jueves, 30 de mayo de 2019

Historia de Lajas: La aportación historiográfica de Mario F. Pagán Irizarry a su pueblo

HISTORIA DE LAJASLA APORTACIÓN HISTORIOGRÁFICA
DE MARIO F. PAGÁN IRIZARRY A SU PUEBLO
Por Pablo L. Crespo Vargas

Libro en PDF para bajar
Todo pueblo necesita conocer su historia, sus vivencias, las costumbres que lo caracterizan y las tradiciones que lo identifican como parte de una comunidad. En la antigüedad, cuando no existían medios escritos, todo el bagaje cultural era transmitido de manera oral, pero para ello se establecían unas formalidades y métodos que aseguraran que el conocimiento pasara de una generación a otra. Con el surgimiento de la escritura, toda expresión oral pudo plasmarse de manera tangible, de forma tal, que estuviera disponible no solamente para los que la necesitaran, sino para el conocimiento general y universal.

En el caso de Lajas, Mario F. Pagán Irizarry tuvo la encomienda de tomar una muestra del acervo histórico-cultural lajeño y convertirlo en una obra que inmortalizó las características más íntimas y llamativas de lo que es un lajeño.

Historia de Lajas, 1883-1983 es la obra cumbre del educador e historiador Mario F. Pagán Irizarry. Junto a él, su principal colaborador fue Ángel Vega Rivera. El escrito fue publicado en julio de 1983 por la imprenta Negrón Martín en Mayagüez. La obra contó con una tirada de 500 ejemplares; número que consideramos muy reducido para la importancia de tal escrito, aunque esto la convierte en un libro raro y de difícil obtención.

Las medidas del libro son 5.5 x 7.25 pulgadas y tiene unas 372 páginas. Distribuidos en todo el libro se encuentran 53 ilustraciones, que incluyen fotos, diagramas y mapas. También tiene 19 tablas con información estadística de distintos periodos históricos. El lenguaje utilizado es claro y sencillo, por lo cual lo puede disfrutar cualquier persona.

El autor exhibe una narrativa que no necesariamente sigue un patrón cronológico. Es en este aspecto que don Mario se presenta como pedagogo, ya que redacta el libro exhibiendo diversos procesos históricos, a la vez que utilizan los hechos para validarse. El autor no buscaba una obra que solo presentara efemérides, sino que establece que la historia es el análisis de una serie de procesos multidiciplinarios que van formando lo que es una sociedad en determinado momento.

La gestación de esta obra fue producto del interés del autor, el Municipio y el deseo de los lajeños que atesoraban poder disfrutar la lectura de su historia. En el trabajo investigativo participaron César A. Feliú, Ángel A. Sepúlveda y Gilberto Ramírez Ortiz, quienes se encargaron de recopilar datos que ayudaron a don Mario en el proceso de redacción del escrito. También el autor agradece a los que transcribieron su manuscrito: Graciela Ramírez Tori, Migdalia Zapata Ramírez y Mildred Irizarry Jusino y a la correctora, la señora Fernández de Naranjo. Como asesor editorial se tuvo a Jacobo Morales Ortiz.

La obra fue dedicada al pueblo de Lajas en su Centenario y a todas las generaciones de lajeños que son o serán parte de la historia de uno de los municipios con mayor tradición cultural en Puerto Rico. Don Mario con esta dedicatoria demuestra su sincero amor por sus raíces, de las cuales se siente sumamente orgulloso y que presenta indicando que: “la historia de Lajas que hemos escrito es para ti, amigo lector. Te llega del pueblo de los paisajes inmortales en su año del Centenario”.

La obra se divide en seis partes. La primera es dedicada a la historia de Lajas. La segunda presenta varias estampas del ayer. La tercera nos muestra las semblanzas de varios de los personajes lajeños más reconocidos. La cuarta es dedicada a la prosa y al verso lajeño. La quinta es una serie de documentos transcritos colocados en un apéndice. Por último, la sexta parte es la recopilación de data estadística que está presentada en tablas.

El autor nos lleva desde los tiempos indígenas, recorriendo todo el proceso de conquista y colonización hasta los primeros años de la década de 1980. Mario F. Pagán Irizarry no solo se presenta como un historiador e investigador sino como un estudioso de la historia que está adelantado a su tiempo, ya que no se circunscribe a los cánones de la historiografía de su época, sino que presenta aires innovadores relacionados a la historia cultural, la microhistoria, y a los estudios folclóricos que, precisamente, se están desarrollando en Europa para ese mismo periodo. Desconocemos si don Mario tuvo contacto con la historiografía europea para poder desarrollar esa visión tan particular, pero de lo que si estamos seguro es que su aportación lo lleva a que pueda ser catalogado también como un estudioso de la historia cultural, el imaginario y las costumbres tradicionales de su comunidad. Como si esto fuera poco, la inclusión de prosa y verso le dan un toque peculiar al escrito, a la vez que lo cimienta como una obra con características holísticas.

Historia de Lajas abrió el interés a que otros autores aportaran al desarrollo de la historiografía lajeña. En 1986, José Luis Vargas publicó Lajas: Notas para su historia, la misma fue parte de un proyecto de la Oficina Estatal de Preservación Histórica y el Comité Historia de los Pueblos encargado de trabajar la microhistoria en la cantidad mayor posible de municipios. En el 2006, Ángel “Gueo” Sepúlveda publica por su cuenta Breve Historia de Lajas, llenando lo que su autor veía como unos vacíos en las obras anteriores. En diciembre de 2013, los doctores Lydia Padovani de Ortiz y Pablo L. Crespo Vargas publican Lajas desde los amerindios hasta el siglo XIX: Historia, sociedad y cultura de un pueblo, un trabajo de mucho mayor rigor académico, pero con la peculiaridad de presentar un escrito que tuviera al alcance de los lectores lajeños. En este sentido, todos los que continuaron la gesta de don Mario, al estudiar y publicar sobre la historia de Lajas, siguieron la misma ecuación de presentar un trabajo de fácil lectura y de gran accesibilidad al pueblo.

Definitivamente, don Mario F. Pagán Irizarry es una de las figuras más importantes del pueblo de Lajas. Su trayectoria pública y privada, su amor por las letras, el conocimiento y la enseñanza y su afán de querer preservar la cultura, la historia y las tradiciones del pueblo lajeño lo hacen merecedor de nuestro respeto y admiración.

Nota editorial: Este artículo es el epílogo de la obra de Félix M. Cruz Jusino, Mario F. Pagán Irizarry: La lucha por lograr la modernización de la educación en Lajas, 1954-1966

martes, 14 de mayo de 2019

Prólogo a Puerto Rico y el Caribe, volumen 1


Prólogo a Puerto Rico y el Caribe, volumen 1, momentos históricos
Por Dr. José Carlos Arroyo Muñoz

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En el año 2005 nació el Programa Graduado de Historia de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metropolitano, ofreciendo grados de maestría y doctorado en dicha disciplina. El nuevo programa, con su especialidad en Historia de América, se unió a los ya existentes programas graduados de Historia en Puerto Rico. En los últimos años, varios de los egresados del programa han comenzado a publicar sus investigaciones en revistas profesionales y libros, bajo sellos editoriales puertorriqueños como Editorial Akelarre, Editorial Callejón, Editorial Huracán, y Editorial Gaviota, entre otros.[1] La cantidad de publicaciones por los egresados de un programa graduado tan joven y los logros obtenidos por estos, tanto en calidad como en difusión, nos llevó a una conversación en el Departamento de Historia sobre el tema. De ahí surgió la idea de reunir a un grupo de exalumnos que están activos en la investigación y publicar sus trabajos. Ellos son forjados bajo la tutela de nuestra facultad, y son nuestra mejor carta de presentación.

Con este objetivo en mente creamos el Comité de Egresados del Departamento de Historia de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metropolitano, compuesto por los doctores Pablo L. Crespo Vargas, Isaura Díaz-Pagán y Javier Alemán Iglesias, asignándoles funciones y responsabilidades editoriales, para publicar el libro de ensayos inéditos que estamos prologando. Una vez instituido el Comité Editorial, como punto de partida, invitamos a participar en este proyecto a siete historiadores que han demostrado capacidad historiográfica y deseo de contribuir a los estudios históricos de manera eficaz y contundente, siendo ellos los doctores Javier Alemán Iglesias, José Luis Colón González, Pablo L. Crespo Vargas, Martín Cruz Santos, Isaura Díaz-Pagán, Néstor R. Duprey Salgado y Bianca M. Medina Báez.

En este primer volumen de una serie antológica historiográfica de Egresados del Programa Graduado de Historia, titulado Puerto Rico y el Caribe, volumen 1, momentos históricos, el grupo resulta ser uno muy heterogéneo, todos con diversas líneas de investigación. En este libro el lector tendrá las miradas a la historia de Puerto Rico y el Caribe desde la Historia cultural, la Historia económica, la Historia política, la Historia regional y la Historia social.

La serie de ensayos comienza con el artículo de un egresado graduado en el 2014, el Dr. Pablo L. Crespo Vargas, titulado “El pensamiento mágico-religioso en el Caribe hispano como muestra de la diversidad étnica de la zona entre 1600-1659”. [2] En el mismo, el autor conduce un estudio historiográfico del Tribunal de la Inquisición de Cartagena de Indias en la primera mitad del siglo 17. Crespo Vargas es un representativo del intelectual en la era de la digitalización. Es un educador por vocación, amante de la historia y la literatura, investigador y promotor de la cultura de su pueblo Lajas y la región suroccidental de Puerto Rico, un emprendedor cultural con tres proyectos emergentes: el Centro de Estudios e Investigaciones del Sur-Oeste, la Editorial Akelarre y la Revista Akelarre: Historia y Ficción, la cual opera desde una página web/blog. Sus publicaciones reflejan todas esas fases y a su vez, también muestran unos intereses muy complejos, que lo llevan a trascender el escenario local para incorporar al Caribe hispano como región de estudio, bajo temas como la brujería y la superstición, que como él señala en su tesis doctoral, son poco estudiados en la América hispana.[3] Es en esa línea temática que Crespo Vargas nos presenta su contribución a esta compilación. En su artículo, Crespo Vargas, armado de un marco teórico antropológico y de la historia cultural, se adentra en el mundo mágico espiritual para entender el “imaginario mágico en el Caribe”, donde se encuentran las creencias animistas de las poblaciones aborígenes amerindias, las africanas y los elementos mágico religiosos europeos de la hechicería y la brujería. Estas creencias, al margen del cristianismo, fueron perseguidas por el binomio de poder de la Iglesia y el Estado español en América, encarnado en el Tribunal de la Inquisición de Indias.

Crespo Vargas, en su acostumbrado estilo, nos muestra el rostro humano al relato histórico y el trabajo estadístico que él extrae de la documentación, al presentarnos los individuos –especialmente esos que pertenecen a grupos marginados- que fueron acusados por hechicería o brujería por el Tribunal de la Inquisición de Cartagena de Indias. Este ensayo es una aportación a la escaza bibliografía historiográfica sobre la brujería y la Inquisición en nuestro entorno caribeño.[4]

El próximo ensayo de la compilación lo escribe el Dr. Martín Cruz Santos, quien se graduó del programa en el año 2012 y cuya tesis se tituló Ideología, identidad e intelectuales orgánicos en la legislación cultural del estado muñocista (1949-1964). En el año 2014 publicó un libro que tuvo muy buena acogida titulado Afirmando la nación...: políticas culturales en Puerto Rico[5]. Cruz Santos es un humanista interesado en la filosofía, la religión, la literatura, la ética y la historia. Sus trabajos de investigación y sus publicaciones reflejan la interdisciplinaridad de sus estudios académicos. En su faena como historiador, Cruz Santos pertenece a un grupo de investigadores que se han preocupado por estudiar las políticas culturales de Puerto Rico en la era del Estado Libre Asociado, de los cuales podemos mencionar, entre otros, a Pedro Reina y Jaime Rodríguez Cancel. Su campo de estudio coincide con otros dentro de la historia política que estudian el mismo periodo, en el sentido en que estudian los eventos, personajes, conflictos y transformaciones del Puerto Rico del Estado Libre Asociado, pero en vez de centrar su mirada en las luchas de poder, la economía y las dinámicas de la relación de Puerto Rico con los Estados Unidos, su foco gira en torno a cómo estos fenómenos constitucionales, políticos y económicos se reflejaron en la postulación de una política cultural y los debates que en torno a ella se generaron.

El ensayo que aparece en este libro, titulado “La ciudad de San Juan Bautista de Puerto Rico en la historiografía puertorriqueña”, se escribe desde una perspectiva interdisciplinaria. En este trabajo Cruz Santos comienza con un breve relato histórico de la ciudad de San Juan desde su fundación hasta el siglo 20 y seguido por un análisis historiográfico de varios textos que tocan el desarrollo histórico de la ciudad de San Juan, analizando las miradas a la capital puertorriqueña en los textos de fray Íñigo Abbad y Lasierra, Silvia Álvarez Curbelo, Arturo Bird, Adolfo de Hostos, María de los Ángeles Castro, Milagros Flores, Luis E. González Vales, Eduardo Lalo, Fernando Miyares González, Edwin Quiles Rodríguez, y Aníbal Sepúlveda.

El ensayo de Cruz Santos es, sin duda, una gran aportación al estudio historiográfico urbano de Puerto Rico, especialmente, en la medida en que nos acercamos a la conmemoración del Quinto Centenario de la fundación de San Juan en el año 2021.

El tercer ensayo es del Dr. Javier Alemán Iglesias, un historiador de los procesos económicos, graduado en el 2012, que se ha especializado en el estudio de la industria del azúcar en Puerto Rico y que se ha posicionado como un líder dentro de su generación de historiadores. Alemán Iglesias es uno de los fundadores del Centro de Estudios Historiográficos Puertorriqueños y actualmente es miembro de la Junta de Directores de la Asociación de Historia Económica del Caribe. También, Alemán Iglesias ha publicado artículos en revistas tales como la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña y la Revista de Indias publicada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas en España.

En el ensayo que presenta en este libro, titulado “El ingenio en Puerto Rico: un acercamiento a la historia de las haciendas azucareras en el municipio de Juncos, 1815 - 1904”, el mencionado historiador explora el desarrollo de la industria azucarera puertorriqueña en el siglo 19 y los albores del siglo 20, específicamente en el municipio de Juncos, ubicado en la región centro oriental de Puerto Rico. Alemán Iglesias hace un recuento de lo que se ha escrito sobre el tema de la caña en el siglo 19 y luego nos da un recorrido del desarrollo de la industria azucarera en Juncos, durante el periodo indicado. Con esta propuesta Alemán Iglesias -estudioso de la obra historiográfica de Andrés Ramos Mattei- continúa con sus importantes aportaciones, junto a historiadores como Humberto García, Pedro A. González, Gloria Tapia, Heriberto Medina Vera, Rafael Franco y Lizette Cabrera Salcedo, entre otros, a la historiografía producida en la segunda década del siglo 21 de la industria azucarera en Puerto Rico.

El cuarto ensayo lo escribe el Dr. José Luis Colón González, graduado en el año 2016, un historiador que tiene en sus haberes una trayectoria de varias publicaciones, bajo la función de editor y como autor. Su desempeño como miembro del Centro Interamericano para el Estudio de las Dinámicas Políticas en la Universidad Interamericana de Puerto Rico lo ha llevado a trabajar ampliamente el tema de la historiografía política puertorriqueña del siglo 20. Su tesis doctoral es un acercamiento a la historia política regional y fue publicada bajo el título de El Poder de la ruptura en los partidos políticos municipales de Yauco, 1906-1914.[6]

En el ensayo presentado en esta obra, titulado “¡Trabajadores al poder! Origen y desarrollo del Partido Obrero de Arecibo, 1910-1914”, Colón González retoma el tema de los partidos municipales a principios del siglo 20 que ganaron las elecciones y tomaron control de sus alcaldías. En esta ocasión Colón González explora el caso del Partido Obrero, el cual se fundó en el 1912, en el pueblo de Arecibo. En el año 1914 dicho partido hizo historia, en palabras de Colón González: “Ante la gran demostración de fuerza y militancia electoral, en 1914 el Partido Obrero de este municipio replicó en toda la Isla, y se presentó a las elecciones de ese año como Partido Obrero Insular”.

La historia política que trabaja Colón González -tanto en su libro El Poder de la ruptura en los partidos políticos municipales de Yauco, 1906-1914 y en este ensayo- explora los orígenes de la política puertorriqueña en el siglo 20, desde la alteridad y desde las unidades políticas más cercanas a las necesidades cotidianas de los individuos que es el municipio. En este ensayo Colón González hace un recuento del desarrollo del pueblo de Arecibo y del origen de los partidos políticos puertorriqueños, culminando con el desarrollo del movimiento obrero en Puerto Rico y sus condiciones en Arecibo. En el mismo, Colón González entrelaza lo acontecido del escenario al nacional puertorriqueño y lo refleja en el regional de Arecibo para regresar de nuevo al mayor, siendo la Historia del Partido Obrero de Arecibo el génesis del Partido Socialista, una organización clave en nuestra historia política.

El quinto ensayo lo escribe la Dra. Bianca M. Medina Báez, graduada en el año 2013. Medina trabaja la historia de la mujer, específicamente la historia de las mujeres obreras, explorando las resistencias de sujetos marginados, por ser mujeres, por su origen racial y por su clase social. Además de sus investigaciones, Medina Báez es muy activa en su colaboración con varios grupos que trabajan los estudios de género, como lo es el Centro Interdisciplinario de Investigación y Estudio del Género de la Universidad Interamericana. La tesis doctoral de Medina Báez fue publicada por la Editorial Huracán bajo el título de Juana Colón y la lucha de la mujer obrera. En este año, 2019, la Editorial Gaviota publicará su más reciente investigación titulado Teresa Agleró Sepúlveda: Primera organizadora de las trabajadoras de la aguja en Puerto Rico.

En el ensayo publicado en esta obra, titulado “Los libros de Novedades de la Policía y su importancia en el análisis sociohistórico de las mujeres en Puerto Rico: el caso de Comerío”, Medina Báez explora las fuentes documentales para investigar la historia de la mujer en Puerto Rico. Medina Báez examina específicamente los libros de Novedades de la Policía de Puerto Rico, los cuales se encuentran en el Archivo General de Puerto Rico y centra su mirada en los casos de las mujeres obreras de Comerío, a través de los atropellos que sufrieron las lavanderas y despalilladoras de tabaco, quienes eran víctimas de crímenes y trabajaban bajo condiciones peligrosas. La historiadora explora históricamente la violencia contra la mujer -especialmente aquellas pertenecientes a los sectores más marginados en la sociedad puertorriqueña- mediante el examen de los informes policiales. Medina Báez, como otros historiadores también- buscan reivindicar a estas mujeres realzando su agencia, afirmados por sus actos de resistencia, o sacándolas del anonimato, plasmando las condiciones de sus vidas mediante la palabra escrita.

El sexto ensayo está a cargo del Dr. Néstor R. Duprey Salgado, graduado en el año 2016, un historiador y analista político que ha escrito profusamente sobre la historia política de Puerto Rico. Su tesis, titulada A la vuelta de la esquina: el Proyecto Tyding de independencia para Puerto Rico y el diseño de una política colonial estadounidense se publicó luego como libro, logrando un gran éxito en las librerías.[7] Duprey Salgado se ha caracterizado como un historiador que explora aspectos importantes de las figuras políticas puertorriqueñas pasados por alto por la historiografía y la politología, entre otros. Él, como otros importantes historiadores, entre las décadas del 1990 y 2000, estudiaron de una manera crítica y desde varias perspectivas, las dinámicas del muñocismo en Puerto Rico.[8]

En este volumen, el ensayo de Duprey Salgado se embarca en un ejercicio de analizar el discurso estadounidense sobre Puerto Rico, partiendo del estudio de los intereses geopolíticos y marcos ideológicos imperantes de la época en que fueron escritos. De acuerdo con el autor, la figura de Muñoz Marín visto desde la óptica de la Guerra Fría se convierte en una imagen moldeable, que se presentó por los Estados Unidos como un modelo, para lo que llamó Alfred Sauvy, el “tercer mundo”.

El último ensayo de este volumen es una obra de la Dra. Isaura Díaz-Pagán, graduada en el año 2009. Díaz-Pagán ha publicado artículos y dictado conferencias tanto en Puerto Rico como en España, país de donde posee el grado de masters en Arte Actual: Análisis y Gestión de la Universidad de Barcelona.

En el ensayo titulado “Reflejo del Puerto Rico de los años 50 en las representaciones visuales de los artistas de la generación del 50” Díaz Pagán trabaja el análisis de las artes plásticas como documentos históricos. En este ensayo, Díaz-Pagán nos hace claro que ella busca abordar “desde perspectivas no tradicionales y darle el mismo valor histórico al documento visual, así como a los escritos y orales”.

Díaz-Pagán también -como vemos en los ensayos de Cruz Santos y Duprey Salgado- explora el impacto del proyecto hegemónico del Partido Popular Democrático, y lo hace desde la óptica del mundo artístico de la era. Es con este objetivo que Díaz-Pagán se adentra en el análisis del discurso visual de las artes plásticas de la generación del 1950. Al igual que sus homólogos en la literatura, estos dejaron en sus obras un testimonio -crónico y crítico- del Puerto Rico en los comienzos del régimen del Estado Libre Asociado, bajo la gobernación de Luis Muñoz Marín y el Partido Popular Democrático, y su proyecto de modernización, basado en la industrialización y comercialización de la economía puertorriqueña con capital extranjero. Estos artistas marcaron un periodo importantísimo de producción artística en un momento de cambios acelerados bajo circunstancias repletas de aciertos y desaciertos. Estos artistas no estaban inmunes de las contradicciones del periodo, siendo muchos de ellos críticos del sistema, pero, a la vez empleados de las agencias culturales del gobierno.

En conclusión, este primer volumen de una serie antológica historiográfica, una publicación heterogénea en los temas que abordan sus autores, es una pequeña muestra del corpus de trabajo de este excelente grupo de exalumnos historiadores del Programa Graduado de Historia de la Universidad Interamericana, Recinto Metropolitano. Sin embargo, es importante reiterar que existen otros, que al igual que este grupo, despuntan en su labor intelectual.

Es admirable ver el compromiso que ellos tienen con su oficio de historiadores, en un momento histórico en que su patria más necesita precisamente de sus historiadores. Como bien señala David McCullough: “La historia es una guía para la navegación en tiempos peligrosos”.[9]

No son tiempos fáciles en los que le ha tocado trabajar la historia a nuestros estudiantes y a nuestros egresados y su responsabilidad es muy grande. Ante las crisis son necesarias las explicaciones y les toca a ellos buscar, desde sus realidades, como seres que viven en el Puerto Rico y el mundo del siglo 21, respuestas sobre quiénes somos y por qué somos como somos. Es muy grande su encomienda, pero nos consta su compromiso de contribuir y dejar su legado, cuán grande o chico, como lo han hecho otros historiadores que les preceden y lo harán historiadores futuros, al entendimiento de nosotros mismos como sociedad y como seres humanos.

Nota editorial: El Dr. José Carlos Arroyo Muñoz es Director del Departamento de Historia, Facultad de Estudios Humanísticos, Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metropolitano en Río Piedras, Puerto Rico.





[1] Otros de nuestros egresados han comenzado a publicar en con editoriales internacionales, como es el caso de Jorell A. Meléndez Badillo, quien publicó con la editorial británica Cambridge Scholars Publishing. Véase, Jorell Meléndez Badillo, A. and Nathan J. Jun, Without Borders or Limits: An Interdisciplinary Approach to Anarchist Studies (Newcastle upon Tyne, U.K.: Cambridge Scholars Publishing, 2013).
[2] Las tesis de maestrías y doctorado de Pablo L. Crespo Vargas han sido publicadas. Estas son: La Inquisición española y las supersticiones en el Caribe hispano a principios del siglo XVII: Un recuento de creencias según las Relaciones de fe del Tribunal de Cartagena de Indias (Bloomington, IN: Palibrios, 2011) [maestría] y El demonismo en el caribe hispano: Primera mitad del siglo XVII (Lajas, PR: Centro de Estudios e Investigaciones del Sur Oeste de Puerto Rico, 2013). Para más información refiérase a la sección de biografías de cada artículo en este libro.
[3] Pablo L. Crespo Vargas, El demonismo en el Caribe hispano durante la primera mitad del siglo XVII: Estudio realizado sobre el imaginario plasmado en la documentación inquisitorial. Disertación doctoral, Universidad Interamericana De Puerto Rico (Recinto Metropolitano), 2014.
[4] Es importante anotar que Crespo Vargas publicó a finales del 2018 junto a Albeyra L. Rodríguez Pérez y Jean M. Ferrer Rodríguez, una antología historiográfica titulada Inquisición e imaginario, vol. 1, inquisición, antijudaísmo, demonología y misoginia, bajo el sello de Editorial Akelarre y el auspicio del Centro de Estudios e Investigaciones del Sur Oeste de Puerto Rico. Rodríguez Pérez es también egresada del programa doctoral y una estudiosa puertorriqueña de la institución de la Inquisición.
[5] Martín Cruz Santos, Afirmando la nación: políticas culturales en Puerto Rico (1949-1968) (San Juan, Puerto Rico: Ediciones Callejón, 2014).
[6] José Luis Colón González, El Poder de la ruptura en los partidos políticos municipales de Yauco, 1906-1914 (San Juan, PR: Editorial Universidad Interamericana de Puerto Rico: Academia Puertorriqueña de la Historia, 2016).
[7] Néstor R. Duprey Salgado, A la vuelta de la esquina: el Proyecto Tyding de independencia para Puerto Rico y el diseño de una política colonial estadounidense (Humacao, PR: Model Offset Printing, 2015).
[8] En este grupo Silvia Álvarez Curbelo, Rafael Cabrera Collazo, Mario Cancel Sepúlveda, Luis López Rojas, Jaime Rodríguez Cancel, y, Evelyn Vélez Rodríguez, entre otros.
[9] Traducción nuestra. “Historian Addresses Wesleyan”, New York Times June 4, 1984, accedido 26 de agosto de 2018. https://www.nytimes.com/1984/06/04/nyregion/historian-addresses-wesleyan.html.

miércoles, 8 de mayo de 2019

Presentación de Inquisición e imaginario vol. 1


Palabras para la presentación del libro: Inquisición e imaginario, volumen 1.
28 de abril de 2019, Capilla de los Remedios, Feria Internacional del Libro en Santo Domingo
Por Pablo L. Crespo Vargas

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Saludos a todos los presentes, pero en especial a los hermanos dominicanos, anfitriones de esta actividad. Hoy presentamos el primer volumen de Inquisición e imaginario, obra que está subtitulada con los cuatro temas que en ella se discuten: Inquisición, antijudaísmo, demonología y misoginia. Tópicos que no pasan de moda, aunque en momentos los transformamos para evitar que otros vean nuestros más singulares temores. No ha de extrañarnos que la razón principal para nuestros miedos son el desconocimiento, la ignorancia y la falta de entendimiento que tenemos a estos temas (así como a cualquier otro). Sin embargo, el ser humano es uno complejo, en ocasiones, difícil de entender; eso sí, con unas capacidades sin igual en nuestro mundo. Ahora bien, la avaricia y el poder, como muy bien se demuestra en este libro, nos llevan a desarrollar movimientos que no permiten la evolución ni la expansión de nuestras capacidades, más cuando estas están en contra de los cánones sociales de un tiempo en específico. Por ello, es que se crean y se utilizan instituciones como la Inquisición, que era parte de los mecanismos de control social que buscaban evitar que los imaginarios oficiales colectivos se desviaran de lo que las élites deseaban para la sociedad. Fíjense bien, que he dicho imaginarios oficiales colectivo, porque las élites tienen los suyos, que no son compartidos y que siempre buscan ocultarlos para conocimiento general.

Inquisición e imaginario tiene de objetivo explicar cómo en otra época se dieron una serie de situaciones que hoy muchos piensan que ya han sido superadas, pero no necesariamente es así: el prejuicio contra grupos minoritarios aún existe, las mujeres aún no son tratadas y valoradas de la misma forma que los varones, la diversidad, en algunos casos, es prohibida, rechazada y hasta perseguida; la represión de los sistemas es algo que se encuentra en todas las épocas, especialmente, cuando los grupos de poder ven la existencia de movimientos que buscan cambiar los patrones que se han colocado y que ellos esperan que todos sigan.

En cada uno de los dos ensayos que redacté (“El demonismo como fenómeno histórico” y “La mujer como elemento de estudio en la demonología”) se busca explicar un concepto que se relaciona al estudio de los imaginarios mágicos, tanto en el Caribe como de manera universal. En el primero, se explica la demonología y su importancia dentro de la historia. En el segundo, se analizan las posibles causas para el desarrollo de la misoginia, mal que hemos heredado, casi de manera universal, pero que debe ser rechazado y combatido en nuestra sociedad.

Ambos escritos complementan los análisis presentados por los compañeros Joan M. Ferrer Rodríguez (“Desviaciones doctrinales en el Caribe renacentista y barroco”) y Albeyra L. Rodríguez Pérez (“Desarrollo histórico del Tribunal inquisitorial en las Indias, 1512-1610” y “Aportes sobre la cuestión antijudía y antisemita en la historiografía inquisitorial española”); todos enmarcados en lo que era nuestro Caribe, que para este servidor, era mágico, que a su vez era misterioso y oculto, que contrario a lo esperado por el sistema era multicultural y multifacético, aunque de manera oficial se ocultase.

Gracias

Nota: Dado a que no pude estar en la presentación, el escrito fue enviado para que los organizadores le dieran lectura. 

viernes, 12 de abril de 2019

Ponencia introductoria al conversatorio sobre el segundo gobernador del ELA: Roberto Sánchez Vilella (1964-1968)


Ponencia introductoria al conversatorio sobre el segundo gobernador del Estado Libre Asociado: Roberto Sánchez Vilella (1964-1968), 15 de febrero de 2014 en el Centro Cultural de Lajas “Anastasio Ruiz”, cuyos panelistas fueron: Zaimy Rodríguez Sánchez, Luis Nietzche Cruz y Luis Miguel Santaliz Villabella

Autor: Pablo L. Crespo Vargas

El progreso que hemos vivido, que vivimos y que seguiremos viviendo, es un continuo cambio que responde a nuestras mayores aspiraciones como individuos y como colectividad, para alcanzar niveles superiores. Es una constante creación de oportunidades para más altas conquistas. Es un proceso que no termina. Es un estilo de vida de retos continuos a la imaginación y a la voluntad de superación de los puertorriqueños. Para el logro del mejor disfrute de la vida que el hombre puertorriqueño requiere, es necesario que el Estado Libre Asociado se siga utilizando como instrumento eficaz. Instrumento que permita y estimule a todos los puertorriqueños a aportar, en la medida de sus potencialidades, a la gran obra de la sociedad puertorriqueña…

Roberto Sánchez Vilella, 2 de enero de 1965.

Breve biografía sobre Roberto Sánchez Vilella
Roberto Sánchez Vilella, foto obtenida de
Academic Dictionaries and Encyclopedias
Roberto Sánchez Vilella, fue el segundo gobernador del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Nació el 19 de febrero de 1913 en la ciudad de Mayagüez. A los cinco años, su familia decide mudarse a Ponce, donde cursa sus primeros estudios. Completó una licenciatura en Ingeniería en Ohio State University en 1934. De regreso a Puerto Rico, comienza labores públicas como inspector del Proyecto Garzas, dedicado a llevar electricidad al área montañosa de nuestra isla. En 1941, dirigió el capítulo de Ponce del Colegio de Ingenieros y agrimensores de Puerto Rico, también fue profesor en la Universidad de Puerto Rico. Como servidor público trabajó como subcomisionado del Departamento del Interior (que luego fue llamado Departamento de Obras Públicas) en el 1941, administrador de la ciudad capital, en 1945, y ayudante especial del senador Luis Muñoz Marín en 1946. En 1947, incursiona en el sector privado, al estar a cargo de la construcción del Hotel Caribe Hilton. En 1951, fue secretario de la Asamblea Constituyente y, en 1964, fue miembro de la Comisión Conjunta sobre el Estatus. Bajo la gobernación de Luis Muñoz Marín fue Secretario Ejecutivo y Secretario de Obras Públicas (1951-1959), luego pasó a ser Secretario de Estado (1952-1964). En 1964 fue electo gobernador de Puerto Rico.

Tras una serie de diferencias con parte del liderato del Partido Popular Democrático (PPD), no fue nominado para un segundo término. Esto lo llevó a crear y postularse por el Partido del Pueblo, acción que aún hoy día, dentro de algunos sectores, es considerada la razón principal para la derrota del PPD en las elecciones de 1968. En 1972, corrió para representante por acumulación y aunque obtuvo sobre 100,000 votos, una decisión del Tribunal del Tribunal Supremo de Puerto Rico invalidó su elección, dando paso a que uno de los representantes del Partido Independentista Puertorriqueño asumiera ese escaño. Después de 1972 fue parte de la facultad de la escuela de administración pública de la Universidad de Puerto Rico y comentarista radial. En enero de 1997 fue diagnosticado con un cáncer hepático, del cual murió el 25 de marzo de ese año.

Debemos mencionar que Roberto Sánchez Vilella es recordado y reconocido por su eficiencia administrativa, honestidad, valentía política e integridad personal.

Lamentablemente, la figura de Roberto Sánchez Vilella no ha sido reconocida con la importancia que tiene. En palabras de Igdalia Fuentes Sánchez se indica que: “Aquí hablan de los gobernadores, y hasta los libros en la escuela, pero se omiten a Roberto Sánchez Vilella”.

Introducción a los temas del conversatorio:

Desarrollo socioeconómico:
La sociedad puertorriqueña al momento de la gobernación de Roberto Sánchez Vilella vivía una etapa de procesos de industrialización, que implicó un cambio en los patrones socioeconómicos de nuestra Isla. Con el desarrollo industrial, la economía agrícola pasó a un segundo plano y la emigración, tanto interna como externa, fue un factor que tuvo que ser considerado por el equipo de trabajo de esta administración. El gobernador, Roberto Sánchez Vilella, promovió una legislación dirigida a reformas sociales, que pudieran ser vistas como medidas visionarias, ya que modificaron el perfil de la sociedad puertorriqueña actual.  Entre ellas estuvo la creación de la Comisión de Derechos Civiles, el desarrollo de la Autoridad de Carreteras (le debemos dar énfasis al expreso que conecta a los municipios de Ponce y Mayagüez), la creación de reformas agrícolas dirigida a retomar los incentivos a la producción de este campo, la formación de la Compañía de Desarrollo Cooperativo, el transporte colectivo (Autoridad Metropolitana de Autobuses), construcción de hospitales y centros de salud.

Educación
Con un aumento poblacional, que rondó el medio millón de habitantes entre principio de la década de los 50 y el periodo de gobernación de Roberto Sánchez Vilella, era necesaria una serie de reformas educativas dirigidas a preparar a las nuevas generaciones para enfrentar los retos de estos cambios.  Dado a este factor, la administración de Sánchez Vilella enfatizó tanto en la educación pública como en la universitaria. Sobre la reforma universitaria, conocida como Ley 1 de 1967, o Ley de la Universidad, se promocionó la creación de un Sistema Universitario (en la administración Sánchez Vilella se establecieron los recintos de Cayey y Arecibo).  En ella se promueve el financiamiento estatal, la preparación de personas capacitadas y la integración de jóvenes a la fuerza laboral.

En cuanto a la educación pública, se nombra al que en ese momento era el subsecretario de Instrucción Pública, el Dr. Ángel Quintero Alfaro, quien ya había promocionado una serie de reformas en la anterior administración, donde se enfatizaba mejorar los diversos programas ya desarrollados. Entre estos estaban los Centros de Currículo, los Programas de Distritos Guías, las escuelas ejemplares, programa de escuelas especiales para estudiantes talentosos, y programas para, lo que hoy día llamamos, estudiantes especiales. Bajo la dirección de Quintero Alfaro se desarrollaron programas de enseñanza individualizada, las escuelas sin grado, escuelas modelos y el intercambio de maestros con programas educacionales en los Estados Unidos. También se desarrollaron los Centros de Educación y Trabajo o Escuelas Vocacionales.

Según palabras del Dr. Alfonso López Yusto: “Los maestros y administradores escolares de PR no recuerdan otro periodo con mayor admiración que los años de Quintero en el Departamento (…) se sintió inspiración para trabajar en las escuelas, se introdujeron muchas innovaciones, los maestros recibieron aumento de salarios, mejores condiciones de trabajo y ayudas para perfeccionar su preparación académica”

Política administrativa y fiscal
La administración de Roberto Sánchez Vilella estableció varias reformas administrativas dirigida a mejorar el funcionamiento de las esferas de gobierno ante la opinión pública, a la vez que se dirigió a fortalecer las finanzas gubernamentales. Entre estas medidas estaba la creación de un código de ética a la rama ejecutiva, acompañado de la publicación de Función y acción de la Rama Ejecutiva, en ella se buscaba presentar una imagen incorruptible del Servidor Público. También se trabajó en la formación del Fideicomiso de Conservación, se legisló para un impuesto a las ganancias del capital, y la creación de la Administración de Compensaciones por Accidentes de Automóviles (ACAA).

Política internacional
Durante la gobernación de Roberto Sánchez Vilella se vivían momentos angustiosos, tanto en el Caribe como en todo el planeta. La Guerra Fría, pasaba por un momento de transición entre la crisis de misiles de Cuba en el 1962 hasta el inicio del llamado “detente”, donde los bloques de poder, el soviético y el estadounidense, se apertrecharon de grandes cantidades de armamento nuclear, creando una carrera armamentista entre los bandos. En 1965 se da la invasión estadounidense a República Dominicana con la excusa de eliminar la supuesta amenaza comunista. A todo esto, Puerto Rico se mantuvo enmarcado en un problema de estatus, que se pretendió resolver con un plebiscito en 1967. 

Tres citas, de Roberto Sánchez Vilella, que nos han llamado la atención y que deben ser presentadas para reflexión de todos:
  • No debe aplicar en Puerto Rico ley alguna sin el consentimiento específico de los puertorriqueños
  • Digo nación, pues creo que es tiempo de que reconozcamos que lo somos, no por virtud de riquezas, ni de poderío militar, ni aún por virtud de tener representación en organizaciones internacionales. Puerto Rico es nación por virtud de sus hombres y mujeres, por virtud de sentirnos uno, por los lazos de lengua y de historia común que nos unen en experiencias e ideales”.
  • Mientras más ligero se elimine la dependencia en el presupuesto del gobierno federal, mejor será para PR”.


miércoles, 13 de marzo de 2019

Reseña a La revolución puertorriqueña de 1868


Moscoso, Francisco. La revolución puertorriqueña de 1868: el Grito de Lares. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 2003.
Por Félix M. Cruz Jusino

El historiador Francisco Moscoso en su libro La Revolución Puertorriqueña de 1868: El Grito de Lares (San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 2003) trasciende los paradigmas tradicionales que durante 150 años nos han presentado un cuadro desolador y derrotista sobre la principal gesta libertaria del Puerto Rico decimonónico. Evalúa 100 títulos de la historiografía sobre el tema, donde se busca rescatar para la memoria nacional una gesta con características épicas que acentúa el sentido identitario. Los libros examinados no solo comprenden los de temas especializados, sino que incluyen los textos de historia general. Esta evaluación profusa le concede a su publicación un panorama exhaustivo que le permite identificar las verdaderas causas que llevaron a la revolución de 1868 y las consecuencias del hecho en la sociedad puertorriqueña.[1]

Entre la documentación investigada y analizada destacan fuentes primarias en el Archivo General de Puerto Rico y en el National Archives de Washington D.C. y fuentes secundarias como los libros de historia sobre el tema, biografías y memorias.[2] Cuando se escribió el cuaderno, Moscoso puntea que solo se habían publicado “dos libros ampliamente documentados sobre el tema”: José Pérez Moris, Historia de la Insurrección de Lares (1872) y el de Olga Jiménez de Wagenheim, El grito de Lares: Sus hombres y sus causas (1985). El miembro de la Academia de la Historia subraya por su trascendencia historiográfica los trabajos de Germán Delgado Pasapera (Puerto Rico: Sus luchas emancipadoras, 1984) y el de Lidio Cruz Monclova (Historia de Puerto Rico, Siglo XIX, Tomo I, 1958).[3]

Contrario a otros historiadores, Moscoso destaca la formación del concepto nacionalidad puertorriqueña como fundamento esencial para la consecución de los hechos de 1868. Enfatiza las repercusiones históricas del evento heroico, no la derrota de la revolución. Sostiene que el Grito de Lares hizo temblar al poder colonial español a pesar de sus esfuerzos para disimularlo.[4] El historiador inicia sus planteamientos a través de un viaje historiográfico sobre la evolución del concepto identidad puertorriqueña. Esboza su teoría desde el punto de vista de que el sentimiento identitario no es una característica innata, sino la expresión de una conciencia histórica y de identidad como nación.[5]

Destaca el historiador que en Puerto Rico el sentido identitario o la formación de la nacionalidad se manifiesta desde el siglo XVIII con la movilización de miles de tropas para rebatir la invasión inglesa o en las primeras jornadas libertadoras de 1809 a 1812. Moscoso afirma que la gesta de Lares no es una revuelta de hacendados con problemas económicos, sino el grito de una nación con identidad propia cuyos luchadores por la libertad procuraban dotar a la nación puertorriqueña, configurada desde tiempo atrás, con su estado independiente al igual que concluyeron los forjadores de la independencia de todos los países.[6]

El trabajo está dividido en catorce tópicos y una conclusión. Hace un recorrido por los aspectos más importantes de la historia del país para probar su tesis identitaria y el desarrollo del concepto de nación entre los puertorriqueños (capítulos 2 al 5). Evalúa los años anteriores al Grito (capítulo 6) y los sucesos políticos de mayor envergadura (capítulos 7 y 8) que llevaron a su realización. Moscoso detalla el proceso organizativo del Grito (capítulo 9), las asociaciones políticas secretas que orquestaron la acción revolucionaria y su lideresa (capítulo 10) y los hechos que llevaron a precipitar el evento armado (capítulo 11). Moscoso describe vívidamente la actividad militar, la toma de Lares y la Batalla del Pepino (capítulos 12 y 13). El autor analiza las razones para la derrota y evalúa cuidadosamente los interrogatorios realizados por las autoridades coloniales españolas, planteando que el temor al castigo obligó a muchos a ocultar su participación en el evento (capítulo 14). Destaca lo importante que han sido la lucha obrera[7], la cultura y la literatura[8] en la formación de la conciencia nacional. Explora también las críticas y la rebeldía oculta detrás del trabajo de los literatos del siglo XIX.

El historiador mayagüezano escribe con palabras llanas, define tópicos que puedan ser confusos y no hace uso de notas al calce que pudieran distraer la atención del lector del trabajo expuesto. Reconoce la aportación de otros historiadores y expone planteamientos contradictorios con gran respeto hacia sus predecesores. Desde la cita introductoria en el reverso de la portada del cuaderno, tomada del Informe al Poder Ejecutivo del 4 de julio de 1869 del general José Laureano Sanz, hasta la última cuartilla, Moscoso esboza sus ideales independentistas y reafirma la capacidad de Puerto Rico de proclamarse como una nación libre y soberana.[9]

El cuaderno es importante para la historiografía puertorriqueña por su evaluación de las investigaciones anteriores y la exposición de la manipulación continua de la información histórica por el oficialismo en beneficio de las metrópolis, primero española y luego estadounidense. Revoca con pruebas la categorización como extranjeros que hicieron José Pérez Moris, Lydio Cruz Monclova y Olga Jiménez de los líderes principales del Grito: Manuel Rojas y Matías Brugman.[10] Descuella la relación existente entre ambos líderes con el país: Rojas era hijo del puertorriqueño José María Rojas, quien lucho junto a Simón Bolívar, y Brugman, hijo de un curazaleño nacido en el Nuevo Orleans francés con fuertes vínculos con Puerto Rico.[11]

El profesor universitario no solo nos presenta el desarrollo identitario y cultural del país, también nos proyecta la situación económica y política de la colonia desde sus principios hasta el Grito de Lares en 1868. Haciendo uso de información detallada y tablas, el historiador permite al lector evaluar por sí mismo la realidad de Puerto Rico. El historiador constantemente está comparando su data con las de anteriores. Liberado del concepto de que la revolución fue una de hacendados, Moscoso enriquece su trabajo con tablas de datos que enfatizan la diversidad racial de la Isla y la pluralidad socioeconómica y racial de los participantes del Grito.[12]

La justicia socioeconómica y política son dos temas que el historiador pondera en su trabajo investigativo. Resume las expectativas para la formación de una mejor sociedad que tuvieron los comisionados liberales en la tabla de la página 36. La tabla constata las soluciones a las problemáticas que enfrentaba la colonia desde el punto de vista de los colonos progresistas del siglo decimonónico.

Moscoso nos lleva en un recorrido panorámico sucinto a través de la historia nacional para catapultarnos en el momento histórico de la revolución de 1868. No deja detalle fuera que sea preponderante para internalizar el sentido identitario puertorriqueño y sus ansias por autogobernarse. No queda duda alguna de que la hipótesis de Moscoso establece que la revolución armada de Lares fue una decisión para terminar con el colonialismo[13] imperialista similar a la acaecida en otros estados, que impotentes ante la negativa de sus metrópolis de ofrecer libertades se ven obligados a recurrir a las armas.[14] Moscoso sustenta su hipótesis aludiendo a las causas económicas, políticas y sociales que otros investigadores han planteado como causales de la revolución, las analiza para concluir que indudablemente, tienen su peso (unos más, otros menos) y pueden ser razón suficiente para mover a unos a actuar concretamente. Pero no a toda una sociedad.[15]

De acuerdo a Moscoso, las causales esbozadas por otros investigadores son: el endeudamiento con prestamistas y comerciantes españoles; los agobiantes impuestos municipales, estatales, eclesiásticos y comerciales; los jornales bajos y los comestibles caros; los altos costos de transportación; la concentración de la tierra cultivada en productos comerciales (azúcar, café, tabaco) a despecho de los frutos menores y las consecuentes desnutriciones y hambrunas padecidas por la mayoría del pueblo; las hipotecas, embargos y ruinas de muchos terratenientes y pulperos, los sentimientos nacionalistas innatos, la exclusión de los puertorriqueños de puestos de gobierno en gastos militares…[16]

Moscoso insiste en que no se deben confundir móviles o detonadores inmediatos con las contradicciones estructurales de las relaciones económicas sociales, políticas e ideológicas que subyacen y rigen el conjunto de los problemas expuestos.[17] Para el historiador estas razones son calificadas como simplistas.[18] Proyectando en el tiempo el momento del Grito con el de su investigación, Moscoso estable una símil moderna aludiendo que si las razones del Grito fueran económicas, el pueblo de hoy tendría sobradas razones para un levantamiento.[19] Moscoso concluye que la situación económica de Puerto Rico era parte de un problema mayor, que sin la voluntad de acción de la gente no hubiesen llevado a la revuelta armada. [20]

El reconocido investigador histórico sobre temas del siglo XVI fustiga con mucho profesionalismo las posturas de sus colegas que han menoscabado la gesta heroica del Grito al calificarlo como una acción de desesperados e impaciente.[21] Moscoso puntualiza que son aseveraciones y deducciones como esa las esgrimidas por las metrópolis para criminalizar y proyectar al independentismo como aberración.[22] Los historiadores del siglo XX se hicieron cómplices de la postura postulada por los trabajos por encargo del oficialismo que esperaba el momento idóneo en España para implementar reformas y mantener la unión permanente.[23] En 1867, recalca el historiador, el Dr. Ramón Emeterio Betances y José Julián Acosta no debatían sobre la puertorriqueñidad, sino sobre la futilidad y limitaciones de la vía reformista para atender plenamente la liberación puertorriqueña.[24] Es por esta razón que el autor enfatiza la diversidad representativa del pueblo puertorriqueño que integró el movimiento armado de Lares. Moscoso condena de forma solapada a los que han querido encajonar la revolución de 1868 como un movimiento de hacendados endeudados. Para Moscoso, Puerto Rico era ya en 1868 una nación con caracteres y costumbres forjadas a lo largo de tres siglos, con sus proyectos y clamores de cambio y desarrollo en todos los niveles desde el siglo 18.[25]

Moscoso rechaza el personalismo del que han querido acusar a los gestores del Grito, el Dr. Ramón Emeterio Betances y el licenciado Segundo Ruiz Belvis. Con pruebas fehacientes Moscoso afirma que las intenciones de ambos líderes al organizar el Grito no eran antagónicas ni personales, sino que su rol fue el de ofrecer liderato y dar ejemplo para la obtención de la liberación de la Patria de la opresión y privación de las libertades de todos los puertorriqueños.[26]

El historiador hace un llamado a una reevaluación de la historia. Indica que no es posible continuar repitiendo predicas oficialistas basadas en interpretación subjetivas amañadas para mantener vigente el colonialismo. El Grito de Lares es un evento que marcó la historia nacional y reafirmó la puertorriqueñidad, es por lo tanto imperante conocer los antecedentes del origen y surgimiento histórico de la nacionalidad puertorriqueña: en la historia está el ser, en toda su complejidad.[27]

El trabajo historiográfico de Moscoso trasciende el propósito de investigar el Grito de Lares para constituirse en un análisis sobre la conformación de la nacionalidad y los intentos del oficialismo por suprimir la verdad histórica de la Patria. El cuaderno es un reto al oficialismo, a sus historiadores y su sistema educativo que preserva inexactitudes para no ofender al imperio de turno. El mensaje de Moscoso es claro, Puerto Rico no es un país dependiente, dócil y humillado. Boriquén es un grito libertario enjaulado por intereses políticos y económicos determinados por una plutocracia. Puerto Rico es una nación heroica, resistente y orgullosa de sus gestas y sus grandes hombres y mujeres. La verdadera historia del país está siendo reescrita por puertorriqueños, libres de ataduras oficialistas.

La revolución puertorriqueña de 1868: el Grito de Lares fortalece el sentido identitario y asienta la pertenencia a la Patria. El Archipiélago Borincano y los puertorriqueños se recrecen ante los ojos del lector. Moscoso rescata a los héroes de la gesta del Grito de Lares para constituir la gran epopeya de la nación puertorriqueña.


[1] Francisco Moscoso, La revolución puertorriqueña de 1868: el Grito de Lares (San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 2003), 8.
[2] Ibíd., 76-78.
[3] Ibíd., 8, 73.
[4] Ibíd., 70.
[5] Ibíd., 8.
[6] Ibíd., 6.
[7] Ibíd., 29.
[8] Ibíd., 30-31.
[9] Ibíd., 75.
[10] Ibíd., 73.
[11] Ibíd., 73.
[12] Ibíd., 33, 34, 69, 70.
[13] Ibíd., 5.
[14] Ibíd., 5.
[15] Ibíd., 6.
[16] Ibíd.
[17] Ibíd.
[18] Ibíd.
[19] Ibíd.
[20] Ibíd.
[21] Ibíd.
[22] Ibíd., 7.
[23] Ibíd.
[24] Ibíd.
[25] Ibíd.
[26] Ibíd., 8.
[27] Ibíd.