sábado, 15 de abril de 2017

Cuentos de un chusco lajeño: Un viaje por la prosa de Ramón Alameda

Cuentos de un chusco lajeño, un viaje por la prosa de Ramón Alameda
Félix M. Cruz Jusino

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Cuentos de un chusco lajeño, volumen I, es la nueva publicación que concibe el genial cuentista y poeta Ramón Alameda. El autor demuestra una vez más dominio pleno del vernáculo, su profundo conocimiento de la psiquis humana y gran profundidad de sus emociones.

El libro es un compendio de treinta cuentos y veintisiete microrelatos donde la palabra fluye mágicamente del tintero de Alameda. Las imágenes son poderosas y los actos creíbles. Cada narración oculta sigilosa un deseo solapado del autor, sea este real o fantasioso.

La temática de los “ramoneos”, como hemos bautizado los cuentos de Alameda, gira entorno a los grandes cuestionamientos de la existencia misma: la vida, la muerte, los valores ético-morales y la templanza. Los cuentos están henchidos de moralejas, que nos hacen cuestionar nuestras acciones. El autor maneja magistralmente los entuertos de la existencia que conducen al ser humano a su glorificación o a la perdición.

Los relatos son emotivos, sin caer en la novelesca, pero los hechos narrados harían la tarde de muchas personas consagradas a los culebrones televisivos. Las narraciones son tan reales que los hechos podrían ser verídicos.

El autor utiliza su entorno, Lajas, como escenario principal para la narrativa. Empero juega con el espacio y el tiempo citando otros pueblos del país, proyectándose a los Estados Unidos y recreando eventos sangrientos de la Guerra de Vietnam para enriquecer la lectura.

Alameda conoce el cuento y domina sus técnicas. El ritmo de la narrativa es grácil. Vamos desde una introducción que nos compenetra en la problemática hasta alcanzar un nudo para sumergirnos en un desenlace que nos deja con deseos de indagar más…

El amor, la infidelidad y la muerte aparentan ser los temas favoritos de Alameda. Destacan en cuentos como El muerto vivo, Cazador Cazado, Eternamente Juntos, Cuchuco, El milagro de Salomé, entre otros. La infidelidad siempre está acompañada por la tragedia, la muerte o la humillación del hombre. La honestidad fascina a Alameda, tanto desde el punto de vista positivo como del negativo, así lo proyecta en la Recompensa donde dos hermanas se debaten entre quedarse o devolver un maletín con un millón de dólares.

La temática de la iglesia, el robo, la violación, la hipocresía, la traición y la falta de compromiso en las organizaciones despuntan en los microrelatos. En esta sección, Alameda profundiza en la relación intrínseca que existe entre el individuo y la sociedad. Los “microramoneos” son un desfile por la vida diaria, cosas de barrio, sin olvidarnos del gran tema de Alameda, la muerte.

Alameda impregna a cada narración con vida propia. Las temáticas despuntan a lo largo y ancho del compendio literario, pero cada cuento es un mundo, con tramas, personajes únicos y desenlaces inesperados como lo hace en el cuento Siempre regresa.

Ramón escribe para todos. Juega con el léxico y las imágenes del lenguaje. La prosa es una extensión de su verso. Los cuentos vibran con ritmo caribeño, danzan en sala de alta alcurnia, huelen a cotilleo de barrio y degustan a néctar de los dioses.

El poder de la palabra de Alameda no debe sorprendernos. El escritor lajeño ha conquistado preseas en prosa y verso en su natal Lajas y en la República Dominicana. El cuento Cazador cazado obtuvo el Segundo Premio en los Juegos Florales celebrado por el Centro Cultural Anastasio Ruiz Irizarry en el 2012. En ese mismo certamen obtuvo el Primer Premio en Poesía. En el año 2014 obtuvo el Primer Premio con el microrelato Traición en la República Dominicana. En el 2016 obtuvo el Primer Premio en Poesía y el Primer Premio en Cuento en Los Juegos Florales del Centro Cultural de Lajas celebrados en memoria de la gestora cultural y educadora Sarita Sepúlveda.

Los “ramoneos” son una delicia literaria que aprisiona tu gnosis y encadena tu espíritu obligándote a continuar la lectura hasta la última narración. Nunca quedas saciado ante la mágica prosa. Es más, ya me pregunto que más oculta Alameda en su tintero.


lunes, 13 de marzo de 2017

En lucha y resistencia

EN LUCHA Y RESISTENCIA
Prólogo de la obra Revolución y liberación mundial durante la Guerra Fría
Por
Alejandro Torres Rivera

Mirá que sigue la lucha

y sigue el pueblo despierto.
No te suplico. Te advierto:
no me pongas la capucha.
Mario Benedetti

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El título que le escribo a este prólogo, lo tomo a préstamo de las palabras con que Oscar López Rivera, tras más de treinta y cinco años de lucha y resistencia en prisiones estadounidenses, nos convoca al finalizar cada una de sus cartas. De esta forma Oscar inspira este prólogo, con el cual invitamos hoy al lector a examinar el más reciente libro que nos ofrece el Dr. José Enrique Laboy, Revolución y liberación mundial durante la Guerra Fría.

El período histórico en el cual el autor nos sitúa en su libro bajo el calificativo de Guerra Fría, es el nombre con el cual Occidente designó el nuevo ciclo de violencia que inicia la Humanidad a partir del fin la Segunda Guerra Mundial. En él, desde las cenizas de un conflicto que causó la muerte a más de 50 millones de seres humanos, con un perfil distinto, se abre un nuevo foco de tensiones entre las potencias que unidas habían derrotaron al fascismo en 1945.

Se trata también del período que sigue a la incorporación de la energía atómica como instrumento de guerra y medio de destrucción en masa. Ensayado por Estados Unidos sobre las poblaciones japonesas de ciudades como Hiroshima y Nagasaki, ese monopolio servirá precisamente a Estados Unidos para adelantar su agenda hegemónica hasta ya entrada la década de 1950, cuando la bomba atómica también fuera un arma compartida por la Unión Soviética.

La Guerra Fría se nos presenta también como una época en la cual la Humanidad asiste a una nueva lucha por la redistribución del mundo y sus mercados en esferas de influencia. A diferencia de períodos anteriores, donde estas luchas surgían entre estados capitalistas avanzados, en esta ocasión competirá en esta redistribución, y de manera  muy especial, el llamado campo socialista hegemonizado por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, que impulsará su influencia y control sobre los países europeos del Este y que promoverá el desarrollo de las luchas de liberación nacional de los pueblos de Asia, África y América Latina contra la dominación colonial y neocolonial.

Más allá de una confrontación en los planos políticos y económicos como ocurrió en la Primera y Segunda Guerras Mundiales, en esta ocasión, la confrontación se dará en el enfrentamiento de dos modos fundamentales de producción, el capitalista industrial y la producción socialista.

Nos indica el autor que la Guerra Fría fue un “prolongado conflicto que se libró en los frentes político, económico, propagandístico, tecnológico y hasta deportivo”, en los intentos de forjar un “nuevo equilibrio del poder”. Este conflicto se manifiesta en un choque militar indirecto de estos dos grandes bloques a través de lo que Laboy describe como “conflictos de baja intensidad”, donde los actores principales serán los pueblos del llamado Tercer Mundo, ello dentro del marco de sus luchas por alcanzar su primera o definitiva independencia.

Para presentarnos una perspectiva del significado “baja intensidad”, el autor nos conduce de la mano en la discusión del debate teórico en torno al concepto mismo del término “Guerra Fría”; seguido por la discusión sobre el surgimiento del enfrentamiento entre las principales potencias del período de post guerra y el desarrollo de los dos grandes bloques militares: por Estados Unidos y Occidente, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); y por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviética y los países del llamado campo socialista, el Pacto de Varsovia.

Los escenarios donde esta llamada Guerra Fría se desarrollaron son, en primer lugar, el continente asiático donde ya, tan temprano como finales de la década de 1940, se produce el triunfo de la Revolución China bajo la dirección del Partido Comunista de China y se funda la República Popular China. El triunfo de esta gran revolución impactará las luchas que venían desarrollándose en países como Corea, la antigua Indochina (Laos, Vietnam y Camboya) y otras regiones del Sudeste asiático.

Los procesos de descolonización en Asia, sin embargo, no se limitan a aquellos que surgen bajo la influencia de los partidos comunistas. También se encuentran los desarrollados en lo que hoy son países como India, Paquistán y Bangladesh, por solo mencionar algunos, donde el modo de producción prevaleciente a la fecha de sus independencias y luego, más allá de las mismas, continuó siendo el modo de producción capitalista.

El autor nos presenta también una visión integral de los procesos emancipadores desarrollados en el continente africano en la región conocida como el Magreb musulmán, destacando los procesos de lucha por la independencia en Egipto, Libia, Argelia, Marruecos y Túnez. El autor nos brinda también una perspectiva en torno a otros sucesos no menos importantes desarrollados en la zona subsahariana del resto del continente, particularmente durante las décadas de 1960 y 1970. Se trata de luchas por la descolonización de aquellas regiones que por décadas fueron objeto de repartición por potencias coloniales europeas. Tales son los casos de los territorios ocupados por el Reino Unido de la Gran Bretaña, Francia, Bélgica, sobre todo tomando en consideración el fin de la presencia italiana y alemana en África tras la derrota de estos países en la Segunda Guerra Mundial. En el desarrollo de tales procesos de independencia, las luchas armadas dirigidas por los movimientos de liberación nacional en diversos países encontraron también apoyo en los pronunciamientos de la comunidad internacional a través de importantes resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas como fue la Resolución 1514 (XV) de 1960, conocida aún como la Carta Magna de la Descolonización.

Las características que tomó este movimiento amplio y descolonizador dentro del marco de la sociedad estadounidense también son abordadas por el autor en su libro. Primero, el autor se adentra en el examen de la experiencia de estas décadas en el movimiento de derechos civiles impulsado por el reverendo Martin Luther King Jr.; la radicalización de la lucha de la población afroamericana a través de organizaciones como las Panteras Negras, Black Power y los seguidores del Malcom X, las cuales si bien coinciden en la necesidad de confrontar al gobierno de su país y sus políticas segregacionistas, la forma de hacerlo será a través de diversos métodos de lucha.

El autor nos lleva también de la mano en la narrativa en torno al enfrentamiento de los jóvenes con las instituciones del gobierno de Estados Unidos, particularmente como parte del amplio movimiento contra la Guerra en Vietnam; la cultura contestataria del movimiento hippie; y la inserción del marxismo como base teórica en las organizaciones de la izquierda estadounidense. Igualmente, el texto toma en consideración las grandes aportaciones hechas en la lucha de aquellas décadas promoviendo el adelanto, los reclamos y la organización de las mujeres en la lucha por sus reivindicaciones.

Trasladándonos en el tiempo, el autor también nos recrea en las páginas de su libro el desarrollo del movimiento estudiantil expresado en las luchas de la juventud francesa a partir de los sucesos de la huelga librada a partir de mayo 1968; y aquellas libradas por parte de la juventud mexicana en ese año, coincidiendo con la celebración de los Juegos Olímpicos en ese país latinoamericano. Al hacerlo, el autor logra eslabonar las mismas con aquellas que desarrolladas por la juventud estadounidense contra la Guerra en Vietnam y las desarrolladas también por la juventud al calor de la experiencia de la Revolución Cubana en América Latina. Sobre esta última, Laboy hace un gran esfuerzo de síntesis presentándonos de manera particularizada el desarrollo de varios procesos revolucionarios en los cuales la lucha armada, distinto a Europa o México, fueron determinantes para la lucha de sus pueblos.

Tomando como escenario actual los desarrollos políticos recientes en Europa, principalmente a la luz de las experiencias en Grecia y España, con las plataformas políticas impulsadas por Syriza y Podemos respectivamente en estos países, y ante la imposición de condiciones a sus respectivas economías por parte del Fondo Monetario Mundial y las instituciones financieras de la Unión Europea, el autor nos invita a un largo recorrido histórico de las luchas y procesos emancipadores en diferentes países de África, Asia y América Latina. Después de todo, para el autor no hay liberación ni revolución sin lucha, y solo la resistencia en los pueblos que luchan es la que les garantiza el triunfo.

El libro, como bien indica su título, nos invita a compartir un “breve estudio”, concentrado el mismo en dos décadas, los años 1960 a 1970. Para algunos de nosotros se trata de años muy importantes en la formación política de una generación que, a pesar de las deserciones o transformaciones en la conciencia individual de muchos de sus actores, aún persiste en la búsqueda de las transformaciones del mundo que nos ha correspondido vivir y por el cual se ha ofrecido una cuota de sacrificio. Si la lectura de las páginas que usted se dispone a leer en breve despiertan la inquietud del porqué la lucha y la resistencia debe continuar hasta el triunfo definitivo, el autor habrá cumplido su cometido.

Les invito a leer y profundizar en el conocimiento de los sucesos aquí narrados. ¡Adelante!


jueves, 16 de febrero de 2017

La época dorada del islam y la invasión mongola de 1258

La época dorada del islam y la invasión mongola de 1258
Por Pablo L. Crespo Vargas

Nota editorial: Este artículo fue publicado por primera vez el 27 de septiembre de 2014 en el Suplemento Cultural Sabatino, Página 0, periódico El Post Antillano.

Ilustración del siglo XIV sobre el asedio a Bagdad (1258). Localizada en Staatsbibliothek Berlín/Schacht 

El 13 de febrero de 1258 las hordas mongolas, junto a sus aliados, entran a Bagdad, capital del Califato Abasí (dinastía suní) comenzando una jornada, que duraría toda una semana, de masacres, saqueos, destrucción de mezquitas y otros edificios públicos, al punto que la ciudad fue despoblada totalmente. Al-Musta’sim, califas abasí, fue hecho prisionero y se le obligó a presenciar la destrucción de la ciudad. En el último día de saqueos, fue enrollado en una alfombra, por donde los caballos mongoles marcharon hasta que muere.

Al-Musta’sim fue el último califa abasí de una dinastía que se remontaba al año 750 de nuestra era. Aproximadamente para el siglo IX los abasíes llevan su imperio a su máxima expresión, convirtiéndose en la primera potencia militar, económica y cultural del planeta en ese momento. Bagdad, como capital del califato, fue una ciudad en constante crecimiento, llegando a tener sobre un millón de habitantes. Ya en el siglo X, la ciudad, al igual que el califato abasí comienza a decaer gracias al surgimiento de la confederación búyida (casa iraní chiita), que estableció un imperio en la región de Persia, y a la llegada de las invasiones turcas selyúcidas (creyentes sunitas). No obstante, fue la invasión de los mongoles la que daría punto final a los abasíes y convertiría a Bagdad en una ciudad en ruinas.

Los mongoles, dirigidos por Hulagu Kan (1217-1265), nieto de Gengis Kan y hermano del Mongke y Kublai Khan, tenían la misión de conquistar el suroeste asiático. La campaña inició con la subyugación de las tribus loras del sur de Persia (1255-1256) y luego con la destrucción de los nizaríes (una rama del ismaelismo, el cual a su vez es una rama de los musulmanes chiitas), secta que popularmente es conocida como la de los “asesinos” (1256-1257). El tercer objetivo fue la ciudad de Bagdad, la cual cayó en 1258. EL ejército de Hulagu estaba compuesto por tropas mongolas como fuerza principal y estaba auxiliadas por fuerzas cristianas, georgianas, armenias, turcos, persas y un contingente de artilleros chinos. Luego de la conquista y destrucción de la ciudad, las huestes de Hulagu conquistan Siria y comienzan a presionar al sultanato mameluco establecido en el Cairo hasta que se da la batalla de Ain Jalut (el 3 de septiembre de 1260, sureste de Galilea) donde se produce la primera gran derrota mongola y se detiene el avance de estos en el Medio Oriente. Curiosamente, Hulagu había tenido que regresar con parte de su ejército para resolver los problemas de sucesión dejados con la muerte de Mongke Kan, lo que provocó una guerra civil que terminó dividiendo el imperio mongol en cuatro kanatos o reinos independientes.

Al igual que estos días, el Medio Oriente vivía tiempos de convulsiones, donde distintos grupos luchaban por mantener control sobre la región. Sin embargo, la caída de Bagdad en el 1258 fue mucho más que el fin de los abasíes, significó el fin de la llamada época dorada del islam, donde se propagaron las artes y se realizaron grandes contribuciones a la agricultura, la economía, la literatura, la filosofía, las ciencias y a los adelantos tecnológicos.

El mundo hispano, con el desarrollo del Califato de Córdova (929-1031), también vivió su época dorada. Esta ciudad llegó a ser habitada por cerca de un millón de personas, teniendo una biblioteca de sobre 400,000 volúmenes, aparte de ser centro de estudios filosóficos, matemáticos y astronómico.

jueves, 2 de febrero de 2017

Prólogo a "El Tallit Escondico: La presencia sefardita en Puerto Rico"

Prólogo a El Tallit escondido: La presencia sefardita en Puerto Rico

Dr. Ángel L. Vélez Oyola
Director de la Escuela de Teología
Universidad Interamericana de Puerto Rico

Y el Señor dijo a Abraham…
“Deja tu tierra natal y la casa de tu padre,
y ve al país que yo te mostraré”. (Gen. 12)

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Hablar de un grupo étnico siempre es una tarea complicada, no todo el tiempo se encuentran palabras que puedan apoyar lo que pensamos o predicamos con relación a dichos pueblos, esto es exactamente lo que ocurre en correspondencia con el pueblo Judío, querido por tradición religiosa y raíces del cristianismo. Sin embargo, un pueblo poco comprendido a través de los siglos. Por esto al encontrar algún trabajo intelectual cuyo objetivo es el estudio histórico del mismo, nos llena de interés y hasta entusiasmo. Aquello que es trasmitido en algún texto y más si es una investigación de tesis y posterior publicación. Esto es lo que ocurre con la presente obra de la profesora Ana Alicea Rivera. Al entrarnos en la larga travesía migratoria del pueblo hebreo observamos que en “Nuestra América”, como decía José Martí, no ha sido la excepción.

La profesora Ana Alicea Rivera demuestra con gran interés y utilizando un atrayente banco de recursos históricos, historiográficos y hasta lingüísticos (filología), lo que fue el papel y la influencia ejercida por el pueblo hebrero en nuestra isla desde sus primeros años, pasando por los periodos de conquista, colonización y más importante evangelización por parte del llamado pueblo español. Pueblo lleno de contrastes y contradicciones en esa época. Época de reconquistas y reconquistados por culturas ya establecidas.

Sería muy difícil para cualquier especialista en Historia de Latinoamérica y/o Teología el análisis de manera tan adecuada esos primeros años de los judíos en Puerto Rico y aún más, el del papel que jugó la iglesia con relación a las creencias religiosas judías que no se amoldan al pensamiento típico de un país que se resistía a los avances del renacimiento en los siglos XV y XVI. Sin embargo, este problema la profesora Ana Alicea Rivera lo ha superado, demostrando un análisis adecuado e interpretando con gran madurez y valentía, además del conocimiento personal, lo que fue el papel del pueblo judío en Puerto Rico.

Vemos que, un estudio como este va más allá que solo datos históricos o etnohistóricos, se convierte en un ejercicio de analizar las mentalidades de la época las cuales no están tan apartadas como las del siglo XXI con sus prejuicios y contradicciones. Por tanto, es importante que estudios como este nos abran caminos para poder encontrar aquellos que llamamos raíces familiares, entre los pueblos. Al final, como dice Paula Bonhoffer, “lo que nos separa es tan solo espacio…” y la profesora Ana Alicea Rivera, con este estudio se ha dado a la tarea de acercar esta distancia, con la devoción y amor que caracteriza sus creencias.


sábado, 14 de enero de 2017

¿La historia se repite? El Caso de Oscar López Rivera y los prisioneros políticos de 1895-96

¿La historia se repite? El caso de Oscar López Rivera y los prisioneros políticos de 1895-96
Por Jorge Nieves Rivera

Nota editorial: Jorge Nieves Rivera es maestro de historia de escuela superior y estudiante doctoral de Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. Publicó su tesis de maestría con el título de Agricultura, rebelión y devoción: Tres microhistorias del sureste de Puerto Rico que originalmente fue su tesis de maestría en el Programa Graduado de Historia de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metropolitano.

Foto de boricuahumanright.org
El 19 de enero de 2017 se cumple el plazo para que la administración del Presidente de los Estados Unidos Barack Obama indulte al prisionero político puertorriqueño Oscar López Rivera. Sin ánimos de realizar una cronología de los prisioneros y prisioneras políticos puertorriqueños en cárceles extranjeras conocemos que desde el siglo XIX han existido boricuas presos por delito de conspiración, sedición o por propiciar rebeliones separatistas: primero contra España y luego de 1898, contra los Estados Unidos. Un ejemplo de esto lo fue el caso de los rebeldes del sureste de Puerto Rico.

En octubre de 1895, veintisiete puertorriqueños de los pueblos de Patillas y Arroyo, fueron detenidos por pertenecer a sociedades secretas donde se conspiraba con el fin de separar a Puerto Rico de España. Sin embargo, a falta de pruebas, fueron liberados por la Guardia Civil (fuerza militar española a cargo de los asuntos de seguridad internos de España). Para el octubre del 1896 los arrestaron nuevamente y fueron sentenciados por el Consejo de Guerra en San Juan de conspirar para una rebelión y atacar a las fuerzas armadas. Durante el segundo arresto de los sediciosos, el Consejo exigió al Gobernador General de la Isla el traslado de los penados a cárceles en la península debido a que contaban con antecedentes en contra del régimen colonial. Por lo tanto, era considerado inseguro que cumplieran sus condenas en cárceles locales. Por esta razón, solicitaron trasladado en el primer barco de vapor que saliera hacia España.

A su llegada a la península, fueron recibidos por el gobernador interino de Cádiz, quien inmediatamente los envió a prisión. No obstante, en espera de la orden militar que indicaba las distintas cárceles donde cumplirían las condenas, los rebeldes arrestados permanecieron un año presos en Cádiz. Finalmente, por intervención del Ministro de Ultramar, Segismundo Moret, fueron indultados. Más de la mitad de los arrestados zarparon desde la península con destino a la Isla el diez de febrero de 1898.

Como maestro de historia, fue inevitable comparar y contrastar estos prisioneros políticos puertorriqueños finiseculares con el prisionero político actual: Oscar López Rivera. Son sobrados los paralelismos en estas dos historias, tanto en los prisioneros políticos de Arroyo como en Oscar López. En ambos sucesos encontramos que tanto los presos políticos de Cádiz como López Rivera pertenecían a sociedades secretas que conspiraban con fines separatistas, fueron sentenciados por los mismos cargos y enviados a cárceles extranjeras a cumplir sus condenas. Por otro lado, contrastan los elementos de la condena entre ambos presos políticos. A ninguno de los prisioneros políticos por los sucesos de Arroyo se les sentenció a más de diez años de prisión, ni por los cargos de conspiración para la rebelión, ni por los cargos de ataques a las fuerzas armadas.

Ahora bien, debemos enfatizar en la similitud del contexto histórico en que se han desarrollado ambos procesos de liberación. El momento en el cual fueron puestos en libertad los prisioneros arroyanos se estaba llevando a cabo la instauración del gobierno Autonómico para Puerto Rico, bajo la administración del Gobernador General Manuel Macías Casado. Mientras que, en la actualidad, Puerto Rico espera la liberación de Oscar bajo el control de una Junta de fiscalización, acordado por el gobierno federal y en los albores del centenario del establecimiento de la ciudadanía estadounidense a los puertorriqueños.


Desde noviembre de 1897, se exigió la liberación de prisioneros políticos en cárceles extranjeras por cargos de conspiración para la rebelión. Esperanzados, que el 2017, después de ciento veinte años, la historia se repita para que “Don Oscar” regrese a su casa y con él, la descolonización de nuestra Isla.

sábado, 7 de enero de 2017

Tapón generacional y su impacto social

Tapón generacional y su impacto social
Por: Dr. Dioris Contreras


Estoy seguro que la palabra tapón le es muy familiar, ¿quién no ha estado en medio de un tapón? Aunque la palabra tapón se puede usar de diferente manera, al final se llega a la misma conclusión, “tapar o detener el paso de algo”.

Es posible que cuando escuches o veas la palabra tapón, le puede traer algunos recuerdos. Comúnmente, se denomina tapón al poco flujo de vehículos o la paralización del tránsito por causa de algún fenómeno provocado o no, en la vía pública. El mismo puede ser causado por la avería de un automóvil, reparación de un tramo de la carretera, alguna actividad deportiva o política, entre otras razones. Además, la palabra tapón es utilizada en varios conceptos adicionales como el exceso de cera en los oídos, pieza para tapar una botella, objeto que obstaculiza el tránsito o simplemente el impedimento de encestar un canasto en el juego de baloncesto.

En este contexto utilizaré el término de “Tapón generacional” para desarrollar y argumentar el estancamiento generacional y su impacto en la sociedad. Es posible que haya escuchado la palabra “padrino, pala, contacto”, para hacer referencia de una influencia que permitiría conseguir un empleo, asenso, regalo, becas y bonificaciones, sin tener las cualificaciones necesarias o bien escalar posiciones por encima de otros que están cualificados. En una nación donde se valida este tipo de práctica no hay lugar a dudas que se forje un tapón generacional. También, una nación que practica el inmovilismo social a través de una élite de poder o firma de familia, sigue la línea del enajenamiento de un sector productivo, capaz y creativo que tienen las características fundamentales para mover un país por la justicia social.

Utilizaré como modelo tres áreas de nuestras estructuras sociales que pueden ser muy conocidas por nosotros. Primero, te invito a hacer un sondeo de las organizaciones comunitarias, clubes sociales y asociaciones de residentes en los diferentes condominios. En su gran mayoría, son dirigidos por grupo de personas que durante décadas se mantienen como miembros ejecutivos de esas organizaciones, por ello, el movimiento generacional es muy lento.

En segundo lugar, haré referencia exclusivamente a los movimientos deportivos como tapón generacional. Detente unos minutos y mira la estructura organizativa de los movimientos deportivos asociados y federados. Observarás que, en la mayoría de sus federaciones, han sido y son dirigidas por el mismo grupo de poder que pasan años y años al frente de esas instituciones teniendo o no los resultados esperados por la sociedad y seguidores de esas disciplinas deportivas. En muchos de los casos los cambios que se dan, son productos de un proceso empañado por los cuestionamientos, señalamientos y amenazas. En muy pocos casos, pero muy pocos se ha visto un acto de desprendimiento en apoyar y dar paso a nuevas generaciones, que se han capacitado en áreas específicas en la gerencia deportiva. Estas organizaciones tienen en común las siguientes características:
  1. Realizan asambleas.Hacen reuniones.
  2. Frecuentemente utilizan el vocablo de transparencia, pero no tienen informes al día con las instituciones correspondientes.
  3. Gozan de una aparente democracia, pero tienen todo “plancha ‘o”, dejan pasar al que ellos quieren o responden a sus intereses.
  4. Al final se aprueba lo que ellos deciden.
  5. Hay poca movilidad en las estructuras directivas.
  6. Crean organizaciones paralelas.
  7. Se intercambian los roles de poder, ejemplo de eso es que el presidente pasa a ser vice, el tesorero pasa a ser secretario y el secretario a tesorero, luego el ex presidente pasa a ser el tesorero y así sucesivamente, manteniéndose el mismo grupo directivo.
Esto crea poca motivación para que otros formen parte o se integren a las actividades, lleven nuevas ideas, tengan nuevas aspiraciones y ejecuten acciones afirmativas.

Tercer lugar, en el ámbito político, te invito a dar otra ojeada por las páginas de la historia de nuestra América Latina, con especial atención a los países de las islas del Caribe: Cuba, Haití, Puerto Rico y República Dominicana. En el caso de Cuba, justificado o no por un ideal revolucionario, la familia Castro y sus allegados han mantenido el control absoluto del gobierno cubano. Después de varias décadas gobernada por Fidel Castro, en un aparente cambio de mando, se queda en el poder su hermano Raúl Castro, y un gabinete con pocos cambios o espacio real para una nueva generación, provocando con ello un tapón generacional de grandes hombres y mujeres que solo dejarán sus nombres inscritos en sus expedientes personales (actas de nacimiento, datos escolares, entre otros).

De Haití ni hablar, un país secuestrado por familias que han cuasi gobernado este pedacito de tierra, que después de ser ejemplo de un carácter forjador de independencia, lucha y sacrificio por su soberanía, es un país hoy ingobernable. Un país donde impera el caos, la inseguridad, junto a una gran pobreza, donde en pleno inicio del siglo XXI no han podido lograr realizar unas elecciones ordenadas. Mientras, Puerto Rico, colonizada por España, fracasa en su intento de independencia con el Grito de Lares el 23 de septiembre de 1868. Este mismo grito de soberanía, sigue latiendo en el corazón de quienes anhelan ver una patria libre de todo yugo extranjero, que se ha perpetuado desde 1493 hasta el presente, encadenando ese récord histórico de ser la única colonia del Caribe, sin un estatus político verdaderamente definido. Este grito se extiende en toda la esfera de la sociedad puertorriqueña, en busca de más que una definición territorial, un rompimiento del bipartidismo que desde 1952, hasta la fecha han sido los causantes de los aciertos y desaciertos de ambas administraciones políticas: el Partido Popular Democrático (PPD) y el Partido Nuevo Progresista (PNP); ambos partidos, han aportado significativamente al tapón generacional en la Isla del Encanto.

Usando el modelo bipartita, se puede apreciar que su liderato se ha mantenido muy poco variable, alcaldes, representantes y senadores que han permanecido durante décadas, y no necesariamente por una sana administración, han hecho posible que el debate en la casa de las leyes junto a los gobiernos locales, sean estériles para la sociedad, pero productivos para la firma de familia de su colectividad, aunque se le llame partido político. Esta estructura de gobierno contribuye al tapón generacional porque no se le da valor al mérito, si no a los que comúnmente se les llama “batatas políticas”, (con el permiso de la batata que es un producto muy nutritivo). Otro término utilizado en esta esfera son los llamados “atornillados”; personas que no cumplen con los requisitos mínimos, pero le diseñan un puesto a su medida. La influencia, recomendaciones, favores, son la orden de cada cuatrienio logrando crear un gigante gubernamental, que ha enfrascado a Puerto Rico en una profunda crisis. La degradación profesional a la que son sometidos miles de trabajadores, etiquetados por el color de su partido y no por sus capacidades. ¿Pero dónde quedan los que no llegan al poder? El caso de los talentos nacionales que no se les da participación genuina en sus respectivas áreas por su forma de pensar. Ese es el caso de los Independentistas. El Partido Independentista Puertorriqueño, que en su momento llegó a ser la segunda fuerza política del país, pero al pasar del tiempo también quedó rezagado por dos factores fundamentales, según mi apreciación. Una, la persecución política y la otra, el inmovilismo de sus líderes en las estructuras de poder. Hombres y mujeres muy capacitados, pero poco valorados, vistos con poca o ninguna posibilidad de llegar al poder. Un liderato con buen discurso, pero consumido por el desgaste político.

Otro problema fundamental que impacta negativamente y contribuye al tapón generacional, es el denominado premio de consuelo. La práctica negativa de acomodar a los funcionarios salientes en puestos de confianza o como asesores. Se puede presentar el caso de alcaldes que han perdido en sus municipios y luego son contratados con jugosos salarios como asesores de dos y tres gobiernos municipales. A esto se suma el tiempo sin definir que debe o puede tener un alcalde, en algunos de los casos pasan del tercer término, como son:
  1. Sol Luis Fontanes Olivo del municipio de Barcelona – 27 años, arrestado por corrupción.
  2. Carlos Meléndez Martínez, municipio de Aguadilla 16 años.
  3. Francisco López municipio de Barranquitas 16 años.
  4. La familia Rivera en Bayamón con más de 36 años en el poder. (Padre e hijo)
  5. La familia Miranda en Caguas más de 16 años en el poder. (Padre e hijo)
  6. Familia Soto en Canóvanas más de 20 años (Padre e hija, posible sustituto otro hijo).
  7. La familia Aponte en Carolina gobiernan desde el 1984 al presente (Padre e hijo)
  8.  Ángel Malavé en Cidra más de 20 años.
  9. Carlito López en Dorado más de 25 años.
  10. Aníbal Meléndez en Fajardo más de 25 años en el poder.
  11. Héctor O’Neill en Guaynabo con más de 25 años en el poder.
  12. Juan Aubín Cruz Manzano con más 36 años en el poder (es el de mayor tiempo en la historia de Puerto Rico, al finalizar este cuatrienio 2012-2016 cumpliría 40 años en el poder).
  13.  José Guillermo Rodríguez en Mayagüez, con más de 20 años en el poder.
No obstante, lo peor del caso en la mayoría de estos gobiernos locales, es la imposición por dedos de quien sustituirá a cada alcalde dentro de las filas de sus partidos. Provocando en muchas ocasiones enfrentamientos internos en las diferentes colectividades. Como agravante que permite una desigualdad social y al tiempo un tapón generacional, es la colocación de los hijos, familiares y allegados en puestos y lugares claves dentro del gobierno. El reciclaje de puestos, creación de nuevas plazas junto a la degradación de buenos profesionales, son la orden del día en esta maquinaria partidista. Para salvarse, el ciudadano común debe aspirar a puestos donde sean especializados, donde el proceso se hace un poco menos viciado, puesto que se requiere de ciertas licencias o destrezas que van más allá del esfuerzo de la “ley del atornillamiento”. Estas prácticas continuas llevan a la sociedad productiva al inmovilismo social, por ende, obstaculizan el desarrollo de las nuevas descendencias, provocando un tapón generacional.

Mientras tanto, en República Dominicana, cuna de la civilización de América. La Española, como se denominaba la isla, tuvo como baluarte la primera universidad del Nuevo Mundo, la Universidad Santo Tomás de Aquino, hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo. Un país marcado en la historia por sus constantes golpes de estado, con sus grandes figuras autoritarias como Rafael Leónidas Trujillo, que gobernó la sociedad dominicana por más de 30 años. Luego, el Doctor Joaquín Balaguer, que gobernó por 24 años. Su poder era tal, que su palabra fue de gran peso para establecer en el poder al gobierno del Partido de Liberación Dominicana (PLD) en el período de 1996-2000, llevando como presidente al doctor Leonel Fernández Reyna y al Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en el período de 2000 al 2004, con Hipólito Mejía como primer ejecutivo de la nación dominicana. En ambos casos, el inmovilismo social fue latente; llegaron al poder las viejas figuras que fueron cuestionados en el pasado por haber formado parte del gobierno de Trujillo y Balaguer, gobiernos que mancharon con sangre la historia dominicana, donde en el más cruel de los asesinos está la corrupción junto a la muerte física de los jóvenes intelectuales de la época.

Al presente, la República Dominicana tiene una deuda histórica, moral y patriótica con los casos inconclusos de las muertes y desaparición de Orlando Martínez y el profesor Narciso González. Estos son dos ejemplos de cómo el estado silenció una voz generacional. En el tren gubernamental, se puede apreciar en un análisis sencillo, que el tren administrativo parece ser elaborado y diseñado para un sector de la sociedad dominicana. Este grupo social o de familia, cada cuatro años, corren todos los puestos de la administración del estado. Se colocan en puestos a personas que no tienen la mínima preparación para ejercer esa función. Otros de los casos son los famosos asesores, que algunos son hijos de funcionarios que están estudiando una carrera y son designados como asesores, dejando fuera a aquellos que están preparados. Otro problema que lleva consigo el tapón generacional, es la lista de los asesores de asesores que terminan no asesorando a nadie, pero no dan movilidad social. Justo en el ámbito político, la Constitución Dominicana se ha modificado 39 veces, en su gran mayoría para tratar el caso de la reelección dominicana.

Es en el 2015 con la última modificación, que se pone de manifiesto el gran interés individual por encima del interés colectivo. Se obligó a hacer un pacto para modificar la Constitución Dominicana, en términos de reelección presidencial, que constituía en que, si se lograba aprobar esto, los senadores y diputados vigentes continuarían siendo los candidatos a reelegirse. Esto provocó que cientos de jóvenes no participaran libremente de un proceso democrático y protegido por “la Constitución” el derecho de elegir y ser elegido. Lo que trajo como resultado que se quedaran más del 90 por ciento en el caso del senado y sobre el 60 por ciento en la cámara de diputados los mismos funcionarios. Teniendo como consecuencia un tapón generacional en la casa de las leyes dominicana.

En términos generales, se impone el clientelismo político, abultando la nómina del estado de manera criminal, cuando se designan salarios a los activistas políticos sin hacer ninguna labor productiva al país, estas son las denominadas “botellas”. “Botella”, es un término utilizado para diferenciar el empleado público que recibe un salario por su trabajo, del empleado público que no trabaja, no tiene funciones asignadas y solo se reporta a una oficina llamada banco para cobrar su salario. En ese orden, la República Dominicana exhibe una aparente apertura de los partidos políticos que forman una estructura de poder para negociar posiciones y beneficios particulares, en perjuicio del pueblo. Cuando se analiza la composición organizativa y directiva de los partidos, se puede observar que su liderato se mantiene intacto al pasar los años. Un elemento adicional, es lo que ocurre en el congreso, las principales medidas son discutidas en lo interno de los comités políticos y luego le bajan la línea a seguir a los congresistas para legitimar o hacer una aparente democracia representativa. En este caso, es imposible que surjan nuevas iniciativas, todo llega impuesto, y el que se opone paga un alto precio dentro de la colectividad, (en Puerto Rico el caso de los auténticos, cuando 5 senadores se opusieron a llevar a la presidencia del senado al ex gobernador Dr. Pedro Rosselló, los cincos legisladores que se opusieron pagaron el precio político de no ser favorecidos por su partido).

En estos momentos no estamos tan lejos de imitar a nuestra madre patria en su tiempo de colonización, la realeza se mantenía intacta, con una poca movilidad social, lo que ha desencadenando en el presente, la llamada “generación perdida”; se estima que el 62% de los jóvenes españoles hasta los 24 años, buscan su primer empleo. También en estos países caribeños antes mencionados, tenemos una generación perdida y lo peor del caso, es que ese legado lo seguimos extendiendo a las próximas generaciones. Claro está, a diferencia de España que tiene más de un millón de jóvenes sin empleo, en República Dominicana el desempleo en la juventud sobrepasa el 30%, según el informe del 2013 de la organización Mundial del Trabajo, cuya cifra aumentó considerablemente en el 2016. En caso de Cuba, solo esperan tener una ruta de escape, como lo hacen los deportistas, mientras que los puertorriqueños emigran a los Estados Unidos, provocando una fuga de profesionales e incrementando en la Isla un tapón generacional.

Finalizo expresando el grito desesperado de una joven que se encuentra atrapada en una sociedad que no le ha dado paso al desarrollo personal y que justamente fue mi inspiración para escribir sobre el tapón generacional. Esta joven publicó en su cuenta de Facebook, el siguiente comentario:

“Hoy es un día de esos que me pregunto para que me sirvió graduarme con dos bachilleratos, lo tengo de lujo. Sobre cualificada para algunos, sin experiencia para otros, sin la pala adecuada para otros. Siii, sé que al menos tengo trabajo (gracias a Dios), pero solo los que están en este turno me entienden, soy humana y me angustio. Esta brutalll! Uno estudia para ejercer una posición acorde, no para intentar sobrevivir a 2 horas de viaje a 7.25/h y rompiendo noches que es sobre vivir triple. Rompí noche estudiando, fui atleta para poder lograrlo, sufrí y sudé esos estudios y un día como hoy estoy tratando de llegar despierta a las 6am” SIC. Nombre de autora protegido.

Es necesario y urgente que se rompa con este ciclo destructor generacional, estableciendo nuevos parámetros para la generación de empleos de calidad a una generación que solo espera el momento de ejercer su profesión, una generación que ayer era el futuro. Debemos abrir el espacio a una generación deseosa de aportar en su sociedad, creando empleos donde se evalué las credenciales y no los amiguismos. Creando empresas que den paso al desarrollo personal, evitando los males que llevan al tapón generacional, tales como la poca movilidad social, fuga de talentos, servicios deficientes y empleados altamente desmotivados, ansiosos, violentos y frustrados. En el ámbito político e instituciones sociales de interés público, se deben limitar los términos directivos, evitando de esa forma un vicio de continuismo, corrupción y limitación de nuevas ideas. Es necesario la alternabilidad en todas las gestiones que emprende el ser humano. Nos corresponde a todos romper con este ciclo de un tapón generacional.

jueves, 22 de diciembre de 2016

1910-1920: Década de formación del fútbol en Puerto Rico

1910-1920: Década de formación del fútbol en Puerto Rico
Por Edwin R. Jusino

Foto del Blue Book de Puerto Rico, 1918, en la página 444, El libro de Puerto Rico, de G.V. Keelan.

La historiografía sobre el deporte fútbol o balompié, considerado alrededor del mundo como el deporte rey, en Puerto Rico es poca, y trabajada por historiadores aficionados.[1] No obstante, esta labor ha sido de suma importancia y relevancia. Después de todo, si no fuera por personas tales como el profesor Luis Reinaldo Álvarez, Tony Lorenti, el primero un ex jugador y profesor universitario en la actualidad y el segundo un periodista e historiador del fútbol en Puerto Rico, entre otros no tendríamos ningún record escrito sobre la trayectoria de este deporte en nuestra Isla.

En cuanto a cuando el deporte fue introducido a Puerto Rico es cuestión de debate hasta el día de hoy. Álvarez y Lorenti, en su libro Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) señala que “No es hasta la década del 1910, en plena dominación norteamericana, cuando comienza a jugarse al fútbol en forma organizada”.[2]

Es importante notar que el deporte del fútbol va a ser usado como una herramienta para contrarestar la imposición de la cultura estadounidense. Reportes de periódicos de la década resaltan en varias ocasiones enfrentamientos entre equipos de nativos, y equipos formados por extranjeros, en especial el Celtic.[3]

Ese mismo año se organizó otro equipo de fútbol, los Celtics, formado por norteamericanos, quienes celebraron una serie de encuentros con los equipos activos de la época... Los Celtics, creados para enfrentar al ya famoso equipo San Juan FC, formado por jugadores españoles y criollos, realizaron una exitosa serie a siete juegos.[4]

Según el texto de Álvarez y Lorenti el foco de desarrollo del deporte comenzó en San Juan. Siendo que San Juan es la principal entrada al país, esto no debe sorprender. Igualmente, al estar principalmente centrado en la capital, el deporte rey, no estaría desvinculado a los sucesos políticos y sociales que afectaban a la isla. En especial la Primera Guerra Mundial.

La participación de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial influyó en el desarrollo de los deportes en Puerto Rico. Parte del programa de adiestramiento de los jóvenes puertorriqueños llamados a filas era la práctica del deporte, y muchos aprendieron a jugar algún deporte por primera vez en sus vidas.[5]

Es importante notar que la Primera Guerra Mundial tuvo un gran efecto en el deporte a nivel mundial, en especial en Europa. El fútbol, que había surgido en Europa, se veía en una crisis por el estallido de la guerra. Javier Estepa, periodista del periódico deportivo español MARCA, escribió en el 2012 un artículo relacionado al fútbol mundial durante la Primera Guerra Mundial. Estepa presenta fotos, y varias historias de diversos lugares de Europa; concentrándose más en Inglaterra. Allí los atletas que practicaban fútbol se les consideraban como “traidores” si no se enlistaban en el ejército:

A partir de 1916 el campeonato se detuvo por los acontecimientos que estaban ocurriendo en el transcurso de la I Guerra Mundial. ¿Uno de los motivos? Muchos futbolistas profesionales que jugaban en Inglaterra fueron enviados a luchar. A los que no fueron inicialmente les llamaron"traidores".

Eran los clubes de fútbol los que decidían si su jugador iba o no a la guerra. Tenían la última palabra y muchos de estos clubes decían 'no'. Se produjo un gran revuelo en aquellos años y muchas críticas porque la gente consideraba que los jugadores no eran privilegiados y, por lo tanto, no debían tener un trato de favor.[6]

Por lo visto, mientras en Europa el deporte se paralizaba debido a la Primera Guerra Mundial, en Puerto Rico fue un evento que, como consecuencia, impulsó el desarrollo de la práctica entre los puertorriqueños.[7] Es de importancia notar que los predios del Castillo San Felipe del Morro, entonces un fuerte militar estadounidense, sirvió como escenario para la práctica del balompié o fútbol. Tres años antes de que comenzara el conflicto bélico mundial, en Puerto Rico se realizó el primer partido de balompié, según Álvarez y Lorenti.

En febrero de 1911 se organizó el Comercio Sporting Club. La organización estaba integrada por dueños y empleados de los comercios de San Juan[8].

Emilio Huyke, citado previamente, profundiza sobre la práctica del deporte de balompié o “fútbol español”, como él le llama en su libro Los Deportes en Puerto Rico. Huyke dice lo siguiente en relación al desarrollo del deporte de fútbol en Puerto Rico:

Después de la guerra Hispano-Americana, como ocurrió con muchos otros deportes, vino una etapa en que se compitió esporádicamente. Los deportes en que competían los norteamericanos recibieron mayor impulso que aquellos en que no competían. De ahí que ésta fuera la etapa de desarrollo del atletismo, del béisbol, y del baloncesto.[9]

Huyke, sin embargo, afirma que el deporte fue introducido a Puerto Rico por los españoles.

El fútbol se comenzó a jugar en Puerto Rico 'desde tiempos de España'. Los españoles residentes en la isla interesaron a muchos puertorriqueños en el deporte y éstos lo acogieron con entusiasmo. Los partidos de fútbol atrajeron buenas concurrencias y despertaron el interés general por el deporte español.

Huyke afirma, como ya citado anteriormente, que la Primera Guerra Mundial impulsaría el deporte en Puerto Rico como nunca antes. Es importante notar que hay una contradicción de parte de Huyke en este sentido. Por una parte, afirma que la participación de los Estados Unidos, y por consecuente la de Puerto Rico en la Primera Guerra Mundial, influyó en la propulsión del deporte, pero por otro lado, afirma que en Puerto Rico los españoles popularizaron entre los criollos el deporte. También es importante resaltar que Huyke habla de la Primera Guerra Mundial como influyente en el desarrollo del deporte, en general, en Puerto Rico. Por otro lado, Huyke habla del 'alto inesperado' en la marcha de los deportes en Puerto Rico con la entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.[10]

El planteamiento de Huyke, sin embargo, puede que tenga una validez en cuanto a la filosofía pedagógica principal de la época propuesta por John Dewey. Según Juan Rodríguez López, en Historia del Deporte, se indica al respecto que:

Explícitamente habla Dewey de los campos de deportes como uno de los lugares a donde hay que trasladar la educación, muy adecuado como tarea colectiva, organización y esfuerzo colectivo entre alumnos; los deportes son, también, actividad de los adultos, actividad importante de la sociedad adulta, si bien, no necesariamente trabajo.[11].

Los valores de organización, esfuerzo colectivo, y las tareas colectivas son muy importantes en cuanto a la milicia. Por lo tanto, como una filosofía imperante de la época en cuestión, es muy probable que haya sido una de las razones por las cuales se haya dado una prioridad a los deportes en cuanto al entrenamiento de las tropas del ejército estadounidense.

También hay que poner en contexto los sucesos políticos locales de la década, ya que el mismo texto de Álvarez y Lorenti sugiere que el balompié no estaría desvinculado a los sucesos políticos y sociales de la época. La historiadora, Elba Tirado de Delucca PhD, en colaboración con su esposo el profesor Jorge A. Delucca Pabón, en el libro Historia de Puerto Rico Siglo XX, presentan las primeras dos décadas (1900-1917) como un periodo de tiempo en el que se debate la ampliación de los poderes civiles en la isla tras la aprobación de la Acta Foraker.[12]

Por otro lado, las historiadoras Blanca Silvestrini y Maria Dolores Luque de Sánchez, en su libro Historia de Puerto Rico: Trayectoria de un Pueblo, presenta una década llena de luchas obreras[13], y de movimientos para adquirir una nueva carta orgánica, que a la postre, se lograría incluir la ciudadanía estadounidense en el 1917 con la aprobación de la Ley Jones.[14]


Es en este marco que el deporte del fútbol comienza a adquirir auge entre la población puertorriqueña, en especial las clases medias comerciantes. Álvarez y Lorenti presentan en su escrito la creación del primer club de Puerto Rico en el año 1911. El mismo, conocido como el Comercio Sporting Club, fue fundado por dueños y empleados de los comercios de San Juan.

En febrero de 1911 se organizó el Comercio Sporting Club. La organización estaba integrada por dueños y empleados de los comercios de San Juan. Presidió la entidad el Sr. J. López McCoard, su secretario, Ángel Nandín Lomba y el tesorero Juan Arana. El Club organizó dos equipo de fútbol...[15]

También estamos trabajando para formar nuestro team de Base-Ball y cuando la ocasión lo permita, estableceremos el equipo de Cricket, juego que es desconocido aquí. (1911, febrero 13).[16]


El periódico Boletín Mercantil de Puerto Rico reseñó aquel primer partido de fútbol[17] de los equipos del Comercio Sporting Club:

El domingo pasado tuvo lugar en la hermosa campa de El Morro cedida galantemente por el Capitán Mr. Field, de Infantería, al Comercio Sporting Club, un interesante match de foot-ball association, entre el 1ro. y 2do. team.[18]

Es menester resaltar dos aspectos. El primero, tanto Huyke como Álvarez y Lorenti presentan al deporte del fútbol como uno practicado y promovido principalmente por residentes de la isla de clase media alta. Sin embargo, Álvarez y Lorenti son los primeros en señalar que también lo practicaron asalariados. Esto es un contraste con el resto del mundo, donde principalmente, el deporte fue impulsado por las clases pobres y asalariadas en un principio.

El segundo aspecto importante de resaltar es la presencia, nuevamente, de la milicia estadounidense en el desarrollo del deporte del fútbol asociación o español. El Morro, que en aquel entonces era parte del sistema militar estadounidense, funcionó como el escenario de varios enfrentamientos reseñados por los diarios de la época. Los diarios que Álvarez y Lorenti citan son el Boletín Mercantil de Puerto Rico, el PR Eagle, el Puerto Rico Ilustrado, La Correspondencia, y la Democracia.[19]

Álvarez y Lorenti entran a comentar sobre el efecto de las luchas sociales de la época y su efecto en la práctica del balompié. Álvarez y Lorenti sugieren en su texto que la otorgación de la Ley Jones provocó un declive en las diferencias marcadas en la sociedad entre estadounidenses, españoles y criollos.

El fútbol recrea viejas rivalidades entre poblaciones, grupos étnicos y estratos sociales. Los partidos de fútbol son una oportunidad para dilucidar, zanjar, o solucionar problemas de supremacía entre unos grupos y otros. Estas rivalidades se ven alimentadas por los conflictos sociales, políticos o culturales, y es en los juegos de fútbol donde se desatan grandes pasiones, a veces con episodios de violencia. La afición al fútbol de los primeros años debe en parte su arraigo a la rivalidad surgida entre los tres grupos nacionales residentes en Puerto Rico: los norteamericanos (representados por los militares destacados en la isla), españoles (generalmente comerciantes y sus empleados), y criollos.[20]

En este primer extracto del texto de Álvarez y Lorenti se percibe que en el fútbol se manifestaba esa lucha entre los diversos sectores de la sociedad. No obstante, Álvarez y Lorenti sugieren que la aprobación de la Ley Jones en Puerto Rico en el 1917 no fue beneficiosa para el deporte. Se debe recordar que la Ley Jones del 1917 es la legislación federal que sustituyó la ley orgánica del 1900, conocida como la Ley Foraker, y que otorgó o impuso la ciudadanía estadounidense en el territorio de Puerto Rico.

La nueva ley intentó lograr una nueva vinculación sociopolítica de los puertorriqueños con los norteamericanos, reforzada con la implantación de la ciudadanía americana. Con la instauración de un gobierno civil de “ciudadanos americanos” y con la sustitución gradual de los militares por burócratas civiles se van haciendo menos marcadas las diferencias entre los tres grupos que practicaban al fútbol para la época. Esto, el terremoto del 1918 y el apoyo recibido por las escuelas y colegios privados para los deportes del bésibol y del baloncesto ayudaron al descenso de la práctica del fútbol durante los últimos años de la década.[21]

Esta aseveración de Álvarez y Lorenti contrasta marcadamente con lo presentado por Huyke, entorno a que la Primera Guerra Mundial ayudó a fomentar aún más el deporte del fútbol en Puerto Rico. La Ley Jones del 1917 es la legislación, como ya se ha mencionado, que otorga la ciudadanía estadounidense, y que, a su vez, permite que el ejército estadounidense comience a reclutar masivamente hombres en su mayoría de edad a las fuerzas armadas. Si no fuera por la legislación estas masas que fueron reclutadas no hubieran quedado expuestos al régimen de entrenamiento que fomentaba la práctica de algún deporte.

Parece también contradictorio que Álvarez y Lorenti, a la vez, afirmen que a pesar de la Ley Jones, el terremoto del 1918, etc., el fútbol se continuó practicando en Puerto Rico.

A pesar de lo antes señalado, en las Fiestas de Pueblo se continuaba la práctica de incluir entre las actividades atléticas de las festividades un partido de fútbol. Para finales de enero de 1917 se anunciaba en la prensa del país las Fiestas de Carnaval de Arecibo. En estas se incluyeron una serie de actividades, a saber: baile de coronación, baile de los artesanos, baile infantil, carreras de bicicleta, desfile, verbena, y un dia de competencias atléticas incluyendo un partido de baloncesto, y uno de fútbol. (1917, La Correspondencia, enero 31, p 4).[22]

Por tanto, no se puede afirmar que la Ley Jones del 1917 haya sido detrimental para la práctica del deporte rey. De hecho, se pudiera crear el argumento, basado en la evidencia que presentan Huyke, que la Ley Jones del 1917 tuvo el efecto contrario al que Álvarez y Lorenti alegan.[23]

Por otro lado, más allá de San Juan, el fútbol también se encontraba en otros ayuntamientos insulares durante la década según presentan Álvarez y Lorenti en su escrito. A pesar de que San Juan, por ser la capital, tal vez tuvo un foco principal en cuanto a la exposición en los medios de comunicación, el escrito de Álvarez y Lorenti presenta varios artículos de periódicos de la época que demuestran que se practicaba el deporte en otras localidades en la isla.

En el periódico El Águila de Puerto Rico, del 9 de abril de 1914, el Club Deportivo de Ponce anunciaba la planificación de un partido de fútbol entre dos equipos ponceños. Un par de meses más tardes se anunciaba en Ponce la venta de entrada para un juego de fútbol a celebrarse en el campo atlético de la ciudad entre el Ponce Sporting Club y los Celtics.[24]

El 31 de mayo se celebró el tan esperado encuentro. Los Celtics arribaron a Ponce bajo un torrencial aguacero que convirtió el campo de fútbol en un lodazal. Los Celtics, un equipo con mayor fortaleza física, derrotó al Ponce Sporting por 2-0. (1914, The Times, mayo 31, p.1).[25]

El campo atlético de Mayagüez va a ser teatro de una lucha sportiva, quizás la única que entre dos formidables de Foot-Ball se haya registrado en los anales deportivos de Puerto Rico. El San Juan F.C. Y el Club Deportivo Ponce van a encontrarse de nuevo, ansiosos ambos de lograr el codiciado título de campeón que hoy ostenta otro club.... Para aumentar el éxito de esta simpática fiesta, las directivas del San Juan F.C. Y el Club de Ponce, han regalado una Copa de Plata que con el campeonato pedestre de Puerto Rico se correrá en Mayagüez el mismo día.[26]

De Arecibo
Era domingo 6 del corriente. El día alboreaba cuando el silbido de la locomotora de un tren expreso, contratado por el Arecibo Sporting Club para conducir a los entusiastas del football al gran desafío que el team de Arecibo tenía concertado con el afamado team “España” de San Juan, llamaba a los expedicionarios... En tres mortales horas el tren expreso nos condujo a la bellísima San Juan.[27] Allá en el campo del Morro, que fue en otro tiempo teatro de batallas campales, se efectuó el reñido desafió. Nuestros bisoños y bravos muchachos del “Arecibo” lucharon con entusiasmo, pero se defendieron con el tesón propicio de su raza los simpáticos y amables muchachos del team “España”. Si hubiera sido posible los muchachos del tema “España” hubieran resultado vencedores...[28]

El “foot ball” americano es jugado por el regimiento y por los marinos. El clima es propicio a la popularización de este juego en Puerto Rico. Los españoles residentes en la Isla juegan el “foot ball” inglés. Los partidos principales en el España, el San Juan, el “Ponce Sporting Club” y el Guayama.[29]

Como se percibe en estos extractos, tanto del texto, como de periódicos presentados, del texto de Álvarez y Lorenti, el deporte se enfocaba mayormente en los centros urbanos de la isla. San Juan, Ponce, Arecibo y Mayagüez, principalmente eran los municipios donde el deporte se enfocaba. Esto se percibe principalmente en el extracto de Cadilla del Boletín Mercantil. El hecho de que se haya rentado un tren expreso para llevar, tanto a los fanáticos, administración y jugadores, hasta el islote de San Juan es un claro ejemplo del poder adquisitivo que tenían los clubes de aquella época. También el episodio que citan Álvarez y Lorenti donde se presenta una copa de plata en un partido entre Ponce y San Juan, en Mayagüez.


No obstante, según George Keelan, en artículo publicado en El Libro de Puerto Rico, Guayama también tenía un equipo para finales de la década, principios de la década de los 1920's. Por tanto, la tesis presentada previamente, tanto por Huyke como por Álvarez y Lorenti de que el deporte lo practicaban mayormente los residentes con poder adquisitivo, o lo que conocemos como clase media-alta, es afirmada por la presencia de fútbol en el municipio de Guayama, que era considerada como centro urbano de clase media alta.

Por tanto, se puede afirmativamente describir la década del 1910-1919 como una donde el fútbol tuvo su primer intento de desarrollo como algo más allá de partidos recreacionales entre amistades. Vemos a través de los periódicos de la época lo que sería el primer intento, de muchos subsiguientes, de darle una forma concreta al deporte; a pesar de los obstáculos que se presentasen en la segunda parte de la década. Se percibe el uso del deporte como un mecanismo para reclamar la identidad de Puerto Rico, por encima de los intentos de la transculturación e imposición de una cultura extranjera como lo era la estadounidense.

Además, los diversos escritos presentaron evidencias y argumentos de como los acontecimientos sociopolíticos locales, como internacionales, afectaron de una manera u otra el desarrollo del deporte; sea para bien o para mal. Se puede afirmar, luego de explorar esta década, que el hecho de que el béisbol y el baloncesto en Puerto Rico sean más populares que el fútbol se debe a dos factores importantes discutidos en las lecturas provistas para el ensayo. La primera, al fútbol estar vinculado con las clase media-alta, primordialmente, era visto como un deporte de la elite criolla. Mientras que el baloncesto y el béisbol son más afines y logran irrumpir en las clases populares de la isla, en parte por la segunda razón. La transculturación que ocurrió en Puerto Rico, y la imposición de costumbres anglo-sajonas, permitió la priorización de los deportes importados desde los Estados Unidos, por encima del que fuese promovido por los antiguos señores del territorio.[30]

Parece menester concluir con un fragmento del escrito de Álvarez y Lorenti, que afirma la conclusión presentada.

El fútbol así llegaba a sus primeros nueve años con una organización fundamentada en clubes deportivos que se creaban para la práctica y la promoción de deportes como el baloncesto, el béisbol, el rugby, el atletismo y el fútbol. A pesar de que el gobierno norteamericano en la isla privilegiaba los deportes que ellos dominaban, el fútbol irrumpió con fuerza en esta primera etapa de su desarrollo.[31]


Bibliografía
Periódicos
Boletín Mercantil de Puerto Rico febrero 13 de 1911.

Boletín Mercantil de Puerto Rico, marzo 21, 1911

Boletín Mercantil de Puerto Rico, abril 12 de 1915

Cadilla, F. G. Boletín Mercantil, verano 1915

Estepa, J. El fútbol y la I Guerra Mundial. Periódico MARCA, Diciembre 9 de 2012. Accesado en linea mayo 2 de 2015

Libros

Álvarez, L. R. y Lorenti, T. Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) Museo Casa Roig, UPR Humacao. Humacao, Puerto Rico. 2007

Huyke, E. Los Deportes en Puerto Rico. Troutman Press, Sharon, Connecticut. 1991

Keelan, G. V. “Atletismo en Puerto Rico”, en El Libro de Puerto Rico. El Libro Azul Publishing. San Juan Puerto Rico. 1923

Silvestrini, B. y Luque de Sánchez, M. D. Historia de Puerto Rico: Trayectoria de un Pueblo. Ediciones Cultural Panamericana, Madrid, España.  1992

Tirado de Delucca, E. Historia de Puerto Rico Siglo XX. Imprenta San Rafael, Quebradillas, Puerto Rico. 1997

Rodríguez López, J. Historia del Deporte. INDE Publicaciones, Barcelona, España. 2000





[1]     Todos los que han trabajado investigaciones y escritos sobre el fútbol puertorriqueño hasta el momento no han recibido instrucción formal en el campo de la historia.
[2]    Álvarez, L. R. y Lorenti, T. Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) Museo Casa Roig, UPR Humacao. Humacao, Puerto Rico. 2007, página 48.
[3]    A pesar de que en la cita provista y referenciada en el punto 4 se explica lo que es el equipo Celtic, entiendo meritorio mencionar que el equipo Celtic pudiera haber recibido su nombre en honor al Celtic Football Club de Escocia, fundado en Glasgow, Escocia el 6 de noviembre de 1887.
[4]    Álvarez, L. R. y Lorenti, T. Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) Museo Casa Roig, UPR Humacao. Humacao, Puerto Rico. 2007, páginas 52-53.
[5]    Huyke, E. Los Deportes en Puerto Rico. Troutman Press, Sharon, Connecticut. 1991, página xii.
[6]    Estepa, J. El fútbol y la I Guerra Mundial. Periódico MARCA, Diciembre 9 de 2012. Accesado en línea, mayo 2 de 2015.
[7]    Debido a que Estados Unidos no entró a la Primera Guerra Mundial hasta abril 6, 1917, los efectos nocivos de la guerra no fueron directamente sentidos en el territorio de Puerto Rico (entiéndase invasión, destrucción de territorio, etc.) El hecho de que, en Puerto Rico, el Morro haya sido el foco principal del futbol no debe pues sorprendernos.
[8]    Álvarez, L. R. y Lorenti, T. Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) Museo Casa Roig, UPR Humacao. Humacao, Puerto Rico. 2007, página 48.
[9]    Huyke, E. Los Deportes en Puerto Rico. Troutman Press, Sharon, Connecticut. 1991, página 259.
[10]  Ibidem, página xiii.
[11]   Rodríguez López, J. Historia del Deporte. INDE Publicaciones, Barcelona, España. 2000, páginas 198-199.
[12]  Tirado de Delucca, E. Historia de Puerto Rico Siglo XX. Imprenta San Rafael, Quebradillas, Puerto Rico. 1997. Página 13 indica sobre el acta Foraker que: ...establecía un gobierno temporal, (aunque permaneció por diecisiete años), un Gobernador nombrado por el Presidente,un Consejo Ejecutivo, (Senado), de once miembros: seis del Gabinete del Gobernador y otros cinco nativos, (todos nombrados por el Presidente de Estados Unidos), tenía 35 miembros elegidos por el pueblo, medinte representación territorial. No establecía total separación de poderes pues seis miembros del Gabinete pertenecían a la Cámara Alta. Sólo nos dió la representación territorial.Su judicatura consistía en una Corte Suprema con cnco jueces, todos nombrados por el Presidente, un Comisionado quien representaría a Puerto Rico con un asiento en el Congreso, con voz pero sin voto…
[13]  Silvestrini, B. y Luque de Sánchez, M. D. Historia de Puerto Rico: Trayectoria de un Pueblo. Ediciones Cultural Panamericana, Madrid, España.  1992. página 410 indica que: Ante la fuerza del reclamo de reformas a la Ley Foraker en 1916 se presentó en el Congreso de los Estados Unidos un proyecto para promover una nueva ley orgánica. El panorama en el Congreso de los Estados Unidos parecía favorable a la aprobación de la medida. El presidente Woodrow Wilson exhortó a que se revisara la política hacia las posesiones norteamericanas, especialmente frente a la entrada inminente de los Estados Unidos a la Primera Guerra Mundial. En un discurso en 1915 señalaba que la política hacia Puerto Rico y las Filipinas estaba muy relacionada con la seguridad nacional y los preparativos para la defensa. Se creía que ofreciendo algunas reformas se podía callar el resurgimiento del sentimiento independentista en Puerto Rico y el clamor de la opinión pública.
[14]  Ibidem, página 411.
[15]   Álvarez, L. R. y Lorenti, T. Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) Museo Casa Roig, UPR Humacao. Humacao, Puerto Rico. 2007, páginas 48-49.
[16]  Boletín Mercantil de Puerto Rico, febrero 13 de 1911.
[17]   Se entiende que este es el primer partido oficial realizado en Puerto Rico, no obstante, si se tiene en consideración que no se sabe cuándo, con certeza, entró el fútbol a Puerto Rico, se podrí argumentar que la teoría de Huyke de que lo importaron los españoles, significaría que antes del 1911 se habían ya realizado partidos. Incluso el artículo del Boletín Mercantil no especifica que este haya sido el primer partido de fútbol en la isla. Sino, que fue el primer partido realizado por el Comercio Sporting Club, el primer club fundado en Puerto Rico del que se tiene constancia y evidencia.
[18]  Boletín Mercantil de Puerto Rico, marzo 21, 1911.
[19]  En una búsqueda realizada en el archivo de microfichas de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metropolitano, no se encontró para las fechas de febrero-abril 1911 algún anuncio sobre el partido entre los equipos del Comercio Sporting Club en el diario La Democracia.
[20]  Álvarez, L. R. y Lorenti, T. Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) Museo Casa Roig, UPR Humacao. Humacao, Puerto Rico. 2007, página 67.
[21]  Ibidem, página 68.
[22]  Álvarez, L. R. y Lorenti, T. Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) Museo Casa Roig, UPR Humacao. Humacao, Puerto Rico. 2007, páginas 68-69.
[23]  La opinión de Álvarez y Lorenti no tiene una base para sustentar el argumento en contra de la Ley Jones del 1917, más allá de la posibilidad que ambos autores hayan tenido un punto de vista pro-independencia, y nacionalista. No obstante, es también meritorio mencionar que los periódicos de la época, tal como La Democracia, eran periódicos abiertamente politizados, por lo que también pudiera ser que el argumento sea un reflejo de la época; aunque la misma no esté sustentada con evidencia.
[24]  Álvarez, L. R. y Lorenti, T. Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) Museo Casa Roig, UPR Humacao. Humacao, Puerto Rico. 2007, página 54-55.
[25]  Álvarez, L. R. y Lorenti, T. Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) Museo Casa Roig, UPR Humacao. Humacao, Puerto Rico. 2007, página 55.
[26]  Boletín Mercantil de Puerto Rico, 12 de abril de 1915.
[27]  Es importante aclarar que San Juan, durante las primeras décadas del siglo XX, consistía mayormente de lo que hoy conocemos como el Viejo San Juan y Santurce. No es hasta la incorporación del municipio de Rio Piedras, en julio del 1951, al municipio de San Juan, que nace el San Juan moderno. Por tanto, esto explica porque el altiplano del Morro era el lugar preferido para practicar el deporte de fútbol.
[28]  Cadilla, F. G. Boletín Mercantil, verano 1915.
[29]  Keelan, G. V. “Atletismo en Puerto Rico”, en El Libro de Puerto Rico. El Libro Azul Publishing. San Juan Puerto Rico. 1923, página 442.
[30]  El deporte del fútbol fue introducido a España por los ingleses, por lo que, en mi opinión es una incongruencia que no se le haya dado prioridad al deporte del fútbol, excepto si tomamos en cuenta que el racismo institucionalizado de los Estados Unidos en las primeras décadas del siglo, tal y como es visible en las decisiones del Tribunal Supremo, conocidas comúnmente como los Casos Insulares (Downes v. Bidwell, Balzac v. Porto Rico, entre otros).
[31]  Álvarez, L. R. y Lorenti, T. Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) Museo Casa Roig, UPR Humacao. Humacao, Puerto Rico. 2007, página 76.