lunes, 13 de abril de 2026

Atrapado Ficticio: Una lectura desde la historia y la ficción

Atrapado ficticio: Una lectura desde la historia y la ficción

Pablo L. Crespo Vargas

Reflexión sobre la obra de José Rabelo, Atrapado ficticio, San Juan: Isla Negra Editores, 2025.

Cada vez que comenzaba mis cursos de historia, les pedía a los estudiantes que me explicaran qué entendían por «historia». Para algunos, la historia era algo verdadero, real, un hecho, un pasado verídico. Luego preguntaba cómo se podía verificar la historia o qué evidencia se necesitaba para afirmar que un hecho era histórico. Me hablaban de documentos, y muchos especificaban que, si eran documentos oficiales, tenían mayor validez.

Entonces pasaba a contar la historia de Pablillo, un demonio mitad humano, de la cintura hacia arriba, y mitad gato. Un ser que provocaba peleas para que personas fueran asesinadas y sus cuerpos consumidos en juntas de adoradores del demonio. También se le atribuyó la fuga de un prisionero en una cárcel de Cartagena de Indias. Para esta fuga, Pablillo dobló los barrotes de la ventana, algo que ningún humano común hubiera logrado. Algunos alumnos se reían y, sin dejarme terminar la narración, afirmaban que eso no era posible. En ese momento les presenté documentación judicial que afirmaba que todo eso era real, que eran hechos discutidos en un proceso judicial y que en ningún momento se determinó que fueran falsos. Ahora bien, Pablillo, ese ser mitad hombre y mitad gato, ¿fue real?

Cuando profundizamos en qué es la historia, descubrimos que no es un simple registro de acontecimientos ya acaecidos, sino la interpretación del pasado mediante diversos medios. Estos pueden ser fuentes primarias (creadas de primera mano) y fuentes secundarias (interpretaciones posteriores sobre esos supuestos acontecimientos). A lo expuesto, surge otro concepto fundamental: la verdad.

La verdad es una interpretación entre lo que afirmamos y lo que es. También depende de cómo percibimos y de nuestra capacidad para narrarlo. La verdad es un concepto trabajado principalmente en la filosofía, más que en la historia, pero está presente en ambas disciplinas.

¿Por qué toda esta introducción? Porque vamos a hablar de Atrapado Ficticio, de José Rabelo, una colección de 25 cuentos publicada por Isla Negra Editores. Estos relatos, que el autor presenta como ficción, están basados en situaciones y experiencias que no necesariamente son ficticias. No pretendo analizar un cuento en particular, sino hablar de las temáticas que los atraviesan. Aunque son producto de la creatividad literaria de un autor que ya demostró su calidad por la cantidad de premios recibidos, la realidad es que cada uno se fundamenta en problemáticas reales.

Como sociedad, tendemos a creer en los miedos que el sistema de poder vigente establece para perpetuarse; pero obviamos y ridiculizamos cuando alguien igual a nosotros presenta al sistema como un monstruo que devora nuestras vidas para mantenerse. Así mismo vemos la resistencia como algo negativo. Todo dentro del mito que creamos para justificar nuestro comportamiento.

Ahora bien, ¿cuáles son algunas de las temáticas que presenta Rabelo en Atrapado Ficticio? Antes de contestar, aclaro que lo que presento es solo una muestra para animar al lector a adquirir el libro, leerlo, analizarlo y reflexionar. Tengamos presente que el estudio de la historia y la literatura nos ayuda a mejorar como sociedad, pues la reflexión puede encaminarnos hacia un mejor futuro.

Todos los temas están enmarcados en la diversidad, entendida como una variedad de identidades, pensamientos, estilos de vida y formas de ver el mundo. Contrario a las corrientes actuales que se posicionan en contra de la diversidad, esta es base para la creatividad, la innovación, la convivencia y el desarrollo de una sociedad justa e inclusiva. Pasemos a los temas.

El primer tema que deseo mencionar es uno que repercute a diario, aunque muchos aún lo niegan: el racismo. En algún momento pensé que se estaba superando, pero me equivoqué. Actualmente, vivimos en una época donde muchas personas son racistas y, peor aún, reniegan de la diversidad al punto de negar su propia cultura y sus raíces. De hecho, en la obra y sin perder mi obsesión de citar los libros, una mujer afirma: «La justicia no es para los negros», y añado: tampoco para los pobres, las mujeres desamparadas ni para cualquier minoría que se tenga que enfrentar al poder. Vivimos en una sociedad donde quien tiene dinero y poder sí disfruta de la justicia a su favor.

El autor sabe que muchos de estos problemas se interconectan, del mismo modo que los cuentos interactúan entre sí. En esta obra, Rabelo creó un universo donde personajes y situaciones se entrelazan. Uno de estos personajes es doña Virginia, quien proyecta un mensaje de esperanza y amor necesario para resistir las intenciones de quienes se creen poderosos, de quienes buscan exiliarnos y minimizarnos: «La cultura es nuestro escudo. Desde el silencio se esconde la maldad para tratar de destrozar nuestras vidas, pero por muchos siglos nos hemos defendido con las fuerzas del pasado. La defensa está en nuestra memoria, en nuestros libros y hasta en nuestras mentes, aunque los poderosos lo renieguen. No leas en silencio. Lee en voz baja, así será suficiente, pero lee hasta cansarte, hasta sentir la boca seca; solo así crearás un escudo».

Otro problema emanado desde las cúpulas de poder es la destrucción del medioambiente. Es triste ver cómo se habla de la importancia de cuidar nuestro planeta y, de repente, nos encontramos con una política pública dirigida a sembrar cemento, ocupar y destruir espacios naturales como nuestras playas, campos y montes. En uno de los cuentos, Domingo Martes, antes de morir y jactándose del desarrollo desmedido, afirma: «Si no fuera por estos avances, Puerto Rico sería todavía la jungla a donde llegaron nuestros primeros pobladores y a donde desembarcaron los conquistadores. Somos los conquistadores de estos tiempos. Tenemos visión y nadie lo agradece. Protestan mucho hoy, pero mañana lo agradecerán…».

Pasemos al rol de la mujer como parte esencial de la sociedad. No solo su rol social, sino su conexión ancestral, que la envuelve en un velo de magia incomprensible para el mundo patriarcal. En una de las narraciones, una mujer salva a una comunidad de una terrible plaga. Al final, el líder patriarcal decide no recompensarla y menosprecia su trabajo. Ella decide cambiar el rumbo de esa comunidad. Antes de esa decisión, un grupo de mujeres empáticas sale en su defensa. En ese proceso, una vecina afirma: «Si fuera un hombre no le harían esa puercá». La discriminación social hacia la mujer se refleja en desigualdades estructurales como las diferencias salariales, el poco acceso a posiciones de poder y la carga laboral no remunerada.

En esa narración también se observa el abuso de poder. La tía del narrador lo expresa de manera directa: «Me dan vergüenza, ustedes se aprovechan de las personas nobles, con talento. ¡Son unos abusadores!». Esta situación es muy común en el Puerto Rico de hoy, otro problema que se intenta ocultar.

El fanatismo y la persecución política también se reflejan en la obra. El tema de las carpetas aparece y, con él, la histeria y la psicosis del fanatismo: gente que ve fantasmas en cada esquina y que vendería a su madre por su ideal.

Otros temas presentes son la criminalidad, los feminicidios, el suicidio, la situación crítica de nuestra población anciana, el ataque constante a la libertad de expresión y a los medios que informan. En todos los casos, se evidencia cómo quien tiene poder puede hacer y deshacer a su antojo sin consecuencias. ¿Qué hacemos los mortales? Aunque la lucha y los movimientos de protesta siempre están presentes, la realidad es que continuamos atrapados, sin ver una mejoría en cómo se trata a la sociedad desde el poder.

Ahora bien, quienes tienen el poder también cometen errores y llega el momento en que deben reaccionar para mantenerse en su sitial privilegiado. Sí, lo sé; lo hacen por orgullo, por hambre al poder, nunca porque sea lo que le conviene al pueblo. En uno de los escritos, Rabelo muestra cómo los líderes, en vez de aceptar sus errores, prefieren diseñar estrategias que mantengan su imagen positiva. Para ello utilizan las mentiras, bajo la idea de que «todo queda en el olvido». A las mentiras se suma otra herramienta milenaria: el miedo. El propio gobernante dice: «El miedo es el mejor aliado de los dirigentes. El miedo a la muerte, al diablo, al infierno, a los extraterrestres, a los virus ha ayudado a moldear la mente colectiva».

¿Cómo se soluciona nuestra situación de pueblo, según Rabelo? En su obra, se refleja al Puerto Rico actual, donde los actos de resistencia son individuales o de pequeños colectivos. No se ve que el pueblo, en su conjunto, se rebele ni busque un cambio, posiblemente porque la mentira y el miedo provocan que la mayoría demonice a quienes intentan transformar la realidad. No obstante, hay fuerzas más decididas que están dispuestas a asumir riesgos. Una de ellas es la propia naturaleza, que no funciona bajo nuestra lógica, aunque nuestro pensamiento nos lleve a crear demonios para explicar esas fuerzas naturales y cataclismos. Por último, son los gatos, con sus poderes mágicos enigmáticos, quienes un día se levantan, toman el Capitolio y hacen con los que están allí lo mismo que se pretende hacer con los gatos del Viejo San Juan.