miércoles, 30 de noviembre de 2016

Sobre las banderas de Cuba y Puerto Rico

Rectificaciones Históricas:
Sobre LAS BANDERAS de Cuba y Puerto Rico[1]
Dedicado con gran aprecio al Lic. Antonio J. Molina.
Por
Dr. Armando J. Martí Carvajal
Profesor Adjunto
Departamento de Historia
Universidad Interamericana de Puerto Rico
© 2016

I
El 24 de julio de 1952 la Asamblea Legislativa de Puerto Rico decretó cual sería la bandera oficial del país:

Sección 1. –La bandera del estado Libre Asociado de Puerto Rico será la que tradicionalmente se ha conocido hasta ahora como la bandera puertorriqueña y que es rectangular, de cinco franjas horizontales alternadas, tres rojas y dos blancas y junto al asta un triángulo equilátero azul con una estrella blanca de cinco puntas. Este triángulo, por el lado vertical, abarca toda la anchura de la bandera.[2]

Con esta ley Puerto Rico, por primera vez, tuvo, legal y formalmente, su propia bandera. Al día siguiente, el gobernador don Luis Muñoz Marín, al proclamar el establecimiento del Estado Libre Asociado, la izó en el capitolio de Puerto Rico.

Aunque en la proclama no se establecía la tonalidad del azul del triángulo de la bandera, en la foto de la ceremonia en el Capitolio claramente se puede apreciar que el triángulo era azul oscuro. Ahora, en los últimos años, desde 1995 según Wikipedia,[3] muchas personas y organizaciones han usado banderas donde el triángulo es azul celeste. En múltiples conversaciones y declaraciones informales, porque no hemos encontrado ningún trabajo formal, se alega que la bandera azul celeste es la verdadera y que la versión de tono oscuro, que se ha estado usando desde 1952, es una alteración hecha, por una razón u otra, para que la bandera se pareciese más a la de los Estados Unidos. A pesar de la informalidad de esta reclamación, esta “historia” se ha propagado. Es imprescindible buscar cual es la realidad.

La respuesta, naturalmente, está en la Historia.

II
El origen de la bandera de Puerto Rico se da en los últimos años del siglo XIX, en el contexto de la lucha para obtener la independencia de España.

La Memoria de los trabajos realizados por la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano señaló que cuando comenzó la Guerra de Independencia de Cuba en febrero de 1895, “no existía en los Estados Unidos, ni en otro país alguno asociación ni organización política que tuviese por objeto preparar la Revolución de Puerto Rico por su independencia”.[4] Por lo tanto, el 22 de diciembre de 1895 en el Chimney Corner Hall de Nueva York, luego de “celebrar reuniones preparatorias” y de reunirse con Tomás Estrada Palma, dirigente del Partido Revolucionario Cubano, se celebró una asamblea en que “quedó solemnemente constituida la Sección de Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano”.[5] Entre los cincuenta y tantos puertorriqueños que asistieron a la asamblea estaban, Manuel Besosa, José Julio Henna, Juan de M. Terreforte, Roberto H. Todd, Arturo A. Schomburg y Sotero Figueroa.[6] Estos eligieron como presidente al doctor Henna y a Terreforte como vice-presidente. El resto de la directiva quedó compuesta por Manuel Besosa y Sotero Figueroa, vocales, Gumersindo Rivas, secretario de actas, y Gerardo Forest, secretario de correspondencia. La asamblea eligió, en ausencia, como Delegado General al doctor Ramón Emeterio Betances.[7] En adición, en las actas de la reunión aparece que,
Terreforte, uno de los supervivientes del grito de Lares, presentó la nueva bandera que es de la misma forma que la cubana, con la diferencia de haber sido invertidos los colores: franjas blancas y triángulo azul en vez de rojo, con la misma estrella blanca solitaria en el centro.[8]
Este hecho aparece mencionado nuevamente en la memoria que redactó Roberto H. Todd y refrendó José Julio Henna al finalizar las funciones de la organización en 1898:
Acordosé además por la Asamblea adoptar como bandera de Puerto Rico el mismo pabellón cubano con los colores invertidos, esto es: listas blancas y rojas y el triángulo azul con la estrella solitaria blanca…[9]

Esto, evidentemente, lleva a la otra controversia sobre la bandera, quién fue el creador de la bandera.

III
La discusión sobre el diseñador la bandera ha perdurado por años, resurgiendo periódicamente. A través del tiempo la paternidad de la misma se le ha atribuido a don Juan Terreforte, a don Manuel Besosa o don Antonio Vélez Alvarado,[10] entre otros.

En la prensa se encuentran algunos escritos sobre el tema. En diciembre de 1995 el Nuevo Herald de Miami, Florida, publicó un artículo del reconocido historiador cubano Joaquín Freire en el cual señaló que “el pabellón boricua… no tiene paternidad, y si la maternidad de una mujer que se llamó doña Lola Rodríguez de Tió”.[11] La realidad es que Freire no presentó evidencia histórica real para corroborar su aseveración y reclamo.

En el 2004 Claridad publicó el ensayo “11 de junio: la creación de la bandera puertorriqueña” firmado por la “Asociación Manatieña de Amigos de la Bandera”. De acuerdo al ensayo, la bandera fue creada por Antonio Vélez Alvarado el 11 de junio de 1892. El mismo plantea que debido a la “activa participación” de Vélez Alvarado en la fundación del Partido Nacionalista y “en la lucha militante de Don Pedro Albizu Campos durante los años 1930 y 1940”, se creó “una feroz campaña represiva consistente en sembrar dudas en torno a su paternidad de la Bandera Puertorriqueña”.[12] La base del planteamiento de la Asociación fue “las recientes investigaciones… realizadas por el arqueólogo e historiador puertorriqueño, el doctor Ovidio Dávila”, por las cuales la autoría de Vélez “ha quedado historiográficamente documentada y confirmada”.[13]

Al año siguiente, 2005, Claridad publicó un artículo que presentó una breve versión de la historia que anunciaba la invitación de la Asociación Manatieña para la celebración de ese año.[14] En el mismo número, Perla Franco escribió un reportaje sobre los planes de la Asociación, donde, al igual que esta, señaló que Dávila había confirmado la autoría de Vélez en una conferencia sobre Ramón Emeterio Betances en Cuba.[15] Sin embargo, en diciembre de ese mismo año Claridad publicó el ensayo de Luz Nereida Pérez “Bandera”. En este, Pérez llamó a Francisco “Pachín” Marín “nuestro hombre bandera” y dijo que creó la bandera en 1895.[16] En febrero del 2006 Claridad publicó el ensayo “En honor a nuestra bandera” de Henrietta Orlando Surges el cual afirmó que la bandera se creó en diciembre de 1895, pero explicó que hay varias versiones sobre quien fue su creador, enfatizando a Marín y a Vélez Alvarado.[17]

Es notable ver que Claridad ha publicado artículos y ensayos sobre el origen de la bandera, indistintamente de la fecha o creador que propongan. Claramente, ante esto, este periódico no puede considerarse una fuente fiable para la investigación histórica.

En el 2008, Jesús Omar Rivera, en su columna sobre curiosidades de Puerto Rico, “El Boricuazo”, escribió sobre “la chispa que creó nuestra bandera”. Rivera repitió la versión de que el creador fue Vélez Alvarado,[18] aunque no mencionó cual fue su fuente.

Para los muchos que consultan Wikipedia, que no es una fuente académica, el artículo dedicado a Vélez Alvarado dice que “according to some accounts”, el 12 de junio de 1892 él tuvo una especie de ilusión óptica en la cual percibió la bandera de Cuba con los colores invertidos. De acuerdo a esta historia, él hizo un prototipo que le presentó a José Martí, quien, impresionado, escribió sobre esto el 2 de julio en el periódico Patria.[19] Al igual que los escritos de la Asociación Manatieña, la fuente de donde se tomaron los datos fue la ponencia que Ovidio Dávila presentó en La Habana en el 2002.

De acuerdo a la ponencia de Dávila, en junio de 1892 don Antonio Vélez Alvarado sufrió una momentánea “ilusión óptica… como por un ‘raro daltonismo’, en la cual percibió que el triángulo rojo de la bandera [cubana] se había tornado azul y rojas las franjas azules”.[20] Inspirado por esta experiencia, Vélez creó un modelo de bandera para Puerto Rico. Unos días después, de acuerdo a Dávila, Vélez Alvarado ofreció una cena para José Martí a la que asistieron un número de patriotas y amigos, en la cual presentó la nueva bandera. Martí, dice Dávila, le impartió su aprobación, y “poco después” publicó en su periódico, Patria, “una crónica en la que describía emotivamente” la velada.[21]

La historia, como la presenta Dávila, tiene una bella mística romántica, pero sufre de varios problemas. Primero, las fuentes para la misma fueron unos artículos publicados, muchos años después de los hechos, en La Correspondencia (1927) y en El Imparcial (1936), y el testimonio de Frank J. Veve Carreras y de su madre Micaela Dalmau, hija de doña Reparada Carrera Dalmau, anfitriona de la velada de 1892.[22] O sea, que ninguna de estas es una fuente primaria. Ahora, aún más significativo es que la relación que José Martí hizo de la velada que, según Dávila, confirma la historia, y él copia, en ningún momento menciona bandera nueva ni, mucho menos, felicita a Vélez Alvarado por la creación de esta. Veamos lo que escribió Martí:
Ayer, hace unos cuantos días, nos daba de comer, bajo los dos pabellones, Antonio Vélez Alvarado. Vivimos unas cuantas horas, que ya es mucho decir en estos destierros. ¡Que canciones sentidas, las de Francisco Marín! ¡Que pelea de versos la de Soler y Sanavia! … ¡que juntarse, en aquellos cariños, la décima de Cuba, el aguinaldo puertorriqueño, la perica venezolana! Y para decirnos adiós la anciana de los setenta años, vestida de blanco y blancos los cabellos, se sentó al piano á tocarnos el himno del país, la danza compuesta por un español, la danza con que acaba una feliz comedia política de Sotero Figueroa: la Borinqueña.[23]

El escrito, que aparece en “En Casa”, la sección social de Patria, narra la feliz velada que organizó Vélez Alvarado, y la única referencia a banderas es que la cena se realizó “bajo los dos pabellones”. O sea, que el salón estaba decorado con dos banderas, pero en ningún momento Martí escribió nada de lo que Dávila le atribuye. Más allá, en Patria, ni en Martí: obras completas, aparece en esa fecha, ni en días anteriores ni posteriores, mención alguna de estos hechos según los presenta Dávila. Ciertamente Martí escribió en muchas ocasiones sobre la bandera de Puerto Rico, como hizo el 23 de abril de 1892 y el 4 de junio de 1892, pero en estos casos se refería a la bandera de Lares,[24] no a una nueva bandera.

Como ya se vio, don Juan Terreforte fue quien presentó la bandera en 1895 en la asamblea de Chimney Corner Hall. Es probablemente esta la razón por la cual algunos le atribuyen su creación. Ciertamente, los documentos de la Sección Puerto Rico indican que la nueva bandera fue presentada por Terreforte, pero eso no significa que fue su creador. La realidad es que las actas de la asamblea no identifican al creador de la bandera.

En mayo de 1923 Domingo Collazo escribió a Terreforte inquiriendo sobre esto:
Mí querido amigo:
No una vez, sino varias veces, leí en los periódicos de Puerto Rico versiones, a mi entender, equivocadas, acerca de la procedencia de la actual bandera de nuestra isla –la de los colores de la cubana invertidos con las franjas rojas y blancas y la estrella solitaria en el triángulo azul. Como tales versiones han aparecido siempre suscritas por nombres respetables a quienes la posteridad podría aceptar como indiscutibles en la exactitud de la información y definición de los hechos, he considerado conveniente invitarle a usted –protagonista de la presentación de dicha bandera en el memorable mitin de “Chimney Hall”, acto al cual alude una de las actas recopiladas en el libro editado por los señores Henna y Todd- nos diga toda la verdad histórica sobre dicha procedencia, pues no pretendo que mi versión al tratar de rectificarlas, se acepte como final, y deseo oír la suya, inapelable, para dejar así esclarecido tan importante punto en su rigurosa realidad.
Si bien no concurrí al referido mitin, de “Chimney Hall”, …, sé, porque así me lo manifestó al día siguiente de efectuado el acto en una reunión “Club Borinquén” –del cual fue usted Presidente y yo Secretario- que la idea de adoptar para nuestra bandera los colores de la cubana invertidos se debió a Francisco Gonzalo Marín, …, y que se la había sugerido desde Jamaica, donde se encontraba entonces errante y a punto de salir hacia Nueva York, para embarcarse desde aquí en una de las expediciones filibusteras que, periódicamente, se dirigían a las costas de Cuba…
Creo que no debemos bajar a la tumba, aquellos puertorriqueños que asistimos a los acontecimientos desarrollados aquí antes de la guerra hispanoamericana del 1898, sin aclarar esos detalles aún oscuros en nuestra tradición regional; evitando así que tomen carta de naturaleza versiones acerca de ellos en pugna con la verdad histórica, y tal como usted y los pocos que aún quedamos de aquella época la conocemos en toda su absoluta autenticidad.
¿Qué hay, pues, de cierto en esto de la procedencia de nuestra bandera?[25]

Dos días más tarde, el 18 de mayo, don Juan Terreforte respondió:
En contestación a su grata del 18 de este mes, le digo que usted tiene razón. La adopción de la bandera cubana con los colores invertidos me fue sugerida por el insigne patriota Francisco Gonzalo Marín en una carta que me escribió desde Jamaica. Yo hice la proposición a los patriotas puertorriqueños que asistieron al mitin de “Chimney Hall”, y fue aprobada unánimemente.[26]
O sea, la idea para la bandera de Puerto Rico fue de Francisco Gonzalo “Pachín” Marín, quien, al igual que su hermano Wenceslao, moriría luchando contra España en la manigua de Cuba.

Ahora, más allá de que se invertían los colores de la cubana, ninguna de estas cartas ni documentos aclara cuales serían los colores de la bandera ideada por Marín. Por lo tanto, es necesario estudiar la historia de la bandera de Cuba.

IV
A pesar que la mayoría de los cubanos reconocen a Narciso López como el creador de la bandera cubana,[27] al igual que en Puerto Rico, han existido debates sobre el origen de esta. Don Herminio Portell Vilá señaló que:
Mucho se ha fantaseado sobre el origen de la bandera que Narciso López trajo en sus expediciones a Cuba y la que, más tarde, adoptada en la Asamblea de Guáimaro, fué bandera de la patria en todas las guerras de independencia y quedó consagrada como pabellón nacional al inaugurarse la República. No pocos pseudo historiadores han atribuido la paternidad de la bandera de López a tal o cual otro patriota…[28]
Para contrarrestar ese “fantaseado”, Portell Vilá citó un artículo del célebre escritor Cirilo Villaverde,[29] “secretario particular” del General López,[30] publicado en la Revolución, el 15 de febrero de 1873, en el cual el novelista “precisó” que la concepción de la bandera fue de López, que Miguel Teurbe Tolón la dibujó siguiendo sus instrucciones y luego, su esposa, Emilia Teurbe Tolón había cosido el primer modelo.[31] Francisco Ponte Domínguez, basándose en el escrito “Nuestra Bandera” de Villaverde (1873), concluyó que “la concepción de esa insignia fue obra exclusiva del general y masón Narciso López”.[32] Esa primera bandera, que serviría de modelo para banderas posteriores, fue conservada por Villaverde, que la pasó a su hijo Narciso, quien luego la donó “a la nación y está en el Palacio Presidencial”.[33]

En abril de 1869, a pocos meses del Grito de Yara, los líderes de la revolución cubana se reunieron en la villa de Guáimaro, Camagüey, en asamblea constituyente. En ésta dominó “el radicalismo liberal” del grupo camagüeyano, dirigido por Salvador Cisneros Betancourt e Ignacio Agramonte y Loynaz, partidario “de la filosofía liberal del siglo XIX, herencia de las Revoluciones americana y Francesa”.[34] La Constitución de Guáimaro “estaba basada en los principios y doctrinas de Montesquieu y de Rosseau”.[35] La asamblea acordó que la bandera de la revolución sería la de Narciso López y que la bandera de Carlos Manuel de Céspedes, la utilizada en La Demajagua, durante el Grito de Yara, “igualmente gloriosa”, se fijaría en las sesiones de la Cámara de representantes y se consideraría “parte de los tesoros de la República”.[36] Bajo la bandera de López también lucharon los mambises del 1895. Aunque la Constitución de la República de Cuba de 1901 no contenía ningún artículo o disposición sobre esta,[37] al establecerse la república en mayo del año siguiente, esa fue la bandera que se izó. El nuevo estado mantuvo la bandera de López como enseña nacional.

Años después, la Constitución de la república de 1940, en el Título I, Artículo 5 estableció que:
La Bandera de la República es la de Narciso López, que se izó en la fortaleza del Morro de La Habana el día veinte de mayo de mil novecientos dos, al transmitirse los Poderes públicos al pueblo de Cuba. El escudo nacional es el que como tal está establecido por la Ley. La República no reconocerá ni consagrará con carácter nacional otra bandera, himno o escudo que aquellos a que este artículo se refiere.[38]
Andrés M. Lazcano y Mazón en su estudio sobre las constituciones de Cuba, escribió que: “La Bandera oficial de Cuba es idéntica a la que trajo el General Narciso López y que fue enarbolada por primera vez en la Isla el 19 de mayo de 1850 al ser tomada la ciudad de cárdenas por los expedicionarios del Creole”.[39]

Cuando el gobierno de los Castro, finalmente proclamó una constitución el 24 de febrero de 1976, el Artículo 4 estableció que:
Los símbolos nacionales son los que han presidido por más de cien años las luchas cubanas por la independencia, por los derechos del pueblo y por el progreso social:la bandera de la estrella solitaria;el himno de Bayamo;el escudo de la palma real.[40]
Claramente, las referencias al símbolo centenario, no mencionan que la bandera haya sufrido cambio o alteración alguna desde su creación.

V
En Cuba también hay quienes cuestionan la tonalidad correcta del azul de la bandera. En mayo de 1950 el Dr. Ramón Infiesta publicó en el Diario de la Marina un artículo donde reclamaba que había diferencias en los colores de la bandera original de Narciso López y la “actual bandera”, ya que el decreto del Presidente Tomás Estrada Palma del 6 de enero de 1906, “estableció que el color azul, que en la de Narciso López era celeste, sería en la nacional turquí”.[41] El ensayo “Los Símbolos de Cuba”, publicado en el portal Infomed: Portal de la Red de Salud de Cuba, señala que la actual bandera de Cuba “no es exactamente igual a la original, pues el color azul era, inicialmente, celeste, no turquí, como es actualmente”.[42] Otro artículo “La bandera nacional cubana” en el portal La Enciclopedia libre universal en español, muy similar a Wikipedia, también señala, usando las mismas palabras que Infomed, que la bandera originalmente era azul “Celeste”.[43] Al igual que el anterior, señala que fue el decreto del 21 de abril de 1906 del Presidente Tomás Estrada Palma estableció que las franjas de la bandera eran azul turquí.[44] En cambio, Vidal Morales y Morales, quien dijo que la bandera fue ideada por “López, [Ambrosio José] González é [José María Sánchez] Iznaga”, escribió que “los colores eran los franceses y americanos”.[45] Por otra parte, el artículo “Símbolos nacionales de Cuba” en Wikipedia, señala que la bandera está compuesta de “cinco franjas horizontales de un mismo ancho; tres de color azul turquí y dos blancas.[46]

VI
En el “libro de notas” de Cirilo Villaverde, citado por Portell Vilá, aparece que la bandera:
La inventó el general Narciso López en 1849… La primera bandera la cosió Emilia Tolón, …, casada con su primo Miguel T. Tolón… López para construir la bandera cubana sin duda que tuvo muy presente la de los Estados Unidos pero su concepción es sin duda más bella y de más significancia. Porque sobre la pureza o la virtud republicana, que está indicada por el campo blanco, tendió tres zonas azules, las cuales al mismo tiempo que marcan los tres departamentos en que estaba entonces dividida la Isla, revelan las elevadas ó celestiales aspiraciones de los patriotas, sus hijos predilectos, y uno y otras apoyarse en el triángulo rojo, que á tiempo por su color representa la unión de los cubanos, por su forma indica la fuerza y solidez de sus principios. En el medio de este colocó la estrella de plata que ilumina con sus destellos el destino de la naciente nación bajo los colores republicanos.[47]
Ponte Domínguez, usando como base la carta “Nuestra Bandera” (1873), también de Villaverde, estableció como un elemento importante en la “concepción de esa insignia” fue el hecho que Narciso López era masón.[48]

Esto lleva a otro asunto, “la raigambre masónica de la enseña”.[49] En “Nuestra Bandera”, al narrar el momento en que se diseñó, Villaverde escribió:
… sólo dos formas cabían para presentarle convenientemente, a saber: el cuadrado y el cuadrilongo, según se acostumbraba en los pabellones nacionales. López, que era francmasón, naturalmente optó por el triángulo equilátero, figura geométrica más fuerte y significativa.[50]
En la reunión se sugirió que en el centro del triángulo se colocase “el ojo de la Providencia”, pero López rechazó la idea y recordando “la estrella de la bandera primitiva de Texas”, decidió que lo que correspondía era poner “la estrella de Cuba levantándose en un campo de sangre para presidir la lucha y alumbrar el camino trabajoso y oscuro de la libertad e independencia de la patria aherrojada”.[51]

De acuerdo a Anderson C. Quisenberry la bandera ondeó por primera vez en la nave Susan Loud en mayo de 1850, qué transportaba la expedición del General López a Cuba, y añadió que esta “is now the official flag of ‘Cuba Libre’ –the same design having been used ever since by Cuban Patriots”.[52] De otra parte, en la proclama que hizo a los hombres de la expedición que atacó Cárdenas en 1850 López dijo:
La bandera en la que contempláis el tricolor de la libertad, el triángulo de la fuerza y del orden, la estrella del futuro estado y las franjas que representan los tres departamentos de Cuba…[53]
Esto lo confirman algunas de las cartas de los “filibusteros” que estaban entre los documentos hallados en los barcos Georgiana y Susan Loud, apresados por el vapor de guerra español Pizarro en 1850. Por ejemplo, la “Carta dirigida á W. N. Esq., de Charlotte, Dickson county, Tennessee, al cuidado del coronel M....”, firmada por F. C. M., dice que “Allí se enarbolará la bandera encarnada, blanca y azul con la estrella solitaria en el centro, que espero tremolará en los aires de aquella preciosa y querida isla mientras V. y yo vivamos.”.[54] Por su parte, la “Constitución de Narciso López” de 1851 en su Artículo Tercero establecía que:
La bandera cubana consistirá en el tricolor de la libertad arreglado del modo siguiente: tres franjas azules horizontales separadas por dos blancas, con un triángulo equilátero rojo cuya base descansa en el asta y una estrella blanca en el medio del triángulo.[55]
Por último, el 11 de mayo de 1850, “cuando ya salía la expedición de López hacía Cárdenas”, el periódico The Sun publicó un reportaje sobre las metas de los revolucionarios, “ilustrada con un grabado que representaba la bandera cubana, tal cual es hoy”. [56] A partir de ese día flotó en el edificio del periódico “una gran bandera cubana”, lo que provocó las protestas de los diplomáticos españoles en Estados Unidos.[57] De acuerdo a la descripción del periódico:
La estrella es color blanco puro; el triángulo, rojo profundo; las cinco franjas azul y blanco, las de los bordes y el centro, azules, las otras dos, blancas. Las franjas azules representan los tres departamentos de cuba, como está ahora dividido el país, o sea, Oriente, Centro y Occidente, que tienen a La Habana, Santiago y Puerto Príncipe por capitales. El rojo, el blanco y el azul forman el tricolor de la libertad.[58]
Es notable la continua identificación de los colores de la bandera de López con “el tricolor de la libertad”.

Naturalmente hubo varios ejemplares de la bandera. Una, “de gran tamaño”, fue desplegada en el edificio del periódico The New Orleans Delta. Además, en la expedición a Cárdenas había una del regimiento de Luisiana y otra del regimiento de Kentucky. Otra fue la que preservó Juan Manuel Macías, que pasó a manos del presidente Mario G. Menocal y luego a Manuel Sanguily.[59] En diciembre de 1944 su hijo, Manuel Sanguily y Aristi, donó al Senado de Cuba, representado por su presidente Eduardo Suárez Rivas, “una bandera de seda, de dos metros de largo por uno de ancho, con tres franjas azules y dos blancas y un triángulo equilátero rojo, bastante desvanecido, en cuyo centro figura una estrella blanca de cinco puntas”.[60] De acuerdo al documento de traspaso, notariado por el historiador, y entonces senador, Emeterio S. Santovenia, esta había sido enarbolada el 19 de mayo de 1850 en la ciudad de Cárdenas por la expedición de Narciso López. Al retirarse de la ciudad, la bandera “fue salvada por los libertadores”.[61] La misma fue conservada por Juan Manuel Macías, ayudante del General López. Luego Alicia Macías y Brown la donó a Mario G. Menocal y Deop, presidente de la República de Cuba en 1918. Este a su vez la pasó al general Manuel Sanguily y Garritte. Cuando el General Sanguily falleció, “por expreso consentimiento de sus demás herederos”, la bandera pasó a ser propiedad de su hijo Sanguily Aristi.[62] El portal Cubadebate reportó el 5 de enero del 2010 que en una ceremonia celebrada en la Sala de las Banderas del Museo de la Cuidad, “Enrique Arturo Antonio Houston Touceda y su esposa Patricia” entregaron al Historiador de la Ciudad de La Habana, Eusebio Leal Spengler, “una de las banderas originales ondeadas en Cárdenas en 1850”.[63] Luego de la expedición de 1850 el Coronel O’Hara entregó la bandera al Coronel Macías, y luego, por el matrimonio de su hija Alicia con Antonio Touceda, quedo bajo la custodia de los Touceda por 159 años.[64] La tonalidad azul oscuro de la bandera de López es absolutamente evidente en la foto de este ejemplar.

Como confirmación podemos ver el artículo del “periódico español de Nueva York”, citado por Portell Vilá, en el cual burlándose describieron la enseña de López como:
… cometa con listones y triángulo y todos pintados en él. Los inteligentes pensaban que el triángulo quería decir que las cosas no saldrían redondeadas; que la estrella era una cosa poco limpia como los accionistas, y que los listones eran el emblema de los cardenales recibidos en una buena zurra.[65]
Esa burla es muy reveladora, los “cardenales” o moretones nunca son azul celeste. Ahora, en la narración que Ponte Domínguez hizo –basada en Villaverde- de la reunión en que se diseñó la bandera, López planteó que debía tener “el tricolor republicano” y que “debía adoptarse por modelo, en lo más posible, el pabellón de los Estados Unidos de América, que a su juicio era el más bello de las naciones modernas”.[66] Hecho confirmado por Eusebio Leal cuando aseveró que la bandera:
Necesariamente… hacía referencia a dos grandes acontecimientos políticos e históricos de su tiempo: la guerra de independencia de los Estados Unidos que hizo nacer su propia bandera y la de Francia; la Francia insurgente de 1789 y el sentido de aquellos tres colores: rojo, azul y blanco. [67]
En todos estos documentos, como se vio, la única mención de cambio de color fue la referencia que hizo Santovenia a “un triángulo equilátero rojo, bastante desvanecido”.

VII
Por último, para entender el uso de esos “colores republicanos”, debemos discutir las intenciones e ideario político de Narciso López, y el debate y controversia sobre estos.

Son muchos los historiadores que creen que López era anexionista. O sea, que buscaba la separación de España para unir a Cuba con los Estados Unidos. Un ejemplo de esta interpretación es Hugh Thomas quien llamó a López “un agente sudista de la anexión”.[68] Louis A. Pérez, Jr. escribió que “López had early fallen in with the annexionist elements in Cuba…”.[69] Por su parte Manuel Moreno Fraginals advirtió que:
No hay que olvidar que la actual bandera cubana tuvo su origen en este anexionismo de los sectores blancos medios y pobres. Por eso la estrella solitaria de la que habla la literatura patriótica fue concebida como una más que iría a engrosar el conjunto (una por cada estado) de estrellas norteamericanas. Por eso también su gran parecido con la bandera de Texas diseñada con el mismo objetivo.[70]
Aún entre sus contemporáneos, como el autor identificado sólo como “Flibustiero”,[71] había muchos que lo consideraban anexionista. Ciertamente, en los círculos en que se movía López había muchos, como Gaspar Betancourt Cisneros, conocido como “El Lugareño, que favorecían la anexión.[72]

En contraste Portell Vilá reafirma, en múltiples ocasiones, que “los verdaderos propósitos de Narciso López, que eran republicanos y no anexionistas”.[73] Ponte Domínguez parece compartir esta opinión, ya que para él López “estaba resuelto a convertirse en el más firme paladín de la libertad y de la independencia de Cuba”.[74] Villaverde, que fue secretario de López, dijo que “podría jurar” que al igual que él, López no fue otra cosa que “independiente”.[75]

Para Morales y Morales, López “no era en realidad, ni anexionista ni independiente, no tenía otro ideal que el separatismo, arrancar a la Isla del poder de su opresora metrópoli”.[76] Mientras que Basil Rauch, citado por Leví Marrero, entendía que:
Su programa para Cuba era una mezcla ambigua de anexión e independencia. Sostenía la primera a sus partidarios americanos; mientras en sus manifiestos a los cubanos hablaba solamente de una República cubana.[77]
Fuese como fuese, López reclutó para su “ejercito” a muchos jóvenes norteamericanos. Tanto así que la mayoría de los expedicionarios fueron jóvenes sureños, muchos veteranos de la guerra con México, y sólo un puñado eran cubanos.[78]

Por último, hay que ver, como escribió Portell Vilá –y reafirmó Leal- la influencia e inspiración que fue para estos hombres “la Revolución de Febrero de 1848, en Francia, que terminó con la monarquía de Luis Felipe” y dio pie al establecimiento de la Segunda República.[79]
Escogió los tres colores — azul, blanco y rojo — de las enseñas tricolores de las revoluciones norteamericana y francesa, incorporando así a la lucha independentista cubana las ideas de libertad en que la primera se inspiró, completadas por las de igualdad y fraternidad que la segunda hizo tremolar, como divisa, a sangre y fuego, sobre las ruinas del viejo régimen absolutista.[80]
Esos tres colores — azul, blanco y rojo — de la enseña concebida por Narciso López proclamaban espléndidamente que la nación que se estaba forjando debía ser una verdadera sociedad nueva, fundada sobre los principios inmortales, basados en las máximas de los filósofos franceses, de la declaración de independencia de las trece colonias inglesas de América, de 4 de julio de 1776, y de la declaración de los derechos del hombre que la Asamblea Constituyente de la Francia revolucionaria publicó el 12 de agosto de 1789, con la soberanía popular, precisada en una Constitución escrita, como norma suprema nacional;
Esta, claramente era la fuente de todas estas referencias a la Tricolor, la bandera de Francia (Le drapeau Tricolore). También se ve, en las palabras de Villaverde –y, nuevamente, Leal- la mención de los “colores republicanos” y de la inspiración que fue para López la bandera de los Estados Unidos. Es notable que tanto la bandera de los Estados Unidos como la de Francia son azul oscuro.

CONCLUSIÓN
Debe estar claro que la investigación histórica no puede depender de interpretaciones contemporáneas, ni aun de libros de historia, mucho menos de lo que se diga en la prensa popular ni la Internet, en páginas escritas por Dios sabe quién, máxime cuando existen discrepancias entre estas. Es imprescindible buscar a los testigos de los eventos, y consultar las fuentes primarias.

Como hemos visto alrededor de las banderas de Cuba y Puerto Rico, usando las palabras de Portell Vilá, “Mucho se ha fantaseado”. Al examinar los testimonios de los hombres que vivieron y fueron testigos de los hechos, o sea, las fuentes primarias, podemos crear una imagen clara de sus historias.

Gracias a don Cirilo Villaverde sabemos que fue, sin duda alguna, el Mariscal Narciso López quien ideó y diseño la bandera de Cuba. Su testimonio, en ocasiones de forma dramática, ofrece la clave para entender las influencias que lo guiaron al crear el símbolo, la masonería en el diseño y Francia y, sobre todo, Estados Unidos en los colores. Ambas repúblicas fueron el norte de los liberales y revolucionarios de la época.

Para esta investigación es poco relevante la cuestión de si López era o no era anexionista. Villaverde y Portell Vilá dicen que no, muchos dicen que lo era y Basil Rauch, dijo que “era una mezcla ambigua de anexión e independencia”. Como fuese, la influencia y participación de norteamericanos en las expediciones de López son innegables.

Años después, en la Asamblea de Guáimaro, la bandera de López se adoptó como la enseña de la Revolución Cubana. En la Guerra de Independencia, bajo Martí, la bandera se mantuvo como emblema de los mambises y el ejército Libertador. Bajo este emblema lucharon y murieron los hermanos Marín, Wenceslao y Francisco.

De otra parte, los testimonios y evidencia gráfica dejan poca duda de los colores y tonalidades de la bandera cubana. El “azul turquí” –oscuro como en la norteamericana- no fue una invención del presidente don Tomás Estrada Palma. Su decreto no fue imposición, sino confirmación. Más allá, dada la relación que el actual gobierno de Cuba ha tenido históricamente con los Estados Unidos, de haber ocurrido algún cambio en la bandera por influencia de ese país, este hubiese sido rechazado por los Castro. Pero, si aún existiese alguna duda, la bandera que Houston Touceda y su esposa entregaron al Historiador de la Ciudad de La Habana, Eusebio Leal, en el 2010 la elimina.

En el caso de Puerto Rico, las actas de la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano establecen sin lugar a dudas que fue en 1895 que don Juan Terreforte presentó –y fue adoptada- la bandera con los colores de la cubana invertidos. El testimonio del propio Terreforte, en 1928, confirman que la idea de la nueva bandera fue de don Francisco Gonzalo “Pachín” Marín. Documentos que en ningún momento mencionan cambio alguno en las tonalidades al invertirse los colores. Más significativo es el hecho que en el grabado del “escudo de la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano” que aparece en la Memoria preparada por Roberto H. Todd y José Julio Henna, aunque en blanco y negro, el triángulo de la bandera es claramente oscuro.

Hay un último factor que siempre es ignorado en la historia de la bandera de Puerto Rico. Francisco Gonzalo “Pachín” Marín Shaw, hijo de Santiago Marín Solá y Celestina Shaw Figueroa, era “primo político de don Luis Muñoz Rivera y sobrino del periodista don Ramón Marín Solá”.[81] O sea, que, por ende, Pachín era primo de doña Amalia Marín y, por lo tanto, de su hijo, Luis. Por lo cual, cuando don Luis Muñoz Marín izó la bandera ese 25 de julio 1952, estaba enarbolando la bandera de su familia.

IMÁGENES
Imagen 1: Don Luis Muñoz Marín izando la bandera de Puerto Rico en Julio de 1952.
Foto tomada del portal de la Fundación Luis Muñoz Marín. 

Imagen 2: Foto de la bandera que Manuel Sanguily y Aristi, donó al Senado de Cuba en 1944.
Tomada del portal Ecured.

Imagen 3: Bandera donada por la Familia Houston Touceda
al Historiador de la Ciudad de La Habana, Eusebio Leal, en el 2010.
Tomada del artículo de Resik Aguirre y Lugones Vázquez
“El Destino de esta Bandera siempre fue Cuba” en el portal Cubadebate.
Imagen 4: Escudo del Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano.
Tomada de Memoria de los trabajos realizados por la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano 1895-1898. (New York City: Imprenta de A. W. Howes, 1898), pág. 32.

BIBLIOGRAFÍA

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“Undécima jornada de la bandera” en Claridad, año XLVI, núm. 2728. 2 al 8 de junio de 2005, pág. 16.



[1] Quiero expresar mi agradecimiento por su apoyo y cooperación a los amigos y colegas Pablo J. Hernández, Néstor Duprey y Silvia Alberti de la Universidad Interamericana, Recinto Metropolitano, y a Annia González de la Florida International University de Miami.
[2] Ley Número 1 aprobada el 24 de julio de 1952: “Para disponer sobre la bandera del Estado Libre Asociado de Puerto Rico; autorizar al Secretario de Estado para reglamentar el uso de la misma; y para establecer delito por infracción a los reglamentos pertinentes”.
[3] ANÓNIMO. “La bandera de Puerto Rico” en Wikipedia: la enciclopedia libre. [https://es.wikipedia.org/wiki/Bandera_de_Puerto_Rico]. Consultada el 20 de septiembre del 2015.
[4] “Memoria de la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano” en Memoria de los trabajos realizados por la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano 1895 á 1898 (New York City: Imprenta de A. W. Howes, 1898), pág. 3.
[5] Ibídem, pág. 4.
[6] Ibídem, pág. 4.
[7] Ibídem, pág. 4.
[8] “Acta Tercera” del 22 de diciembre de 1895, en Memoria de los trabajos realizados por la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano 1895-1898 (New York City: Imprenta de A. W. Howes, 1898), pág. 157.
[9] TODD, Roberto H. y HENNA, José Julio. “Memoria de la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano”, septiembre de 1898, en Memoria de los trabajos realizados por la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano 1895-1898 (New York City: Imprenta de A. W. Howes, 1898), pág. 5.
[10] CANINO RIVERA, Teresa. “¿Cuál es el azul correcto de la bandera puertorriqueña?” en Primera Hora, [http://www.primerahora.com/noticias/puerto-rico/nota/cualeselazulcorrectodelabanderapuertorriquena-1055126/]. Publicado el 23 de diciembre del 2014. Consultado el 4 de agosto del 2016.
[11] FREIRE, Joaquín. “La bandera de Puerto Rico, inspiración de Lola Rodríguez de Tió” en El Nuevo Herald, separata, diciembre de 1995.
[12] Asociación Manatieña Amigos de la Bandera. “11 de junio: la Creación de la bandera puertorriqueña” en Claridad, año 45, número 2676, 3 al 9 de junio del 2004, pág. 38.
[13] Ibídem.
[14] Anónimo. “Undécima jornada de la Bandera” en Claridad, año XLVI, número 2728, 2 al 8 de junio de 2005, pág. 9.
[15] FRANCO, Perla. “A 113 años de la creación de la Bandera Puertorriqueña” en Claridad, año XLVI, núm. 2728, 2 al 8 de junio del 2005, pág. 9.
[16] PÉREZ, Luz Nereida. “Bandera” en Claridad, año XLVI, número 2454, 1-7 de diciembre del 2005, pág. 19.
[17] ORLANDO SURGES, Henrietta. “En honor a nuestra bandera” en Claridad, año XLVI, número 2763, 2 al 8 de febrero del 2006, págs. 22-23.
[18] RIVERA, Jesús Omar. “La chispa que creó nuestra bandera” en Primera Hora, año 11, número 3229, 18 de junio del 2008, pág. 12.
[19] ANÓNIMO. “Antonio Vélez Alvarado” en Wikipedia: The Free Encyclopedia [https://en.wikipedia.org/wiki/Antonio_V%C3%A9lez_Alvarado]. Consultado el 12 de agosto del 2016.
[20] DÁVILA DÁVILA, Ovidio. “Antonio Vélez Alvarado: amigo y colaborador consecuente de Martí y Betances” ponencia presentada en la conferencia Betances/Martí: Tercera Conferencia Internacional en Homenaje al Padre de la Patria Puertorriqueña, Dr. Ramón Emeterio Betances (La Habana: Centro de Estudios Martianos, Universidad de París y Universidad de Puerto Rico, 2002), pág. 9.
[21] Ibídem, pág. 10.
[22] Ibídem, pág. 9.
[23] MARTÍ, José. “En Casa” en Patria, número 17, 2 de julio de 1892, pág. 3. Patria. Edición digital del periódico publicada por el Centro de Estudios Martianos (La Habana: 2007).
[24] MARTÍ, José. “La Confirmación”. Patria, 23 de abril de 1892, pág. 1. También reproducido en José Martí: obras completes, tomo 1 (La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1991), pág. 411.
MARTÍ, José. “Club ‘Borinquen’ y Betances”. Patria, 4 de junio de 1892, pág. 3. También reproducido en José Martí: obras completes, tomo 5 (La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1991), pág. 44.
[25] Carta de Domingo Collazo a Juan de M. Terreforte del 18 de mayo de 1923, reproducida en FIGUEROA DE CIFREDO, Patria. Pachín Marín: héroe y poeta (San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1967), págs. 71-73.
[26] Carta de J. H. Terreforte a Domingo Collazo del 20 de mayo de 1923, reproducida en FIGUEROA DE CIFREDO, Patria. Pachín Marín: héroe y poeta (San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1967), pág. 73.
[27] Narciso López fue un venezolano que se unió al ejército español en la Guerra civil contra Bolívar. Luego, en España, participó en el las Guerras Carlistas apoyando el lado liberal y los derechos de Isabel II. En España alcanzó el cargo de Gobernador Militar de Madrid y representó a Sevilla en las Cortes. En Cuba fue Teniente de Gobernador de Trinidad y presidente del Comisión Militar Ejecutiva y Permanente. Al tomar la gobernación Leopoldo O’Donell, fue relevado de su cargo y se retira de la milicia. A partir de ese momento empieza a moverse hacia los círculos de los criollos independentistas.
[28] PORTELL VILÁ, Herminio. Narciso López y su Época (1848-1850), tomo II (La Habana: Compañía Editora de Libros, 1952), pág. 135.
[29] Cirilo Villaverde escribió la novela Cecilia Valdés, considerada por muchos como la primera novela de la literatura cubana. Esta obra fue la inspiración para La Cuarterona de Alejandro Tapia y Rivera.
[30] PORTELL VILÁ, Herminio. Narciso López y su Época (1848-1850), tomo I (La Habana: Cultural, 1930), pág. 12.
[31] PORTELL VILÁ, Narciso López y su Época (1848-1850), tomo II, págs. 135-136.
[32] PONTE DOMINGUEZ, Francisco. La Masonería en la historia de Cuba (La Habana: Editorial “Moda Magazine”, 1954), pág. 44.
[33] PORTELL VILÁ, Narciso López y su Época (1848-1850), tomo II, pág. 136.
[34] MÁRQUEZ STERLING, Carlos y Manuel MÁRQUEZ STERLING. Historia de la Isla de Cuba (San Juan: Cultural Puertorriqueña, Inc. y La Moderna Poesía, Inc., 1975), pág. 97.
[35] Ibídem, pág. 97.
[36] Ibídem, págs. 97 y 100.
[37] Constitución de la República de Cuba (1901) reproducida en el portal Biblioteca Jurídica Virtual [http://bibliohistorico.juridicas.unam.mx/libros/5/2138/7.pdf]. Consultada el 15 de julio del 2016.
[38] “República de Cuba Constitución Política de 1940”, reproducida en el portal Política Database of the Americas [http://pdba.georgetown.edu/Constitutions/Cuba/cuba1940.html]. Consultado el 4 de junio del 2016.
[39] LAZCANO Y MAZÓN, Andrés M. Las Constituciones de Cuba (Madrid: Ediciones de Cultura Hispánica, 1952), pág. 135.
[40] Constitución de la República de Cuba, reproducida en Gaceta Oficial de la República de Cuba, Ministerio de Justicia, La Habana, viernes 31 de enero de 2003. Extraordinaria, Año CI.
[41] INFIESTA, Ramón. Diario de la Marina, 21 de mayo de 1950. Reproducido en LAZCANO Y MAZÓN, Andrés M. Las Constituciones de Cuba (Madrid: Ediciones de Cultura Hispánica, 1952), pág. 135.
[42] “Los símbolos de Cubaen Infomed, Portal de la Red de Salud de Cuba [http://www.sld.cu/galerias/pdf/sitios/histologia/simbolos_de_cuba.pdf]. Consultado el 13 de julio del 2016.
[43] “Bandera nacional cubana” en Enciclopedia libre universal en español [http://enciclopedia.us.es/index.php/Bandera_nacional_cubana]. Consultada el 4 de junio del 2016.
[44] Ibídem.
[45] MORALES Y MORALES, Vidal. Iniciadores y primeros mártires de la revolución cubana (Habana: Imprenta Avisador comercial, 1901), pág. 182.
[46] “Símbolos nacionales de Cuba” en Wikipedia [https://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADmbolos_nacionales_de_Cuba]. Consultada el 14 de julio del 2016.
[47] VILLAVERDE, Cirilo. Citado por PORTELL VILÁ, Herminio. Narciso López y su Época (1848-1850), tomo II (La Habana: Compañía Editora de Libros, 1952), pág. 136.
[48] PONTE DOMINGUEZ, Francisco. La Masonería en la historia de Cuba (La Habana: Editorial “Moda Magazine”, 1954), pág. 44.
[49] Ibídem, pág. 44.
[50] VILLAVERDE, CIRILO. “Nuestra bandera” Carta publicada en Le Revolución, Nueva York, 15 de febrero de1873. Fragmento reproducido en PONTE DOMINGUEZ, Francisco. La Masonería en la historia de Cuba (La Habana: Editorial “Moda Magazine”, 1954), pág. 44.
[51] Ibídem, pág. 44.
[52] QUISENBERRY, Anderson C. López’s Expeditions to Cuba 1850-1851 (Louisville: John P. Morton & Company, 1906), pág. 47.
[53] PORTELL VILÁ, Herminio. Narciso López y su Época (1848-1850), tomo II, pág. 235.
[54] “Documentos hallados abordo de los buques anglo-americanos, Georgian y Susan Loud, apresados por el vapor de Guerra español Pizarro”, Apéndice en Apuntes históricos acerca la espedicion pirática que invadió la isla de Cuba en mayo de 1850 y detalles de la causa seguida contra el ex-general Narciso López y sus cómplices (Nueva Orleans: 1850), pág. III.
[55] Reproducida en LAZCANO y MAZóN, Andrés Ma. Las Constituciones de Cuba (Madrid: Ediciones de Cultura Hispánica, 1952), pág. 1024.
[56] PORTELL VILÁ, Narciso López y su Época (1848-1850), tomo II, pág. 137.
[57] Ibídem, pág. 137.
[58] The Sun, 11 de mayo de 1850, citado en PORTELL VILÁ, Herminio. Narciso López y su Época (1848-1850), tomo II (La Habana: Compañía Editora de Libros, 1952), pág. 137.
[59] PORTELL VILÁ, Narciso López y su Época (1848-1850), tomo II, págs. 137-138.
[60] SANTOVENIA, Emeterio S. La bandera de Narciso López en el Senado de Cuba (La Habana: Ediciones Oficiales del Senado, 1945), págs. 40-41.
[61] Ibídem, pág. 41.
[62] Ibídem, págs. 42-43.
[63] RESIK AGUIRRE, Magda y Yoel LUGONES VÁZQUEZ. “El Destino de esta Bandera siempre fue Cuba” en el portal Cubadebate [http://www.cubadebate.cu/noticias/2010/01/05/una-bandera-que-no-esta-a-la-venta-y-nunca-lo-estara/#.V8whD8v6vIU]. Consultado el21 de Agosto de 2016.
[64] Ibídem.
[65] La Crónica, 15 de junio de 1850. Citado en PORTELL VILÁ, Herminio. Narciso López y su Época (1848-1850), tomo II (La Habana: Compañía Editora de Libros, 1952), pág. 137.
[66] PONTE DOMINGUEZ, La Masonería en la historia de Cuba, pág. 43.
[67] RESIK AGUIRRE y LUGONES VÁZQUEZ, “El Destino de esta Bandera siempre fue Cuba”.
[68] THOMAS, Hugh. Cuba: la lucha por la libertad 1762-1909, tomo 1, (Barcelona: Ediciones Grijalbo, S. A., 1973), pág. 57.
[69] PÉREZ, Louis A., Jr. Cuba: Between Reform and Revolution (New York: Oxford University Press, 1988), pág. 110.
[70] MORENO FRAGINALS, Manuel. Cuba/España España/Cuba: historia común (Barcelona: Crítica, 1995), pág. 204.
[71] FLIBUSTIERO. Life of General Lopez and History of the Late Attempted Revolution in Cuba (New York: Dewitt & Davenport, Publishers, 1851), pág. 12.
[72] MORALES Y MORALES, Iniciadores y primeros mártires de la revolución cubana, pág. 179.
[73] PORTELL VILÁ, Narciso López y su Época (1848-1850), tomo I, págs. 9-10.
[74] PONTE DOMINGUEZ, pág. 42.
[75] Carta de Cirilo Villaverde a Enrique Trujillo, publicada en El Porvenir, 29 de septiembre de 1892. Reproducida por PORTELL VILÁ, Herminio. Narciso López y su Época (1848-1850), tomo I. (La Habana: Cultural, S. A., 1930), pág. 193.
[76] MORALES Y MORALES, Iniciadores y primeros mártires de la revolución cubana, págs. 202-203.
[77] RAUCH, Basil, citado por MARRERO, Leví. Cuba economía y sociedad, tomo XV, “azúcar, ilustración y conciencia (1763-1868), (Madrid: Editorial Playor, S. A., 1992), pág. 174.
[78] MARRERO, Leví. Cuba economía y sociedad, tomo XV, “azúcar, ilustración y conciencia (1763-1868)”. (Madrid: Editorial Playor, S. A., 1992), pág. 174.
[79] PORTELL VILÁ, Narciso López y su Época (1848-1850), tomo I, pág. 208.
[80] ROIG DE LEUCHSENRING, Emilio. “Conmemoración del centenario de la bandera cubana” en Veinte años de actividades del Historiador de la Ciudad de La Habana, volumen 4. (La Habana: Municipio de La Habana, Oficina del Historiador de la Ciudad, 1955), pág. 260.
[81] FIGUEROA DE CIFREDO, Patria. Pachín Marín: héroe y poeta (San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1967), pág. 20.

58 comentarios:

  1. Excelente trabajo investigativo utilizando herramientas formales de las Ciencias Sociales, y muy bien redactado, aclarando lo que existe en terminos de evidencia concreta, no de especulacion controversial.

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    1. Armando J. Martí Carvajal1 de diciembre de 2016, 22:13

      Muchas gracias por sus palabras.

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  2. "Luis Muñoz Marín estaba enarbolando la bandera de su familia". O sea, que detuvo ilegalmente a muchos puertorriqueños durante la Insurrección Nacionalista de 1950 por utilizar la bandera de su familia ? ¿Los detuvo ilegalmete por urto a la propiedad familiar ? Tanto miedo le tenía a la bandera de su familia, y lo q ue significaba ese símbolo, que sus fiscales la utilizaron como evidencia delictiva durante los procesos judiciales contra los nacionalistas...

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    1. Armando J. Marti Carvajal1 de diciembre de 2016, 22:26

      Los eventos de 1950 no estan en el ambito de este trabajo. Ahora, el hecho es claro, el creador de la bandera de Puerto Rico, Francisco "Pachin" Marin, y don Luis Muñoz Marin eran primos. La bandera que Muñoz Marin enarbolo el 25 de julio de 1952 tenia los colores correctos.

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    2. Usted parece que no sabe na de historia. No conoce lo que fue el Machuko???? Los norteamericanos negociaron con la faccion independentista menos radical y comprable que fueron los Muñoz y sus secuaces. Por cierto MISTER ÑAME CON CORBATA fue uno de esos burguesitos hijos de los secuaces antes mencionados.

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    3. No es difícil entender por que dice "la bandera de su familia"

      La bandera creada por un primo sería conocida, LMM no levantarla una que no fuera la correcta sabiendo lo que su primo creo.

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  3. Dr Armando Martí, basado en la larga lista de de fuentes que usted utilizó, marcando los distintos orígenes de las banderas puertorriqueña y cubana,le pregunto ¿tiene usted o ha llegado usted a una hipótesis propia sobre el origen de ambos pabellones patrios?

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    1. Armando J. Martí Carvajal1 de diciembre de 2016, 22:15

      Creo que la evidencia habla por si sola

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  4. Saludos Dr. Armando,

    Algo que habría que aclarar en un futuro artículo es por qué Pedro Albizu Campos y los miembros del Partido Nacionalista consideraban a Antonio Vélez Alvarado como el creador de la bandera. Antonio Vélez era amigo íntimo de Albizu Campos y debieron haber discutido en algún momento sobre el origen de la bandera y sus colores. ¿Habrán sido engañados los nacionalistas por el prócer de Manatí ? ¿Qué cree al respecto? Gracias.

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    1. Armando J. Martí Carvajal2 de diciembre de 2016, 08:17

      No encontré evidencia alguna que justificase el reclamo sobre Vélez Alvarado mas allá de lo presentado por el Dr. Dávila y por el grupo de Manatí, que discuti en el ensayo, todas décadas más tarde. Más allá de eso decir algo sería especular.

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    2. Dr, Armando, pero es sumamente conocido que Albizu Campos y Vélez Alvarado eran amigos íntimos y que cuando se celebrara el día de la bandera en Manatí los nacionalistas iban a la casa del prócer de Manatí a homenajearlo por ser el creador. Por lo tanto, ante los hechos, los historiadores pueden imaginar que tuvo que haber una conversación entre Albizu y Vélez sobre quien fue el creador de la bandera. Por otro lado, tengo a mi lado el libro Patriotas de José Enrique Ayoroa Santaliz y en la página 66 el cita las siguientes palabras de Vélez Alvarado: " Un día - el día de junio de 1891, precisamente- como a las 3 de la tarde , estaba yo sentado en mi escritorio. En la pared , frente a mi, había una pequeña bandera cubana y, levantando la vista , me fijé en los colores y especialmente en el triángulo, el que sin saber cómo , se me antojó que era azul en vez de rojo. Poseído la súbita idea salí y fui a la botica de don Domingo Peraza, farmaceútico portorriqueño, y compré allí varios pliegos de papel de seda de tres colores y volviendo a mi oficina , hice el diseño de la actual bandera puertorrqueña, con su triángula azul." Según Ayorao ese testimonio salió en el año 1929 en la prensa. Un abrazo.

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    3. Armando J. Martí Carvajal2 de diciembre de 2016, 15:42

      Estimado Anónimo:

      Conozco la historia de Velez Alvarado, Davila la narró en su ponencia, pero como usted mismo señaló, esta no se publicó hasta 1929. O sea, que no se puede considerer una fuente primaria. Más allá, como ya dije, no hay ninguna fuente del siglo XIX que refleje esa historia. Se podría especular mucho alrededor de esto, pero entonces no seria Historia.

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  5. Excelente historia para ambos paises y los que desenaron la banderas de ambos paises ambas banderas les combina a ambos paises y si se puede Puerto Rico con su bella bandera puede lograr su libertad y independencia de aqui.Ya no mas estados ni otro con 50 es suficiente y Estados Unidos es un gran pais nacido aqui lo adoro mucho pero en historia es mejor con 50 estados ya no mas de ahi.

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  6. Excelente historia para ambos paises y los que desenaron la banderas de ambos paises ambas banderas les combina a ambos paises y si se puede Puerto Rico con su bella bandera puede lograr su libertad y independencia de aqui.Ya no mas estados ni otro con 50 es suficiente y Estados Unidos es un gran pais nacido aqui lo adoro mucho pero en historia es mejor con 50 estados ya no mas de ahi.

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    1. Armando J. Martí Carvajal2 de diciembre de 2016, 15:38

      Estimado Anónimo:

      Conozco la historia de Velez Alvarado, Davila la narró en su ponencia, pero como usted mismo señaló, esta no se publicó hasta 1929. O sea, que no se puede considerer una fuente primaria. Más allá, como ya dije, no hay ninguna fuente del siglo XIX que refleje esa historia. Se podría especular mucho alrededor de esto, pero entonces no seria Historia.

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    2. Armando J. Martí Carvajal2 de diciembre de 2016, 15:46

      Sphomali:

      Muchas gracias por sus palabras.

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    3. O sea, que si en 1929 se entrevistó a Antonio Vélez Alvarado -cosa que ocurrió según el texto del Lcdo. José Enrique Ayoroa- y en dicha entrevista Vélez Alvarado señala que fue el creador de la bandera, no se le podría dar credibilidad a su testimonio porque no ocurrió en el siglo XIX? Siguiendo esa lógica habría que concluir que la historia oral no sirve para darle credibilidad a un hecho histórico. Por otra part, en el texto de Ayoroa se menciona que la Dra. Loida Figueroa también escribió sobre el origen de la bandera. Ella también señala que el creador fue Antonio Vélez Alvarado. Sería interesante buscar su texto para ver cuales fueron sus fuentes. Por lo visto es un debate interesante en el que han participado muchos y por lo visto continuará el debate.

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    4. El Anónimo de arriba como que se le olvidó dos cositas:

      1. la primera mención de la bandera de Puerto Rico fue durante la Guerra Hispanoamericana.
      2. Las fuentes del doctor están en la bibliografía citadas anteriormente.

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  7. Un trabajo en torno a las banderas de Cuba y Puerto Rico donde no aparece citada y, menos aún, consultada la voluminosa y bien documentada obra del insigne historiador cubano Enrique Gay-Calbó, “Los símbolos de la nación cubana: las banderas, los himnos”, originalmente publicado en 1958 por la Sociedad Colombista Panamericana de La Habana (considerada como la “biblia” en torno a la historia de la Bandera Cubana), me parece que deja muy, pero que muy mucho que desear. Una bandera es, primeramente, y, por su origen, un emblema y una divisa o estandarte de naturaleza militar. En el caso de la cubana, le tocó al verdadero Libertador de Cuba, el general dominicano de ambas guerras (1868 y 1895), Máximo Gómez, ser el que le impartió a su diseño la tonalidad de los colores y las proporciones de tamaño que la República de Cuba adoptó en 1902 (búsquese y léase, que no se hizo, repito, la obra de Gay-Calbó). ¿Dónde se hace mención aquí del gran caudillo de la Independencia Patria Cubana, que el propio Martí viajó a Montecristi (donde se encontraba retirado y disfrutando feliz y tranquilamente de su gran hacienda agrícola) para ofrecerle y rogarle que aceptara la suprema jefatura del Ejército Libertador? Y en cuanto a la atribución definitiva que aquí se hace a Pachín Marín como el verdadero autor de la idea de la bandera puertorriqueña, ¿ha verificado el autor si en efecto existe y se conserva en algún sitio la alegada carta que alegadamente Terreforte envió al activista anexionista y anti-independentista Domingo Collazo, corresponsal en Nueva York del periódico del Partido Republicano, “El Tiempo”, rotativo éste que siempre menospreció, ridiculizó y conculcó en sus páginas la bandera que sirvió de mortaja a los restos de Betances y De Diego? Más aun, ¿existe o le consta al autor saber dónde se encuentra —si también existe— y haber examinado personalmente la otra alegada carta que Pachín Marín supuestamente escribió a Terreforte en 1895, dizque desde la isla de Jamaica (algo anacrónico e imposible, pues Marín se encontraba en ese momento en Nueva York donde se entera de la muerte en combate en la manigua cubana de su hermano Wenceslao, escribe una nota luctuosa sobre su amado fraterno en el periódico “Patria”, y de allí mismo decide salir hacia Cuba para combatir contra España junto a las tropas mambisas)? O sea, otros “fantasean” en otros artículos de periódicos, pero, ¿por qué hay que tomar como cierto y como irrefutable evidencia un mero y muy cuestionable artículo de periódico —que dicho sea de paso no reproduce siquiera una fotografía del alegado histórico documento de Pachín Marín—, a base de un insostenible “hear and say” de que si Marín le dijo a Terreforte y que si éste a su vez le dice a Collazo, sin embargo, no hay que adjudicarle credibilidad al testimonio de lo que otras fuentes, iguales o más importantes, expresen al efecto? ¡Increíble enredo “rectificador”! Nos parece, por lo visto, que el autor de este escrito no rectifica ni aporta nada en cuanto a un tema tan serio como es el de la banderas de Cuba y Puerto Rico, sino que se trata de un “refrito” confuso y contradictorio de cosas que otros ya han dicho, alegado o publicado. En resumen, aquí no se aporta nada novedoso ni original. Y lo peor, aquí el redactor pretende abordar y presentar “rectificaciones” sobre un tópico histórico sobre el cual no demuestra tener dominio historiográfico, ni tampoco haberse documentado responsablemente. Citar y poner al final de un escrito una larga lista bibliográfica y notas enumeradas, eso lo hace cualquiera sin ser un reconocido erudito en nada.

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    1. Armando J. Martí Carvajal2 de diciembre de 2016, 15:30

      Sr. Anonimo:

      Usted tiene su opinion, pero, claramente, no la comparto. Creo que la evidencia es clara, en particular las banderas del General López. Agradezco sus comentarios.

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    2. Anonimo. Gracias por sus comentarios. No obstante le debo aclarar que el trabajo aquí presentado es uno que demuestra claramente dominio de la investigación que para él se realizó. Entiendo que su opinión es distinta a la del autor, pero en vez de concentrarse a presentar y elaborar evidencia que sustente su opinión termina atacando al autor del artículo como si eso desmereciera el mismo. El no citar o consultar las fuentes que usted indica no desvalora el trabajo sino que establece otro punto de vista distinto al suyo. Gracias nuevamente por ser lector de Akelarre.

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    3. Saludos, Prof. Crespo Vargas: PARTE I: Gracias por su intervención en el asunto. Yo solamente reacciono, como si alguien pretendiera realizar “rectificaciones” sobre el movimiento reformista en Puerto Rico, y alguien obviara y omitiera enteramente los trabajos de la doctora Isabel Gutierrez del Arroyo. No es cuestión de opinión o interpretación. Alguien que osara realizar tal acción, sería objeto de la más severa crítica. Si vamos a hablar de “atacar”, resulta que en este escrito se caracteriza al periódico “Claridad” como fuente que carece validez y credibilidad histórica. O sea, que la distinguida intelectual y prominente profesora de Ciencias Sociales de Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, la doctora Awilda Palau (ex directora del Instituto de Cultura Puertorriqueña), autora, precisamente, de todo un libro sobre ese importante medio divulgativo, no debe ser ni citada ni considerada para nada. Más aún, todas las investigaciones historiográficas, ensayos y estudios monográficos que ahí ha publicado, a lo largo de más de 50 años en el suplemento “En Rojo” de esa publicación, lo más granado y prestigioso de los historiadores, sociólogos y literatos de Puerto Rico, no sirven para nada. ¿Es o no eso un ataque vicioso y prejuiciado que está demás en un supuesto ensayo académico de “rectificación histórica”? De nuevo, a lo mejor eso usted no lo encuentra como algo improcedente. Y ni hablar de cómo se despacha como “no válidos” los estudios sobre el tema que distinguidos y reconocidos historiares han publicado y/o presentado en acreditados medios y en prestigiosos eventos, simplemente porque no son convenientes para la “rectificaciones. Cada cual tiene derecho a creer y escribir lo que quiera, pero los lectores tenemos el derecho de juzgar y señalar con firmeza lo que consideramos son contradicciones y evasiones que invalidan los planteamientos y conclusiones de tal o cual escrito. Aquí todo se despacha, falsamente, con un “no presentan evidencia”. Ante un escrito que destila tanta arrogancia y soberbia, y que evade lo que no le es conveniente, pues no queda otra cosa que ir directo a señalar lo que expuse en mi comentario anterior, lo cual, claramente, ha evadido “evidenciar”. Repito, ¿por qué se evade y se elude la pertinente obra de Gay Calbó? ¿Dónde están las referidas cartas de Collazo y Terreforte? Claro, en efecto, ni existen y jamás existieron, pues fueron producto de la pura “fantasía” de unos enemigos políticos del Partido Unionista en 1921, a raíz de la repatriación de las cenizas que venían envueltas en la bandera de Puerto Rico, conforme a la propia voluntad expresa en el testamento del venerable “Desterrado de París”. El periódico “El Tiempo” vilipendió en sus páginas la enseña monoestrellada y su agente en Nueva York, Domingo Collazo, salió con esa “fantasía” a la cual, en su momento, nadie le hizo el más mínimo caso. Pues, conforme a los comentarios que otros han expuesto aquí, resulta fácil esquivar subjetiva y convenientemente la cuestión como una de “opiniones”.

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    4. PARTE II: En la Historia como en el Derecho, el que esgrime la seria y profunda palabra de “rectificación” es el que tiene sobre sus costillas el duro peso de la prueba. Para “rectificar” lo que otras reconocidas autoridades ya han consignado en sus obras, le toca al “rectificador” presentar “evidencia” que pruebe, “más allá de toda duda razonable” que los “rectificados” estaban errados, equivocados o que fallaron en sus conclusiones y apreciaciones históricas. Y en cuando a esto, queda estipulado (no es cuestión de opinión, sino que es obvio y demostrado) que en el escrito se obvia y se evade la obra sobre el tema de las banderas de la gran figura de Enrique Gay Calbó. Para que puedan ilustrarse, tengo la cortesía de incluir un enlace sobre este gran personaje de la historia y la literatura cubana: http://www.encaribe.org/es/article/enrique-gay-calbo/1626 El escrito termina con una loa a Muñoz Marín (imagino que para alagar a sus jefes estadolibristas que dominan la Universidad Interamericana donde se desempeña como “profesor adjunto”), trayendo a colación el vínculo familiar de éste con Pachín Marín. En este sentido sería bueno ver si alguna vez en su vida Muñoz Marín asistió a Arecibo para participar en los natalicios del “Bardo del Tamaná” que allí conmemoraba, todos los 12 de marzo, mientras vivió, la insigne poetisa doña Trina Padilla de Sanz. ¿Alguna vez Muñoz Marín honró la memoria de su “primo” con una estatua o un monumento? Sería, también, bueno y pertinente, que se presente evidencia si alguna vez los labios o la pluma de Muñoz Marín alguna vez mencionó o escribió el nombre de “Pachín Marín”. Y, sí, aparezco como “Anónimo”, pues en este medio, yo como estudiante, tengo supuestamente derecho a expresarme, pero la realidad es que luego hay que atenerse a las “consecuencias” (y hasta represalias) por haber expuesto lo que se cree y lo que se piensa… De todas formas le felicito por su foro, pues viabiliza este tipo de intercambio. Saludos y ¡Felicidades en las Fiestas que se avecinan!

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    5. Saludos, Prof. Crespo Vargas: PARTE I: Gracias por su intervención en el asunto. Yo solamente reacciono, como si alguien pretendiera realizar “rectificaciones” sobre el movimiento reformista en Puerto Rico, y alguien obviara y omitiera enteramente los trabajos de la doctora Isabel Gutierrez del Arroyo. No es cuestión de opinión o interpretación. Alguien que osara realizar tal acción, sería objeto de la más severa crítica. Si vamos a hablar de “atacar”, resulta que en este escrito se caracteriza al periódico “Claridad” como fuente que carece validez y credibilidad histórica. O sea, que la distinguida intelectual y prominente profesora de Ciencias Sociales de Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, la doctora Awilda Palau (ex directora del Instituto de Cultura Puertorriqueña), autora, precisamente, de todo un libro sobre ese importante medio divulgativo, no debe ser ni citada ni considerada para nada. Más aún, todas las investigaciones historiográficas, ensayos y estudios monográficos que ahí ha publicado, a lo largo de más de 50 años en el suplemento “En Rojo” de esa publicación, lo más granado y prestigioso de los historiadores, sociólogos y literatos de Puerto Rico, no sirven para nada. ¿Es o no eso un ataque vicioso y prejuiciado que está demás en un supuesto ensayo académico de “rectificación histórica”? De nuevo, a lo mejor eso usted no lo encuentra como algo improcedente. Y ni hablar de cómo se despacha como “no válidos” los estudios sobre el tema que distinguidos y reconocidos historiares han publicado y/o presentado en acreditados medios y en prestigiosos eventos, simplemente porque no son convenientes para la “rectificaciones. Cada cual tiene derecho a creer y escribir lo que quiera, pero los lectores tenemos el derecho de juzgar y señalar con firmeza lo que consideramos son contradicciones y evasiones que invalidan los planteamientos y conclusiones de tal o cual escrito. Aquí todo se despacha, falsamente, con un “no presentan evidencia”. Ante un escrito que destila tanta arrogancia y soberbia, y que evade lo que no le es conveniente, pues no queda otra cosa que ir directo a señalar lo que expuse en mi comentario anterior, lo cual, claramente, ha evadido “evidenciar”. Repito, ¿por qué se evade y se elude la pertinente obra de Gay Calbó? ¿Dónde están las referidas cartas de Collazo y Terreforte? Claro, en efecto, ni existen y jamás existieron, pues fueron producto de la pura “fantasía” de unos enemigos políticos del Partido Unionista en 1921, a raíz de la repatriación de las cenizas que venían envueltas en la bandera de Puerto Rico, conforme a la propia voluntad expresa en el testamento del venerable “Desterrado de París”. El periódico “El Tiempo” vilipendió en sus páginas la enseña monoestrellada y su agente en Nueva York, Domingo Collazo, salió con esa “fantasía” a la cual, en su momento, nadie le hizo el más mínimo caso. Pues, conforme a los comentarios que otros han expuesto aquí, resulta fácil esquivar subjetiva y convenientemente la cuestión como una de “opiniones”.

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    6. Armando J. Martí Carvajal3 de diciembre de 2016, 15:57

      Mi estimado señor o señora Anonimo:

      Como ya le dije, usted tiene su punto de vista y yo tengo otro.

      Lamento que mi investigacion no haya sido de su agrado, pero lo invito para que realice su propia investigacion, utilizando las fuentes que crea mas relevantes, y la someta al Dr. Crespo para que la publique "Akelarre".

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    7. RESPUESTA AL TAL ANONIMO O MEJOR CONOCIDO COMO MISTER ÑAME CON CORBATA


      SIEMPRE HABLA EL QUE MENOS PUEDE: En nuestro Colectivo sabemos que este sujeto ¨Amnonimo¨ no es tan anonimo. Primero hay que deciste a Mister Ñame con Corbata que es prerrogativa del autor incluir en su trabajo las referencias que le da la gana. Segun Mister Ñame es necesario recordarle a usted que los temas de investigacion son libres y que cualquiera puede escribir como le da la gana. Los expertos en banderologia no se limitan a un grupo exclusivo elitista dento del funesto ICP de corte burguesito-nacional populista. Usted esta a costumbrado como parte de una elite del poder que controla los medios a tener la prerrogativa de publicar y controlar para que nadie osara tocar el tema que a usted le interesaba.

      Usted Mister Ñame es el que menos puede hablar. Recuede que su Padre Putativo le fabrico en su escuelita la Maestria y el Doctorado. Es mas en su Doctorado le buscaron al Viejo Jepeto para que le aprobara un tema que a nadie se lo aprobaron por no tener los contactos politicos necesarios. Hay que recalcarle que a usted le convirtieron en un feudo personal el area territorial de investigacion y que se le prohibio terminantemente a cualquier otro investigador visitar el lugar. Esto es exclusion, racismo, xenofobia y ante todo discriminante.

      Da ganas de reir cuando años despues, una muchachita inglesa pudo visitar el lugar y encontrar cosas que usted nunca vio. Tanta exclusividad y trato preferencial con usted para una producion tan mediocre.., para no decir de zafacon o basura.

      Ahora usted se siente herido. Usted no es otra cosa que una construccion mediatica fabricada en los closets del ICP, dentro del dirigismo cultural construido bajo el Muñocismo. Usted no es mas que un titere, con la cabeza llena de aserrin, utilizado dentro del show mediatico construido como ya se ha mencionado en el ICP para mantener el control de los estudios culturales bajo el control de un vulgar comisario politico...., y usted no fue mas que una parte del show, con el pretesto de: “un joven que promete y hay que darle la oportunidad”para luego retirase con una jugosa pensión como premio por su diletantismo politico en el campo cultural.

      Ahora a usted le duele que otros trabajen. Usted tuvo toda la oportunidad bajo la bendicion de su Padre Putativo, pero se dedico mas a las intrigas y al figureo que ha investigar. Recuerde bien, usted es como la Luna, solo un reflejo. Cuando su Sol se apagó, usted cayo en el olvidó.

      Le recomendamos que cierre esa boca ya que su produccion cultural es sumamente escasa. Deberia haberse quedado haciendo auncios. Por cierto bastante malo. Ni para eso sirve.

      El Chavista

      elchavistavengador@outlook.com

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    8. Sabemos escribir muy bien. Pero para escribir a una zahorria, no nos da la gana de molestarnos en hacer las correcciones necesarias.

      El Chavista

      PD El Chavista no es anónimo. Nos pueden ver en twitter.

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    9. Este anonimo como hemos señalado anteriormente es el que menos puede hablar. Se llama Ratidio y alcanzo fama bajo la tutela y protección de su Padre y Bienechor Putativo. Como buen ejemplar de rata, se dedicó al figureo, a la intriga y al clientelismo político. Desarrolló esas destrezas bajo los auspicios de su protector que practicaba el busconeo y el lamboneo en el ambito cultural colonial bajo el Muñocismo. Ahora la rata inmunda sale del closed intoxicada, destilando odio. Esta acostumbrada como buena hija de puta mimada del partido populete a que le guarden de forma exclusiva los temas de investigación que a ella le interesaba, pero nunca investigó.

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  8. Colega y amigo Marti Carvajal, creo que ha levantado el polvo de los anonimatos con su oportuno articulo. Temo que toco diana y algunos andan tan soliviantados como escaldados. La costumbre de sacralizar mitos embota las percepciones en un campo donde suelen medran demasiados analistos tan expertos de circunstancia como alejados de las bibliotecas y archivos.

    Pablo J.Hernandez-Gonzalez

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    1. Armando J. Martí Carvajal4 de diciembre de 2016, 19:04

      Don Pablo:
      Muchas gracias por sus palabras.

      Armando J. Martí Carvajal

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  9. Querido colega, magnifico articulo, una ejemplar combinacion de redaccion, contenido y metodologia investigativa. Ha sido un placer leerle. Gracias.

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    1. Armando J. Martí Carvajal4 de diciembre de 2016, 23:08

      Jose Ramon:

      Muchas gracias por sus palabras.

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  10. Gracias por esa recopilación histórica Dr. Martí. Siga escribiendo y publicando.

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    1. Armando J. Martí Carvajal6 de diciembre de 2016, 19:00

      Don Gabito:

      Muchas gracias.

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  11. Armando J. Martí Carvajal10 de diciembre de 2016, 16:48

    A nuestros lectores en Rusia, espero que les haya gustado mi artículo y la revista. Muchas gracias.

    Для наших читателей в России надеюсь, вам понравится моя статья и журнал. Большое спасибо.

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  12. IMPORTANTE LEER NUESTRA “RESPUESTA AL TAL ANÓNIMO O MEJOR CONOCIDO COMO MISTER ÑAME CON CORBATA” Sabemos quien es y la clase de crápula de que está formado.

    El Chavista

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  13. El formato de nuestro Editorial en parte fue posible gracias a las sugerencias del Dr. Marti:

    http://grupoeditorialnuevomundo.blogspot.com/2010/07/grupo-editorial-nuevo-mundo.html

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  14. Hemos invitado al Anónimo Rathidio a que vea nuestro comentario sobre la Rata Icepesina

    Estamos en twiiter en: https://mobile.twitter.com/home

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  15. Saludos, me pareció leer que en su conclusión dice que el azul turquí de la Cubana es el Azul oscuro de la de USA pero no es esta última azul marino? son tonos distintos, NO?. Segundo son los Azules de la de Francia y la de USA iguales? siempre he visto esta controversia sobre el Azul celeste y el azul oscuro pero siempre he creído que no es ni uno ni el otro porque el turquí es un tono de azul distinto como entre medio.

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    1. Armando J. Martí Carvajal18 de diciembre de 2016, 08:31

      Estimado Jolucrux:
      Tradicionalmente se ha dicho que el tono azul de la bandera de Cuba es “azul turquí”, o sea turquesa. Ahora, esto se formalizo, como habrá podido leer, en el decreto del Presidente Estrada Palma. Anterior a eso no hay nada formal. Ahora, cuando vemos las descripciones de la versión original de la bandera, incluyendo las banderas que sobrevivieron de Narciso López que han sobrevivido hasta nuestros días, es posible que la bandera tuviese un azul más oscuro, como el “royal blue”. Ahora, la diferencia en estas tonalidades es mínima.
      Espero que esto le ayude.
      Armando J. Martí Carvajal

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    2. Hay que aclarar que el azul turquí y el 'turquoise' en Ingles no son lo mismo. El turquí es bien obscuro y el turqouise es mucho más claro y verdoso.

      Yo vengo peleando con los que enarbolan la bandera 'Jinchoestrellada' (como yo le digo) con su azul raquítico sobre más de 10 años ya que mi poca y cruda investigación al respecto me trajo a las mismas conclusiones.

      Muy agradecido por este estudio, Sr. Marti Carvajal,
      Arturo A. Ramirez

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    3. Don Arturo, acabo de leer sus comentarios y agradezco los mismos. Como aparece en el ensayo, Narciso López se inspire en el tricolor de la libertad, o sea la bandera de Francia, esta a su vez, aparentemente, fue inspirada por los colores de la norteamericana.

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  16. Es el azul turquí al que el profesor de refirió. Al azul de Francia, no al azul marino de la de Estados Unidos.

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  17. Rathidio no contesta. Ahora coomo buena rata anonima cojio miedo> ya que Anonimo Rathidio es experto en banderologia y el se sentaba en las faldas de su Padre Putativo en los altares de la cultura colonial. Le preguntamos a la Rata Iceperina por que el Petite Yanky de Muñoz escojio esa bandera sobre la de Lares para su proyecto colonial??? Ratidio que lo sabe todo, formado bajo las faldas y entre las piernas de su Padre Putativo nos podria contestar esa pregunta. Pero formado en la guarida iceperina, cuna de clientes, comelones, buscones, trepadores y lambones. No creemos que nos pueda dar una respuesta. Estar entre piernas o entre bolas no debe de ser muy agradable. pero hay gentes que les gustan esas cosas. El Chavista

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  18. Estamosc atentos y vigilantes por si Ratidio aparece. Los Jivaros nos han dicho que lo mejor para liquidar ratas son "Tres pasitos" El Chavista

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  19. La bandera de Lares -diz que creada por Betances como modificación de la dominicana- que se conserva en ese municipio lleva un tono azul celeste y la bandera de Francia, un tono azul brillante; ambos distintos al azul marino, añil u oscuro de la de los EE.UU., Gran Bretaña y otras de presunto origen marinero. ¿Por qué no puede ser azul celeste el color de la bandera oficial de Puerto Rico, si es el color de la bandera de la revolución de Lares? ¿Le preocupa a alguien?

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    1. Doña Margarita, gracias por su comentario. La actual bandera de Puerto Rico se creó invirtiendo los colores de la bandera que el Gen. Narciso López diseñó para Cuba. Esa bandera no era azul celeste. Por lo tanto las versiones modernas de la bandera de Puerto Rico que se hacen con el triángulo azul celeste no responden a la realidad histórica, ni al espíritu de los patriotas que se reunieron en Chimney Hall en 1895.

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  20. Un artículo muy bien redactado. Felicito al autor por el mismo, aún así prefiero el azul claro, por su significado pero claro es una cuestión de preferencia y no de evidencia histórica.

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    1. Gracias por su comentario.

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  21. ¡Excelente artículo profesor!

    Un placer haber sido su estudiante en la clase de Historia Antigua y Medieval dónde siempre nos comentaba sobre este artículo que hoy pude leer. Definitivamente, una excelente labor llena de información y verdaderos argumentos fuera de pensamientos ideológicos partidistas que han sido la verdadera razón y causante de esta gran disputa de nunca acabar en nuestra isla. Gracias por siempre educarnos y llevarnos la verdad al salón de clases. Att: Lemuel Tirado Pérez.

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  22. Armando J. Martí Carvajal23 de febrero de 2017, 14:28

    Lemuel:

    Muchas gracias por tus palabras.

    ¡Exito!

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  23. Que puede comentar de este documento del Parlamento Cubano donde dice en las DISPOSICIONES FINALES
    SEGUNDA: Se derogan la Ley de 6 de enero de 1906 que autoriza al Ejecutivo para que señale y circule a los Gobiernos extranjeros las proporciones y dimensiones de nuestra bandera, según los casos y diferentes oficios en que haya de usarse, así como las relativas al escudo nacional, autorizándole asimismo para que sustituya el color azul celeste en la una y en el otro, por el azul turquí;

    http://www.parlamentocubano.cu/index.php/documento/ley-de-los-simbolos-nacionales/

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    1. Pedro, creo que primero debe ver la fecha de este document, 1983. Segundo, me parece mas importante el Articulo 3 que las "Disposiciones Finales". Ahora, mas importante es el hecho que todas las descripciones de la la banderas de Narciso Lopez de 1850,describen un tono oscuro. Eso sin contar que una de esas, que fue donada a la Oficina del Historiador de La Habana en el 2010 (Imagen 3) claramente no es Azul celeste. Sospecho que las ordenes de de inicios del siglo XX y las posteriors, como la que usted cita, buscaban estandarizar las banderas y evitar confusion sobre la tonalidad del azul, como pasa en Puerto Rico.

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  24. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  25. Llevo años diciendo que la bandera de Puerto Rico es con colores invertidos, adoptada en hermandad con Cuba en la lucha contra España.

    Se que eso lo aprendí en la escuela pero no sabía cómo probarlo. Ahora tengo las armas históricas para destronar la bandera descolorida (parece que fue lavada con clorox, fo)


    Muchas gracias confirmar lo que aprendí en la escuela con tanta evidencia historica.

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    1. Muchas gracias por sus comentarios.

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