lunes, 9 de junio de 2014

África: Un continente por conocer en Puerto Rico

Autor: Pablo L. Crespo Vargas
Versión revisada de artículo publicado por FUNESPA, 19 de marzo de 2013

ÁFRICA: UN CONTINENTE POR CONOCER EN PUERTO RICO

Una de la peculiaridades dentro del conocimiento colectivo puertorriqueño es la ignorancia que tenemos sobre el continente africano y todas las aportaciones etnoculturales provenientes de esta zona, que han sido fundamentales en nuestro desarrollo como sociedad caribeña y antillana. El hecho de que la abolición de la esclavitud hubiera ocurrido hace 141 años (22 de marzo de 1873), no ha limitado los prejuicios que la sociedad desarrolló sobre la población y sus descendientes, que durante los 364 años anteriores, había sido afectada por la trata negrera, creando una serie de mitos que aún perduran y que pocas veces se clarifican. Entre esos mitos, el que posiblemente fue el de mayor ímpetu, indica que los africanos provenientes de los territorios al sur del Sahara eran salvajes e incivilizados; por lo cual, no tenían capacidad para crear sociedades políticamente organizadas y, mucho menos, para poder determinar su propio destino.

La realidad fue otra; ya que anterior a la llegada de los europeos al África negra, diversos grupos poblacionales de esta región, habían desarrollado estructuras sociales y económicas, suficientemente organizadas para la creación de entes políticos, comparables con los reinos e imperios que en Europa se desarrollaron. Aunque la mayoría de estos estados políticos habían recibido la influencia del mundo islámico, su estructura era básicamente nativa. De hecho, algunos de estos reinos, se originaron mucho antes del contacto con el mundo árabe.

Imperios, reinos y grupos de poder del África Occidental (siglos IX-XIX).
Fuente del mapa: http://exploringafrica.matrix.msu.edu
Un ejemplo fue el reino, más adelante imperio, de Ghana, el cual comienza a estructurarse antes del siglo IX (la tradición oral, nos lleva al periodo anterior al siglo IV d.C.). Este reino, al establecer contacto con la civilización árabe, por medio de intercambio comercial, en un principio, y luego por los misioneros islámicos, llevó a que su élite gobernante, se nutriera de conocimientos y aspectos tecnológicos procedentes del mundo árabe que ayudaron a la formación de un estado, con pretensiones expansionistas. En su cénit, en el siglo XI, según el geógrafo e historiador hispanóarabe Al-Bakri, la estructura imperial de Ghana podía movilizar 200,000 hombres al campo de batalla, cifra impresionante para esa época. Este impero comenzó a decaer con las incursiones militares de los almorávide, fundamentalistas islámicos del noroeste de África, los cuales comenzaron a llegar a la zona, aproximadamente, para el año 1076. Luego de la caída de Ghana, surgieron los reinos e imperios de Malí (siglos XIII- XVI) y Shongai (siglos XV- XVI), ambos en lo que había sido el territorio ghanés.

Hacia el centro de la zona del Sahara, circundante al lago Chad, en el siglo VI, se inició el desarrollo de la llamada civilización Sai y el impero de Kanem (apróx. 700-1386). Luego de su disolución, varios reinos independientes se forman hasta la llegada de la fuerzas imperialistas europeas en el siglo XIX. Hacia el suroeste de Kanen, ocupando partes del actual territorio de Nigeria, Niger, Camerún y Chad, se estableció el reino o impero de Bornú (1380-1893), al igual que otros reinos sucumbió a los avances europeos.

Vista de murallas de la ciudadela del Gran Zimbawe desde
el interior de la ciudadela. Foto de Jan Derk (1997).
Fuera de la influencia musulmana y excluyendo los diversos reinos o monarquías cristianas que se desarrollaron en Eritrea y Abisinia (hoy día Etiopía), las cuales se dieron entre los siglos XIII al XX, mucho más al sur, se dieron dos formaciones políticas poco conocidas: el reino de Mapungubwe (siglo XIII) y el del Gran Zimbawe (siglos XIII-XV), ambos en la región suroriental de África. Estos estados establecieron sus centros de poder en ciudades construidas alrededor de una fortaleza o ciudadela de piedra, la cual se ha conservado hasta nuestros días. Estas ciudadelas tenían murallas, que podían alcanzar, en el caso del Gran Zimbawe, los once metros de altura y una extensión que sobrepasaba los 250 metros. Su capacidad poblacional era de 200 a 300 residentes, que podía incluir a la élite gobernante y a los altos puestos militares. En el área externa a las murallas se desarrolló un gran centro comercial donde se intercambiaban productos provenientes de tierras tan lejanas como China. A la llegada de los portugueses a la zona, en el sigo XVI, las ciudadelas ya habían sido abandonadas.

El denominador común, en las formaciones político-territoriales que hemos presentados, fue el domino de rutas comerciales y de intercambio que propiciaron el enriquecimiento económico, tecnológico y de conocimiento de la élite gobernante de cada región, que para mantener su hegemonía formaron estructuras político-sociales avanzadas, a las que existían a su alrededor. Con la llegada de los europeos al sur del Sahara, la dinámica entre estos y los diversos reinos existentes, promovieron la creación de nuevas organizaciones políticas y sociales, destinadas a suplir una de las mayores necesidades del expansionismo europeo a partir del siglo XVI: la trata humana para fines económicos, en otras palabras, la esclavitud.

Algunas referencias de la historiografía caribeña sobre el tema africano

Alegría, Ricardo E.: Descubrimiento, conquista y colonización de Puerto Rico: 1493-1599 [1969], reimpresión, San Juan, Colección de Estudios Puertorriqueños, 1992.

Álvarez Nazario, Manuel: El elemento afronegroide en el español de Puerto Rico: Contribución al estudio del negro en América, 2da ed. revisada y aumentada, San Juan, Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1974.

Bachiller y Morales, Antonio: Los negros, Barcelona, Gorgas y Co., 1880.

Deive, Carlos E.: La esclavitud del negro en Santo Domingo, Santo Domingo, Museo del Hombre Dominicano, 1980, 2 tomos.

Díaz Soler, Luis M.: Historia de la esclavitud negra en Puerto Rico, 3ra ed., Río Piedras: Editorial Universitaria, 1970.

Larrazábal Blanco, Carlos: Los negros y la esclavitud en Santo Domingo, Santo Domingo, J.D. Postigo, 1967.

Moscoso, Francisco: “El alzamiento de los esclavos biohoes en puerto Rico, 1564-1569”, Revista del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, San Juan, núm. 9, 1989, págs. 85-94.

_____: “Formas de resistencia de los esclavos en Puerto Rico: Siglos XVI-XVIII”, América Negra, Pontificia Universidad Javerina, Bogotá, núm. 10, diciembre 1995, págs. 31-48.

Nieves Mejías,Mirta I.: Por la encendida calle antillana: las culturas étnicas de los africanos esclavizados que fueron traídos al Caribe durante el siglo XVI, San Juan, Taller Gráfico Puerto, 2010.

Sued Badillo, Jalil y Ángel López Cantos: Puerto Rico negro, Río Piedras, Editorial Cultural, 1986.

Sued Badillo, Jalil: “La primera rebelión de esclavos negros en Puerto Rico y en América”, Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, núm. 86, octubre-diciembre 1984, págs. 5-9.

8 comentarios:

  1. Excelente articulo.Al cual podemos añadir que la literatura es la que rescata a demás de la Historia la importancia de África en Puerto Rico esto con figuras como Luis Pales Matos.

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    1. Saludos Aida: Tienes toda la razón, el acervo literario que nos conecta con África es uno variado que nos hace ver la importancia de este continente en la formación de los puertorriqueños.

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  2. Me encanto y sedire tu blog mucha informacion valida!

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    1. Gracias Milagro. Es un placer compartir esta información con todos ustedes.

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  3. Me encanto el articulo!!Cada día uno aprenda mas!! Gracias!!

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  4. Los europeos en sus pretenciones imperialistas siempre han menospreciado todo el acervo cultural de estas civilizaciones, aunque terminan adoptando muchas de estas aportaciones. Excelente Dr. Crespo, mis saludos y respeto colega.

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    1. Saludos Jayken. Lamentablemente los puertorriqueños de manera general también minimizamos estas aportaciones... aunque la mentalidad está cambiando. Gracias por tus comentarios.

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