Atrapado ficticio de José Rabelo
Los cuentos de
este texto se insertan en la ficción extraña (weird fiction), un subgénero de
la ficción especulativa que fusiona terror, fantasía y ciencia ficción para
crear atmósferas perturbadoras donde ocurren fenómenos inexplicables. Se
caracteriza por desafiar las convenciones tradicionales, introduciendo
monstruos originales o sucesos incomprensibles que desestabilizan la realidad.
En Atrapado
ficticio, José Rabelo enmarca muchas de sus tramas en sucesos históricos,
trasfondos de la historia o personas que participaron en sucesos acaecidos en
la isla. De cierta manera, las tramas y los personajes de los relatos
tergiversan la historia puertorriqueña.
Se introducen
criaturas no pertenecientes al bestiario boricua, como el Malamén, para unirse
al chupacabras, el vampiro de Moca y el garadiávolo, entre otros.
Otra aparición en
este libro la hacen las brujas basadas en los testimonios de Teodoro Vidal. La
canción “La vieja voladora” también sirve de fuente para el desarrollo de uno
de los pertenecientes a “Noche de margaritas”. En “Mareas” y “Dos espíritus” se
crean nuevas mitologías marinas y lacustres, respectivamente. En “Peces”, se
utiliza la hipérbole para presentar un suceso basado en creencias casi
olvidadas acerca de la Semana Santa.
Las carpetas se
rememoran en el cuento titulado “Botánica La Estrella”, en donde los personajes
se ven involucrados en las intrigas generadas por este sistema de vigilancia.
El racismo se
presenta a partir de una noticia que causó mucha controversia en años
recientes. Aquí, la niña protagonista se cruza con un personaje de “Botánica La
Estrella” para recibir el remedio para su conflicto vecinal: la lectura de la
obra de Luis Palés Matos «Tun tun de pasa y grifería». Por medio de los versos,
la causante de la disputa racial se ve introducida a un mundo afrocaribeño.
La talla de
santos y la Guerra Hispanoamericana colisionan en “Sanse”, un cuento en donde
el santo tallado es el causante de un asesinato. Una narración retrospectiva
nos revela el origen del evento de nuestros tiempos.
Otros
protagonistas de eventos noticiosos notorios reaparecen en “Apagones”, un
relato que de cierta manera se inserta en la estructura narrativa de «Un cuento
de Navidad» de Charles Dickens, pero con tonalidades boricuas.
El libro conversa
con los cuentos de hadas como “El flautista de Hamelín”, al transformar las
situaciones, el instrumento musical y el escenario en el relato “La cuatrista
de Jájome”.
“Lluisa y
Guarionex” es un relato a manera de homenaje al escritor inglés Saki, cuyos
cuentos recrearon con ironía la sociedad y la cultura victorianas en que vivió.
En esta ocasión, un abuelo relata de manera alocada el origen de nuestra tierra
y de la Navidad puertorriqueña.
A través del
libro, los personajes reaparecen en otras historias para fomentar de esa manera
un conjunto continuo de historias dentro de un mismo universo literario. De
esta manera, Atrapado ficticio se puede ver como un libro de cuentos
novelados en donde cada una de las tramas funciona de forma independiente.
Las situaciones
narradas en el libro van in crescendo, hasta culminar en un cuento épico,
apocalíptico, “Puentes”. En esta historia, lo extraño se hace real cuando el
personaje principal y el pueblo despiertan de forma abrupta a una nueva
realidad. Lo que antes nos unió ahora nos separa.
Jean Paul Richter
dijo: “Los sueños son una especie de poesía involuntaria”. El título del
archivo de estos textos era originalmente «Cultura tergiversada». Durante dos
años, el autor fue añadiendo historias hasta lograr construir un libro. Una
noche sonó con dos palabras, dos adjetivos, que le parecían extraños, muy
adecuados con el tono de ese universo contenido: Atrapado ficticio. Y como Jean
Paul Richter dijo: “Los sueños son una especie de poesía involuntaria”; el
autor lo vio como un mensaje y así aceptó el título de este libro sacado de un
sueño.
Todos los cuentos
comienzan con un epígrafe, un verso de algún poeta puertorriqueño. Estos versos
sirven de adelanto, como anticipación para la trama y como un contraste con la
prosa a punto de construir unas nuevas realidades. El autor ha querido contraponer
la verdad (la poesía en donde el autor revela sus intimidades) versus la
ficción (la verdad de las mentiras en donde hemos estado atrapados por siglos).
“Atrapado ficticio” es un cuento colocado a propósito a mitad del libro, atrapado en el centro de las creaciones; se encuentra encerrado en un muro grueso de palabras. Pero el personaje principal utiliza también las palabras para liberarse. ¿Acaso el pueblo puertorriqueño está atrapado en una ficción? ¿Podrá liberarse con sus propias palabras? ¿O las palabras de otros lo seguirán apresando?

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