martes, 23 de junio de 2020

De la crisis económica a la independencia de las Trece Colonias

De la crisis económica a la independencia de las Trece Colonias

Por Pablo L. Crespo Vargas


El 4 de julio de 1776 se declaró la independencia de las Trece Colonias de Norteamérica. Fue un hecho sin igual hasta ese momento. Se demostró que las colonias podían separarse de sus metrópolis y desarrollar su propio destino. Se dejaba a un lado el mito de la dependencia y se demostraba la capacidad del ser humano para constituirse en sociedad en un sistema nuevo de gobernanza; aunque todo esto es mucho más complejo de lo que parece, pero ese sería tema para otro momento.

Por ahora, examinemos como una sociedad colonial sopesó su estado de dependencia con la principal potencia mundial del momento, Gran Bretaña, con la oportunidad de independizarse y buscar desarrollar, por modo propio, una entidad política que sirviera a sus intereses particulares y no a los de la metrópolis. Aunque los acontecimientos en la historia tienden a ser multifactoriales, siempre existe uno que consideramos es el principal o al menos, el que nos llama la atención; en nuestro caso: la crisis económica.

Las colonias británicas en Norteamérica se desarrollaron mediante el sistema mercantilista, el cual promovía la riqueza de la metrópolis a cuesta de los recursos de las colonias. Desde 1651, con el Acta de Navegación inglesa, se establece que los puertos coloniales norteamericanos serían exclusivos para la marina británica (ley de cabotaje). Con el pasar del tiempo, el aumento de los gastos en conflictos como las guerras francoindias (cuatro periodos de enfrentamiento entre 1688 a 1763) provocaron que la deuda del gobierno británico aumentara drásticamente, creándose una crisis económica que, según la lógica de la metrópolis, las colonias debían pagar mediante impuestos y medidas onerosas. 

La primera de ellas, luego de finalizado los periodos de guerra, en marzo de 1764, se renueva el Acta del Azúcar, con la intención de que el estado obtuviera ganancias en impuestos que afectaban la importación de este producto como materia prima de una serie de industrias norteamericanas. Los ingresos que buscaba este impuesto no se lograron, por lo cual fue abolida en 1766.

En marzo de 1765 se establece la ley del Timbre, impuesto dirigido específicamente a las Trece Colonias y cuyo fin era que estas solo compraran materiales impresos en Inglaterra. El objetivo del Parlamento era que con el dinero recaudado se pagara a las tropas británicas estacionadas en las colonias norteamericanas. El resultado para estas últimas fue desastroso y la indignación fue mayor al punto que se desarrollaron movimientos que en ocasiones provocaron choques violentos con las autoridades y el boicot hacia los productos y comerciantes británicos. Como si fuera poco, surgen grupos de resistencia o subversivos (desde otro punto de vista), como fueron los Hijos de la Libertad. Nuevamente, el Parlamento termina derogando esta ley.

En respuesta a la situación de las Trece Colonias, el Parlamento aprueba las Actas de Townshend (apellido del que las propuso), cinco nuevos paquetes de impuestos que son aprobados entre junio de 1766 a julio de 1768 y que afectaban una variedad de productos. Los impuestos iban dirigidos a obtener el dinero para pagar los jugosos salarios de algunos de los funcionarios coloniales.

Motín de Boston, 16 diciembre 1773
Litografía de Nathaniel Currier (1848)

Como era de esperarse, la apatía de una cantidad de colonos hacia la metrópolis fue en aumento y esto llevó a que las protestas aumentaran. Al punto tal, que el 5 de marzo de 1770 ocurrió la Masacre de Boston, donde las tropas gubernamentales dispararon contra los manifestantes y mataron a cinco de ellos e hirieron a otros 6. Un mes después, el Parlamento eliminó las leyes de Townshend, pero dejaron el impuesto al té, provocando que se dieran al menos tres motines en contra de los importadores de este producto (Boston: 16 de diciembre de 1773; Filadelfia: 25 de diciembre de 1773; y Chestertown: mayo de 1774).

Como vemos, la intensidad de la opresión económica de la metrópolis fue en aumento, así como la respuesta de los grupos coloniales que estaban en contra del Parlamento y sus medidas punitivas. Otras movidas de corte político y social también fueron promulgadas en contra de los colonos. A la crisis económica provocada por la deuda gubernamental y el interés del Parlamento de que fuera pagada por los colonos se sumaba la prohibición que tenían las colonias de expandirse hacia las tierras de los indios, la falta de representación en el Parlamento, el bloqueo del puerto de Boston y la intervención del gobierno en los asuntos individuales. La tensión llevó a que los colonos comenzaran a prepararse para un posible enfrentamiento armado que se dio con la batalla de Lexington y Concord (19 de abril de 1775), acciones que iniciaron las hostilidades. Un año, dos meses y quince días después se da el paso que hasta ese momento ninguna colonia había optado, pero que fue ejemplo a seguir por casi todas las demás: la declaración de independencia.

Nota editorial: Originalmente este artículo fue publicado en El Post Antillano el 29 de junio 2019.

martes, 2 de junio de 2020

Temporal, temporal, allá viene el temporal...


Temporal, temporal, allá viene el temporal…
Pablo L. Crespo Vargas

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"Temporal, temporal, allá viene el temporal.
Temporal, temporal, allá viene el temporal.
Qué será de mi Borinquen, cuando llegue el temporal.
Qué será de mi Borinquen, cuando llegue el temporal".
----Voz tradicional

Uno de los factores que define el desarrollo histórico, social y cultural de un pueblo es el relacionado a su ámbito geográfico. La influencia que este puede tener motiva a los habitantes de determinado lugar a entrar en un proceso evolutivo donde se busca establecer las condiciones idóneas para su sobrevivencia. Recordemos que el ser humano es un ente en continua adaptación, que es llevado a sobrepasar cualquier obstáculo que la propia naturaleza le imponga. Dentro de ese proceso de adaptación se establecen las pautas para la planificación de las peculiaridades de la vida diaria, lo que incluyen la modificación de viviendas, consumo y uso del tiempo.

En nuestro caso, como habitantes del archipiélago antillano, ubicado en la zona tropical, vivimos en un área donde estamos vulnerables a dos eventos naturales de gran envergadura: los terremotos y los huracanes. Siendo el segundo el más común de ellos y el que es presentado en la obra de Luis Caldera, Historia de los ciclones y huracanes tropicales en Puerto Rico, Lajas, Editorial Akelarre, 2014. (Tiene una 2da edición ampliada en 2018 y que incluye a los huracanes de Irma y María).

El autor narra y analiza los huracanes que han pasado por Puerto Rico y su efecto sobre sus habitantes. En la obra se puede ver un esfuerzo investigativo de gran envergadura que nos presenta una visión contemporánea y con sentido científico, que explica con detalles cada uno de estos fenómenos y las consecuencias que hubo sobre la Isla. No solamente se basa en descripciones de fuentes secundarias, sino que el investigador revisa los archivos históricos: Archivo Histórico Nacional en Madrid, el Archivo de Indias en Sevilla, el Archivo General de Puerto Rico en San Juan, el Archivo Histórico de Ponce y las colecciones Francisco Lluch Mora y Monseñor Vicente Murga, ambas en la Pontificia Universidad Católica de Ponce; en búsqueda de la información plasmada en los informes oficiales y las crónicas individuales.

De manera historiográfica, el tema de los huracanes y su relación con Puerto Rico fue presentado por primera vez por Benito Vinez, en una obra titulada Apuntes Relativos a los Huracanes de las Antillas: en septiembre y octubre de 1875, publicado en La Habana en 1877. Este primer intento analítico fue seguido por el de Vicente Fontan y Mera, quien, un año después, publicó La memorable noche de San Narciso y los temblores de tierra. Ambos escritos pueden ser considerados fuentes primarias y tienen la particularidad de realizarse como obras de imprenta independiente. Siguiendo este mismo patrón, en 1905 salió a luz pública otro libro titulado Descripción del ciclón de San Ciriaco, escrito por Aruez y Fernando. No debemos olvidar que dos de nuestros grandes historiadores, Cayetano Coll y Toste y José Julián Acosta habían redactado listas de huracanes, que nos demuestran la importancia de estos en la vida puertorriqueña.

En el 1932 se publicó lo que podemos considerar como la primera obra dedicada exclusivamente al tema, Los huracanes en Puerto Rico de Rafael Ramírez. En 1950, Luis Salivia presenta una actualización muy pertinente, cuyo título es Historia de los temporales en Puerto Rico. Cuarenta y cinco años más tarde, en 1995, Edwin Miner presenta la obra Historia de los huracanes en Puerto Rico.

Por último, pero no menos importante debemos mencionar dos artículos que abordan el tema de manera investigativa y específica para algunos periodos: el primero, de Pío Medrano, “Angustia, Destrucción, Pobreza y Muerte: Los Huracanes de 1615 y 1642 en Puerto Rico”, de 2008 y que se puede encontrar en formato digital en internet; y el de Stuart Schwarts, Los huracanes y la formación de las sociedades circumcaribenas, publicado en la revista Op. Cit, en el número 19, de 2009-2010, páginas 13-46. Ambos artículos demuestran el potencial de estudio que tienen los ciclones tropicales.

Para finalizar, la obra del Dr. Luis Caldera Ortiz es pertinente y necesaria en el sentido que este tema requiere actualizaciones constantes y explicaciones que sean sustentadas con elementos y bases científicas. Es una obra que recomiendo y que debe ser analizada por cada uno de ustedes. 

Nota editorial: Artículo original fue publicado el 14 de octubre de 2014 en El Post Antillano.

viernes, 8 de mayo de 2020

Descubriendo los remedios de Usmaíl: pandemia y curas naturales


Descubriendo los remedios de Usmaíl: pandemia y curas naturales
Por Carmen Cila Rodríguez

En tiempos de pandemia por coronavirus, existe una impotencia mundial ante la falta de una vacuna inmediata y efectiva.  Por eso en medio de la desesperanza, personas de todo el orbe se han lanzado en la búsqueda de remedios naturales para contrarrestar el mal.  Como si de una gripe común se tratara, entre los principales remedios se enlista el agua caliente, el limón, el ajo, el bicarbonato de sodio y el eucalipto, entre otros.  En culturas de oriente, incluso, han llegado a enlistar el orín de vaca como un remedio contra el mal que ha provocado más de dos millones de personas contagiadas y miles de muertos en los primeros meses del año en curso.

Y es que el hombre, desde tiempos remotos ha utilizado la sabiduría de la Naturaleza.  El hombre neolítico, tenía una visión de mundo naturalista y realizaba estudios efusivos de los astros, la tierra y el reino vegetal.  De aquí la alquimia y la metafísica, la espiritualidad soberana que regía entonces.   En la legendaria epopeya sumeria Gilgamesh, por ejemplo, el héroe va en busca de una planta que le dé eternidad.  La estudiosa de la cultura afrocubana Lydia Cabrera, afirmaba en su libro El monte que cada mata, planta o yerba proveniente de la tierra tiene un sentido de propiedad perfectamente definido.  Según recogió Cabrera, las medicinas son “botánica disfrazada -palo y yerba-” y que en el monte esas yerbas “están vivitas”, afirmaba sobre las mágicas creencias que los negros en América manifestaban sobre los beneficios que nos da la tierra.

En la novela Usmaíl, del escritor puertorriqueño Pedro Juan Soto, el protagonista ha aprendido los remedios naturales de la mujer que lo cría, llamada Nana Luisa.  La mujer era la curandera del pueblo y utilizaba yerbas -la flora exótica de Vieques- para llevar a cabo sus sahumerios y curaciones.  Usmaíl desde los seis años de edad ya conocía “las lunas y los soles propicios a la recolección de plantas”; además, sus compañeros de juego apreciaban mucho cuando les sanaba de lesiones pequeñas como cortaduras, rasguños, dolores de muela o de cabeza.  Le llamaban “el meiquito” por sus dotes en la medicina natural.  En la novela se afirma que en enero Usmaíl preparaba aguas de menta y ruda, en febrero preparaba jarabe de moras y pomada de pepino.  En marzo, el joven preparaba el saúco.  “Él mismo aplicaba el sándalo, la tela de araña, el limón o la adormidera”, se afirma en la novela de 1959.  El investigador Justo Pastor Ruiz en su libro Vieques antiguo y moderno establece la existencia de estas plantas medicinales en la llamada Isla Nena, pues son “abundantísimas” y refiere que los pepinillos son de tipo “silvestre”.

Consulté con una tía mía, mayor de edad, sobre estos remedios que aplicaba Usmaíl.  Como el protagonista de la novela, mi familiar aprendió de nuestros ancestros la tradición de curar con plantas.  Aquí comparto algo de lo aprendido.

Se asegura que para las cortaduras y quemaduras, la higuereta amortiguada y aplicada como cataplasma es útil.  Para los dolores de muela, mastique un clavo de especias sobre la pieza dental adolorida.  Para el dolor de cabeza, se recomienda la salvia mezclada con lavanda y puesta sobre la piel como cataplasma.  Asimismo, el estudioso Gerónimo Pompa en su libro Medicamentos indígenas, confirma sobre la salvia que “la infusión fría por una noche de un manojillo de hojas en un vaso de agua natural, a la cual se agregará al tomarlas en ayunas cuatro cucharadas de miel rosada es un medicamento probado contra la jaqueca”. 

Por otra parte, mi tía afirma que la ruda mezclada con alcoholado y puesta sobre la piel funciona como aliciente para dolores musculares; mientras que la pomada de pepino sirve para refrescar la piel.  Para confeccionar la pomada, se monda el pepino, se licúa y se cuela con un paño limpio.  Luego se mezcla con fécula de maíz, yogurt sin olor ni sabor y se aplica sobre la parte afectada.  Además, recogí que el limón y el ajo -tan recomendados para afrontar la pandemia- son antibióticos naturales.  El limón se puede tomar solo o con miel de abeja que también añade múltiples beneficios.  Incluso, me afirman que el sándalo es una planta que no se ingiere ni se aplica sobre la piel pues es irritante.  En cambio, se utiliza para limpiar pisos y paredes del hogar para expulsar los malos espíritus.  Eso sí, afirma mi familiar que, en caso de ingerirlo una mujer en estado de embarazo, puede provocar el aborto o un parto prematuro. De seguro Usmaíl conocía también esta regla.

Lo exquisito de esta tradicional medicina es que la mayoría de las plantas o frutos se pueden hallar en los jardines o patios de la Isla.  Incluso, en botánicas, jardinerías y supermercados.  Y aunque nunca se podría recomendar sustituir por la medicina regulada, lo cierto es que cada vez más personas buscan sanar a través de los remedios naturales que ofrece la cultura popular y, que además de curar, conectan el ser con el cosmos, la tierra y nuestras raíces ancestrales.

(La autora posee un grado doctoral en Literatura Puertorriqueña del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe.)

domingo, 3 de mayo de 2020

Los inicios de la Guerra de Abril de 1965

Los inicios de la Guerra de Abril de 1965
Por Jesús Méndez Jiminián (1960-2015)

Nota editorial: Jesús Méndez Jiminián (QEPD) fue uno de los primeros colaboradores del proyecto de  Akelarre. Entre sus publicaciones tiene nueve libros y ocho artículos. Jesús Méndez Jiminián fue un internacionalita, estudioso del antillanismo y seguidor de las ideas hostosianas. Para la familia de Akelarre fue un honor haber conocido a este gigante de las letras dominicanas. La entrada que aquí presentamos es un fragmento de su libro El gobierno constitucional y revolucionario del presidente Caamaño.   
 
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La Guerra de Abril de 1965 en opinión de no pocos estudiosos de la historia dominicana, constituye el principal acontecimiento del siglo XX en Santo Domingo. Sin embargo, resulta paradójico que existan, hasta hoy, muy pocas publicaciones sobre este trascendental hecho del que pronto habrán de cumplirse los primeros 50 años (en el 2015 se cumplieron los 50 años – nota editorial).

El 25 de septiembre de 1963, de forma abrupta e ilegítima, diferentes sectores de la vida dominicana respaldados por militares golpistas, apoyados a su vez por sectores de poder de los Estados Unidos de Norteamérica, “derivados por apetitos más bien económicos que políticos”, pusieron fin al primer ensayo democrático que nos dábamos los dominicanos y las dominicanas dirigido por un demócrata convencido como el profesor Juan Bosch, quien resultó electo abrumadoramente el 20 de diciembre de 1962 como presidente de la República, después de más de tres décadas de una dictadura, la más férrea de América Latina entonces, encabezada por el sátrapa Rafael L. Trujillo.

De la caída del gobierno constitucional y democrático de Bosch hasta el inicio de la Guerra Patria, transcurrieron diecinueve meses para que el pueblo dominicano tomara conciencia de que debía luchar con ganas y lleno de heroísmo, y poder así reivindicar la democracia perdida, y, reclamar a viva voz y con las armas en las manos la vuelta a la constitucionalidad y al orden, sobre todo. El 24 de abril de 1965 marcó el inicio de la gesta. Militares constitucionalistas dieron un Golpe de estado al régimen corrupto y de facto de Donald Reid Cabral y el triunvirato, lo que provocó que aquel día, en cuestión de minutos, una buena parte de la población de la capital dominicana se lanzara a las calles a “celebrar” tal acontecimiento, que incluso para muchos, entre ellos algunos militares constitucionalistas, resultó ser una sorpresa.

De nada valieron las mentiras de Reid Cabral y las fuerzas “leales” a su régimen ilegítimo, cuando anunciaron aquel día 24 de abril al país, que tenían el “control” absoluto de la situación, a través de la radio y de la televisión. El Embajador norteamericano William Tapley Bennett se encontraba en esos momentos ausente, y algunos funcionarios de su embajada, entre ellos el encargado de negocios, señor William Connett, estaban convencidos de que aquella rebelión sería pronto aplastada. Mayor fue la sorpresa para ellos cuando a la mañana del día siguiente, 25 de abril, los constitucionalistas aprovecharon la “inmovilidad de los generales de San Isidro y la “confianza” de la embajada norteamericana para golpear primero y tomar posesión del Palacio Nacional”. La noticia del arresto y la renuncia de Reid Cabral era acogida con mucha preocupación por Wessin y De Los Santos (…) Así, en las primeras horas del veinticinco, De Los Santos envió al coronel Pedro Bartolomé Benoit a negociar una “conclusión” con oficiales “constitucionalistas” en el Palacio Nacional. (pp. 72-73 en la Revolución de Abril y Puerto Rico de Walter Bonilla. Editora Cole, Santo Domingo, 2001).

Una vez en el Palacio Nacional, “Benoit fue recibido por el teniente coronel Miguel Ángel Hernando Ramírez, quien estaba momentáneamente a cargo del gobierno (de los constitucionalistas, n. de j. m. j.), explicándole al “intermediario” de San Isidro que el levantamiento tenía el propósito inmediato de restaurar en el poder a Juan Bosch. En cambio, Benoit le propuso la formación de una “junta provisional” y el “compromiso” de celebrar elecciones futuras. El movimiento constitucionalista no aceptó las condiciones”, ya que, según algunos historiadores, esto “empañaría” los principios por los que ellos habían provocado la revuelta . Aquel domingo, 25 de abril de1965, en la tarde, ya se tenía la noticia de que el Congreso Nacional se había reunido y, a instancias de Juan Bosch que se encontraba exiliado en Puerto Rico, había votado para que Rafael Molina Ureña  ocupara la Presidencia provisional, y quien admitió que sólo ansiaba el retorno de Bosch al poder. Esa misma tarde, se produjeron intensos bombardeos  al Palacio Nacional por órdenes de Wessin y Wessin y De Los Santos, “quebrándose así la oportunidad de pactar”. (p.74, ob. cit.).

Ante la compleja y rápida situación que se estaba produciendo en aquellos momentos, y en vista de que algunos dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) que dirigía Bosch, se habían acercado a la embajada norteamericana a conversar con el señor Connett, solicitándole su “mediación”, éste envío a sus superiores, en Washington, un telegrama en el que brevemente explicaba los acontecimientos dominicanos; y, entre otras cosas, señalaba que el “retorno de Bosch… es, contrario al interés de los Estados Unidos…”. (Ibid).

En sus conversaciones con los dirigentes del PRD y algunos militares constitucionalistas que acudieron a la Embajada, el señor Connett les dijo, específicamente a estos últimos, que debían de rendirse y pasar a formar parte de una “junta militar” con los de San Isidro. Tal propuesta fue rechazada. Entre los militares constitucionalistas estuvieron presentes los coroneles Hernando Ramírez y Francisco A. Caamaño Deñó.

El antiguo embajador en Santo Domingo, John Bartlow Martin, al referirse a los primeros sucesos de la Guerra de Abril en su obra El Destino Dominicano, indica que Donald Reid Cabral era de opinión “que la conspiración estaba programada para finales de mayo o principios de junio, pero los caudillos rebeldes (en alusión a los constitucionalistas, n. de j. m. j.) han dicho después que estaba preparada para el lunes siguiente, 26 de abril. La visita de Rivera Cuesta - agrega - (al campamento militar 27 de Febrero, para contrarrestar algunos oficiales acusados de conspirar contra él, n. de j. m. j.) hizo estallar prematuramente la conspiración”. Llamó a un ayudante suyo, el capitán Mario Peña Taveras, y le ordenó que arrestase a los conspiradores. En cambio, el capitán Peña Taveras, que era uno de los conspiradores, arrestó a Rivera Cuesta y se apoderó del campamento. Esto era el comienzo del levantamiento militar. Aquella tarde del sábado - prosigue -, 24 de abril, Peña Gómez, del PRD, antiguo locutor de radio, acompañado por unos pocos amigos civiles y militares fue a Radio Santo Domingo (en realidad era Radio Comercial del Señor José A. Brea Peña, dirigente del PRD), hizo una barricada en el estudio, declaró el derrocamiento de Reid e invitó al pueblo a que se echase a las calles y proclamase la revolución de Bosch. (p. 611 en En Destino Dominicano, Editora de Santo Domingo, S. A., Santo Domingo, Rep. Dominicana, 1975).

Más adelante, y aunque sin citar fuente alguna, John Bartlow Martin dice, que la CIA tenía informes de que militantes de la izquierda revolucionaria, que él llamó “castro-comunistas”, estaban entregando armas a la gente en las calles. Dice que eran “miles de fusiles”.

“El lunes por la mañana (es decir, el 26 de abril, n. de j. m. j.) a las cinco y media, los aviones del general De Los Santos comenzaron a bombardear y ametrallar el Puente Duarte (...). Las tropas del general Wessin…, intentarían cruzar el Puente Duarte y entrar en la Capital. Ante tales eventos, “Connett” informó algo inexplicablemente - dice Bartlow Martin -, que los generales Wessin y De Los Santos habían pedido tropas de los Estados Unidos y se les había dicho que no la esperasen, pero Connett dijo, también, que había una amenaza seria de golpe comunista, y opinaba que tal vez fuese necesario una demostración de fuerza norteamericana, aunque no de momento, sino más adelante. Un poco después - agrega - informó de que la Embajada estaba avisando a los norteamericanos  para que se preparasen para evacuar”. (p. 615, ob. cit.).

Más adelante, en su obra, Bartlow Martin apunta que: “A las doce y media del lunes, 26 de abril, el secretario Rusk, el subsecretario Ball, Thomas Mann (ahora subsecretario de Asuntos Económicos), Jack Hood Vaughn (que había sustituido a Mann como secretario ayudante para América Latina) y el embajador Bennett, fueron a la Casa Blanca y presentaron el confuso problema (dominicano, n. de j. m. j.) al presidente Johnson. El presidente dijo a Bennett - anota Bartlow Martin – que volviese inmediatamente a Santo Domingo y que le informase constantemente”.  (Ibid).

Además, “En Washington el embajador de Uruguay ante la OEA llamó al secretario ayudante Vaughn y sugirió que el Comité Internacional de Paz fuese informado (de los sucesos dominicanos, que justo el martes 27 de abril  habían tomado un nuevo giro, n. de j. m. j.), Vaughn accedió (…) Vaughn y un funcionario de la Casa Blanca hablaron de ponerse en contacto con Juan Bosch y lo hicieron pronto”, dice Bartlow Martin. (p. 617); quien luego da este detalle: “El embajador Bennett llegó a Santo Domingo a las 12:40 de la noche de aquel día, martes, 27 de abril, un día importantísimo”. (Ibid).

¿Por qué era importante aquel 27 de abril de 1965? Lo primero que debemos señalar es, que justo ese día los aviones de San Isidro continuaron “ametrallando y bombardeando” la ciudad de Santo Domingo, y pese a ello los militares constitucionalistas y un grupo de civiles había impedido su avance en los ataques del Puente Duarte.

Además, tras la salida de la embajada, “… los jefes militares, incluido Caamaño… volvieron a luchar junto al pueblo”. Después de la reunión en la Embajada, “Caamaño surgió como el jefe máximo de los rebeldes en Santo Domingo, dice Martin (p. 619). Las balaceras de aquel día fueron en aumento en diferentes puntos de la capital. Y, al día siguiente, 28 de abril , que quedaría marcado en la historia dominicana como un día funesto, se produciría en horas de la tarde, el desembarco de las primeras tropas yanquis de ocupación. Mientras esto sucedía en suelo dominicano, en Washington, el presidente Lyndon B. Johnson convocaba a la Casa Blanca ese 28 de abril, a los jefes del Congreso y momentos después de concluida esa reunión, comunicaba a través de la radio y la televisión al pueblo norteamericano su decisión de invadir militarmente a un país pequeño e indefenso como la República Dominicana, con cuarenta y dos mil marines, bajo el infeliz alegato de que habían “norteamericanos” en peligro”.

¿Dónde estaba entonces la llamada neutralidad yanqui en el conflicto?

Hacían exactamente en aquellos días de la Guerra de Abril, que 310 años atrás los antiguos amos de los norteamericanos, los ingleses, con Penn y Venables invadían a Santo Domingo, en otro de los más funestos episodios imperiales.

El bautizo yanqui a Wessin y Wessin y sus tropas, vino después del desembarco de los primeros marines, es decir, el 29 de abril, cuando “el jefe de la fuerza de guardia de los Estados Unidos pidió permiso para aterrizar, con su propio avión, en San Isidro”, dice Bartlow Martin, p. 622. A este evento imperial el pueblo dominicano levantado en armas y dirigido por el coronel Caamaño metralletas en manos, arreciaban el fuego contra los invasores y sus aliados criollos.

Notas al calce:
1. En su obra Golpe y Revolución, el licenciado Víctor Grimaldi apunta, que “Wessin y Wessin comandaba los elementos de la Fuerza Aérea pro-Reid; ordena ametrallar la ciudad mientras señalaba que aparentemente las fuerzas pro-Bosch estaban comandadas por el capitán Mario Peña Taveras…”. (p. 116, según publicación del 27 de abril de 1965 en The New York Times. En Golpe y Revolución, CPEP, Santo Domingo, 2008).

2. Instalado en la presidencia, Molina Ureña emitió una serie de decretos, entre ellos “una amnistía general para todos los prisioneros políticos que se opusieran al Golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963; y otro, en el que “todos los ciudadanos que fueron arbitrariamente expulsados de la República están libres de retornar a su patria”. (pp. 118-119, ob. cit.).

3. “Los ataques de los aviones que tenían su base sobre San Isidro produjeron unas 50 bajas mortales y aproximadamente 100 heridos - apunta Grimaldi - hasta el día 26, mientras que la Marina de los Estados Unidos se preparaba para sacar del país a los ciudadanos norteamericanos y otros extranjeros”. (Ibid).

4. En un “Sumario de Publicaciones de la CIA” del 28 de abril de 1965, dice Grimaldi que se incluyeron “dos informes del día 26 de abril”. Uno de ellos anota que “grupos bien organizados de comunistas y extremistas apoyaban a los rebeldes y evidentemente controlaban la mayoría de las armas pasadas a los civiles”. Y en otra parte, con marcado interés de desprestigiar la revuelta, señala que en tales momentos “la extrema izquierda parecía mejor organizada que el partido de Bosch o los militares pro-Bosch”. (p. 119, ob. cit.). A las 9:30 a.m. del 26 de abril de 1965, en una cronología de los sucesos de la guerra, la embajada norteamericana informaba a través de Connett, que “la posición de Wessin y De Los Santos se está debilitando. Solamente la intervención de los Estados Unidos - dice – puede prevenir el retorno de Bosch… La embajada cree hay un serio peligro de toma del poder por los comunistas y apoya la creación de una junta militar que celebre elecciones en Septiembre (1965)”. (p.120).

5. “Las tropas del general Elías Wessin y Wessin y de otras ramas aliadas (CEFA, Marina y Fuerza Aérea, más cazadores de montaña del ejército), habían fracasado en su intento del día anterior, martes 27 de abril, por aplastar a las fuerzas militares y civiles armados constitucionalistas”, algo que fue reconocido por Johnson, quien según sus propias palabras dijo que, “Había habido un desplome en liderazgo y las fuerzas regulares estaban casi tan desalentadas como estaban los líderes rebeldes”, el día anterior. (p. 134 en Golpe y Revolución).

6. “La deserción del presidente provisional José Rafael Molina Ureña y de otros líderes del PRD, uno de los cuales diría a la Embajada de Estados Unidos que la victoria de la revolución sería de los izquierdistas, selló el destino de la lucha constitucionalista cuando en la tarde de este día 28 de abril Estados Unidos decidió invadir el país”. (p. 133 en Golpe y Revolución de Víctor Grimaldi…).

viernes, 24 de abril de 2020

Don Pedro: su eterna enseñanza de valor y sacrificio


Don Pedro: su eterna enseñanza de valor y sacrificio
Por Carmen Cila Rodríguez

Pedro Albizu Campos (1936)
Fuente: Biblioteca del Congreso
Con motivo del aniversario de la muerte física de don Pedro Albizu Campos el pasado martes, 21 de abril, reflexiono en su origen y sus vivencias como estudiante. Cuando don Pedro regresa a Puerto Rico convertido en abogado, sus ideas revolucionarias impactaron la vida y quehacer político del país. En poco tiempo se transformó en la voz de los pobres de espíritu y en el político más trascendental de la primera mitad del Siglo XX en la Isla. Nada más leer algunos poemas de Francisco Matos Paoli o contemplar el mural hecho en Chicago donde se presenta a Albizu Campos crucificado en una cruz, con la bandera de Lares en su fondo para darse cuenta que muchos lo consideran un héroe, un hombre entregado a su vocación salvadora, como Jesús.

Esta percepción sobre Albizu Campos, sin embargo, nos parece que tiene un contexto. Uno de los periodos donde se forjó el carácter tipo franciscano del joven fue mientras estuvo en Vermont y en Harvard como estudiante. Se sabe relativamente poco de esta etapa, pero no es difícil imaginar que pudo haber pasado lo usual que pasa un estudiante: soledad, penurias económicas y, de seguro, un cambio de clima abrumador para un joven acostumbrado al calor ponceño. Albizu Campos era huérfano de madre y vivía en el barrio Machuelo Abajo en Ponce, una comunidad pobre de esclavos libertos. Era un estudiante sobresaliente y por instancia del principal de la escuela superior de Ponce de apellido Gerrish, Albizu Campos seleccionó la Universidad de Vermont para estudiar ingeniería agrícola. El estudiante solicitó y recibió una beca de $2 mil de la Logia Aurora No. 7 de Ponce en 1912, pero esta subvención cubría solo los cursos universitarios. Marisa Rosado, una de las más abarcadoras biógrafas de Albizu Campos, asegura en su libro Las llamas de la aurora que, para completar los gastos, su padre “le ayudaba económicamente”, aunque para este periodo todavía el joven no había sido reconocido como hijo legítimo por su progenitor, Alejandro Albizu Romero. Por otro lado, el escritor Arturo Luis Dávila Toro asegura en su libro ¡Nosotros mismos! que mientras fue estudiante don Pedro trabajó como traductor, como tutor para otros estudiantes, escribía para periódicos y hasta como jardinero en los predios de la universidad para sostenerse económicamente. Todo esto sin contar que mientras cursaba sus estudios en Harvard, Albizu experimentó el impacto de las luchas de Irlanda contra el poder colonial inglés, lo que ayudó a formar su carácter político y espiritual.

A través del análisis que plantea Juan Villegas, en su publicación La estructura mítica del héroe, podemos imaginar a Albizu Campos pasando por un rito de iniciación en el que padecerá la transformación de un humano común a un héroe. A veces un héroe no tiene un mensaje que transmitir, alega Villegas. En cambio, a veces el iniciado -sobre todo si es joven o adolescente como Albizu- solo quiere “desligarse de los lazos familiares o del grupo social al que pertenece para poder descubrir su vocación o proporcionarse de un sistema de valores propio” (Villegas 90). Es un proceso que muchas veces harán solos. Villegas compara este viaje iniciático con varias etapas que deberá “sufrir” el héroe. Entre ellas: el viaje, el encuentro, la experiencia de la noche y el regreso o aceptación del nuevo mundo. El viaje “no será solo en espacio sino en evolución. Por tanto estudiar, investigar, buscar intensamente lo nuevo y profundo son modalidades del viaje” (Villegas 107). El encuentro, expone Villegas, incluye a personajes que aparecen en el camino “y, de acuerdo con sus características, lo protegen o le crean dificultades” (Villegas 109). Recordemos al director Gerrish, quien sirvió para orientar y ayudar al intelectual aprendiz ponceño. Además, durante la experiencia de la noche supone en el iniciante un aislamiento “en algún lugar solitario, donde experimenta una serie de acontecimientos, en general aterradores, cuya superación viene a probar que el joven está en condiciones de exceder a sus enemigos” (Villegas 114). Finalmente, durante la etapa de la caída la aventura de la noche puede asumir la forma de descenso a los infiernos, o bien la entrada a un mundo laberíntico. “Esto siempre es concebido con un carácter maléfico o peligroso. Su rasgo esencial es la permanencia del protagonista en el interior de la oscuridad, su marginación de la vida y, por último, su salida del mismo” (Villegas 116), y por más difícil que parezca es necesario encontrar esa salida pues es la que lleva al triunfo incuestionable.

Demasiadas veces la vida le presenta al ser humano su rudo rostro oscuro de escasez, de soledad, de enfermedad o lo enfrenta a la pérdida o la incomprensión de sus seres queridos. Si, como don Pedro, alguno de estos es tu viaje puedes aprender a identificar los factores de la heroicidad para salir adelante. Que hoy y siempre, la vida de don Pedro sirva de espejo inmaculado en el cual puedas calibrar que las dificultades y las necesidades económicas o emocionales que se presentan son un proceso natural de transformación. Hay que aprender a vivirlas un día a la vez con serenidad y confianza para salir airosos, héroe de tus propias batallas.


El historiador en el siglo XXI: Una reflexión


El historiador en el siglo XXI: Una reflexión
Pablo L. Crespo Vargas

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Ya pasados casi dos décadas del siglo XXI, la historiografía, el producto de los historiadores al trabajar la historia, está en una etapa de constante cambio evolutivo, de evaluación y reevaluación, donde un sinfín de ideas y pensamientos filosóficos tienden a integrarse según las necesidades y los criterios de los investigadores de este campo y de la población en general. El estudio de la historia no es igual a periodos anteriores, su versatilidad es apreciable.

La historiografía, y a su vez el historiador, siempre bajo asedio, se encuentra en un punto donde se juega su validez ante un gran número de situaciones diarias y que implica el que cada individuo asuma posturas dirigidas a promover cambios en un sistema benefactor para unos sobre otros. El historiador debe estar dispuesto a asumir su papel en la sociedad, independientemente si esta lo acepta o no. El historiador enclaustrado, como el ermitaño, no compone ni aporta a una sociedad caracterizada por la gran cantidad de movimientos, transformaciones e interacciones experimentadas diariamente.

El historiador no solo está para historiar o para analizar la historia, acciones que, de por sí, implican tomar decisiones y ejercer juicios críticos sobre eventos, en su inmensa mayoría, vistos como preámbulo o causantes de lo que hoy vivimos. Tampoco, el historiador debe descansar en trillados pensamientos que buscan validar el estudio de la historia, pero, no aportan al desarrollo comunitario, regional o nacional, conceptos necesitados de reevaluar dado la pluralidad de nuestros tiempos.

El historiador, como pensador crítico y ente de cambio, debe promover un ambiente dirigido al análisis, al intercambio de ideas y a la formación de una sociedad inclusiva, equitativa y justa para todos sus elementos. A su vez, el historiador debe trabajar su análisis para presentar una explicación que difícilmente será universal e invariable. El estudioso de la historia debe estar consciente de que su campo está sujeto a las interpretaciones y estas varían entre individuos. Es por ello, la importancia de conocer la imposibilidad de una historia verdadera, porque la realidad existencial nos lleva a entender las muchas verdades y puntos de vista contrarios a nuestros argumentos. La historia, aunque escrita, es cambiante, y su análisis nos da las herramientas para comprender las transformaciones ocurridas desde el pasado al presente, a su vez nos brinda la oportunidad de desarrollar el pensamiento crítico y analítico tan faltante en nuestra sociedad.

A todo esto, hay que añadir la inmensa responsabilidad del historiador con la gestión cultural, el patrimonio (en todos sus niveles), la educación y en todo lo que pueda beneficiar a la sociedad. No ha de extrañarnos ver tantos historiadores profesionales destacados, no en su campo, sino como entes de cambio en nuestras comunidades, en el ámbito público y privado, personas aportadoras, que tienen un dominio de destrezas particulares cuya utilización adecuada puede traer prosperidad.

La historia debería ser caduca y estar en desuso cuando se utiliza como herramienta de adoctrinamiento o como promotora de ideales exclusivos de poder de uno sobre otros, con actitudes prejuiciadas y visiones exclusivas. Los tiempos han cambiado y todos los elementos de nuestra sociedad exigen tener voz y expresarse, para dar a conocer y demostrar cuánto ha sido su aportación histórica a la realidad cambiante vivida en el presente.

Claro, el campo de la historia y sus interpretaciones surgen de individuos que sienten y padecen, que se identifican con posturas políticas, económicas, sociales y hasta religiosas. No obstante, el historiador responsable busca mecanismos dirigidos a establecer unos grados de objetividad lo bastante razonables para que la validez de su interpretación sea aceptada por un mayor número de personas. Otras son dirigidas desde agendas destinadas a aceptar unas posiciones en particular. En ambos casos hay un público en espera de una respuesta, la cual solo un especialista en el estudio del pasado está preparado a dar.

La objetividad como punto para analizar y reflexionar debe estar siempre presente. El historiador del siglo XXI debe trabajar para alcanzarla, sabiendo su inalcanzabilidad, un proyecto cuya capacidad no se cumplirá, pero, a su vez necesario, pues es su carta de presentación. Pero bien, ¿cómo intentamos conseguirla? Primeramente, investigando y escrudiñando tanto la fuente primaria como secundaria. Segundo, contrastando lo previamente escrito, identificando sus similitudes y sus discrepancias, entendiendo por qué ocurren, comprendiendo qué lleva al sujeto a pensar de una u otra manera. La revisión de los hechos y sus interpretaciones nos podría llevar por el tramo idóneo. La honradez ante todo y sin querer torcer una ruta o crear una nueva.

El análisis de los documentos en sí mismos, también, es otra de las herramientas. Cada documento, como creación del ser humano, tiene una idea impregnada y dirigida a un fin. Está en el historiador leer sus entrelíneas, analizar sus implicaciones y comprender su significado. La sociedad actual lo necesita.

Como historiadores debemos estar prestos a los cambios y no quedarnos inmóviles cuando ocurren. Un ejemplo es el aumento de simposios, conferencias y talleres cuya temática sea la historia contemporánea, la historia actual y presente. Con toda probabilidad algunos ortodoxos de la historia no aprobarían esta vía. Sin embargo, como todo a nuestro alrededor, la historia, su metodología y el pensamiento histórico es cambiante. El que no esté dispuesto a estos cambios quedará rezagado.

El historiador del siglo XXI debe estar presente, combativo y dispuesto a conocer su entorno, para explicarlo de manera entendible y analizarlo de manera responsable. También debe estar dispuesto a trabajar con especialistas de otras disciplinas y dejar espacio para que la población en general pueda redescubrir sus orígenes, sus vivencias y su espacio en la sociedad.

El historiador formado en la academia tiene ya unas herramientas y unas destrezas de mucho valor, las cuales bien empleadas lo llevarían a ser un facilitador del análisis histórico. Quedarse con ellas y no utilizarlas para aumentar el conocimiento general podría ser considerado una infracción al bien social. No son tiempos para investigar y quedarse a esperar por una élite para la aprobación de los productos de estas investigaciones. Es momento de acción, acción con implicación en la diversidad y la innovación… de lo contrario, no nos quejemos cuando otros realicen lo meritorio.

El siglo XXI puede vislumbrarse de mucha interacción entre escuelas historiográficas, acción cuyo producto será un historiador ecléctico y capacitado para realizar un mayor número de tareas académicas y de investigación. A su vez, veremos la creación de nuevos métodos de investigación y estos promoverán nuevos pensamientos históricos. También se podrá apreciar un despertar en el rescate de la historia aun oculta y cuyo desconocimiento nos lleva a estereotipos aun prevalentes. Por lo que vemos, el siglo XXI será muy movido y lleno de retos, está en nosotros capacitarnos para poder asumir el papel adecuado.

Como indicamos al principio, el historiador vive constantemente en un estado de observación perpetua, por lo tanto, sus posturas serán evaluadas, promoviendo tanto a seguidores como detractores. Los enemigos siempre sobrarán, pues esto se gana con mucha facilidad, en especial cuando nuestras interpretaciones van en contra de los cánones establecidos por grupos específicos. Posturas disidentes nos ubican como herejes, subversivos, no sociables, mientras los enemigos llevan el orden establecido; aun así, nos vemos en la obligación de asumir este riesgo. El historiador, más en sociedades coloniales como la nuestra, está sujeto a ser perseguido, no solamente por promover el pensamiento crítico, sino por presentar una visión contraria y contradictoria a las de la élite gobernante. El tema de las sociedades coloniales está discutido en este libro. Nuestro pensamiento podría promover movimientos sociales de envergadura como los vividos en el verano de 2019. Ahora bien, está en nosotros mantener lo alcanzado, no claudicar y seguir en constante dinámica para lograr una sociedad enfocada en preservarse y en conseguir el bienestar para todos.

Nota editorial: El artículo es el epílogo del libro de Félix Miguel Cruz Jusino, Ensayos historiográficos sobre una sociedad en constante cambio, Lajas: Editorial Akelarre, 2019. 

miércoles, 8 de abril de 2020

Coloquiando con el ICP: Un mapa de los Coloqueos

Coloquiando con el ICP: Un mapa a los coloqueos (enlace a los vídeos en la página de Youtube del Instituto de Cultura Puertorriqueña y a los registros de los próximas conferencias)
Actualizado el 11 de abril de 2023 / 7:15am.


La iniciativa llamada Coloqueo fue creada por el Instituto de Cultura Puertorriqueña. En ella se desarrollan conferencias en línea dictadas por especialistas y conocedores de los temas allí discutidos. Los Coloqueos se dan los martes y jueves a las 6:00PM y presentan una diversidad de temas culturales. Hemos recopilado cada uno de los Coloqueos y su enlace en el canal del ICP en Youtube. Para verlos, simplemente marque el enlace. También estamos adelantando los registros de los Coloqueos que ya están programados:

Enlace a vídeos en youtube

Primera temporada Coloqueo: 19 de marzo al 23 de julio 2020 / 36 episodios

Coloqueo #24 (fue cancelado en su fecha original por problemas técnicos): Archivo histórico de Vieques: recurso para la investigación sobre Vieques por (jueves, 23 de julio de 2020). Vídeo Archivo histórico de Vieques

Coloqueo #36: Artesanía Puertorriqueña: dónde estamos y hacia dónde vamos con varios panelistas (martes, 21 de julio de 2020). Vídeo Artesanía Puertorriqueña

Coloqueo #35: Racismo en Puerto Rico: dimensiones institucionales, personales e interdisciplinarias con Ísar Godreau (jueves, 16 de julio de 2020). Vídeo Racismo en Puerto Rico

Coloqueo #34: Las máscaras y sus tradiciones con varios invitados (martes, 14 de julio de 2020). Vídeo Las máscaras y sus tradiciones

Coloqueo #33: Patrimonio y PRRA: La puesta en valor de la arquitectura rural del Nuevo Trato con la Dra. Luz Marie Rodríguez López (jueves, 9 de julio de 2020). Historia de la arquitectura.

Coloqueo #32: De la carbonera a la mueblería: origen de las Mueblerías Mendoza con la Dra. Aida Mendoza Rivera (martes, 7 de julio de 2020). Historia social y microhistoria. 

Coloqueo #31: Cine, propaganda y noticieros en Puerto Rico 1950 -1970 por Dr. José Orlando Sued (jueves, 2 de julio de 2020). Historia, comunicación.

Coloqueo #30: Lanzamiento Revista ICP (RICP) n.13 por María del Mar (martes, 30 de junio de 2020). Revista Instituto de Cultura Puertorriqueña

Coloqueo #29: Políticas culturales en época de Luis Muñoz Marín: Surgimiento del ICP por Dr. Martín Cruz Santos (jueves, 25 de junio de 2020). Historia y cultura.

Coloqueo #28: La invención de los taínos: Ricardo Alegría, el ICP y la "primavera de la cultura" (martes, 23 de junio de 2020). Historia y cultura.

Coloqueo #27 Usmaíl: figuración de un Albizu Campos masón por Dra. Carmen Cila Rodríguez (jueves, 18 de junio de 2020). Literatura y Vieques. 

Coloqueo #26 Breve historia de la educación en Puerto Rico por Dr. Edwin Antonio Fragoso Rivera (martes 16 de junio de 2020). Historia.

Coloque #25 Coloqueando con Luisito Vigoreaux. Vídeo Coloqueando con Luisito Vigoreaux

Coloqueo #24 Comamos cultura juntos con Rafael N. Ruiz Mederos (martes, 9 de junio de 2020), Gastronomía y filmación en Eat, Drink & Share.
Vídeo Comamos cultura juntos

Coloqueo #23 Archivo Histórico de Vieques: recursos para la investigación sobre Vieques con un enfoque en las luchas sociales a través de los pasados cinco siglos por Robert L. Rabin Siegal (jueves, 4 de junio de 2020).
Postpuesto / Fecha será determinada

Coloqueo #22 Presencia y evolución del tema gastronómico como símbolo identitario en la literatura puertorriqueña por Dra. Milagros Santiago Hernández (martes, 2 de junio de 2020). Gastronomía y literatura.
Vídeo Presencia y evolución del tema gastronómico como símbolo identitario en la literatura puertorriqueña

Coloqueo #21 Leopoldo Santiago Lavandero y los inicios de la educación teatral en Puerto Rico por Dr. José Luis Vargas (jueves, 28 de mayo de 2020). Historia de la educación teatral.
Vídeo Leopoldo Santiago Lavandero

Coloqueo #20 La canción como guía hacia la gestión cultural por Andrea Cruz (martes, 26 de mayo de 2020). Conversación con la artista musical Andrea Cruz.
Vídeo La canción como guía hacia la gestión cultural

Coloqueo #19 El Aeropuerto Internacional de Isla Verde: La tipología del aeropuerto civil, geopolítica y la modernización cultural de San Juan. 1955-1965 por Dr. Edgardo Pérez Maldonado (jueves, 21 de mayo de 2020). Discusión sobre la importancia histórica y cultural del aeropuerto de Isla Grande.
Vídeo El Aeropuerto Internacional de Isla Grande

Coloqueo #18 Literatura infantil y juvenil en Puerto Rico. Trayectoria y legado. Retos del presente. Por Dra. Zulma Aye Santiago (martes, 19 de mayo de 2020). Conversación sobre el legado de autores e ilustradores en la Literatura Infantil y Juvenil.
Vídeo a Literatura infantil y juvenil

Coloqueo #17 El Círculo de Recreo de San Germán (1879-1898): ¿Asociación de élites o espacio rebelde y desafecto? por Dr. Carlos Rivera Vélez (jueves, 14 de mayo de 2020). Análisis histórico sobre el Círculo de Recreo de San Germán.
Vídeo El Círculo de Recreo de San Germán

Coloqueo #16 La política ambiental: Filosofía colonizadora por Dra. Carmen Alicia Morales Castro (martes, 12 de mayo de 2020). Análisis de las políticas ambientales en tiempos de la colonización en el siglo XVI.
Vídeo La política ambiental: Filosofía colonizadora

Coloqueo #15 Hablemos de esclavitud. De esclavo a liberto: Los contratos de jornales en Puerto Rico, 1873-1876 por Dr. Javier Alemán Iglesias (jueves, 7 de mayo de 2020). Se examinan los contratos de los esclavos libertos luego de la Ley que permitió la abolición de la esclavitud en Puerto Rico en el año 1873.

Coloqueo #14 Puerto Rico entre dos aros: Panorama histórico del baloncesto puertorriqueño por Dr. Carlos Mendoza Acevedo (martes, 5 de mayo de 2020). Historia del desarrollo del baloncesto puertorriqueño.

Coloqueo #13 La relación acerca de las antigüedades de los indios por Fray Ramón Pané por Dra. Nancy R. Santiago Capetillo (jueves, 30 de abril de 2020). Se discuten las creencias de los pueblos originarios presentada por Ramón Pané.

Coloqueo #12 La preservación del hombre y la mujer negra puertorriqueños: de la fiebre de cólera [1856] al Club Tanamá [1950] por Dr. Daniel Nina (martes, 28 de abril de 2020). Conferencia que trabaja aspectos de la historia de los afrodescendientes en Puerto Rico.

Coloqueo #11 Interración entre Cocina al Fondo y Pública por Naíma Rodríguez y Natalia Vallejo (jueves, 23 de abril de 2020). Conversatorio sobre la relación colaborativa entre ambos proyectos y la propuesta cultural que esta interrelación presenta al país.

Coloqueo #10 Más allá de las excavaciones: una nueva mirada a los estudios arqueoloógicos por Arq. Miguel Rodríguez López (martes, 21 de abril de 2020) Presentación de la diversidad de investigaciones sobre el yacimiento de Punta Candelero, Humacao, de la fascinante cultura Huecoide.

Coloqueo#9 La Colección del Instituto de Cultura Puertorriqueña por Laura Quiñones Navarro (jueves, 16 de abril de 2020). La conferencia toma como punto de partida la misión del ICP y el desarrollo de la visión para la administración y manejo de la Colección Nacional.

Coloqueo #8 Dr. José Celso Barbosa y Alcalá, más que un hombre de pueblo por Dr. Edwin Antonio Fragoso Rivera (martes, 14 de abril de 2020). Análisis biográfico de José Celso Barbosa.

Coloqueo #7 Toco madera: auge y decadencia de la industria forestal en Puerto Rico (1940-1970) por Prof. Jorge Nieves Rivera (jueves, 9 de abril de 2020). Análisis histórico sobre la industria forestal durante el periodo indicado.

Coloqueo #6 500 años de la Inquisición en las Indias: algunos aportes por Dra. Albeyra L. Rodríguez (martes, 7 de abril de 2020). Análisis de cómo se formó la inquisición y su llegada a las Indias (América).

Coloqueo #5 Un partido de exconvictos: Bolívar Ochart, lógicas carcelarias y el Partido Socialista en Puerto Rico a comienzos del siglo XX por Dr. Jorell Meléndez (jueves, 2 de abril de 2020). Análisis sobre la creación del Partido Socialista en 1915 y los retos que tuvo como organización.

Coloqueo #4: La ciudad de San Juan: Mudanza y fundación por Dra. Carmen Alicia Morales Castro (martes, 31 de marzo de 2020). Presentación de los hallazgos y el análisis de la conferenciante sobre este tema.

Coloqueo #3 NEA Competitive Funding and SINFINESPR por Hazel Colón, Lolita Villanua, Mary Sellers e Isabel Rosa (jueves, 26 de marzo de 2020). Orientación sobre oportunidades económicas de la NEA y el proyecto SINFINESPR de Titín Foundation.

Coloqueo #2 Nuestro patrimonio histórico edificado: Filosofías post sismos por el Arq. Pablo Ojeda O'neill (martes, 24 de marzo de 2020). Análisis sobre los conceptos filosóficos en la intervención para la protección de nuestro patrimonio.

Coloqueo #1 Etnicidad y artes mágicas en el Caribe del siglo XVII por Dr. Pablo L. Crespo Vargas (jueves, 19 de marzo de 2020). Análisis de las artes mágicas practicadas en el Caribe del siglo XVII y su relación con los diversos grupos étnicos.