jueves, 29 de junio de 2023

Actos Conmemorativos Terremoto de San Fermín: 100 años después

Actos Conmemorativos Terremoto de San Fermín:
100 Años Después
11 de octubre
1918-2018

Discurso del Presidente de la Sociedad Protectora del Patrimonio Mayagüezano: Alfredo Morales Nieves, Ph.D.

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Hoy nos reunimos en este sagrado recinto cultural, El Casino de Mayagüez, bajo auspicio de su Junta Directiva, de la cual tengo el honor de formar parte desde el año de 2017, con el propósito de conmemorar el Centenario del Terremoto de San Fermín del 11 de octubre de 1918. La historia nos llama, reiteradamente, a recordar los hechos del pasado mientras nos amonesta con el dicho: Un pueblo que no sabe su historia está condenado a perecer.

En este edificio, construido luego del terremoto de 1918, y donde hubiese estructuras construidas por mayagüezanos durante el siglo XIX, en mampostería y madera, comenzará a congregarse la elite mayagüezana de esa época. Esos hombres y mujeres, forjadores de una nueva ciudad porque la suya acababa de sufrir una catástrofe, juntó a todos los mayagüezanos, indistintamente de su clase social u origen étnico, no se quedaron de brazos caídos ante el siniestro.

Si bien la ciudad de Mayagüez, como podemos constatar por fotografías y relatos de nuestros ancestros, era una joya arquitectónica de un meditado plan urbano, la ciudad que habría de levantarse emularía el espíritu mayagüezano: Nos han destruido la ciudad y minado la población huracanes, incendios, inundaciones y epidemias. Hemos sufrido el embate de una visión que cambió la cosmovisión que teníamos y ahora esto: un maremoto bañó las calles de nuestra próspera y rica ciudad mientras el sismo echó abajo el arduo trabajo de todos. Congregados, pues, en la década de los veinte en estos salones que hoy ocupamos, decíamos, los mayagüezanos, aquellos que nacieron en sus hospitales o casas o esos que llegamos a la ciudad como hijos de mayagüezanos nacidos en otros pagos o inmigrantes de otros países y otras lenguas, La fortaleza de nuestro espíritu está en nuestro ánimo y en nuestro carácter. Somos mayagüezanos y ante las inclemencias del tiempo y de la Naturaleza habremos de seguir habitando esta maravillosa zona llena de pantanos, bosques, ríos, riachuelos, caños y una apacible bahía bajo el cenit de un cielo de hermosos matices azules y frescas brisas antillanas.

De esa manera, de cara al cambio, de cara a la invención de nuevas maneras y nuevos pensamientos, Mayagüez volvió a sentar cátedra de prosperidad y apertura al futuro. Hemos aprendido a construir una vida basada en las ideas del mañana, los inventos de hoy y la idiosincrasia que heredamos de nuestros ancestros.

Así las cosas, y contra viento y marea, contra otros que intentaron que esta Sociedad Protectora del Patrimonio Mayagüezano, cuyo máximo ideal es la preservación de la memoria histórica y del patrimonio mayagüezano, aun, repito, cuando las autoridades, o quienes intentan representarla, pusieron estorbo, escollos y tropiezos en nuestro camino, quiso, precisamente la adversidad ante la Solemne Conmemoración, que nos reuniéramos en el lugar de encuentro de los mayagüezanos de 1918, en la Plaza Almirante Cristóbal Colón, y luego a disertar sobre el pensamiento y la cultura en este sagrado recinto, el más antiguo centro socio cultural de Puerto Rico establecido en 1874 y debiera mudarse a estos salones luego de que el antiguo edificio del Casino de Mayagüez se derrumbara por el terremoto de hace hoy, precisamente, cien años.

Aquellos que estamos congregados aquí hoy celebramos con amor y orgullo nuestro carácter y espíritu. Hemos conocido la adversidad ante la catástrofe del Huracán María hace poco más de un año, el 20 de septiembre de 2017.  Hoy, en nuestro proceso de recuperación, agradecemos a nuestros ancestros por haberse levantado de las ruinas del terremoto para construirnos una hermosa ciudad. Mayagüez presenta hoy día un cuadro desolador, no por terremotos ni huracanes, sino por el descuido de sus carreteras, sus jardines y parques, así como las cunetas, espacios públicos y áreas en general. Nuestra ciudad se ve sucia, descuidada. Sus antiguos edificios están abandonados y son echados abajo por la mano del hombre. Nos corresponde dejar de quejarnos, dejar de señalar o requerirle al otro que haga algo. La historia nos ha mostrado la grandeza del pasado. Nos corresponde dejar por herencia la grandeza de nuestro presente.

Salud a todos, salud a la ciudad de Mayagüez y que nuestras manos construyan para nuestros descendientes la más hermosa de todas las Sultanas del Oeste.

sábado, 24 de junio de 2023

El estado colonial y la Ley de Tierras en la consolidación del poder: una reflexión

El estado colonial y la Ley de Tierras en la consolidación del poder: una reflexión
Por Pablo L. Crespo Vargas

Una de las causas a la gran cantidad de los problemas que la sociedad puertorriqueña afronta a diario es la prolongación de su estatus colonial, que se mantiene desde hace más de cinco siglos. Esta situación aparenta no tener solución inmediata dado al poco interés de los grupos gobernantes que solo buscan conservar el poder y las riquezas que este genera, aunque alardeen de promover cambios que nunca llegan. A esto se añade que las dos metrópolis, primero España y luego Estados Unidos, no han perdido oportunidad de sacarle provecho a su emporio, cuyos habitantes, en la gran mayoría, prefieren el inmovilismo a tener que lidiar, como pueblo, por un futuro mejor.

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La consciencia política de los puertorriqueños, aunque desarrollada junto a su aceptación mayoritaria como pueblo de que somos una nación, nunca estuvo a la par con la percepción cultural de lo que esto significaba. Las tácticas de los poderes coloniales y sus lacayos para que los puertorriqueños se mantengan sumisos ante la oportunidad de luchar por un país mejor y prosperar como nación han sido varias. Estas van, por un lado, desde la promoción de un sistema social-cultural donde se construye un sentimiento de felicidad imaginario que se basa en el festejo, la diversión, la oportunidad de progresar por medio del azar y el uso del alcohol para alejar las penas, entre otros; y, por el otro lado, llega hasta la intimidación, el discrimen, la persecución y el asesinato por pensar y actuar con capacidad de progresar como colectivo.

No se equivocaba aquel gobernador español, Miguel de la Torre, cuando su gobierno (1823-1837) giraba alrededor de las tres B ―baile, baraja y botella― ya que un pueblo entretenido y mantenido no necesita rebelarse. Esto no fue su invento. Los romanos antiguos, en manos del poeta Décimo Junio Juvenal, ya habían acuñado una locución que dice panem et circenses y que en castellano se traduce a “pan y espectáculos de circo”. Expresión que se refiere a la práctica de la clase gobernante de mantener a las masas contentas con sustento alimenticio y entretenimiento. Los españoles del siglo XIX, para su situación, utilizarían la frase “tapas y toros” para explicar la misma conducta. En todo caso, ¿quién se rebela si es feliz?

Para los que el placebo que otorgaba la felicidad no les resultaba motivo suficiente para ser sumisos, así como en la Roma imperial, en el Puerto Rico decimonónico se desarrolló un aparato represivo gubernamental, cuya política de persecución promovía las libretas de jornaleros, los sistemas de espionaje interno, los compontes, el encarcelamiento, la censura y la neutralización de líderes y participantes de movimientos opuestos al régimen.

Con la llegada de los Estados Unidos como una nueva metrópolis se siente la oportunidad de cambios y libertades. El problema estuvo en que la nueva metrópoli demostró desde muy temprano que llegó para controlar un territorio, al cual había invadido con fuerzas militares que no dudaron en utilizar su poderío bélico para abrirse paso. Mientras esto pasa, la mentalidad política local, que se piensa el centro del universo, no vio las intenciones del gobierno de Washington, quien ya estaba preparando el camino a convertirse en la primera potencia del mundo, hecho que se materializó al finalizar las dos guerras mundiales. Recordemos que la realidad es que el invadido no manda, el que tiene el poder es el invasor. Eso lo sabían los filipinos y por ello se alzaron en armas (1899-1902).

El territorio de Puerto Rico cumpliría una función vital en la defensa militar y la búsqueda de la hegemonía estadounidense a nivel mundial. La Isla y sus dependencias menores, localizadas estratégicamente en el hemisferio americano, cumplía con los requisitos esenciales para convertirse en todo un emporio castrense con centros de mando y control, campos de tiro e instalaciones de resguardo naval, entre otros aspectos vitales para la defensa territorial del nuevo imperio.

Como la conquista no puede ser a medias, la nueva metrópolis desarrolló una política dirigida a aculturar, que se conoce como la americanización. Esta falla en su intención original, ya que no se contaba con la resistencia cultural puertorriqueña, la cual todavía, hoy día, es representativa de un espíritu de identidad nacional único. A esto se le suma un mundo cambiante que va evolucionando a una sociedad global donde el colonialismo es mal visto; donde los poderes imperiales deben comenzar a dejar sus emporios territoriales. No obstante, no claudican.

En la inmensa mayoría de las colonias, a través del planeta, se otorga libertad soberana, pero subyugada al poder imperial de cada metrópolis. Es así cómo se perpetúa el colonialismo dentro de otro concepto, el postcolonialismo. La implicación de este último término no es nueva, sino que ya desde la liberación de las colonias latinoamericanas se traza su funcionalidad a favor de las grandes potencias que controlan el mercado y el capital, se añade su necesidad de la materia prima de los recién independizados países.

En el caso de Puerto Rico se crea el llamado Estado Libre Asociado o Commonwealth, en su denominación en inglés. El término Commonwealth, que también es traducido al español como Mancomunidad, implica una relación mutua política donde las partes obtienen beneficios. Uno de ellos fue la supuesta eliminación del problema colonial en Puerto Rico. Pensando que ya se había resuelto, se promovió la idea de que Puerto Rico era el ejemplo de “vivir lo mejor de dos mundos”. Se siguió con el baile, baraja y botella sin pensar que esta actitud promovería la acumulación de una deuda que afectaría al país, pero que benefició a gran parte de la clase gobernante. Los efectos de la deuda no solo fueron sociales y económicos, sino que, políticamente, se demostró que la autonomía de la Isla estaba sujeta a los designios del Congreso estadounidense, quienes nombran una junta que se encarga de la situación fiscal del territorio y que va por encima de los propios gobernados.

Anterior a la creación del Estado Libre Asociado se gestaron unas condiciones idóneas, donde se estableció una élite social que mantendría control sobre las políticas que se estarían formando para el manejo del país. Estos centros de poder político utilizarían las mismas tácticas del periodo colonial español, pero ampliadas y ajustadas a la nueva situación histórica. Es en la evolución de todo este proceso donde entra la hipótesis presentada por el Dr. José Iván González Colón, en su obra La Ley de Tierras y la consolidación del poder colonial en Puerto Rico: 1941-1952. González Colón nos explica que la implementación de la Ley de Tierras promulgada por el Partido Popular Democrático y sus aliados, luego de las elecciones de 1940, fue un instrumento dirigido a la consolidación del poder hegemónico de esa colectividad en la vida política de Puerto Rico.

No obstante, González Colón nos lleva a través de su obra a una explicación más detallada de cómo se dio este proceso. Inicia presentando el problema que representó para los puertorriqueños la capitalización de la economía agraria por compañías estadounidenses y cómo esto fue en menoscabo de los intereses locales. Esto tendría sus repercusiones en la vida política de Puerto Rico. Por un lado, de manera reaccionaria surge el Partido Nacionalista, por otro lado, los partidos favorecedores del imperio continuaron fortaleciéndose bajo el amparo del sistema colonial. Es en medio de esta dicotomía que se da un disloque ideológico dentro del Partido Liberal Puertorriqueño y en 1938 se crea un movimiento de carácter populista que será conocido como el Partido Popular Democrático. Este nuevo partido asumiría una posición centrista, tomando para sí, ideas y actitudes socialistas, liberales y hasta asimilistas al punto que establece, lo que se podría llamar, una nueva visión colonial donde se criminalizaría el independentismo, a la vez que se establecía un nacionalismo o autonomismo cultural y económico, dirigido a enorgullecer a la población, aunque no los alejaba de los Estados Unidos.

Con el cambio de una economía agraria a una de manufactura, el estado colonial se ajusta a las nuevas necesidades. La Ley de Tierras y su reforma agraria también es ajustada y utilizada para seguir manteniendo la hegemonía gubernamental. Las movidas del Partido Popular Democrático eran dirigidas al establecimiento de un poder hegemónico cuyo fin era consolidar a un grupo social, que se enriquecía a cuestas del desarrollo de un pueblo.

La posición hegemónica evolucionaría con el pasar de los años. El Partido Popular Democrático se convertiría en un instrumento dirigido a alejar el pensamiento separatista y promovería la unión (dentro de un pacto imaginario) con los Estados Unidos al punto que, indirectamente, favoreció la creación de un partido anexionista populista (el Partido Nuevo Progresista), con el cual tiene mucho en común. Esto, a su vez, estableció un bipartidismo, cuyo fin demostrado es el mantener en el poder político-económico a una clase gobernante que está ajena a las vicisitudes que pasa el pueblo.

La obra del Dr. González Colón nos lleva a explorar y nos explica como la Ley de Tierras y su reforma agraria durante el periodo de 1941 a 1952 ayudaron a la formación hegemónica del Partido Popular Democrático y a la creación de un sistema estatal colonial distinto a lo que se había tenido hasta ese momento.

Referencias

Ayala, César y Rafael Bernabe. Puerto Rico en el siglo americano: su historia desde 1898. San Juan: Ediciones Callejón, 2011

Beruff, Jorge Rodríguez. Strategy as politics: Puerto Rico on the Eve of Second World War. San Juan: Editorial Universidad de Puerto Rico, 2007.

Burchardt, Hans-Jürgen y Johanna Leinius, eds. (Post-)Colonial Archipelagos: Comparing the Legacies of Spanish Colonialism in Cuba, Puerto Rico, and the Philippines. University of Michigan Press, 2022.

González Colón, José Iván. La Ley de Tierras y la consolidación del poder colonial en Puerto Rico: 1941-1952. Lajas: Centro de Estudios e Investigaciones del Suroeste de Puerto Rico, 2023.

Juvenal, Décimo Junio y Aulo Persio Flaco. Sátiras, traducción de Manuel Balasch. Madrid: Gregos, 1991.

Picó, Fernando. “The Absent State and Five Books on Puerto Rican History”. Radical History Review. Issue 128, mayo 2017, 27-35.

Quintero Rivera, Angel. Conflictos de clase y política en Puerto Rico. Río Piedras: Ediciones Huracán, 1986.

Linn, Brian McAllister. The Philippine War, 1899-1902. University Press of Kansas, 2000.

Silbey, David J. A War of Frontier and Empire: The Philippine-American War, 1899-1902. New York: Hill & Wang, 2008.

Nota editorial: La primera versión de este artículo fue utilizada de prólogo en la obra de José Iván González Colón, La Ley de Tierras y la consolidación del poder colonial en Puerto Rico: 1941-1952, Lajas: Centro de Estudios e Investigaciones del Suroeste de Puerto Rico, 2023. Una segunda versión fue publicada en el periódico Claridad el 12 de abril de 2023, Enlace artículo en Claridad




lunes, 29 de mayo de 2023

Presentación de las Vivencias de Néstor Irizarry

Presentación de las Vivencias de Néstor Irizarry
Pablo L. Crespo Vargas

Vivencias es una antología de narraciones vividas y experimentadas por el amigo y compañero educador Néstor J. Irizarry Remus. Néstor, que es maestro de historia y estudios sociales en escuela secundaria, tiene un cúmulo de experiencias que a través de los años fueron redactadas y que consideramos no deben quedar en el olvido.

El objetivo de esta obra es dar la oportunidad a otros —su público, estudiantes y amigos— a que analicen el pensamiento y filosofía de vida que Néstor practica y que puede apreciarse a través de sus escritos.

Cada uno de los ensayos de Néstor tiene un contexto especial y está enmarcado en aspectos que definen un espacio y tiempo, que, aunque único, puede ser parecido a lo que otros viven. En algunos casos nos podemos identificar con el escrito y crear empatía hacia la posición del autor. En otros podría ocurrir lo contrario y alejarnos de su posición. En ambas situaciones tenemos la oportunidad de aprender de una experiencia que otra persona presenta. Al final cada uno de nosotros es un mundo, con sus ideas y pensamientos, con sus posturas y alineamientos. Néstor está consciente de esto y así nos lo deja saber.

Nuestro autor entiende que el conocimiento es colectivo y que este pasa de persona a persona. La educación puede ser formal, pero en su mayoría es la informal la que prevalece. Los escritos de esta obra nos enseñan y llevan a reflexionar sobre nuestra existencia y vicisitudes, que día a día, tenemos que enfrentar.

Néstor tiene una filosofía de vida y un pensamiento político bien definidos. Su obra es reflejo de ello. No obstante, no es un fanático que se incomoda por lo que otros dicen o piensan. Tampoco busca adeptos a sus principios. Él acepta que hay diversidad y, más que ello, respeta lo que otros piensan.

La obra tiene cincuenta y siete narraciones. Estas fueron redactadas entre el 2010 y el 2019. Es importante recalcar que nuestro autor acumuló en este periodo sobre cien ensayos cortos y narraciones, suficientes para poder escribir un segundo volumen. Algunas de ellas fueron publicadas en medios cibernéticos de terceros, otras publicadas en las redes sociales de Néstor. Lamentablemente, algunas se perdieron.

Los escritos son diversos, aunque debemos advertir al lector que los ensayos no están agrupados por temas y que el autor eligió colocarlos en orden alfabético. En ellos podemos leer sobre hechos históricos, historiografía, política, relaciones humanas, ciencias sociales, Navidad, fiestas tradicionales, cotidianidad y autoayuda, entre otros. Aunque se tiene una gama de temas, al final, todos los ensayos son las vivencias de nuestro autor.

En fin, felicitamos a Néstor por esta obra y lo exhortamos a que continúe con otras publicaciones. Todas ellas serán su legado al acervo cultural lajeño.



martes, 16 de mayo de 2023

Sobre el Boletín del Archivo Nacional de Cuba

Sobre el Boletín del Archivo Nacional de Cuba
Por Arturo Álvarez D´ Armas

El Archivo Nacional de Cuba fue fundado el 28 de enero de 1840 por la Real Orden 531 de la Reina Gobernadora de España, María Isabel Luisa de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, en el futuro, la reina Isabel II. Como María Luisa era menor de edad la regencia estaba en manos de su madre, María Cristina de Borbón Dos Sicilias, quien fue la cuarta esposa, y sobrina, de Fernando VII.

El primer número fue publicado en 1902 bajo el nombre de Boletín de los Archivos de la Isla de Cuba. Su director fue el doctor Vidal Morales y Morales. En 1904, su nuevo director José Dolores Poyo le cambia el nombre a Boletín del Archivo Nacional. Otros directores han sido Julio C. Ponce de León, José Miguel Alcover, Joaquín Llaverías, Pablo Hernández y Acosta, Félix Lizaso, Jorge Quintana, Julio Le Riverend, Vicente de la O.

Para el número que estaremos mencionando más adelante, el Consejo de Redacción estaba conformado por Berarda Salabarría, Luis Frades, Carmen Gómez, César García del Pino, Leyda Oquendo, Estrella Rey, Dania de la Cruz y Oscar Loyola, la edición fue de Antonieta Andión. En la dirección del Archivo Nacional de Cuba se encuentra en ese momento la doctora Berarda Salabarría Abrahams.

El presente número tiene la siguiente información: La Habana: Editorial Academia, N° 4, 1990, 142 págs., se encuentra dedicado al investigador e historiador cubano José Luciano Franco (La Habana: 13 de diciembre de 1891 – La Habana: 5 de enero de 1989). El sumario se distribuye en Investigaciones, Documentos para la Historia, Archivística y Bibliografías:

Almodóvar Muñoz, Carmen. “José Luciano Franco: ejemplo de saber modesto y profundo”, pp. 64-69 (Sección: Investigaciones).

Barcia, Carmen. “Rosa Corzo, Gabino de la. Los cimarrones en Cuba”, pp. 132-134 (Sección: Bibliografías).

Barreal, Isaac. “Los aportes etnológicos en la obra de José Luciano Franco”, pp. 70-78 (Sección: Investigaciones).

Franco, José Luciano. “Africanos y sus descendientes en las luchas libertadoras, 1533-1895”, pp.1-14 (Sección: Investigaciones).

Franco, José Luciano. “Las conspiraciones de 1810-1812”, pp. 15-31 (Sección: Investigaciones).

Franco, José Luciano. “La conspiración de los caleseros”, pp. 32-34 (Sección: Investigaciones).

Franco, José Luciano. “La independencia de los Estados Unidos y la diplomacia española”, pp. 35-63 (Sección: Investigaciones).

“Índice y extracto de las reales cédulas, órdenes, instrucciones y reglamentos, etcétera de este libro, que abraza todas las correspondientes al año 1824”, pp. 82-110 (Sección: Documentos para la Historia).

Le Riverend, Julio. “José Luciano Franco: pasión historiográfica”, pp. 79-81 (Sección: Investigaciones).

Rodríguez La O, Raúl. “Oscar no es mi único hijo”, pp. 111-118 (Sección: Documentos para la Historia).

Rodríguez La O, Raúl. “Pérez Guzmán, Francisco. Bolívar y la independencia de Cuba”, pp. 141-142 (Sección: Bibliografías).

Pedierro Valdés, Olga. “Documentación de control en los archivos estatales”, pp. 119-125 (Sección: Archivística). 

Pérez Guzmán, Francisco. “Rodríguez, Pedro Pablo. La primera invasión”, pp. 137-140 (Sección: Bibliografías).

Pérez Quesada, Tamara. “El aparato de búsqueda informativa en los archivos estatales”, pp. 126-131 (Sección: Archivística).

Para realizar esta nota bibliográfica conté con los siguientes trabajos:

Álvarez D´ Armas, Arturo. Contribución a la Biblio-Hemerografía de José Luciano Franco. Ocumare del Tuy: Ediciones Cumbe y Tambor, 1989, 13 páginas. 

Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba. Diccionario de la Literatura Cubana. Tomo I. A-LL. Prólogo Dr. José Antonio Potuondo. Ciudad de La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1980, 537 págs.

Este Boletín llega a mis manos como un regalo de mi amigo el historiador y docente venezolano Jesús Blanco Sojo, cuando fue a Cuba a realizar unas investigaciones relacionadas con la historiografía afroamericana en esa nación del Caribe.



 

lunes, 17 de abril de 2023

Archipiélago Histórico: La historia de todos

Archipiélago Histórico: La historia de todos
Ramón González-Arango López

La producción académica en el campo de la historia en Puerto Rico, contrario a lo que muchos puedan pensar, es significativa y cuantiosa. ¿Pero ésta llega al público general? 

El impacto de la producción académica en cualquier país es determinado por su consumo en la sociedad. Dicho de otra manera, la producción intelectual, particularmente en el campo de las ciencias sociales, es de gran impacto en la medida en que llegue a la población general. ¿Cuánto acceso tiene la sociedad a los descubrimientos y nuevos conocimientos que producen sus centros intelectuales? ¿Y cuánto se beneficia la gente de este conocimiento? He ahí la pregunta de los “mil chavitos”.

La historia nacional debe ser conocida, discutida, y compartida. Lamentablemente eso no sucede mucho. Vivimos en un país en donde la historia como disciplina o área del saber es estrictamente relacionada con la memorización de fechas y eventos carentes de contexto. ¿Quién no ha escuchado el comentario de que la historia es sólo memorizar fechas y nombres?

Pero esta simplificación de lo que la historia como disciplina hace es extremadamente peligrosa para un país; sobre todo cuando este país, que viene siendo Puerto Rico, continúa cometiendo los mismos errores con el paso de los siglos. Precisamente, quien no conoce su historia está condenado a repetirla. O, dicho de otra manera, un pueblo que no conoce su historia está condenado al estancamiento. ¿Y hay quien diga que Puerto Rico no está estancado? Ni los más optimista lo verían así. Es más, se podría decir que lleva estancado varios siglos.

Desde mis primeros años en la Universidad de Puerto Rico, Recinto Universitario de Mayagüez, me topé con un problema nefasto: el elitismo, la no-apertura, y la falta de iniciativa en lo que a difusión extraacadémica se refiere. La educación debe estar disponible para todos y todas independientemente de su nivel económico y social, por las razones expuestas anteriormente.

Cuando yo hablo de educación no hablo de los 12-13 años que se pasan en un plantel escolar. Tampoco hablo de bachilleratos, ni maestrías, ni doctorados. Cuando yo hablo de educación hablo de un proceso específico en donde el aprendizaje realmente ocurre. Porque ir a la escuela, incluso a una universidad, no garantiza una educación ni un aprendizaje. Sacar buenas notas no es sinónimo de aprendizaje. Usted se puede esmerar, leer, escribir, escuchar clases o conferencias, pero si no retiene ni le saca utilidad a lo “aprendido”, ¿realmente aprendió? No. Pero eso ya es otro cantar…

La historia como disciplina sí habla de tiempo, de fechas y de eventos, más ese no es el enfoque intrínseco. La utilidad del conocimiento histórico reside principalmente en cómo incide en una buena toma de decisiones colectivas. Si tomamos una decisión como país que hace 50 años tuvo efectos negativos, ¿por qué tomamos una decisión similar 50 años después? ¿Por qué nos encaminamos a algo que en el pasado no funcionó?

Es por estas razones que creé un podcast sobre historia y cultura del Caribe y Latinoamérica llamado Archipiélago Histórico. Traigo expertos y personas de interés a conversar de forma amena y natural, sin mucho tecnicismo. Me desligo de la prepotencia preponderante y el elitismo que plaga estos temas. Archipiélago Histórico es un proyecto de difusión pensado para democratizar la historia y hacerla accesible a todo el mundo, independientemente de niveles educativos.

A todo el mundo le interesa la historia, es cuestión de cómo se pinta, de cómo se perfila. Si bien hay mucha apatía al aprendizaje en general, en particular al aprendizaje de la historia, no es raro ver gente acalorarse por debates, por ejemplo, en torno al punto de desembarco de Cristóbal Colón. El tema indígena también provoca mucha discusión, debate y controversia. El tema racial, relacionado a su temporalidad, también ha dado mucho de qué hablar recientemente. ¿No son estos temas históricos? ¿No son éstos temas que al menos se pueden abordar desde una perspectiva histórica? La historia y su conocimiento son muy importantes para una sociedad. Pero no es sólo aprender las fechas y los eventos, es entender los contextos y la relevancia de éstos para nuestro progreso colectivo.

¡Acompáñame en conversación con expertos/as todos los jueves! ¡Aprende de una forma divertida y amena! Archipiélago Histórico está disponible en todas las plataformas de podcasts y en YouTube.

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jueves, 6 de abril de 2023

El Caño Martín Peña: al rescate de una historia

El Caño Martín Peña: al rescate de una historia
Pablo L. Crespo Vargas

El martes, 26 de enero de 2021, la Facultad de Estudios Humanísticos de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metro, realizó la presentación del libro Escuchen nuestras voces. Historia del Caño Martín Peña contada por sus pobladores. Tuve el privilegio de realizar unos comentarios sobre la obra que comparto de manera escrita. 

La obra es una edición del Dr. Pedro A. González Vélez y es parte de una alianza entre la Universidad Interamericana y el Proyecto Enlace del Caño Martín Peña dirigido por Mario Núñez Mercado. La iniciativa tuvo varias peculiaridades que son importante mencionar. Primero, esta narrativa histórica es el producto del trabajo investigativo de los estudiantes del Dr. González, específicamente los del curso de Historia Oral. Dentro de la metodología utilizada, los estudiantes desarrollaron una serie de preguntas que abarcaron cuatro áreas de estudio: población, economía, sociedad y salud. El proyecto se realizó a través de cuatro periodos académicos durante los años 2006-2008. Básicamente, cada área tuvo un curso específico. Esto le daba un mayor sentido de profundidad al análisis desarrollado por el grupo. Cada estudiante tuvo la tarea de entrevistar a una persona. En total, unos 55 individuos tuvieron la oportunidad de narrar sus experiencias y vivencias. 

Segundo, la investigación presenta la historia de una comunidad que para muchos estaba invisibilizada. Como pasa con frecuencia en este país, existen sectores poblacionales que por diversidad de razones son olvidados por la historia oficial y que, a su vez, son relegados a un segundo plano por la inmensa mayoría del público general. 

Tercero, se le está dando voz a una población que fue marginada y relegada al olvido. Una de las dificultades mencionadas en la obra fue, y cito: “Las fuentes documentales tradicionales contenían escasa información sobre el tema”. En otras palabras, si este proyecto no se realizaba la historia de esta comunidad quedaba en el olvido.

Cuarto, el proyecto fue un laboratorio para el desarrollo de un grupo de estudiantes de historia y ejemplo a seguir por otros profesores en el proceso formativo académico. El curso y la publicación de los resultados demuestran que el estudio de la historia es mucho más que una interacción pasiva entre el investigador y una fuente primaria. En este caso, las fuentes primarias fueron 55 ciudadanos que vivieron el día a día en la zona del Caño Martín Peña. El acervo, el conocimiento y la experiencia de estos individuos difícilmente se encuentran en un documento oficial. Las vivencias de estas personas representan en esencia el mayor acercamiento que un historiador puede tener de la historia de una comunidad. Claro, la historia oral conlleva una metodología y un proceso de revisión y confirmación, todo esto muy bien explicado en el libro.

La obra comienza con una síntesis donde se presenta el trasfondo histórico y ecológico de la zona. Es bien importante denotar cómo los factores ecológicos en combinación con las necesidades humanas influyeron en el desarrollo de la comunidad. El primer capítulo analiza el poblamiento del caño, cómo eran sus viviendas, cuál fue el proceso dirigido a dominar a la naturaleza. Se presentan los diversos problemas que los pobladores enfrentaron. No solamente era el aspecto geográfico, también vemos el humano, entre ellos la marginación, el discrimen. Ya desde este capítulo podemos ir apreciando una historia llena de contrastes y de prejuicios en contra de una comunidad, la historia que el oficialismo busca borrar.

El segundo capítulo presenta la infraestructura: agua potable, energía eléctrica, la alimentación y la vida en comunidad. Las vivencias eran diversas en tiempos de tormenta, en la crianza de animales, entre otros aspectos. Los contratiempos movieron a los pobladores a trabajar en cooperación, esto en parte garantizó la continuidad, la sobrevivencia.

El tercer capítulo toca el aspecto económico, el comercio y las fuentes de ingreso. Definitivamente, el puertorriqueño es ingenioso; como decían los abuelos: “donde come uno comen dos y si comen dos pueden comer tres”, y así, sucesivamente.

El cuarto capítulo es sobre las diversiones. Estas estaban atemperadas al espacio disponible, que no era mucho. Los niños disfrutaban de juegos como la peregrina, el jack, la cuica y la pelota. Construían carritos de lata y de desechos metálicos, así mismo, yolas u otras pequeñas embarcaciones, y les gustaba pescar. Según crecían se inclinaban por la música y el baile, al punto que se creaban conjuntos musicales. De hecho, sobre historia de la música hay tela para cortar. También visitaban el cine, para ello tenían que salir hacia Barrio Obrero y a la Ponce de León. En cuanto a los deportes, el boxeo y el beisbol fueron los principales.

El quinto capítulo trabaja la vida diaria: lo cotidiano. Aspectos como la educación, la salud, los medios de transportación y el trabajo son abordados. También se comenta sobre el origen del nombre de varias de las comunidades: Israel, San Ciprián, Parada 27, Las Monjas y La Marina.

El sexto capítulo presenta los problemas sociales de la comunidad. El alcoholismo, la adicción a los juegos de azar, las guerras entre pandillas son algunas de estas situaciones. Otras dos actividades que están incluidas en este apartado son los prestamistas y la prostitución. El séptimo capítulo nos habla sobre el problema del daño ambiental y su efecto en la comunidad.

La obra tiene una gran cantidad de imágenes que ayudan al lector a comprender el texto, una bibliografía que incluye referencias en internet y las fotos de 26 de los entrevistados.

En conclusión, parte de la historia de Puerto Rico está forjada por los hombres y mujeres que vivieron y viven en el Caño, pero no es una historia general, la que no tiene rostros, sino es la historia vivida, trabajada y sudada; con los protagonistas que la narraron y que gracias a ellos hoy la tenemos plasmada en esta obra. 

Referencia y créditos de la obra:

González Vélez, Pedro A. (ed.). Escuchen nuestras voces. Historia del Caño Martín Peña contada por sus pobladores. San Juan: Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metropolitano, 2019.

Diseño de portada: Vanessa Méndez Gallardo
Gestión para diseño de arte y publicación: Zulma Ayes y Pedro Rabel Pérez
Editor e investigador histórico: Pedro A. González Vélez Ph.D.
Edición de estilo y corrección, Zulma Ayes Ph.D.
Compilación, anotaciones y correcciones (2016):
Javier Laureano Pérez, Ph.D. y Ruth Margarita García Pantaleón, Ph.D.
Diagramación: Biblio Services

Recurso fílmico: Coloqueo: Historia del Caño Martín Peña contada por sus pobladores (9 de febrero de 2021)

Escrito original publicado en El Post Antillano el 30 de enero de 2021. Enlace

domingo, 5 de marzo de 2023

Independencia y Revolución de Carlos Rojas Osorio

Independencia y Revolución
de Carlos Rojas Osorio

En el presente libro he reunido algunos de mis escritos acerca de la obra de Pedro Albizu Campos, Ramón Emeterio Betances, Eugenio María de Hostos, Julia de Burgos, Juan Antonio Corretjer y Gilberto Concepción de Gracia. La mayor parte de estos escritos ya han sido publicados en revistas o en colaboración para algún libro colectivo. Como no todos están ya disponibles para el público interesado, he pensado en reunirlos en este volumen.

Se pretende dar una imagen de los grandes independentistas puertorriqueños, dos del siglo XIX, y Albizu ya en el siglo XX; Julia de Burgos participó del pensamiento nacionalista de Don Pedro Albizu Campos y mediante su extraordinaria obra poética desarrolló una literatura emancipatoria tanto del colonialismo como del patriarcado. Nacionalista y marxista, Juan Antonio Corretjer es una figura excepcional en la lucha por la independencia y la creación poética puertorriqueña. Por último, se resalta la figura de Gilberto Concepción de Gracia, su defensa del independentismo y su oposición al muñocismo.

Las luchas por la emancipación nacional implican una praxis, y praxis significa pensamiento y acción en íntima unidad. El pensamiento que motiva a la acción es precisamente el foco de atención en estos estudios. La actualidad de esta praxis, de este pensamiento y de las luchas que motivan está fuera de duda.