miércoles, 14 de marzo de 2018

Comentarios sobre libro dedicado a Mario F. Pagán Irizarry


COMENTARIOS SOBRE LIBRO DEDICADO A MARIO F. PAGÁN IRIZARRY
Por Félix Miguel Cruz Jusino

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Mario Federico Pagán Irizarry es el más insigne de los lajeños en el siglo XX. Fue educador, historiador, ensayista, poeta, gestor cultural, líder comunitario, sociólogo, agricultor y político. Nació con el siglo pasado, en 1900, y fue pieza clave en la modernización de su pueblo hasta su entrada a la eternidad en 1988. Consagró su vida a la enseñanza. Ocupó todos los puestos disponibles en el escalafón magisterial para un distrito escolar.

Como superintendente, cargo que ocupó entre 1953 y 1966, logró impulsar la modernización del Distrito Escolar de Lajas implementando técnicas educativas modernas. Estableció un horario flexible que incluyó una hora para capacitación y preparación magisterial. Estableció el sistema de transportación escolar entre los barrios y el casco urbano lajeño. Las iniciativas realizadas por Pagán fueron decisivas para mejorar la escolaridad de los estudiantes. Los programas para la alfabetización de adultos y el aprendizaje de inglés fueron de los más exitosos en el país. Pagán hizo hincapié en el programa de comedores escolares para mejorar la alimentación de los estudiantes. Instituyó clases de salud para estudiantes y adultos optimizando la salubridad de los estudiantes y sus padres.

Empero el mayor logro de Pagán fue la integración del binomio escuela-comunidad. Por primera vez en el país la opinión de los estudiantes, padres y maestros fueron escuchados y tomados en consideración. La educación dejó de ser responsabilidad del sistema educativo para convertirse en un proyecto de todos los ciudadanos. Los padres se comprometieron con mejorar las facilidades escolares, equipar los salones y mantener el ornato. Este compromiso condujo al desarrollo de actividades locales para la recaudación de fondos. Los dineros recolectados se emplearon en la construcción de nuevos espacios educativos, liberando al estado del gasto público. Con el dinero recaudado, además de salones de clases, se construyeron bibliotecas y se establecieron los programas de Arte, Música y Teatro. También se compraron los instrumentos para una banda escolar.

El compromiso del pedagogo trascendió las iniciativas educativas. Pagán impulsó programas socioculturales para traer la cultura capitalina al Valle de Lajas. Obras teatrales, conciertos de música clásica, lecturas de poemas, juegos florales, desfiles de modas transformaron las noches lajeñas y cautivaron las mentes de niños, jóvenes y adultos. La familia en su totalidad se integró a los esfuerzos participando en las actividades nocturnas en el casco urbano.

Estas modalidades modificaron el entorno tradicional de un pueblo agrícola e impulsaron la proliferación de comercios para satisfacer las demandas de estos nuevos estilos de vida. La educación sirvió de vector para integrar los microcosmos agrícolas, industriales, empresariales, políticos y culturales para modernizar a Lajas e integrarlo al XX.

El éxito de los programas y proyectos implementados por el educador en el Distrito Escolar de Lajas captaron la atención de sus superiores. El Dr. Ángel Quintero Alfaro, entonces Subsecretario de Instrucción, organizó una reunión de superintendentes, directores y personal administrativo en Lajas en 1964 para que Pagán Irizarry informara sobre sus logros. Los esfuerzos del educador fueron replicados en otros distritos escolares.

En 1966 el Departamento de Instrucción Pública lo promovió a la Región de Mayagüez para que supervisara la implementación de sus iniciativas en el oeste de Puerto Rico. No duró mucho en esa posición porque en ese mismo año el Dr. Quintero Alfaro, lo reclutó como su asesor. Ostentó esa posición hasta 1969, año en que se acogió a la jubilación.

Durante su retiro, Pagán Irizarry se dedicó a su segunda pasión, la historia. Las investigaciones históricas del benemérito educador constituyen el libro Historia de Lajas, 1993-1983. El historiador escribió además la obra Historia de la Educación en Lajas. Revisiones de ambos libros no se imprimieron debido a su fallecimiento en 1988.

Los hechos de Pagán Irizarry han sido postergados al olvido, solo una escuela en el Barrio Santa Rosa de Lajas es reminiscencia de sus esfuerzos para modernizar la educación del país. Este trabajo tiene como objetivo rescatar la memoria de Pagán para Lajas y Puerto Rico.

En momentos en que la educación atraviesa el periodo más borrascoso de su historia son dómines como Pagán Irizarry quienes se constituyen en abanderados para defender la excelencia educativa. Lajas abrió el surco donde se sembró la semilla que germinó en el periodo más significativo de la educación puertorriqueña en el siglo XX. Un educador visionario, orgulloso de su acervo histórico, condujo a un grupo de maestros y padres comprometidos con la educación para hacer del Valle de Lajas faro y luz de Puerto Rico.

Confío en que este escrito anime a otros a investigar con mayor cabalidad la obra de Mario Federico Pagán Irizarry y de otros educadores que junto a él establecieron un legado que debe llenar de orgullo a todos los puertorriqueños. Debemos rescatar para la memoria nacional la obra del magisterio porque ellos son los forjadores de los ciudadanos que constituyen la sociedad puertorriqueña.

Recordemos que una nación que no honra a sus maestros está condenada a la ignorancia. Puerto Rico ha tenido y tiene grandes maestros que son pilares inamovibles de las comunidades. Resucitemos el binomio escuela-comunidad promulgado por Pagán Irizarry para gestar una educación moderna sustentada por la experiencia de miles de maestros que se entregaron en su totalidad para liberar a los estudiantes de las cadenas de la ignominia del analfabetismo.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Entre las sombras de un recuerdo

Entre las sombras de un recuerdo
Por: Charline P. Crespo Tomei

Foto por Charline P. Crespo Tomei
Una vez más intento darle la bienvenida al invierno. Frío, intenso y oscuro invierno. Cada año se vuelve peor y más largo que el anterior. Llevo cinco años en el mismo hábitat de siempre. Nada cambia y si cambian es para convertirse más oscuro y deprimente. Intento huir de este lugar, mi hogar, pero cada vez que intento siempre termino en el mismo puesto. Esto no parece mi hogar desde hace mucho tiempo. ¿Cómo un paraíso lleno de gracia se ha convertido en un puro infierno de tortura?

-¡Enzo levántate!- nunca escucha, por más que grite o intente llamar su atención- ¡Enzo por favor, escúchame!

Solamente escucho el eco de mi voz en esta casa vacía. Su llanto es como el maullido de un gato, anunciando que muere de hambre. Sus ojos verdes, alterados a un triste gris, llenos de lágrimas que besan su rostro sin parar. Es difícil pensar que su mejor amigo es la pared, quien oye todos sus lamentos. Su acompañante, un licor con un olor más robusto de lo normal.

Durante cinco años, Enzo ha estado viviendo bajo una tempestad que cada día lo atormenta más. Y junto a él, he tenido que vivir la misma pena una y otra vez. Lo que quiero es ser libre y estar con mi preciado y amado Andrés. Andrés… te sigo añorando. Añoro el tiempo en el que estábamos juntos, cuando compartíamos nuestros profundos secretos y el sentir de tus brazos. Es irónico desear sentir cuando en realidad parezco piedra. Mi corazón está oscureciendo y creo…creo que me estoy perdiendo. ¿O desvaneciendo? No.

El amanecer ha regresado nuevamente. Como de costumbre, caigo en un profundo sueño. A veces sueño que estoy con Andrés y tenemos la vida que tanto anhelábamos. A pesar de su muerte, prometí encontrarlo y así ha sido. Esta vez nos encontramos cerca de un hermoso lago con un campo extenso lleno de muchos rosales inmarcesibles. Y el cielo con un azul etéreo y pocas nubes, blancas como el algodón. Andrés acaricia mi rostro lentamente hasta acariciar mis lacios marrones cabellos.

-Elizabeth- Andrés dice con elocuencia- Mi hermosa Eli, ¿cuándo regresarás a mí?

-Pronto mi vida, pronto.

-Entonces, ¿Qué te amarra a Enzo?- Su mirada queda fija en mí, esperando una respuesta.

No puedo responder una pregunta que no he podido contestar. No quiero una vida en la que estaré entre las sombras de Enzo. Es como si el me tuviera atada con cadenas. No he podido descifrar porque en los días me desvelo y me encuentro con Andrés; y en las noches vuelvo de nuevo junto a Enzo. A pesar de que no recuerdo que fue lo que me ató a Enzo, hay un recuerdo que no logro eliminar de mi mente. Este recuerdo trágico fue el que conllevó a que Andrés terminará en un sepulcro. Lo recuerdo como si fuera ayer…

Todavía estamos en la época en la cual nuestros padres arreglaban los compromisos de matrimonio a sus hijas. Mi padre había escogido a Enzo para ser mi esposo. Pero estaba perdidamente enamorada de Andrés. Andrés fue a pedirle mi mano a mi padre, pero él simplemente lo rechazó y pidió que se alejara de mí. ¡Malditas reglas aquellas! No me importaba que Andrés no fuera un hombre de dinero o negocios. El luchaba por lo que quería y estaba dispuesta a luchar contra el mundo junto a él. Aparentemente el amor no era suficiente para hacer cambiar de opinión a mi padre.

Me iba a casar con Enzo en el arrebol del atardecer. Enzo, un hombre rico y con muchos títulos estaba dispuesto a darme todo lo que yo pidiera. Sé que Enzo me amaba, pero mi corazón ya le pertenecía a Andrés. Una hora antes de la boda Andrés apareció en su caballo y me dio la oportunidad de escoger. Quedarme y casarme con alguien que no amaba o escaparme y dejar a todos en el olvido y vivir una vida feliz junto al hombre que yo amo. Tomé una decisión y me escapé con Andrés. El problema fue que una de las damas de la casa nos vio juntos y empezó aturdidamente a gritar. Andrés y yo huimos lo más rápido posible.

La noche era preciosa y las estrellas luminiscentes guiaban el camino. Llegamos hasta un río efervescente que cuando chocaba entre las rocas se podía escuchar un sonido melifluo. Decidimos compartir nuestros votos jurando un amor eterno hasta la muerte. Fue entonces, en un momento de epifanía que apareció Enzo furioso con un machete en la mano.

-¿Cómo pudiste traicionarme así Elizabeth?- preguntó ferozmente.

Mis piernas no paraban de temblar y ahí fue cuando Enzo saltó encima de Andrés y comenzaron la guerra. Se agolpearon hasta más no poder y aunque les gritaba llorosamente y alterada que pararan de pelear, ninguno escuchaba. En una de esas, Andrés empujó a Enzo y cuando Enzo se levanta para atacar a Andrés con el machete, quedé mirando a Enzo de cara, protegiendo a Andrés del ataque. Recuerdo que cuando mire hacia abajo mi traje blanco quedó manchado de rojo. No podía sentir mi corazón… y caí al suelo. Me volví a levantar, pero no sentía la gravedad. Solo me encontraba frente a un sepulcro con el nombre de Andrés y otro con mi nombre. Un público devastado con lámparas incandescentes y una tarde fría y lluviosa. Ahí finaliza mi único y trágico recuerdo. A veces me pregunto si estaré condenada a vivir esta miseria de vida por toda la eternidad.

Contemplo a Enzo, esta noche no parece ser él. Se viste con una chaqueta negra, agarra una caja que estaba debajo de su cama y por último una linterna vieja. Sale de la casa y se dirige al cementerio. ¿Por qué visitará hoy? Hoy no se cumple otro año de mi muerte. Enzo llega hasta mi tumba y se arrodilla.

-Dulce Elizabeth- comienza a hablar con una voz apagada- vengo hoy aquí para decirte que me arrepiento del daño que te causé, -lágrimas empiezan a salir de sus ojos- Solo quería que fueras feliz y al final terminé quitándote la vida. Nunca me voy a perdonar por eso.

No podía creer que adentro de esa caja tenía una foto mía y el collar que Andrés me había obsequiado. ¿Cómo pudo encontrarlo? Todo este tiempo, Enzo lo estuvo conservando. Lo coloca junto a la tumba y escucho sus últimas palabras.

-Te dejo ir Elizabeth. Te amo y necesito encontrar la manera de seguir con mi vida, pero no te preocupes porque tu recuerdo siempre vivirá en mi corazón.

Por primera vez siento como las lágrimas llegan hasta mis mejillas. Veo como una luz me entorna dirigiéndome el camino hacia la paz. Ya no puedo ver más mi viejo hogar. Vuelvo a ver a Andrés, parado con su mano estrecha hacia mí.

-Ya era hora de que volvieras mi amor- dijo con felicidad.

-Perdóname si te hice esperar, prometo que ahora me quedo junto a ti y esta vez para siempre.

-Eso espero mi vida.

Gracias Enzo por concederme la libertad. Te velaré desde el más allá. Tú sigue, porque sé que la vida algún día te compensará bien. Te has arrepentido de tus mal actos y has probado que algún día serás un luchador en la vida. Y a ti mi querido Andrés, gracias por esperarme, te aseguró que este no será nuestro final, sino un amor infinito lleno de gracia, alegría y pasión.

Fin.

Nota editorial: "Entre las sombras de un recuerdo" obtuvo el primer premio de cuentos del Certamen de Literatura de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto de San Germán en 2015. Fue publicado por primera vez en El Post Antillano en el siguiente enlace Entre las sombras de un recuerdo, eventualmente también fue publicado en Letras Uruguya Espacio Latino con el siguiente enlace Entre las sombras de un recuerdo. Charline también es la autora de la foto que fue publicada en el poemario La Consustancia del amor

jueves, 1 de febrero de 2018

Prólogo al libro La mujer dominicana en Puerto Rico

Prólogo al libro La mujer dominicana en Puerto Rico: Su integración al campo profesional (1961-1975).
Por Migdalia Núñez

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El libro de la Dra. Santa Pérez Nivar, La mujer dominicana en Puerto Rico: Su integración al campo profesional (1961-1975), aporta significativamente a la historiografía moderna, integrando aspectos sobre el impacto de la educación científica de la mujer que plantea Eugenio María de Hostos y las vivencias de las mujeres entrevistadas en su investigación. Hostos, quien creía en la importancia de la educación de las féminas, pensaba que la primera base de los fines contenidos era la educación científica de la mujer. Consideraba que educando a la mujer se adquiría la verdad y que la función de una mujer educada es difundir los principios eternos de la ciencia contenidos en la verdad. Estos principios de Hostos impactaron las vidas de las mujeres dominicanas. La investigación presenta a Salomé Ureña, quien, influenciada por Hostos, desarrolla cambios innovadores y trascendentales en la educación de la mujer quisqueyana.

Vemos en esta obra la realidad de muchas mujeres dominicanas. Entre ellas: las grandes luchas para educarse y profesionalizarse. La exposición de la autora muestra los aspectos más relevantes de la mujer profesional dominicana y sus aportaciones al país que las recibió. Las vivencias propias de la autora muestran el ejemplo de la realidad que vivieron y su deseo de superación y logros significativos en el país receptor.

Este libro describe las razones por las cuales emigraron las mujeres dominicanas a Puerto Rico. Presenta a las mujeres exiliadas que llegaron a Puerto Rico por la situación política que imperaba en su país. También describe otras razones de índole económico, social y cultural. Ya sea la causa, estas mujeres emigraron a Puerto Rico en las décadas que comprende el estudio y la gran mayoría finalizó estudios profesionales o técnicos, ejerciendo como parte de la fuerza laboral puertorriqueña.

Es por esto. que una de las aportaciones más valiosas de esta obra es el trabajo biográfico de mujeres destacadas en diversas funciones en Puerto Rico. El mismo resalta la diversidad de funciones que estas mujeres realizaron aportando de manera significativa a la vida social, cultural, política y económica de Puerto Rico. Sus luchas en la búsqueda de la igualdad en derechos, abrió oportunidades de desarrollo para las futuras generaciones de mujeres dominicanas en Puerto Rico. La obra muestra la diversidad en oficios y trabajos que desempeñaron, siempre buscando oportunidades para superarse.

Otra aportación valiosa son las entrevistas a mujeres dominicanas profesionales en Puerto Rico que se han destacado en diversos campos. A través de la tradición oral se pudo reconstruir parte de esta historia. Estas entrevistas ofrecen información valiosa que muestra el deseo de superación, el esfuerzo y la dedicación para ayudar a sus familias. Se muestra además su inmenso valor para desarrollarse dentro de una sociedad que limitaba su esfuerzo por superarse.

La obra hace una invitación a futuros historiadores para unir todos estos elementos presentados y realizar de ellos investigaciones que pueden traer nuevas aportaciones dando lugar a estudiar el legado de estas mujeres.

lunes, 8 de enero de 2018

Fragmento de la introducción al libro Rafael Martínez Nadal: El nacionalismo de un estadista

Fragmento de la introducción al libro Rafael Martínez Nadal: El nacionalismo de un estadista
Melvin Rosario Crespo

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Vivimos en un país dividido por una gran mentira. Hemos creído que somos capaces de ganar algún respeto si escogemos una de las propuestas tribus políticas de nuestro quehacer y la defendemos hasta la muerte; no sólo en las ideas, sino personalmente, sentimentalmente. Hemos creído que todo lo bueno lo tiene la tribu a la cual pertenecemos ya sea por tradición, por convicción o por necesidad. Las “otras” tribus no tienen nada que ofrecer porque son enemigos a los cuales no podemos doblegarnos porque perdemos. El fracaso de la idea de un puertorriqueño sobre la victoria de un puertorriqueño es la ganancia de la democracia puertorriqueña, la cual debe ir por encima de cualquier victoria o fracaso entre los puertorriqueños. Pero no se nos enseñó bien. Promovemos la victoria del puertorriqueño sobre el fracaso del puertorriqueño. Por lo tanto, no debemos perder. Hemos sido de las tribus independentistas, estadolibristas, estadistas. También hemos sido de las tribus terroristas, nacionalistas, izquierdistas, indefinidos, del centro, del centro izquierda, del centro derecha, vende patria, “yankee”, “americano”, derechista y quién sabe cuántas más. Nuestro país ha sido dividido con un pretexto político que pudo servir a algunos, pero dejó de servir al proyecto de país, dejó de servir al pueblo hace mucho tiempo atrás. Prácticamente, estamos obligados a escoger una de esas tribus disponibles para poder escoger el uniforme del ejército al cual servimos y que luego puedas reconocer al enemigo fácilmente por el color. Somos la tribu política partidista, somos rojos, somos azules, somos verdes, somos negros, podemos ser melones o sabe Dios qué más pudiéramos llegar a ser. Nuestros cuarteles son identificados con las banderas del color de la ignorancia y nuestras armas los insultos. Nuestras estrategias de combate, la división, principalmente. Al ganar la batalla eleccionaria, sólo se beneficia el ejército vencedor. Es la mejor oportunidad para fortalecer al ejército vencedor, pero herido en el combate; así que saquear la isla y aniquilar económicamente al adversario para la preparación o sobrevivencia a la próxima batalla en una guerra que por estar divididos no aparenta tener fin. No somos capaces de mirar, pensar o actuar sin el lente tribal.


Una de nuestras pretensiones en este trabajo es llenar el espacio histórico existente sobre el ideal de la estadidad entre el periodo que transcurre de José C. Barbosa a Luis A. Ferré. En ese sentido se plantea a Martínez Nadal como el puente entre ambos; haciéndolo responsable de haber mantenido vivo ese ideal cuando se encontraba cerca de su desaparición y posteriormente guiar el mismo a una de sus más importantes victorias desde su fundación. El lector también obtendrá una propuesta de redefinición del pensamiento de lo nacional. En ella se pretende la inclusión de todos los puertorriqueños en un sentimiento patrio. Se propone que el conjunto de elementos que comprenden el sentimiento llamado puertorriqueñidad no es negociable, excepto por la propia voluntad del individuo. O sea, que sólo puede ser renunciado “motu proprio” por el individuo porque no se siente parte de la nación que lo reclama. Eso nos lleva a promulgar que todos tenemos el derecho inalienable de sentirnos puertorriqueños primero. A su vez, se requiere la expropiación forzosa de los conceptos patria, nación, puertorriqueñidad para devolvérselos al pueblo, a todo el pueblo. Tal como hemos mencionado, el sentimiento e ideal de lo nacional pertenece a todo el que se sienta poseerlo, amarlo, atesorarlo sin distinciones, sin ambages, sin escondites, sin trincheras y, claro está, sin colores.

martes, 2 de enero de 2018

Del 1898 a la política del Buen Vecino: Una reseña al cambio paradigmático en la política exterior estadounidense

Del 1898 a la política del Buen Vecino: Una reseña al cambio paradigmático en la política exterior estadounidense
Por Armando Rivera Carretero

El presidente Franklin D. Roosevelt expreso lo siguiente durante su discurso de inauguración el 4 de marzo de 1933:

“In the field of world policy, I would dedicate this nation to the policy of the good neighbor – the neighbor who resolutely respects himself and, because he does so, respects the rights of others – the neighbor who respects his obligations and respects the sanctity of its agreements in and with a world pf neighbors.”[1]

Con estas sencillas palabras anunció al mundo de un cambio radical con relación a la política exterior estadounidense, especialmente hacia los países de América Central y del Caribe. Así se iniciaba oficialmente la Política del Buen Vecino. Este anuncio en efecto le ponía fin y derogaba oficialmente la política anunciada por el presidente Theodore Roosevelt en 1904, el llamado Corolario de Roosevelt a la Política Monroe.[2] Con este Corolario, Estados Unidos anuncio al mundo y específicamente a los países de América Latina su política de mano dura e intervenciones militares en la región centroamericana y caribeña. Esta área geográfica se había convertido para Estados Unidos en una zona de gran importancia estratégica para la defensa de los intereses de esta nación, los cuales incluían la defensa del Canal de Panamá[3]; y formalmente proclamo al Caribe como su esfera de intereses e influencia, dándole así notificación a las potencias europeas a no intervenir en esta región.[4]

Pero este Corolario a su vez tuvo sus antecedentes. Desde 1898, Estados Unidos había venido practicando la política de intervenciones militares en la región en cuestión. En ese año, Estados Unidos se lanzó al mundo en su primera guerra imperialista, la llamada Guerra Hispanoamericana, invadiendo a las ultimas colonias españolas en América, Puerto Rico y Cuba.[5] Otra intervención pre-Corolario, ocurre en el 1903 cuando Estados Unidos interviene militarmente en el puerto caribeño de Colón, brindándole apoyo a los independentistas del Departamento de Panamá, perteneciente a Colombia, a obtener su independencia. Así nació la República de Panamá.[6] Estados Unidos obtiene mediante tratado con el gobierno de la nueva república, un Protectorado sobre esta desde 1903 a 1924. Además, Estados Unidos obtiene el derecho a terminar de construir el canal iniciado por Lesseps y una franja a ambos lados de diez kilómetros de ancho, “como si fuera soberano”.[7]


Bajo la política del Corolario de 1904, Estados Unidos procedió a invadir a los siguientes países:

1.   Interviene en República Dominicana en 1905. Estados Unidos se adueñó de las riendas del gobierno y administró las aduanas quisqueyanas. Del 1916 al 1924 la invade nuevamente, toma las riendas del gobierno y las aduanas.[8] A Estados Unidos le movía la preocupación que potencias europeas acreedoras invadieran a Republica Dominicana para cobrar préstamos morosos de esta.[9]
2.   Interviene en Nicaragua en 1909[10] y luego del 1912 al 1925.[11] La interviene nuevamente del 1927 al 1933.[12] Esta vez Estados Unidos interviene activamente en la guerra civil que se libraba en Nicaragua. Al esta concluir las tropas norteamericanas no abandonaron el país. Esto provocó a Cesar Augusto Sandino a continuar su guerra de guerrillas contra los marines comprometiéndose a no cesar hasta que el último marine abandonara a Nicaragua. Estados Unidos recurrió a desplazar hasta 22,000 marines en Nicaragua bajo el mando del coronel E. Francis Riggs, de triste recordación en Puerto Rico. A esto, debemos recordar que, en 1916, Estados Unidos firmó el Tratado Bryan-Chamorro, una opción para construir en Nicaragua un canal interoceánico.[13] Cabe indicar que estas intervenciones y ocupaciones militares le ocasionaron a Nicaragua una gran calamidad financiera.[14] Podemos decir también que esta última intervención le resulto al invasor una victoria pírrica.
3.   En 1914 adquiere mediante arrendamiento a largo plazo la Isla del Maíz (Nicaragua) en el Mar Caribe.[15]
4.   En 1906 intervino nuevamente en Cuba bajo la autoridad de la Enmienda Platt. Sus tropas no abandonaron a Cuba hasta el 1909.[16] Repitió con otra intervención a Cuba del 1917 al 1922.[17]
5.   Intervino en Costa Rica del 1918 al 1920.[18]
6.   Intervino en Honduras en tres ocasiones: 1907, 1911 y 1924.[19]
7.   Intervino en Haití del 1915 al 1934 donde administró el gobierno y las aduanas haitianas[20] y negoció con este un protectorado hasta el 1934.[21]
8.   Ocupó las Islas Vírgenes pacíficamente en 1917 mediante compra a Dinamarca. Estados Unidos temía que Alemania adquiriera, durante la Primera Guerra Mundial, control sobre Dinamarca, y así obtuviera acceso a bases navales en las entonces llamadas, Islas Vírgenes Danesas, en pleno Mar Caribe.[22] 
9.   Intervino en México en 1914, ocupando militarmente a Veracruz durante la Revolución Mexicana.[23] Interviene nuevamente del 1916 al 1917, penetraron al estado mexicano de Chihuahua con una llamada Expedición Punitiva para capturar a Pancho Villa (Né, Doroteo Arango). La misma se dividió en dos columnas paralelas, al este y oeste del estado y penetrando unas 350 millas dentro de México. Otra columna militar penetró los estados orientales y colindantes entre sí de Nuevo León y Tamaulipas. Este último, al extremo noreste de México y bañado por las aguas del Golfo de México, a cientos de millas de donde se encontraba Villa.[24] El pretexto del presidente Woodrow Wilson fue el ataque de unos quinientos hombres liderados por Villa al poblado fronterizo de Columbia, en Nuevo México.[25] A pesar de los esfuerzos del general Pershing, quien era el comandante de estas tropas, Villa no pudo ser capturado. Es importante hacer notar que, durante la Revolución Mexicana, Woodrow Wilson provocó en México una oleada de nacionalismo a causa de sus innumerables intervenciones políticas en el país y en sus esfuerzos de imponer su voluntad sobre México.[26] Estas intervenciones de Wilson fueron responsable del principio de la reacción negativa hacia Estado Unidos en los países latinoamericanos.

Estados Unidos continuaba cosechando beneficios con sus intervenciones. Mediante ellas este nuevo imperio obtuvo el consentimiento coaccionado de Cuba, Panamá[27], República Dominicana y Haití, a someterse y aceptar convertirse en protectorados estadounidenses.[28] Durante la Conferencia de las Américas en Montevideo en 1933, Estados Unidos anuncio que liquidaría todos sus protectorados. Le tomó hasta 1940 conseguir esta meta.[29]

Estas intervenciones le ganarían a Estados Unidos la antipatía y rencor de, no solo los países intervenidos, sino los de toda América Latina. En efecto, se trataba de una profunda yankeephobia.[30] Las intervenciones arriba mencionadas operaban para no permitirle a las potencias europeas, en guerra desde agosto de 1914, intervenir en el área de Centro América y el Caribe. Así Estados Unidos protegía el Canal de Panamá, el cual comenzó operaciones en ese mismo año.[31]

Aunque Franklin D. Roosevelt fue quien anunció la Política del Buen Vecino en 1933, el cambio paradigmático de la política extranjera de Estados Unidos hacia la región en cuestión se había venido fraguando en las altas esferas de poder en Estados Unidos, al menos desde la caída de la Bolsa de Valores en Wall Street, la subsiguiente Gran Depresión y durante el cuatrienio del presidente Herbert Hoover. Como ya vimos, la Política del Gran Garrote basada en el Corolario de Theodore Roosevelt había creado demasiado resentimiento hacia Estados Unidos en todos los países latinoamericanos, aunque este resentimiento era más intenso en la región de América Central y del Caribe. La experiencia nicaragüense, aún antes de la caída de la Bolsa de Valores en Wall Street en el 1929, le indicó a Hoover que estas aventuras intervencionistas de Estados Unidos resultaban ser demasiado costosas. Luego de la caída de la Bolsa de Valores neoyorquina en 1929 y la Gran Depresión que resulto de esta, Hoover, quedo plenamente convencido que estas intervenciones no resultaban financieramente viables para Estados Unidos. La maltrecha economía estadounidense sencillamente no producía suficientes ingresos al fisco.[32]

Como dijimos arriba, la Caída de la Bolsa de Valores en el 1929[33] y la Gran Depresión mundial, le hicieron imperativo a Estados Unidos completar este cambio paradigmático de su política exterior hacia los países de América Central y el Caribe. La Gran Depresión fue de tal magnitud que hizo tambalear la economía mundial, y especialmente la de Estados Unidos. El comercio mundial se redujo en 25% desde 1929 a 1933. Sin embargo, en términos de su valor monetario, el comercio mundial se redujo en 66%. Estados Unidos sufrió una contracción en sus exportaciones del 52% en 1929 a solo el 32% en 1933.[34] Estados Unidos sufrió los estragos de la Gran Depresión, la peor crisis económica del sistema capitalista en su historia.[35] 

Hoover se vio obligado a adoptar una política de no intervención hacia los países de la región en cuestión. En efecto práctico una política de buen vecino silenciosa, sin llamarla así. Hoover le dejo a Franklin Roosevelt el honor de anunciar al mundo oficialmente la adopción de la Política del Buen Vecino en 1933.

Como hemos visto, Estados Unidos sencillamente no podía continuar sufragando los impresionantes gastos de estas intervenciones. Necesitaba urgentemente reactivar su maltrecha economía. La solución de Washington fue poner fin a estas intervenciones, ganarse la buena voluntad de los países de América Latina y emprender la recuperación económica mediante tratados bilaterales de comercio para aumentar sus exportaciones y proveerse mutuamente de recursos económicos mediante el aumento de sus exportaciones a Estados Unidos. El cambio paradigmático en política exterior estadounidense se puede expresar sucintamente en cambiar el énfasis de su política exterior, de un estratégico político a un estratégico económico.

Franklin Roosevelt expresó su política exterior con las siguientes palabras: “The most important item in our country’s foreign policy is the economic exchange of merchandise”. Por su parte el Secretario de Estado, Cordell Hull, enfatizó la eliminación de la política de poder militar y propuso descongelar los canales de comercio e inversiones, consciente que América Latina era el área más prometedora para la recuperación de los mercados estadounidenses.[36]

Estos cambios en política exterior se comenzaron a notar tan temprano como el cuatrienio del presidente Hoover. Este se abstuvo de invadir a país alguno de la región durante su incumbencia. Prefirió utilizar a sus servicios diplomáticos para resolver problemas y negociar tratados bilaterales de comercio. Aunque es cierto que amenazo con intervenciones militares en tres ocasiones desde el 1929 hasta el 1934, estas eran meramente un bluff, utilizado como palanca para obtener el consentimiento de los países de la región en negociaciones diplomáticas.[37] La política de Hoover hacia la región en cuestión se ve claramente encarnada en dos ejemplos: los casos de Panamá y Haití en 1931. En Panamá surge una guerra civil, y Haití cae en mora en sus deudas a Estados Unidos. Hoover se rehúso a intervenir en ambos casos.[38] Varios historiadores que notaron este cambio de política exterior silenciosa, se expresan de la siguiente manera:

1.   Donald Dozer argumenta que durante la década de los ’20, los encargados de elaborar y revisar la política exterior de Estados Unidos se alarmaron ante el deterioro de sus relaciones con América Latina y decidieron derogar la política del Gran Garrote.[39]
2.   Alexander de Conde argumenta que Hoover fue el iniciador de la Política del Buen Vecino y que Franklin Roosevelt meramente la anunció oficialmente y la expandió desde el 1933 en adelante.[40]
3.   Robert Farrell, secunda la opinión prevaleciente entre otros historiadores a los efectos de que la política de Hoover era una de no-intervención.[41]
4.   Lloyd Gardner concluye que la política del Buen Vecino que anuncio Roosevelt fue la culminación de diez años precedentes a la inauguración de Roosevelt en el pensamiento del Departamento de Estado.[42]





[1] Franklin Delano Roosevelt, Inaugural Address, Delivered, March 4th, 1933 and Encyclopedias, www.fdrlibrary.edu/resources/images/msf/msf00628
[2] The Roosevelt Corollary and Latin America, U. S. History, https://www.ushistory.org/us/44e
[3] Bemis, Samuel Flagg, The Latin American Policy of the United States, Hardford, Brace and Company, New York, 1943 p. 185
[4] Pérez, Jr., Louis A., Cuba Bajo La Enmienda Platt, 1902-1934, , University of Pittsburgh Pres, Pittsburgh, 1986, pp. 109-110
[5] Perez, Jr, Louis A., The War of 1898, The University of North Carolina Press, Chapel Hill and London, 1998, Passsim
[6] Lombardi Cathryn L. and Lombardi., John V., Latin American History: A Teaching Atlas, University of Wisconsin Press, Madison Wisconsin, 1983, p. 26
[7] Early, Edwin, et al, The Historical Atlas of South America, Macmillan USA, New York, 1998, p. 121:  Bemis, Samuel Flagg, The Latin American Policy…, pp. 149-50
[8] , O’Brian, Martin K., General Editor, Atlas of World History, From the Origins of Humanity to the Year 2000, Oxford University Press, New York, 1999, pp. 62, 162, 227; Early, Edwin, et al, The Historical Atlas of South America, Macmillan USA, New York, 1998, p. 121
[9] Invasion of Dominican Republic, 1905, www.ushistory.org/us
[10] Bemis, The Latin American Policy, p. 162
[11] Ibíd., p. 210
[12] Early, The Historical Atlas, p. 121; #14, O’Brian, Atlas of World History, p. 227; #13, Lombardi, Latin American History, p. 227.
[13] Lombardi, Latin American History, pp. 26, 62
[14] Bemis, The Latin American Policy, p.186
[15] Lombardi, Latin American History, p. 26; O’Brian, Atlas of World History, p. 227; Bemis, The Latin American Policy, p. 164
[16] Musican, The Banana Wars, Macmillan Publishing Company, Ney York, 1990#12, Early, The Historical Atlas, p. 121; Pérez, Jr., Cuba, p 103-108; #114; Diplomatic Cables, Ambassador Welles to Secretary of State, https://history.state.gov/historical documents/frus1933v05/d257p 127; Pe6rez, Jr., Cuba, pp. 160-61
[17] O’Brian, Atlas of World History, p. 227
[18] Ibíd., p. 227
[19] Ibíd., p. 227
[20] O’Brian, Atlas of World History, p. 227; Lombardi, Latin American History, p. 62; Early, The Historical Atlas, p. 121; Bemis, The Latin American Policy, p. 210
[21] Early, The Historical Atlas, p. 121
[22] Bemis, The Latin American Policy, pp. 116-17
[23] O’Brian, Atlas of World History, p. 227; Lombardi, Latin American History, pp. 62, 68; Early, The Historical Atlas, p. 115
[24] Lombardi, Latin American History, p. 68
[25] Meyer, Michael C. and Breezley, William H., The Oxford History of Mexico, Oxford University Press, New York, 2000, p. 460
[26] Meyer, The Oxford History of Mexico, p. 461
[27] Early, The Historical Atlas, p. 121; #1, Bemis, The Latin American Policy, pp. 149-50
[28] Bemis, The Latin American Policy, pp. 203, 209
[29] Ibíd., p. 278
[30] Ibíd., p. 151
[31] Ibíd., p. 191
[32] Ibíd., pp. 221, 213
[33] Steward, Dick, Trade and Hemisphere: The Good Neighbor Policy and Reciprocal Trade, University of Missouri Pres, Columbia, Missouri, 1975, p. 1
[34] Ibíd., p. 2
[35] Ibíd.
[36] Ibíd., p. 9
[37] Curry, E. R., Hoover’s Dominican Diplomacy and the Origins of the Good Neighbor Policy, Garland Publishing, New York and London, 1979, p. 10
[38] Bemis, The Latin American Policy, p. 221
[39] Are we Good Neighbors? Three Decades of Inter-American Relations, 1930-1960, Gainsville, Florida, 1959, p. 12, citado en, Curry, E. R., Hoover’s Dominican Diplomacy and the Origins of the Good Neighbor Policy, Garland Publishing, New York and London, 1979, p. 6
[40] Hoover’s Latin American Policy, Stanford and London, 1951, p. 124, citado en Curry, E. R., Hoover’s Dominican Diplomacy and the Origins of the Good Neighbor Policy, Garland Publishing, New York and London, 1979, p. 3
[41] American Diplomacy in the Great Depression: Hoover-Stimson Foreign Policy, 1929-1933, New Heaven Connecticut and London, 1957, p. 215-233, citado en, Curry, E. R., Hoover’s Dominican Diplomacy and the Origins of the Good Neighbor Policy, Garland Publishing, New York and London, 1979, p. 4
[42] Economic Aspects of the New Deal Diplomacy, Madison, Wisconsin, 1964, citado en Curry, E. R., Hoover’s Dominican Diplomacy and the Origins of the Good Neighbor Policy, Garland Publishing, New York and London, 1979, p. 5