miércoles, 29 de julio de 2026

Tres miradas a la historia de las parteras: Reseña

Tres miradas a la historia de las parteras: Reseña

Teresita Soto Falto

La reciente noticia de una mala práctica médica a una mujer embarazada que parió a su hijo mediante una cesárea viene muy bien a cuento para comentar la publicación, de febrero de este año 2026, del libro: Tres miradas a la historia de las parteras.

Tres historiadores reconocidos se han reunido para ampliar la breve bibliografía que se puede consultar sobre este tema.  Pablo Crespo Vargas nos da la primera mirada. Estudia el tema desde el punto de vista histórico, presentándonos casos específicos de la persecución que la Inquisición libró contra las parteras en Cartagena de Indias, a quienes asociaba con la práctica de la magia, los sortilegios y con tener pactos con el diablo. El estudio, titulado “Parterías, magia e intervención inquisitorial en Cartagena de Indias”, detalla los casos de mujeres que en el siglo XVII fueron encausadas, procesadas, azotadas, encarceladas, exhibidas como brujas cargando al cuello un distintivo o llevando sobre la cabeza un cono largo (coroza) con la insignia de hechicera. Existía la creencia entre los inquisidores «de que las parteras eran agentes del demonio y que entre sus funciones estaba la de proveer recién nacidos para rituales».

La segunda mirada es la de César Augusto Salcedo Chirinos: “Habilitando comadronas: las dificultades para profesionalizar el cuidado del parto en Puerto Rico, 1839-1900”. El tema que vertebra el libro va ampliándose y ahora encontramos los esfuerzos que fue haciendo la colonia española para regularizar la práctica obstétrica para las mujeres de la amplia zona rural del país. La profesionalización de las parteras comienza a darse a partir de 1893 con la creación de una Cátedra de Parteras. El esfuerzo fue muy grande, porque aquellas mujeres eran casi todas, por no decir todas, analfabetas, y no había instituciones sanitarias para atender parturientas. «Después de la invasión estadounidense de 1898, las comadronas que habían sido habilitadas en la época española fueron reconocidas por las nuevas autoridades coloniales». Los progresos en la profesionalización de estas mujeres se fueron dando poco a poco, en la medida en que los países – de América y de Europa - comenzaron a abrirse a la modernidad. Los servicios de las comadronas puertorriqueñas se extendieron hasta mediados del siglo XX, cuando pasaron a ofrecerse en los hospitales por médicos licenciados.

La tercera mirada es la de Félix M. Cruz Jusino, quien nos da el testimonio que el autor recogió de labios de los descendientes de la partera María Matea Acosta y Ortiz, que ejercía su oficio respaldado por todas las certificaciones que otorgaba el Estado. Esta señora era un ángel para las mujeres embarazadas. Tan pronto sabía que estaban en estado, les enviaba gallinas y leche para que se fortalecieran y les enseñaba las reglas básicas de higiene para protegerlas a ellas y a sus criaturas. Aun siendo tan conocida y querida en Lajas y San Germán, donde trajo decenas de niños al mundo, no faltó quien pensara que era también hechicera, porque de su sembradío de hierbas medicinales preparaba tés (guarapos) para sus clientas. La imagen humilde de María Matea, acompañada por sus nietos, se inmortaliza en la portada del libro.

Las tres miradas de los distinguidos historiadores que publica Editorial Aquelarre es como una bocanada de aire fresco para los lectores que nos enfocamos preferentemente en la literatura de creación. Tenemos en las manos un libro breve, con tres estudios académicos, que, aun siéndolos, se comunican con el lector con un lenguaje claro y sencillo. Es un libro que hace una excelente aportación al estudio de un tema sobre unas mujeres que muchos ya han olvidado porque han nacido entre las manos de un médico en la sala de partos de un hospital.