martes, 6 de enero de 2026

La ambivalencia del amor y la constitución del sujeto en Maldito amor, bendito amor de José E. Muratti Toro.

 La ambivalencia del amor y la constitución del sujeto en Maldito amor, bendito amor de José E. Muratti Toro.

Por: Luis Mayo Santana, PhD.

Introducción

Maldito amor, bendito amor se inscribe en la narrativa puertorriqueña contemporánea como una intervención crítica en torno a las representaciones normativas del amor. El texto compuesto de cuatro relatos de José E. Muratti Toro no se limita a cuestionar el ideal romántico, sino que lo desmantela al mostrar el amor como un dispositivo afectivo atravesado por la contradicción, la dependencia y la inestabilidad subjetiva. En este texto, amar no conduce a la reconciliación del sujeto consigo mismo ni con el otro, sino que expone las fisuras que estructuran la experiencia afectiva.

El amor, lejos de funcionar como principio de cohesión identitaria, opera como un lugar de crisis. Los vínculos que se articulan en la novela no ofrecen una salida a la carencia, sino que intensifican la conciencia de la falta y la vulnerabilidad del yo. Desde esta perspectiva, el presente ensayo propone una lectura que articula el psicoanálisis y el existencialismo no como marcos explicativos cerrados, sino como herramientas críticas para examinar cómo el amor revela la constitución escindida del sujeto y la imposibilidad de una plenitud afectiva.

El amor como repetición de la falta: Freud y Lacan

Desde el psicoanálisis freudiano, el amor no puede entenderse como una elección libre ni como un encuentro transparente entre sujetos autónomos. Freud afirma que “hallamos que el objeto amoroso no es sino un sustituto del objeto perdido de la infancia” (Freud), lo que sitúa el amor en el registro de la repetición y no de la novedad. En Maldito amor, bendito amor, esta lógica se manifiesta con claridad: los personajes no aman al otro en su singularidad, sino a aquello que este encarna como promesa imaginaria de restitución.

La obra insiste en esta dimensión repetitiva cuando señala que “amar era volver siempre al mismo dolor, con la esperanza irracional de que esta vez fuera distinto” (Muratti Toro). Lejos de ser una experiencia excepcional, el amor aparece como una reiteración compulsiva del fracaso. El vínculo amoroso no repara la falta, sino que la reactualiza, poniendo en evidencia la imposibilidad estructural de colmar el deseo.

La lectura lacaniana radicaliza esta problemática al subrayar el carácter ilusorio del amor. Cuando Lacan sostiene que “amar es dar lo que no se tiene a alguien que no lo es” (Lacan), señala la dimensión fundamentalmente engañosa del vínculo amoroso. En la obra de Muratti Toro, los personajes ofrecen al otro una promesa de completud que no solo no poseen, sino que tampoco puede ser recibida. El amor se configura así como una estructura simbólica fallida, sostenida por el deseo de reconocimiento y por una dependencia afectiva que erosiona la autonomía del sujeto.

Amor, libertad y angustia: Sartre

Desde el existencialismo sartreano, el amor se define por una contradicción insalvable: el deseo de ser reconocido por el otro sin anular su libertad. Sartre afirma que “el amor es el proyecto de hacerse amar”, lo que implica un intento de fijar al otro sin dejar de necesitarlo como sujeto libre. Esta tensión atraviesa Maldito amor, bendito amor y constituye uno de los núcleos de su conflicto afectivo.

La afirmación de que “amar significaba exponerse a la voluntad del otro, aun sabiendo que nunca sería completamente propia” (Muratti Toro) pone de relieve el carácter precario del amor. Amar supone aceptar una vulnerabilidad radical, una exposición constante al abandono y a la pérdida. El amor no garantiza estabilidad, sino que intensifica la angustia al confrontar al sujeto con la imposibilidad de poseer al otro sin convertirlo en objeto.

El carácter “maldito” del amor emerge precisamente de esta tensión irresoluble. Para Sartre, toda relación amorosa está condenada a la frustración porque el otro siempre escapa a cualquier intento de apropiación. La novela no suaviza esta conclusión: el amor se presenta como una experiencia conflictiva en la que el deseo de fusión se enfrenta inevitablemente a la alteridad irreductible del otro, produciendo desencanto y desposesión subjetiva.

Amor, desesperación y autenticidad: Kierkegaard

La perspectiva de Kierkegaard introduce una dimensión ética que permite profundizar la lectura del amor como experiencia límite. En La enfermedad mortal, define la desesperación como “la enfermedad del yo, que consiste en no querer ser uno mismo o en querer serlo sin Dios” (Kierkegaard). Aunque la novela no articula explícitamente una problemática religiosa, sí representa una forma de desesperación existencial vinculada a la imposibilidad de sostener una identidad estable dentro del vínculo amoroso.

Los personajes se debaten entre la disolución en el otro y la afirmación de una autonomía siempre frágil. El amor solo adquiere un carácter “bendito” cuando el sujeto renuncia a la ilusión de completarse a través del otro y acepta su vulnerabilidad constitutiva. En este sentido, el amor no opera como redención, sino como una experiencia que obliga al sujeto a confrontar sus límites.

Kierkegaard concibe el amor auténtico no como aquel que elimina la angustia, sino como aquel que la asume sin negarla. Esta concepción se refleja en todo el texto, donde el dolor no desaparece, pero adquiere una densidad existencial distinta. El amor no salva al sujeto, pero puede forzarlo a una forma más lúcida de autocomprensión.

Ambigüedad y valor literario

Uno de los logros más significativos de Maldito amor, bendito amor es su negativa a ofrecer resoluciones morales o afectivas. Muratti Toro evita tanto la idealización como el cinismo, y construye una representación del amor marcada por la ambigüedad. Esta ambigüedad no es un defecto narrativo, sino una estrategia que impide lecturas simplificadoras y obliga al lector a enfrentarse a la complejidad del vínculo amoroso.

El estilo sobrio e introspectivo, centrado en la interioridad de los personajes, refuerza esta apuesta estética. La obra se sitúa así dentro de una tradición literaria que entiende la ficción como un espacio de interrogación filosófica, donde el conflicto emocional no se resuelve, sino que se intensifica como problema.

Conclusión

Desde una articulación crítica del psicoanálisis y el existencialismo, Maldito amor, bendito amor problematiza el amor como una experiencia constitutiva del sujeto moderno. A través de la repetición del deseo (Freud), la falta estructural (Lacan), el conflicto entre libertades (Sartre) y la angustia existencial (Kierkegaard), el texto expone el amor como un espacio donde se condensan las tensiones fundamentales de la subjetividad contemporánea.

La obra de José E. Muratti Toro no ofrece consuelo ni síntesis reconciliadora. Su valor reside precisamente en mostrar el amor como una experiencia límite, marcada por la imposibilidad de la plenitud y por la necesidad de asumir la fragilidad del yo. En este sentido, se trata de una narrativa particularmente fértil para el análisis posgraduado, en la medida en que exige una lectura crítica capaz de sostener la ambigüedad sin clausurarla.

Referencias

Freud, Sigmund. Three Essays on the Theory of Sexuality. Translated by James Strachey, Basic Books. 1975.

Kierkegaard, Søren. The Sickness Unto Death. Translated by Alastair Hannay, Penguin Classics.1989.

Lacan, Jacques. Écrits. Translated by Bruce Fink, W. W. Norton. 2006.

Muratti Toro, José E. Maldito amor, bendito amor. Puerto Rico, edición consultada. 2025.

Sartre, Jean-Paul. Being and Nothingness. Translated by Hazel E. Barnes, Washington Square Press. 1992.

martes, 23 de diciembre de 2025

Notas sobre la Tierra-Verde o Groenlandia

Notas sobre la Tierra-Verde o Groenlandia

Pablo L. Crespo Vargas

Groenlandia y el Ártico
Imagen de dominio público
Fuente: CIA's World Factbook (2007)

Cerca del año 982 de la era cristiana, Erik, conocido como el Rojo, fue expulsado de Islandia tras varias disputas por territorios que culminaron en la muerte de algunas personas. Esto lo llevó, junto a sus allegados, a considerar la posibilidad de colonizar tierras hacia el oeste que otros exploradores ya habían visitado. Decidieron entonces trasladarse a esos señoríos aún inexplorados en busca de una nueva oportunidad.

Luego de una exploración inicial de las costas e islas menores, Erik escogió un área en el occidente de lo que él pudo haber pensado que era una gran península, donde estableció una granja para pasar el invierno. Durante los siguientes tres años continuó sus viajes de reconocimiento hasta completar su periodo de exilio. Al finalizarlo, decidió regresar a Islandia y, como estrategia para reclutar nuevos colonos, bautizó aquellas tierras con el nombre de Tierra Verde o Groenlandia.

Una parte de los habitantes de Islandia (la “Tierra de Hielo”) también vio en esta empresa la posibilidad de comenzar de nuevo, una oportunidad que no podían desaprovechar. Hoy, en 2025, a 1,043 años de aquel encuentro, vemos cómo el presidente de la nación más poderosa del planeta, los Estados Unidos de América, ha puesto sus ojos en esta isla y se empeña en adquirirla.

Groenlandia es la isla de mayor tamaño del planeta, con una superficie de 2,166,086 km², lo que la convierte en la decimotercera entidad territorial más extensa del mundo. Cabe destacar que el 80% de su territorio está cubierto por una gruesa capa de hielo.

Se estima que sus tierras albergan una gran variedad de recursos naturales, entre ellos rubíes, hierro, níquel, uranio, platino, titanio, oro y una serie de metales raros que representan un fuerte atractivo para países como China y los Estados Unidos. En este último aspecto, conviene señalar que China controla alrededor del 90% del mercado mundial de metales raros, situación que muchos en Estados Unidos consideran una amenaza para su seguridad nacional. A estos recursos se suma la alta probabilidad de encontrar depósitos de petróleo y gas natural.

Es importante subrayar que la explotación de cualquiera de estos recursos podría tener efectos negativos sobre el medioambiente de la región, razón por la cual el gobierno de Groenlandia ha limitado estrictamente cualquier actividad extractiva. Además, la posición geográfica de la isla, combinada con el acelerado deshielo de las últimas décadas, ha abierto la posibilidad de nuevas rutas marítimas en el Ártico.

Otro aspecto que a menudo se pasa por alto es que Groenlandia constituye una ubicación estratégica para el despliegue de sistemas de defensa antibalísticos de los Estados Unidos frente a sus potenciales adversarios: Rusia y China.

La posición geográfica es uno de los factores que han motivado que, en las pasadas semanas, la isla de Groenlandia haya estado en el ojo público internacional debido a las pretensiones del presidente Donald Trump, quien suele generar situaciones controversiales con el fin de mantener su supuesto control tanto en los ámbitos locales como internacionales. En el caso de Groenlandia, no es la primera vez que el mandatario estadounidense la menciona en sus discursos. Según algunos miembros de su equipo de trabajo, en ocasiones anteriores llegó incluso a preguntar si sería posible intercambiar a Puerto Rico por Groenlandia, además de ofrecer dinero para adquirirla. Una acción que, posiblemente, habría beneficiado a los puertorriqueños.

No obstante, antes de continuar con el debate político y estratégico-geográfico, entendemos que es necesario conocer un poco sobre los aspectos políticos, sociales e históricos de esta isla, a la cual bien puedo considerar un país. Sí, un país, porque, aunque nuestras mentes colonizadas nos lleven a verla como una mera isla de escasa población, dominada por una potencia europea, sus características son compatibles con las de otros lugares —como Puerto Rico— que también pueden ser considerados países.

Groenlandia es un país o nación constituyente del Reino de Dinamarca, al igual que las Islas Feroe. Desde 2009 cuenta con un gobierno autónomo dirigido por un primer ministro, seleccionado por los miembros de su Parlamento —un sistema unicameral compuesto por 31 escaños— cuyos integrantes son elegidos democráticamente. El primer ministro conforma su gabinete, responsable de la administración cotidiana del gobierno. Por su parte, el Reino de Dinamarca mantiene el control de la seguridad y de la política exterior. Groenlandia, además, tiene derecho a enviar dos representantes al Parlamento danés, con voz y voto.

En términos demográficos, la isla cuenta con aproximadamente 58,000 habitantes. Para 2020 se estimaba que cerca del 90% habían nacido en Groenlandia, mientras que el resto son inmigrantes provenientes de lugares tan diversos como Filipinas, Tailandia, Islandia, Suecia, China y Noruega, entre otros. Su capital es Nuuk, con una población que supera las 18,000 personas.

La población indígena local está compuesta por groenlandeses de origen inuit, quienes representan alrededor del 87% de los habitantes. Este grupo se divide en tres comunidades principales: los kalaallit (occidentales), los tunumiit (orientales) y los inughuit (norteños). El idioma dominante entre ellos es el kalaallisut —conocido en occidente como groenlandés—, hablado por más de 50,000 personas y reconocido como lengua oficial. Cabe señalar que, junto a la lengua nativa, el danés también se utiliza ampliamente en Groenlandia.

En el ámbito financiero, la isla recibe una gran cantidad de subsidios, muy acordes con las políticas de bienestar social del Reino de Dinamarca. En este sentido, es importante señalar que los partidos de derecha, tanto en Dinamarca como en la Unión Europea, se oponen a estas ayudas. No obstante, la principal industria de Groenlandia es la pesca. La explotación minera y energética, aunque representa una posible fuente de riqueza, ha sido pospuesta por el gobierno debido a las nefastas implicaciones ambientales que podría acarrear.

Los primeros pobladores de Groenlandia fueron grupos anteriores a los inuit, quienes siguieron la ruta costera septentrional de América del Norte. Estos movimientos migratorios se asentaron en lugares propicios para su supervivencia y desarrollaron diversos complejos culturales. El más antiguo, según la evidencia arqueológica, es la cultura Saqqaq (2500 a. C. – 800 a. C.), ubicada en el sur de la isla. Cien años después, en la misma región, surgió la cultura Dorset I, presente hasta el año 200 de nuestra era.

En el norte de Groenlandia, entre 2400 a. C. y 1300 a. C., se desarrolló la llamada cultura Independencia I, seguida por la cultura Independencia II, vigente entre 700 a. C. y el inicio de la era cristiana. El nombre de esta tradición cultural proviene del lugar donde se realizaron los primeros hallazgos arqueológicos: la isla Independencia, situada en la zona norte del país.

Las exploraciones escandinavas comenzaron a mediados del siglo X, pero no es hasta la llegada de Erik el Rojo cuando se inicia el proceso de colonización. La presencia nórdica en la isla se mantuvo hasta entrado el siglo XV. Para el siglo XIV, Groenlandia recibió grupos migratorios inuit (cultura Thule) que comenzaron a poblarla y que representaron una amenaza para la continuidad de los asentamientos escandinavos. De hecho, algunas de las hipótesis que se manejan para explicar el abandono de estos asentamientos señalan factores climáticos y la presión ejercida por nuevos migrantes en su búsqueda de tierras.

Años después, con el inicio de los procesos de colonización europea a gran escala tras la llegada de Colón a América, expediciones portuguesas alcanzaron Groenlandia. Sin embargo, al no encontrar un paso hacia la India, abandonaron sus pretensiones. A principios del siglo XVII, los daneses —que entonces compartían un reino con Noruega— reclamaron la zona e iniciaron un proceso de colonización que no prosperó. En el siglo XVIII se realizaron nuevos intentos, esta vez con resultados favorables para la Corona danesa.

Con la separación de los reinos de Noruega y Dinamarca en 1814, este último retuvo las posesiones coloniales, incluida Groenlandia. En 1931, Noruega intentó ocupar la zona oriental de la isla, pero los tribunales internacionales fallaron a favor de Dinamarca. Durante la Segunda Guerra Mundial, tras la invasión de Dinamarca por tropas alemanas, Estados Unidos intervino en Groenlandia; no obstante, al finalizar el conflicto, las autoridades danesas retomaron el control.

Con el avance de las políticas internacionales contra el colonialismo, Groenlandia experimentó varios cambios políticos orientados hacia la autonomía: en 1953 fue integrada formalmente a la monarquía danesa; en 1979 obtuvo un régimen de autonomía limitada; en 1985 salió de la Unión Europea; y en 2009 proclamó su autogobierno.

Las fuentes principales utilizadas para este ensayo fueron el Workbook de la CIA (versión en línea), las páginas web del gobierno de Groenlandia y del Reino de Dinamarca, el libro Groenlandia: La isla más grande del mundo de Joanne Mattern (2003) y diversos artículos de prensa actualizados sobre la política del presidente Trump respecto a la isla. Con la información recopilada hemos presentado, de manera muy resumida, unas notas sobre Groenlandia que servirán de base para discutir próximamente las pretensiones estadounidenses hacia este territorio y analizar las repercusiones que ello podría tener en la política internacional.

Nota: Artículo publicado en El Post Antillano, 1 de febrero de 2025.

sábado, 20 de diciembre de 2025

La Doctrina Donroe y Latinoamérica como botín de guerra: Neocolonización y adversa lectura de las borras de café

La Doctrina Donroe y Latinoamérica como botín de guerra: Neocolonización y adversa lectura de las borras de café

José E. Muratti Toro

La decisión de Donald Trump de rodear a Venezuela con una flota naval, impedir el tránsito de sus barcos petroleros y de invadir al país para "recuperar", como afirmó Stephen Miller, los pozos, instalaciones y operaciones establecidas por empresas estadounidenses, no solamente es un acto de guerra no declarada, sino que rebasa por mucho la Doctrina Monroe de 1823 que le advertía a Europa no incursionar en la América Latina.

Más aún, es una advertencia al resto de Latinoamérica de que sus recursos naturales pueden ser ocupados y expropiados impunemente por las fuerzas armadas de los Estados Unidos, en lo que él ha alardeado al acoger el término “Doctrina Donroe”.

Por supuesto que no sería tan sencillo. Todos los países involucrados cuentan con unas clases propietarias y acuerdos comerciales con gran parte del mundo que imposibilitaría, a nivel internacional, una expropiación en masa de estas dimensiones. Tanto los empresarios y terratenientes nacionales como sus socios europeos y asiáticos movilizarían sus recursos a Washington para impedir estas expropiaciones en masa, amén de la desestabilización global que causaría y terminaría afectando a los propios Estados Unidos.

Pero, no es de extrañar que lo esté considerando dada la “mentalidad de alcohólico” de Trump que le hace pensar que él puede hacerlo todo, como reveló en reciente entrevista su jefa de personal Susie Wiles, en la revista Vanity Fair (la ironía no podría ser mayor).

Trump debe estar rumiando la posibilidad de identificar decenas de empresas y operaciones establecidas por compañías estadounidenses por toda Latinoamérica que, de revertirse a manos estadounidenses, le proporcionarían una gran tajada a él personalmente, lo cual aparenta ser la única política pública que gestiona.

Por supuesto que se trata de un escenario hipotético. Pero Brasil, Colombia y México tienen el potencial de convertirse en sus próximos posibles blancos. Sobre todo deben estar en su mira México y Colombia, utilizando la excusa de su guerra contra el “narco-terrorismo" y para atacar las operaciones de narco-producción, de paso invadiendo y apropiándose otros recursos para sufragar su inversión en dicha guerra.

El análisis debe contener los siguientes datos: desde la década de los 1930s, varios países latinoamericanos han nacionalizado operaciones desarrolladas por empresas estadounidenses en sus territorios nacionales.

Por ejemplo, en 1937, Bolivia expropió las operaciones de Exxon y Chevron, las cuales permanecen en manos bolivianas.

En 1938, México incautó las operaciones de Standard Oil, Gulf y Sinclair, que no devolvió y las convirtió en PEMEX. A partir de 2013, ExxonMobil y Chevron participan en la extracción y refinamiento, pero sin derechos de propiedad.

En 1962, Cuba nacionalizó las operaciones de la United Fruit, ITT, y las refinerías Esso/Texaco, que al presente operan como Unión Cuba-Petróleo (Cupet). En 1968, Perú hizo lo propio con las operaciones de International Petroleum Company (Standard Oil).

En 1971, Chile nacionalizó las operaciones de procesamiento de cobre de las empresas Anaconda y Kennecott, la cuales no ha devuelto. Al presente, hay nuevas minas operadas por empresas de EEUU. Ese mismo año, Ecuador incautó las operaciones de Texaco (Chevron), Occidental (Oxy), que no han sido devueltas, aunque Chevron fue indemnizada por arbitraje.

El blanco de Trump al presente es, por supuesto, Venezuela. Esta nacionalizó las operaciones de Creole (Exxon), Gulf, Mobil, luego ExxonMobil y ConocoPhillips en 1976, convirtiéndolas en Petróleos de Venezuela, SA (PDVSA) en 1998, bajo la presidencia de Hugo Chávez. Tras 2007, ExxonMobil y ConocoPhillips salieron definitivamente.

En este escenario, la disposición de los gobiernos de Milei en Argentina, Noboa en Ecuador, Bukele en El Salvador, Asfura (hasta ahora) en Honduras, Kast en Chile y, de ser instalada por Washington, Corcino en Caracas, de apoyar las políticas de Trump, le permitirían a su gobierno apropiarse cientos de $ billones en activos sin intervención militar. Dichas expropiaciones contribuirían a paliar la hemorragia que representa el déficit $ trillonario estadounidense exacerbado por los aranceles en vigor y las exenciones de contribuciones concedidas a multinacionales y multimillonarios en julio del corriente.

Desde sus inicios como nación, tan temprano como 1798, cuando acogió terratenientes franceses que escapaban de la Revolución Haitiana, los Estados Unidos han considerado a Latinoamérica como su “patio trasero”, en el cual, con la actitud heredada de sus colonizadores británicos, tienen derecho a intervenir para propiciar y defender sus intereses comerciales.

A diferencia de la primera mitad del siglo XIX cuando Latinoamérica se independizó de España, Inglaterra y Portugal, y tras la II Guerra Mundial, cuando muchos países latinoamericanos y del resto del mundo afirmaron su independencia de los anteriores imperios europeos, en este inicio del siglo XXI, Latinoamérica oscila entre movimientos de afirmación de independencia del poder económico de los EEUU, y acomodo con los presidentes estadounidenses que insisten en renovar un neocolonialismo que convierte el hemisferio en botín de guerras económicas y hasta una posible guerra total contra Venezuela, como advertencia al resto del continente.

Paradójicamente, le compete a las burguesías nacionales que controlan los procesos eleccionarios impedir esta nueva colonización.

La lectura de las borras de café no augura mucho optimismo.

Infografía de WeatherWriter con licencia CC 2.0
Representa estado de situación a final de noviembre de 2025
Obtenido de Wikipedia Commons
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viernes, 19 de diciembre de 2025

Interés imperial por Groenlandia

Interés imperial por Groenlandia

Pablo L. Crespo Vargas

Imagen publicada en la página web Islandia 24.

El consenso general sobre el establecimiento del estado imperial estadounidense indica que este inició en 1898, luego de que esta potencia derrotara a España y ocupara algunos de los territorios ultramarinos de este último, incluyendo Puerto Rico. Sin embargo, las actitudes imperialistas estuvieron latentes desde antes. La Doctrina Monroe (1823), que establecía la política de América continental para los Estados Unidos, y el Destino Manifiesto (c. 1845), que funcionó como una justificación del expansionismo angloestadounidense, fueron vitales en el desarrollo del ideal imperial en Washington, Estados Unidos. Mientras que se consolidaba el dominio estadounidense sobre los territorios entre el Atlántico y el Pacífico, ya se había comenzado un proceso de establecer presencia militar en las áreas ultramarinas, específicamente en el Caribe, el Atlántico central y hasta en las costas del norte de África. En el asunto que nos compete hoy, las intenciones estadounidenses por adquirir la isla de Groenlandia surgen durante la secretaría de William H. Seward en el Departamento de Estado (1861-1869), quien es conocido por haber gestado la compra de Alaska al Imperio Ruso. Menos conocida es su intención de comprar las Indias Occidentales danesas (hoy día Islas Vírgenes estadounidenses), Groenlandia e Islandia y su idea de anexar Canadá. Las intenciones con Groenlandia y Canadá se replican en la actualidad por la presidencia de Donald Trump, aunque la intención ha estado latente siempre.

En 1868, Seward presentó un informe trabajado por Benjamín Mills Peirce de 72 páginas donde se establece la importancia de adquirir, por razones políticas y económicas, a Islandia y Groenlandia. Groenlandia era el territorio que más interés producía en el informe (el documento lo puede conseguir de manera íntegra en Google Books con el título de «A Report on the Resources of Iceland and Greenland»). Además, la adquisición de Groenlandia era un paso lógico para anexarse a Canadá, territorio que era (y es) parte de la Corona británica. Las intrigas en el Congreso y las políticas partidistas en los Estados Unidos no ayudaron a que los objetivos de Seward prosperaran.

En 1910, se presenta otra propuesta promulgada por el embajador estadounidense en Dinamarca, Maurice Francis Egan. En esta ocasión se buscaba un intercambio donde Dinamarca entregara a Groenlandia a los Estados Unidos, quien cedería las islas filipinas de Mindanao y Palawan a los daneses para que estos las intercambiaran por la zona norte de Schleswig (en la frontera sur de Dinamarca) con el Imperio Alemán. Con el desarrollo de la Gran Guerra de 1914 a 1918 y la derrota alemana, Schleswig pasa a manos danesas, luego de un plebiscito, en 1920; por lo cual este esfuerzo fue para los estadounidenses una movida en vano.

No obstante, en 1916, Dinamarca y Estados Unidos firman un tratado de venta donde el segundo paga 25 millones de dólares por las Indias Occidentales danesas y acepta la soberanía del Reino Danés sobre Groenlandia. En ese momento, para el gobierno de Washington la adquisición de las actuales Islas Vírgenes estadounidenses era prioridad, ya que agrandaba el área defensiva, en este caso, el noreste del Caribe, proyectándose sobre el Canal de Panamá. A esto, es importante mencionar que, al finalizar la Gran Guerra, existió la intención de los británicos de adquirir Groenlandia como parte de sus estrategias defensivas para confrontar los futuros proyectos de expansión de Alemania. No obstante, algunos estrategas estadounidenses siguieron abogando por la adquisición de la colonia danesa en el Ártico.

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la invasión alemana a Dinamarca en 1940, el embajador danés en Washington, Henrik Kauffmann, llegó a un acuerdo, en abril de 1941, con los Estados Unidos para que estos ocupasen la isla de Groenlandia. Acción que se da de manera oficial en julio de 1941. Se debe indicar que militares estadounidenses, fuera del oficialismo gubernamental, ya habían ocupado algunas posiciones en la isla en prevención de un posible desembarco alemán. Con la intervención de los Estados Unidos se comienzan a construir bases en diversos puntos de la isla y se establece un plan de patrullaje que sirvió como parte de las operaciones en el Atlántico norte. Al finalizar la guerra, las fuerzas estadounidenses se mantuvieron en sus posiciones y en 1946 se le ofreció a Dinamarca la compra de la isla por 100 millones de dólares. Con el desarrollo de la Guerra Fría, Groenlandia sigue adquiriendo importancia estratégico-militar y en 1951 se llega a un acuerdo entre los gobiernos de Washington y de Copenhague donde los primeros respetaban la soberanía danesa sobre la isla, mientras adquirían permiso para mantener sus bases y tener a Groenlandia como punto estratégico militar. Con la caída de la Unión Soviética, el interés estadounidense sobre la isla disminuyó. 

Llega el siglo XXI; la situación geopolítica, en combinación con el cambio climático, aspecto negado por un sector, llevó a que la zona se viera como un área de interés internacional. Los países de la cuenca ártica —Estados Unidos, Rusia, Canadá, Noruega y Dinamarca (los llamados Cinco del Ártico o A5)—, países circunstantes a ellos —Finlandia, Suecia e Islandia (agregados a los anteriores para crear el Concilio Ártico)— y países o regiones de interés —China y la Unión Europea— se han movido en busca de posibles beneficios comerciales y político-estratégicos. Dentro de la viabilidad de evitar posibles conflictos, estos entes políticos internacionales se han reunido en diversidad de ocasiones (1996, 2008, 2010, 2016); aunque no se ha podido gestar un consenso armonioso para todas las partes, sí se han llegado a acuerdos de entendimiento territorial como el que se dio entre Canadá y Dinamarca en 2022, dividiendo entre ambos la isla deshabitada de Tartapaluk (conocida también como Han). Ahora bien, ¿cuál es el papel de China en el Ártico? Resulta ser que el expansionismo comercial e imperial chino ya diseñó una ruta de interés nombrada como la Ruta Ártica de la Seda. Todo esto, sumado a las pretensiones rusas y estadounidenses de controlar la zona ártica, provoca las condiciones perfectas para un posible conflicto en el futuro. 

Volviendo a las más recientes intenciones estadounidenses sobre la zona, recordemos que desde el 2017 el presidente Trump ha mostrado interés en adquirir la isla y desde el inicio de este segundo término se ha encargado de llevar este asunto de manera pública como estrategia a su favor. En el siguiente artículo estaremos analizando la viabilidad de que los Estados Unidos terminen adquiriendo Groenlandia y lo que representaría para otras naciones.

Artículo publicado por El Post Antillano, 8 de febrero de 2025.

sábado, 29 de noviembre de 2025

José Inácio Abreu e Lima

José Inácio Abreu e Lima

Pablo L. Crespo Vargas

Batalla del Pantano de Vargas
Luis Rengifo - Universidad EAFIT

Declaraciones del presidente venezolano, Nicolás Maduro, sobre su intención de que el general brasileño José Ignacio Abreu y Lima (José Inácio de Abreu e Lima) lidere tropas de Brasil para liberar a Puerto Rico de su relación con los Estados Unidos, provocaron que un reducido número de puertorriqueños se escandalizasen y mostraran preocupación sobre la posibilidad de que este héroe de las guerras de independencia suramericanas regresara de la tumba, junto a sus tropas, para terminar lo que Simón Bolívar dejó inconcluso.

Mientras algunos, incluyendo a la gobernadora de Puerto Rico, Jennifer González, y líderes anti-Maduros estadounidenses, levantaron bandera y pidieron que la metrópolis interviniera ante una posible invasión, otros líderes políticos estadounidenses y puertorriqueños, no solo conociendo la retórica del líder venezolano, sino que entendiendo las complejidades de la política internacional actual y teniendo un conocimiento sobre historia, tomaron estas declaraciones en forma de broma.

Sobre el punto retórico, al igual que hace el presidente estadounidense, Donald Trump, Maduro utiliza la hipérbole y el lenguaje matizado con violencia para marcar su paso y dejar saber que no temerá llegar a las últimas consecuencias. Ambos mandatarios utilizan la amenaza para luego desescalar y terminar negociando aspectos que les favorecen. Claro está, el gobierno estadounidense tiene un poder de persuasión internacional mayor que el venezolano.

En cuanto a la complejidad de la política internacional, creer que Brasil, país gobernado en este momento por un presidente de izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva, estaría dispuesto a una empresa como tal es estar completamente enajenado de las diversas situaciones que se están dando en la esfera internacional. De hecho, el gobierno brasileño ha sido, al igual que otros de izquierda, crítico de la falta de transparencia que se dio en las pasadas elecciones en Venezuela (julio de 2024). A esto hay que sumar el veto que Brasil realizó, en octubre de 2024, para evitar que Venezuela entrara a la organización alterna de estados internacionales BRICS. Las razones para este veto estaban relacionadas con los resultados de las elecciones venezolanas. Sin embargo, se debe señalar que el presidente brasileño ha mantenido un equilibrio entre el diálogo diplomático y su condena a las actividades antidemocráticas del régimen de Maduro. Al momento, los únicos aliados incondicionales que le quedan al presidente Maduro son Cuba y Nicaragua.

En el aspecto histórico, lo que más llama mi atención es ver cómo se evoca a una figura fallecida hace 156 años y se utiliza como arma psicológica para provocar miedo y temor de una posible invasión. En este momento, no ha de extrañar que esta táctica, muy común en la Guerra Fría, siga siendo utilizada en el Puerto Rico del siglo XXI. Las pasadas elecciones fueron un excelente ejemplo de ello cuando se evocaba al comunismo para demonizar a la oposición. Se llegó al punto de que hubo personas que hasta pensaron que figuras como Fidel Castro y Hugo Chávez no habían fallecido y estaban a la espera, en algún lugar oculto, de ser llamados para invadir Puerto Rico. Ya que mencionamos el aspecto histórico, pasemos a conocer a esta figura, que algunos puertorriqueños ven como una amenaza, aunque su historia está ligada a situaciones de hace más de un siglo.

José Ignacio Abreu y Lima nació en Recife, Brasil, en 1794. En 1818, luego de la ejecución de su padre por ser revolucionario, sale de su país natal y viaja a los Estados Unidos. De allí pasa a Venezuela y se integra al ejército de Simón Bolívar. Participó en diversidad de campañas militares a través de Nueva Granada, Venezuela y Perú. A esto, fue masón, redactor del periódico Correo del Orinoco y cofundó el periódico La Torre de Babel. Abreu fue un ferviente creyente de las ideas de unión bolivariana para toda América y seguidor de Simón Bolívar. Luego de la muerte de este último, fue degradado militarmente y expulsado de Nueva Granada, viajando por Estados Unidos y Europa antes de regresar a Brasil. En su país natal, apoyó el establecimiento de la monarquía constitucional, aunque luego siguió las ideas del socialismo de la época. Pasada la revuelta liberal de 1848 en el estado de Pernambuco (Brasil), es encarcelado por casi dos años. Al ser liberado en 1850, decide dedicarse a la escritura y promoción de sus ideas de libertades sociales. Por último, muere en 1869 y es enterrado en un cementerio para ingleses, ya que la iglesia prohibió su enterramiento en los campos santos católicos.

Entre las batallas en las que participó bajo el mando de Simón Bolívar están: Pantano de Vargas (25 de julio de 1819), Boyacá (7 de agosto de 1819), Carabobo (24 de junio de 1821 y Lagos de Maracaibo (24 de julio de 1823).

Nota: La versión original de este artículo fue publicada por primera vez en El Post Antillano, 18 de enero de 2025.

lunes, 6 de octubre de 2025

Entrevista a Clara Román-Odio sobre Memorias de mi espíritu

Entrevista a Clara Román-Odio sobre Memorias de mi espíritu

Pablo L. Crespo Vargas

El pasado 12 de noviembre de 2024 tuve la grata experiencia de entrevistar a la Dra. Clara Román-Odio para el programa de Coloqueo del Instituto de Cultura Puertorriqueña sobre su libro “Memorias de mi Espíritu”. Romásn-Odio es profesora emérita del Kenyon College en Gambier, Ohio. En esta institución universitaria impartió cursos de literatura latinoamericana, español y otros relacionados con los estudios latinos. Román-Odio es autora de una variedad de obras literarias y académicas, e investigadora del espiritismo como fenómeno histórico y cultural. Sobre este último tema destaca su obra “Mujeres espiritistas en Puerto Rico (1880-1920)”, la cual fue premiada por el PEN de Puerto Rico con el Premio Nacional de Ensayo y recibió el Segundo Premio de trabajos de Investigación y Crítica del Instituto de Literatura Puertorriqueña para obras publicadas en 2022.

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Pablo L. Crespo Vargas (PLCV): ¿Cómo surge la idea de escribir “Memorias de mi Espíritu”?

Clara Román-Odio (CRO): Bueno, acababa de terminar un proyecto de investigación académica sobre las pioneras del Espiritismo en Puerto Rico. Parte de esa investigación histórica se centró en un análisis de las obras primarias de las pioneras. Para interpretarlas, analicé el contexto político-social de la isla durante la transición colonial, para identificar las dinámicas del poder dominante en estas narrativas sociales, y también estudié el Espiritismo. Leí los libros de Allan Kardec, el codificador de la doctrina espírita; de León Denis, un extraordinario escritor francés que consolidó el movimiento espiritista; de Gabriel Delanne, ingeniero de la época que investigó el asunto de la inmortalidad del alma y la reencarnación. Y también leí a escritores contemporáneos que conocen muy de cerca el Espiritismo, como son el doctor puertorriqueño Pablo Serrano y el profesor venezolano Jon Aizpúrua, todo esto para entender, con mayor profundidad, la filosofía moral, ética, espírita de nuestras pioneras; filosofía que afirma: la igualdad entre el hombre y la mujer, la justicia social y la responsabilidad personal en la transformación de la conciencia. Además, me serví de la historia oral para determinar el impacto del Espiritismo en Puerto Rico contemporáneo. Así que, entrevisté a mujeres directoras o activas en centros e institutos espíritas que todavía me ofrecen generosamente sus recursos y conocimientos. Lo que sucedió es que este estudio del Espiritismo me ofreció un marco conceptual diferente para abordar mis propias experiencias espirituales y entenderme mejor. Entre otras cosas, entendí que la experiencia espírita era parte de mí desde niña. No lo sabía. No podía nombrarla ni integrarla plenamente a mi personalidad. Pero, armada con este conocimiento, decidí pasarlas al papel como una manera de pensar sobre ellas. Entendí que sería algo beneficioso para mí y tal vez para mis hijas.

PLCV: ¿Qué relación puedes indicar que hubo entre “Memorias de mi Espíritu” y “Mujeres espiritistas en Puerto Rico”?

CRO: Bueno, la investigación académica, que resultó en la publicación de “Mujeres espiritistas en Puerto Rico (1880-1920)” y en una colección digital (https://espiritistaspr.kenyoncip.org/) que contiene cerca de 3,000 páginas digitalizadas, entrevistas y análisis histórico y textual, me permitió interpretar mis propias experiencias espirituales, que hoy día considero propiamente espíritas. De “Mujeres espiritistas en Puerto Rico” nace el ímpetu de escribir “Memorias de mi Espíritu”.

PLCV: ¿Cómo fue el proceso de redacción de esta obra?

CRO: Ah, fue muy interesante. Comencé a escribirla el 1ro de enero de 2022. Pensé que, después de haber trabajado tanto en el proyecto académico, me tomaría un tiempo para mí. Disfruto mucho la lectura y la escritura. Acababa de jubilarme y tenía tiempo disponible para hacer lo que quisiera. Las experiencias que narro en “Memorias de mi Espíritu” estaban guardadas en el fondo de mi conciencia. Las había guardado allí, algunas de ellas por décadas, sin entenderlas realmente porque se trataba de fenómenos espirituales en general poco conocidos o malentendidos como: el desdoblamiento, la doble vista, la clarividencia, irradiaciones energéticas e interacciones espontáneas entre lo que León Denis llama “la humanidad visible y la invisible”. Pasé siete meses escribiendo y leyendo sin pensar que las iba a compartir ampliamente y, al cabo de esos siete meses, me caí para atrás de dos escalones en mi propia casa. Fue un accidente catastrófico. Me rompí la tibia, la fíbula y el codo derecho. Me hicieron cirugía bastante seria para reconstruir la pierna, experiencia que cuento en la Memoria 25 porque mi Espíritu protector me la anunció. La recuperación fue lenta y muy dolorosa, pero la inmovilidad y el dolor físico me condujeron al presente, al único tiempo en el que encontraba consuelo, porque solo allí coexistimos con el Amor y la abundancia de Dios. En aquella dolorosa inmovilidad en el balcón de nuestra casa, me senté a escuchar la naturaleza. El canto del bosque me penetró. Creció en mí otra idea del tiempo. Dejaron de importarme el pasado y el futuro, los compromisos y los deberes. Estar presente y fluir delicadamente con el universo, era lo único importante. Estar en el aquí y ahora era estar con Dios. Leía poco y no escribía nada, excepto algunos breves textos. Durante este tiempo se gestaron grandes cambios dentro de mí: fluidez espiritual, un entendimiento más profundo de lo que somos, encuentros con mi cuerpo energético, experiencias de oquedad, unidad, agradecimiento, alegría. Las memorias que había escrito hasta el momento abordaban mi pasado de juventud y temprana adultez. Las nuevas memorias, se centraban en el tiempo presente y reflexivo. Empecé a leer más. Retomé la lectura para curarme yo misma del dolor físico y emocional. Y leí mucho, mucho, sobre todo a León Denis, un escritor cautivante que me fascina. También empecé a meditar con mayor regularidad, dos veces al día, una hora por la mañana y media por la noche, práctica de la oración silente que había comenzado hacía doce años, pero que ahora retomé más deliberadamente. Así que, me estacioné en el presente y me dejé guiar mucho más por la intuición. Por eso te digo que el proceso de escritura fue interesante.

PLCV: ¿Cómo te sentiste al terminar de redactarla? ¿al publicarla?

CRO: Me sentí un poco incierta. Nunca había escrito memorias, ni escritura creativa, excepto poesía cuando era adolescente, algo que muchos hacemos. Pasó tal vez un año o más antes de que una amiga del pueblo de Hatillo me convenciera de que debía publicarlas porque somos muchos los que tenemos experiencias así, pero no todos tenemos las herramientas para entenderlas o hacer buen servicio de ellas. Otra parte interesante del proceso fue que, mientras escribía y pensaba sobre estas memorias, entendía que yo era un cuerpo en posesión de un Espíritu. El estudio, el paso del tiempo y las experiencias mismas que finalmente empecé a entender, me enseñaron que en realidad soy un Espíritu, dueño de la vida actual, de las anteriores y de las futuras. Permanece el título, “Memorias de mi Espíritu”, porque era mi concepción de ese momento. Además, aunque he tenido muchas experiencias como estas que no incluyo en el libro, cuando llegué a la Memoria 31, supe intuitivamente que ahí terminaban las memorias. Mucho me había enseñado el proceso de escribirlas. Y una mirada retrospectiva me llevó a la parte II del libro, que titulo “Ideas para discernir. Estas ideas emergieron una vez terminé las memorias. Son una especie de síntesis, guiada por una pregunta. Yo ofrecí mi respuesta. Y espero que los lectores ofrezcan las suyas. Publicarlas me dio mucha alegría porque reunir estas memorias espirituales, que han abarcado toda mi vida, produjo en mí un proceso de integración personal y humana: de integración conmigo misma y con los otros. Porque hay mucho que nos une y hay que detenerse y hallarlo. ¿Qué nos une? Nos une una misma naturaleza, un mismo espíritu, un mismo proceso de evolución, la misma ley del Amor y de la Justicia, un mismo libre albedrío, la misma necesidad de ejercitar nuestra voluntad y nuestro esfuerzo, la misma ley del trabajo, la causa y el efecto de nuestras acciones. Una vez hallamos lo que nos une, nos liberamos de lo superfluo y lo casual. Así que, además de ser muy personal esto que narro, entendí que era también para todos.

PLCV: ¿Cuál ha sido la reacción de tus familiares, amigos y público general sobre esta obra? ¿La reacción de otros compañeros académicos?

CRO: Ha sido hermosa, sorprendentemente conmovedora, pero muy distinta a la que recibí cuando publiqué “Mujeres espiritistas en Puerto Rico”. “Mujeres espiritistas” sorprendió al público porque la mayoría no sabía que estas mujeres existían. Este libro fue un rescate de las obras primarias de estas pioneras espiritistas y una explicación de cómo su fuerza espiritual y política desafió la fibra misma de la sociedad puertorriqueña. “Mujeres espiritistas” fue un libro aplaudido, premiado, agradecido por su valor académico y espiritual. “Memorias de mi Espíritu” se ha comentado en voz baja, en privado. He recibido innumerables mensajes de texto y correos electrónicos conmovedores. Los amigos y familia me han llamado aparte, para contarme lo que el libro les ha dado: una cierta lucidez, una oportunidad de pausar y pensar, nuevas preguntas. Hay quienes lo han leído más de una vez. Las reseñas son íntimas, pero no han pasado mucho al espacio público. He visto una foto de un segmento del libro en Facebook con un comentario que nos hace pensar. Me han invitado a presentarlo en varios institutos de cultura espírita, en librerías, en conferencias. Creo que la acogida ha sido muy buena, pero distinta porque el contenido es distinto.

PLCV: ¿Como autora académica, y desde el punto de vista desde el plano académico, ¿cómo te sientes al haber realizado un cambio, por llamarlo de alguna forma, metodológico?

CRO: Bueno, yo fui una académica que disfrutó mucho de la academia y sus posibilidades de contribuir tanto en la docencia como en la investigación. Disfruté mucho el campo teórico, las metodologías de análisis textual e ideológico y las interacciones humanas en estos campos del saber. Me encantó ayudar a formar mentes jóvenes, con ansias de aprender y cambiar el mundo. Pero cuando me jubilé, fue como si me hubieran puesto en un campo abierto, lleno de brisas y sol. Escribir fuera del ámbito académico y sin la necesidad de probarse en el mundo es simplemente encantador: como volver a la infancia, pero siendo más sabios. Entregados a la experiencia pura, sin mayores riesgos, empezamos a conocer mejor el tiempo: porque mientras trabajamos vivimos por décadas bajo una estructura temporal estricta. Y ahora el tiempo se nos vuelve una sencilla oportunidad de “saber estar”. Dentro de esa libertad, se aprende a distinguir entre saberes. Hay un saber que se puede medir matemáticamente (es decir, la distancia entre la Tierra y la Luna). Hay otro saber al que se llega por el camino de la experiencia pura: una experiencia más reflexiva y sentida. Este cambio metodológico ha sido un regalo.

PLCV: Algunos de los términos que mencionas en el libro pueden traer confusión por la manera que se interpretan de manera general, quisiéramos que nos presentaras tu definición de ellos:

CRO: Bueno, las mejores definiciones de estos términos las encontré en el Libro Segundo, capítulo VIII de “El libro de los Espíritus” publicado en 1857, en París. Este libro contiene los principios de la doctrina Espírita, según la enseñanza impartida por los Espíritus superiores a Allan Kardec, con la ayuda de diversos médiums. El profesor Hippolyte Denizard Rivail, conocido por el seudónimo Allan Kardec, recopiló y organizó este contenido. El capítulo VIII del libro segundo se titula “Emancipación del alma” y aborda el dormir y los sueños, el sonambulismo, las visitas espíritas, el éxtasis y la doble vista. Son todas facultades del alma. Te resumo.

a. Desdoblamiento significa separación o fraccionamiento. En el contexto espiritista es cuando los lazos que unen el Espíritu al cuerpo se relajan y el Espíritu, libre de la densidad corporal, recorre el espacio y entra en relación más directa con otros Espíritus. (ítem 401). Ello explica, por ejemplo, las visitas espíritas que he tenido con mis abuelas por décadas y con otros seres, que narro en Memorias.

b. La doble vista se define en “El Libro de los Espíritus” como “la vista del alma” (ítem 447). A veces el cuerpo se encuentra en un estado particular que le permite al Espíritu ver lo que otros no pueden ver con los ojos del cuerpo. En la mayoría de los casos, la doble vista es espontánea. ¿Qué ve el Espíritu? En mi caso, me he visto yo misma, con mi esposo, milenios de años atrás. También me he visto en los corredores de un monasterio sirviendo en un convento. Son experiencias que vine a entender una vez estudié el Espiritismo.

c. Clarividencia significa percibir cosas lejanas, no perceptibles por el ojo corporal y también se refiere tener la facultad de adivinar el porvenir. Según Allan Kardec, el alma puede experimentar una especie de “clarividencia ilimitada” que se extiende hasta los lugares más distantes, nunca vistos, e incluso hasta otros mundos. Estos son recuerdos de acontecimientos vividos en la existencia presente o en las anteriores”. También puede darse la clarividencia durante la vigilia.

d. La telepatía es un encuentro de pensamientos o sensaciones entre dos personas que se encuentran distantes una de la otra, sin la intervención de los sentidos o de agentes físicos. En la Memoria 11 “De la dulce telepatía” narro una comunicación telepática.

e. En cuanto a la irradiación bioenergética, en términos generales, se refiere al flujo y transformación de energía en los sistemas vivos, a nivel celular, molecular. Estrictamente hablando, no me refiero a la ciencia bioenergética, sino a la práctica que se conoce como la terapia Reiki. Es un tipo de terapia energética en la que se canaliza la “energía vital universal” hacia el paciente a través de un flujo de nuestra energía vital y nuestra intención. El reiki se originó de los monjes budistas. “Rei” significa “espíritu universal” y “ki” significa “energía vital”. Entonces, por medio de la elevación del pensamiento, la oración, y la intención, esa energía vital en nosotros se activa y se comparte con los otros. En la Memoria 31 “De encuentros con mi cuerpo de luz” abordo algunas de mis experiencias con la irradiación bioenergética.

PLCV: ¿A qué te refieres cuando dices que los sueños reflejan la emancipación del alma?

CRO: Bueno, emancipación significa liberación, autonomía, soltarse. Como señalé antes, usualmente durante el sueño, los lazos que unen el Espíritu al cuerpo se relajan. Y como el cuerpo, en este estado, ya no tiene necesidad de él, el Espíritu se emancipa y goza de más facultades que durante la vigilia. Por ejemplo, conserva el recuerdo del pasado y a veces prevé el porvenir; puede entrar en comunicación con los otros Espíritus, ya sea en este mundo o en otro.

PLCV: ¿Qué es el espiritismo?

CRO: El Espiritismo es un movimiento filosófico que nació en Francia en 1857 y que investiga la manifestación de inteligencias incorpóreas que se autodenominaron Espíritus. Estas investigaciones demostraron que el ser humano sobrevive a la muerte de su cuerpo físico, que su alma o Espíritu pasa a una dimensión no física paralela a la nuestra y que desde esa dimensión espiritual se manifiestan entre nosotros. Otros investigadores contemporáneos que no son espiritistas, pero que abordan el tema de las vidas pasadas, han corroborado principios espíritas. Pienso, por ejemplo, en el doctor canadiense en medicina, Ian Stevenson, que investigó los casos de niños que recuerdan espontáneamente vidas anteriores, hablan idiomas que no podían haber aprendido en esta vida, o revelan lugares y familiares de vidas anteriores. También pienso en el psiquiatra Brian Weiss que, mediante la regresión hipnótica, se encontró con las vidas anteriores de su paciente Catherine. El trabajo que reporta el doctor Michael Newton en su libro “El viaje de las almas: Casos de la vida entre vidas” es importantísimo. A través de regresiones hipnóticas profundas de sus pacientes, Newton documentó lo que vieron y sintieron sus pacientes en sus periodos entre vidas: entre la muerte y el renacimiento, incluyendo lo que experimentan cuando la vida del cuerpo se termina y el alma accede a planos superiores de existencia. Su trabajo también verifica la verdad sobre los guías espirituales y explica cómo las almas perciben el mundo espiritual. Esta investigación, que le tomó décadas, afirma principios de la doctrina espírita, como la reencarnación, los diferentes niveles de las almas, la selección y planificación de la nueva vida y de un nuevo cuerpo, etc. Más recientemente, las experiencias cercanas a la muerte de millones de individuos han confirmado la realidad de la dimensión espiritual. Una de las más interesantes para mí es la del neurocirujano de Harvard, Eber Alexander, porque después de haber perdido, por una infección de meningitis, la neocorteza, que es la región de la corteza cerebral responsable del lenguaje, la imaginación o la capacidad de abstracción, Alexander ve e interactúa con otros seres y otros mundos en esa dimensión espiritual; mundos que él llama: el Inframundo, la Puerta y el Núcleo o Corazón del universo. Esa experiencia lo convenció de la imposibilidad de argumentar, desde un punto de vista médico, que esto que su conciencia experimentó era el resultado de una fantasía. O, dicho de otro modo, lo convenció de la realidad de la vida después de la muerte. Así que, estas investigaciones contemporáneas continúan sustentando principios que constituyen la doctrina espírita, como (1) la existencia de Dios, (2) la preexistencia y sobrevivencia del Espíritu, (3) la reencarnación, (4) la evolución universal de las almas y (5) la mediumnidad

PLCV: ¿A qué te refieres cuando dices y cito: “la experiencia espírita es una parte natural e intrínseca de la condición humana, cuya capacidad de transformación, personal y social, está al alcance de todos nosotros”?

CRO: Bueno, cuando tenía 17 años tuve una experiencia de desdoblamiento semiconsciente que me enseñó que estamos hechos de más de una sustancia. La envoltura material o el cuerpo físico es temporal, instrumento de conocimiento y trabajo que se renueva continuamente hasta que, a la hora de la muerte, se abandona. La otra envoltura, el cuerpo energético (que los espiritistas llaman periespíritu), constituye el lazo entre el Espíritu y la materia que permite la interrelación con el mundo circundante y, cuando pasamos a la dimensión espiritual, es el cuerpo energético del Espíritu. Entonces, el Espíritu, que somos, es el principio inteligente imponderable, poseedor del pensamiento, la memoria, las emociones, la voluntad y la conciencia. En mi caso, he tenido experiencias espontáneas de visitas espíritas o encuentros, en la dimensión espiritual, con mis dos abuelas, con mi espíritu protector y con otros seres. He vivido estas experiencias a lo largo de varias décadas. Hoy día pienso que fueron necesarias para mí como Espíritu y para los otros involucrados y que por eso las viví. Digo que la experiencia espírita es una parte natural e intrínseca de la condición humana, porque el ser humano es Espíritu: un centro imperecedero de fuerza y de vida. Y ese Espíritu, que todos nosotros somos, que existía antes que naciéramos y existirá después que abandonemos el cuerpo, evoluciona hacia estados cada vez mejores, más iluminados, es decir, se perfecciona. Entonces, si aceptamos la premisa que el ser humano es Espíritu, con un cuerpo material o sin él, nuestras facultades de percepción espiritual, así como nuestra capacidad de transformación y evolución, deberían estar al alcance de todos.

PLCV: La obra tiene dos partes, “Memorias” e “Ideas para discernir”, ¿qué te llevó a hacer esta división?

CRO: Bueno, cuando escribía las memorias, no sabía cuándo iba a terminar, hasta que llegué a la Memoria 31, “De encuentros con mi cuerpo de luz”. Tal vez por intuición supe, que ahí terminaban las memorias. La parte II del libro, que titulé “Ideas para discernir”, fueron ideas que emergieron inmediatamente después que terminé las memorias. Son una especie de síntesis guiada por una pregunta. Yo ofrecí mis respuestas. Y pensé que les sería útil a los lectores ofrecer las suyas.

PLCV: Nos gustaría que nos explicaras cada una de las imágenes de la portada. ¿Quiénes son? ¿Dónde están?

CRO: Sí claro. Escogí cuatro fotografías. La primera es de mi pueblo, San Sebastián, y es una foto que se tomó en 1909. La escogí porque identifica el espacio tiempo de la vida de mis abuelas, mis raíces materiales y espirituales y de dónde provengo y soy. La segunda foto a la izquierda es una fotografía mía en la Playa Punta Borinquén, en Aguadilla, P.R. Acaba de cumplir diecisiete años, cuando tuve una experiencia espírita que me marcó para siempre, como señalé. Al lado de esa imagen, hay una foto de mi abuela materna, Mamá Carmen, conmigo de seis años. Mamá Carmen fue una mujer excepcional, de una entereza enorme, que vivió y alimentó a sus 11 hijos de las artes de la aguja. Abuela vivió en nuestra casa hasta que cumplí seis años y aunque tuvo que mudarse para ayudar a su hija menor, me enseñó mucho porque en realidad nunca me dejó. Me ha visitado muchas veces en mis sueños. Escribo una hermosa memoria sobre nuestras aventuras en el libro. La foto a mano derecha es de mi abuela paterna, la señora Clara Cardona Cardona, mujer ilustre de mi pueblo San Sebastián, asambleísta municipal por doce años y espiritista por cerca de 40. Mamá Clara era una mujer planeta, de esas que alumbran el mundo con su fuerza y energía. Le debo mucho a Mamá Clara porque a través de mis encuentros con su Espíritu he aprendido lecciones del alma que me han enderezado el rumbo e iluminado la conciencia. Por ella, he aprendido a mirar la vida como un regalo pasajero que nos adorna y nos impulsa a conocer y a utilizar nuestras potencialidades mucho mejor. Les dediqué el libro a mis dos abuelas porque ambas, en sus modos muy particulares de Ser, me guiaron con amorosa lucidez en la dimensión espiritual.

PLCV: Para finalizar, y si puedes comentar, ¿Qué otros proyectos vienen por ahí?

CRO: Bueno, empezamos recientemente la traducción al inglés de “Memorias de mi Espíritu”. Eso me ocupará lo que resta del año, la primavera y parte del verano. Una vez terminemos, tal vez empiece a escribir un diario largo para los nietos, porque voy a ser abuela y quizás sea una buena idea dejarles una historia de sus raíces, para que tengan un punto de partida para empezar el camino de conocerse mejor y entender quiénes son.

PLCV: Con esto cerramos esta entrevista y agradezco a la Dra. Clara Román-Odio el tiempo y la gentileza de compartir su experiencia con nosotros. Le deseamos el mayor de los éxitos y la felicitamos por todo este caudal, producto de sus investigaciones y reflexiones, que nos deja como parte del acervo histórico, cultural y literario puertorriqueño. 

Nota: La edición original de esta entrevista fue publicada en El Post Antillano el 25 de enero de 2025.

lunes, 29 de septiembre de 2025

Conversatorio en Coloqueo: Dramaturgas boricuas presentaron proyectos en Ponce

Conversatorio en Coloqueo: Dramaturgas boricuas presentaron proyectos en Ponce

Pablo L. Crespo Vargas

El pasado jueves, 11 de septiembre de 2025, el programa Coloqueo desde el Instituto de Cultura Puertorriqueña transmitió un conversatorio sobre la Fiesta de Dramaturgas Boricuas, actividad realizada el jueves, 28 de agosto de 2025, en el teatro Monseñor Vicente Murga de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico en Ponce. En dos funciones gratuitas para público estudiantil y general se presentaron seis piezas de microteatro, escritas y dirigidas por un grupo de autoras puertorriqueñas. Las obras mostradas fueron TC-TRC de Alina Marrero, Noche de Adriana Pantoja, Doble piel de Rosita Archevald, La diosa justiciera de Gladys Vanessa, Ramiro de Alejandra Ramos Riera y La sombra de una bruja de Mary Ely Marrero Pérez. Entre el público hubo críticos de teatro, profesores, estudiantes de escuelas intermedia, secundaria y universitarios y seguidores de las organizaciones auspiciadoras.

En el conversatorio, las dramaturgas compartieron sus experiencias, motivaciones creativas y reflexionaron sobre el rol de la mujer puertorriqueña en el teatro. Los puntos que se destacaron fueron visibilizar la creatividad de las féminas, atender la salud mental, fomentar el diálogo generacional y buscar la forma de disminuir la desigualdad de género. Las dramaturgas expresaron que las piezas teatrales reflejan vivencias personales y sirven para denunciar atropellos sociales que concienticen y promuevan la empatía en la población.

Debemos recalcar que el teatro, más que un entretenimiento, tiene unas funciones importantes en la sociedad. En el ámbito social y cultural, el teatro presenta situaciones de injusticia, de desigualdad; a su vez, nos lleva a analizar y cuestionar asuntos tan comunes como la política o el amor. Todo esto está dirigido a desarrollar el pensamiento crítico y entender nuestras emociones. El teatro también es un instrumento de inclusión, más hoy, donde las diferencias y la poca tolerancia nos llevan a conflictos innecesarios.

Los auspiciadores del Festival de Dramaturgas Boricuas fueron el National Endowment for the Arts, el Instituto de Cultura Puertorriqueña, la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico en Ponce, la Corporación del Centro de las Bellas Artes Luis A. Ferré, Lamaruca: Gesta Cultural Vitrata y la Fundación Nacional para la Cultura Popular. La actividad fue parte de la celebración del aniversario número 36 de Cuarzo Blanco, Inc. Por último, las piezas presentadas serán recopiladas en una antología y editadas por la Editorial Lamaruca de Mary Ely Marrero Pérez y se espera que a finales del año ya esté disponible para la venta al público.

Piezas de microteatro presentadas en el proyecto:
LA SOMBRA DE UNA BRUJA
Dramaturga y directora: Mary Ely Marrero-Pérez
Actriz: Natalia Mejía
Cantante y guitarrista: Sherliemarie Nieves

RAMIRO
Dramaturga:: Alejandra Ramos Riera
Director: Miguel Diffoot
Actor: Omar Torres Molina

TC-TRC
Dramaturga y directora: Alina Marrero
Actor: Julio Vizcarrondo

NOCHE
Dramaturga y directora: Adriana Pantoja
Actores: Carlos Santiago y Omayra Cabiya

DOBLE PIEL
Dramaturga y directora: Rosita Archevald
Actores: Mariel Martell, William Orona Pérez y Rosario Esmurria

LA DIOSA JUSTICIERA
Dramaturga y directora: Gladys Vanessa
Actores: Leslie Van Zandt, Karen Olivera y Horacio Serrano

Para disfrutar del conversatorio puede acceder al siguiente vídeo: https://youtu.be/E50Fl3ci_7s