sábado, 14 de enero de 2017

¿La historia se repite? El Caso de Oscar López Rivera y los prisioneros políticos de 1895-96

¿La historia se repite? El caso de Oscar López Rivera y los prisioneros políticos de 1895-96
Por Jorge Nieves Rivera

Nota editorial: Jorge Nieves Rivera es maestro de historia de escuela superior y estudiante doctoral de Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. Publicó su tesis de maestría con el título de Agricultura, rebelión y devoción: Tres microhistorias del sureste de Puerto Rico, la misma fue producto del Programa Graduado de Historia de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metropolitano.

Foto de boricuahumanright.org
El 19 de enero de 2017 se cumple el plazo para que la administración del Presidente de los Estados Unidos Barack Obama indulte al prisionero político puertorriqueño Oscar López Rivera. Sin ánimos de realizar una cronología de los prisioneros y prisioneras políticos puertorriqueños en cárceles extranjeras conocemos que desde el siglo XIX han existido boricuas presos por delito de conspiración, sedición o por propiciar rebeliones separatistas: primero contra España y luego de 1898, contra los Estados Unidos. Un ejemplo de esto lo fue el caso de los rebeldes del sureste de Puerto Rico.

En octubre de 1895, veintisiete puertorriqueños de los pueblos de Patillas y Arroyo, fueron detenidos por pertenecer a sociedades secretas donde se conspiraba con el fin de separar a Puerto Rico de España. Sin embargo, a falta de pruebas fueron liberados por la Guardia Civil (fuerza militar española a cargo de los asuntos de seguridad internos de España). Para octubre de 1896 los arrestaron nuevamente y fueron sentenciados por el Consejo de Guerra en San Juan de conspirar para una rebelión y atacar a las fuerzas armadas. Durante el segundo arresto de los sediciosos, el Consejo exigió al Gobernador General de la Isla el traslado de los penados a cárceles en la península debido a que contaban con antecedentes en contra del régimen colonial. Por lo tanto, era considerado inseguro que cumplieran sus condenas en cárceles locales. Por esta razón, solicitaron trasladado en el primer barco de vapor que saliera hacia España.

A su llegada a la península, fueron recibidos por el gobernador interino de Cádiz, quien inmediatamente los envió a prisión. No obstante, en espera de la orden militar que indicaba las distintas cárceles donde cumplirían las condenas, los rebeldes arrestados permanecieron un año presos en Cádiz. Finalmente, por intervención del Ministro de Ultramar, Segismundo Moret, fueron indultados. Más de la mitad de los arrestados zarparon desde la península con destino a la Isla el diez de febrero de 1898.

Como maestro de historia, fue inevitable comparar y contrastar estos prisioneros políticos puertorriqueños finiseculares con el prisionero político actual: Oscar López Rivera. Son sobrados los paralelismos en estas dos historias, tanto en los prisioneros políticos de Arroyo como en Oscar López. En ambos sucesos encontramos que tanto los presos políticos de Cádiz como López Rivera pertenecían a sociedades secretas que conspiraban con fines separatistas, fueron sentenciados por los mismos cargos y enviados a cárceles extranjeras a cumplir sus condenas. Por otro lado, contrastan los elementos de la condena entre ambos presos políticos. A ninguno de los prisioneros políticos por los sucesos de Arroyo se les sentenció a más de diez años de prisión, ni por los cargos de conspiración para la rebelión, ni por los cargos de ataques a las fuerzas armadas.

Ahora bien, debemos enfatizar en la similitud del contexto histórico en que se han desarrollado ambos procesos de liberación. El momento en el cual fueron puestos en libertad los prisioneros arroyanos se estaba llevando a cabo la instauración del gobierno autonómico para Puerto Rico, bajo la administración del Gobernador General Manuel Macías Casado. Mientras que, en la actualidad, Puerto Rico espera la liberación de Oscar bajo el control de una Junta de fiscalización, acordado por el gobierno federal y en los albores del centenario del establecimiento de la ciudadanía estadounidense a los puertorriqueños.


Desde noviembre de 1897, se exigió la liberación de prisioneros políticos en cárceles extranjeras por cargos de conspiración para la rebelión. Esperanzados, que el 2017, después de ciento veinte años, la historia se repita para que “Don Oscar” regrese a su casa y con él, la descolonización de nuestra Isla.

sábado, 7 de enero de 2017

Tapón generacional y su impacto social

Tapón generacional y su impacto social
Por: Dr. Dioris Contreras


Estoy seguro que la palabra tapón le es muy familiar, ¿quién no ha estado en medio de un tapón? Aunque la palabra tapón se puede usar de diferente manera, al final se llega a la misma conclusión, “tapar o detener el paso de algo”.

Es posible que cuando escuches o veas la palabra tapón, le puede traer algunos recuerdos. Comúnmente, se denomina tapón al poco flujo de vehículos o la paralización del tránsito por causa de algún fenómeno provocado o no, en la vía pública. El mismo puede ser causado por la avería de un automóvil, reparación de un tramo de la carretera, alguna actividad deportiva o política, entre otras razones. Además, la palabra tapón es utilizada en varios conceptos adicionales como el exceso de cera en los oídos, pieza para tapar una botella, objeto que obstaculiza el tránsito o simplemente el impedimento de encestar un canasto en el juego de baloncesto.

En este contexto utilizaré el término de “Tapón generacional” para desarrollar y argumentar el estancamiento generacional y su impacto en la sociedad. Es posible que haya escuchado la palabra “padrino, pala, contacto”, para hacer referencia de una influencia que permitiría conseguir un empleo, asenso, regalo, becas y bonificaciones, sin tener las cualificaciones necesarias o bien escalar posiciones por encima de otros que están cualificados. En una nación donde se valida este tipo de práctica no hay lugar a dudas que se forje un tapón generacional. También, una nación que practica el inmovilismo social a través de una élite de poder o firma de familia, sigue la línea del enajenamiento de un sector productivo, capaz y creativo que tienen las características fundamentales para mover un país por la justicia social.

Utilizaré como modelo tres áreas de nuestras estructuras sociales que pueden ser muy conocidas por nosotros. Primero, te invito a hacer un sondeo de las organizaciones comunitarias, clubes sociales y asociaciones de residentes en los diferentes condominios. En su gran mayoría, son dirigidos por grupo de personas que durante décadas se mantienen como miembros ejecutivos de esas organizaciones, por ello, el movimiento generacional es muy lento.

En segundo lugar, haré referencia exclusivamente a los movimientos deportivos como tapón generacional. Detente unos minutos y mira la estructura organizativa de los movimientos deportivos asociados y federados. Observarás que, en la mayoría de sus federaciones, han sido y son dirigidas por el mismo grupo de poder que pasan años y años al frente de esas instituciones teniendo o no los resultados esperados por la sociedad y seguidores de esas disciplinas deportivas. En muchos de los casos los cambios que se dan, son productos de un proceso empañado por los cuestionamientos, señalamientos y amenazas. En muy pocos casos, pero muy pocos se ha visto un acto de desprendimiento en apoyar y dar paso a nuevas generaciones, que se han capacitado en áreas específicas en la gerencia deportiva. Estas organizaciones tienen en común las siguientes características:
  1. Realizan asambleas.Hacen reuniones.
  2. Frecuentemente utilizan el vocablo de transparencia, pero no tienen informes al día con las instituciones correspondientes.
  3. Gozan de una aparente democracia, pero tienen todo “plancha ‘o”, dejan pasar al que ellos quieren o responden a sus intereses.
  4. Al final se aprueba lo que ellos deciden.
  5. Hay poca movilidad en las estructuras directivas.
  6. Crean organizaciones paralelas.
  7. Se intercambian los roles de poder, ejemplo de eso es que el presidente pasa a ser vice, el tesorero pasa a ser secretario y el secretario a tesorero, luego el ex presidente pasa a ser el tesorero y así sucesivamente, manteniéndose el mismo grupo directivo.
Esto crea poca motivación para que otros formen parte o se integren a las actividades, lleven nuevas ideas, tengan nuevas aspiraciones y ejecuten acciones afirmativas.

Tercer lugar, en el ámbito político, te invito a dar otra ojeada por las páginas de la historia de nuestra América Latina, con especial atención a los países de las islas del Caribe: Cuba, Haití, Puerto Rico y República Dominicana. En el caso de Cuba, justificado o no por un ideal revolucionario, la familia Castro y sus allegados han mantenido el control absoluto del gobierno cubano. Después de varias décadas gobernada por Fidel Castro, en un aparente cambio de mando, se queda en el poder su hermano Raúl Castro, y un gabinete con pocos cambios o espacio real para una nueva generación, provocando con ello un tapón generacional de grandes hombres y mujeres que solo dejarán sus nombres inscritos en sus expedientes personales (actas de nacimiento, datos escolares, entre otros).

De Haití ni hablar, un país secuestrado por familias que han cuasi gobernado este pedacito de tierra, que después de ser ejemplo de un carácter forjador de independencia, lucha y sacrificio por su soberanía, es un país hoy ingobernable. Un país donde impera el caos, la inseguridad, junto a una gran pobreza, donde en pleno inicio del siglo XXI no han podido lograr realizar unas elecciones ordenadas. Mientras, Puerto Rico, colonizada por España, fracasa en su intento de independencia con el Grito de Lares el 23 de septiembre de 1868. Este mismo grito de soberanía, sigue latiendo en el corazón de quienes anhelan ver una patria libre de todo yugo extranjero, que se ha perpetuado desde 1493 hasta el presente, encadenando ese récord histórico de ser la única colonia del Caribe, sin un estatus político verdaderamente definido. Este grito se extiende en toda la esfera de la sociedad puertorriqueña, en busca de más que una definición territorial, un rompimiento del bipartidismo que desde 1952, hasta la fecha han sido los causantes de los aciertos y desaciertos de ambas administraciones políticas: el Partido Popular Democrático (PPD) y el Partido Nuevo Progresista (PNP); ambos partidos, han aportado significativamente al tapón generacional en la Isla del Encanto.

Usando el modelo bipartita, se puede apreciar que su liderato se ha mantenido muy poco variable, alcaldes, representantes y senadores que han permanecido durante décadas, y no necesariamente por una sana administración, han hecho posible que el debate en la casa de las leyes junto a los gobiernos locales, sean estériles para la sociedad, pero productivos para la firma de familia de su colectividad, aunque se le llame partido político. Esta estructura de gobierno contribuye al tapón generacional porque no se le da valor al mérito, si no a los que comúnmente se les llama “batatas políticas”, (con el permiso de la batata que es un producto muy nutritivo). Otro término utilizado en esta esfera son los llamados “atornillados”; personas que no cumplen con los requisitos mínimos, pero le diseñan un puesto a su medida. La influencia, recomendaciones, favores, son la orden de cada cuatrienio logrando crear un gigante gubernamental, que ha enfrascado a Puerto Rico en una profunda crisis. La degradación profesional a la que son sometidos miles de trabajadores, etiquetados por el color de su partido y no por sus capacidades. ¿Pero dónde quedan los que no llegan al poder? El caso de los talentos nacionales que no se les da participación genuina en sus respectivas áreas por su forma de pensar. Ese es el caso de los Independentistas. El Partido Independentista Puertorriqueño, que en su momento llegó a ser la segunda fuerza política del país, pero al pasar del tiempo también quedó rezagado por dos factores fundamentales, según mi apreciación. Una, la persecución política y la otra, el inmovilismo de sus líderes en las estructuras de poder. Hombres y mujeres muy capacitados, pero poco valorados, vistos con poca o ninguna posibilidad de llegar al poder. Un liderato con buen discurso, pero consumido por el desgaste político.

Otro problema fundamental que impacta negativamente y contribuye al tapón generacional, es el denominado premio de consuelo. La práctica negativa de acomodar a los funcionarios salientes en puestos de confianza o como asesores. Se puede presentar el caso de alcaldes que han perdido en sus municipios y luego son contratados con jugosos salarios como asesores de dos y tres gobiernos municipales. A esto se suma el tiempo sin definir que debe o puede tener un alcalde, en algunos de los casos pasan del tercer término, como son:
  1. Sol Luis Fontanes Olivo del municipio de Barcelona – 27 años, arrestado por corrupción.
  2. Carlos Meléndez Martínez, municipio de Aguadilla 16 años.
  3. Francisco López municipio de Barranquitas 16 años.
  4. La familia Rivera en Bayamón con más de 36 años en el poder. (Padre e hijo)
  5. La familia Miranda en Caguas más de 16 años en el poder. (Padre e hijo)
  6. Familia Soto en Canóvanas más de 20 años (Padre e hija, posible sustituto otro hijo).
  7. La familia Aponte en Carolina gobiernan desde el 1984 al presente (Padre e hijo)
  8.  Ángel Malavé en Cidra más de 20 años.
  9. Carlito López en Dorado más de 25 años.
  10. Aníbal Meléndez en Fajardo más de 25 años en el poder.
  11. Héctor O’Neill en Guaynabo con más de 25 años en el poder.
  12. Juan Aubín Cruz Manzano con más 36 años en el poder (es el de mayor tiempo en la historia de Puerto Rico, al finalizar este cuatrienio 2012-2016 cumpliría 40 años en el poder).
  13.  José Guillermo Rodríguez en Mayagüez, con más de 20 años en el poder.
No obstante, lo peor del caso en la mayoría de estos gobiernos locales, es la imposición por dedos de quien sustituirá a cada alcalde dentro de las filas de sus partidos. Provocando en muchas ocasiones enfrentamientos internos en las diferentes colectividades. Como agravante que permite una desigualdad social y al tiempo un tapón generacional, es la colocación de los hijos, familiares y allegados en puestos y lugares claves dentro del gobierno. El reciclaje de puestos, creación de nuevas plazas junto a la degradación de buenos profesionales, son la orden del día en esta maquinaria partidista. Para salvarse, el ciudadano común debe aspirar a puestos donde sean especializados, donde el proceso se hace un poco menos viciado, puesto que se requiere de ciertas licencias o destrezas que van más allá del esfuerzo de la “ley del atornillamiento”. Estas prácticas continuas llevan a la sociedad productiva al inmovilismo social, por ende, obstaculizan el desarrollo de las nuevas descendencias, provocando un tapón generacional.

Mientras tanto, en República Dominicana, cuna de la civilización de América. La Española, como se denominaba la isla, tuvo como baluarte la primera universidad del Nuevo Mundo, la Universidad Santo Tomás de Aquino, hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo. Un país marcado en la historia por sus constantes golpes de estado, con sus grandes figuras autoritarias como Rafael Leónidas Trujillo, que gobernó la sociedad dominicana por más de 30 años. Luego, el Doctor Joaquín Balaguer, que gobernó por 24 años. Su poder era tal, que su palabra fue de gran peso para establecer en el poder al gobierno del Partido de Liberación Dominicana (PLD) en el período de 1996-2000, llevando como presidente al doctor Leonel Fernández Reyna y al Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en el período de 2000 al 2004, con Hipólito Mejía como primer ejecutivo de la nación dominicana. En ambos casos, el inmovilismo social fue latente; llegaron al poder las viejas figuras que fueron cuestionados en el pasado por haber formado parte del gobierno de Trujillo y Balaguer, gobiernos que mancharon con sangre la historia dominicana, donde en el más cruel de los asesinos está la corrupción junto a la muerte física de los jóvenes intelectuales de la época.

Al presente, la República Dominicana tiene una deuda histórica, moral y patriótica con los casos inconclusos de las muertes y desaparición de Orlando Martínez y el profesor Narciso González. Estos son dos ejemplos de cómo el estado silenció una voz generacional. En el tren gubernamental, se puede apreciar en un análisis sencillo, que el tren administrativo parece ser elaborado y diseñado para un sector de la sociedad dominicana. Este grupo social o de familia, cada cuatro años, corren todos los puestos de la administración del estado. Se colocan en puestos a personas que no tienen la mínima preparación para ejercer esa función. Otros de los casos son los famosos asesores, que algunos son hijos de funcionarios que están estudiando una carrera y son designados como asesores, dejando fuera a aquellos que están preparados. Otro problema que lleva consigo el tapón generacional, es la lista de los asesores de asesores que terminan no asesorando a nadie, pero no dan movilidad social. Justo en el ámbito político, la Constitución Dominicana se ha modificado 39 veces, en su gran mayoría para tratar el caso de la reelección dominicana.

Es en el 2015 con la última modificación, que se pone de manifiesto el gran interés individual por encima del interés colectivo. Se obligó a hacer un pacto para modificar la Constitución Dominicana, en términos de reelección presidencial, que constituía en que, si se lograba aprobar esto, los senadores y diputados vigentes continuarían siendo los candidatos a reelegirse. Esto provocó que cientos de jóvenes no participaran libremente de un proceso democrático y protegido por “la Constitución” el derecho de elegir y ser elegido. Lo que trajo como resultado que se quedaran más del 90 por ciento en el caso del senado y sobre el 60 por ciento en la cámara de diputados los mismos funcionarios. Teniendo como consecuencia un tapón generacional en la casa de las leyes dominicana.

En términos generales, se impone el clientelismo político, abultando la nómina del estado de manera criminal, cuando se designan salarios a los activistas políticos sin hacer ninguna labor productiva al país, estas son las denominadas “botellas”. “Botella”, es un término utilizado para diferenciar el empleado público que recibe un salario por su trabajo, del empleado público que no trabaja, no tiene funciones asignadas y solo se reporta a una oficina llamada banco para cobrar su salario. En ese orden, la República Dominicana exhibe una aparente apertura de los partidos políticos que forman una estructura de poder para negociar posiciones y beneficios particulares, en perjuicio del pueblo. Cuando se analiza la composición organizativa y directiva de los partidos, se puede observar que su liderato se mantiene intacto al pasar los años. Un elemento adicional, es lo que ocurre en el congreso, las principales medidas son discutidas en lo interno de los comités políticos y luego le bajan la línea a seguir a los congresistas para legitimar o hacer una aparente democracia representativa. En este caso, es imposible que surjan nuevas iniciativas, todo llega impuesto, y el que se opone paga un alto precio dentro de la colectividad, (en Puerto Rico el caso de los auténticos, cuando 5 senadores se opusieron a llevar a la presidencia del senado al ex gobernador Dr. Pedro Rosselló, los cincos legisladores que se opusieron pagaron el precio político de no ser favorecidos por su partido).

En estos momentos no estamos tan lejos de imitar a nuestra madre patria en su tiempo de colonización, la realeza se mantenía intacta, con una poca movilidad social, lo que ha desencadenando en el presente, la llamada “generación perdida”; se estima que el 62% de los jóvenes españoles hasta los 24 años, buscan su primer empleo. También en estos países caribeños antes mencionados, tenemos una generación perdida y lo peor del caso, es que ese legado lo seguimos extendiendo a las próximas generaciones. Claro está, a diferencia de España que tiene más de un millón de jóvenes sin empleo, en República Dominicana el desempleo en la juventud sobrepasa el 30%, según el informe del 2013 de la organización Mundial del Trabajo, cuya cifra aumentó considerablemente en el 2016. En caso de Cuba, solo esperan tener una ruta de escape, como lo hacen los deportistas, mientras que los puertorriqueños emigran a los Estados Unidos, provocando una fuga de profesionales e incrementando en la Isla un tapón generacional.

Finalizo expresando el grito desesperado de una joven que se encuentra atrapada en una sociedad que no le ha dado paso al desarrollo personal y que justamente fue mi inspiración para escribir sobre el tapón generacional. Esta joven publicó en su cuenta de Facebook, el siguiente comentario:

“Hoy es un día de esos que me pregunto para que me sirvió graduarme con dos bachilleratos, lo tengo de lujo. Sobre cualificada para algunos, sin experiencia para otros, sin la pala adecuada para otros. Siii, sé que al menos tengo trabajo (gracias a Dios), pero solo los que están en este turno me entienden, soy humana y me angustio. Esta brutalll! Uno estudia para ejercer una posición acorde, no para intentar sobrevivir a 2 horas de viaje a 7.25/h y rompiendo noches que es sobre vivir triple. Rompí noche estudiando, fui atleta para poder lograrlo, sufrí y sudé esos estudios y un día como hoy estoy tratando de llegar despierta a las 6am” SIC. Nombre de autora protegido.

Es necesario y urgente que se rompa con este ciclo destructor generacional, estableciendo nuevos parámetros para la generación de empleos de calidad a una generación que solo espera el momento de ejercer su profesión, una generación que ayer era el futuro. Debemos abrir el espacio a una generación deseosa de aportar en su sociedad, creando empleos donde se evalué las credenciales y no los amiguismos. Creando empresas que den paso al desarrollo personal, evitando los males que llevan al tapón generacional, tales como la poca movilidad social, fuga de talentos, servicios deficientes y empleados altamente desmotivados, ansiosos, violentos y frustrados. En el ámbito político e instituciones sociales de interés público, se deben limitar los términos directivos, evitando de esa forma un vicio de continuismo, corrupción y limitación de nuevas ideas. Es necesario la alternabilidad en todas las gestiones que emprende el ser humano. Nos corresponde a todos romper con este ciclo de un tapón generacional.

jueves, 22 de diciembre de 2016

1910-1920: Década de formación del fútbol en Puerto Rico

1910-1920: Década de formación del fútbol en Puerto Rico
Por Edwin R. Jusino

Foto del Blue Book de Puerto Rico, 1918, en la página 444, El libro de Puerto Rico, de G.V. Keelan.

La historiografía sobre el deporte fútbol o balompié, considerado alrededor del mundo como el deporte rey, en Puerto Rico es poca, y trabajada por historiadores aficionados.[1] No obstante, esta labor ha sido de suma importancia y relevancia. Después de todo, si no fuera por personas tales como el profesor Luis Reinaldo Álvarez, Tony Lorenti, el primero un ex jugador y profesor universitario en la actualidad y el segundo un periodista e historiador del fútbol en Puerto Rico, entre otros no tendríamos ningún record escrito sobre la trayectoria de este deporte en nuestra Isla.

En cuanto a cuando el deporte fue introducido a Puerto Rico es cuestión de debate hasta el día de hoy. Álvarez y Lorenti, en su libro Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) señala que “No es hasta la década del 1910, en plena dominación norteamericana, cuando comienza a jugarse al fútbol en forma organizada”.[2]

Es importante notar que el deporte del fútbol va a ser usado como una herramienta para contrarestar la imposición de la cultura estadounidense. Reportes de periódicos de la década resaltan en varias ocasiones enfrentamientos entre equipos de nativos, y equipos formados por extranjeros, en especial el Celtic.[3]

Ese mismo año se organizó otro equipo de fútbol, los Celtics, formado por norteamericanos, quienes celebraron una serie de encuentros con los equipos activos de la época... Los Celtics, creados para enfrentar al ya famoso equipo San Juan FC, formado por jugadores españoles y criollos, realizaron una exitosa serie a siete juegos.[4]

Según el texto de Álvarez y Lorenti el foco de desarrollo del deporte comenzó en San Juan. Siendo que San Juan es la principal entrada al país, esto no debe sorprender. Igualmente, al estar principalmente centrado en la capital, el deporte rey, no estaría desvinculado a los sucesos políticos y sociales que afectaban a la isla. En especial la Primera Guerra Mundial.

La participación de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial influyó en el desarrollo de los deportes en Puerto Rico. Parte del programa de adiestramiento de los jóvenes puertorriqueños llamados a filas era la práctica del deporte, y muchos aprendieron a jugar algún deporte por primera vez en sus vidas.[5]

Es importante notar que la Primera Guerra Mundial tuvo un gran efecto en el deporte a nivel mundial, en especial en Europa. El fútbol, que había surgido en Europa, se veía en una crisis por el estallido de la guerra. Javier Estepa, periodista del periódico deportivo español MARCA, escribió en el 2012 un artículo relacionado al fútbol mundial durante la Primera Guerra Mundial. Estepa presenta fotos, y varias historias de diversos lugares de Europa; concentrándose más en Inglaterra. Allí los atletas que practicaban fútbol se les consideraban como “traidores” si no se enlistaban en el ejército:

A partir de 1916 el campeonato se detuvo por los acontecimientos que estaban ocurriendo en el transcurso de la I Guerra Mundial. ¿Uno de los motivos? Muchos futbolistas profesionales que jugaban en Inglaterra fueron enviados a luchar. A los que no fueron inicialmente les llamaron"traidores".

Eran los clubes de fútbol los que decidían si su jugador iba o no a la guerra. Tenían la última palabra y muchos de estos clubes decían 'no'. Se produjo un gran revuelo en aquellos años y muchas críticas porque la gente consideraba que los jugadores no eran privilegiados y, por lo tanto, no debían tener un trato de favor.[6]

Por lo visto, mientras en Europa el deporte se paralizaba debido a la Primera Guerra Mundial, en Puerto Rico fue un evento que, como consecuencia, impulsó el desarrollo de la práctica entre los puertorriqueños.[7] Es de importancia notar que los predios del Castillo San Felipe del Morro, entonces un fuerte militar estadounidense, sirvió como escenario para la práctica del balompié o fútbol. Tres años antes de que comenzara el conflicto bélico mundial, en Puerto Rico se realizó el primer partido de balompié, según Álvarez y Lorenti.

En febrero de 1911 se organizó el Comercio Sporting Club. La organización estaba integrada por dueños y empleados de los comercios de San Juan[8].

Emilio Huyke, citado previamente, profundiza sobre la práctica del deporte de balompié o “fútbol español”, como él le llama en su libro Los Deportes en Puerto Rico. Huyke dice lo siguiente en relación al desarrollo del deporte de fútbol en Puerto Rico:

Después de la guerra Hispano-Americana, como ocurrió con muchos otros deportes, vino una etapa en que se compitió esporádicamente. Los deportes en que competían los norteamericanos recibieron mayor impulso que aquellos en que no competían. De ahí que ésta fuera la etapa de desarrollo del atletismo, del béisbol, y del baloncesto.[9]

Huyke, sin embargo, afirma que el deporte fue introducido a Puerto Rico por los españoles.

El fútbol se comenzó a jugar en Puerto Rico 'desde tiempos de España'. Los españoles residentes en la isla interesaron a muchos puertorriqueños en el deporte y éstos lo acogieron con entusiasmo. Los partidos de fútbol atrajeron buenas concurrencias y despertaron el interés general por el deporte español.

Huyke afirma, como ya citado anteriormente, que la Primera Guerra Mundial impulsaría el deporte en Puerto Rico como nunca antes. Es importante notar que hay una contradicción de parte de Huyke en este sentido. Por una parte, afirma que la participación de los Estados Unidos, y por consecuente la de Puerto Rico en la Primera Guerra Mundial, influyó en la propulsión del deporte, pero por otro lado, afirma que en Puerto Rico los españoles popularizaron entre los criollos el deporte. También es importante resaltar que Huyke habla de la Primera Guerra Mundial como influyente en el desarrollo del deporte, en general, en Puerto Rico. Por otro lado, Huyke habla del 'alto inesperado' en la marcha de los deportes en Puerto Rico con la entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.[10]

El planteamiento de Huyke, sin embargo, puede que tenga una validez en cuanto a la filosofía pedagógica principal de la época propuesta por John Dewey. Según Juan Rodríguez López, en Historia del Deporte, se indica al respecto que:

Explícitamente habla Dewey de los campos de deportes como uno de los lugares a donde hay que trasladar la educación, muy adecuado como tarea colectiva, organización y esfuerzo colectivo entre alumnos; los deportes son, también, actividad de los adultos, actividad importante de la sociedad adulta, si bien, no necesariamente trabajo.[11].

Los valores de organización, esfuerzo colectivo, y las tareas colectivas son muy importantes en cuanto a la milicia. Por lo tanto, como una filosofía imperante de la época en cuestión, es muy probable que haya sido una de las razones por las cuales se haya dado una prioridad a los deportes en cuanto al entrenamiento de las tropas del ejército estadounidense.

También hay que poner en contexto los sucesos políticos locales de la década, ya que el mismo texto de Álvarez y Lorenti sugiere que el balompié no estaría desvinculado a los sucesos políticos y sociales de la época. La historiadora, Elba Tirado de Delucca PhD, en colaboración con su esposo el profesor Jorge A. Delucca Pabón, en el libro Historia de Puerto Rico Siglo XX, presentan las primeras dos décadas (1900-1917) como un periodo de tiempo en el que se debate la ampliación de los poderes civiles en la isla tras la aprobación de la Acta Foraker.[12]

Por otro lado, las historiadoras Blanca Silvestrini y Maria Dolores Luque de Sánchez, en su libro Historia de Puerto Rico: Trayectoria de un Pueblo, presenta una década llena de luchas obreras[13], y de movimientos para adquirir una nueva carta orgánica, que a la postre, se lograría incluir la ciudadanía estadounidense en el 1917 con la aprobación de la Ley Jones.[14]


Es en este marco que el deporte del fútbol comienza a adquirir auge entre la población puertorriqueña, en especial las clases medias comerciantes. Álvarez y Lorenti presentan en su escrito la creación del primer club de Puerto Rico en el año 1911. El mismo, conocido como el Comercio Sporting Club, fue fundado por dueños y empleados de los comercios de San Juan.

En febrero de 1911 se organizó el Comercio Sporting Club. La organización estaba integrada por dueños y empleados de los comercios de San Juan. Presidió la entidad el Sr. J. López McCoard, su secretario, Ángel Nandín Lomba y el tesorero Juan Arana. El Club organizó dos equipo de fútbol...[15]

También estamos trabajando para formar nuestro team de Base-Ball y cuando la ocasión lo permita, estableceremos el equipo de Cricket, juego que es desconocido aquí. (1911, febrero 13).[16]


El periódico Boletín Mercantil de Puerto Rico reseñó aquel primer partido de fútbol[17] de los equipos del Comercio Sporting Club:

El domingo pasado tuvo lugar en la hermosa campa de El Morro cedida galantemente por el Capitán Mr. Field, de Infantería, al Comercio Sporting Club, un interesante match de foot-ball association, entre el 1ro. y 2do. team.[18]

Es menester resaltar dos aspectos. El primero, tanto Huyke como Álvarez y Lorenti presentan al deporte del fútbol como uno practicado y promovido principalmente por residentes de la isla de clase media alta. Sin embargo, Álvarez y Lorenti son los primeros en señalar que también lo practicaron asalariados. Esto es un contraste con el resto del mundo, donde principalmente, el deporte fue impulsado por las clases pobres y asalariadas en un principio.

El segundo aspecto importante de resaltar es la presencia, nuevamente, de la milicia estadounidense en el desarrollo del deporte del fútbol asociación o español. El Morro, que en aquel entonces era parte del sistema militar estadounidense, funcionó como el escenario de varios enfrentamientos reseñados por los diarios de la época. Los diarios que Álvarez y Lorenti citan son el Boletín Mercantil de Puerto Rico, el PR Eagle, el Puerto Rico Ilustrado, La Correspondencia, y la Democracia.[19]

Álvarez y Lorenti entran a comentar sobre el efecto de las luchas sociales de la época y su efecto en la práctica del balompié. Álvarez y Lorenti sugieren en su texto que la otorgación de la Ley Jones provocó un declive en las diferencias marcadas en la sociedad entre estadounidenses, españoles y criollos.

El fútbol recrea viejas rivalidades entre poblaciones, grupos étnicos y estratos sociales. Los partidos de fútbol son una oportunidad para dilucidar, zanjar, o solucionar problemas de supremacía entre unos grupos y otros. Estas rivalidades se ven alimentadas por los conflictos sociales, políticos o culturales, y es en los juegos de fútbol donde se desatan grandes pasiones, a veces con episodios de violencia. La afición al fútbol de los primeros años debe en parte su arraigo a la rivalidad surgida entre los tres grupos nacionales residentes en Puerto Rico: los norteamericanos (representados por los militares destacados en la isla), españoles (generalmente comerciantes y sus empleados), y criollos.[20]

En este primer extracto del texto de Álvarez y Lorenti se percibe que en el fútbol se manifestaba esa lucha entre los diversos sectores de la sociedad. No obstante, Álvarez y Lorenti sugieren que la aprobación de la Ley Jones en Puerto Rico en el 1917 no fue beneficiosa para el deporte. Se debe recordar que la Ley Jones del 1917 es la legislación federal que sustituyó la ley orgánica del 1900, conocida como la Ley Foraker, y que otorgó o impuso la ciudadanía estadounidense en el territorio de Puerto Rico.

La nueva ley intentó lograr una nueva vinculación sociopolítica de los puertorriqueños con los norteamericanos, reforzada con la implantación de la ciudadanía americana. Con la instauración de un gobierno civil de “ciudadanos americanos” y con la sustitución gradual de los militares por burócratas civiles se van haciendo menos marcadas las diferencias entre los tres grupos que practicaban al fútbol para la época. Esto, el terremoto del 1918 y el apoyo recibido por las escuelas y colegios privados para los deportes del bésibol y del baloncesto ayudaron al descenso de la práctica del fútbol durante los últimos años de la década.[21]

Esta aseveración de Álvarez y Lorenti contrasta marcadamente con lo presentado por Huyke, entorno a que la Primera Guerra Mundial ayudó a fomentar aún más el deporte del fútbol en Puerto Rico. La Ley Jones del 1917 es la legislación, como ya se ha mencionado, que otorga la ciudadanía estadounidense, y que, a su vez, permite que el ejército estadounidense comience a reclutar masivamente hombres en su mayoría de edad a las fuerzas armadas. Si no fuera por la legislación estas masas que fueron reclutadas no hubieran quedado expuestos al régimen de entrenamiento que fomentaba la práctica de algún deporte.

Parece también contradictorio que Álvarez y Lorenti, a la vez, afirmen que a pesar de la Ley Jones, el terremoto del 1918, etc., el fútbol se continuó practicando en Puerto Rico.

A pesar de lo antes señalado, en las Fiestas de Pueblo se continuaba la práctica de incluir entre las actividades atléticas de las festividades un partido de fútbol. Para finales de enero de 1917 se anunciaba en la prensa del país las Fiestas de Carnaval de Arecibo. En estas se incluyeron una serie de actividades, a saber: baile de coronación, baile de los artesanos, baile infantil, carreras de bicicleta, desfile, verbena, y un dia de competencias atléticas incluyendo un partido de baloncesto, y uno de fútbol. (1917, La Correspondencia, enero 31, p 4).[22]

Por tanto, no se puede afirmar que la Ley Jones del 1917 haya sido detrimental para la práctica del deporte rey. De hecho, se pudiera crear el argumento, basado en la evidencia que presentan Huyke, que la Ley Jones del 1917 tuvo el efecto contrario al que Álvarez y Lorenti alegan.[23]

Por otro lado, más allá de San Juan, el fútbol también se encontraba en otros ayuntamientos insulares durante la década según presentan Álvarez y Lorenti en su escrito. A pesar de que San Juan, por ser la capital, tal vez tuvo un foco principal en cuanto a la exposición en los medios de comunicación, el escrito de Álvarez y Lorenti presenta varios artículos de periódicos de la época que demuestran que se practicaba el deporte en otras localidades en la isla.

En el periódico El Águila de Puerto Rico, del 9 de abril de 1914, el Club Deportivo de Ponce anunciaba la planificación de un partido de fútbol entre dos equipos ponceños. Un par de meses más tardes se anunciaba en Ponce la venta de entrada para un juego de fútbol a celebrarse en el campo atlético de la ciudad entre el Ponce Sporting Club y los Celtics.[24]

El 31 de mayo se celebró el tan esperado encuentro. Los Celtics arribaron a Ponce bajo un torrencial aguacero que convirtió el campo de fútbol en un lodazal. Los Celtics, un equipo con mayor fortaleza física, derrotó al Ponce Sporting por 2-0. (1914, The Times, mayo 31, p.1).[25]

El campo atlético de Mayagüez va a ser teatro de una lucha sportiva, quizás la única que entre dos formidables de Foot-Ball se haya registrado en los anales deportivos de Puerto Rico. El San Juan F.C. Y el Club Deportivo Ponce van a encontrarse de nuevo, ansiosos ambos de lograr el codiciado título de campeón que hoy ostenta otro club.... Para aumentar el éxito de esta simpática fiesta, las directivas del San Juan F.C. Y el Club de Ponce, han regalado una Copa de Plata que con el campeonato pedestre de Puerto Rico se correrá en Mayagüez el mismo día.[26]

De Arecibo
Era domingo 6 del corriente. El día alboreaba cuando el silbido de la locomotora de un tren expreso, contratado por el Arecibo Sporting Club para conducir a los entusiastas del football al gran desafío que el team de Arecibo tenía concertado con el afamado team “España” de San Juan, llamaba a los expedicionarios... En tres mortales horas el tren expreso nos condujo a la bellísima San Juan.[27] Allá en el campo del Morro, que fue en otro tiempo teatro de batallas campales, se efectuó el reñido desafió. Nuestros bisoños y bravos muchachos del “Arecibo” lucharon con entusiasmo, pero se defendieron con el tesón propicio de su raza los simpáticos y amables muchachos del team “España”. Si hubiera sido posible los muchachos del tema “España” hubieran resultado vencedores...[28]

El “foot ball” americano es jugado por el regimiento y por los marinos. El clima es propicio a la popularización de este juego en Puerto Rico. Los españoles residentes en la Isla juegan el “foot ball” inglés. Los partidos principales en el España, el San Juan, el “Ponce Sporting Club” y el Guayama.[29]

Como se percibe en estos extractos, tanto del texto, como de periódicos presentados, del texto de Álvarez y Lorenti, el deporte se enfocaba mayormente en los centros urbanos de la isla. San Juan, Ponce, Arecibo y Mayagüez, principalmente eran los municipios donde el deporte se enfocaba. Esto se percibe principalmente en el extracto de Cadilla del Boletín Mercantil. El hecho de que se haya rentado un tren expreso para llevar, tanto a los fanáticos, administración y jugadores, hasta el islote de San Juan es un claro ejemplo del poder adquisitivo que tenían los clubes de aquella época. También el episodio que citan Álvarez y Lorenti donde se presenta una copa de plata en un partido entre Ponce y San Juan, en Mayagüez.


No obstante, según George Keelan, en artículo publicado en El Libro de Puerto Rico, Guayama también tenía un equipo para finales de la década, principios de la década de los 1920's. Por tanto, la tesis presentada previamente, tanto por Huyke como por Álvarez y Lorenti de que el deporte lo practicaban mayormente los residentes con poder adquisitivo, o lo que conocemos como clase media-alta, es afirmada por la presencia de fútbol en el municipio de Guayama, que era considerada como centro urbano de clase media alta.

Por tanto, se puede afirmativamente describir la década del 1910-1919 como una donde el fútbol tuvo su primer intento de desarrollo como algo más allá de partidos recreacionales entre amistades. Vemos a través de los periódicos de la época lo que sería el primer intento, de muchos subsiguientes, de darle una forma concreta al deporte; a pesar de los obstáculos que se presentasen en la segunda parte de la década. Se percibe el uso del deporte como un mecanismo para reclamar la identidad de Puerto Rico, por encima de los intentos de la transculturación e imposición de una cultura extranjera como lo era la estadounidense.

Además, los diversos escritos presentaron evidencias y argumentos de como los acontecimientos sociopolíticos locales, como internacionales, afectaron de una manera u otra el desarrollo del deporte; sea para bien o para mal. Se puede afirmar, luego de explorar esta década, que el hecho de que el béisbol y el baloncesto en Puerto Rico sean más populares que el fútbol se debe a dos factores importantes discutidos en las lecturas provistas para el ensayo. La primera, al fútbol estar vinculado con las clase media-alta, primordialmente, era visto como un deporte de la elite criolla. Mientras que el baloncesto y el béisbol son más afines y logran irrumpir en las clases populares de la isla, en parte por la segunda razón. La transculturación que ocurrió en Puerto Rico, y la imposición de costumbres anglo-sajonas, permitió la priorización de los deportes importados desde los Estados Unidos, por encima del que fuese promovido por los antiguos señores del territorio.[30]

Parece menester concluir con un fragmento del escrito de Álvarez y Lorenti, que afirma la conclusión presentada.

El fútbol así llegaba a sus primeros nueve años con una organización fundamentada en clubes deportivos que se creaban para la práctica y la promoción de deportes como el baloncesto, el béisbol, el rugby, el atletismo y el fútbol. A pesar de que el gobierno norteamericano en la isla privilegiaba los deportes que ellos dominaban, el fútbol irrumpió con fuerza en esta primera etapa de su desarrollo.[31]


Bibliografía
Periódicos
Boletín Mercantil de Puerto Rico febrero 13 de 1911.

Boletín Mercantil de Puerto Rico, marzo 21, 1911

Boletín Mercantil de Puerto Rico, abril 12 de 1915

Cadilla, F. G. Boletín Mercantil, verano 1915

Estepa, J. El fútbol y la I Guerra Mundial. Periódico MARCA, Diciembre 9 de 2012. Accesado en linea mayo 2 de 2015

Libros

Álvarez, L. R. y Lorenti, T. Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) Museo Casa Roig, UPR Humacao. Humacao, Puerto Rico. 2007

Huyke, E. Los Deportes en Puerto Rico. Troutman Press, Sharon, Connecticut. 1991

Keelan, G. V. “Atletismo en Puerto Rico”, en El Libro de Puerto Rico. El Libro Azul Publishing. San Juan Puerto Rico. 1923

Silvestrini, B. y Luque de Sánchez, M. D. Historia de Puerto Rico: Trayectoria de un Pueblo. Ediciones Cultural Panamericana, Madrid, España.  1992

Tirado de Delucca, E. Historia de Puerto Rico Siglo XX. Imprenta San Rafael, Quebradillas, Puerto Rico. 1997

Rodríguez López, J. Historia del Deporte. INDE Publicaciones, Barcelona, España. 2000





[1]     Todos los que han trabajado investigaciones y escritos sobre el fútbol puertorriqueño hasta el momento no han recibido instrucción formal en el campo de la historia.
[2]    Álvarez, L. R. y Lorenti, T. Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) Museo Casa Roig, UPR Humacao. Humacao, Puerto Rico. 2007, página 48.
[3]    A pesar de que en la cita provista y referenciada en el punto 4 se explica lo que es el equipo Celtic, entiendo meritorio mencionar que el equipo Celtic pudiera haber recibido su nombre en honor al Celtic Football Club de Escocia, fundado en Glasgow, Escocia el 6 de noviembre de 1887.
[4]    Álvarez, L. R. y Lorenti, T. Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) Museo Casa Roig, UPR Humacao. Humacao, Puerto Rico. 2007, páginas 52-53.
[5]    Huyke, E. Los Deportes en Puerto Rico. Troutman Press, Sharon, Connecticut. 1991, página xii.
[6]    Estepa, J. El fútbol y la I Guerra Mundial. Periódico MARCA, Diciembre 9 de 2012. Accesado en línea, mayo 2 de 2015.
[7]    Debido a que Estados Unidos no entró a la Primera Guerra Mundial hasta abril 6, 1917, los efectos nocivos de la guerra no fueron directamente sentidos en el territorio de Puerto Rico (entiéndase invasión, destrucción de territorio, etc.) El hecho de que, en Puerto Rico, el Morro haya sido el foco principal del futbol no debe pues sorprendernos.
[8]    Álvarez, L. R. y Lorenti, T. Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) Museo Casa Roig, UPR Humacao. Humacao, Puerto Rico. 2007, página 48.
[9]    Huyke, E. Los Deportes en Puerto Rico. Troutman Press, Sharon, Connecticut. 1991, página 259.
[10]  Ibidem, página xiii.
[11]   Rodríguez López, J. Historia del Deporte. INDE Publicaciones, Barcelona, España. 2000, páginas 198-199.
[12]  Tirado de Delucca, E. Historia de Puerto Rico Siglo XX. Imprenta San Rafael, Quebradillas, Puerto Rico. 1997. Página 13 indica sobre el acta Foraker que: ...establecía un gobierno temporal, (aunque permaneció por diecisiete años), un Gobernador nombrado por el Presidente,un Consejo Ejecutivo, (Senado), de once miembros: seis del Gabinete del Gobernador y otros cinco nativos, (todos nombrados por el Presidente de Estados Unidos), tenía 35 miembros elegidos por el pueblo, medinte representación territorial. No establecía total separación de poderes pues seis miembros del Gabinete pertenecían a la Cámara Alta. Sólo nos dió la representación territorial.Su judicatura consistía en una Corte Suprema con cnco jueces, todos nombrados por el Presidente, un Comisionado quien representaría a Puerto Rico con un asiento en el Congreso, con voz pero sin voto…
[13]  Silvestrini, B. y Luque de Sánchez, M. D. Historia de Puerto Rico: Trayectoria de un Pueblo. Ediciones Cultural Panamericana, Madrid, España.  1992. página 410 indica que: Ante la fuerza del reclamo de reformas a la Ley Foraker en 1916 se presentó en el Congreso de los Estados Unidos un proyecto para promover una nueva ley orgánica. El panorama en el Congreso de los Estados Unidos parecía favorable a la aprobación de la medida. El presidente Woodrow Wilson exhortó a que se revisara la política hacia las posesiones norteamericanas, especialmente frente a la entrada inminente de los Estados Unidos a la Primera Guerra Mundial. En un discurso en 1915 señalaba que la política hacia Puerto Rico y las Filipinas estaba muy relacionada con la seguridad nacional y los preparativos para la defensa. Se creía que ofreciendo algunas reformas se podía callar el resurgimiento del sentimiento independentista en Puerto Rico y el clamor de la opinión pública.
[14]  Ibidem, página 411.
[15]   Álvarez, L. R. y Lorenti, T. Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) Museo Casa Roig, UPR Humacao. Humacao, Puerto Rico. 2007, páginas 48-49.
[16]  Boletín Mercantil de Puerto Rico, febrero 13 de 1911.
[17]   Se entiende que este es el primer partido oficial realizado en Puerto Rico, no obstante, si se tiene en consideración que no se sabe cuándo, con certeza, entró el fútbol a Puerto Rico, se podrí argumentar que la teoría de Huyke de que lo importaron los españoles, significaría que antes del 1911 se habían ya realizado partidos. Incluso el artículo del Boletín Mercantil no especifica que este haya sido el primer partido de fútbol en la isla. Sino, que fue el primer partido realizado por el Comercio Sporting Club, el primer club fundado en Puerto Rico del que se tiene constancia y evidencia.
[18]  Boletín Mercantil de Puerto Rico, marzo 21, 1911.
[19]  En una búsqueda realizada en el archivo de microfichas de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metropolitano, no se encontró para las fechas de febrero-abril 1911 algún anuncio sobre el partido entre los equipos del Comercio Sporting Club en el diario La Democracia.
[20]  Álvarez, L. R. y Lorenti, T. Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) Museo Casa Roig, UPR Humacao. Humacao, Puerto Rico. 2007, página 67.
[21]  Ibidem, página 68.
[22]  Álvarez, L. R. y Lorenti, T. Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) Museo Casa Roig, UPR Humacao. Humacao, Puerto Rico. 2007, páginas 68-69.
[23]  La opinión de Álvarez y Lorenti no tiene una base para sustentar el argumento en contra de la Ley Jones del 1917, más allá de la posibilidad que ambos autores hayan tenido un punto de vista pro-independencia, y nacionalista. No obstante, es también meritorio mencionar que los periódicos de la época, tal como La Democracia, eran periódicos abiertamente politizados, por lo que también pudiera ser que el argumento sea un reflejo de la época; aunque la misma no esté sustentada con evidencia.
[24]  Álvarez, L. R. y Lorenti, T. Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) Museo Casa Roig, UPR Humacao. Humacao, Puerto Rico. 2007, página 54-55.
[25]  Álvarez, L. R. y Lorenti, T. Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) Museo Casa Roig, UPR Humacao. Humacao, Puerto Rico. 2007, página 55.
[26]  Boletín Mercantil de Puerto Rico, 12 de abril de 1915.
[27]  Es importante aclarar que San Juan, durante las primeras décadas del siglo XX, consistía mayormente de lo que hoy conocemos como el Viejo San Juan y Santurce. No es hasta la incorporación del municipio de Rio Piedras, en julio del 1951, al municipio de San Juan, que nace el San Juan moderno. Por tanto, esto explica porque el altiplano del Morro era el lugar preferido para practicar el deporte de fútbol.
[28]  Cadilla, F. G. Boletín Mercantil, verano 1915.
[29]  Keelan, G. V. “Atletismo en Puerto Rico”, en El Libro de Puerto Rico. El Libro Azul Publishing. San Juan Puerto Rico. 1923, página 442.
[30]  El deporte del fútbol fue introducido a España por los ingleses, por lo que, en mi opinión es una incongruencia que no se le haya dado prioridad al deporte del fútbol, excepto si tomamos en cuenta que el racismo institucionalizado de los Estados Unidos en las primeras décadas del siglo, tal y como es visible en las decisiones del Tribunal Supremo, conocidas comúnmente como los Casos Insulares (Downes v. Bidwell, Balzac v. Porto Rico, entre otros).
[31]  Álvarez, L. R. y Lorenti, T. Fútbol Puertorriqueño (Crónica de alegrías, sueños y desencantos) Museo Casa Roig, UPR Humacao. Humacao, Puerto Rico. 2007, página 76.