domingo, 3 de mayo de 2020

Los inicios de la Guerra de Abril de 1965

Los inicios de la Guerra de Abril de 1965
Por Jesús Méndez Jiminián (1960-2015)

Nota editorial: Jesús Méndez Jiminián (QEPD) fue uno de los primeros colaboradores del proyecto de  Akelarre. Entre sus publicaciones tiene nueve libros y ocho artículos. Jesús Méndez Jiminián fue un internacionalita, estudioso del antillanismo y seguidor de las ideas hostosianas. Para la familia de Akelarre fue un honor haber conocido a este gigante de las letras dominicanas. La entrada que aquí presentamos es un fragmento de su libro El gobierno constitucional y revolucionario del presidente Caamaño.   
 
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La Guerra de Abril de 1965 en opinión de no pocos estudiosos de la historia dominicana, constituye el principal acontecimiento del siglo XX en Santo Domingo. Sin embargo, resulta paradójico que existan, hasta hoy, muy pocas publicaciones sobre este trascendental hecho del que pronto habrán de cumplirse los primeros 50 años (en el 2015 se cumplieron los 50 años – nota editorial).

El 25 de septiembre de 1963, de forma abrupta e ilegítima, diferentes sectores de la vida dominicana respaldados por militares golpistas, apoyados a su vez por sectores de poder de los Estados Unidos de Norteamérica, “derivados por apetitos más bien económicos que políticos”, pusieron fin al primer ensayo democrático que nos dábamos los dominicanos y las dominicanas dirigido por un demócrata convencido como el profesor Juan Bosch, quien resultó electo abrumadoramente el 20 de diciembre de 1962 como presidente de la República, después de más de tres décadas de una dictadura, la más férrea de América Latina entonces, encabezada por el sátrapa Rafael L. Trujillo.

De la caída del gobierno constitucional y democrático de Bosch hasta el inicio de la Guerra Patria, transcurrieron diecinueve meses para que el pueblo dominicano tomara conciencia de que debía luchar con ganas y lleno de heroísmo, y poder así reivindicar la democracia perdida, y, reclamar a viva voz y con las armas en las manos la vuelta a la constitucionalidad y al orden, sobre todo. El 24 de abril de 1965 marcó el inicio de la gesta. Militares constitucionalistas dieron un Golpe de estado al régimen corrupto y de facto de Donald Reid Cabral y el triunvirato, lo que provocó que aquel día, en cuestión de minutos, una buena parte de la población de la capital dominicana se lanzara a las calles a “celebrar” tal acontecimiento, que incluso para muchos, entre ellos algunos militares constitucionalistas, resultó ser una sorpresa.

De nada valieron las mentiras de Reid Cabral y las fuerzas “leales” a su régimen ilegítimo, cuando anunciaron aquel día 24 de abril al país, que tenían el “control” absoluto de la situación, a través de la radio y de la televisión. El Embajador norteamericano William Tapley Bennett se encontraba en esos momentos ausente, y algunos funcionarios de su embajada, entre ellos el encargado de negocios, señor William Connett, estaban convencidos de que aquella rebelión sería pronto aplastada. Mayor fue la sorpresa para ellos cuando a la mañana del día siguiente, 25 de abril, los constitucionalistas aprovecharon la “inmovilidad de los generales de San Isidro y la “confianza” de la embajada norteamericana para golpear primero y tomar posesión del Palacio Nacional”. La noticia del arresto y la renuncia de Reid Cabral era acogida con mucha preocupación por Wessin y De Los Santos (…) Así, en las primeras horas del veinticinco, De Los Santos envió al coronel Pedro Bartolomé Benoit a negociar una “conclusión” con oficiales “constitucionalistas” en el Palacio Nacional. (pp. 72-73 en la Revolución de Abril y Puerto Rico de Walter Bonilla. Editora Cole, Santo Domingo, 2001).

Una vez en el Palacio Nacional, “Benoit fue recibido por el teniente coronel Miguel Ángel Hernando Ramírez, quien estaba momentáneamente a cargo del gobierno (de los constitucionalistas, n. de j. m. j.), explicándole al “intermediario” de San Isidro que el levantamiento tenía el propósito inmediato de restaurar en el poder a Juan Bosch. En cambio, Benoit le propuso la formación de una “junta provisional” y el “compromiso” de celebrar elecciones futuras. El movimiento constitucionalista no aceptó las condiciones”, ya que, según algunos historiadores, esto “empañaría” los principios por los que ellos habían provocado la revuelta . Aquel domingo, 25 de abril de1965, en la tarde, ya se tenía la noticia de que el Congreso Nacional se había reunido y, a instancias de Juan Bosch que se encontraba exiliado en Puerto Rico, había votado para que Rafael Molina Ureña  ocupara la Presidencia provisional, y quien admitió que sólo ansiaba el retorno de Bosch al poder. Esa misma tarde, se produjeron intensos bombardeos  al Palacio Nacional por órdenes de Wessin y Wessin y De Los Santos, “quebrándose así la oportunidad de pactar”. (p.74, ob. cit.).

Ante la compleja y rápida situación que se estaba produciendo en aquellos momentos, y en vista de que algunos dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) que dirigía Bosch, se habían acercado a la embajada norteamericana a conversar con el señor Connett, solicitándole su “mediación”, éste envío a sus superiores, en Washington, un telegrama en el que brevemente explicaba los acontecimientos dominicanos; y, entre otras cosas, señalaba que el “retorno de Bosch… es, contrario al interés de los Estados Unidos…”. (Ibid).

En sus conversaciones con los dirigentes del PRD y algunos militares constitucionalistas que acudieron a la Embajada, el señor Connett les dijo, específicamente a estos últimos, que debían de rendirse y pasar a formar parte de una “junta militar” con los de San Isidro. Tal propuesta fue rechazada. Entre los militares constitucionalistas estuvieron presentes los coroneles Hernando Ramírez y Francisco A. Caamaño Deñó.

El antiguo embajador en Santo Domingo, John Bartlow Martin, al referirse a los primeros sucesos de la Guerra de Abril en su obra El Destino Dominicano, indica que Donald Reid Cabral era de opinión “que la conspiración estaba programada para finales de mayo o principios de junio, pero los caudillos rebeldes (en alusión a los constitucionalistas, n. de j. m. j.) han dicho después que estaba preparada para el lunes siguiente, 26 de abril. La visita de Rivera Cuesta - agrega - (al campamento militar 27 de Febrero, para contrarrestar algunos oficiales acusados de conspirar contra él, n. de j. m. j.) hizo estallar prematuramente la conspiración”. Llamó a un ayudante suyo, el capitán Mario Peña Taveras, y le ordenó que arrestase a los conspiradores. En cambio, el capitán Peña Taveras, que era uno de los conspiradores, arrestó a Rivera Cuesta y se apoderó del campamento. Esto era el comienzo del levantamiento militar. Aquella tarde del sábado - prosigue -, 24 de abril, Peña Gómez, del PRD, antiguo locutor de radio, acompañado por unos pocos amigos civiles y militares fue a Radio Santo Domingo (en realidad era Radio Comercial del Señor José A. Brea Peña, dirigente del PRD), hizo una barricada en el estudio, declaró el derrocamiento de Reid e invitó al pueblo a que se echase a las calles y proclamase la revolución de Bosch. (p. 611 en En Destino Dominicano, Editora de Santo Domingo, S. A., Santo Domingo, Rep. Dominicana, 1975).

Más adelante, y aunque sin citar fuente alguna, John Bartlow Martin dice, que la CIA tenía informes de que militantes de la izquierda revolucionaria, que él llamó “castro-comunistas”, estaban entregando armas a la gente en las calles. Dice que eran “miles de fusiles”.

“El lunes por la mañana (es decir, el 26 de abril, n. de j. m. j.) a las cinco y media, los aviones del general De Los Santos comenzaron a bombardear y ametrallar el Puente Duarte (...). Las tropas del general Wessin…, intentarían cruzar el Puente Duarte y entrar en la Capital. Ante tales eventos, “Connett” informó algo inexplicablemente - dice Bartlow Martin -, que los generales Wessin y De Los Santos habían pedido tropas de los Estados Unidos y se les había dicho que no la esperasen, pero Connett dijo, también, que había una amenaza seria de golpe comunista, y opinaba que tal vez fuese necesario una demostración de fuerza norteamericana, aunque no de momento, sino más adelante. Un poco después - agrega - informó de que la Embajada estaba avisando a los norteamericanos  para que se preparasen para evacuar”. (p. 615, ob. cit.).

Más adelante, en su obra, Bartlow Martin apunta que: “A las doce y media del lunes, 26 de abril, el secretario Rusk, el subsecretario Ball, Thomas Mann (ahora subsecretario de Asuntos Económicos), Jack Hood Vaughn (que había sustituido a Mann como secretario ayudante para América Latina) y el embajador Bennett, fueron a la Casa Blanca y presentaron el confuso problema (dominicano, n. de j. m. j.) al presidente Johnson. El presidente dijo a Bennett - anota Bartlow Martin – que volviese inmediatamente a Santo Domingo y que le informase constantemente”.  (Ibid).

Además, “En Washington el embajador de Uruguay ante la OEA llamó al secretario ayudante Vaughn y sugirió que el Comité Internacional de Paz fuese informado (de los sucesos dominicanos, que justo el martes 27 de abril  habían tomado un nuevo giro, n. de j. m. j.), Vaughn accedió (…) Vaughn y un funcionario de la Casa Blanca hablaron de ponerse en contacto con Juan Bosch y lo hicieron pronto”, dice Bartlow Martin. (p. 617); quien luego da este detalle: “El embajador Bennett llegó a Santo Domingo a las 12:40 de la noche de aquel día, martes, 27 de abril, un día importantísimo”. (Ibid).

¿Por qué era importante aquel 27 de abril de 1965? Lo primero que debemos señalar es, que justo ese día los aviones de San Isidro continuaron “ametrallando y bombardeando” la ciudad de Santo Domingo, y pese a ello los militares constitucionalistas y un grupo de civiles había impedido su avance en los ataques del Puente Duarte.

Además, tras la salida de la embajada, “… los jefes militares, incluido Caamaño… volvieron a luchar junto al pueblo”. Después de la reunión en la Embajada, “Caamaño surgió como el jefe máximo de los rebeldes en Santo Domingo, dice Martin (p. 619). Las balaceras de aquel día fueron en aumento en diferentes puntos de la capital. Y, al día siguiente, 28 de abril , que quedaría marcado en la historia dominicana como un día funesto, se produciría en horas de la tarde, el desembarco de las primeras tropas yanquis de ocupación. Mientras esto sucedía en suelo dominicano, en Washington, el presidente Lyndon B. Johnson convocaba a la Casa Blanca ese 28 de abril, a los jefes del Congreso y momentos después de concluida esa reunión, comunicaba a través de la radio y la televisión al pueblo norteamericano su decisión de invadir militarmente a un país pequeño e indefenso como la República Dominicana, con cuarenta y dos mil marines, bajo el infeliz alegato de que habían “norteamericanos” en peligro”.

¿Dónde estaba entonces la llamada neutralidad yanqui en el conflicto?

Hacían exactamente en aquellos días de la Guerra de Abril, que 310 años atrás los antiguos amos de los norteamericanos, los ingleses, con Penn y Venables invadían a Santo Domingo, en otro de los más funestos episodios imperiales.

El bautizo yanqui a Wessin y Wessin y sus tropas, vino después del desembarco de los primeros marines, es decir, el 29 de abril, cuando “el jefe de la fuerza de guardia de los Estados Unidos pidió permiso para aterrizar, con su propio avión, en San Isidro”, dice Bartlow Martin, p. 622. A este evento imperial el pueblo dominicano levantado en armas y dirigido por el coronel Caamaño metralletas en manos, arreciaban el fuego contra los invasores y sus aliados criollos.

Notas al calce:
1. En su obra Golpe y Revolución, el licenciado Víctor Grimaldi apunta, que “Wessin y Wessin comandaba los elementos de la Fuerza Aérea pro-Reid; ordena ametrallar la ciudad mientras señalaba que aparentemente las fuerzas pro-Bosch estaban comandadas por el capitán Mario Peña Taveras…”. (p. 116, según publicación del 27 de abril de 1965 en The New York Times. En Golpe y Revolución, CPEP, Santo Domingo, 2008).

2. Instalado en la presidencia, Molina Ureña emitió una serie de decretos, entre ellos “una amnistía general para todos los prisioneros políticos que se opusieran al Golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963; y otro, en el que “todos los ciudadanos que fueron arbitrariamente expulsados de la República están libres de retornar a su patria”. (pp. 118-119, ob. cit.).

3. “Los ataques de los aviones que tenían su base sobre San Isidro produjeron unas 50 bajas mortales y aproximadamente 100 heridos - apunta Grimaldi - hasta el día 26, mientras que la Marina de los Estados Unidos se preparaba para sacar del país a los ciudadanos norteamericanos y otros extranjeros”. (Ibid).

4. En un “Sumario de Publicaciones de la CIA” del 28 de abril de 1965, dice Grimaldi que se incluyeron “dos informes del día 26 de abril”. Uno de ellos anota que “grupos bien organizados de comunistas y extremistas apoyaban a los rebeldes y evidentemente controlaban la mayoría de las armas pasadas a los civiles”. Y en otra parte, con marcado interés de desprestigiar la revuelta, señala que en tales momentos “la extrema izquierda parecía mejor organizada que el partido de Bosch o los militares pro-Bosch”. (p. 119, ob. cit.). A las 9:30 a.m. del 26 de abril de 1965, en una cronología de los sucesos de la guerra, la embajada norteamericana informaba a través de Connett, que “la posición de Wessin y De Los Santos se está debilitando. Solamente la intervención de los Estados Unidos - dice – puede prevenir el retorno de Bosch… La embajada cree hay un serio peligro de toma del poder por los comunistas y apoya la creación de una junta militar que celebre elecciones en Septiembre (1965)”. (p.120).

5. “Las tropas del general Elías Wessin y Wessin y de otras ramas aliadas (CEFA, Marina y Fuerza Aérea, más cazadores de montaña del ejército), habían fracasado en su intento del día anterior, martes 27 de abril, por aplastar a las fuerzas militares y civiles armados constitucionalistas”, algo que fue reconocido por Johnson, quien según sus propias palabras dijo que, “Había habido un desplome en liderazgo y las fuerzas regulares estaban casi tan desalentadas como estaban los líderes rebeldes”, el día anterior. (p. 134 en Golpe y Revolución).

6. “La deserción del presidente provisional José Rafael Molina Ureña y de otros líderes del PRD, uno de los cuales diría a la Embajada de Estados Unidos que la victoria de la revolución sería de los izquierdistas, selló el destino de la lucha constitucionalista cuando en la tarde de este día 28 de abril Estados Unidos decidió invadir el país”. (p. 133 en Golpe y Revolución de Víctor Grimaldi…).

viernes, 24 de abril de 2020

Don Pedro: su eterna enseñanza de valor y sacrificio


Don Pedro: su eterna enseñanza de valor y sacrificio
Por Carmen Cila Rodríguez

Pedro Albizu Campos (1936)
Fuente: Biblioteca del Congreso
Con motivo del aniversario de la muerte física de don Pedro Albizu Campos el pasado martes, 21 de abril, reflexiono en su origen y sus vivencias como estudiante. Cuando don Pedro regresa a Puerto Rico convertido en abogado, sus ideas revolucionarias impactaron la vida y quehacer político del país. En poco tiempo se transformó en la voz de los pobres de espíritu y en el político más trascendental de la primera mitad del Siglo XX en la Isla. Nada más leer algunos poemas de Francisco Matos Paoli o contemplar el mural hecho en Chicago donde se presenta a Albizu Campos crucificado en una cruz, con la bandera de Lares en su fondo para darse cuenta que muchos lo consideran un héroe, un hombre entregado a su vocación salvadora, como Jesús.

Esta percepción sobre Albizu Campos, sin embargo, nos parece que tiene un contexto. Uno de los periodos donde se forjó el carácter tipo franciscano del joven fue mientras estuvo en Vermont y en Harvard como estudiante. Se sabe relativamente poco de esta etapa, pero no es difícil imaginar que pudo haber pasado lo usual que pasa un estudiante: soledad, penurias económicas y, de seguro, un cambio de clima abrumador para un joven acostumbrado al calor ponceño. Albizu Campos era huérfano de madre y vivía en el barrio Machuelo Abajo en Ponce, una comunidad pobre de esclavos libertos. Era un estudiante sobresaliente y por instancia del principal de la escuela superior de Ponce de apellido Gerrish, Albizu Campos seleccionó la Universidad de Vermont para estudiar ingeniería agrícola. El estudiante solicitó y recibió una beca de $2 mil de la Logia Aurora No. 7 de Ponce en 1912, pero esta subvención cubría solo los cursos universitarios. Marisa Rosado, una de las más abarcadoras biógrafas de Albizu Campos, asegura en su libro Las llamas de la aurora que, para completar los gastos, su padre “le ayudaba económicamente”, aunque para este periodo todavía el joven no había sido reconocido como hijo legítimo por su progenitor, Alejandro Albizu Romero. Por otro lado, el escritor Arturo Luis Dávila Toro asegura en su libro ¡Nosotros mismos! que mientras fue estudiante don Pedro trabajó como traductor, como tutor para otros estudiantes, escribía para periódicos y hasta como jardinero en los predios de la universidad para sostenerse económicamente. Todo esto sin contar que mientras cursaba sus estudios en Harvard, Albizu experimentó el impacto de las luchas de Irlanda contra el poder colonial inglés, lo que ayudó a formar su carácter político y espiritual.

A través del análisis que plantea Juan Villegas, en su publicación La estructura mítica del héroe, podemos imaginar a Albizu Campos pasando por un rito de iniciación en el que padecerá la transformación de un humano común a un héroe. A veces un héroe no tiene un mensaje que transmitir, alega Villegas. En cambio, a veces el iniciado -sobre todo si es joven o adolescente como Albizu- solo quiere “desligarse de los lazos familiares o del grupo social al que pertenece para poder descubrir su vocación o proporcionarse de un sistema de valores propio” (Villegas 90). Es un proceso que muchas veces harán solos. Villegas compara este viaje iniciático con varias etapas que deberá “sufrir” el héroe. Entre ellas: el viaje, el encuentro, la experiencia de la noche y el regreso o aceptación del nuevo mundo. El viaje “no será solo en espacio sino en evolución. Por tanto estudiar, investigar, buscar intensamente lo nuevo y profundo son modalidades del viaje” (Villegas 107). El encuentro, expone Villegas, incluye a personajes que aparecen en el camino “y, de acuerdo con sus características, lo protegen o le crean dificultades” (Villegas 109). Recordemos al director Gerrish, quien sirvió para orientar y ayudar al intelectual aprendiz ponceño. Además, durante la experiencia de la noche supone en el iniciante un aislamiento “en algún lugar solitario, donde experimenta una serie de acontecimientos, en general aterradores, cuya superación viene a probar que el joven está en condiciones de exceder a sus enemigos” (Villegas 114). Finalmente, durante la etapa de la caída la aventura de la noche puede asumir la forma de descenso a los infiernos, o bien la entrada a un mundo laberíntico. “Esto siempre es concebido con un carácter maléfico o peligroso. Su rasgo esencial es la permanencia del protagonista en el interior de la oscuridad, su marginación de la vida y, por último, su salida del mismo” (Villegas 116), y por más difícil que parezca es necesario encontrar esa salida pues es la que lleva al triunfo incuestionable.

Demasiadas veces la vida le presenta al ser humano su rudo rostro oscuro de escasez, de soledad, de enfermedad o lo enfrenta a la pérdida o la incomprensión de sus seres queridos. Si, como don Pedro, alguno de estos es tu viaje puedes aprender a identificar los factores de la heroicidad para salir adelante. Que hoy y siempre, la vida de don Pedro sirva de espejo inmaculado en el cual puedas calibrar que las dificultades y las necesidades económicas o emocionales que se presentan son un proceso natural de transformación. Hay que aprender a vivirlas un día a la vez con serenidad y confianza para salir airosos, héroe de tus propias batallas.


El historiador en el siglo XXI: Una reflexión


El historiador en el siglo XXI: Una reflexión
Pablo L. Crespo Vargas

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Ya pasados casi dos décadas del siglo XXI, la historiografía, el producto de los historiadores al trabajar la historia, está en una etapa de constante cambio evolutivo, de evaluación y reevaluación, donde un sinfín de ideas y pensamientos filosóficos tienden a integrarse según las necesidades y los criterios de los investigadores de este campo y de la población en general. El estudio de la historia no es igual a periodos anteriores, su versatilidad es apreciable.

La historiografía, y a su vez el historiador, siempre bajo asedio, se encuentra en un punto donde se juega su validez ante un gran número de situaciones diarias y que implica el que cada individuo asuma posturas dirigidas a promover cambios en un sistema benefactor para unos sobre otros. El historiador debe estar dispuesto a asumir su papel en la sociedad, independientemente si esta lo acepta o no. El historiador enclaustrado, como el ermitaño, no compone ni aporta a una sociedad caracterizada por la gran cantidad de movimientos, transformaciones e interacciones experimentadas diariamente.

El historiador no solo está para historiar o para analizar la historia, acciones que, de por sí, implican tomar decisiones y ejercer juicios críticos sobre eventos, en su inmensa mayoría, vistos como preámbulo o causantes de lo que hoy vivimos. Tampoco, el historiador debe descansar en trillados pensamientos que buscan validar el estudio de la historia, pero, no aportan al desarrollo comunitario, regional o nacional, conceptos necesitados de reevaluar dado la pluralidad de nuestros tiempos.

El historiador, como pensador crítico y ente de cambio, debe promover un ambiente dirigido al análisis, al intercambio de ideas y a la formación de una sociedad inclusiva, equitativa y justa para todos sus elementos. A su vez, el historiador debe trabajar su análisis para presentar una explicación que difícilmente será universal e invariable. El estudioso de la historia debe estar consciente de que su campo está sujeto a las interpretaciones y estas varían entre individuos. Es por ello, la importancia de conocer la imposibilidad de una historia verdadera, porque la realidad existencial nos lleva a entender las muchas verdades y puntos de vista contrarios a nuestros argumentos. La historia, aunque escrita, es cambiante, y su análisis nos da las herramientas para comprender las transformaciones ocurridas desde el pasado al presente, a su vez nos brinda la oportunidad de desarrollar el pensamiento crítico y analítico tan faltante en nuestra sociedad.

A todo esto, hay que añadir la inmensa responsabilidad del historiador con la gestión cultural, el patrimonio (en todos sus niveles), la educación y en todo lo que pueda beneficiar a la sociedad. No ha de extrañarnos ver tantos historiadores profesionales destacados, no en su campo, sino como entes de cambio en nuestras comunidades, en el ámbito público y privado, personas aportadoras, que tienen un dominio de destrezas particulares cuya utilización adecuada puede traer prosperidad.

La historia debería ser caduca y estar en desuso cuando se utiliza como herramienta de adoctrinamiento o como promotora de ideales exclusivos de poder de uno sobre otros, con actitudes prejuiciadas y visiones exclusivas. Los tiempos han cambiado y todos los elementos de nuestra sociedad exigen tener voz y expresarse, para dar a conocer y demostrar cuánto ha sido su aportación histórica a la realidad cambiante vivida en el presente.

Claro, el campo de la historia y sus interpretaciones surgen de individuos que sienten y padecen, que se identifican con posturas políticas, económicas, sociales y hasta religiosas. No obstante, el historiador responsable busca mecanismos dirigidos a establecer unos grados de objetividad lo bastante razonables para que la validez de su interpretación sea aceptada por un mayor número de personas. Otras son dirigidas desde agendas destinadas a aceptar unas posiciones en particular. En ambos casos hay un público en espera de una respuesta, la cual solo un especialista en el estudio del pasado está preparado a dar.

La objetividad como punto para analizar y reflexionar debe estar siempre presente. El historiador del siglo XXI debe trabajar para alcanzarla, sabiendo su inalcanzabilidad, un proyecto cuya capacidad no se cumplirá, pero, a su vez necesario, pues es su carta de presentación. Pero bien, ¿cómo intentamos conseguirla? Primeramente, investigando y escrudiñando tanto la fuente primaria como secundaria. Segundo, contrastando lo previamente escrito, identificando sus similitudes y sus discrepancias, entendiendo por qué ocurren, comprendiendo qué lleva al sujeto a pensar de una u otra manera. La revisión de los hechos y sus interpretaciones nos podría llevar por el tramo idóneo. La honradez ante todo y sin querer torcer una ruta o crear una nueva.

El análisis de los documentos en sí mismos, también, es otra de las herramientas. Cada documento, como creación del ser humano, tiene una idea impregnada y dirigida a un fin. Está en el historiador leer sus entrelíneas, analizar sus implicaciones y comprender su significado. La sociedad actual lo necesita.

Como historiadores debemos estar prestos a los cambios y no quedarnos inmóviles cuando ocurren. Un ejemplo es el aumento de simposios, conferencias y talleres cuya temática sea la historia contemporánea, la historia actual y presente. Con toda probabilidad algunos ortodoxos de la historia no aprobarían esta vía. Sin embargo, como todo a nuestro alrededor, la historia, su metodología y el pensamiento histórico es cambiante. El que no esté dispuesto a estos cambios quedará rezagado.

El historiador del siglo XXI debe estar presente, combativo y dispuesto a conocer su entorno, para explicarlo de manera entendible y analizarlo de manera responsable. También debe estar dispuesto a trabajar con especialistas de otras disciplinas y dejar espacio para que la población en general pueda redescubrir sus orígenes, sus vivencias y su espacio en la sociedad.

El historiador formado en la academia tiene ya unas herramientas y unas destrezas de mucho valor, las cuales bien empleadas lo llevarían a ser un facilitador del análisis histórico. Quedarse con ellas y no utilizarlas para aumentar el conocimiento general podría ser considerado una infracción al bien social. No son tiempos para investigar y quedarse a esperar por una élite para la aprobación de los productos de estas investigaciones. Es momento de acción, acción con implicación en la diversidad y la innovación… de lo contrario, no nos quejemos cuando otros realicen lo meritorio.

El siglo XXI puede vislumbrarse de mucha interacción entre escuelas historiográficas, acción cuyo producto será un historiador ecléctico y capacitado para realizar un mayor número de tareas académicas y de investigación. A su vez, veremos la creación de nuevos métodos de investigación y estos promoverán nuevos pensamientos históricos. También se podrá apreciar un despertar en el rescate de la historia aun oculta y cuyo desconocimiento nos lleva a estereotipos aun prevalentes. Por lo que vemos, el siglo XXI será muy movido y lleno de retos, está en nosotros capacitarnos para poder asumir el papel adecuado.

Como indicamos al principio, el historiador vive constantemente en un estado de observación perpetua, por lo tanto, sus posturas serán evaluadas, promoviendo tanto a seguidores como detractores. Los enemigos siempre sobrarán, pues esto se gana con mucha facilidad, en especial cuando nuestras interpretaciones van en contra de los cánones establecidos por grupos específicos. Posturas disidentes nos ubican como herejes, subversivos, no sociables, mientras los enemigos llevan el orden establecido; aun así, nos vemos en la obligación de asumir este riesgo. El historiador, más en sociedades coloniales como la nuestra, está sujeto a ser perseguido, no solamente por promover el pensamiento crítico, sino por presentar una visión contraria y contradictoria a las de la élite gobernante. El tema de las sociedades coloniales está discutido en este libro. Nuestro pensamiento podría promover movimientos sociales de envergadura como los vividos en el verano de 2019. Ahora bien, está en nosotros mantener lo alcanzado, no claudicar y seguir en constante dinámica para lograr una sociedad enfocada en preservarse y en conseguir el bienestar para todos.

Nota editorial: El artículo es el epílogo del libro de Félix Miguel Cruz Jusino, Ensayos historiográficos sobre una sociedad en constante cambio, Lajas: Editorial Akelarre, 2019. 

miércoles, 8 de abril de 2020

Coloquiando con el ICP: Un mapa de los Coloqueos

Coloquiando con el ICP: Un mapa a los coloqueos (enlace a los vídeos en la página de Youtube del Instituto de Cultura Puertorriqueña y a los registros de los próximas conferencias)
Actualizado el 11 de abril de 2023 / 7:15am.


La iniciativa llamada Coloqueo fue creada por el Instituto de Cultura Puertorriqueña. En ella se desarrollan conferencias en línea dictadas por especialistas y conocedores de los temas allí discutidos. Los Coloqueos se dan los martes y jueves a las 6:00PM y presentan una diversidad de temas culturales. Hemos recopilado cada uno de los Coloqueos y su enlace en el canal del ICP en Youtube. Para verlos, simplemente marque el enlace. También estamos adelantando los registros de los Coloqueos que ya están programados:

Enlace a vídeos en youtube

Primera temporada Coloqueo: 19 de marzo al 23 de julio 2020 / 36 episodios

Coloqueo #24 (fue cancelado en su fecha original por problemas técnicos): Archivo histórico de Vieques: recurso para la investigación sobre Vieques por (jueves, 23 de julio de 2020). Vídeo Archivo histórico de Vieques

Coloqueo #36: Artesanía Puertorriqueña: dónde estamos y hacia dónde vamos con varios panelistas (martes, 21 de julio de 2020). Vídeo Artesanía Puertorriqueña

Coloqueo #35: Racismo en Puerto Rico: dimensiones institucionales, personales e interdisciplinarias con Ísar Godreau (jueves, 16 de julio de 2020). Vídeo Racismo en Puerto Rico

Coloqueo #34: Las máscaras y sus tradiciones con varios invitados (martes, 14 de julio de 2020). Vídeo Las máscaras y sus tradiciones

Coloqueo #33: Patrimonio y PRRA: La puesta en valor de la arquitectura rural del Nuevo Trato con la Dra. Luz Marie Rodríguez López (jueves, 9 de julio de 2020). Historia de la arquitectura.

Coloqueo #32: De la carbonera a la mueblería: origen de las Mueblerías Mendoza con la Dra. Aida Mendoza Rivera (martes, 7 de julio de 2020). Historia social y microhistoria. 

Coloqueo #31: Cine, propaganda y noticieros en Puerto Rico 1950 -1970 por Dr. José Orlando Sued (jueves, 2 de julio de 2020). Historia, comunicación.

Coloqueo #30: Lanzamiento Revista ICP (RICP) n.13 por María del Mar (martes, 30 de junio de 2020). Revista Instituto de Cultura Puertorriqueña

Coloqueo #29: Políticas culturales en época de Luis Muñoz Marín: Surgimiento del ICP por Dr. Martín Cruz Santos (jueves, 25 de junio de 2020). Historia y cultura.

Coloqueo #28: La invención de los taínos: Ricardo Alegría, el ICP y la "primavera de la cultura" (martes, 23 de junio de 2020). Historia y cultura.

Coloqueo #27 Usmaíl: figuración de un Albizu Campos masón por Dra. Carmen Cila Rodríguez (jueves, 18 de junio de 2020). Literatura y Vieques. 

Coloqueo #26 Breve historia de la educación en Puerto Rico por Dr. Edwin Antonio Fragoso Rivera (martes 16 de junio de 2020). Historia.

Coloque #25 Coloqueando con Luisito Vigoreaux. Vídeo Coloqueando con Luisito Vigoreaux

Coloqueo #24 Comamos cultura juntos con Rafael N. Ruiz Mederos (martes, 9 de junio de 2020), Gastronomía y filmación en Eat, Drink & Share.
Vídeo Comamos cultura juntos

Coloqueo #23 Archivo Histórico de Vieques: recursos para la investigación sobre Vieques con un enfoque en las luchas sociales a través de los pasados cinco siglos por Robert L. Rabin Siegal (jueves, 4 de junio de 2020).
Postpuesto / Fecha será determinada

Coloqueo #22 Presencia y evolución del tema gastronómico como símbolo identitario en la literatura puertorriqueña por Dra. Milagros Santiago Hernández (martes, 2 de junio de 2020). Gastronomía y literatura.
Vídeo Presencia y evolución del tema gastronómico como símbolo identitario en la literatura puertorriqueña

Coloqueo #21 Leopoldo Santiago Lavandero y los inicios de la educación teatral en Puerto Rico por Dr. José Luis Vargas (jueves, 28 de mayo de 2020). Historia de la educación teatral.
Vídeo Leopoldo Santiago Lavandero

Coloqueo #20 La canción como guía hacia la gestión cultural por Andrea Cruz (martes, 26 de mayo de 2020). Conversación con la artista musical Andrea Cruz.
Vídeo La canción como guía hacia la gestión cultural

Coloqueo #19 El Aeropuerto Internacional de Isla Verde: La tipología del aeropuerto civil, geopolítica y la modernización cultural de San Juan. 1955-1965 por Dr. Edgardo Pérez Maldonado (jueves, 21 de mayo de 2020). Discusión sobre la importancia histórica y cultural del aeropuerto de Isla Grande.
Vídeo El Aeropuerto Internacional de Isla Grande

Coloqueo #18 Literatura infantil y juvenil en Puerto Rico. Trayectoria y legado. Retos del presente. Por Dra. Zulma Aye Santiago (martes, 19 de mayo de 2020). Conversación sobre el legado de autores e ilustradores en la Literatura Infantil y Juvenil.
Vídeo a Literatura infantil y juvenil

Coloqueo #17 El Círculo de Recreo de San Germán (1879-1898): ¿Asociación de élites o espacio rebelde y desafecto? por Dr. Carlos Rivera Vélez (jueves, 14 de mayo de 2020). Análisis histórico sobre el Círculo de Recreo de San Germán.
Vídeo El Círculo de Recreo de San Germán

Coloqueo #16 La política ambiental: Filosofía colonizadora por Dra. Carmen Alicia Morales Castro (martes, 12 de mayo de 2020). Análisis de las políticas ambientales en tiempos de la colonización en el siglo XVI.
Vídeo La política ambiental: Filosofía colonizadora

Coloqueo #15 Hablemos de esclavitud. De esclavo a liberto: Los contratos de jornales en Puerto Rico, 1873-1876 por Dr. Javier Alemán Iglesias (jueves, 7 de mayo de 2020). Se examinan los contratos de los esclavos libertos luego de la Ley que permitió la abolición de la esclavitud en Puerto Rico en el año 1873.

Coloqueo #14 Puerto Rico entre dos aros: Panorama histórico del baloncesto puertorriqueño por Dr. Carlos Mendoza Acevedo (martes, 5 de mayo de 2020). Historia del desarrollo del baloncesto puertorriqueño.

Coloqueo #13 La relación acerca de las antigüedades de los indios por Fray Ramón Pané por Dra. Nancy R. Santiago Capetillo (jueves, 30 de abril de 2020). Se discuten las creencias de los pueblos originarios presentada por Ramón Pané.

Coloqueo #12 La preservación del hombre y la mujer negra puertorriqueños: de la fiebre de cólera [1856] al Club Tanamá [1950] por Dr. Daniel Nina (martes, 28 de abril de 2020). Conferencia que trabaja aspectos de la historia de los afrodescendientes en Puerto Rico.

Coloqueo #11 Interración entre Cocina al Fondo y Pública por Naíma Rodríguez y Natalia Vallejo (jueves, 23 de abril de 2020). Conversatorio sobre la relación colaborativa entre ambos proyectos y la propuesta cultural que esta interrelación presenta al país.

Coloqueo #10 Más allá de las excavaciones: una nueva mirada a los estudios arqueoloógicos por Arq. Miguel Rodríguez López (martes, 21 de abril de 2020) Presentación de la diversidad de investigaciones sobre el yacimiento de Punta Candelero, Humacao, de la fascinante cultura Huecoide.

Coloqueo#9 La Colección del Instituto de Cultura Puertorriqueña por Laura Quiñones Navarro (jueves, 16 de abril de 2020). La conferencia toma como punto de partida la misión del ICP y el desarrollo de la visión para la administración y manejo de la Colección Nacional.

Coloqueo #8 Dr. José Celso Barbosa y Alcalá, más que un hombre de pueblo por Dr. Edwin Antonio Fragoso Rivera (martes, 14 de abril de 2020). Análisis biográfico de José Celso Barbosa.

Coloqueo #7 Toco madera: auge y decadencia de la industria forestal en Puerto Rico (1940-1970) por Prof. Jorge Nieves Rivera (jueves, 9 de abril de 2020). Análisis histórico sobre la industria forestal durante el periodo indicado.

Coloqueo #6 500 años de la Inquisición en las Indias: algunos aportes por Dra. Albeyra L. Rodríguez (martes, 7 de abril de 2020). Análisis de cómo se formó la inquisición y su llegada a las Indias (América).

Coloqueo #5 Un partido de exconvictos: Bolívar Ochart, lógicas carcelarias y el Partido Socialista en Puerto Rico a comienzos del siglo XX por Dr. Jorell Meléndez (jueves, 2 de abril de 2020). Análisis sobre la creación del Partido Socialista en 1915 y los retos que tuvo como organización.

Coloqueo #4: La ciudad de San Juan: Mudanza y fundación por Dra. Carmen Alicia Morales Castro (martes, 31 de marzo de 2020). Presentación de los hallazgos y el análisis de la conferenciante sobre este tema.

Coloqueo #3 NEA Competitive Funding and SINFINESPR por Hazel Colón, Lolita Villanua, Mary Sellers e Isabel Rosa (jueves, 26 de marzo de 2020). Orientación sobre oportunidades económicas de la NEA y el proyecto SINFINESPR de Titín Foundation.

Coloqueo #2 Nuestro patrimonio histórico edificado: Filosofías post sismos por el Arq. Pablo Ojeda O'neill (martes, 24 de marzo de 2020). Análisis sobre los conceptos filosóficos en la intervención para la protección de nuestro patrimonio.

Coloqueo #1 Etnicidad y artes mágicas en el Caribe del siglo XVII por Dr. Pablo L. Crespo Vargas (jueves, 19 de marzo de 2020). Análisis de las artes mágicas practicadas en el Caribe del siglo XVII y su relación con los diversos grupos étnicos.


sábado, 28 de marzo de 2020

Reflexión sobre las luchas libertarias en Puerto Rico


Reflexión sobre las luchas libertarias en Puerto Rico
Por Pablo L. Crespo Vargas

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Ponencia de la presentación del libro de Juan Bautista De Jesús Bonilla: La paja en el ojo: La presencia de Toa Alta en las luchas libertarias de Puerto Rico el 3 de septiembre de 2016.

En momentos de crisis, nuestra puertorriqueñidad resurge como ave fénix para reafirmar nuestra nacionalidad y demostrar lo que podemos lograr.

Puerto Rico vive momentos de angustia. Por un lado, estamos ahogados ante un mal de corrupción creado por la visión surgida de la perpetuidad bipartidista a la que estamos sumidos desde el siglo pasado. Lamentablemente, para una inmensa mayoría de los ciudadanos de la Isla esta conducta es normal; otros lo excusan indicando que todos los políticos son iguales, como si cada uno de los que no han sido elegidos ya hubiera estado en un puesto electivo y hubiera demostrado la misma actitud. Podemos argumentar que los que piensan de esta forma solo esconden su incapacidad de aceptar un cambio y prefieren mantener el continuismo sin ver otra posibilidad. Por otro lado, cualquier sentir de lo que consideramos una vida democrática, aunque limitada hasta el momento y cautivada por los intereses del poder, ya está por sucumbir con la imposición de la Junta de Control Fiscal; un nuevo reto para los que defienden y promueven una sociedad puertorriqueña igualitaria y con sentido democrático.

Ante estos sinsabores y otros más, nuestra idiosincrasia nacional o puertorriqueñidad tiene la oportunidad, nuevamente de presentarse como alternativa para un pueblo que ha perdido esperanzas y que en su inmensa mayoría se deja guiar por intereses que al final del camino son perjudiciales. Nuestra nacionalidad se da claramente en la cultura y en los deportes. En la primera, los ejemplos sobran. La puertorriqueñidad se reafirma con literatura, la artesanía, el arte en general. En los deportes, como ejemplo vemos como una tenista, Mónica Puig, nos dio una demostración de lo que un puertorriqueño puede hacer con su talento y capacidad competitiva, dejando boquiabierto a los que no confiaron en ella. No es el único caso, tenemos grandes atletas en distintas áreas: ajedrez, pista y campo, tenis de mesa, lucha olímpica, boxeo, baloncesto, béisbol, balompié, y muchas otras disciplinas. También tenemos grandes talentos en un sinnúmero de profesiones y puertorriqueños esparcidos por todo el planeta realizando lo que otros no pueden hacer.

Ahora bien, algunos de ustedes me preguntarán: ¿dónde queda el libro que presentamos en todo esto? La paja en el ojo: La presencia de Toa Alta en las luchas libertarias de Puerto Rico, de nuestro amigo Juan Bautista De Jesús Bonilla, es una obra que también reafirma nuestra puertorriqueñidad, pero va más allá. Es una obra que nos trae un recuerdo que para muchos debería ser borrado, eliminado y que en un tiempo era hasta prohibido. De Jesús Bonilla nos presenta una historia de los movimientos libertarios o independentistas enmarcados desde una perspectiva toalteña. En ese sentido, Toa Alta se convierte en la patria chica donde se desarrolla una microhistoria que hubiera desaparecido sino es por personas como Juan.
El autor nos indica, con mucha razón, que hay que “exponer ante las nuevas generaciones la historia que no cuentan los libros oficiales”. Esa historia oficial que está hecha para marginar, para discriminar y para establecer los patrones que el poder exige, eliminando otro rasgo del sentir democrático. Son muchos los escritores que luchan contra las visiones oficialistas, aun así, hay mucho camino por andar. Si queremos tener una sociedad que pueda pensar en cómo desarrollarse no podemos dejar que los datos sean manipulados por los que obtienen el poder. Es nuestra responsabilidad dejar saber que aún existe un pueblo que lucha, que se levanta y que está dispuesto a dar esa milla extra en contra de la opresión.

En otro momento, el autor nos indica que “la lucha no solo hay que realizarla; también hay que documentarla y contarla”, acción que precisamente realiza nuestro autor. Sin embargo, debemos recalcar que la lucha que Juan Bautista nos presenta no es la percibida por los grandes líderes, los cuales tienen el poder y la ventaja de documentarla, ya que cuentan con innumerables seguidores y recursos; sino es la del hombre y la mujer común, que aporta su granito de arena, y que sufre día a día la marginación y la opresión de un régimen que pintado para que se vea hermoso, sigue escondiendo y trabajando con una visión absolutista. Es por ello que Juan Bautista De Jesús Bonilla rescata figuras como José Cornelio Cintrón, amigo de Ramón Emeterio Betances; el abolicionista José Pablo Morales; Arturo Castro, delegado de Toa Alta en la Junta Revolucionaria de Nueva York; el periodista y revolucionario Evaristo Izcoa Díaz, quien al igual que Betances no aceptaba que el poder colonial fuera proveniente de España o de los Estados Unidos; y finaliza con veintiún héroes anónimos, de esos que son olvidados prematuramente por un gran porciento de la población, pero que Juan no deja en el olvido, ya que ve como acción patriótica el que sus luchas sean recordadas por nuestra nación.

La obra está divida en tres partes, las cuales tienen un orden cronológico: primero, del génesis de Toa Alta y de la nación puertorriqueña hasta el Grito de Lares; segundo, el siglo que transcurre desde la Revolución ya mencionada hasta 1968; y finaliza presentando la lucha independentista en los últimos 50 años. El autor resalta los diversos movimientos y cómo estos afectaron la historia, tanto de Toa Alta como la de Puerto Rico. Entre los puntos que se destacan de la lectura está el trabajo realizado por diversos grupos, que, aunque separados, tenían un objetivo común: la libertad de esta Isla. Eso me lleva a reflexionar y cuestionar el porqué de tanta división dentro de organizaciones que buscan un mismo fin: la libertad de su nación. También pienso en las luchas que se dieron y que el oficialismo, con su discurso de doble vara, dejó a un lado por conveniencia. Estas luchas que fueron gestadas y ganada por puertorriqueños se dieron en diversos ámbitos: el sindical, el magisterial, las comunidades, el rescate de tierras, Vieques, entre otros. Cada uno de estos ejemplos demuestra nuestra capacidad y deseo de mantener viva nuestra puertorriqueñidad, nuestra identidad nacional.

Hoy, muchos de nuestros derechos y beneficios son producto de esos tiempos que no se olvidarán y que estarán presente en las personas que aman a su nación tal como Juan Bautista De Jesús Bonilla ama a Puerto Rico. 

Nota editorial: Originalmente esta ponencia fue publicada en El Post Antillano el 17 de septiembre de 2016.

lunes, 16 de marzo de 2020

Exhibición sobre la Carretera Central


Exhibición: La Carretera Central: Un viaje de la capital a Ponce
Pablo L. Crespo Vargas

Nota editorial: Artículo publicado en El Post Antillano el 7 de marzo de 2020 (enlace a EPA), una semana antes de la declaración de emergencia en Puerto Rico por el coronavirus. Hemos publicado el artículo para beneficio de las personas que solicitaron el acceso a los enlaces que acompañan las referencias.

Puente sobre la Quebrada Beatriz, entre Cayey y Comerío.
Autor de la foto: Ian Poellet en Wikipedia
Desde el mes de noviembre de 2019, el Archivo General de Puerto Rico mantiene abierta una exhibición fotográfica y documental sobre la Carretera Central de Puerto Rico, titulada: “La Carretera Central: Un viaje de la capital a Ponce”. La exhibición cuenta con fotocopias de documentación original, sobre 45 ilustraciones que incluyen fotos de edificaciones, diagramas, planos, entre otras. Las fotos a color fueron suplidas por la Oficina Estatal de Conservación Histórica, quienes en el 2019 nominaron la Carretera Central en el Registro Nacional de Lugares Históricos del gobierno federal de los Estados Unidos. Dentro de la documentación disponible para ser examinada por el público se encuentran fragmentos de informes, de memorias descriptivas, tablas y el documento presentado para someter al Registro Histórico a la Carretera Central.

La Carretera Central comienza, según Real Orden de 1888, en los muelles de San Juan y termina, según señalado por Luis Pumarada y María de los Ángeles Castro en el muelle municipal de Ponce. La distancia estimada de este trayecto es de 140 kilómetros. No obstante, debemos señalar que si se toman de referencia otros puntos de inicio (como La Fortaleza o La Plaza Colón) y punto de terminación (como La Plaza de Abolición en Ponce) la distancia disminuye hasta 134 kilómetros.

La Carretera Central fue construida entre el 1846 y el 1886. Desde su entrada en uso hasta el 1970, cuando se abre la autopista de Ponce a San Juan (carretera #52), fue considerada la principal vía de transporte en la Isla. La importancia histórica de la Carretera Central ha quedado plasmada en diversas obras, artículos y narraciones generales. Algunas de ellas pueden ser visitadas en los enlaces de la bibliografía.

Se invita al público general a visitar la exhibición que estará disponible durante el mes de marzo en el Archivo General de Puerto Rico, ubicado en la Avenida Constitución (antigua Ponce de León) #500, Puerta de Tierra, San Juan, de lunes a viernes de 8:30 AM a 4:00 PM y sábados de 8:30AM a 3:30PM.   

Bibliografía en línea:

Borges, José Lee. “Los chinos de la Carretera Central”, 80 grados, 2 de diciembre de 2016, consultado el 27 de febrero de 2020, https://www.80grados.net/los-chinos-de-la-carretera-central/

Castillo, Juan E. “La Carretera Central: Su historia”, Revista de Obras Públicas de Puerto Rico, diciembre 1929 a junio 1930, http://edicionesdigitales.info/carrcentralfotos/Castillo.pdf

Costa, Juan R. “Memoria viva: La Carretera Central de Puerto Rico”, Noticel, 9 de junio de 2019, consultado el 27 de febrero de 2020, https://www.noticel.com/vida/memoria-viva/memoria-viva-la-carretera-central-de-puerto-rico/1084637970

Geoisla. “Documento de inclusión de la Carretera Central en el RNLH (2019)”, Geoisla, 13 de junio de 2019, https://www.geoisla.com/2019/06/documento-de-inclusion-de-la-carretera-central-en-el-rnlh-2019/

Mari Mut, José A. De San Juan a Ponce por la Carretera Central, Ediciones digitales, consultado el 28 de febrero de 2020, http://edicionesdigitales.info/carrcentral/carrcentral/Inicio.html

____. Nuestras casillas de camineros, Ediciones digitales, consultado el 28 de febrero de 2020, http://edicionesdigitales.info/CasillasPR/CasillasPR/Welcome.html

Pumarada, Luis y María de los Ángeles Castro. La Carretera Central: Un viaje escénico a la historia de Puerto Rico, San Juan, Oficina Estatal de Preservación Histórica, Mayagüez, Centro de Investigación y Desarrollo, 1997. https://issuu.com/adelantereunificacionistas/docs/pumarada

Bibliografía tradicional:

Baralt Guillermo A. Una de cal y otra de arena: Panorama histórico de la construcción en Puerto Rico, 1493-2004, San Juan, Asociación de Contratistas Generales de América, Capítulo de Puerto Rico, 2008.

jueves, 27 de febrero de 2020

Reseña a Puerto Rico y el Caribe: Momentos históricos


Reseña a Puerto Rico y el Caribe: momentos históricos
Por Pablo L. Crespo Vargas

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El 22 de mayo de 2019 se presentó el libro Puerto Rico y el Caribe, volumen 1, momentos históricos (San Juan: Programa Graduado de Historia de la Universidad Interamericana de Puerto Rico / Lajas: Editorial Akelarre, 2019) en la Sala Museo Rafael Hernández, del Recinto Metropolitano de la Universidad Interamericana de Puerto Rico. La obra es una antología de ensayos historiográficos, cuyos autores son egresados del Programa Doctoral de Historia de dicha institución.

La obra tiene siete ensayos y cubre diversos aspectos de la historia caribeña y puertorriqueña. El primer ensayo es de Pablo L. Crespo Vargas, “El pensamiento mágico-religioso en el Caribe hispano como muestra de la diversidad étnica de la zona, 1600-1659”, cuyo tema es el sincretismo religioso y el mestizaje cultural que se vivió en el área y que hoy día es reflejado en la pluralidad existente en la cuenca caribeña. Le sigue un escrito de Martín Cruz Santos, “La ciudad de San Juan Bautista de Puerto Rico en la historiografía puertorriqueña”, donde se presentan las diversas visiones que historiadores locales le han dado al desarrollo histórico de nuestra capital. El tercer artículo es de Javier Alemán Iglesias, “El ingenio en Puerto Rico: un acercamiento a la historia de las haciendas azucareras en el municipio de Juncos, 1815-1904”, un análisis de nuestra industria de la caña enmarcado en el municipio mencionado. El cuarto ensayo es de José Luis Colón González, “¡Trabajadores al poder! Origen y desarrollo del Partido Obrero de Arecibo, 1910-1914”, donde se explora parte de nuestra historia política regional. El quinto ensayo es de Bianca M. Medina Báez, “Los libros de Novedades de la Policía y su importancia en el análisis sociohistórico de las mujeres en Puerto Rico: el caso de Comerío”, donde se demuestra la importancia de los documentos en el estudio de la historia social puertorriqueña y se presenta una imagen de las vicisitudes a las que estaban expuestas nuestras mujeres. El sexto artículo es de Néstor R. Duprey Salgado, “Una mirada a la vitrina: Luis Muñoz Marín en la historiografía de origen norteamericano”, en él se presentan las visiones y perspectivas desarrolladas en los Estados Unidos sobre la figura del primer gobernador electo en Puerto Rico. El séptimo escrito es de Isaura Díaz-Pagán, “Reflejo del Puerto Rico de los años 50 en las representaciones visuales de los artistas de la Generación del 50”, una mirada a la historia del arte y su importancia para comprender nuestro desarrollo como pueblo.

El director del Proyecto y del Programa Graduado de Historia (al momento de la publicación de la obra), José Carlos Arroyo Muñoz, fue el encargado de escribir el prólogo y de realizar la presentación formal de la obra. El proyecto busca darle espacio literario y de exposición a los egresados de nivel graduado de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, institución que, a nuestro entender, tiene el programa de historia más sólido en la Isla, dado a la diversidad de publicaciones procedentes de los componentes de este y que abarcan una variedad de temas de la historia de Puerto Rico y el Caribe. Entre los temas trabajados en estas publicaciones están la historia de la mujer, la historia política, historia del arte, la microhistoria, el imaginario religioso caribeño del siglo 17, los discursos del clero en las guerras de independencia latinoamericanas, historia de la educación, entre otros.

Nota Editorial: 
     1. Este artículo fue publicado originalmente en El Post Antillano el 15 de junio de 2019.
     2. La obra tiene dos versiones: En blanco y negro y Versión con ilustraciones a colores; en ambos casos se puede ordenar a través de amazon.com marcando el enlace correspondiente.