Algunos
apuntes sobre la historiografía diplomática de los Estados Unidos
Pablo
L. Crespo Vargas
La
posición de los Estados Unidos como potencia mundial en el siglo XX, desde un
punto de vista académico, promovió el estudio de las relaciones internacionales
de este país y provocó el surgimiento de una historia diplomática que buscaba explicar
las causas y el rumbo de las políticas establecida desde Washington. Al igual
que en otras áreas del estudio histórico, en la historia de las relaciones
internacionales se han desarrollado distintas vertientes que presentan
explicaciones y análisis divergentes.
Dentro
de la historia diplomática o de las relaciones internacionales podemos ver diversos
rumbos según la perspectiva estudiada. Las primeras dos escuelas surgidas
fueron las que presentaron una configuración nacionalista y progresista del
asunto. Ambos acercamientos surgen luego de la Primera Guerra Mundial y la entrada
formal de los Estados Unidos dentro del círculo de las potencias mundiales. En
la década de 1950 surge un tercer grupo de analistas que promovieron el estudio
estratégico o realista (política realista o realpolitik) dentro de la historia
diplomática. En la década del 1960 la escuela revisionista presentó un nuevo
enfoque que en gran medida contrastó con los realistas. La quinta visión historiográfica
es conocida como la del post-revisionismo, la cual combina elementos
revisionistas con realistas para presentar un nuevo enfoque. La última
tendencia desarrollada fue la que presentó un acercamiento cultural para poder
explicar causas y efectos de la política exterior estadounidense. Veamos cada
una de ellas.
Perspectiva
Nacionalista
En
la introducción del libro Explaining the History of American Foreign
Relations de Michael Hogan y Thomas G. Patterson (eds.) se describe el
punto de vista nacionalista de historiadores como Samuel Flagg Bemis y Dexter
Perking, quienes tienden a destacar la continuidad de la diplomacia estadounidense,
el crecimiento del poder y la creación de un mercado de tradición diplomática
enmarcados en la Doctrina Monroe. Su foco principal es la relación entre
estados desde un punto de vista europeo. Uno de los aspectos positivos de esta
corriente fue la promoción de investigaciones utilizando archivos extranjeros.
Para
Bemis, la expansión de Estados Unidos se da gracias al impulso nacionalista. La
primera parte de este proceso ocurrió dentro de la zona continental y
representó un periodo de aislamiento que autores como Walter LaFeber han
negado. El
segundo periodo de expansión descrito por Bemis ocurrió en la arena
internacional y comenzó durante la década de 1890. Bemis establece que el
surgimiento de otras potencias imperiales como Alemania y Japón llevó a los
Estados Unidos a expandirse hacia áreas extra oceánicas.
De
manera general, la corriente historiográfica nacionalista utiliza los
sentimientos ideológicos y la presentación de balances de poder, con sus
respectivas implicaciones políticas, como base teórica para explicar la
historia internacional estadounidense. Al igual
que la escuela nacionalista, la corriente realista utiliza estos mecanismos
como argumentos explicativos en el estudio de la historia diplomática de los
Estados Unidos.
Los
aspectos económicos que los revisionistas traen a la discusión no son vistos
como factores dominantes en el desarrollo de la hegemonía de los Estados
Unidos. Cuando Bemis habla de la guerra de submarinos alemana, el bloqueo a
Inglaterra, la neutralidad estadounidense y la eventual entrada de Estados
Unidos a la Primera Guerra Mundial su único comentario sobre los factores
económicos es que estos se combinaron con causas de tipo psicológicas y
políticas para provocar que el gobierno en Washington entrara a la guerra a
favor de Inglaterra.
Entre
las limitaciones que podemos encontrar en la escuela nacionalista está la falta
de un reconocimiento a las aportaciones de grupos minoritarios en el desarrollo
diplomático estadounidense. Un ejemplo podría ser el caso de la población
amerindia norteamericana, la cual es olvidada completamente por Bemis al este
indicar que la expansión continental se dio a través de un espacio vacío que
debía ser civilizado.
Perspectiva
Progresista
Un
ejemplo de la perspectiva progresista es la obra de Charles A. & Mary R.
Beard, America in Midpassage, publicada en 1939.
Entre las características principales de esta obra está el que se presentan
cambios y conflictos en vez de establecer continuidades y consensos en el desarrollo
de la política internacional estadounidense. Los progresistas estudian y
visualizan los conflictos internos para analizar su efecto en el desarrollo de
la política exterior. Este tipo de conflicto puede ser político, económico y hasta
regionalista. A todo esto, su enfoque en las relaciones entre estados es
mínimo, a la vez que tienen poca inclinación a la investigación de archivos.
Los
progresistas pueden ser vistos como la primera base del desarrollo de los
revisionistas. La característica de mayor peso para esta premisa es el valor
dado a los asuntos económicos dentro del desarrollo de la política exterior
estadounidense.
Perspectiva
Realista
En
la década de 1950 y con el desarrollo de la Guerra Fría entre los Estados
Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas surge la escuela
realista. Al igual que la perspectiva nacionalista, los realistas estaban
enfocados principalmente en el estado, la política internacional promovida por
la élite gubernamental y el uso del poder para lograr los objetivos nacionales.
Para Walter LaFeber, el punto de vista realista busca remodelar la opinión estadounidense
sobre su desarrollo como país ante el mundo mediante la revisión de la opinión
existente sobre el pasado.
Los
aspectos importantes de los argumentos realistas se basan en entender los
poderes políticos y militares que han movido las relaciones internacionales de
los Estados Unidos, dejando en un segundo plano los factores internos. Uno de
sus mayores exponentes fue George F. Kennan, quien más que historiador fue un analista
de la política estadounidense referente a la Unión Soviética y diplomático en el
departamento de estado siendo embajador en la Unión Soviética y Yugoslavia. Gran
parte de los que desarrollaron la perspectiva realista no eran historiadores,
sino que guardaban cierta relación con el sistema gubernamental a cargo del
desarrollo de la política exterior estadounidense.
Kennan
buscaba en la historia diplomática de la primera mitad del siglo XX una
explicación para la situación mundial que afrontaba Estados Unidos durante la
Guerra Fría. Desde su punto de vista, la seguridad de los Estados Unidos en la
esfera internacional se encontraba en declive desde aquella época. Primeramente,
se presenta el desinterés del presidente Woodrow Wilson en parcializarse con
alguno de los beligerantes del conflicto y desarrollar una política de
neutralidad con unas implicaciones que presentaban la posibilidad de terminar
en guerra contra cualquiera de los bandos. Sin embargo, la política
estadounidense se movió eventualmente hacia el lado británico dado a las
implicaciones para los Estados Unidos de una derrota de Inglaterra en el
conflicto.
La
creación de posibles escenarios es otro de los elementos que establecen los
realistas. ¿Qué hubiera pasado si Alemania derrotaba a Inglaterra? ¿Cómo se
afectaría las áreas de influencias estadounidenses? Estas y otras preguntas
preocupan a los historiadores realistas y eran utilizadas por la maquinaria
gubernamental y la élite a cargo de la política exterior para preparar posibles
escenarios. La contestación a estas preguntas se producía y promovía el uso de
estrategias hipotéticas que ayudaban a establecer políticas a largo plazo.
Las
limitaciones que presenta la escuela realista pueden ser variadas. Por un lado,
se perciben las relaciones internacionales como parte de un juego de ajedrez
donde cada bando mueve sus piezas y las acomoda en la posición que representa
el mayor grado de beneficio. En todo caso, los realistas ven la historia
diplomática como una lucha de poder político a nivel mundial. Por otro lado,
las causas económicas son relegadas a un segundo plano. Sin embargo, podríamos
presentar una serie de interrogantes relacionadas a los aspectos económicos. Por
ejemplo: ¿Qué efectos financieros tendría un triunfo alemán? ¿La posición de
Inglaterra como potencia naval sería ocupada por los alemanes? ¿Cómo esto
afectaría los círculos de influencia estadounidenses en el extranjero? Otra de
las limitaciones de la escuela realista es el aspecto cultural visto por otros
estudiosos. Al presentarse únicamente el punto de vista y los movimientos de la
élite gobernante, los realistas olvidan completamente aspectos culturales que
afectaron el desarrollo diplomático estadounidenses, tanto en sus implicaciones
internas como externas.
Perspectiva
Revisionista
Para
Walter LaFeber, el revisionismo surge cuando los historiadores relacionan políticas
internas y las proyectan como explicación a la diplomacia estadounidense.
La característica de mayor peso en el revisionismo es el uso de los factores
económicos para la explicación de la política exterior estadounidense. Para
ejemplo de esta situación se presenta otra de las obras de Wartel LaFeber, The
New Empire: An Interpretation of American Expansion, 1860-1898. En este
estudio, el autor nos explica que el impulso económico interno que los Estados
Unidos vivió, debido al desarrollo agrícola e industrial, creó un exceso de
producción que necesitaba de mercados externos para su distribución. Los
inversionistas estadounidenses apoyados por el gobierno comenzaron un periodo
de expansión que motivo la creación de una política expansionista hacia las
regiones de Latinoamérica y el Pacífico.
Otro
revisionista, William Appleman Williams, aparte de presentar factores
económicos nos va describiendo otras situaciones de carácter interno que
afectaron el desarrollo de la política exterior estadounidense.
Las tres características generales que guían la política exterior
estadounidense según este pensamiento son: 1) el impulso humanitario de ayudar
a otros pueblos; 2) el principio de autodeterminación que tienen los pueblos
para establecer sus metas y objetivos; 3) la creencia de que otros pueblos
tienen que seguir los métodos de desarrollo estadounidenses para poder obtener
sus objetivos.
Prestando
atención al tercer punto podremos ver una de las limitaciones universales en
los estudiosos de la historia diplomática: el aspecto cultural. La insistencia
de querer que se copie el estilo de vida estadounidense en otras sociedades no
siempre resulta. En la obra de Williams se presenta el ejemplo de Cuba, aunque se
pueden añadir otros ejemplos como son Guatemala e Irán. En todos estos casos,
el desconocimiento de los pormenores culturales y sociales de la comunidad
autónoma intervenida ayudaron a provocar la perdida de la influencia
estadounidenses. El aspecto trágico que Williams presenta puede ser visto en
las derrotas que Estados Unidos tuvo en el marco diplomático internacional al
utilizar una política que en algunos aspectos se contradecía y que provocó
malestar en las regiones afectadas.
Perspectiva
Post-revisionista
El post-revisionismo
surgen de la necesidad de ampliar el análisis revisionista al grado de
sobreponer aspectos del realismo. Hogan & Patterson nos explican que los
post-revisionistas ven el estado y a las élites como actores principales en la
toma de decisiones en los aspectos geopolíticos y en el equilibrio de poderes.
En
el caso de LaFeber, estos elementos pueden ser apreciados. Sin embargo, su
desarrollo está controlado por los intereses económicos de los inversionistas
estadounidenses. En “The Strategic Formulation”, LaFeber nos describe el
desarrollo de una política exterior que se basa en pretensiones geopolíticas. Allí
se presenta la formación de una armada con suficiente poder para defender los
intereses estadounidenses en el extranjero, a la vez, que pueda poner en
práctica la Doctrina de Monroe.
En
la obra de Williams las diferencias entre el post-revisionismo y el revisionismo
son más tenues. Un ejemplo del aspecto geopolítico puede ser el argumento
presentado sobre el apoyo de los Estados Unidos a Francia en el conflicto
colonial de Indochina, el cual se daba para asegurar la alianza europea en
contra de la Unión Soviética.
Bruce
Cummings, un post-revisionista, nos presenta en su obra una de las
características de este grupo de estudiosos al decir que los aspectos geoestratégicos
e ideológicos refuerzan el interés económico de los Estados Unidos.
En otras palabras, los post-revisionistas pretenden ampliar el marco de
referencia revisionista describiendo una política exterior estadounidense con
una serie de factores ya vistos tanto en la escuela realista como la
revisionista.
Los
post-revisionistas repiten la falta de presentación de factores culturales que
vayan a la par con los económicos y de poder geopolítico. Sin embargo, otro
post-revisionista, John Lewis Gaddis, analiza la obra de Emily Rosenberg
–presentada más adelante- y menciona que parte de las innovaciones de esta
autora es la exposición de los aspectos culturales dentro de una gama de causas
múltiples que provocaron la expansión estadounidense.
Aunque exhibe críticas a la misma, no podemos dejar de ver que los
post-revisionistas tienden a, por lo menos, discutir la diversidad de causas y
factores para explicar la política exterior estadounidense.
Perspectiva
Cultural
La
perspectiva cultural es la última de las variantes del estudio diplomático que
aquí analizaremos. En sí, la visión cultural es de carácter innovador. Aparentemente
no es un punto de vista muy aceptado por otros estudiosos del tema. Por
ejemplo, Walter LaFeber en Liberty and Power: U.S. Diplomatic History,
1750-1945 no la menciona entre las interpretaciones de la disciplina
–debemos dejar claro que sólo se refiere al revisionismo y al realismo. En
Hogan & Patterson solo se menciona que los historiadores diplomáticos
contemporáneos han dado una mayor atención a puntos como el corporalismo, la
cultura, el género y otros puntos relacionados a la historia social.

Emily
Rosenberg, una de las mejores exponentes de esta vertiente, nos presenta una
visión de expansionismo cultural iniciada en los Estados Unidos. Rosenberg
menciona que el sueño americano (American Dream) está basado en el
desarrollo de alta tecnología y el consumo en masa. Estas dos características
están acompañadas de un tipo de pensamiento que ella llama la ideología del
desarrollo (o desarrollismo) liberal y que se enmarca en cinco características
principales: 1) la creencia de que otras naciones deben copiar la experiencia
de desarrollo estadounidense; 2) fe en la libre empresa privada; 3) apoyo al
libre comercio e inversión; 4) promover el libre flujo de información y de la
cultura; y 5) que la actividad gubernamental debe ir dirigida a proteger a la
empresa privada y estimular y regular la participación estadounidense en el
intercambio económico y cultural internacional.
Rosenberg
establece que uno de los puntos de la expansión estadounidense era la creación
de mercados económicos e intelectuales que promovieran la democracia, la
sabiduría y la integración social que existía en los Estados Unidos.
En otras palabras, la política exterior se dirigía a promover el estilo de vida
estadounidense en otras regiones; para así poder adquirir ciertas ventajas
económicas, intelectuales y políticas. La expansión cultural dentro de la
política exterior es vista en el marco de la creación del Comité de Información
Pública, agencia creada para desarrollar propaganda a favor de los Estados
Unidos.
La
expansión cultura de los Estados Unidos que presenta Rosenberg tiene altos
matices económicos, por lo cual podemos relacionarla con las propuestas
revisionistas. Claro está, el enfoque tiende a ser distinto, pero aún quedaría
por responder preguntas cómo: ¿Qué tanto beneficiaba a los inversionistas
estadounidenses la promoción de su estilo de vida en el extranjero? Gilbert
Joseph, otro historiador diplomático con enfoque cultural nos contesta que la imposición
del estilo de vida estadounidense se convirtió en el instrumento para promover
la exportación de los productos e industrias culturales que se identificaban
con los Estados Unidos: las bebidas carbonatadas, el entretenimiento en masa,
los centros comerciales, entre otros.
Otro
de los exponentes de este enfoque es Amy Kaplan, quien cuestiona la falta de un
acercamiento cultural en la historia diplomática.
Para Kaplan el desarrollo de la historia social y todas sus ramificaciones
pueden ser utilizadas para presentar nuevos enfoques que describan el
imperialismo estadounidense. El análisis de obras literarias o filmes son parte
de sus recursos para la identificación de la visión paradigmática de la
sociedad. A todo esto, reconoce la pluralidad de la sociedad estadounidense y
está claro que cada sector podría tener una visión particular según las
circunstancias vividas en su integración dentro de los Estados Unidos como
sociedad multiétnica.
Conclusión
Según
lo presentado, existe diversidad en el estudio de la historia diplomática
estadounidense. Los distintos historiadores presentan puntos de vista
divergentes que se relacionan con el enfoque que cada perspectiva procura: los
nacionalistas enfatizan en la grandeza del estado; los progresistas ven puntos
internos que promueven una política exterior; los revisionistas crean un marco
alrededor de la expansión económica iniciada en el desarrollo industrial; los
realistas ven la lucha y el balance de poderes en la esfera internacional; los
post-revisionistas tienden a implicar puntos realistas y revisionistas para un
análisis de mayor complejidad; y los historiadores con enfoque cultural
presentan argumentos donde se enfatizan las virtudes del estilo de vida
americano para la creación de una propaganda que no solo motiva la expansión
estadounidense, sino que convence a otras sociedades a acercarse más, lo cual
traería implicaciones en ambos lados.
Entre
los problemas, según el punto de vista de consenso y síntesis, que confronta la
historia diplomática es el gradual impulso de la fragmentación en la
disciplina, especialmente, luego del surgimiento de las propuestas culturales. La
historia diplomática había sido una de las disciplinas más conservadoras, sin
embargo, el desarrollo del acercamiento cultural abre paso a la presentación de
un mayor número de interpretaciones según las circunstancias y las vivencias de
los grupos afectados. Ya no se puede pretender que las relaciones
internacionales son asunto exclusivo de una élite mayoritariamente anglosajona,
sino que afectan a otros grupos que en principio no eran incluidos dentro de
las propuestas.
El
nacimiento de la historia social y todas sus ramificaciones crearon dentro del
conservadurismo académico un caos que ha sido resistido, especialmente en la
historia diplomática. Según Stephen Pelz, la separación surgida entre la nueva
izquierda y los demás grupos de características más ortodoxas ayudó a decaer la
disciplina en las últimas décadas. Se propone una taxonomía generalizada que
incluya aspectos de los diversos grupos implicados. Su fin es fortalecer la
disciplina y ponerla en su antiguo sitial.
Otro
de los problemas que se presentan en el desarrollo de una historia diplomática
es la falta de investigación desde el punto de vista extranjero. En la mayoría
de los casos, la historia diplomática estadounidense es presentada utilizando
fuentes exclusivamente internas que sólo visualizan la perspectiva de los
sectores implicados en los Estados Unidos.
Aunque
el desarrollo de la política exterior estadounidense presenta una diversidad de
causas se tiende a ver que todas tienen una relación con los factores económicos
que presentan los revisionistas en primera instancia. La búsqueda de mercados
internacionales para la promoción de los productos estadounidenses y para la
adquisición de materia prima debió tener un gran impacto en el desarrollo de
una política de expansión. Las luchas de poder en la arena internacional
también se acomodaban a las inquietudes económicas de los países involucrados. En
el caso de los Estados Unidos, el juego estratégico geopolítico busca mantener
al país en la hegemonía política y económica del mundo. Las propuestas
culturales tienden a presentar la promoción del American way of life
como base a este expansionismo; sin dejar a un lado los motivos de la élite para
desarrollar ciertos tipos de política. Todas estas perspectivas
historiográficas tienden a presentar en algún momento las causas económicas,
por lo tanto, estas pueden ser vistas como las de mayor peso en el desarrollo
de la política exterior. Claro está, no son advertidas con la misma fuerza y
cada vertiente le da un peso distinto.
En
conclusión, el desarrollo de la historia diplomática de los Estados Unidos no
es el producto de una única y exclusiva causa, sino, es la combinación de
factores que son estudiados por investigadores que presentan inquietudes particulares
que serán plasmadas en sus trabajos. Aunque me inclino hacia las causas
económicas como base primordial al desarrollo de la política exterior no puedo
olvidar que los factores culturales, geopolíticos, ideológicos y regionales
deben ser atendidos de igual manera para la presentación de un análisis de
mayor precisión que detalle una serie de explicaciones lógicas y razonables; y
que no pequen de falta de precisión.