Introducción a «Historia del barrio La Cantera de Ponce»
Elí D. Oquendo Rodríguez
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La isla de Puerto Rico posee 78 municipios. Cada uno de ellos tiene su historia particular y, en mayor o menor grado, cada uno es protagonista de la historia nacional. ¿Habrá quien no recuerde la importancia histórica de San Germán, San Juan, Lares, Ponce, Jayuya o el extinto pueblo de Río Piedras? Los pueblos, a su vez, se integran por comunidades que se denominan barrios y que igual tienen sus propias historias, en las que se destacan ciertos personajes, eventos y lugares significativos. Muchas de esas están aún por escribir. Actualmente, Ponce tiene 31 barrios. En el siglo XIX fueron muchos más, pero con la marcha del tiempo algunos fueron desapareciendo al ser absorbidos por otros, cambiaron de nombre o fueron sacados de su jurisdicción. A principios de la década de 1820, por disposición gubernamental, Ponce debió ceder varios barrios al vecino pueblo de Juana Díaz.
En 2016 surgió la idea de escribir una historia sobre
los barrios ponceños. No obstante, dada la ingente cantidad de información
contenida en los documentos del Archivo Histórico del Municipio de Ponce, hubo
que modificar el proyecto y, finalmente, terminó publicándose un libro que única
y exclusivamente trataba sobre la Playa de Ponce. Esto fue en junio de 2017. El
mismo se tituló A orillas del Mar Caribe.
Boceto histórico de la Playa de Ponce. Desde sus primeros habitantes hasta
principios del siglo XX. El trabajo se le dedicó a la Lcda. Gladys Tormes, una
querida amiga, quien ha sido leal defensora del patrimonio histórico de la
ciudad y, en gran medida, fuente de inspiración de la idea original. Este libro
recibió el Premio Luis Edgardo Díaz el 30 de abril
de 2018 en ceremonia celebrada en el Centro Cultural Carmen Solá de Pereira.
Dos años después, en 2019, se retomó la idea de historia de los barrios y salió
a la luz otro libro. Este se tituló: Barrios
de Ponce. Noticias y microhistorias de ocho comunidades ponceñas en el tiempo.
Siglos XVI al XIX. Debido al gran número de estos, se hizo una breve
selección y se trabajaron las historias de los barrios Bucaná, Canas, Capitanejo, Entre los Ríos, Sabanetas,
San Antón, Tibes y las Vallas. En
esta ocasión, el libro le fue dedicado al fenecido profesor e historiador Dr.
Fernando Picó. Este erudito jesuita fue un gran mentor que supo transmitir al
que escribe estas líneas la pasión por investigar y el gusto por historiar. (1)
Quedan todavía muchos barrios por escribir de ellos.
El presente escrito es una humilde aportación a la historia de dos barrios que
se desarrollaron hacia el norte del pueblo y que en su momento se llamaron el
Capá y la Cantera. Ambos con nombres con clara alusión a un árbol autóctono y a
un elemento geográfico. Hoy se les conoce como barrios Quinto y Sexto,
respectivamente. Y resultó que la Cantera se convirtió en un sector más dentro
de él. Pero no por eso dejó de tener su propia identidad. Al contrario,
administraciones municipales han intentado preservarla y destacar sus
aportaciones. Así lo hizo el fenecido alcalde D. Rafael Cordero Santiago cuando,
en 1999, gestionó la inversión de 5 millones de dólares en remozar la zona más
emblemática del barrio. El proyecto se extendía desde la placita Domingo Cruz
hasta los muros de la Cantera. Abarcaba 1,225.69 metros lineales e incluía
pavimentación con asfalto, construcción de aceras recubiertas con lozas,
iluminación con postes estilo colonial y siembra de árboles para el ornato y
frescura de la vía. (2)
Esta historia se la debía a algunos que una vez preguntaron
cuándo escribiría algo sobre la Cantera. También se la debía a la memoria de
algunos de mis antepasados, quienes cuando emigraron desde Adjuntas a Ponce, a
comienzos del siglo XX, se establecieron en diversos lugares de la Cantera. Mi
bisabuelo paterno Hilario Oquendo Colón (1859-1934) y sus hijos, entre ellos mi
abuelo Juan Arturo Oquendo Castillo (1897-1987), vivieron en el cerro San Tomás
y calle del Acueducto entre 1915 y 1924. De hecho, Juan Arturo también vivió en
la barriada Borinquen hasta el día de su muerte. Por otro lado, mis
tatarabuelos maternos, Pedro Pascual Torres Maldonado (1867-1953) y Anastasia
Torres Cedeño (1869-1944), también se radicaron en San Tomás al empezar la
década de 1930. La última falleció en septiembre de 1944 siendo vecina de la
calle Mayor Cantera. Por supuesto, también le debía esta historia a los vecinos
de la Cantera que, seguro, alguna curiosidad deben tener sobre los orígenes de
su barrio.
[1] Ver de
Fernando Picó el ensayo “El placer de historiar”, en el libro Ensayos en torno a la Historia y otros temas.
Centro de Investigaciones Históricas. Departamento de Historia. Facultad de
Humanidades. Universidad de Puerto Rico. Recinto de Río Piedras. 2019. pp.
87-94.
[2] AHMP.
Archivo Vertical. Barrio Sexto. El
Autónomo. Vol. 3, Núm. 2, Febrero de 1999, p. 1.

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