jueves, 11 de septiembre de 2014

Últimas palabras de Salvador Allende

Autor: Pablo L. Crespo Vargas

Últimas palabras de Salvador Allende

En 1970, Salvador Allende, dirigiendo la coalición Unidad Popular, un grupo de partidos de izquierda que buscaban ganar por primera vez unas elecciones en Chile, obtuvo un triunfo que cambió la historia de su país (sería el primer triunfo de un partido o coalición socialista en Latinoamérica). El 4 de septiembre de 1970 ocurren las elecciones y Allende obtiene el 36.63% (1,075,616) de los votos. El Partido Nacional había obtenido un 35.29% (1,036,278) de los votos para quedar relegados a un segundo puesto. Para su ratificación como presidente debía vencer en votación en el Congreso. Estas se dieron el 24 de octubre del mismo año, Allende, nuevamente triunfa recibiendo 134 votos a favor, los restantes 42 votos se dividieron en 35 a favor del candidato del Partido Nacional y 7 votos en blanco.

Salvador Allende Gossens
La administración de Allende, buscando mejorar las condiciones económicas de su país, comenzó una serie de medidas de carácter socialista. De hecho, una de sus objetivos era convertir a Chile en un modelo del socialismo-democrático moderno. Entre estas medidas estaba la nacionalización de las industrias mineras, las cuales eran propiedad de empresas estadounidenses y habían generado ganancias de sobre cuatro mil millones de dólares. Las medidas económicas dieron resultado durante el primer año. En su segundo año la economía comenzó a decaer y ya para 1973 Chile entraba en un periodo de crisis financiera que ayudó a que varios sectores de la población reclamaran un golpe de estado que favoreciera que la derecha regresara al poder.

Debemos señalar que la llegada de Allende al poder había sido una derrota en las relaciones internacionales del gobierno de los Estados Unidos, quienes temían que Chile fuera  un ejemplo a seguir por otros países latinoamericanos, minando la supremacía estadounidense en todo el continente de América.

El 29 de junio de 1973, el grupo paramilitar, Frente Nacionalista Patria y Libertad, junto a elementos militares chilenos realizaron una intentona de golpe de estado, donde se trató de tomar el palacio presidencial La Moneda. Los sublevados fueron derrotados.

Ataque al Palacio de La Moneda, 11 de septiembre de 1973
El 23 de agosto de 1973, el general Augusto Pinochet es nombrado por Allende, Comandante en Jefe del Ejército. Pinochet sustituía al general Carlos Prats, quien había salvado al gobierno en la intentona del 29 de junio, la cual fue conocida como “El tanquetazo” (los sublevados se movilizaron en tanques y otros vehículos blindados).

El 11 de septiembre de 1973, las fuerzas armadas, dirigidas por el general Augusto Pinochet toma el poder gubernamental y solicitan que Allende entregara su cargo, acción que no se concretizó. Desde las 11:02 am, las fuerzas armadas inician ataques aéreos contra el Palacio de La Moneda. En horas de la tarde asaltaron el Palacio, rodeado por las tropas sublevadas, Allende muere en el enfrentamiento. A continuación, transcripción de las últimas palabras de Salvador Allende.


Transcripción de las últimas palabras de Salvador Allende.
Santiago de Chile, utilizando como medio la Radio Corporación
11 de septiembre de 1973

7:55 A.M. Radio Corporación

Habla el presidente de la República desde el Palacio de La Moneda. Informaciones confirmadas señalan que un sector de la marinería habría aislado Valparaíso y que la ciudad estaría ocupada, lo que significa un levantamiento contra el Gobierno, del Gobierno legítimamente constituido, del Gobierno que está amparado por la ley y la voluntad del ciudadano.

En estas circunstancias, llamo a todos los trabajadores. Que ocupen sus puestos de trabajo, que concurran a sus fábricas, que mantengan la calma y serenidad. Hasta este momento en Santiago no se ha producido ningún movimiento extraordinario de tropas y, según me ha informado el jefe de la Guarnición, Santiago estaría acuartelado y normal.

En todo caso yo estoy aquí, en el Palacio de Gobierno, y me quedaré aquí defendiendo al Gobierno que represento por voluntad del pueblo. Lo que deseo, esencialmente, es que los trabajadores estén atentos, vigilantes y que eviten provocaciones. Como primera etapa tenemos que ver la respuesta, que espero sea positiva, de los soldados de la Patria, que han jurado defender el régimen establecido que es la expresión de la voluntad ciudadana, y que cumplirán con la doctrina que prestigió a Chile y le prestigia el profesionalismo de las Fuerzas Armadas. En estas circunstancias, tengo la certeza de que los soldados sabrán cumplir con su obligación. De todas maneras, el pueblo y los trabajadores, fundamentalmente, deben estar movilizados activamente, pero en sus sitios de trabajo, escuchando el llamado que pueda hacerle y las instrucciones que les dé el compañero presidente de la República.

8:15 A.M.

Trabajadores de Chile:

Les habla el presidente de la República. Las noticias que tenemos hasta estos instantes nos revelan la existencia de una insurrección de la Marina en la Provincia de Valparaíso. He ordenado que las tropas del Ejército se dirijan a Valparaíso para sofocar este intento golpista. Deben esperar las instrucciones que emanan de la Presidencia. Tengan la seguridad de que el Presidente permanecerá en el Palacio de La Moneda defendiendo el Gobierno de los Trabajadores. Tengan la certeza que haré respetar la voluntad del pueblo que me entregara el mando de la nación hasta el 4 de Noviembre de 1976. Deben permanecer atentos en sus sitios de trabajo a la espera de mis informaciones. Las fuerzas leales respetando el juramento hecho a las autoridades, junto a los trabajadores organizados, aplastarán el golpe fascista que amenaza a la Patria.

8:45 A.M.

Compañeros que me escuchan:

La situación es crítica, hacemos frente a un golpe de Estado en que participan la mayoría de las Fuerzas Armadas. En esta hora aciaga quiero recordarles algunas de mis palabras dichas el año 1971, se las digo con calma, con absoluta tranquilidad, yo no tengo pasta de apóstol ni de mesías. No tengo condiciones de mártir, soy un luchador social que cumple una tarea que el pueblo me ha dado. Pero que lo entiendan aquellos que quieren retrotraer la historia y desconocer la voluntad mayoritaria de Chile; sin tener carne de mártir, no daré un paso atrás. Que lo sepan, que lo oigan, que se lo graben profundamente: dejaré La Moneda cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera, defenderé esta revolución chilena y defenderé el Gobierno porque es el mandato que el pueblo me ha entregado. No tengo otra alternativa. Sólo acribillándome a balazos podrán impedir la voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo. Si me asesinan, el pueblo seguirá su ruta, seguirá el camino con la diferencia quizás que las cosas serán mucho más duras, mucho más violentas, porque será una lección objetiva muy clara para las masas de que esta gente no se detiene ante nada. Yo tenía contabilizada esta posibilidad, no la ofrezco ni la facilito. El proceso social no va a desaparecer porque desaparece un dirigente. Podrá demorarse, podrá prolongarse, pero a la postre no podrá detenerse. Compañeros, permanezcan atentos a las informaciones en sus sitios de trabajo, que el compañero Presidente no abandonará a su pueblo ni su sitio de trabajo. Permaneceré aquí en La Moneda inclusive a costa de mi propia vida.

9:03 A.M. Radio Magallanes

En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por lo menos con nuestro ejemplo, que en este país hay hombres que saben cumplir con la obligación que tienen. Yo lo haré por mandato del pueblo y por mandato conciente de un Presidente que tiene la dignidad del cargo entregado por su pueblo en elecciones libres y democráticas. En nombre de los más sagrados intereses del pueblo, en nombre de la Patria, los llamo a ustedes para decirles que tengan fe. La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen. Esta es una etapa que será superada. Este es un momento duro y difícil: es posible que nos aplasten. Pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor.

Pagaré con mi vida la defensa de los principios que son caros a esta Patria. Caerá un baldón sobre aquellos que han vulnerado sus compromisos, faltando a su palabra... rota la doctrina de las Fuerzas Armadas.

El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar, ni debe dejarse masacrar, pero también debe defender sus conquistas. Debe defender el derecho a construir con su esfuerzo una vida digna y mejor.

9:10 A.M.

Seguramente ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Postales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción Que sean ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director General de carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.

Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la abuela que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos.

Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.

Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.

El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.

Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!

Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.

FIN


jueves, 21 de agosto de 2014

Presentación libro sobre Caamaño

Autora: Milady Tejeda

HISTORIADOR DOMINICANO PONE EN CIRCULACIÓN LIBRO SOBRE CAAMAÑO

Perth Amboy, NJ .- En el marco del concurrido Festival Dominicano que cada año por estos días celebra esta ciudad de Nueva Jersey, el historiador JESÚS MÉNDEZ JIMINIÁN puso a circular su más reciente obra titulada EL GOBIERNO CONSTITUCIONAL Y REVOLUCIONARIO DEL PRESIDENTE CAAMAÑO.

Cientos y cientos de personas que participaron del Festival los días 15, 16, y 17 de este mes de agosto, desfilaron por la mesa que a tales fines contenía esta y más de una docena de las obras publicadas por Méndez Jiminián, quien en lo que va de año ya totaliza unos quince libros publicados y nueve en el presente año 2014.

La obra recientemente publicada por Méndez Jiminián resalta las virtudes cívicas, militares y humanas del Coronel Caamaño, así como de su gobierno revolucionario de apenas cuatro meses en medio de la Guerra Patria de 1965, en el que él mostró su apego irrestricto a la institucionalidad, buscando reponer en la presidencia de la República Dominicana al depuesto presidente Profesor Juan Bosch, derrocado por militares golpistas, la CIA, sectores de la iglesia y la oligarquía dominicana y otros más, el 25 de septiembre de 1963.

El libro de Méndez Jiminián sobre el Gobierno en Armas del Presidente Caamaño, quien en medio de una ocupación militar norteamericana de 42 mil marines, mostró su valentía y coraje dando ejemplo a miles y miles de compatriotas para que tomaran las armas y pusieran en alto con su lucha la soberanía y la dignidad de los dominicanos y dominicanas, da a conocer sus ejecutorias, y también, la búsqueda de consenso con amplios sectores nacionales y extranjeros para la salida de las tropas de ocupación y la vuelta a la democracia, así como el surgimiento de un Francis Caamaño revolucionario de carne y hueso.

Esta obra de unas 134 páginas nos muestra fotografías, algunas de ellas muy poco conocidas, en la que vemos diversas facetas del Coronel Caamaño y que le fueron cedidas al autor por el comandante Claudio Caamaño y la Fundación Caamaño. La valoración de esta obra por parte del público asistente a este Festival fue de gran acogida. La misma fue impresa en Carolina del Sur, Estados Unidos, a través de la editora puertorriqueña Akelarre de Lajas y tiene prólogo del destacado historiador José C. Novas, quien reside en los Estados Unidos. Asimismo, el autor agradece en ella a personalidades e instituciones que apoyaron esta interesante investigación, entre ellas: a la Fundación Caamaño, a la Biblioteca de Nueva York, al señor Amado Padrón de la centenaria entidad cultural de Santiago, Alianza Cibaeña, entre otros.




    

domingo, 17 de agosto de 2014

La mujer caribe, tribal y no cautiva

Autor: Luis Guillermo Rodríguez[1]

La mujer Caribe, tribal y no cautiva

Introducción

El estudio de la mujer caribe, tribal y no cautiva, demuestra un patrón etnográfico cultural amazónico característico de las tribus horticultoras de la mandioca en las Antillas Menores del Caribe. Como comparativo etnográfico para observar los patrones  amazónicos en las Antillas menores usamos las costumbres de las mujeres de la tribu tupinambo del Brasil. Ambas comparten aspectos como la antropofagia ritual de esclavos de guerra, un sistema de cautiverio de prisioneros, el uso de la mujer enemiga como recurso humano para el provecho demográfico de su tribu, un sistema matrilineal en sus sociedades y la marginalización de las mujeres prisioneras de guerras. Es decir, la migración del continente a las islas antillanas no cambió los patrones culturales traídos de América del Sur.
Dibujo de mujer caribe. Autor:
Charles Edwin Taylor, 1888.

El Origen de las Tribus Mandiocas

El Dr. Pablo Hernández expone que en las costas de Colombia del 1200 a.C se identifica la transición del modo de vida arcaico pre-agricultor a un tipo de vida horticultora entre las comunidades aborígenes de América del Sur. Estudios en los lugares de Malambo y Momil en el norte del país ya mencionado revelan una sociedad con características culturales que entretejen una relación entre el origen del Caribe insular y el origen de los tupinambos. Las características agricultoras de tala y quema o roza, un sistema político tribal con base en la familia y un liderazgo de jefaturas electivas; en términos religiosos el chamanismo como influencia de una religión animista.

Se le llaman las tribus de la mandioca porque toda elaboración y manejo de la mandioca o yuca agria identificaba a las tribus descendientes de este patrón. Esto se traza por el hallazgo de burenes o budares, el instrumento de cocción del pan de yuca. Según los patrones antropológicos demostrados, estas sociedades llegaron hasta el Amazona y los ríos Apure y Orinoco de Venezuela llegando hasta las Guyanas en una migración de carácter fluvial. Según las teorías, estos evolucionados ya como caribes-kalinagos y aruacos, se trasladan hasta las Guyanas y luego las islas antillanas de Barlovento. Se alega que otros grupos evolucionaron, los que se conocen como los tupinambos, se extendieron hasta el Brasil selvático y costero. Es interesante denotar que ambas culturas, según Rouse y Metraux, manipulaban la mandioca de la misma manera a la descrita por Hernández[2].

Metraux y Rouse documentan que las tribus caribes y tupinambos seguían el mismo patrón mencionado por Hernández del manejo horticultor de la yuca agria, la hervían, la hacían harina gayándola, la secaban en un artefacto de tela de mimbre y luego hacían el pan. En el caso de los caribes, se le llamaba “paniers” por los cronistas franceses que documentaron este pan en las islas. Según Hernández, la sociedad de la mandioca siguió un patrón de foresta tropical en la que se desarrollaron las vertientes tupinambo, caribe y aruaca. Es decir, el origen del patrón de manipulación de la mandioca por una sociedad base en América del Sur-afirma la presencia etnográfica amazónica en las islas caribes.

La Mujeres cautivas

La sociedad caribe tenía por costumbre llevarse a la mujer como cautiva y botín de guerra. El caribe o kalinago declaró la guerra a los aruacos en el continente y posteriormente en las islas, probablemente por la lucha de la extensión territorial para el desempeño agrícola. Según Robiou Lamarche, esta venganza en contra de los aruacos era su razón existencialista bélica. Al tomar las mujeres de los aruacos, los caribes las mantenían como mujeres cautivas en calidad de esposas marginadas. Estas eran un trofeo de guerra y objeto aumentativo de prestigio. Las mujeres arahuacas cautivas eran identificadas con el nombre de “oubeérou”. [3]

Aunque se tomaban como esposas, estas estaban marginadas de por vida. Según Hernández, éstas eran mantenidas en una localidad aparte de la aldea caribe, separándolas así de las mujeres no cautivas. Debido a que el caribe como tribu territorial se enfocaba en la guerra, era importante la producción de hijos. Todos los nacidos por una mujer, no importa el estatus de prisionera o libre que tenia dicha fémina en la comunidad, era considerado legítimo de la tribu.[4] Esto como fenómeno llevó a la mujer a tener una dualidad cultural.

De igual forma, la tribu guerrera de los tupinambos hacía el mismo proceso de cautiverio a las mujeres que capturaban. Sin embargo, estas no eran tomadas por esposas, estas eran comidas en las ceremonias de antropofagia ritual. El hijo de una mujer cautiva tupinambo con un guerrero era luego considerado como parte de la tribu. Sin embargo, Metraux señala que a los hombres prisioneros de guerra se le era dado una mujer no cautiva para que esta lo tuviese en su atavío y el prisionero no huyera. Sin embargo los hijos que tuviesen esta mujer no cautiva con el prisionero eran consumidos también en ceremonia religiosa.

Aunque se señala por los cronistas franceses que estuvieron en el Brasil en el siglo XVII, los hombres tupinambos tomaban por esposas cautivas a las mujeres de sus enemigos como lo hacían los caribes[5]; estos amerindios guerreaban entre sí, por lo que se deduce que la mujer tupinambo, al contrario de la caribe era de la misma etnia denominada: Tupí- Guaraní.

La mujer no cautiva

Hay que hacer la salvedad de que la mujer caribe no cautiva, no necesariamente tenía una pura ascendencia kanimar o caribe continental. Para efectos, la mujer caribe se fue convirtiendo en una mezcla de las cautivas arahuacas y las originales procedentes del continente sudamericano. Tampoco podemos concluir que la mujer de origen aruaco influenció en la mujer caribe tribal hasta el punto de un desplazamiento cultural. En su convivencia, la mujer caribe no cautiva pudo asimilar aspectos étnicos de las mujeres prisioneras arahuacas o viceversa.

Hay evidencia de que la mujer caribe continental viaja a las islas del Caribe. Irving Rouse, documentando las costumbres caribes de navegaciones, indica que al migrar, el caribe llevaba a sus mujeres y a sus hijos. El autor también señala que había una fuerte relación entre la tribu caribe-kanimar continental y los pobladores antropófagos de las islas. Los indios caribes de las islas buscaban esposas no cautivas de las Guyanas al igual que en el continente los caribes iban a otras aldeas de los suyos a buscar sus esposas. Estos datos nos llevan al enfoque de la mujer no cautiva como indicativo amazónico en el arco antillano.

Vestimenta

La vestimenta de la mujer caribe era un claro indicativo de la costumbre de segregación de las mujeres tribales y las mujeres en cautiverio. Es decir, según las crónicas, la mujer cautiva se diferenciaba de la mujer no cautiva o de la tribu en la vestimenta. Esto se daba en el uso de una prenda parecida a unos botines o borceguíes de algodón entretejido en las piernas, que era prerrogativa de la mujer caribe tribal no cautiva. Este dato etnográfico marca la diferencia social de las mujeres. De aquí nos lleva a nuestro estudio a la mujer caribe tribal como foco de representación étnica amazónica. El cronista español, Doctor Álvarez Chanca en el siglo XV hace dicha observación como compañero de viaje del explorador Cristóbal Colón.

…allí conocimos cuales eran caribes de las mujeres e cuales no, porque las caribes traían en las piernas dos argollas tejidas de algodón, la una junto a la rodilla, la otra junto con los tobillos; de manera que les hacen las pantorrillas grandes, e los sobredichos lugares muy ceñidos, que este me parece que tienen ellos por cosa gentil, así que por esto me parece que tienen ellos por cosa gentil…([6])

Las ligaduras tejidas en las piernas, descritas por el Doctor Álvarez Chanca, eran corroboradas por cronistas franceses como el Padre Du Tertre en 1667. De hecho el prelado Du Tertre va más allá en cuanto a la vestimenta se refiere como símbolo de un status social de libertad, pues éste indica que dichos calzados eran estimados como “marca inefable de la libertad de la mujer, de donde viene el que las esclavas no las lleven jamás[7]”. Éste detalle también es documentado por cronistas franceses que visitaron las islas como Mathias Du Puis , César de Rochefort y el padre Jacques Bouton.

Cabe denotar que las mujeres tupinambos no prisioneras desde temprana edad llevaban unos botines de algodón igual a las de la mujer de la tribu. Según Metraux, esto era para resaltar las pantorrillas, que era un signo de estética.

Según un anónimo en 1647 documentó, tanto el hombre como la mujer caribe andaban desnudos. Estos se frotaban achiote molido y frito en aceite llamado “rucú” como protector solar y repelente de los mosquitos. Solamente se destaca adornos corporales tanto en el hombre como en la mujer. Mientras los hombres llevaban adornos en el cuello, las mujeres los usaban de brazalete en los brazos. Dicha bisutería se componía de dientes de animales, piedras y rafas, así como conchas de crustáceos. Ambos sexos usaban un collar con una media luna que era ni de oro ni de plata, probablemente de cobre llamada “Karokoli”, esta era una media luna y solo la vestían aquellos que tenían algún grado de prestigio. [8] Se entiende que los "karakolis" eran signos de las conquistas de los caribes continentales hechas en América del Sur y que en su migración al Caribe trajeron como una especie de identificación tribal.

Según Metraux, los tupinambos también tenían dicha costumbre de asignar la bisutería a partes del cuerpo según el sexo. A diferencia del hombre, la mujer caribe no usaba plumas de aves para adorno en la cabeza.[9] La mujer caribe al igual que el hombre se dejaban el cabello largo, y se lo trenzaban. [10] Al respecto, el Padre Du Tertre en 1667 comenta que las mujeres caribes no tribales llevaban largo el cabello y se dejaban una pollina cortada. A los lados según el cronista, las mujeres se trenzaban los mechones del lado en forma de cola y el resto del peinado se lo soltaban atrás sujetado muy propiamente con cintas de algodón. Tanto es así que el misionero compara el estilo de las no cautivas con los estilos de la mujer en Europa.[11]

Las mujeres se agujereaban la nariz, las orejas y el labio inferior, para ponerse distintos adornos. El agujerearse el labio inferior y las orejas también era una costumbre en la tribu tupinambos.[12]

Los hombres y las mujeres tupinambos al igual que la sociedad caribe, iban desnudos y cubrían su cuerpo con lo que los portugueses llamaron onatto, palabra amazónica para el achiote.[13] El misionero Claude D’abbevile en sus crónicas destaca que las mujeres tupinambos no vestían ningún tipo de vestimenta y “eran recatadas”, pues su desnudez no implicaba una afrenta sexual.

Como parte de su ornamento, las mujeres libres usaban caracoles largos como aretes en las orejas. Estas usaban pulseras confeccionadas por conchas de caracoles, muy similar a la indumentaria de las mujeres caribes. [14] Sin embargo, las féminas tupinambos a diferencia de las caribes aldeanas eran tatuadas en la pubertad, distinguiéndolas de las prisioneras. Para la mujer tupinambo no cautiva, los tatuajes y adornos en la piel confeccionados por pintura eran símbolo de belleza y esplendor. [15]

La mujer no cautiva era parte esencial en la economía de la aldea caribe, así como la de la mujer no cautiva tupinambo. La mayoría de las tareas cotidianas eran hechas por las mujeres de la aldea. De aquí es que se puede ver como etnográficamente se marca el desempeño de la mujer caribe no cautiva. Según Irving Rouse, la tribu caribe entendían la importancia de la mujer tribal no cautiva como parte del proceso de continuación etno-cultural.

La mujer se convirtió en el recurso humano no guerrero en todas sus fases. Toda la producción de utensilios, la agricultura, la crianza de los niños y hasta el cuido de los enfermos son propulsados por la mujer[16]. Tanto es así que Robiou la llama “la fuerza de producción y reproducción”. Los artículos de cerámica eran exclusivamente confeccionados por las mujeres. Al igual que todo material que no fuese usado para la guerra. Piezas en algodón, utensilios líticos, cortadores y raspadores de coral eran confeccionados por las mujeres[17]. Según el Padre Bouton en 1635, en su visión eurocentrica, las mujeres caribes insulares no cautivas eran “esclavas y desgraciadas” de tanto trabajo. La mujer, cautiva y no cautiva se encargaba de prácticamente toda la labor doméstica, excepto la cacería. Un cronista anónimo en 1647 describe:

Las mujeres... les proveen de comer y de beber; tienen cuidado de los niños y les siguen a todas partes para cocinarles. Tan pronto como ellas se han levantado se van a bañarse también; después se ponen a raspar y a rallar mandioca y a hacer  el pan para el desayuno de sus maridos. Hecho el desayuno, se van a trabajar en sus huertos de mandioca, o de patatas, con un bastón puntiagudo que utilizan en lugar de azada; las otras van a escardar. Los hombres no se meten en nada de todo eso. Las que permanecen en las casas o hacen camas de algodón o bien preparan el rucú, o hacen frotar o engrasar el cabello de sus maridos. Ellas hacen aceite de un grano que llaman “cuahei”, que en un primer momento convierten en polvo, y después los secan  en la platina; a continuación la aplasta entre su manos... Las otras hilan algodón también de noche al fuego. Tienen también como tarea el cuidado de los enfermos y para ello se le aplican en el conocimiento de los simples que tienen la virtud contra las enfermedades. Ellas tienen excelentes remedios y muy eficaces, y de ellos tendremos algún día mayores conocimientos, si Dios así lo quiere. ([18])

En la sociedad tupinambo, según los escritos de D’Abbeville, la mujer era la agricultora, productora de alimentos y criadora de los hijos. Igual uso de tecnología era confeccionado por la mujer tupinambo, sin embargo cabe destacar que los recursos de la selva del Brasil eran más diversificados que los de las Antillas Menores. En la tribu tupinambo, al igual que las caribes, las mujeres de edad eran las que hacían las cerámicas, pues eran las que llevaban más experiencia. Las tupinambos también llevaban la crianza de los niños, la agricultura y la preparación de utensilios y alimentos. Según el padre Abbeville, estas al igual que la mujer caribe insular, no conocían descanso. Desde la siembra, la preparación de tierra, el mantenimiento de las plantas, la cosecha; todo hasta la confección de los alimentos y bebidas que utilizaban los caribes.

Viviendas

En organización de la villa y las chozas, la mujer caribe tribal no cautiva vivía excluida de los hombres en la misma aldea. Ésta se componía de unas chozas pequeñas confeccionados en paja y entre estos una casa grande que servia de casa comunal[19]. Durante el día los hombres se pasaban en la vivienda comunal, “taboi” en lenguaje galibi-kaliña y “carbet” para los franceses. Según Rouse, las chozas pequeñas eran exclusivas para la mujer y sus críos. Los hombres tenían una vivienda colectiva central flanqueada o entre medio de las chozas de las mujeres. La choza de la mujer no cautiva era relativamente la mitad del tamaño de la casa comunal. La construcción era la misma, con la diferencia que estas chozas tenían una sola puerta de salida. La casa se dividía interiormente entre el lugar del dormitorio y la cocina. Esta división era hecha por paredes tejidas de paja. [20]

El anónimo de 1647 hace una buena descripción de dichas aldeas:

Están (las aldeas) divididos por familias, y sus familias están compuestas por varios matrimonios que viven juntos y forman unos caseríos bajo el padre de la familia; los hijos y las hijas de éste que están casadas tienen cada uno un bohío. Hacen primeramente uno grande y común de sesenta a ochenta pies de largo más o menos que llaman carbet, alrededor de este hacen los pequeños bohíos para cada matrimonio (…) las mujeres limpian los bohíos y los muchachos los carbets...([21])

Según Irving Rouse, la mujer se mantenía en los bohíos aledaños todo el tiempo, nunca merodeando el “carbet”, salvo en los festines. Solo se requería su presencia en la casa comunal para servir comida u otro tipo de actividad servil. Cabe denotar que las cautivas estaban marginadas de esta posición territorial en las tribus, pues como se menciona anteriormente tanto en los tupinambos como en los caribes existían aldeas marginadas para las cautivas.

La aldea tupinambo consistía de unas casas comunales muy parecidas a los “carbets” caribes insulares. A diferencia de los caribes, los tupinambos convivían en estas casas comunales dividiéndose cada unidad familiar por paredes de paja. Estas casas, de geometría rectangular podían medir de 50 a 300 pies de largo (15 a 150 metros) y 30 a 50 pies de ancho (9 a 15 metros). Estas casas estaban situadas alrededor de un parque ceremonial, en el que se celebraba todos los eventos. Dentro de cada una de estas viviendas podían estar ocupadas por 100 a 200 personas. La aldea usualmente consistía de 4 a 8 casas largas.[22]





[1] Luis Guillermo Rodríguez es historiador con un Ph.D. de la Universidad Interamericana de Puerto Rico. También es maestro en el Departamento de Educación de Puerto Rico.
[2] Hernandez P..Sociedades Aborigenes del Caribe: Las sociedades horticultoras de selva tropical, origenes y penetración del caribe. Cátedra de Maestria. Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metropolitano. 2005
[3] Robiou Lamarche S. “Tainos y Caribes, las Culturas Aborigines Antillanas.” Editorial Punto y Coma.  San Juan.  2003. p.170.
[4] Ibiden. pp. 168-170.
[5] Metraux A. “The Tupinamba.” En: Steward, J. H. Handbook of South American Indians. Vol. 3 “The Marginal Tribes.” New York: Cooper Square Publications, Inc., 1963. pp. 95-100.
[6] Chanca D. A “Este es el primer viaje y las derrotas y camino que hizo el Almirante  D. Cristóbal Colón. En: Alegría R. E. 2004. “Las Primeras Noticias Sobre los Indios Caribes” En: Cárdenas, M. “Crónicas Francesas de los Indios Caribes.” San Juan, Puerto Rico, Centro de Estudios Avanzados y Del Caribe. 2004. p. 77.
[7] Du Tertre, II, Tratado III, Cap. IX.
[8] Anónimo, n. 24974. “Relation d’Isle de la Guadelouppe faite par les missionnaires Dominicains a leer General en 1647” En: Cárdenas, M. “Crónicas Francesas de los Indios Caribes.” San Juan, Puerto Rico, Centro de Estudios Avanzados y Del Caribe. 1981. pp. 184-186.
[9] Iden.
[10] De Rochefort C. “Histoire naturelle et morale des Iles Antilles de L’Amerique” 1665. En: Cárdenas, M.. “Crónicas Francesas de los Indios Caribes.” San Juan, Puerto Rico, Centro de Estudios Avanzados y Del Caribe. 2004 pp. 311-320.
[11] Du Tertre J. B. 1667. “Histoire Generale des Antilles.” En: Cárdenas, M. “Crónicas Francesas de los Indios Caribes.” San Juan, Puerto Rico, Centro de Estudios Avanzados y Del Caribe. 2004. pp. 472-474
[12] Metraux A. Op. cit. p. 107
[13] Fisherman, Laura. Crossing Gender Boundaries:  Tupis and European Women in the Eyes of Claude D’Abbeville.  French Colonial History 4. (2003) pp. 81-98.
[14] Metreaux A. Op. cit. p. 108
[15] Iden
[16] Robiou Lamarche, Op. cit. pp. 168-169.
[17] Rouse, I. “The Carib”. En: Steward, J. H. Handbook of South American Indians. Vol. 3 “The Marginal Tribes.” New York: Cooper Square Publications, Inc., 1963. pp 550-551.
[18] Anónimo Op cit. p. 194
[19]  Rouse I. Op. cit  p. 551.
[20] Rouse I. Op cit. p 552
[21] Anónimo Op. cit. pp.191-193
[22] Metreaux A. Op. cit. p. 103.

viernes, 8 de agosto de 2014

El demonismo en el Caribe hispano: Primera mitad del siglo XVII

Autor: Pablo L. Crespo Vargas

Preámbulo 
El 7 de agosto de 2014 salió publicado el libro El demonismo en el Caribe hispano: Primera mitad del siglo XVII, obra editada de mi tesis doctoral, la cual fue defendida en abril de este mismo año. El prólogo del libro fue escrito por el Dr. Ángel L. Vélez Oyola, quien a su vez fue el director de tesis, tanto para maestría como para el doctorado. Agradezco grandemente al Dr. Vélez, al igual que a tantos otros historiadores, por su colaboración en mi formación como investigador histórico. Ya con este libro tengo la bendición de haber publicado cuatro obras, la primera de ellas obteniendo el Primer Premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña en investigación y crítica. 

Espero poder continuar investigando y escribiendo libros que ayuden a entender nuestra historia y promueva el que otros investigadores se lancen a la búsqueda de nuevas hipótesis y teorías que expliquen de manera renovada que hoy día somos.

Resumen de "El demonismo en el Caribe hispano: Primera mitad del siglo XVII"
Esta obra es un análisis sobre las creencias relacionadas a la personificación del mal en el Caribe hispano, utilizando como fuente principal la documentación inquisitorial del Tribunal de Cartagena de Indias. En total se estudiaron ciento ochenta casos, entre los años de 1610 a 1659, que presentaban rasgos del imaginario existente en la población sobre la figura del diablo y los demonios. De manera general, la inmensa mayoría de los procesados eran practicantes de la brujería y la hechicería, aunque hay un número mínimo que fueron acusados por otros delitos tales como la blasfemia, el reniego, las proposiciones heréticas, entre otros delitos de fe.

El escrito está dividido en cinco capítulos. Los temas tratados son: (1) el demonismo como parte del proceso histórico, (2) el pensamiento inquisitorial y su uso como control social, (3) la demonización de la mujer en la sociedad occidental y colonial, (4) el folclor como fuente del imaginario, y (5) la adoración del demonio por los grupos marginados y contrarios al poder institucionalizado.

El libro tiene 260 páginas, incluye algunas ilustraciones de la época y nueve anejos que presentan estadísticas y datos relevantes en la investigación. Posiblemente es el primer libro dedicado exclusivamente al análisis histórico del demonismo en el Caribe hispano, aunque sea en un periodo determinado. 

El libro estará siendo presentado en varios lugares, los cuales serán notificados a su debido tiempo; también podrá ser conseguido en el siguiente enlace: Para adquirir el libro por medio de amazon.

miércoles, 9 de julio de 2014

Ponencia: Lajas, gestando cultura por senderos histórico

Lajas, gestando cultura por senderos históricos
Autor: Pablo L. Crespo Vargas
Ponencia efectuada en la Plaza Artesanal del pueblo de Lajas para la presentación del libro: Lajas, desde los amerindios hasta el siglo XIX: Historia, sociedad y cultura de un pueblo, 12 de abril de 2014.
El territorio que hoy día conocemos como Lajas es uno lleno de vivencias históricas, culturales y sociales que, aunque en un momento dejadas al olvido, hoy son presentadas ante ustedes como muestra de la grandiosidad de nuestra tierra y su gente. En ocasiones buscamos con desespero una narrativa épica que nos describa, deseando una Iliada o una Odisea para mayor orgullo propio. No obstante, esto nos lleva a obviar, que al igual que los antiguos griegos, nosotros tuvimos que forjar nuestro destino en la interacción con nuestro medio ambiente: uno lleno de costas, mangles, una laguna, que nombramos Cartagena, una Sierra Bermeja, que es la región más antigua de Puerto Rico con sobre 200 millones de años, nuestra colindancia con las Lomas de Santa Marta y un valle inmenso, que es la esperanza alimenticia de nuestra sociedad para un futuro cercano; no debemos olvidar que dentro de ese medio ambiente también aplica la interacción entre los distintos grupos poblacionales que por sus características se distinguen.
Nuestra historia no es solamente la de un pueblo en su macro, sino que debemos observar como la aportación de todos esos individuos, una gran mayoría de ellos de manera anónima, fueron creando las condiciones idóneas para la formación del lajeño contemporáneo. Es por ello que promovemos el estudio de la genealogía, la historia de nuestras familias y su desarrollo evolutivo a través del tiempo.
Nos podemos preguntar: ¿Qué ventajas trae esto? El enorgullecernos de nuestras raíces por medio del conocimiento que adquirimos al estudiar nuestra historia, familiar o regional, nos ayudará a comprender quienes somos y hacia dónde vamos. En otras palabras, estamos fortaleciendo nuestra autoestima como individuos y como pueblo.
Nuestra obra, la que hoy presentamos, no es la primera que se escribe sobre Lajas. Ese honor lo tiene Mario F. Pagán con Historia de Lajas: 1883-1983, obra escrita para el centenario del establecimiento del Municipio. Desde su publicación tuve contacto con ella, y hasta podría decir que fue uno de las motivaciones que me llevaron a ser historiador. Años después, en 1986, el que hoy día es nuestro maestro de ceremonia, el Dr. José Luis Vargas, escribió un libro que suplementaba la información ya presentada por Mario F. Pagán, esta nueva publicación fue titulada, Lajas: Notas para su historia. A estas dos obras debo incluir el folleto de Ángel “Gueo” Sepúlveda, que fue impreso en el 2006 y que fue titulado: Breve historia de Lajas.
Ahora bien, como lajeño orgulloso de sus raíces y con la espina de ser historiador deseaba aportar mi grano de arena. En el 1996 fui parte de un curso de español de la Dra. Lidia Padovani de Ortiz, en ese momento no supe que nuestro amor por Lajas nos unirían como colaboradores. Ella ya tenía un estudio elaborado sobre la fundación del pueblo y las familias que contribuyeron a este proceso, presentado como tesis en el Centro de Estudios Avanzados para 1981. Debo indicar que este era un trabajo digno de ser publicado. Lamentablemente no ocurrió. Sin embargo, todas estas aportaciones me sirvieron de base y de guía para comenzar un proceso de investigación sobre los aspectos no cubiertos con anterioridad.
Los lajeños tenemos uno de los acervos culturales e históricos de mayor importancia en el área suroeste: por ejemplo, la entrada dentro del conocimiento histórico de nuestra raíz indígena, Lajas como centro taíno, que quedó en el olvido porque los estudios arqueológicos fueron engavetados pero que hoy salen a luz pública y en un futuro serán base para otra publicación. La importancia de las diversas migraciones, entre ellas, los corsos y los canarios que tanto enriquecieron nuestra formación, es otro tema que ha quedado en el olvido y que rescatamos para orgullo lajeño. La aportación de lajeños en las luchas de sublevación de San Germán contra el régimen colonial que dirigía la Isla desde la ciudad de Puerto Rico, hoy día San Juan, esto en el siglo XVIII, es otro tema no mencionado en la historiografía oficial. En el siglo XIX, Lajas fue refugio y lugar de escape para dos de los grandes pensadores, abolicionistas y separatistas puertorriqueños, Ramón Emeterio Betances y Segundo Ruiz Belvis. A su vez, Lajas vivió en sangre propia el tiempo que hoy día conocemos como los compontes o año terrible, donde los contrarios al gobierno colonial eran perseguidos y atropellados por las autoridades de la forma más vil posible. Finalizamos la obra, con otra innovación, un estudio que presenta a Lajas al momento de la entrada de las fuerzas estadounidenses y el efecto que este acontecimiento provocó. Primeramente, con un choque cultural y segundo, con la oportunidad de presentar los productos locales en la Exposición Agrícola e Industrial de Filadelfia en 1899.
Lo interesante en todo esto es que este proyecto es el inicio de un proceso donde los lajeños se podrán reencontrar con su historia, una historia que no es olvidada pero si subestimada, pero desde hoy todos la llevaremos presente, será orgullo de nuestra identidad y cuando alguien pregunte de dónde somos contestaremos con beneplácito que somos lajeños y a su vez los invitaremos a que pasen por Lajas, porque Lajas es la Capital Cultural del Sur Oeste de Puerto Rico. Gracias.

viernes, 27 de junio de 2014

Prólogo de "Al ritmo de jazz" (2012)

Autor: Pablo L. Crespo Vargas
Prólogo del poemario: Al ritmo de Jazz de Isidro A. Vargas Martínez
Publicado en Juana Díaz, editorial Antillas, 2012

A modo de prólogo

A Ritmo de Jazz es la séptima creación literaria del autor, Isidro A. Vargas Martínez, lajeño y ponceño por adopción; quién es pintor aficionado y trabajó como catedrático de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Ponce, en las áreas de economía, empresas y mercadeo; pero sobre todo es amante de la vida, la poesía y como ha de esperarse del Jazz tropical.

La obra fue revisada por el Dr. José Víctor Madera, profesor adscrito al Departamento de Español en la referida institución universitaria.

Entre las características que podemos apreciar del autor y que están impregnadas en su poemario está su creencia en Dios, la existencia del ser humano como ente armonioso de la creación, la importancia de la mujer, la naturaleza y el amor por su Patria.

El Jazz como estilo musical es representativo de nuestra herencia caribeña, la cual entremezcla diversidad de grupos étnicos que a su vez integran variedad de ritmos musicales que ayudan a crear notas melodiosas de gran gusto y que están a la altura de los poemas presentados en esta obra.

Sin embargo, el Jazz que nuestro autor nos presenta representa mucho más. El canto y el ritmo son sinónimos de cultura, de universalidad y de armonía no solo entre los instrumentos que se encargas de producirla, sino que son representativos del amor que debe existir en nuestra sociedad y que el autor busca promover para encanto de nuestro Creador.

Palabras como paz, amor, esperanza, fe, belleza nos llegan a nuestras mentes, algunas pronunciadas en estos cantos poéticos, otras motivadas por su interpretación; que nos transportan a conocer el gran valor que este ser humano tiene por la belleza espiritual y natural de nuestro mundo.

Para él, la sociedad es esencial, pero dentro de ella la naturaleza tiene su espacio, no solo por la belleza que de esta emana, sino por su importancia para mantener la avenencia de un ambiente lleno de amor.

La mujer, como ser representativo de la creación, también es de gran importancia. No solo por ser madre, sino por constituir los más esmerados rasgos del Todo Poderoso.

La Patria es otro tema evocado. Presentado desde una perspectiva única del que ha trascendido a la búsqueda de una filosofía universal; ya que nuestro autor se enorgullece de mostrarse desde su ser, un yo muy íntimo, que demuestra sus orígenes en un lugar llamado Ancones, que es parte de un pueblo que lo vio crecer: Lajas, y que luego fue adoptado por otro muy particular, Ponce; todos enmarcados en una Isla Antillana: Puerto Rico. Pero no se detiene allí, sino que su Patria cruza fronteras y abarca a toda la cuenca Caribeña y a esa comunidad Latinoamericana que al igual que el Jazz es sinónimo de ritmo y calor humano.


lunes, 9 de junio de 2014

África: Un continente por conocer en Puerto Rico

Autor: Pablo L. Crespo Vargas
Versión revisada de artículo publicado por FUNESPA, 19 de marzo de 2013
Última actualización: 21 de marzo de 2019

ÁFRICA: UN CONTINENTE POR CONOCER EN PUERTO RICO

Una de las peculiaridades dentro del conocimiento colectivo puertorriqueño es la ignorancia que tenemos sobre el continente africano y todas las aportaciones etnoculturales provenientes de esta zona que han sido fundamentales en nuestro desarrollo como sociedad caribeña y antillana. El hecho de que la abolición de la esclavitud hubiera ocurrido hace 146 años (22 de marzo de 1873), no ha limitado los prejuicios que la sociedad de manera general desarrolló sobre la población afrodecendiente, que durante los 364 años anteriores había sido deshumanizada por la trata negrera, creando una serie de mitos que aún perduran y que pocas veces se clarifican. Entre esos mitos, el que posiblemente fue el de mayor ímpetu, indica que los africanos provenientes de los territorios al sur del Sahara eran salvajes e incivilizados; por lo cual, no tenían capacidad para crear sociedades políticamente organizadas y, mucho menos, para poder determinar su propio destino.

La realidad fue otra; ya que anterior a la llegada de los europeos al África Negra, diversos grupos poblacionales de esta región habían desarrollado estructuras sociales y económicas, suficientemente organizadas para la creación de entes políticos, comparables con los reinos e imperios que en Europa se desarrollaron. Aunque la mayoría de estos estados políticos habían recibido la influencia del mundo islámico, su estructura era básicamente nativa. De hecho, algunos de estos reinos, se originaron mucho antes del contacto con el mundo árabe.

Imperios, reinos y grupos de poder del África Occidental (siglos IX-XIX).
Fuente del mapa: http://exploringafrica.matrix.msu.edu


















Un ejemplo fue el reino, más adelante imperio, de Ghana, el cual comienza a estructurarse antes del siglo IX (la tradición oral, nos lleva al periodo anterior al siglo IV d.C.). Este reino, al establecer contacto con la civilización árabe, por medio de intercambio comercial, en un principio, y luego por los misioneros islámicos, llevó a que su élite gobernante, se nutriera de conocimientos y aspectos tecnológicos procedentes del mundo árabe que ayudaron a la formación de un estado, con pretensiones expansionistas. En su cénit, en el siglo XI, según el geógrafo e historiador hispanóarabe Al-Bakri, la estructura imperial de Ghana podía movilizar 200,000 hombres al campo de batalla, cifra impresionante para esa época. Este impero comenzó a decaer con las incursiones militares de los almorávide, fundamentalistas islámicos del noroeste de África, los cuales llegaron a la zona, aproximadamente, para el año 1076. Luego de la caída de Ghana, surgieron los reinos e imperios de Malí (siglos XIII- XVI) y Shongai (siglos XV- XVI), ambos en lo que había sido el territorio ghanés.

Hacia el centro de la zona del Sahara, circundante al lago Chad, en el siglo VI, se inició el desarrollo de la llamada civilización Sai y el impero de Kanem (apróx. 700-1386). Luego de su disolución, varios reinos independientes se forman hasta la llegada de la fuerzas imperialistas europeas en el siglo XIX. Hacia el suroeste de Kanen, ocupando partes del actual territorio de Nigeria, Niger, Camerún y Chad, se estableció el reino o impero de Bornú (1380-1893), al igual que otros reinos sucumbió a los avances europeos.

Vista de murallas de la ciudadela del Gran Zimbawe desde
el interior de la ciudadela. Foto de Jan Derk (1997).

















Fuera de la influencia musulmana y excluyendo los diversos reinos o monarquías cristianas que se desarrollaron en Eritrea y Abisinia (hoy día Etiopía), las cuales se dieron entre los siglos XIII al XX, mucho más al sur, se dieron dos formaciones políticas poco conocidas: el reino de Mapungubwe (siglo XIII) y el del Gran Zimbawe (siglos XIII-XV), ambos en la región suroriental de África. Estos estados establecieron sus centros de poder en ciudades construidas alrededor de una fortaleza o ciudadela de piedra, la cual se ha conservado hasta nuestros días. Estas ciudadelas tenían murallas, que podían alcanzar, en el caso del Gran Zimbawe, los once metros de altura y una extensión que sobrepasaba los 250 metros. Su capacidad poblacional era de 200 a 300 residentes, que podía incluir a la élite gobernante y a los altos puestos militares. En el área externa a las murallas se desarrolló un gran centro comercial donde se intercambiaban productos provenientes de tierras tan lejanas como China. A la llegada de los portugueses a la zona, en el sigo XVI, las ciudadelas ya habían sido abandonadas.

El denominador común, en las formaciones político-territoriales que hemos presentados, fue el domino de rutas comerciales y de intercambio que propiciaron el enriquecimiento económico, tecnológico y de conocimiento de la élite gobernante de cada región, que para mantener su hegemonía formaron estructuras político-sociales avanzadas, a las que existían a su alrededor. Con la llegada de los europeos al sur del Sahara, la dinámica entre estos y los diversos reinos existentes, promovieron la creación de nuevas organizaciones políticas y sociales, destinadas a suplir una de las mayores necesidades del expansionismo europeo a partir del siglo XVI: la trata humana para fines económicos, en otras palabras, la esclavitud.

Algunas referencias de la historiografía caribeña sobre el tema africano

Alegría, Ricardo E.: Descubrimiento, conquista y colonización de Puerto Rico: 1493-1599 [1969], reimpresión, San Juan, Colección de Estudios Puertorriqueños, 1992.

Álvarez Nazario, Manuel: El elemento afronegroide en el español de Puerto Rico: Contribución al estudio del negro en América, 2da ed. revisada y aumentada, San Juan, Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1974.

Bachiller y Morales, Antonio: Los negros, Barcelona, Gorgas y Co., 1880.

Deive, Carlos E.: La esclavitud del negro en Santo Domingo, Santo Domingo, Museo del Hombre Dominicano, 1980, 2 tomos.

Díaz Soler, Luis M.: Historia de la esclavitud negra en Puerto Rico, 3ra ed., Río Piedras: Editorial Universitaria, 1970.

Larrazábal Blanco, Carlos: Los negros y la esclavitud en Santo Domingo, Santo Domingo, J.D. Postigo, 1967.

Moscoso, Francisco: “El alzamiento de los esclavos biohoes en puerto Rico, 1564-1569”, Revista del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, San Juan, núm. 9, 1989, págs. 85-94.

_____: “Formas de resistencia de los esclavos en Puerto Rico: Siglos XVI-XVIII”, América Negra, Pontificia Universidad Javerina, Bogotá, núm. 10, diciembre 1995, págs. 31-48.

Nieves Mejías,Mirta I.: Por la encendida calle antillana: las culturas étnicas de los africanos esclavizados que fueron traídos al Caribe durante el siglo XVI, San Juan, Taller Gráfico Puerto, 2010.

Sued Badillo, Jalil y Ángel López Cantos: Puerto Rico negro, Río Piedras, Editorial Cultural, 1986.

Sued Badillo, Jalil: “La primera rebelión de esclavos negros en Puerto Rico y en América”, Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, núm. 86, octubre-diciembre 1984, págs. 5-9.