lunes, 6 de julio de 2015

Fuentes sobre el simbolismo en el arte cristiano: Breve bibliografía anotada

Fuentes sobre el simbolismo en el arte cristiano:
Breve bibliografía anotada

Por Pablo L. Crespo Vargas




Cabral Pérez, Ignacio: Los símbolos cristianos, México, Trillas, 1995.

Ignacio Cabral, especialista y crítico del arte, presenta un estudio donde se analizan diversas obras pictóricas del arte cristiano. El autor muestra un análisis donde detalla las diversas características, los valores estéticos y los significados que se pretenden demostrar con las expresiones artísticas. Uno de los principales señalamientos de este autor es la importancia de las obras de arte como un testimonio a la historia de un pueblo. El libro tiene 332 páginas, está ampliamente ilustrado y consta de un glosario de términos eclesiásticos. Está dividida en tres partes y veintiún capítulos. La primera parte está dedicada a un análisis del cristianismo y sus orígenes, el imaginario y la simbología cristiana, el espacio sagrado y un estudio de la iconografía. La segunda parte es dedicada a la Divinidad (Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo) y una revisión hacia la figura de María, la madre de Jesucristo. La última parte presenta diversas representaciones artísticas de pasajes bíblicos, la historia de los santos y las Órdenes Militares. Se debe señalar que un gran número de las obras de arte reseñadas son de origen americano o están en museos de América.


Dillenberger, Jane: Style and Content in Christian Art, New York, Abingdon Press, 1965.

Obra de 240 páginas y unas 80 ilustraciones que nos presenta un análisis del estilo y contenido del arte cristiano a través de la historia del cristianismo. La autora, una especialista en arte cristiano y curadora de museo, nos describe las distintas características de este arte. Entre los planteamientos de la autora está el indicar que las grandes obras artísticas son reflejo de la experiencia religiosa del artista. El modo de escribir de Dillenberg es muy casual y en ninguna medida técnico, lo que lleva a que su obra pueda ser leída por un público diverso y de poco conocimiento en el arte. Dillenberger enfatiza el arte cristiano europeo, sin embargo, esto no impide que Style and Content in Christian Art pueda ser utilizada como referencia para el análisis del arte en América ya que describe diversos estilos que son reflejados en manifestaciones religiosas ocurridas en el Nuevo Mundo. 


Dillenberger, Jane: Secular art with Sacred Themes, New York, Abingdon Press, 1969.

Trabajo de 143 páginas y 54 ilustraciones que analiza principalmente el arte religiosos del siglo XX, hasta la década de los 60. Debemos señalar que algunas de las comparaciones que se presentan están precedidas por descripciones de arte religioso procedentes del siglo XVII, XVIII y XIX. La obra lleva al estudioso del tema para poder establecer ciertos criterios sobre arte que pueden ser utilizados para el análisis histórico del arte religioso. Aunque su enfoque es el arte europeo muestra algunas características presentadas en la arquitectura religiosa en Norteamérica.


Duchet-Suchaux, Gastón y Michel Pastoureau: Guía iconográfica de la Biblia y los Santos, Madrid, Alianza Editorial, 2001.

La Guía iconográfica de la Biblia y los Santos es una fuente de importantísimo valor en el estudio del arte y la simbología cristiana. La obra está hecha en un formato de entradas puestas en orden alfabético (estilo enciclopédico). Consta de 413 páginas y un sinnúmero de ilustraciones, tanto en blanco y negro como a color. Todas las entradas están divididas en dos apartados. Las que tratan sobre los Santos se dividen en vida y leyenda, y su representación dentro del arte. Las entradas de personajes bíblicos están divididas en tradición y en representación artística. En ambos casos se hace una descripción de diversos modelos artísticos con los cuales el personaje ha sido caracterizado. La obra tiene la importancia de servir de referencia invaluable en el análisis de las representaciones artísticas en América ya que presenta un trasfondo general del simbolismo de cada uno de estos personajes.


Grabar, André: Christian Iconography: A Study of Its Origins, Princeton, Princeton University Press, 1968.

Esta obra de 174 páginas y 341 ilustraciones es otro buen ejemplo de cómo el arte cristiano puede ser utilizado para el análisis histórico de un pueblo, una cultura o un grupo poblacional. En el sentido del estudio del arte cristiano en América, la obra serviría de referencia, a la vez que sería un buen punto de inicio para observar un modelo a seguir. De hecho, la parte dos del libro le dedica un apartado a la escena histórica y cómo esta es una interpretación del pensamiento social y eclesiástico de la época.


Jameson, Anna: Sacred and Legendary Art [1848], 2 vols., New York, AMS Press, 1970
Anne Jameson (1794-1860), escritora y crítica del arte, publicó esta obra de dos volúmenes en el 1848. En ella trabaja el tema de la simbología tanto en el arte cristiano como en el desarrollo de leyendas e historias relacionados con los santos y los personajes bíblicos del Nuevo Testamento. El primer volumen tiene 394 páginas y 98 ilustraciones. En él, la autora analiza el arte dedicado a los ángeles, arcángeles, los doce apóstoles, los doctores de la Iglesia (cuatro padres latinos y cinco padres griegos) y algunos otros personajes bíblicos del Nuevo Testamento. El segundo volumen consta de 424 páginas y 89 ilustraciones. En él se trabaja una serie de santos, los mártires (divididos en latinos, romanos, tuscanos, lombardos, españoles y franceses), los primeros obispos de Roma, los santos ermitaños y los santos que combatieron en defensa del cristianismo. La autora tiende a ser detallista en sus descripciones y presenta análisis comparativo de las distintas manifestaciones artísticas estudiadas. En esencia, esta obra debe ser consultada como referencia básica al estudio del arte cristiano y su simbología.


Male, Emile: The Religious Art: From the Twelfth to the Eighteenth Century, Princeton,
Princeton University Press, 1982.

Esta obra de 208 páginas y treinta y tres ilustraciones nos va reseñando la evolución de la expresión artística religiosa en un trayecto que comienza en el siglo XII y termina en el siglo XVIII. La autora pretende presentarnos los distintos cambios ocurridos en las manifestaciones artísticas de este periodo. Da énfasis en los significados de la simbología utilizada por los artistas de estos periodos. Aunque se concentra en el arte europeo, su escrito puede ser utilizada de referencia al análisis de las obras artísticas desarrolladas en el periodo de la colonización en las Indias. Uno de los puntos que Male enfatiza es el uso del arte para la interpretación de la historia de la Iglesia. 


Morgan, David: Protestants and Pictures; Religion, Visual Culture and the Age of American Mass Production, New York, Oxford University Press, 1999.

Esta obra de 432 páginas y 148 ilustraciones busca presentar una imagen del arte visual protestante durante los siglos XIX y XX. Entre los aspectos que se discuten está el uso de imágenes y su relación con la cultura política del protestantismo, el comercio y las innovaciones culturales como la producción literaria en masa. La obra consta de cuatro partes y nueve capítulos. En ellos se ven diversas denominaciones tales como los evangelistas y los adventistas.


Morgan, David y Sally M. Promey: The Visual Culture of American Religions, Berkeley, CA, University of California Press, 2001.

Esta colección de catorce ensayos busca presentar una imagen visual de lo que se considera la religiosidad popular en los Estados Unidos. Los estudiosos que aportaron con sus ensayos buscan demostrar como el arte religiosos ha sido importante en el desarrollo de diversas creencias cristianas en suelo norteamericano. Los tres temas principales discutidos sobre la expresión artística religiosa son su efecto en la identidad pública, en la formación de un significado religioso y en el desarrollo de la modernidad. Cronológicamente hablando, la obra discute la religiosidad estadounidense desde principios del siglo XIX hasta finales del siglo XX. El libro tiene 404 páginas y está lleno de ilustraciones que sirven de referencia y de ejemplos de la discusión de los autores.


Plazaola Artola, Juan: Historia del arte cristiano, 2da ed., Madrid, Biblioteca de Autores
Cristianos, 2001.

El jesuita Juan Plazaola Artola (nacido en 1919), especialista en arte cristiano, presenta una obra donde trata de manera general las distintas características y medios artísticos que se han utilizado para representar el cristianismo mediante distintas formas y géneros de arte, entre ellas incluye la arquitectura. El libro tiene 348 páginas y un mínimo de ilustraciones que ayudan al lector a poder entender las distintas manifestaciones artísticas desarrolladas desde principios de la cristiandad hasta finales del siglo XX. Aunque enfatiza el arte europeo, le dedica algunos apartados al barroco y rococó en Iberoamérica y a la arquitectura moderna (post Segunda Guerra Mundial) en Norteamérica y en Iberoamérica.


Ritter, Richard H.: The Art of the Church, Boston, Pilgrim Press, 1947.

Esta obra va dirigida a presentar diversas características artísticas predominantes en distintas iglesias cristianas. El fin del autor es comparar manifestaciones artísticas en varias denominaciones, tales como: la Iglesia ortodoxa, la presbiteriana, la metodista y la bautista entre otros. Entre los subtemas que trata están la configuración interna de los templos, los distintos modelos de mobiliario utilizados, etc. En el aspecto histórico, el autor realiza una descripción de cómo la construcción de los templos ha evolucionado en los Estados Unidos. Otros temas tocados por Ritter son: la música, las danzas, los actos teatrales, la escultura, la pintura y el desarrollo de una literatura religiosa (refiriéndose a las biblias, los himnarios y otra documentación presentada como parte de la propaganda del mensaje misionero. Se debe destacar que en el último capítulo, el autor se lo dedica a presentar las diversas características y cualidades que deben tener los artistas que se dedican al arte religiosos. La obra consta de 146 páginas y 50 ilustraciones.



martes, 30 de junio de 2015

Una historia anarquista, no una historia del anarquismo

Una historia anarquista, no una historia del anarquismo: Algunas ideas sobre cómo anarquizar el pensamiento histórico e ir en contra de La Historia

Para Akelarre
Jorell A. Meléndez-Badillo[1]


Lo que sigue son algunas ideas sobre cómo pensar la(s) historia(s) de otra manera. El nombre de pensamientos surge como un rechazo a la noción de tesis la cual se nutre de la autoridad de aquel que las dicta. Los pensamientos que siguen no pretenden armar un cuerpo teórico complejo, ser una guía o presentar alguna novedad, sino más bien exponer algunas ideas que traigo conmigo y llevo digiriendo hace un tiempo. Vale la pena decir que no pretenden ser ideas completadas sino que, como todo pensamiento, son un trabajo en proceso.

(1) En su obra, Against Method, Paul Feyerabend apuntó hacia una (des)organización epistemológica para poder desarrollar nuevos saberes y conocimientos. Creo que es partiendo de tal noción que se podría organizar un pensamiento histórico que rechace el positivismo aún existente. La historia como disciplina se institucionalizó de manera dialógica con otros saberes que fueron legitimados por el racionalismo científico europeo hacia la segunda mitad del siglo XIX.

A la par con el proyecto de modernidad europea que intentará imponerse hegemónicamente a través del globo como referente único a la “ilustración” del ser humano, la historia ancló su validez social como una de las justificaciones científicas de tal expansión. Es precisamente ese andamiaje científico lo que debe, a mi entender, ser desarticulado para crear otro tipo de historia.

(2) A finales del siglo XIX, la historia se consolidó como disciplina dentro de entornos académicos. Los espacios de educación superior eran, y siguen siendo, regidos por estructuras de poder jerárquicas que excluyeron todo lo que no se produjera dentro de ellos. Es por tal razón que un grupo de eruditos, por ejemplo, pudo dejar fuera de las narrativas históricas a culturas, civilizaciones, saberes e ideas por no ser compatibles con el proyecto de modernidad europeo.

Edward Hallet Carr, en su obra ¿Qué es la historia?, individualizó la génesis de la historia resumiéndola como todo aquello que es documentado por el/la historiador/a. Me parece entonces que el pensamiento histórico anárquico no debería limitarse a los saberes producidos dentro de la academia sino fomentar un diálogo transhistórico con comunidades epistemológicas que han existido y existen fuera de la torre de marfil. Esto, a su vez, promueve una pluralización de interpretaciones y contradicciones que problematizarían no solamente la historia sino nuestra percepción de las relaciones sociales en las cuales estamos sumergidos.

(3) La historia como saber se consolida de manera dialógica con otras disciplinas que partían del racionamiento científico de la época mientras que simultáneamente las excluía. Es decir, se crearon barreras disciplinarias que compartamentalizaron el saber académico para que éstas pudiesen legitimarse simbióticamente. Para comenzar a sacudir los pilares científicos de la historia creo necesario un acercamiento que transgreda los cimientos de estas disciplinas—como la antropología, ciencias políticas, sociología, psicología, entre otras— a través de un diálogo trans- e inter-disciplinario.

(4) De igual manera, como apuntó Michel-Rolph Trouillot en Silencing the Past, la historia sigue regida por una concepción teleológica del tiempo bajo la ecuación linear de “pasado-presente-futuro”. Esto persiste aún cuando varios pensadores han notado, el tiempo tal y como lo conocemos hoy en día es una construcción social que no data más allá de la revolución industrial. El pasado entonces se construye desde la inmediatez del presente y la capacidad del/la historiador/a de crear narrativas, cuentos o mitos. Aun así, como afirma Robert Darnton, debemos sacudir cualquier noción de familiaridad con aquellos que vivieron en el pasado pues estaban sumergidos en imaginarios sociales muy diferentes al nuestro. Una vez reconocido esto, una historia anárquica debería aspirar a entablar conversaciones transhistóricas con sujetos históricos del pasado desde el presente.

(5) Un acercamiento anárquico debe reconocer la idea de diferencia. Es decir, las categorías como clase, grupos o capas sociales, civilizaciones y naciones, entre otros, promueven una noción estática de igualdad entre sus miembros. En cambio, estas formas organizativas de personas, aparte de ser impuestas por lxs historiadorxs—y no necesariamente ser representativas de las realidades de tales sujetos históricos—ignoran las relaciones jerárquicas y de poder que coexisten dentro de ellas. En el estudio de la historia obrera en Puerto Rico, por ejemplo, el hecho de ser parte de la clase trabajadora a principios del siglo XX no impedía la creación de jerarquías entre obreros diestros y no diestros, líderes y el obrero común, lo masculino sobre lo femenino, la heterosexualidad sobre lo homosexualidad, lo blanco sobre lo negro, entre otras.

(6) Hacer historia no debe depender de su utilidad en el presente. Es decir, aunque la historia se ha utilizado para forjar mitos nacionales, la idea de la nación en sí misma, historias del procerato y demás, el conocer/crear el pasado puede partir de la mera curiosidad intelectual del/a investigador/a. La noción utilitaria de la historia va de la mano con sus orígenes cientificistas.

(7) No hay tal cosa como la objetividad del investigador/a pues, en palabras de Joan W. Scott, toda historia es política. Y aunque, como mencionamos anteriormente, la historia no debe depender de su utilidad, sí puede ser utilizada como un arma. Por ejemplo, el sistema de producción capitalista junto a las relaciones sociales y simbólicas que reproduce puede ser remontado a un momento y espacio histórico específico. Por ende, la historización de cómo se ha desarrollado puede ayudar a desarticular la percepción del capitalismo como un sistema holístico junto con su aparente totalidad, lo cual abre el paso a pensar otras alternativas.

(8) De la misma manera que se reconoce la disciplina de la historia como un producto de la modernidad europea que silenció e intento borrar saberes y epistemologías alternas, una historia anárquica debe subvertir tal acción e intentar aprender desde la otredad. Como historiador de Puerto Rico y el Caribe, intento reconocer que las ideas que algunos individuos desarrollaron en tal región geográfica, aún cuando fueron importando ideas de Europa, fueron resignificadas en el Caribe para darle sentido a sus realidades. En palabras de Jane Anna Gordon, estas ideas fueron criollizadas. Esto, a su vez, también debe reconocer que tal región contiene sus propios saberes y conocimientos que han sido desarrollados desde la exclusión y la otredad.

(9) El silencio puede, entonces, convertirse en una categoría de análisis en sí mismo. María Josefina Saldaña-Portillo argumenta que el silencio es donde la alteridad y la universalidad convergen. La dificultad está en encontrar tales silencios. Una vez encontrados, historizar el silencio podría darnos la oportunidad de explorar lo inimaginable y probar los límites de nuestra imaginación histórica.

(10) Una historia anárquica debe aspirar a pensar lo impensable. Aunque las estrategias pueden variar, creo que sería efectivo intentar repensar las categorías que utilizamos, incluyendo, por ejemplo, el término historia y anarquía. El lenguaje y las categorías que utilizamos pueden limitar nuestra capacidad de repensar situaciones, ideas o símbolos. Entonces, una historia anárquica debe cuestionar precisamente su raison d’être comenzando por el significado de las categorías que le dan vida.   

Nota: Debido a la naturaleza informal de este escrito, la manera en que fue pensado y arriesgándome a no ser lo suficiente científicamente riguroso, no se han incluido notas con las citas mencionadas en el texto. Aun así, para facilitar al lector cualquier revisión de lxs autorxs citadxs, aquí las obras mencionadas en el texto:

Carr, Edward Hallet. ¿Qué es la historia? Barcelona: Editorial Ariel, 2001.

Darton, Robert. The Great Cat Massacre and Other Episodes in French Cultural History. Nueva York: Vintage Books, 1984.

Feyerabend, Paul. Against Method: Outline of an Anarchist Theory of Knowledge. 4ta ed. Londres y Nueva York: Verso Books, 2010.

Gordon, Jane Anna. Creolizing Political Theory: Reading Rousseau Through Fanon. Nueva York: Fordham University Press, 2014.

Saldaña-Portillo, María Josefina. The Revolutionary Imagination in the Americas and the Age of Development. Durham y Londres: Duke University Press, 2003.

Scott, Joan W. Gender and the Politics of History. Edición revisada. Nueva York: Columbia University Press, 1999.

Trouillot, Michel-Rolph. Silencing the Past: Power and the Production of History. Boston: Beacon Press, 1995.






[1] Meléndez-Badillo es el autor de Voces libertarias: Los orígenes del anarquismo en Puerto Rico (3ra ed. Lajas: Editorial Akelarre y el Centro de Estudios e Investigación del Sur Oeste de Puerto Rico, 2015) y co-editor, junto a Nathan Jun, de Without Borders or Limits: An Interdisciplinary Approach to Anarchist Studies (Cambridge: Cambridge Scholars Publishing, 2013). Ha presentado sobre el tema del anarquismo en Puerto Rico, Estados Unidos, Canadá y Europa. Sus trabajos han sido publicados en Caribbean Studies Journal, Latin American Perspectives, Theory in Action: The Journal of the Transformative Studies Institute y Kalathos: Revista Transdisciplinaria, como en periódicos y páginas de web. Actualmente se encuentra cursando sus estudios doctorales en la Universidad de Connecticut. Su página web: www.jorellmelendezbadillo.com. 

martes, 9 de junio de 2015

Prólogo a Voces Libertarias

Prólogo a la tercera edición de Voces libertarias
Por Juan José Baldrich

Para adquirir pulse en esta línea.
Después de un intenso conflicto sindical con la Federación Regional de los Trabajadores, iniciado en 1899, la Federación Libre de Trabajadores (FLT) se consolidó para 1905, junto con el Partido Socialista fundado en 1915, en el sector dominante del movimiento obrero durante las décadas subsiguientes.[1]

Las uniones por oficio, con sus fuertes reivindicaciones económicas, se convirtieron en el modelo dominante de organización sindical sin callar totalmente otras tendencias ideológicas dentro de la clase obrera.[2] En este sentido, Voces libertarias hace bien al apuntar que el "anarquismo no fue un ideal hegemónico" y "no podemos hablar de órganos sindicales dirigidos por individuos adheridos a dicho ideario". No obstante, el movimiento libertario contaba con un "grupo limitado de individuos dentro de la ascendente clase obrera" aglutinada en la Federación Libre de Trabajadores y el Partido Socialista.

Así pues, tanto los dirigentes del partido como los del sindicato privilegiaban unas corrientes mientras subordinaban otras. Las vidas de muchos obreros recogen esas mismas tendencias. De hecho, poca gente mantiene una trayectoria ideológica inalterada a lo largo de sus vidas. La mayor parte se mueve entre visiones del mundo diferentes pero que generalmente guardan afinidades. De este modo, Ramón Romero Rosa ocupó un destacado lugar, en los albores del movimiento obrero, en calidad de miembro fundador de la Federación Regional en 1898 y de la FLT en 1899. Poco después, en 1904, se convirtió en delegado a la Cámara por la Unión de Puerto Rico, volviendo a ser reelecto en el 1906 a pesar de que el acuerdo entre el brazo político de la FLT y los unionistas se había disuelto.[3]

El prolongado compromiso de Emiliano Ramos Santiago con la causa obrera y el rastro histórico que dejó sirve para examinar la hegemonía del binomio FLT y Partido sobre las corrientes anarquistas subyacentes que Voces Libertarias documenta. Ramos, nació en 1875 y murió en 1935, en Cayey.[4] Ya para 1898, era algo más que soldado de línea en el incipiente movimiento obrero. Las autoridades lo arrestaron en compañía de Santiago Iglesias y otros después de haberse unido a la Federación Regional y pasado a constituir parte del grupo editorial de Ensayo Obrero.[5]

Su rastro documental durante la primera década del siglo XX es escaso. Para 1912, Ramos, ahora residente de Nueva York, se desempeñaba como un tabaquero que asumió el liderato de las gestiones para lograr que la Cigar Makers International Union reconociera una unión con matrícula de hispanohablantes. Después de varias reuniones, el grupo convocado desistió de los esfuerzos.[6] Durante esos años se unió, con otros tabaqueros como Ventura Mijón, al grupo anarquista que publicaba Cultura Proletaria bajo de dirección de Pedro Esteve y a la muerte de éste con su sucesor, Marcelino García.[7] La experiencia de Ramos sostiene el argumento de Voces libertarias que examina como los tabaqueros se constituyeron en cantera para las corrientes anarquistas.

El triunfo de la Revolución Bolchevique en 1917 tuvo un impacto extraordinario en los grupos socialistas. Ramos, ya de regreso a Puerto Rico, participa del aura que irradia la revolución cuando, en 1919, en unión con Antonio Palau y José M. Alicea, se convierte en portavoz del Grupo Soviet de Bayamón. Poco después, éstos se constituyeron en participantes activos del nuevo periódico El Comunista para promover el Comunismo Anarquista adelantando los principios de fraternidad y armonía.[8] No obstante, un artículo del periódico, consciente de proximidad de Ramos a posturas anarquistas, lo embroma para que discuta con el cerebro de Eliseo Reclus.[9]

Cónsono con la línea editorial de la publicación, ofreció en Cayey, una conferencia, junto Luis Barrera, en la que denunció la pena de muerte que sufrió el libertario Francisco Ferrer y Guardia y, a su vez, defendió el comunismo.[10] Manteniendo su línea de pensamiento anarquista, durante 1922 y 1923 realizó colectas en Cayey para sufragar el fondo de defensa de Nicolo Sacco y Barolomeo Vanzetti.[11]

Los ideales políticos también marcaron su vida íntima. Emiliano, quien era conocido por su firme defensa del amor libre como otros tantos anarquistas, inició una relación de esta naturaleza con María López que se prolongó hasta su muerte.[12] Fruto de esa relación, nacieron tres hijos.

La hija mayor nació aproximadamente en 1920 y llevó el nombre de Armonía para destacar como el anarquismo, en la ausencia del Estado, era capaz de lograr el fin homónimo a través de acuerdos constituidos en total libertad entre personas y grupos sociales.[13] Liberto, nacido más o menos un año después, recibió su nombre para que recordara la libertad que habían ganado sus ancestros, una vez esclavos.[14] Finalmente Palmira, quién nació para 1927, se llamó así en memoria de la ciudad del mismo nombre en Siria cuyos habitantes se sublevaron contra los romanos en 270 d.n.e. La ciudad adquirió un carácter legendario entre anarquistas y socialistas como símbolo de la libertad.[15]

Si bien la intimidad del núcleo familiar le permitió a Ramos vivir sus ideales de manera clara, el entorno obrero en donde se desenvolvía, como señala Voces libertarias, era, en el mejor de los casos, tolerante de sus posturas anarquistas. Su pluma mantuvo, durante años, la relación con Cultura Proletaria que le publicó una temprana denuncia, muy vigorosa, del gobierno cubano que presidió Gerardo Machado (1924-1933). El artículo, de un marcado carácter clasista, criticaba a Machado por encontrarse "...aplastando a los trabajadores, obligándolos a permanecer doblados sobre el yunque, produciendo para los señores de la Banca y el patronato industrial".[16]

Consciente de la base frágil del anarquismo local, recurrió a medios más alejados de la clase obrera, para también delatar el gobierno de Machado. Una de estas intervenciones reduce la argumentación clasista dando mayor énfasis a la pérdida de las libertades individuales y los derechos ciudadanos para mantener el tono con la línea editorial de la publicación. A modo de ejemplo, Ramos señaló que el machadato termina por agarrotar las libertades ciudadanas cuando encarcela sin formación de proceso ni causa.[17]

Paralelamente con estos escritos, Ramos se fue integrando a la vida política de Cayey desde la tribuna de la política local. Su anarquismo ya no interactuó con los bolcheviques pero sí con el Partido Socialista. Así pues, compartió la tribuna del Primero de Mayo de 1926 con Demetrio Guzmán. En el 1928, se volvió a dirigir a los asistentes del Primero con Guzmán y Luis Barrera.[18]

Voces libertarias señala consistentemente que los tabaqueros constituyeron una de las bases más importantes que nutrieron las corrientes socialistas y anarquistas. No obstante, en la medida en que los innumerables chinchales y las grandes fábricas del Trust del tabaco fueron cerrando por la mecanización de la manufactura de cigarros y por la creciente predilección por el cigarrillo a costa del cigarro, los tabaqueros fueron desapareciendo, privando la rica tradición socialista y libertaria de una de sus bases más importantes.[19]

De igual manera que Bernardo Vega sufrió el cambio en Nueva York, Emiliano, de manera muy distinta, lo vivió en Cayey. Poco a poco fue convirtiéndose en rentista con casas en la barriada de Coquí, en los barrios de Toíta y Matón Arriba, en las calles principales de Lucía Vázquez y Núñez Romeu, y finalmente una casa en la calle Salvador Brau del vecindario de clase media llamado Ensanche Mendoza. Se convirtió, además, en un pequeño empresario con una panadería en la Calle de la Palma y, también, una ferretería en la barriada de San Thomas. Al año de su muerte, el Departamento de Hacienda valoró sus propiedades en $8,700, excluyendo la panadería.[20]

Los cambios en sus condiciones de vida lo transformaron de tabaquero a un pequeño capitalista. Su movilidad ascendente no puede interpretarse exclusivamente en términos de su acceso, para usar a Max Weber, a una capacidad para la adquisición de bienes duraderos de consumo, a la capacidad para el ahorro sino que también implicó un cambio en sus relaciones sociales, en particular, con sus panaderos y dependientes de ferretería.[21] Estas relaciones sociales podían dar pie al conflicto que, en efecto, afloró de manera pública en la huelga simultánea "en solicitud de un aumento de salario" en cuatro de las panaderías de Cayey, la suya incluida.[22]

Con la virtual desaparición de los tabaqueros, Voces libertarias puntualiza que la articulación del discurso anarquista pasó a otras manos para tratarse en otros trabajos e investigaciones. El libro, en su epílogo, sugiere algunas de ellas. En fin, este volumen es uno de los escasos trabajos, con una excelente investigación basada en fuentes primarias, que examina las corrientes anarquistas dentro de la clase obrera.






[1].  Félix Córdova Iturregui, Ante la frontera del infierno: El impacto social de las huelgas azucareras y portuarias de 1905 (San Juan: Huracán, 2007), 148-149. Ángel G. Quintero Rivera, "El Partido Socialista y la lucha política triangular de las primeras décadas bajo la dominación norteamericana," Revista de Ciencias Sociales 19, núm. 1 (1975): 55 en http://rcsdigital.homestead.com/XIX‑1‑1975.html 
[2].  Ángel G. Quintero Rivera, "La clase obrera y el proceso político de Puerto Rico," Revista de Ciencias Sociales 20, núm. 1 (1976): 17-19 en http://rcsdigital.homestead.com/XX‑1.html
[3].  Gervasio L. García, Historia crítica, historia sin coartadas (Río Piedras: Huracán, 1985), 77. Bolívar Pagán, Historia de los partidos políticos puertorriqueños (1898-1956), vol. 1 (San Juan: s.e., 1972), 118, 124.
[4].  Tulio Alvelo, "Emiliano Ramos Santiago (1875-1935)," Colección de Liberto Ramos López.
[5].  Kirwin R. Shaffer, Black flag Boricuas: Anarchism, antiauthoritarianism, and the left in Puerto Rico, 1897-1921 (Urbana: University of Illinois Press, 2013), 34.
[6].  Bernardo Vega, Memorias de Bernardo Vega, 3 ed. rev. editado por César Andreu Iglesias. (Río Piedras: Huracán, 1984), 123.
[7].  Vega, Memorias de Bernardo Vega, 32. Paul Avrich, Anarchist voices: An oral history of anarchism in America (Princeton: Princeton University Press, 1995), 390.
[8].  Anivecto Alpino, ")Porqué somos comunistas?," El Comunista, 28 de agosto de 1920, 2.
[9].  Anivecto Alpino, "Bromeando con algunos liders (sic) del movimiento obrero en Pto-Rico," El Comunista, 10 de julio de 1920, 2.
[10].  Juan C. Velázquez, "Conferencia anarquista", Archivo General de Puerto Rico (AGPR), Policía, Novedades, Cayey, 12 de octubre de 1920, 4-5. Un consejo de guerra encontró a Ferrer culpable por haber instigado, en 1909, unos acontecimientos violentos en Cataluña. La ejecución del pedagogo anarquista desató una ola de protestas en Europa y las Américas. Vea Avrich, Anarchist voices, 191.
[11].  Sacco-Vanzetti Defense Committee, Financial report from the date of organization, May 5, 1920, to July 31, 1925 Boston: Century Press, 1925), 48, 50, 71. Los tribunales de Massachusetts sentenciaron a muerte a Sacco y Vanzetti por robo y asesinato cometidos en 1920. Después de múltiples apelaciones, los dos anarquistas sufrieron la pena impuesta no si antes haber levantado una marea de indignación. Vea Avrich, Anarchist voices, 87-88.
[12].  Eileen J. Suárez Findlay, Imposing decency: The politics of sexuality and race in Puerto Rico, 1870-1920 (Durham: Duke University Press, 1999), 151-152.
[13]Voces libertarias destaca la importancia de este principio. Para la centralidad del concepto vea Peter Kropotkin, "Anarchism," en The Encyclopaedia Britannica, 1910 en https://www.marxists.org/reference/archive/kropotkin‑peter/1910/britannica.htm
[14].  Liberto Ramos, entrevista del autor, Cayey, 12 de agosto de 1989. Las fechas de nacimiento son estimados a partir de U.S. Bureau of the Census, "Special Census of Puerto Rico," Municipalidad de Cayey, "Social and Population Schedule", 1935, distrito 1, pág. 6, líneas 13-15.
[15].  Jerome R. Mintz, The anarchists of Casas Viejas (Bloomington: Indiana University Press, 2004), 14. 
[16].  Emiliano Ramos, "De Puerto Rico," Cultura Proletaria, 18 de febrero de 1928, 3.
[17].  Emiliano Ramos, APor cuenta agena@ (sic), La Linterna, s.f. de 1928, 11. Este artículo polemiza con un artículo previo de la revista y critica a los dirigentes de la misma. En una nota, el director añadió, irritado, que “Si bien la forma un tanto agresiva y poco cortés utilizada por el firmante del trabajo precedente nos autorizaba a negarle hospitalidad en nuestras columnas, hemos querido probarle la imparcialidad e independencia de carácter de La Linterna”.
[18]. "Mitin socialista," AGPR, Policía, Novedades, Cayey, 2 de mayo de 1926, 280. "Meeting obrero," 1 de mayo de 1928, AGPR, Policía, Novedades, Cayey, 1 de mayo de 1928, 93.
[19].  Juan José Baldrich, "El género y la descomposición del oficio de tabaquero en Puerto Rico, 1899J1934," en Cayey: Miradas históricas, perspectivas contemporáneas, editado por Isar Godreau and Vionex Marti (Cayey: Instituto de Investigaciones Interdisciplinarias, 2009), 12-42.
[20].  Reparto de Contribuciones, AGPR, Departamento de Hacienda, Negociado de Contribuciones sobre la Propiedad, Cayey, 1936, recibos 1771-1779.
[21].  Max Weber, Economy and society editado por Claus Roth, Guenther y Wittich, vol. 1 (Berkeley: University of California Press, 1978), 303-304.
[22].  "Huelga en cuatro panaderías," AGPR, Policía, Novedades, Cayey, 2 de agosto de 1932, 63. 

domingo, 7 de junio de 2015

La Edad Media: Un breve relato

La Edad Media: Un breve relato
Por Adaliz N. Cruz Mena

Nota del editor: La joven estudiante de Historia, Adaliz N. Cruz Mena, es la autora invitada de esta entrada. Nos deleita con un relato breve y general sobre el periodo conocido como la Edad Media. La joven es estudiante en la Universidad Interamericana, Recinto de San Germán de los programas de Educación y Humanidades.

El Bajo Imperio Romano

Paz Romana (27 a.C.-192 d.C.): Inicia con la muerte de Julio César. Se introdujo el “Segundo Triunvirato” con Marco Antonio, Octavio y Lépido como gobernantes. Octavio recibe el título de Augusto tras derrotar a Lépido y a Marco Antonio. Su gobierno fue llamado el principado en el cual restituyó el gobierno del Estado al Senado y al pueblo de Roma. El gobierno de Augusto fue bastante próspero aún con gobernantes decadentes. Fue una época de arte con estatuas erigidas como “Augusto de Prima Porta” y literatura como la “Eneida” de Virgilio. Con la muerte de Augusto surgieron importantes problemas de sucesión y gobernancia. Se debe añadir los problemas demográficos que surgieron eventualmente. Para mantener al pueblo contento y leal se utilizaban los juegos. Estos consistían en carreras de carruajes, cacerías y luchas de gladiadores.

Surgen las monarquías militares con el asesinato del hijo de Marco Aurelio, Cómodo, en el año 192. Septimio Severo (193-211) fue quien lo estableció, incrementando el tamaño del ejercitó y aumentando el salario de los soldados, pero esto también le trajo problemas ya que se le hizo difícil mantener leal a un tan vasto ejército. A esto hay que sumarle la crisis económica que dio paso a la inflación; la peste que llegó desde China por la ruta de la seda, aumentando la mortandad romana. La crisis poblacional llevó a la contratación de mercenarios “bárbaros” que llenaron las filas del ejército.

Diocleciano: establece reformas que evitaron la caída de Roma en ese momento. Estableció la “Tetrarquía” o gobierno compartido entre cuatro.

Por otro lado, Constantino traslada la capital de Roma a Bizancio (Constantinopla) en 330. También promulgó el Edicto de Milán que decretó tolerancia religiosa a todas las religiones del imperio. Apoyó al cristianismo y restituyó las iglesias cristianas y Jerusalén como centro religioso.

Dentro del imperio Romano, en cuanto a la vida religiosa, se da el estoicismo, el platonismo, el neoplatonismo, el culto a Dionisio e Isis. Dentro del Judaísmo se da los movimientos de los saduceos, los fariseos, los zelotas y los esenios. Para principio de la nueva era surge el movimiento de Jesús de Nazaret, que posteriormente se convierte en el cristianismo, siendo Pablo de Tarso su mayor exponente. El cristianismo se convierte en la nueva religión de Roma. Teodosio I prohibió la práctica de cultos paganos. Diocleciano organizó la iglesia.

Europa en 450 d.C. (mapa utilizado con GNU Free Documentation License, bajado de wikipedia.org)
Bizancio

Teodosio construye una muralla alrededor de Constantinopla para protegerla de los ataques visigodos. Se destaca el gobierno de Justiniano y Teodora, ambos de cuna humilde. Ocurre la sedición de Nika, donde dos facciones se unieron para deponer a Justiniano. Justo cuando éste iba a rendirse, su esposa (Teodora) insistió que confrontara la revuelta. Éste le obedeció y el ejército de Justiniano detuvo cruelmente la revuelta con aproximadamente 30,000 muertos. Durante ésta revuelta muchas partes de Constantinopla se quemaron, razón por la cual Justiniano y Teodora se dieron la tarea de reconstruir toda la ciudad. La codificación legal del derecho romano se da bajo Justiniano, quien organizó e interpretó las Doce Tablas del derecho romano, tópico de mucha confusión y contradicción, en cincuenta libros llamados el “Cuerpo de Derecho Civil”, c. 533. Justiniano reconquistó territorios en el occidente como África del Norte e Italia y mantuvo a Constantinopla como centro económico. Allí se producía telas costosas, joyas, cristalería y artículos de marfil, se estableció el monopolio sobre la producción de seda, la industria del tinte púrpura y se popularizo el puesto que mantenían los eunucos en las cortes.

Ejército Bizantino: Tenían a su cargo el cuidado de las provincias, era disciplinado, bien pagado y completamente armado. Consistía en un cuerpo de Caballería, que llevaban armadura de malla, lanzas, espadas, arco y flecha; un cuerpo de infantería, que era acompañados por esclavos e ingenieros; a estos se le sumaba el cuerpo médico y la armada naval con su famoso “fuego griego”. En cuanto a la diplomacia bizantina, en ella se utilizaban espías, mentiras y dinero para debilitar a los enemigos.

Algunos puntos de interés sobre el imperio oriental son: su separación de occidente, uso del idioma griego en lugar del latín y la eventual división con la iglesia en Roma. Recordemos que el emperador Marciano había convocado el Concilio de Calcedonia (451) para resolver interrogantes religiosas, no obstante en 1054, la iglesia Cristiana se dividió en dos ramas, la iglesia católica occidental (Romana) y la iglesia ortodoxa oriental (Griega). La iglesia ortodoxa rechazó la idea de supremacía papal. En cuanto a la conversión de los eslavos y rusos, el alfabeto cirílico, por Cirilo y Metodio, ayudaron al desarrollo del cristianismo en los estados analfabetas.

La civilización islámica

Mahoma (570-632): Profeta que fundó la religión del Islam, fue criado en la ciudad comercial de la “La Meca”, donde cristianos, judíos y árabes paganos interactuaban e intercambiaban ideas. A los cuarenta años empezó a tener visiones, las cuales escribía. Estos escritos fueron recopiladas post-mortem y tituladas como el Corán. Mahoma creía en Alá (Dios) y en cinco profetas: Adán, Noé, Abraham, Moisés y Jesús. Los seguidores del Islam se conocen como musulmanes. El Islam significa “someterse a la fe”. Es una religión estrictamente monoteísta y no acepta la Trinidad cristiana. El musulmán profesa los Cinco Pilares de la Fe: profesión de fe, oración (cinco veces al día), limosna, ayuno (durante el mes de Ramadán), peregrinación. Todo musulmán debe hacer un viaje, o Hajj, una vez en su vida a La Meca. En el 622 Mahoma y sus pocos seguidores huyeron de la Meca a otra ciudad llamada la Medina. Esta huida marca el comienzo del año musulmán y se conoce como la hégira.

El Islam era una religión intolerante hacia los paganos, pero tolerante hacia los judíos y cristianos, a los cuales llamaban “gente del Libro” porque compartían las mismas escrituras y creían en el mismo Dios. Esta nueva religión y sus creyentes comenzaron un proceso de expansión donde se conquista al Imperio Persa y se debilita al Imperio Bizantino. Hacia occidente conquistaron el norte de África, la península Ibérica y llegaron hasta Tours (732) donde fueron derrotados por el merovingio Carlos Martel.

La unidad islámica se debe al lenguaje (el Corán no se debía traducir, así que todo creyente debía aprender a hablar árabe), la oración (al orar se debía mirar hacia la Meca así que los creyentes se sentían en un grupo mundial), el peregrinaje y la ley basada en el Corán y el Suna y su ejecución uniforme a través de los gobiernos islámicos. Se destacar el sistema comercial árabe.

Sobre la mujer. Se limitó el número de esposas a cuatro y sólo si el esposo demostraba que las podía mantener, darle su propio dormitorio y esclavas. La mujer podía acudir a un juez si no se llevaba bien con el esposo y podía obtener hasta un divorcio. Ya no era tratada estrictamente como propiedad. Podía heredar y conservar propiedad privada incluso al estar casada.

División del Islam. No estaban de acuerdo en cómo tratar o relacionarse con otros pueblos. Problemas de sucesión luego de la muerte de Mahoma. Los Chiítas eran los seguidores del yerno/primo de Mahoma que creía en la igualdad para todos los creyentes musulmanes. Existieron varias dinastías musulmanas, entre ellas los Omeya y los Abasida. Con los Abasida, Bagdad se convierte en una de las principales ciudades de la edad media (hasta que es destruida por los mongoles en 1258). El legado islámico se da en los avances y preservación del conocimiento en la medicina, las matemáticas y la literatura.

Europa en 814, mapa de Charles Colbeck en Atlas Histórico para Escuelas Públicas, Inglaterra, 1905.
Europa occidental hasta el 1200

Inglaterra, según datos populares, se convierte al cristianismo para el siglo VII. Teodoro de Tarso fue arzobispo de Canterbury de 668 a 690, realizando reformas en la iglesia inglesa. Se destaca la figura de Beda el Venerable, científico e historiador, escribió “Historia eclesiástica del pueblo inglés”.

Inglaterra era una monarquía apoyada por un cuerpo de sabios. Su territorio estaba dividido en partes más pequeñas para facilitar el proceso gubernamental. Entre sus monarcas estaba Alfredo el Grande (871-901), conocido como el padre de los ingleses.

En el continente se destacó Carlomagno, quien unió la iglesia y el estado en el 800, cuando el papa León III lo coronó. Carlomagno hizo negociaciones territoriales con el emperador Bizantino, Nicéforo, y mantuvo una relación de amistad íntima con el califa islámico, Harun al Rashid. Estableció un sistema de escuelas públicas en las cuales todos los niños podían estudiar gratuitamente. Corrigió los textos existentes y estableció una caligrafía estandarizada. Su imperio fue gradualmente decayendo por causa de guerras civiles entre sus nietos.

Nueva ola de invasores que entran a Europa. Ataques marítimos musulmanes por el sur, magiares o húngaros entrando por oriente y vikingos desde el norte. Los vikingos eran habitantes de lo que hoy es Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia. No fueron afectados por las conversiones cristianas de Carlomagno así que preservaban su religión pagana. Eran hábiles marinos y comerciantes marítimos. Era un pueblo sumamente violento. Se destaca Leif Erickson, quien viajó a Norteamérica, c. 970-1035. Los vikingos destruyeron los monasterios celtas en Irlanda y Britania Occidental y monasterios franceses; cuando se establecieron en tierras de religión cristiana, los vikingos absorbieron mucho de la cultura local y acabaron por convertirse al cristianismo.

Desarrollo del feudalismo. Se define feudalismo como un sistema de contratos personales entre señores y campesinos. Un señorío casi siempre consistía en el hogar y dependencias de un señor, y aldeas habitadas y trabajadas por campesinos. Los campesinos eran la clase social más baja.  Eran ciudadanos libres, pero no podían abandonar su aldea. Por eso, se les llamaba siervos. A cambio de protección y justicia de parte de los señores, los campesinos debían trabajo y un porcentaje de lo trabajado o cosechado era entregado al señor feudal. Cuando un noble y un señor acordaban en un contrato, el noble se convertía en un “vasallo” y a cambio recibía “feudo”, tierra o alguna otra cosa que generara ingresos. El vasallo debía defender la tierra del señor.

Problemas de salud e higiene. Mortalidad alta en mujeres durante el parto. Mortalidad infantil alta por enfermedades, mala nutrición y accidentes.

Las mujeres nobles. Tenían cierto nivel de libertad. Podían heredar y conservar tierra. Determinaban su clase social por medio del matrimonio. Se casaban jóvenes. Diseñaban las dietas y estaban a cargo de remedios medicinales caseros.

Desarrollo tecnológico en molinos hidráulicos, molinos de aire, molinos de energía mareomotriz, nueva collera forrada para facilitar el arado con caballos, cultivo a tres campos en vez de dos. Toda esta tecnología nueva permitió el desarrollo de una dieta y vida más sana para los campesinos, lo cual proporcionó un crecimiento demográfico. En cuanto a la arquitectura, se desarrolla la bóveda en forma de cilindro, los arcos redondeados, el estilo gótico, los arcos puntiagudos, los vitrales, las universidades (para varones solamente).

Ilustración francesa del siglo XIII
El apogeo de la Edad Media: 1200–1350

Desarrollo del escolasticismo - conciliar la fe y la razón. Anselmo de Canterbury - “Fe en busca de la comprensión”. Pedro Abelardo - Buscar a Dios por medio de la razón. Bernardo de Claraval- Buscar a Dios por medio de los sentimientos. Tomás de Aquino y su Suma teológica: La fe y la razón son sendas que llevan hacia una sola verdad.

Avances en la medicina. La medicina era estudiada en las universidades. Hildegarda de Bingen escribió un tratado médico llamado “De causas y curas”, donde explicó curas  populares, dio nombres alemanes y latinos a medicinas y explicó la salud femenina.

Nobles y caballeros. El amurallamiento como forma de defensa. Existía la concepción de que los caballeros debían ser fuertes, valientes y disciplinados, esto los llevaba a defender la iglesia, las mujeres y los pobres. Participaban en las llamadas “Justas” o batallas planificadas. Existía un código titulado “La orden de caballería”. El tema de los caballeros fue central en la literatura. Muchos caballeros profesaban amar a una mujer noble por la cual luchaban y hacían grandes hazañas a nombre de ella.

La Carta Magna. Firmada por el rey Juan de Inglaterra (1199-1216). En ella se presenta la idea de que los reyes no están por encima de la ley, poner impuestos sin consultar a los gobernadores, violar los derechos de los nobles. El parlamento como consejo del rey. El parlamento discutía todo lo que tenía que ver con el reino, desde la justicia hasta nuevos impuestos.

En otros hechos, los españoles reconquistaron la Península Ibérica de manos de los musulmanes; Francia tuvo un cambio de monarquía, de la carolingia a la Capeto. Se distinguió la figura de Luis IX, hombre piadoso que cuidaba a los pobres y enfermos. La iglesia lo proclamó santo.

El Sacro Imperio Romano como un imperio inestable. Tuvo cuatro dinastías en corto tiempo: la Sajona, la Sálica, la Hohenstaufen y la Habsburgo.

En cuanto al Papado. Clemente II fue coronado por Enrique III del Sacro Imperio Romano tras deponer tres papas que se discutían el poder. Nicolás II empezó a desligarse de Alemania. Se establece el colegio de los cardenales que escogen al Papa. Gregorio VII y su idea de que los líderes de la iglesia eran los papas y no los reyes. Inocencio III logró ejercer poder sobre muchas monarquías europeas.

Las Cruzadas son producidas para detener el avance y el crecimiento musulmán en la Tierra Santa (Palestina). Se llamaron las “Cruzadas” porque los soldados tenían grabado el emblema de la cruz en sus pechos. Los campesinos respondieron rápidamente al llamado de ser soldados y se caracterizaron por ser muy violentos, tanto con otros campesinos como con judíos, esto sin que hubieran llegado a su destino. Los uniformes de estos soldados inspiró a otros ejércitos a portar cruces y a pelear en nombre de Cristo. Al principio, el objetivo idealizado de las cruzadas era para recobrar la Tierra Santa, pero con el paso del tiempo cambió a destruir a los enemigos de la cristiandad.

La Inquisición fue un tribunal diseñado para descubrir y eliminar ideas amenazadoras a la iglesia. Los sospechosos de herejía eran interrogados y torturados para que revelaran sus creencias. Los que confesaban sus creencias eran encarcelados, se le confiscaban sus propiedades y eran rechazados por la sociedad. Los hallados culpables y que no se arrepentían eran quemados en la hoguera.

Juana de Arco
La Edad Media Tardía: 1350–1519

Aunque con nueva tecnología, la hambruna continuaba. A esto hay que añadir el aumento poblacional. Por otro lado, se dio el fenómeno de que el ganado se quedó sin lugares para pastorear y la gente se vio forzada a sacrificar su ganado. Esto llevó a menos estiércol para fertilizar la tierra. Como si fuera poco, un clima desfavorable. Fue el periodo de la muerte negra o peste bubónica. Esta se esparció por medio de los roedores y ratas. Se transmitía con picadas de pulgas infectadas, pero la gente pensaba cosas extremas sobre el origen de la enfermedad como que era un castigo de Dios y que era transmitida por el aire. Sus síntomas incluían: fiebres altas, dolor en las articulaciones e inflamación de los nódulos linfáticos. A veces se complicaba con pulmonía. La peste cobró la vida de, al menos, un tercio de la población europea. La medicina era mala y en algunos casos los doctores terminaban matando al paciente sin saber. Una de las prácticas para curar la peste era poniendo lapas sobre la persona infectaba para que estas sacaran el exceso de sangre infectada. Algunas personas pensaban que la peste era un castigo de Dios y tenían que infligirse dolor para poder ser perdonados y la enfermedad se retirara. Muchas personas culparon a los judíos de causar la enfermedad. Hubo una persecución judía por toda Europa occidental en la cual los quemaban y bautizaban a los niños en contra de la voluntad de sus padres. La situación provocó el desarrollo de revueltas y rebeliones campesinas.

Crisis en el papado. Los papas se trasladan a Aviñón pero luego regresan a Roma. Críticas a la iglesia y surgimiento de reformadores. John Wycliffe argumentó en contra del poder papal y muchas de las prácticas católicas. Sus protectores en la nobleza lo protegieron para que la ley no lo condenara. Jan Hus fue encontrado culpable de herejía y condenado a muerte en la hoguera.

La Guerra de los Cien Años (1337-1453). Inglaterra contra Francia por conflictos de sucesión y economía. Nuevas armas: arco largo escocés, pica suiza, pólvora. Francia en un principio derrotada, pero después logra expulsar a los ingleses de Francia. Juana de Arco (1412-1431) una campesina francesa, que creyó ver visiones angelicales, dirigió y reanimó a las tropas francesas. Fue capturada, acusada de hechicería y herejía, y quemada en la hoguera. La iglesia católica la declaró santa en 1920.

Guerra de las Rosas (14455-1485). Tras perder las tierras francesas, la monarquía se debilitó y dos familias luchaban por el trono. Cada familia usaba una rosa de color distinto. Enrique Tudor, de la casa de Lancaster, venció a Ricardo III, de la casa York.  Fue coronado como Enrique VII y para apaciguar las cosas, se casó con Isabel de York.

Las Artes. Guillermo de Ockham, filósofo. La filosofía es un ejercicio lógico y lingüístico, no el camino hacia la verdad. La existencia de Dios no se puede probar lógicamente. Dante Alighieri- escritor italiano, escribió en su idioma, italiano, en vez del latín. Escribió la Divina Comedia. Giovanni Boccaccio, italiano, escribió el Decamerón. Geoffrey Chaucer- poeta inglés, los cuentos de Canterbury. Jan Van Eyck fue un pintor flamenco.

Imperios Orientales. Los mongoles de Gengis Kan. Marco Polo fue un comerciante veneciano que sirvió de emisario en la corte de Kublai Kan, nieto de Gengis Kan. El Imperio Otomano surge de nómadas asiáticos que se convirtieron al Islam, gobernados por sultanes, que conquistaron al Imperio Bizantino y Constantinopla (cambiándole el nombre por Estambul.

Rusia. Iván III se estableció como primer gobernante de los rusos. Adoptó el título de César, mejor conocido como Zar. Se aliaron con la Iglesia ortodoxa.

1492. Llegada de los europeos a América e inicio del proceso de conquista y colonización del continente.