domingo, 18 de febrero de 2024

Sobre la muerte: aporte bibliográfico

Sobre la muerte: aporte bibliográfico

Por Arturo Álvarez D´ Armas

El triunfo de la Muerte (1562), de Pieter Brueghel el Viejo

Tenemos un momento de nuestra vida donde decimos adiós a familiares y amigos. Es el fin de ese ciclo terrenal. Se van por distintos motivos. Algunos duran muchos años y otros menos. Ella no tiene horario ni edad, puede ser en el día o en la noche. Cada religión o culto tradicional tiene su propia concepción del fallecimiento del ser humano. La palabra muerte viene del latín: mors, mortis.

Son recordados por sus hechos, incluso por asuntos banales. Los lunes es el día de las Ánimas del Purgatorio. El ser humano desde tiempos antiguos jamás ha dejado de reflexionar sobre la muerte, su origen, causas y significado. A veces nos acordamos de los difuntos el día de los muertos, el 2 de noviembre de cada año. Pero la muerte no es el final del camino. Es el comienzo de otra vida para encontrarse con Dios y nuestros antepasados.

Seguidamente dejo unas citas bibliográficas sobre el tema de la muerte que tengo en mi biblioteca.

Aguilar Sánchez, Carlos. Poética de la muerte. Ensayo. Premio Bienal Miguel Ramón Utrera 2003. Maracay: Fondo Editorial Secretaría Sectorial de Cultura del Estado Aragua, 2005. 58 p. Serie La Lámpara Cautiva, Segunda Etapa N° 1. 

Alighieri, Dante. Divina Comedia. Introducción, traducción en versos y notas de Ángel Crespo. Dos tomos. Barcelona: Biblioteca El Nacional / Editorial Planeta, 2000. Grandes Clásicos de la Literatura: Tomo. 1. Serie I, Vol. 25 / Tomo. 2. Serie I, Vol. 26.

Ante su partida para ayudarte en el proceso de duelo. Caracas: Paulinas Editorial, 2014. 39 p. Colección Celebrar.

Bamunoba, Y. K. y B. Adoukonou. La muerte en la vida africana. Barcelona: Serbal / UNESCO, 1984. 314 p. Colección de temas africanos, 21.

Caraco, Albert. Post mortem. Traducción de María Virginia Jaua. México: Editorial Sexto Piso, 2006. 119 p. 

García, O. P. Benjamín. La pérdida de un ser querido. Consuelo y Esperanza. Caracas: San Pablo, 2013. 94 p.

La Biblia. Texto íntegro traducido del hebreo y del griego. XXIX edición. Madrid: San Pablo / Editorial Verbo Divino, 1995. 610 p.

Liendo Origüen, Ángel. La comunicación post-mortem. El Cementerio General del Sur. Exploración del espacio semiótico. Nota de contraportada María de los Ángeles Serrano. Caracas: Editorial La Espada Rota, 2005. 105 p. 

Morín, Edgard. El hombre y la muerte. España: Alfa Gráfica S.R.L., 1983. 

Ramos, Francisco. La muerte: realidad y misterio. Por Francisco Ramos, José M. Sánchez-Caro, Jesús Sánchez-Caro. Madrid: Salvat Editores, S. A. / Aula Abierta Salvat, 1982. 64 p. Colección Salvat / Temas Clave, 92.

Nota editorial sobre la imagen: El triunfo de la Muerte (1562), de Pieter Brueghel el Viejo, localizada en el Museo del Prado (imagen de dominio público, obtenida de Wikimedia Commons. Descripción de imagen: Obra moral que muestra el triunfo de la Muerte sobre las cosas mundanas, simbolizado a través de un gran ejército de esqueletos arrasando la Tierra. Al fondo aparece un paisaje yermo donde aún se desarrollan escenas de destrucción. En un primer plano, la Muerte al frente de sus ejércitos sobre un caballo rojizo, destruye el mundo de los vivos, quienes son conducidos a un enorme ataúd, sin esperanza de salvación. Todos los estamentos sociales están incluidos en la composición, sin que el poder o la devoción pueda salvarles.

miércoles, 14 de febrero de 2024

Los enterramientos en Ponce

Los enterramientos en Ponce
(fragmento de la obra Un aspecto tétrico de la vida en sociedad.
Las necrópolis ponceñas del siglo XIX: 1814-1890, publicada en 2020)
Eli Oquendo Rodríguez

 

Marcar para adquirir en Amazon

Siguiendo las antiguas costumbres cristianas de enterramiento, en Ponce se sepultaban a los difuntos dentro o fuera de la iglesia del mismo modo que se estilaba en otras partes de la Isla (Blanch Miranda, 2014). Se abrían fosas en el piso donde era depositado el cadáver (Font Negrón, 2003). La norma, más o menos, estándar en el país era que el área del altar fuera exclusiva para clérigos y religiosos. Aparte de ese lugar señalado el resto de las áreas de enterramiento se dividían en tramos. El primer tramo, cercano al altar y a otras reliquias sagradas, se reservaba para personas distinguidas y de relevancia social. El periódico ponceño El Fénix registra que, en 1857, en un intento por ensanchar la iglesia, al parecer se descubrieron restos de los difuntos en los nichos allí enterrados y bajo los altares (Pasarell, 1967). Más alejadas del altar, pero dentro de la iglesia, estaba el tramo segundo. Allí se inhumaban a otras personas que tenían quizás algunos recursos y podían pagar un digno enterramiento y a los niños. Fuera de la iglesia estaba el tramo tercero, cuya área se destinaba para sepultar a los pobres menesterosos y los esclavos.

En el pueblo de Ponce los únicos recintos religiosos, consagrados para sepultar personas que habían muerto en el seno de la Iglesia, eran la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe y la ermita San Antonio Abad. La parroquia, cuyos orígenes como una capilla se remontan a 1670, sería el único lugar de enterramiento, hasta la fundación de la ermita de San Antonio en 1724. Con respecto a ésta Eduardo Neumann señala que por iniciativa de D. José Rodríguez fue reconstruida tras un terremoto y sirvió como parroquia hasta 1788. Ese mismo caballero fue quien de su propio peculio, entre 1740 y 1800, mantuvo la fiesta anual del santo. Luego en 1806, un huracán averió la estructura siendo reparada nuevamente. Más tarde se le hicieron algunas mejoras y, entre 1820 y 1839, otra vez fungió como parroquia mientras el templo de la Guadalupe era reconstruido (Neumann Gandía, 1987). 

Hay evidencia de que la práctica funeraria de hacer enterramientos dentro de las iglesias deseaba erradicarse desde el siglo XVIII y en San Juan donde la población era mayor tal costumbre era ya impracticable por cuestiones de espacio. Así en los días del obispo D. Juan Bautista Zengotita se consagraron tres cementerios que acogieron a las víctimas del ataque inglés de 1797 y a otros que fallecerían después (López Canto, 2001). Pero en el resto de la Isla la práctica continuó, aunque la idea de sepultar extramuros a la iglesia iba cobrando fuerza desde inicios del siglo XIX según se desprende de una Real Cédula del 15 de mayo de 1804 (Blanch Miranda, 2014). La misma disponía que en los dominios de Indias el establecimiento de cementerios debiera de hacerse en las afueras del poblado. Sin embargo, pareciera que en Ponce esta normativa fue letra muerta y todavía una década después no existía un cementerio en el pueblo.

Referencias utilizadas

Blanch Miranda, Hilda: “Un acercamiento a la muerte en Puerto Rico”, en Hereditas: Revista de Genealogía Puertorriqueña, vol. 15, núm. 2, Año 2014.

Font Negrón, Aramis: “Los entierros en la iglesia de La Tuna”., en Hereditas: Revista de Genealogía Puertorriqueña, año 4, núm. 2, octubre 2003.

López Cantos, Ángel: Los puertorriqueños: mentalidad y actitudes (siglo XVIII), 2da ed, San Juan: Ediciones Puerto, 2001.

Neumann Gandía, Eduardo: Verdadera y auténtica historia de la ciudad de Ponce, Edición Conmemorativa del Centenario de la Fundación del Partido Autonomistas Puertorriqueño, 1887-1987, 1987.

Pasarell, Emilio J.: Esculcando el siglo XIX en Puerto Rico, Barcelona: Ediciones Rumbos, Barcelona, 1967.

viernes, 2 de febrero de 2024

Francisco Moscoso y su inventario comentado de resistencia

Francisco Moscoso y su inventario comentado de resistencia
Por Pablo L. Crespo Vargas

Marcar para ordenar

Recientemente (2023), el historiador y académico de número de la Academia Puertorriqueña de la Historia, Francisco “Pancho” Moscoso, publicó un trabajo documental donde expone diversas instancias en la historia de Puerto Rico, en la cual la población esclavizada realizó actos de rebeldía en contra del sistema opresor esclavista o hubo alguna manifestación de los abolicionistas a favor de sus reclamos. La obra está enmarcada en el aniversario 150 de la abolición de la esclavitud, la cual se aprobó por las Cortes de España el 22 de marzo de 1873.

El libro lleva por título Inventario comentado de resistencia de los esclavos y de la lucha abolicionista en Puerto Rico, siglos 16 al 19. Está dividido en cuatro capítulos, uno para cada siglo, desde el 16 hasta el 19; una presentación de la obra, escrita por la historiadora Lizette Cabrera Salcedo; un apéndice redactado por el autor; y una bibliografía. El libro tiene 135 páginas, su tamaño es 8.5 x 11 pulgadas y está ilustrado en blanco y negro. Las ilustraciones presentan imágenes diversas acordes al contenido, algunas de ellas son fotos digitalizadas de la fuente primaria.

En el ensayo de la Dra. Cabrera Salcedo se menciona dos de los mitos generados en la sociedad puertorriqueña durante el siglo XX, y que se han perpetuado, aunque en los últimos años se han ido desmitificando. El primero es el que enfatiza que el esclavismo en Puerto Rico fue uno de trato blando hacia los esclavizados y que esto se refleja en la supuesta democracia social y racial que se dio a partir de 1952. Dentro de este mito se establece que la esclavitud realizada en otras colonias o países fue severa e inhumana, nada comparada con la de Puerto Rico. El segundo mito describe a unos esclavizados dóciles y sumisos gracias al buen trato que se les daba. Esto, según los promotores de este mito, explica la falta de interés de los oprimidos en rebelarse y que solo se dieron alzamientos en aisladas ocasiones. Ambos mitos son refutados con la evidencia que se presenta en la obra.

En el capítulo referente al siglo 16, Moscoso identifica 16 instancias donde se demuestra claramente el estado de rebeldía de los esclavizados. Tan temprano como el 1514, el gobernador Sancho Velázquez, se queja de los esclavos alzados, rebeldes y escapados. En el capítulo del siglo 17 se identifican cinco momentos históricos. Este siglo, por ser, posiblemente, el menos documentado es el de menos incidentes. Debemos mencionar que se resalta el establecimiento de palenques o asentamientos de cimarrones, algunos de ellos provenientes de otras colonias. El capítulo sobre el siglo 18, al igual que el anterior, tiene cinco entradas. En este apartado se destaca el surgimiento de la población de Cangrejos en 1714, las rebeliones de esclavos de manera general y el problema que tenían las autoridades coloniales con los cimarrones. El capítulo dedicado al siglo 19 es el más abultado con 111 anotaciones que van desde la carta de libertad que se le da a un esclavizado de Coamo llamado Segundo en 1802 hasta 1881 cuando Alejandro Tapia y Rivera redacta Mis memorias, obra que expuso el terror experimentado por la población esclavizada y los abusos que tenían que enfrentar. Debemos indicar que Mis memorias fue publicado en 1927.

Inventario comentado de resistencia de los esclavos y de la lucha abolicionista en Puerto Rico, siglos 16 al 19 es una obra que nos presenta una realidad que muchos tratan de ocultar para seguir perpetuando mitos que no aportan a sanear una sociedad que en su diario vivir aún lucha en contra del racismo.

Nota editorial: La versión original de este artículo fue publicado por El Adoquín Times el 5 de enero de 2024.