruyol y cómo se desarrolló su conciencia identitaria. El cuarto capítulo nos presenta los resultados de todo este proceso evolutivo, el cual llevó al empoderamiento del puertorriqueño negro en los procesos sociopolítico y en la lucha por la igualdad. La obra presenta una conclusión sólida y dirigida a resaltar, lo que por siglos se ha tratado de esconder, la magnitud de la aportación negra en la formación del puertorriqueño. Luego de la conclusión, se presentan los comentarios de cuatro historiadores (Nancy Santiago Capetillo, José Luis Vargas, Aida Mendoza y Pablo L. Crespo Vargas) sobre el autor y su contribución a la historia del país con este nuevo libro. El libro se puede conseguir tanto en versión digital Kindle como en carpeta blanda.  

La versión original de este artículo se publicó en El Post Antillano, el 26 de diciembre de 2020.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

De La Cuarta para el mundo, el Festival Nacional Afrocaribeño nos pone en contacto con nuestra esencia

De La Cuarta para el mundo, 
el Festival Nacional Afrocaribeño nos pone en contacto con nuestra esencia
Por: Bella Martínez
Fotos: Conrado Pastrano

Ángel “Papote” Alvarado, quien es además compositor, percusionista, líder vocal y fundador del Grupo Esencia; gesta cultura abonando nuestra raíz afrocaribeña cada año, asegurándose de llevar al Barrio La Cuarta de Ponce -que le vio crecer- el Festival Nacional Afrocaribeño. Usualmente, el evento sucede en junio de cada año. No obstante, este año -por motivo de la emergencia sanitaria mundial que trajo consigo la pandemia que todavía nos amenaza- el icónico festival anual se celebró del 19 al 21 de noviembre de 2021 en su sede habitual.

El viernes 19 y coincidiendo con el día de la puertorriqueñidad, Ángel “Papote” Alvarado inició las fiestas para dar lugar a la edición 22 del festival que cada año hace del barrio el centro de nuestra cultura afrodescendiente. Este año, durante el festival se le rindió homenaje a Willie Rosario, Ottoniel Vélez, Jesús Chu López y Héctor Pochy Gastón.

La oferta musical del viernes 19 contó con: Los Cimarrones, Robert Burgos y Descarga Zasón además del estelar Míster Afinque. La orquesta de Willie Rosario ha deleitado con su singular formato compacto y ha permanecido activa por más de seis décadas durante las que ha sonado bajo la dirección del mismo maestro Rosario a quien el bailador salsero mantiene en el tope de su preferencia dentro del ambiente que agrupa solo a conocedores.

Al cierre de la primera noche del festival a cargo de la impecable presentación de la Orquesta de Willie Rosario le antecedió un merecidísimo homenaje al director de orquesta más longevo y en vigencia dentro del sonido salsero. Luego, el autor de la biografía autorizada de Míster Afinque -Robert Téllez- exaltó al maestro Rosario con unas emotivas palabras. Acto seguido, “Papote” Alvarado agradeció a Robert por su apoyo al quehacer cultural afrocaribeño al tiempo que le hizo entrega de un afiche conmemorativo de la edición 22 del festival. El afiche contiene una foto por un fotógrafo que se destaca como uno de los conocedores culturales más comprometidos con el quehacer salsero: Conrado Pastrano. 

Cabe destacar que el periodista Robert Téllez, quien es además conocido como “el más que sabe de salsa” viajó desde Colombia al Barrio La Cuarta de Ponce a ser parte del festival y específicamente para acompañar al artista objeto de su obra “Willie Rosario, el Rey del Ritmo” durante el homenaje. El maestro Rosario nos arrancó carcajadas cuando en su habitual tono serio y firme, afirmó micrófono en mano que agradecía el homenaje, al tiempo que aseveró ser merecedor del mismo.

El sábado 20 se presentaron: Boricua y de Mayagüez, Homenaje a Héctor “Pochy” Gastón y Jesús López, Ángel “Papote” Alvarado y El Grupo Esencia, El Apollo Sound de Roberto Roena cantando Carlos Santos y Tito Cruz. El domingo 21, la tarima se engalanó con Ausuba, Bambalué, Homenaje a Ottoniel Vélez, Guayacanes de San Antón y Abran Paso, cantando Pichíe Pérez y Rafy Santana.

Este 2021 se hubiera celebrado la edición número 23 del festival. Sin embargo, la edición del año 2020 fue cancelada. De manera estoica, el equipo en apoyo a la persistencia del presidente y fundador del Comité Pro Nuestra Cultura -“Papote”- que cuenta con el apoyo incondicional de William Rodríguez Thillet no se rindió para que esta edición 2021 se lograra. Siguiendo todas las normas que el protocolo COVID-19 exige, el público se dio cita pudiendo deleitarse con un espectáculo de lujo. La seguridad y el estacionamiento añadió comodidad y conveniencia al evento. El festival contó, como de costumbre, con un despliegue de artesanos y quioscos, con lo mejor de la fritanga puertorriqueña.

Por más de dos décadas, que se dicen fácil pero que son veintidós luchas en beneficio de la cultura y su permanencia, Ángel “Papote” Alvarado ha mantenido nuestra cultura afrolatina a flote, más allá del linde de la perla sureña. ¡Enhorabuena!

Mucha buena energía, salud y éxito para este músico y gestor cultural que carga sobre sus hombros un legado invaluable. Por lo demás, quedamos pendientes a la próxima edición de este imperdible festival que se celebra cada año. En el mientras, sigamos la trascendental gesta de su Grupo Esencia.

Willie Rosario junto a su biógrafo: Robert Téllez

Orquesta de Willie Rosario

Robert Téllez recibiendo el afiche conmemorativo de manos de Ángel “Papote” Alvarado

Ángel “Papote” Alvarado junto a Willie Rosario durante el homenaje a Míster Afinque

Bella Martínez y Conrado Pastrano








miércoles, 9 de enero de 2019

Ebenecer López Ruyol: Integrando el obrerismo y la lucha contra el racismo para forjar la reafirmación de la identidad afropuertorriqueña


Ebenecer López Ruyol: Integrando el obrerismo y la lucha contra el racismo para forjar la reafirmación de la identidad afropuertorriqueña
Félix M. Cruz Jusino

Para adquirir por amazon
Introducción
Ebenecer López Ruyol es uno de los pocos historiadores que entrelaza la historiografía del movimiento obrero con la lucha por la equidad racial, el sentido identitario y el fortalecimiento de la identidad afropuertorriqueña. Además, identifica las raíces afronegristas de la cultura nacional como vía para reintegrar a Puerto Rico en el contexto regional caribeño, nexo que fue cercenado por los Estados Unidos en el siglo XX.[1]

La historiografía de López Ruyol no es muy conocida. Esto se debe principalmente a que la figura del historiador está más asociada a las luchas obreras y a la defensa de la igualdad racial. Empero, el momento histórico por el cuál atraviesa el país, marcado por el rechazo al sindicalismo y por políticas federales que incrementan el discrimen racial, hacen necesario evaluar sus trabajos y rescatar sus contribuciones en las áreas laborales y de los derechos civiles.

Cabe destacar que las luchas obreras, las aportaciones de los afrodescendientes al obrerismo, el discrimen y la búsqueda de la igualdad racial y la microhistoria de los afroboricuas son temas poco abordados por la historiografía puertorriqueña. La mayoría de los tratados sobre estas temáticas han sido producidos por líderes obreros y sociólogos. Sin embargo, según nos adentramos en el siglo XXI se hace prioritario investigar, evaluar y analizar estos tópicos debido a la importancia trascendental que han tenido en la formación de la sociedad puertorriqueña en el siglo pasado.

La definición de la sociedad actual está marcada por un resurgimiento de la búsqueda identitaria en las raíces afrocaribeñas y el rechazo a los movimientos obreros. Las escuelas de bomba proliferan en los municipios, los ritmos de reguetón que se fundamentan en la sensualidad de los bailes negros, la representación de la negritud en las artes, la interpretación de lo negro como antítesis de la represión imperialista, el resurgimiento de modas asociadas a la negritud, el renacer de las luchas antidiscriminatorias y la inserción de Puerto Rico dentro de la historia y la cultura caribeña son algunos de los elementos que indican la importancia de la negritud para las generaciones actuales. Los últimos dos años también hemos visto el desgaste del sindicalismo que es atacado aún por los propios asalariados que se han beneficiado de las luchas obreras. El pueblo le ha dado la espalda a las uniones, criminalizando a sus líderes y culpándolos de los males socioeconómicos y políticos. Para entender el presente es imperativo evaluar los procesos históricos que nos han llevado a esta coyuntura histórica.

Los historiadores tradicionales han enajenado estos temas concentrándose en otros, no menos importantes, pero cuya relevancia en el proceso actual no son significativos. El presente se gesta en el pasado y la historia es su interpretación. Los movimientos obreros y raciales nos definieron y marcaron en el siglo pasado, pero su asociación con la izquierda y el materialismo histórico los han convertido en temas escabrosos que muchos evitan investigar. Cuando hacemos un análisis de la historiografía de los temas nos encontramos que son líderes obreros como César Andreu Iglesias y más tarde, investigadores como, Gervasio L. García, Ángel G. Quintero Rivera, Igualdad Iglesias Pagán, Juan Rivera Rivera, Juan Ángel Silén los que trabajaron la formación y desarrollo del obrerismo en el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Sociólogos y juristas como Isabelo Zenón Cruz, Marcos Rivera Ortiz, Mayra Vázquez Muñoz, Idsa Alegría Ortega y Luis M. Díaz Soler investigaron y escribieron sobre la temática racial.

El rescate de la microhistoria de los afroboricuas es un asunto que no se aborda profundamente hasta los congresos coordinados por el Concilio Puertorriqueño Contra el Racismo celebrados durante las últimas dos décadas del siglo pasado y las primeras dos décadas de la presente centuria. El tema laboral, aún está en vías de ser interpretado, así como el papel que han tenido los afrodescendientes en el sindicalismo.

Ebenecer López Ruyol, jurista, trabajador social e historiador, es una excepción a la norma establecida por el gremio de los historiadores que ven la historia contemporánea como conflictiva y evitan adentrarse en temas que consideran escabroso. El siglo XXI constituye un cambio en paradigmas trazados en el siglo pasado. La crisis identitaria, ético-moral, gubernamental y fiscal que atraviesa la sociedad no puede pasar desapercibido. Es en la evaluación histórica de los hechos donde encontramos respuestas y la motivación para lograr rescatar la Patria para los puertorriqueños. El trabajo de López Ruyol se plantea como una nueva visión de la historiografía puertorriqueña que trasciende el archivo y la catedra para integrarse a las comunidades en un dialogo abierto que permite analizar los procesos históricos para replantearse el presente y forjar una sociedad integrada y holística donde el bienestar de todos sea la meta.[2]

Biografía sucinta de Ebenecer López Ruyol
Ebenecer López Ruyol nació en Naguabo en 1945. La familia López Ruyol emigró al área metropolitana cuando Ebenecer contaba con dos años y se establecieron en la Barriada Las Monjas en Hato Rey. Inteligente y perspicaz, sus padres lo estimularon a estudiar. Cursó su educación en el sistema público. Obtuvo su diploma de cuarto año en 1964 cuando se graduó de la escuela superior Ramon Vilá Mayo en Río Piedras. Ese mismo año ingresó al Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR) graduándose en 1968 con una licenciatura en Ciencias Sociales con una concentración en Ciencias Políticas e Historia. Obtuvo una maestría en Trabajo Social en la misma institución en 1970.

Entre los años 1980 y 1983 estudió cursos libres sobre sindicalismo con el Congreso para la Unidad Sindical de los Trabajadores de América Latina en Chile, el Centro de Estudios Laborales George Meany, hoy Colegio Nacional Laboral en Springfield, Maryland y en la Escuela para los Trabajadores en Wisconsin. En 1981 ingresó a la escuela nocturna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Puerto Rico obteniendo su grado en derecho en 1985. Desde 1986 es abogado laboral y notario público.

En los 48 años que han transcurrido desde su graduación como Trabajador Social, López Ruyol trabajó como profesor en el Instituto de Relaciones Laborales Ernesto Ramos Antonini en el Recinto de Río Piedras en la Universidad de Puerto Rico, el Sistema Universitario Ana G. Méndez, el Recinto Metropolitano de la Universidad de Puerto Rico y la Escuela de Trabajo Social Beatriz Lasalle de la UPR. Además, desde que pasó la reválida de derecho en 1986 ha mantenido su práctica privada como abogado.

Desde sus años como estudiante, el abogado y profesor universitario, ha sido un defensor incansable de los derechos civiles y laborales. Este compromiso con la equidad y la justicia social lo llevó a ocupar diferentes posiciones en el sindicalismo puertorriqueño y a fundar el Concilio Puertorriqueño contra el Racismo en 1980. El abogado e historiador ha incursionado también en la política en los pueblos de Loíza y Carolina.

López Ruyol ha concentrado sus investigaciones en las áreas donde se ha desempeñado laboralmente. Los temas de sus investigaciones giran en torno al sindicalismo obrero, el discrimen racial, la reivindicación de los afrodescendientes en el contexto de la puertorriqueñidad, los peloteros afropuertorriqueños, la Orden de los Odfelos y las figuras cimeras de Arturo Alfonso Schomburg y Ernesto Ramos Antonini.

Las publicaciones de López Ruyol se pueden categorizar entre las que disertan sobre el sindicalismo como El ABC del movimiento obrero y “Ernesto Ramos Antonini y el origen del desarrollo e impacto de la Confederación General de Trabajadores en el Puerto Rico del 1940” y las que tocan el tema racial y la microhistoria negra, entre ellas El racismo nuestro de cada día, “Breve historia del Concilio Puertorriqueño contra el Racismo” y “En las huellas de Arturo Alfonso Schomburg: Revalorizando la imagen que la esclavitud destrozo”. El abogado, educador e historiador ha escrito profusamente sobre los temas que le apasionan, pero también ha formado parte activa del desarrollo histórico del obrerismo, las luchas raciales y la historia de la nación puertorriqueña por los últimos 40 años.

El estilo y la metodología historiográfica de López Ruyol
López Ruyol expone sus planteamientos con claridad. Inserta las citas en el texto y abunda en recursos bibliográficos. Utiliza fuentes primarias, secundarias y terciarias, pero hace énfasis en las secundarias pues muchos de las fuentes primarias en los temas asociados al obrerismo y al discrimen racial no han sido conservados. El vocabulario es culto, porque rechaza el supuesto aparente de que el trabajador es ignorante y torpe en la lectura.[3] Los trabajos del historiador tienen como meta infundir orgullo por el legado histórico a la vez que infunde inspiración en las luchas del presente y sembrar esperanza para el cercano futuro, que aunque incierto, está a nuestro alcance moldear.[4]

El historiador combina la narración de eventos corroborables y documentados con el análisis social de los problemas del momento. Hace relevantes las coyunturas que sirven de eje a cada “hecho trascendental”. Propone que lo expuesto es la historia de la experiencia humana, más allá del procerato. Explica la manifestación histórica y lo que representa esa manifestación en la infinita sucesión de eventos evidentes entrelazados con los no evidentes. López Ruyol cultiva lo que llama ciencia histórico-social, heredera tanto de la historia social como de la sociología de la historia. Este planteamiento asegura el historiador es una manifestación de la historia de inspiración por causa y compromisos ético-morales.[5]

Los temas que aborda López Ruyol están asociados al materialismo histórico.[6] El materialismo histórico constituye la base teórica y metodológica de la sociología y demás ciencias sociales. El filósofo Karl Marx formuló su pensamiento sobre el proceso histórico-natural del desarrollo de la sociedad, destacando la esfera económica de las diversas esferas de la vida social, y de todas las relaciones sociales, las relaciones de producción, como principales y determinantes entre las demás relaciones. Este principio descansa en el planteamiento de que toda sociedad humana se desarrollará acorde a la obtención de los medios de vida.

Los temas principales discutidos por López Ruyol, la lucha obrera, el discrimen racial y la reivindicación de los afrodescendientes, son conexos con la teoría de las clases, la descripción de las relaciones entre las mismas y la evolución de la clase obrera durante la era del capitalismo hasta llegar a la globalización, los trabajadores intelectuales y el resurgimiento de la lucha de clases en el siglo XXI.[7]

Sin embargo, López Ruyol se define a sí mismo como ecléctico y seguidor de la escuela de los anales.[8] El eclecticismo es percibido como la búsqueda permanente para unir ideas, formas, figuras de diferentes tipos para ser transformado en algo nuevo y único. Por lo tanto, es común hablar de eclecticismo como un estilo artístico en el que no hay una sola mirada, limitada simplemente a lo que el autor contribuye, pero hay una unión de muchos elementos, a veces disimiles entre sí que generan algún tipo de emoción o conmoción en el espectador y que deslumbran para transformarse en algo tan especial y único.[9]

Todos los trabajos del autor tocan de una forma u otra el tema del discrimen racial y el obrerismo. En El ABC del movimiento obrero analiza las condiciones opresivas y paupérrimas de los esclavos, pero le suma a estas la experiencia de los jornaleros. El sistema de la libreta de jornaleros era para todos los fines otra forma de esclavitud, afirma el historiador.[10] Enfatiza la importancia del Grito de Lares como movimiento nacional que buscaba la igualdad de todos los puertorriqueños, terminando tanto con el yugo legal de la esclavitud como el de la libreta.[11] La temática es analizada desde el punto de vista político en su ensayo “Ernesto Ramos Antonini y el origen, desarrollo e impacto de la Confederación General de Trabajadores en el Puerto Rico de 1940” donde describe la opresión de los obreros y las manipulaciones del gobierno del Partido Popular Democrático para destruir la Confederación General de Trabajadores (CGT) y alzarse como bastión del obrerismo y la igualdad racial en el país.[12] El discrimen racial y su relación con la opresión laboral está delineada en el libro El racismo nuestro de cada día donde el autor analiza le evolución de la esclavitud negra y sus implicaciones en el contexto histórico nacional.[13] El tópico es también tema de su ponencia “El precio de la libertad ó ¿El Movimiento Obrero en la encrucijada?”. En la conferencia López Ruyol hace un desglose de la evolución histórico-legal del obrerismo, la formación de los sindicatos y el derecho a huelga.[14] Pero, es en el ensayo “Breve Historia del Concilio Puertorriqueño contra el Racismo” donde integra la reivindicación racial como uno de los pilares de la lucha obrera puertorriqueña, destaca las estrategias implementadas para lograr los cometidos de la institución y destaca el papel importante que juega la educación en la erradicación de la disparidad socioeconómica.[15]

La temática en los trabajos de López Ruyol tiene su origen en sus 40 años como adiestrador y educador laboral y sus 30 años como líder sindical. El historiador destaca que su vida ha sido una sin claudicar al coqueteo de los grandes intereses económicos.[16] El investigador entiende que su legado lo constituye haberles mostrado a muchos jóvenes interesados en las relaciones obrero patronal que la grandeza no está en la riqueza, sino en la amistad desinteresada, la solidaridad con los muchos necesitados y en el cumplimiento de los dictados de la conciencia.[17]

La lucha por la reivindicación racial y la afirmación identitaria afroboricua es resultado de experiencias personales que tuvo desde muy temprano en su vida con las barreras racistas. Reconoce la aportación en su formación personal y profesional de educadores a los que categoriza como maestros de vida, entre ellos destaca a Eduardo Seda Bonilla e Isabelo Zenón Cruz que le impulsaron a reconocer el racismo y combatirlo como plaga contra la raza humana.[18]

Atesta el jurista e historiador que la concienciación le impartió fortaleza que compartió con otros en proyectos que probaron ser necesarios, como el Concilio Puertorriqueño Contra el Racismo, el documental sobre la vida de Alfonso Arturo Schomburg, los programas radiales “En blanco y negro”, el periódico en “Negro y en Blanco”, los foros en las escuelas públicas y privadas; los foros en las universidades, y otros proyectos afines.[19]

La Nueva Historia
López Ruyol se inserta dentro del movimiento historiográfico de la Nueva Historia que surge a principios de la década de los 1970. Desde su perspectiva la nueva escuela historiográfica impulsó la formación y redefinición de nuevos historiadores, o personas que reinterpretan para hacer visibles elementos no visibles, por intención o por omisión. Destaca como un logro del movimiento la explicación analítica que este hace del devenir social con relación a un eje temático específico sin ánimo de revisar para construir una nueva historia oficial.[20]

Trabajo más significativo
El racismo nuestro de cada día es el trabajo que López Ruyol cataloga como el más significativo. El libro es una obra breve, dividida en capítulos cortos, intensos y coloquiales. El libro es una investigación histórico-social sobre el origen del racismo que pretende potenciar el desarrollo de aquellas personas en pos de definir su ser cultural y afirmar su identidad.[21]

Empero, es El ABC del movimiento obrero la publicación que describe como su trabajo más querido. En esta obra López Ruyol plasma el fruto de sus vivencias, aciertos, desaciertos, junto al aprendizaje logrado sobre la juridicidad del laborismo que le es pertinente. El autor visitó archivos, leyó libros y condujo entrevistas que le permitieron interpretar el obrerismo más allá del sindicalismo. Estableció una relación íntima entre la concienciación del obrerismo con la lucha por la justicia social y la erradicación del discrimen racial. Profundizó en figuras cimeras del movimiento obrero que han sido postergadas por la historiografía oficial como lo son Ernesto Ramos Antonini, Francisco Colón Gordiani y Ramón Barreto Pérez.[22]

Conclusión
La historiografía de Ebenecer López Ruyol recoge temas que han sido subestimados por el oficialismo histórico que se ha concentrado en temas asociados al gobierno, la economía nacional y la historia de la capital. Los trabajos de López Ruyol emplean la historia como instrumento de reafirmación identitaria y para fortalecer la autoestima de los marginados por prejuicios socioeconómicos. El historiador fomenta la importancia del movimiento obrero, la lucha por los derechos civiles y la erradicación de los prejuicios raciales como elementos necesarios para la aglutinación de las comunidades puertorriqueñas para constituir una sociedad más igualitaria.

El siglo XXI exige una revisión de estos temas para clarificar el derrotero que nos han llevado a la presente coyuntura histórica representada por la quiebra gubernamental y el incremento de los males sociales, especialmente una creciente ola delictiva y la corrupción gubernamental. La sociedad puertorriqueña está sumamente dividida por acondicionamientos socioeconómicos fomentados por el neoliberalismo. Estas políticas han generado un desprecio hacia los sindicatos obreros y avivado el discrimen racial que estuvo controlado por políticas federales que fueron incapaces de subsanar la problemática. Empero esto ocurre, en las comunidades marginadas existe un resurgimiento de la negritud como símbolo identitario de la puertorriqueñidad y elemento conector con la cultura regional afrocaribeña. Como todo movimiento que surge en el pueblo, lentamente ha ido ascendiendo hasta impactar las clases más afluentes y educadas.

Los temas investigados por López Ruyol están hoy más vigentes que en la segunda mitad del siglo pasado debido a las situaciones sociopolítico-económicas por las que atraviesa Puerto Rico en su relación con la metrópoli. El análisis histórico de estas temáticas empoderará a la nación puertorriqueña para desarrollar e implementar medidas que fomenten la reevaluación del país en medio del divisionismo que nos asfixia. No podemos permitir que la manipulación de los grandes intereses económicos destruya los frentes que tradicionalmente han defendido los intereses del pueblo redundando en beneficios de todos.

Por otra parte, López Ruyol representa el resurgimiento de una generación de investigadores históricos que al igual que los historiadores decimonónicos y de principios del siglo XX son participantes activos de la historia.

La revisión de los trabajos de López Ruyol, así como sus aportaciones al sindicalismo, a la lucha contra el racismo y la afirmación de la afropuertorriqueñidad están en concordancia con el momento crucial por el cual atraviesa la sociedad puertorriqueña. Los historiadores tenemos la responsabilidad de rescatar la microhistoria nacional para forjar una visión objetiva y pertinente que permita la interpretación de los procesos que nos han traído hasta este momento. El siglo XXI exige historiadores de pueblo, que como behiques rescaten el legado de los grandes puertorriqueños que han forjado la conciencia nacional como antítesis al menosprecio constante que enfrenta la sociedad en general a través de la manipulación de la información, un sistema educativo mancillado por la política de turno y el oficialismo histórico gubernamental que niega la grandiosidad epopéyica del pueblo puertorriqueño.

Ebenecer López Ruyol, abogado, historiador, sindicalista, líder comunitario, político, gestor cultural es un buen ejemplo para emular de lo que debe ser el puertorriqueño del siglo presente, si queremos sobrevivir como un pueblo entre las naciones de la Tierra.

Bibliografía
Fuentes Primarias
Archivo del Concilio Puertorriqueño contra el Racismo. Documentos personales de Ebenecer López Ruyol (ELR).

Entrevista a Ebenecer López Ruyol. 26 de agosto de 2018.

Fuentes Secundarias
López Ruyol Ebenecer: El ABC del movimiento obrero. Carolina: Instituto Técnico Sindical Inc., 2002, 80.

____: “El precio de la libertad ó ¿El Movimiento Obrero en la encrucijada? (ponencia para CAPR, 17 de marzo 2011).

____: El racismo nuestro de cada día. Puerto Rico: Editorial ITS Inc., 2005, 185-126.

____: “Ernesto Ramos Antonini y el origen, desarrollo e impacto de la confederación General de Trabajadores en el Puerto Rico de 1940” en Ernesto Ramos Antonini: creador de patria y de conciencia social compilado por José Luis Colón González como editor y Néstor Duprey Salgado como editor asociado. San Juan: Editorial Universidad Interamericana, 2016.

Direcciones electrónicas
Eclecticismo. Conceptodefinición, de. Última Actualización el 28 de diciembre de 2017 Consultado el 20 de septiembre de 2018.

Lacalle, José Daniel. “Materialista histórico y teoría crítica: Marxismo, Estado y clases sociales”. Crónica Popular. Última modificación 14 marzo, 2016. Consultado el 20 de septiembre de 2018.

“Materialismo histórico o interpretación materialista de la historia”. Diccionario de la Filosofía. Última modificación 1984. Consultado el 20 de septiembre de 2018.
http://www.filosofia.org/enc/ros/mat09.htm http://www.filosofia.org/urss/ddf1984.



[1] Archivo Concilio Puertorriqueño Contra el Racismo, Documentos Personales de Ebenecer López Ruyol (ELR).
[2] Ebenecer López Ruyol, El ABC del movimiento obrero (Carolina: Instituto Técnico Sindical Inc., 2002), xi-xvi.
[3] Ibíd., xiii.
[4] Ibíd., xii.
[5] Entrevista a Ebenecer López Ruyol, 26 de agosto de 2018.
[6] “Materialismo histórico o interpretación materialista de la historia”, Diccionario de la Filosofía. Última Modificación 1984. Consultado el 20 de septiembre de 2018.
http://www.filosofia.org/enc/ros/mat09.htm http://www.filosofia.org/urss/ddf1984.
[7] José Daniel Lacalle, “Materialista histórico y teoría crítica: Marxismo, Estado y clases sociales”, Crónica Popular. Última modificación 14 marzo, 2016. Consultado el 20 de septiembre de 2018.
[8] Entrevista a Ebenecer López Ruyol, 26 de agosto de 2018.
[9] Eclecticismo. Conceptodefinición. https://conceptodefinicion.de/eclecticismo/Definición de Eclecticismo. Última Actualización el 28 de diciembre de 2017. Consultado el 20 de septiembre de 2018.
[10] Ebenecer López Ruyol, El ABC…, 80.
[11] Ibíd., 81.
[12] Ebenecer López Ruyol, “Ernesto Ramos Antonini y el origen, desarrollo e impacto de la Confederación General de Trabajadores en el Puerto Rico de 1940” en Ernesto Ramos Antonini: creador de patria y de conciencia social compilado por José Luis Colón González como editor y Néstor Duprey Salgado como editor asociado (San Juan, Editorial Universidad Interamericana, 2016).
[13] Ebenecer López Ruyol, El racismo nuestro de cada día (Puerto Rico: Editorial ITS Inc., 2005), 185-126.
[14] Ebenecer López Ruyol, “El precio de la libertad ó ¿El Movimiento Obrero en la encrucijada? (ponencia para CAPR, 17 de marzo 2011).
[15] Archivo del Concilio Puertorriqueño contra el Racismo. Documentos personales de ELR.
[16] Entrevista a Ebenecer López Ruyol, 26 de agosto de 2018.
[17] Ibíd.
[18] Ibíd.
[19] Ibíd.
[20] Ibíd.
[21] Ibíd.
[22] Ibíd.