viernes, 27 de junio de 2014

Prólogo de "Al ritmo de jazz" (2012)

Autor: Pablo L. Crespo Vargas
Prólogo del poemario: Al ritmo de Jazz de Isidro A. Vargas Martínez
Publicado en Juana Díaz, editorial Antillas, 2012

A modo de prólogo

A Ritmo de Jazz es la séptima creación literaria del autor, Isidro A. Vargas Martínez, lajeño y ponceño por adopción; quién es pintor aficionado y trabajó como catedrático de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Ponce, en las áreas de economía, empresas y mercadeo; pero sobre todo es amante de la vida, la poesía y como ha de esperarse del Jazz tropical.

La obra fue revisada por el Dr. José Víctor Madera, profesor adscrito al Departamento de Español en la referida institución universitaria.

Entre las características que podemos apreciar del autor y que están impregnadas en su poemario está su creencia en Dios, la existencia del ser humano como ente armonioso de la creación, la importancia de la mujer, la naturaleza y el amor por su Patria.

El Jazz como estilo musical es representativo de nuestra herencia caribeña, la cual entremezcla diversidad de grupos étnicos que a su vez integran variedad de ritmos musicales que ayudan a crear notas melodiosas de gran gusto y que están a la altura de los poemas presentados en esta obra.

Sin embargo, el Jazz que nuestro autor nos presenta representa mucho más. El canto y el ritmo son sinónimos de cultura, de universalidad y de armonía no solo entre los instrumentos que se encargas de producirla, sino que son representativos del amor que debe existir en nuestra sociedad y que el autor busca promover para encanto de nuestro Creador.

Palabras como paz, amor, esperanza, fe, belleza nos llegan a nuestras mentes, algunas pronunciadas en estos cantos poéticos, otras motivadas por su interpretación; que nos transportan a conocer el gran valor que este ser humano tiene por la belleza espiritual y natural de nuestro mundo.

Para él, la sociedad es esencial, pero dentro de ella la naturaleza tiene su espacio, no solo por la belleza que de esta emana, sino por su importancia para mantener la avenencia de un ambiente lleno de amor.

La mujer, como ser representativo de la creación, también es de gran importancia. No solo por ser madre, sino por constituir los más esmerados rasgos del Todo Poderoso.

La Patria es otro tema evocado. Presentado desde una perspectiva única del que ha trascendido a la búsqueda de una filosofía universal; ya que nuestro autor se enorgullece de mostrarse desde su ser, un yo muy íntimo, que demuestra sus orígenes en un lugar llamado Ancones, que es parte de un pueblo que lo vio crecer: Lajas, y que luego fue adoptado por otro muy particular, Ponce; todos enmarcados en una Isla Antillana: Puerto Rico. Pero no se detiene allí, sino que su Patria cruza fronteras y abarca a toda la cuenca Caribeña y a esa comunidad Latinoamericana que al igual que el Jazz es sinónimo de ritmo y calor humano.


lunes, 9 de junio de 2014

África: Un continente por conocer en Puerto Rico

Autor: Pablo L. Crespo Vargas
Versión revisada de artículo publicado por FUNESPA, 19 de marzo de 2013
Última actualización: 21 de marzo de 2019

ÁFRICA: UN CONTINENTE POR CONOCER EN PUERTO RICO

Una de las peculiaridades dentro del conocimiento colectivo puertorriqueño es la ignorancia que tenemos sobre el continente africano y todas las aportaciones etnoculturales provenientes de esta zona que han sido fundamentales en nuestro desarrollo como sociedad caribeña y antillana. El hecho de que la abolición de la esclavitud hubiera ocurrido hace 146 años (22 de marzo de 1873), no ha limitado los prejuicios que la sociedad de manera general desarrolló sobre la población afrodecendiente, que durante los 364 años anteriores había sido deshumanizada por la trata negrera, creando una serie de mitos que aún perduran y que pocas veces se clarifican. Entre esos mitos, el que posiblemente fue el de mayor ímpetu, indica que los africanos provenientes de los territorios al sur del Sahara eran salvajes e incivilizados; por lo cual, no tenían capacidad para crear sociedades políticamente organizadas y, mucho menos, para poder determinar su propio destino.

La realidad fue otra; ya que anterior a la llegada de los europeos al África Negra, diversos grupos poblacionales de esta región habían desarrollado estructuras sociales y económicas, suficientemente organizadas para la creación de entes políticos, comparables con los reinos e imperios que en Europa se desarrollaron. Aunque la mayoría de estos estados políticos habían recibido la influencia del mundo islámico, su estructura era básicamente nativa. De hecho, algunos de estos reinos, se originaron mucho antes del contacto con el mundo árabe.

Imperios, reinos y grupos de poder del África Occidental (siglos IX-XIX).
Fuente del mapa: http://exploringafrica.matrix.msu.edu


















Un ejemplo fue el reino, más adelante imperio, de Ghana, el cual comienza a estructurarse antes del siglo IX (la tradición oral, nos lleva al periodo anterior al siglo IV d.C.). Este reino, al establecer contacto con la civilización árabe, por medio de intercambio comercial, en un principio, y luego por los misioneros islámicos, llevó a que su élite gobernante, se nutriera de conocimientos y aspectos tecnológicos procedentes del mundo árabe que ayudaron a la formación de un estado, con pretensiones expansionistas. En su cénit, en el siglo XI, según el geógrafo e historiador hispanóarabe Al-Bakri, la estructura imperial de Ghana podía movilizar 200,000 hombres al campo de batalla, cifra impresionante para esa época. Este impero comenzó a decaer con las incursiones militares de los almorávide, fundamentalistas islámicos del noroeste de África, los cuales llegaron a la zona, aproximadamente, para el año 1076. Luego de la caída de Ghana, surgieron los reinos e imperios de Malí (siglos XIII- XVI) y Shongai (siglos XV- XVI), ambos en lo que había sido el territorio ghanés.

Hacia el centro de la zona del Sahara, circundante al lago Chad, en el siglo VI, se inició el desarrollo de la llamada civilización Sai y el impero de Kanem (apróx. 700-1386). Luego de su disolución, varios reinos independientes se forman hasta la llegada de la fuerzas imperialistas europeas en el siglo XIX. Hacia el suroeste de Kanen, ocupando partes del actual territorio de Nigeria, Niger, Camerún y Chad, se estableció el reino o impero de Bornú (1380-1893), al igual que otros reinos sucumbió a los avances europeos.

Vista de murallas de la ciudadela del Gran Zimbawe desde
el interior de la ciudadela. Foto de Jan Derk (1997).

















Fuera de la influencia musulmana y excluyendo los diversos reinos o monarquías cristianas que se desarrollaron en Eritrea y Abisinia (hoy día Etiopía), las cuales se dieron entre los siglos XIII al XX, mucho más al sur, se dieron dos formaciones políticas poco conocidas: el reino de Mapungubwe (siglo XIII) y el del Gran Zimbawe (siglos XIII-XV), ambos en la región suroriental de África. Estos estados establecieron sus centros de poder en ciudades construidas alrededor de una fortaleza o ciudadela de piedra, la cual se ha conservado hasta nuestros días. Estas ciudadelas tenían murallas, que podían alcanzar, en el caso del Gran Zimbawe, los once metros de altura y una extensión que sobrepasaba los 250 metros. Su capacidad poblacional era de 200 a 300 residentes, que podía incluir a la élite gobernante y a los altos puestos militares. En el área externa a las murallas se desarrolló un gran centro comercial donde se intercambiaban productos provenientes de tierras tan lejanas como China. A la llegada de los portugueses a la zona, en el sigo XVI, las ciudadelas ya habían sido abandonadas.

El denominador común, en las formaciones político-territoriales que hemos presentados, fue el domino de rutas comerciales y de intercambio que propiciaron el enriquecimiento económico, tecnológico y de conocimiento de la élite gobernante de cada región, que para mantener su hegemonía formaron estructuras político-sociales avanzadas, a las que existían a su alrededor. Con la llegada de los europeos al sur del Sahara, la dinámica entre estos y los diversos reinos existentes, promovieron la creación de nuevas organizaciones políticas y sociales, destinadas a suplir una de las mayores necesidades del expansionismo europeo a partir del siglo XVI: la trata humana para fines económicos, en otras palabras, la esclavitud.

Algunas referencias de la historiografía caribeña sobre el tema africano

Alegría, Ricardo E.: Descubrimiento, conquista y colonización de Puerto Rico: 1493-1599 [1969], reimpresión, San Juan, Colección de Estudios Puertorriqueños, 1992.

Álvarez Nazario, Manuel: El elemento afronegroide en el español de Puerto Rico: Contribución al estudio del negro en América, 2da ed. revisada y aumentada, San Juan, Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1974.

Bachiller y Morales, Antonio: Los negros, Barcelona, Gorgas y Co., 1880.

Deive, Carlos E.: La esclavitud del negro en Santo Domingo, Santo Domingo, Museo del Hombre Dominicano, 1980, 2 tomos.

Díaz Soler, Luis M.: Historia de la esclavitud negra en Puerto Rico, 3ra ed., Río Piedras: Editorial Universitaria, 1970.

Larrazábal Blanco, Carlos: Los negros y la esclavitud en Santo Domingo, Santo Domingo, J.D. Postigo, 1967.

Moscoso, Francisco: “El alzamiento de los esclavos biohoes en puerto Rico, 1564-1569”, Revista del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, San Juan, núm. 9, 1989, págs. 85-94.

_____: “Formas de resistencia de los esclavos en Puerto Rico: Siglos XVI-XVIII”, América Negra, Pontificia Universidad Javerina, Bogotá, núm. 10, diciembre 1995, págs. 31-48.

Nieves Mejías,Mirta I.: Por la encendida calle antillana: las culturas étnicas de los africanos esclavizados que fueron traídos al Caribe durante el siglo XVI, San Juan, Taller Gráfico Puerto, 2010.

Sued Badillo, Jalil y Ángel López Cantos: Puerto Rico negro, Río Piedras, Editorial Cultural, 1986.

Sued Badillo, Jalil: “La primera rebelión de esclavos negros en Puerto Rico y en América”, Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, núm. 86, octubre-diciembre 1984, págs. 5-9.

lunes, 5 de mayo de 2014

Centro Cultural de Guánica conmemora efeméride patria boricua

Autor: Pablo L. Crespo Vargas
Artículo publicado originalmente en Ahora Newspaper, 23 de noviembre de 2013

Centro Cultural de Guánica conmemora efeméride patria boricua

Con un emotivo concierto otoñal, armonizado por la Rondalla Nacional de Puerto Rico, dio inicio el Centro Cultural de Guánica sus preparativos para conmemorar la efeméride  de la fundación de la Ciudad de la Amistad.  La actividad se celebró en el Club Puertorriqueño del poblado de Ensenada el día de la identidad nacional, 19 de noviembre.

“Se escuchan las campanas del Centenario, se honra la memoria de los hombres y mujeres que han construido una sociedad libre de prejuicios sociales y que luchan por el porvenir de este pueblo”, afirmó emocionada la Sra. Margarita Cruz. “Recibimos a los extranjeros y los integramos a nuestra sociedad, por eso nos llaman el pueblo de la amistad”

La actividad estuvo dedicada a nueve guaniqueños que se han destacado profesionalmente y han honrado al lar patrio con sus gestas.

Nelson Feliciano, trompetista que trabajó con varias orquestas, entre ellas el Gran Combo de Puerto Rico y es fundador de la Orquesta Tropicana, fue reconocido por sus aportaciones a la música.  Junto a Feliciano se homenajearon además a Lionel Seijo e Israel Cruz.

El artista y diseñador Wilbert Pagán Ayala, quien trabajó en la escenografía de la teleserie norteamericana Dinasty en Hollywood, fue homenajeado por su distinguida carrera como artista multifacético en diseño, fotografía y pintura.

En educación, se reconoció la larga trayectoria profesional del reconocido educador, Dr. Ramón Claudio Tirado, egresado de la Universidad de  Columbia en New York,  quien ha trabajó en diferentes capacidades para el Departamento de Educación de Puerto Rico y en varias universidades del país. Tambien fue  homenajeado el profesor Maximino Fernando Cajigas, quién dedicó años a la enseñanza pública en Guánica.

Los otros galardonados fueron el escritor e historiador profesor Pagán Ayala; el servidor público, José “Che” López Maldonado y los ex policías Ralph Alvarado y Ennio Colón García.

Héctor Zapata Acosta, presidente del Centro Cultural de Guánica, agradeció el apoyo y colaboración de las 180 personas que asistieron al acto. Estimuló a los asistentes a continuar apoyando los trabajos del Centro Cultural y las actividades que se celebrarán para conmemorar el Centenario.

El municipio de Guánica, localizado en el suroeste de Puerto Rico, fue constituido como pueblo el 13 de marzo de 1914, cuando se separó de Yauco.  El nombre Guánica significa “he aquí un lugar de aguas”, en lengua arahuaca (taína) según el historiador Dr. Cayetano Coll y Toste.  

El territorio guaniqueño era parte del cacicazgo de Guainía, capital taina de Borikén, cuyo cacique era Agueybaná. Juan Ponce de León, primer gobernador de Puerto Rico, desembarcó por la bahía de Guánica, también conocida como “Puerto de los Mosquitos” en 1508. En 1510  don Cristóbal de Sotomayor fundó la Villa de Tavara en las cercanías de la bahía, pero tuvo que abandonarla debido a los mosquitos, lo que dio luego nombre al puerto.

Cuando se funda el municipio de Yauco en 1746, Guánica pasa a ser territorio de la “Ciudad del Café” En 1898, el puerto de Guánica es utilizado por la fuerza expedicionaria estadounidense que se aprestó a tomar la Isla como parte de los operativos militares de la Guerra Hispanoamericana.

La histórica ciudad es conocida también por los cognomentos de “Puerta de la Cultura” y el “Pueblo de las Doce Calles”.


Guánica cuenta con el único Bosque Seco de la Isla, hermosas playas y excelentes facilidades turísticas.

martes, 15 de abril de 2014

Ponencia de disertación sobre el demonismo en el Caribe hispano

Autor: Pablo L. Crespo Vargas
Ponencia presentada en la defensa de tesis doctoral, 21 de marzo de 2014

El demonismo en el Caribe hispano durante la primera mitad del siglo XVII: Estudio realizado sobre el imaginario plasmado en la documentación inquisitorial

El estudio del demonismo o las creencias en el demonio y otros seres maléficos es un tema que surge de una investigación previa que realicé sobre las supersticiones en el Caribe hispano, la cual fue presentada como tesis para el grado de maestría.

El tema de las creencias demoniacas fue trabajado a partir de la documentación inquisitorial del Tribunal de Cartagena de Indias. Este era el centro principal de la inquisición española en la cuenca caribeña desde 1610. La documentación que allí se generó está llena de temas de estudio y nos puede dar espacio para dirigirnos a distintas vertientes historiográficas. 

Como complemento se utilizaron algunas crónicas escritas durante el siglo XVI, entre ellas a Diego Álvarez Chanca, Bartolomé de las Casas, José de Acosta, Gerónimo Mendieta y Bernardino Sahagún; también estudiamos transcripciones de tratados sobre demonología de la edad media como el Malleus Maleficarun, entre otros; y manuales inquisitoriales como el escrito por Nicolás Eymeric en el siglo XIV.

Metodológicamente hablando, se analizó la narrativa presentada en la documentación primaria para poder construir el imaginario de la época, a la vez que se utilizaron métodos cuantitativos para establecer patrones que nos ayudaron a crear perfiles demográficos sobre la población enjuiciada.  El análisis se centró en tres aspectos de suma importancia: primeramente, se analizó el fenómeno como tal; segundo, se indagó en el discurso; y por último, se estableció la relación entre el discurso y la práctica.

Demonios en escalera, "Los 30 escalones",
San Juan Climaco, imagen suministrada
por Ángel Nieves (Arte Iglesia Ortodoxo)
Regresando a la motivación que me llevó a escoger este tema, debemos indicar que el haber estudiado el demonismo como fenómeno histórico fue una decisión lógica en el sentido que uno de los principales subtemas sobre las supersticiones fue el estudio de las creencias desarrolladas por los seguidores de la brujería, práctica relacionada a la adoración del demonio en el ámbito cristiano. No obstante, la devoción a este ser no sólo concierne a brujos y brujas, sino, que dentro del sincretismo caribeño, por medio del catolicismo, se incrustó en la mentalidad de los pobladores de la región la idea personificada de un ente representativo al mal.

Este ser, que es conocido como el diablo o el demonio y que en el Caribe hispano del siglo XVII era nombrado como Lucifer y Satanás, que dirige, como menciona, Fernando Ortiz, en Historia de una pelea cubana contra los demonios, “hordas de ángeles caídos”, también conocidos como diablos o demonios, cuyos nombres, entre otros, eran: Cojuelo (quien era uno de los principales seres maléficos en el mundo castellano y que en ocasiones se presenta como un demonio al que los hombres pueden vencer), Buciriaco, Isaleco, Tumaque, Solimán, Zambapalo, Ñaga, Barrabás, Tararirá.

Debemos señalar, que esta investigación no se ha limitado a los casos relacionados con la brujería, aunque son los principales y los más característicos para entender la mentalidad que se tenía sobre el demonio; hemos examinado otros supuestos delitos de fe, que incluyen: la hechicería (la cual, numéricamente fue el grupo de mayor tamaño), otras supersticiones consideradas menores, los reniegos, la blasfemia, los judaizantes, los practicantes del protestantismo y los acusados por realizar comentarios irrespetuosos; todos con el denominador común de presentar, dentro de las declaraciones judiciales, cuál era la visión que los habitantes de la región tenían sobre este ser. 

En total, se examinaron 180 procesos, de los cuales el 48% se relacionan a causas por hechicería, 33% a procesos por brujería, dejando al restante 19% en otros tipos de delitos de fe. Los acusados procedían de distintos lugares de la zona, siendo los principales puntos de acusación: (en primer lugar) Cartagena de Indias, ciudad sede del tribunal, y el principal punto de origen de causas con un 34% (el equivalente a 61 individuos) y (segundo) La Habana, puerto desde donde salía la flota de Indias de regreso a la Península Ibérica, con un 18% (unos 32 procesos). Curiosamente, ambas localizaciones eran fundamentales para el sistema de flotas españolas.

Tal como se ha podido vincular en todos los estudios históricos,  antropológicos y folclóricos, el mayor afectado en la relación simbiótica entre el ser humano y la supuesta figura del demonio es la mujer. En nuestro caso, se contabilizaron 116 féminas, para un 64.4%. Es por ello que dedicamos un capítulo entero a poder establecer de manera empírica la relación que la sociedad occidental, y en nuestro caso caribeña, desde muy temprano en su desarrollo estableció entre el género femenino y la personificación del mal. Podemos entender, que esta es causada, más por el temor de un grupo en perder control sobre lo que ellos consideran es su supremacía que por la veracidad de este hecho.  Debemos mencionar, que hoy día aún se puede apreciar en muchos lugares como la mujer es marginada; y aunque en números sea superior a su contraparte, sigue siendo vista como una minoría.

Junto a esto y como dato curioso debemos indicar que el principal mecanismo de diferenciación establecido desde el surgimiento del cristianismo fue el de demonizar a todo aquello que se viera, sintiera o razonara distinto a las ideas que se querían promover. No ha de extrañarnos que se sembrara la idea de que los naturales de las Indias eran supuestos adoradores del demonio, más por una justificación que por una realidad, ya que como todos sabemos, la personificación del mal tal como se presenta en el cristianismo no tiene parecidos dentro de las culturas amerindias, tampoco así dentro de las tradiciones animistas africanas.

Las creencias del conquistador, como ha sido en todos los procesos de conquista, fueron la base de todo sistema de fe y a su vez el principal cimiento de todo sincretismo desarrollado en el Caribe hispano. Los amerindios no tenían una idea de lo que era el diablo, al punto que los cronistas eclesiásticos, en su sentido más objetivo comparan las creencias nativas con las de los antiguos griegos y romanos, siempre indicando que esa había sido la artimaña del demonio para mantener control sobre ellos. Jurídicamente hablando, los indígenas no podían ser enjuiciados por la Inquisición española, no obstante los vemos involucrados, como seguidores de un culto, específicamente en el proceso que se dio en contra de Luis Andrea.  Este mestizo, quien por herencia materna había sido seleccionado chamán de la tribu, la cual estaba ubicada en el pueblo de Granada, Nueva Granada, desarrolló un culto de adoración demoniaco, donde se veneraba a un ser supremo que había sido traído por los conquistadores y al que había que adorarle tal como si se reverenciara a otros seres mágicos.

Ángeles evitando que el demonio se lleve el cuerpo de
Moisés, imagen suministrada por Ángel Nieves
Arte de la Iglesia Ortodoxa 
Este caso, tiene la particularidad de ser uno donde uno o varios castellanos se aprovecharon del pensamiento religioso amerindio para beneficio propio. El supuesto demonio era conocido como Buciriaco, nombre de posible origen indígena. No obstante, varias descripciones lo presentan como un ser que cabarga, lleva lanza, tiene botas y del que algunos testigos escucharon al acusado llamarle licenciado.  En este caso, los tributos eran pagados en joyas y hojas de tabaco, su entrega ocurría cada solsticio.

Los amerindios no fueron los únicos engañados, en Bayamo, Cuba, el líder de la secta diabólica era un viejo blanco, que se vestía con jubón, medias y zapatos.  En Cartagena de Indias, dentro de los adoradores de Lucifer, algunos acusados testifican que consumieron carne humana, pero a la vez tenían que llevarle un festín a su señor que consistía en carne de gallina, pato o cordero, acompañado con pan de castilla.  Estas dos últimas sectas mencionadas eran mucho más parecidas a las desarrolladas en Europa para la misma época.

El culto al demonio, también resultó ser una forma de resistencia de los grupos marginados u oprimidos. El diablo, no solamente era visto como enemigo de la cristiandad, también era enemigo del poder eclesiástico, y por consiguiente, del poder secular español.  Para los grupos marginados, el asociarse con él, era sinónimo de establecer alguna alianza con alguien contrario a los intereses castellanos.

Los grupos cimarrones, constituidos por negros, mulatos, zambos y hasta mestizos, que se reunían en los arcabucos para invocar a la deidad cristiana del mal, buscaban de alguna manera contrarrestar el dominio peninsular.  Varios grupos, se dedicaron a estas prácticas, destacándose la secta de las minas de Zaragoza. Lugar donde hubo la potencialidad de desarrollar lo que el antropólogo danés Gustav Henningsen llama “la brujomanía”, la cual evoca a la histeria colectiva que impulsa la persecución en masa y que es provocada por el sincretismo de las creencias populares con el pensamiento desarrollado sobre el tema de parte de los intelectuales.

En nuestro caso, el grupo intelectual, nos presenta un pensamiento ambiguo sobre el uso de la magia. Por un lado, se condena como una práctica supersticiosa, lo cual provoca que las sentencias impuestas no tengan la severidad que se dieron en la Europa al norte de los Pirineos o con las brujas de Salem en la colonia de Massachusset, donde se ve el demonismo como una realidad.  En Cartagena de Indias las condenas establecidas no pasaban de los destierros, los azotes en la plaza pública y las reclusiones en los hospitales de la ciudad para que atendieran a los enfermos.  Por otro lado, debemos ver que algunas de las acusadas fueron famosas como la mulata nacida en Santo Domingo, Paula de Eguiluz, quien era consultada por obispos, funcionarios inquisitoriales y seculares, los mismos que en una ocasión y de manera hipócrita sometieron su caso como uno posible a ser enviado al brazo secular para su ejecución en la hoguera.

Otro aspecto que debemos tener presentes es que la tradición eclesiástica ibérica se desarrolló con sus propios manuales inquisitoriales, tales como el de Nicolas Eymeric, quien fue inquisidor en Aragón durante el siglo XIV y que fue autor de una guía inquisitorial que se distanciaba en gran medida de la desarrollada por los dominicos germanos Heinrich Krammer y Jacobo Sprenger, titulada el Malleus Maleficarum, obra que influenció en el pensamiento desarrollado sobre las ideas del demonismo desde el siglo XV hasta el siglo XVIII.

En cuanto a la educación religiosa impartida por las instituciones eclesiásticas, esta era muy deficiente y estaba enmarcada en la coyuntura de una sociedad estratificada donde las clases superiores no tenían ningún interés en las inferiores.  El cristianismo oficial, en este caso, el catolicismo, no era enseñado correctamente.  La evangelización de las poblaciones en las nuevas tierras se desarrollaron de manera tal que se combinaban las creencias oficiales, con las traídas por los conquistadores, las cuales eran el producto de un sincretismo milenario, y las que originalmente tenían los grupos impactados: negros, indios y las castas que del proceso colonial surgieron.  En las mismas testificaciones, se puede apreciar, tanto directa como indirectamente, que la enseñanza religiosa no era de importancia o por lo menos no era tan importante como la producción económica.

La falta de una educación cristiana apropiada también estaba latente en los propios europeos, quienes vivían rodeados de creencias supersticiosas, motivados por la carencia de las atenciones de la iglesia o el estado.  Su mentalidad, los conducía a establecer los mismos patrones que la Iglesia, que de una manera superficial, les presentaba.  El cristianismo, como religión de elementos mágicos (como los milagros, las ransmutaciones, apariciones de la Virgen María y los Santos, entre otros) fue ejemplo a seguir por la población burda.  Estos, que únicamente tenían como guía para desarrollar su espiritualidad lo que por tradición se conservaba, pasando de generación en generación, y que hoy día llamamos folclor, junto a lo que escasamente aprendían de los ritos oficiales.  Para ellos, el diablo era un ser real, pero caracterizado por otro sincretismo: el de las antiguas creencias de sus antepasados y las desarrolladas dentro de la oficialidad cristiana.  El pensamiento religiosos dualista de la antigüedad se había apoderado del dogmatismo cristiano, creando el ideal de que el mal y el bien eran dos fuerzas de casi el mismo empuje y poder, que provocaban una lucha constante e interminable en el mundo real.

En conclusión, la creencia que se tenía sobre el diablo en el Caribe hispano durante la primera mitad del siglo XVII nos demuestra que la visión que se presenta era una moldeada en Europa, pero con matices de los distintos grupos dominados.  En todo caso, el diablo, desde el punto de vista oficial, aunque influyente en la sociedad cristiana occidental, no podía ser causa suficiente para que los intereses de poder vieran afectada su hegemonía ante los grupos dominados.

lunes, 17 de marzo de 2014

Presentación del libro: "Mañana te escribiré otra vez", de Minou Tavárez Mirabal

Autor: Jesús Méndez Jiminían

MINOU TAVAREZ MIRABAL PRESENTA SU NUEVO LIBRO
  
Perth Amboy, N.J. – Cientos de personas se dieron cita éste 8 de marzo en la celebración del Día Internacional de la Mujer en esta ciudad del estado jardín, para conocer el nuevo libro de la congresista dominicana y ex-vicecanciller de su país, Minou Tavárez Mirabal, titulado “Mañana te escribiré otra vez” en la Edward J. Patten Elementary School.

El hermoso y emotivo acto que arrancó prolongados aplausos y lágrimas contó con la presencia de las principales autoridades educativas, culturales, políticas y empresariales, entre ellas, la alcaldesa de Perth Amboy Wilda Díaz, el vice-cónsul dominicano en Nueva York Nelson Pimentel, la superintendente de educación doctora Vivian Rodríguez, la presidenta de la Unión de Maestros del distrito escolar Dianne Crawford, la señora Obdulia Gónzalez presidenta de la Junta de Educación y otros honorables miembros, así como del doctor Néstor Collazo director de la High School.

Las palabras de bienvenida al acto dedicado a la memoria de Dedé Mirabal recientemente fallecida en Santo Domingo y hermana sobreviviente de las Heroínas dominicanas Patria, Minerva y María Teresa que fueron salvajemente asesinadas por orden del dictador Rafael L. Trujillo, el 25 de Noviembre de 1960, estuvieron a cargo de la doctora Dulce Rodríguez, dominicana, y directora de la Edward J. Patten. Y, las palabras centrales de dicho acto y de presentación de Minou Tavárez Mirabal, fueron expresadas por Milady Tejeda organizadora del acto junto a la doctora Rodríguez, y que preside la fundación sin fines de lucro Proyecto Cultura y Sociedad, y es actualmente miembro de la Junta de Educación de Perth Amboy.

En su magistral disertación como presentación a su nuevo libro, “Mañana te escribiré otra vez”, la diputada Tavárez Mirabal hizo un pormenorizado y cronológico recuento de las emotivas cartas que se escribieron sus padres, Minerva Mirabal y Manolo Tavárez Justo, desde los inicios de su noviazgo hasta sus años de lucha revolucionaria contra la tiranía trujillista (1930 – 1961), en la que sufrieron junto a familiares y amigos suyos acoso, persecución, cárcel, torturas y, finalmente la muerte de su madre, Minerva, asesinada junto a sus tías de manera cruel y bárbara por matones del trujillato.

Un documental sobre las Hermanas Mirabal fue presentado al público asistente, así como fragmentos de la película “En Tiempos de las Mariposas”. La autora de “Mañana te escribiré otra vez”, colección de lujo, autografió ejemplares que fueron adquiridos por algunos asistentes, se tomó fotografías con muchos de ellos, que le manifestaron cariño y admiración, y también recibió una hermosa placa de reconocimiento por parte de las principales organizadoras de la actividad Milady Tejeda y Dulce Rodríguez.


Todo culminó con un íntimo almuerzo a la honorable invitada, diputada Minou Tavárez Mirabal.

Minou Tavárez Mirabal se dirige al público. Observa Milady Tejeda, presidenta de Proyecto Cultura y Sociedad

Artículo sobre el 1er Simposio de los Estudios Sociales

Autor: Pablo L. Crespo Vargas 
Artículo publicado en Ahora Newspaper el 14 de noviembre de 2013

Al rescate de la identidad y los valores culturales a través de la historia: Primer Simposio de los Estudios Sociales del Departamento de Educación de Puerto Rico

El Programa de Estudios Sociales del Departamento de Educación de Puerto Rico, celebró su Primer Simposio de los Estudios Sociales en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, Viejo San Juan, el 14 de noviembre de 2013. El tema del mismo fue “Al rescate de la identidad y los valores culturales a través de la historia: Conoce la identidad y comprenderás la realidad”; a la vez que se reconoció la figura del Dr. Arturo Morales Carrión como “el gran diplomático puertorriqueño”. A la actividad asistieron unos 150 maestros de distintos municipios a través de todo Puerto Rico.
El Dr. Arturo Morales Carrión (1913-1989) fue uno de los mayores intelectuales puertorriqueños del siglo XX, destacándose como historiador, educador, investigador, ensayista, humanista, servidor público y diplomático, especialista en la política internacional caribeña. Actualmente, la Universidad Interameicana, Recinto de San Germán, tiene el Centro de Documentación Histórica Arturo Morales Carrión, donde se encuentran los archivos de este célebre puertorriqueño.
El gestor de esta actividad fue el profesor Ermelindo Sánchez, director del Programa de Estudios Sociales del Departamentos de Educación, junto a la colaboración del Departamento de Estado de Puerto Rico, la Universidad Interamericana de PR y el Centro de Estudios Avanzados de PR y el Caribe. El saludo protocolar lo realizó el Dr. David Bernier, Secretario de Estado, quien baso su discurso en la importancia del compartir más que el competir, trayendo a colación su trayectoria en el deporte y su interés en la vida política y humanista de Arturo Morales Carrión.
El arqueólogo Miguel Rodríguez López, Rector del Centro de Estudios Avanzados de PR y el Caribe, indicó en su presentación que “hay que destacar que don Arturo fue mano derecha de Ricardo Alegría; su aportación fue el modelar el compromiso que cada estudioso debe tener con su país”.
La primera conferenciante fue la Prof. Amalia Alsina Orozco, Directora del Departamento de Humanidades de la UPR, Recinto de Carolina, quien presentó la vida familiar y el desarrollo del ideal soberanista de Arturo Morales Carrión. En cuanto a la vida íntima de este insigne personaje resaltó su amor por la lectura y como esto debería ser uno de los nortes en los procesos educativos que realiza el magisterio puertorriqueño.
Le siguió el Dr. Luis González Vale, Historiado Oficial de Puerto Rico, quien depuso sobre la vida académica de don Arturo Morales Carrión. La tercera ponencia fue realizada por el prof. Héctor Luis Acevedo, editor de la obra “Dr. Arturo Morales Carrión”; quien presentó un análisis sobre los aspectos diplomáticos de este ilustrado puertorriqueño. Entre los temas que discute menciona la gestión de Morales Carrión para el desarrollo de elecciones democráticas en República Dominicana, donde Juan Bosch fue electo presidente de este país. “Morales Carrión presenta una visión caribeña y Puerto Rico es parte de ese Caribe”, enfatiza el profesor Acevedo.
En horas de la tarde todos los panelistas eran representativos del Departamento de Educación, maestros que representan la calidad de los especialistas de las ciencias sociales y la historia en el Departamento de Educación. Primeramente, la Dra. Evelyn Vega Rodríguez, maestra de la escuela Gilberto Concepción de Gracias (Carolina) y profesora en el CEAPRC argumentó sobre la vida pública de Morales Carrión. El Dr. Dioris Andrixon Contreras, graduado de la Universidad Interamericana de PR, profesor en la escuela Petra Corretjer de Oneill (Manatí), expandió la discusión al ámbito caribeño demostrando de manera concisa y clara expuso la importancia cultural de Puerto Rico en la zona.

El Dr. Axel Hernández Rodríguez, de manera peculiar y con un buen sentido del humor, nos presentó un recuento de la enseñanza de los estudios sociales a través de la historia. “La meta principal de la educación es tener alumnos que participen de manera activa en los procesos educativos, no que sean entes pasivos”. Por último, la profesora Xiomara Ortiz Navedo, maestra, al igual que el Dr. Hernández Rodríguez, de la Berwind Intermedia (San Juan), depone los hallazgos que encontró en su estudio del efecto de la ley “No Child Lefty Behind”, donde los estudios sociales son relegados a un segundo plano, dándole prioridad a las ciencias, las matemáticas, el inglés y el español. Termina indicando que los maestros de historia y sociales en Puerto Rico, con todo y las vicisitudes que pasan  han trabajado contra viento y marea para mantener el conocimiento histórico en una sociedad que ha sido llevada al desconocimiento histórico y cultural de lo que es.

domingo, 9 de marzo de 2014

El mito taíno: El inicio de la cosmología antillana

Autor: Pablo L. Crespo Vargas
Artículo originalmente publicado en AhoraNews, 6 de noviembre de 2013

El mito taíno: El inicio de la cosmología antillana

Las Antillas, como zona cultural y étnica, es una región llena de diversidades y contrastes.  La cultura antillana se nutre de las experiencias y situaciones vividas por los pueblos que han habitado la cuenca caribeña; demostrando la capacidad del ser humano en evolucionar su pensamiento, su espíritu y su modo de ser, a la vez que es impactado por  su medio ambiente mientras lo conquista y lo transforma.

La cosmovisión, siendo parte del imaginario formado por la sociedad, es fundamental en el desarrollo de los pueblos. Cada uno de ellos, establece su relación con la naturaleza, reflejándose su visión del mundo, en los mitos que se establecen y en la idiosincrasia desarrollada.

Al momento de la llegada de los castellanos al entorno antillano, el grupo de mayor desarrollo sociocultural era el taíno; quienes habían creado una sociedad, que hoy conocemos con el nombre de cacicazgo, donde ya se definían grupos sociales tales como los nitaínos y los naborías; se habían establecido funciones claves para el sostenimiento de la comunidad: el cacique, como líder y encargado de la sobrevivencia del grupo, el behique, como guía espiritual y guardián de la historia, las tradiciones y costumbres.

Era una sociedad compleja con una visión del mundo y un razonamiento que la llevaba a estar en contacto directo y con lazos emocionales hacia la naturaleza. Aunque no contamos con una imagen concreta y exacta de su modo de pensar, si tenemos descripciones y una gran cantidad de evidencia arqueológica que nos ayuda a entender su filosofía de vida y su mundo astral.

Al momento del contacto con el mundo europeo, y según el entendimiento de estos, los taínos tenían un ser supremo, que más que un dios, era una fuerza animada, encargada de la base de la subsistencia, era Yocahú, señor de la yuca, principal alimento de esta sociedad; representado por el cemí de tres puntas: tierra, mar, ser humano; los tres componentes ambientales del entorno indígena.

Cemí rústico, encontrado en yacimientos arqueológicos del
municipio de Lajas. Se aprecian las tres puntas, las cuales
representan los tres componentes ambientales de los 
indígenas: tierra, mar y ser humano.
No obstante, Yocahú había sido creado por un ser que aunque minimizado por la interpretación occidental, era la base real del conocimiento astral y espiritual de la sociedad taína. Nos referimos a la diosa madre, a la creadora, que no tuvo creador ni necesitaba hombre para crear, a la que su grandiosidad llevaba a que fuera mencionada hasta con cinco diferentes nombres: Atabey, Yermao, Guacar, Apito y Zuimaco. Esta diosa y madre del ser supremo era la representación del sistema matrilineal existente a la llegada de los europeos a las Indias; pero también pudo ser el reflejo de una sociedad matriarcal, una sociedad donde el hombre dependía de la mujer, porque ella era la representación de la fuerza creadora y omnipotente.

Los taínos establecieron sus creencias siguiendo el orden natural de las cosas, el hombre no podía parir, por lo tanto, el ser creador debía ser una mujer. Más que esto, el contacto tan directo que esta población tuvo con la naturaleza los llevó a pensar que la herencia de sangre (genética o en palabras más técnicas, ADN Mitocondrial) era llevada por la línea materna. Hoy día, nuestros científicos han demostrado que los taínos conocían muy bien, aunque de manera elemental, sobre la trasmisión de genes, sin equivocarse en la importancia de la mujer para la continuidad de la sociedad.

La figura del temido dios Huracán también ha sido traída fuera de contexto. El primero de los cronistas en mencionarla fue Fernández de Oviedo, quien de manera general atribuyó el vocablo como uno generalizado para todos los indígenas antillanos. Siglos después, un etnógrafo y lingüista austriaco, Rudolf Schuller (finales siglo XIX) establece que la palabra es de origen caribe y no taíno. Debemos incluir que dentro de la cosmovisión maya, Huracán era el dios relacionado a la creación.

Nos indica el cronista, Fray Ramón Pané, que esa fuerza destructiva que combinaba vientos y lluvia era llamada Guabancex, y como debe entenderse dentro de la formación cosmológica taína, era una divinidad femenina. Bajo su cargo, estaban Guataubá (deidad que movilizaba a los cemíes que provocaban las lluvias y los vientos) y Coastrisquie (señor de las inundaciones), ambas, fuerzas masculinas al servicio de un ser femenino.

El lugar de los muertos era conocido como el Coaybay, su amo y señor era Maquetaurie Guayaba. Los taínos diferenciaban a los espíritus de las personas según el estado de estas. Si la persona estaba viva su espíritu era llamado goeíza, si el espíritu ya había desencarnado era una opía. Si alguien se encontraba a un ser sin ombligo en el campo debía huir ya que era una muerto y se le conocía como operito. Los operitos solo salían de noche, lo que había hecho que culturalmente los taínos temieran caminar solos en la oscuridad.

El mito de la creación del ser humano nos demuestra un rasgo generalizado en nuestra especie: el etnocentrismo. Los taínos creían que todos los humanos salieron de la tierra; acción simbólica, ya que la yuca, principal alimento, salía de ella. El Caonao era ese lugar mítico de la creación, con dos cuevas, la primera y principal era Cacibajagua, de ella salían los taínos; la segunda, Amayauna, salida de los demás pueblos.

El mar también surge en la tierra. Sus circunstancias fueron especiales. La tierra era gobernada por un ser conocido como Yaya y su hijo Yayael deseaba su posición. En un encontronazo, Yaya mata a su heredero. Como era tradicional, su cuerpo era enterrado y al pasar el tiempo sus restos desenterrados y colocados en una higüera. Con el tiempo, esta se llenó de agua, los restos se transformaron en peces.

Cuatro hermanos, héroes míticos, los cuatrillizos Caracaracol, quienes fueron responsables de conseguir el fuego, la domesticación de las plantas (agricultura), la preparación del casabe y el conocimiento sobre la navegación, también fueron responsables de derramar la higüera, permitiendo la creación del mar y la multiplicación de los peces.

Como podemos ver con estos ejemplos, la sociedad taína conocía muy bien su entorno geográfico; de él desarrolló una comprensión que le parecía lógica y que explicara cada uno de los pormenores de la vida. Hoy día esta sociedad, tal como la conocieron los castellanos, no existe, pero fue la base para el desarrollo del ser puertorriqueño en una sociedad, que hoy por hoy, es mucho más extensa que el 111 x 39 que representa para muchos a Puerto Rico, olvidándose que tanto en el pasado como en el presente, muchos se movieron de sus hogares en busca de un mejor bienestar, sin que esto cambiara su naturaleza puertorriqueña.